Capítulo 1
Fred Anderson; un joven estudiante de diecisiete años, con cabellos oscuros como la noche, ojos rojos como el rubí, piel pálida y suave al tacto y poseía una sonrisa que hacía suspirar a las chicas, y en casos especiales hasta a los chicos.
En resumen, era el chico perfecto.
Su personalidad normalmente era fría, solía ser cortante y serio con las personas que no conocía, sin embargo cuando estaba con sus amigos o personas cercanas a él, era cariñoso, amable, sobreprotector e incluso algunas veces pervertido.
El de cabello negro se encontraba acostado en su cama mirando el techo de su habitación, como si fuese lo más interesante del mundo. Suspiró y una pequeña sonrisa se formó en sus labios al recordar a su amor platónico... El cual era su mejor amigo; Freddy Fazbear.
Freddy poseía un cabello castaño, era suave y con un olor a chocolate debido al shampoo que utilizaba. Sus ojos eran de un bonito color azul y su piel morenita.
Nuestro protagonista azabache se había enamorado de ese pequeño castaño, no sabía cómo ni cuándo pasó eso, pero estaba seguro de que moría de amor por el ojiazul.
Salió de sus pensamientos al escuchar un pequeño sonido que produjo su teléfono, indicando que un mensaje había llegado. Estiró su brazo hacia su mesita de noche, agarró su teléfono, lo encendió y luego lo desbloqueó.
Vió las notificaciones que tenía con una pequeña sonrisa, la cual creció más al ver un mensaje del moreno, sin esperar presionó la notificación del mensaje y entró al chat que tenía con su mejor amigo.
¡Fred! ¿Estás? :D
El mayor rió ligeramente al leer el mensaje, su corazón se aceleró y un pequeño sonrojo apareció en sus pómulos.
Sí, ¿Pasa algo?
– Estoy aburrido :c
Yo también lo estoy...
¿Quieres salir a caminar? Podemos ir al parque si quieres
– Claro, me encantaría :D
Está bien, entonces te veo en media hora ahí
– Síp♡
El de ojos rojos miró la respuesta de su amigo por unos segundos con una sonrisa, luego salió de la aplicación y miró la hora.
-Dos y media, aún tengo tiempo- Susurró para sí mismo
Fred se levantó de su cama y caminó hacia su armario para buscar algo más decente para ponerse. Después de todo vería a su crush, así que quería verse lo más guapo posible.
Al encontrar la ropa comenzó a quitarse la que ya tenía, seguido de eso comenzó a vestirse. Cuando ya estaba listo, agarró su teléfono y lo encendió para ver qué hora era, se sorprendió un poco al notar que ya sólo le quedaban diez minutos para ver al moreno en el parque.
Rápidamente guardó su teléfono en una bolsa de su chaqueta para luego salir de su cuarto e ir a la planta baja, se dirigió a la cocina y agarró sus llaves para luego salir de la casa y echarle llave a ésta. Después de eso comenzó a caminar a paso rápido, no quería perder la oportunidad de ver al castaño, así que sin pensarlo más, comenzó a correr lo más rápido que podía.
Al llegar a su destino se dirigió hacia un árbol, el cual era el más grande y frondoso del parque. Se sentó debajo de éste para poder tranquilizar su agitada respiración y los latidos acelerados de su corazón.
Sacó su teléfono para poder ver la hora y soltó un pequeño quejido al ver que había llegado cinco minutos tarde, suspiró y apagó su teléfono. Seguido de eso se volvió a poner de pie para poder buscar con la mirada a su mejor amigo, pero al no encontrarlo comenzó a caminar por todo el parque.
El de piel pálida caminaba de forma tranquila, viendo detalladamente cada parte del parque para poder encontrar al castaño, y al estar distraído buscando, no sé percató que un castaño de ojos azules corría hacía él y al estar lo suficientemente cerca saltó a su espalda. Fred no se encontraba bien parado, por lo que terminó cayendo al suelo junto a su amigo.
-¡Te encontré!- sonrió y revolvió el cabello del azabache -Perdón por hacer que te cayeras, y por si te asusté- Soltó una risita estando apenado y luego se quitó de la espalda del más alto
-No te preocupes, yo nunca me asusto- Soltó un quejido y se dio la vuelta con algo de dificultad para ver al castaño
-Eso ni tú te lo crees- Sonrió y se agachó para empezar a picar el estómago de su amigo con su dedo índice, provocando algunas cosquillas en el azabache.
