Capítulo 1: "EL CASTIGO"
El anciano tropieza con la falda de su túnica y cae al suelo.
Él no tiene fuerzas para levantarse, pero sigue gateando, arañándose las rodillas hasta la sangre. Su mano temblorosa se estira hacia las paredes pintadas de la cueva.
Viejo:
¡Oh, por favor, óyeme! He perdido mi camino y solo hay oscuridad por delante.
¡Sé que estás aquí!
La oscuridad le responde a su llamada y se espesa, formando una silueta borrosa.
Y resuena una voz ensordecedora, pero al mismo tiempo muda:
Voz:
No todo el mundo consigue llegar hasta el final de su camino.
Viejo:
Estamos dotados con ojos, pero no con vista. Estamos mirando al vacío y no hay manera de distinguir el camino.
El anciano apoya servilmente su frente contra el suelo, cuando escucha la respuesta:
Voz:
Bueno, tienes razón. A ustedes, los humanos, se les regalará un hilo conductor, y ustedes decidirán cómo usarlo.
El anciano estira las manos y levanta la cabeza, y en este momento palpa la tapa dura de un libro bajo sus dedos. Lo abre y saca un mapa.
Voz:
Ahora estás mirando el vacío, pero las cartas te ayudarán a conocer este mundo y encontrar algo más en él. Y ahora vete.
El anciano sale de la cueva. Sus piernas están temblando y apenas lo obedecen, sus manos aprietan convulsivamente el libro contra el pecho.
Selena está a punto de acabar con sus asuntos, cuando la cabeza de su secretaria aparece detrás de la puerta.
Secretaria:
¿Puedo entrar?
Selena:
Adelante.
En una mano ella sostiene el café, en la otra - unos papeles arrugados.
Selena:
¿Qué pasa, Amelie?
La voz de Selena es como un latigazo.
La secretaria se endereza, conteniendo la respiración por el miedo. ¡Oh, Amelie la odia tanto!
Amelie:
...Él insiste mucho... le dije...
Sin esperar una invitación, un hombre irrumpe en la oficina. Él se detiene frente al escritorio de Selena y pregunta con impaciencia:
Extraño:
¿Es usted la directora de la "Corporación Bridge"?
Selena:
¿Quién es usted y con qué derecho está irrumpiendo en mi oficina?
Detective:
Mi nombre es Robert Shtitschen. Soy detective.
La ya frágil paciencia de Selena se acaba. Ella se echa hacia atrás en el respaldo de su silla y dice:
Selena:
Tiene diez segundos para explicar el motivo de su aparición, o los guardias le sacarán de aquí.
Por un momento, Rob se congela. Frente a él hay una chica de unos veintisiete años: ella tiene la espalda recta, las manos tensas y al mismo tiempo relajadas, y está esbozando una sonrisa maliciosa.
Tan joven, pero su mirada es tan arrogante y cruel, escondida detrás de su mesa de madera de nogal. Él la vuelve a mirar, ahora con más interés, y dice tranquilamente:
Detective:
Genial, porque yo tampoco tengo mucho tiempo. Tenemos información de que un hombre que nos interesa visitará la feria.
Selena sigue colocando los papeles, como si esto no le interesara para nada, y pregunta con tono aburrido:
Selena:
¿Un hombre que les interesa?
Detective:
Sí, soy del departamento antidroga
s
. Quiero realizar una operación para detenerlo. Tengo el permiso de la administración de la ciudad, pero me enviaron aquí: usted y su empresa son patrocinadores del evento. También necesito su permiso
.
Él pone sobre la mesa un papel, para que Selena lo firme.
Selena:
No me importa lo que haga. Lo importante es que los potenciales patrocinadores puedan considerar mis proyectos. Cuando detengan a este... cocinero, no derrumben mis proyectos. Estarán por todo el centro.
Rob queda sorprendido por su cinismo, pero no dice nada, sólo asiente.
Ella firma rápidamente el papel que le dio el detective.
Selena:
Amelie, el café.
Selena extiende la mano hacia la secretaria, para que pusiera en ella el vaso. Pero la mano de Amelie tiembla. La tapa se cae y el café se derrama sobre los documentos. Selena dirige la mirada lentamente hacia Amelie. Aquella la mira consternada.
Selena dice con una voz mortalmente fría:
Selena:
Últimamente me pregunto muy a menudo, ¿cuál es la razón por la que te mantengo aquí? Recuérdame, ¿por qué lo hago?
Amelie:
Lo siento... yo... yo...
Amelie mira a Rob avergonzada: le gustaría que nadie pudiera ver estas escenas. Rob interviene, su voz es muy tranquila, casi indiferente:
Detective:
Creo que será mejor que me vaya
.
Selena apenas presta atención a su partida.
Selena:
Te quedarás aquí, para hacer nuevas copias.