-Mejor ayúdame a pararme- extendió sus brazos hacia el menor -Deberías tener más cuidado, lastimaste mi hermoso y perfecto cuerpo-
-Ya pedí perdón- hizo un puchero, se levantó y ayudó al contrario a levantarse -¿Me perdonas por lastimar tu hermoso, perfecto y sexy cuerpo?-
-... No puedo decirte que no, así que sí-
-Gracias- Con una sonrisa agarró la mano del azabache con timidez -Y... ¿Qué hacemos?-
-¿Te gustaría comer un helado?- Preguntó y agarró con firmeza la mano ajena
-Me encantaría, gracias- Respondió sin dejar de sonreír
-Entonces vamos- Sonrió
Fred y Freddy empezaron a caminar por el parque tomados de la mano, la heladería no estaba tan lejos por lo que empezaron una pequeña plática.
-Buena tarde, ¿Qué desean comprar?- Habló una señora amablemente.
-Buena tarde. Me da dos helados, por favor - Respondió el mayor con una leve sonrisa
-Con gusto, ¿De qué sabor los helados?- Preguntó nuevamente mientras comenzaba a sacar dos conos.
-Uno de chocolate y el otro de...- Fred miró al castaño, esperando a que dijera el sabor que quería.
-Vainilla- Respondió con una sonrisa
La señora asintió con una sonrisa y comenzó a preparar ambos helados.
Cuando ya tenían sus helados y ya habían pagado, comenzaron a caminar por el parque a paso lento, disfrutando de la compañía del contrario.
Caminaron hacia el árbol donde Fred anteriormente se había sentado, al llegar se sentaron en el césped y terminaron de comer sus helados.
Conversaban de vez en cuando, sin embargo también se quedaban en un cómodo silencio.
-Te quiero, Fred- Soltó el castaño unos segundos después de que ambos estuvieran callados
El más alto al oír las palabras del contrario, desvió su mirada para que no pudiera ver su sonrojo.
-Yo también te quiero, Freddy- Respondió, provocando que su sonrojo aumentara
El ojiazul sonrió por la forma en que se comportaba su mejor amigo -... Creo que ya deberíamos irnos, esta anocheciendo y mañana tenemos clases-
-Creo que tienes razón... Te acompañaré hasta tu casa- sonrió levemente y cuando su sonrojo ya había disminuído, miró al moreno
-No hace falta, gracias- sonrió y se levantó -Puedo irme solo-
-Pero no quiero que te pase nada, así que te aguantas porque te iré a dejar- Luego de hablar se puso de pie
-Está bien, tú ganas- Rodó los ojos con una sonrisa
Ambos comenzaron a caminar hacia la salida del parque, el azabache llevaba sus manos dentro de las bolsas de su chaqueta, miraba hacía el suelo sumergido en sus pensamientos.
Mientras que el castaño miraba hacía el frente con una pequeña sonrisa, disfrutando de la compañía de su mejor amigo. Un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas cuando sintió una cálida mano agarrar la suya y entrelazar sus dedos, con un poco de pena dirigió su mirada al mayor, sintiendo mariposas en su estómago cuando cruzaron miradas. Siguieron caminando agarrados de la mano, juntando más sus cuerpos queriendo sentir más la calidez del contrario.
-Gracias por todo, me gustó pasar la tarde contigo- Sonrió y sacó sus llaves para poder abrir la puerta
-Gracias a tí por haber aceptado ir al parque conmigo- Le regresó la sonrisa
El más bajo observó por unos segundos la linda sonrisa de su amigo, suspiró y desvió su mirada -Bueno... Entonces nos vemos mañana-
-Sí, hasta...- No terminó de hablar ya que el castaño había plantando un pequeño beso en su mejilla
-A-adiós- Sin más, el ojiazul entró a su casa, dejando a un azabache con la carita roja y una sonrisa boba
Fred dirigió sus dedos a su mejilla y acarició ésta con suavidad, justo donde había recibido el beso. Suspiró y luego se dió la vuelta para comenzar a caminar hacia su casa.
Llevaba una radiante sonrisa que nada ni nadie podría quitarle.
Por otro lado, nuestro castaño de ojos azules ya se encontraba en su cama acostado y abrazando una almohada. Miraba el techo pensando en lo que había hecho esa tarde con su mejor amigo.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro junto a un leve sonrojo al recordar el beso que le había dado al mayor, apretó sus labios y suspiró enamorado.
-Me tienes muy enamorado, Anderson- Susurró antes de cerrar sus ojos y quedarse dormido.