Amelie:
Pero no tenemos copias, tendremos que esperar el fax.
Selena:
Entonces esperarás.
Amelie:
Pero le prometí a mi hija que iríamos a la feria, ella me está esperando.
Selena:
No me importa. Además, ella solo tiene un año, no recordará nada de todos modos.
Amelie:
Ya tiene cuatro años.
Selena no contesta.. Ella toma su bolso y sale de la oficina, cerrando la puerta.
Amelie se queda mirando la silla vacía de su jefa, las lágrimas ardientes le están ahogando. ¡Oh, ella odia tanto a Selena!
La feria está en su pico. La gente se apiña en cada puesto, los niños cruzan las calles corriendo, tirando confeti; de vez en cuando, algún globo se eleva hacia el cielo, perdido por sus dueños. A lo lejos se escucha el ruido de un concierto, organizado en honor a las fiestas.
Selena camina por la calle principal, mirando los proyectos de sus futuros puentes. Últimamente ella sale cada vez menos de la oficina. Incluso ahora, salió solo para evaluar sus inversiones y, sin embargo, es inusual e incluso incómodo para ella pasear por la ciudad.
Selena se detiene: de repente ella siente sobre sí la mirada de alguien, pesada, casi material...
Selena:
¿Mm?
La chica se da la vuelta rápidamente, pero solo nota un movimiento entre la multitud: alguien la estaba mirando, pero no quería que ella lo note. Resuena un disparo.
Todos se congelan y contienen la respiración. Selena mira a su alrededor.
Selena:
"¿Qué está pasando?"
- piensa
La multitud se separa. Selena ve a Rob, quien está deteniendo a un tipo.
Detective:
Tiene derecho a permanecer en silencio. Todo lo que diga será usado en su contra en la corte...
Ella observa durante un rato al cocinero, quien trata de escaparse, hasta que lo esposan. Rob nota a Selena y, cuando sus miradas se encuentran, él asiente, agradeciéndole por su permiso. Selena está a punto de irse a casa cuando recuerda que uno de sus proyectos está decorando la feria.
Selena:
"Tengo que comprobar cómo instalaron el Stand." - piensa
La feria está vallada con una verja de hierro. Hicieron la entrada estrecha, por lo que la gente se está empujando con impaciencia, tratando de entrar lo más rápido posible. Una mujer camina a su derecha. Ella se desvía ligeramente hacia un lado y cuelga casi con todo el cuerpo sobre Selena.
Selena:
Maldita sea.
Selena la empuja un poquito. La mujer se vuelve hacia ella indignada.
Mujer:
¿A dónde tienes tanta prisa, cariño? ¡Qué maleducada!
Selena:
"Pero qué insolente, ¿quién de nosotras tiene más prisa? Por eso mismo no voy a sitios como este: siempre te encuentras con tales situaciones."
-
piensa
La mujer sigue indignándose, sin parar de abrirse paso entre la multitud.
Selena:
"Qué diga lo que quiera... tengo dolor de cabeza por su culpa..."
-
piensa
Selena pasa junto a ella, sin prestar atención a la mirada molesta de la extraña. Selena tiene que atravesar toda la feria para encontrar su proyecto.
Selena:
"¡Sabía que sin mi control, estos tipos lo harían todo mal!"
-
piensa
El Stand solitario está alejado de las principales atracciones y tiendas de suvenires. Envuelto en el olor del baño público.
Selena:
Amelie vuelve a ser inútil.
Anciana:
¡Oh, si supieras cuántas cosas inútiles hay en el mundo!
Una anciana, caminando con dificultad, sale de la oscuridad. Ella huele a orina y a muerte cercana. A Selena le parece asquerosa y ella aprieta los hombros con disgusto.
Anciana:
Por ejemplo, ustedes, el plancton de oficina. ¿Qué le ofrecen al mundo? Si mueres, nadie lo notará.
Ella escupe estas palabras, mirando insolentemente a Selena a los ojos, como si la sondeara por dentro.
Selena:
"Puedes decir lo que quieras, vieja bruja. No me importa un bledo." - piensa
Sin esperar la respuesta de Selena, la anciana vuelve a hablar:
Anciana:
¿Te gusta la feria?
Ella tiene una voz ronca, su aliento huele a dientes podridos, sus uñas están amarillas y está claro que no las había cortado en mucho tiempo.
Selena:
No, ha costado demasiado dinero.
Selena responde sin ninguna emoción, pero no puede contener la mirada cautelosa. La anciana camina de un lado a otro frente a ella, como un depredador que persigue a su presa.
Anciana:
Demasiado caro... ¿acaso el dinero tiene algún valor?
Selena:
Es lo que siempre dicen los que no tienen dinero
.
Selena da un paso atrás con cautela.
Selena:
"¿Qué quiere de mí?"
- piensa
La anciana se ríe, sacude la cabeza y agita la mano. Entonces Selena nota que ella sostiene el cadáver marchito de una serpiente mordiéndose la cola en las manos. Al notar la mirada de la chica, la anciana alza el cuerpo del animal aún más alto.
Anciana:
Esto sucede a veces en la naturaleza. Una serpiente puede confundir su cola con un prójimo suyo o, si una, liebre la ha tocado, olerla y decidir que es una presa.
La anciana se vuelve a reír.
Anciana:
Esto es muy irónico.
Ella tose con una tos seca y enfermiza. Sin decir una palabra, Selena se vuelve para irse, pero la anciana corre hacia ella, la agarra de la mano y murmura:
Anciana:
No, ¿a dónde vas? No, no, esp-e-e-era.
Selena intenta liberarse, pero la anciana es sorprendentemente fuerte.
Selena:
¡¿Pero qué es lo que quieres?! ¡Suéltame!
Esta vez la anciana aprieta su muñeca con tanta fuerza, que Selena ya no tiene fuerzas para luchar. Presa del pánico, ella se vuelve hacia la multitud, nota a un policía entre ellos y grita:
Selena:
¡Ayuda! ¡Policía!
Anciana:
Cállate, no grites. ¿Qué daño te puede hacer una anciana? Charla un poco conmigo.
Selena:
¡Fuera, vieja bruja!
Ella grita de nuevo a la multitud:
Selena:
¡Policía! ¡Policía!
Finalmente, el policía escucha su súplica y se dirige en su dirección. Resulta que Rob está entre ellos.
La anciana suelta enseguida a Selena.
Detective:
Soy el detective Shtitschen. ¿Hay algún problema?
Anciana:
No, qué dice. Estábamos simplemente charlando, detective.
Selena:
¿Simplemente charlando?
Selena extiende la mano para que él pudiera ver la huella en su muñeca.
Selena:
¡Ella me agarró! ¡Y me pidió dinero! ¡Saquenla de aquí, ahora mismo!
Selena está temblando con todo su cuerpo.
¡¿por qué le habló a esta mujer, por qué dejó que la tocara?!
Rob hace una señal a otro policía, dándole un silencioso permiso para actuar. Uno de los policías intenta llevarse delicadamente a la anciana, pero ella empieza a resistirse.
Detective:
Tranquilícese, no le haremos daño. Estos chicos le invitarán a un té caliente.
A Selena le parece que Rob la mira con reproche. Ella pregunta desafiante:
Selena:
¿Me quieres decir algo?
- Rob sonríe
Detective:
Da miedo hablar contigo.
La policía toma a la anciana por el brazo y la lleva a la salida. La anciana se queda flácida en los brazos de los guardias, pero luego de repente se vuelve y grita por encima del hombro:
Anciana:
Aquí todos son animales con piel humana, ¡y tú en particular!
Su rostro está distorsionado por el odio, ella misma en este momento apenas parece humana.
Anciana:
¡Maldita seas! ¡Y qué el mundo responda con rudeza a tu rudeza, con indiferencia a tu indiferencia! ¡MALDITA SEAS!
Selena retrocede, incapaz de ocultar su miedo. Los enormes ojos de la vieja parecen mirar dentro de su alma, la ira que está desfigurando su rostro es tan obvia, que la chica no se queda atónita de miedo. Y este trueno que retumbó inmediatamente después de las palabras de la loca, fue como un sello puesto en un contrato...
Selena se siente muy incómoda
Detective:
Llévense a la mujer. Es suficiente para ella.
Mientras se llevan a la anciana, ella sigue tratando de darse la vuelta y mirar a Selena. Cuando ella desaparece de la vista, el cielo se calma.
Detective:
No se tome enserio sus palabras. Es poco probable que ella estuviera consciente de sus acciones.
Rob nota que Selena está temblando después de la predicción de la anciana, aunque trata de ocultarlo. Selena alisa torpemente su traje y mira a Rob.
Selena:
No me mire así. Estoy bien.
Detective:
¿Qué no te mire cómo? - sonríe
Selena:
Con lástima.
Detective:
Créame, lástima es lo último que siento por usted.
Selena:
"¿Esto es un coqueteo o un insulto?" - piensa
Selena trata de calmar su corazón palpitante. Ella aún no puede deshacerse de la asquerosa sensación de impotencia que sintió cuando la anciana la agarró.
Detective:
¿Debería acompañarla o se las arreglará usted sola?
Selena:
¿Qué?... Ah, sigue usted aquí... acompáñeme, por favor.
Los labios de Rob esbozan una leve sonrisa. Selena pasa junto a él como si no hubiera notado esa sonrisa. Rob la sigue, un par de pasos atrás, como si fuera su guardaespaldas.
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Recordarles que esta historia no es mía, la leí por ahí y me pareció interesante.
Que todos los créditos vayan dirigidos a los creadores de esta historia
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