Ain't My Fault / ¿JLARS?

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Summary

¿Sonfic? • No tiene demasiada similitud con la canción. (Solo tomé unas partes) • James & Lars. • Ain't My Fault - Zara Larsson. [Historia original]

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Ain't My Fault 1/1

No puedo creer que haré algo de lo que seguro me arrepentiré toda mi vida. Cliff y Kirk me invitaron a un bar famoso, lleno de chicos y chicas buscando y dando diversión. Yo solo acepté porque escuché que habría una banda llamada... ¿Obssesion?, creo que sí. Me llamó la atención solo por los covers musicales que tocan.


Me puse unos Jeans negros ajustados que me hacían ver más largo (agradezco eso) y también una blusa con el logo de una de mis bandas favoritas, Black Sabbath. Una chaqueta de cuero negra y arreglé un poco mi desordenada cabellera. Honestamente no pienso hacer nada más que tomar y platicar con mis únicos dos amigos.


Esperé a Kirk, él nos hiba a llevar en su carro. No creo que sea tan malo, necesito divertirme un poco y olvidar el trabajo por un rato. He estado tan ocupado. Y ni hablar de la universidad. Creo que ya se me ha olvidado por completo como socializar, pero debo ser positivo, ¿cierto?


Mientras esperaba me puse a acomodar y arreglar mi habitación, era un desastre. Odio no tener tiempo libre.

Había tomado unas vacaciones disponibles en mi trabajo, pero no son suficientes; estoy desesperado.


Pronto llegó mi acompañante. Bajé las escaleras lo más tranquilo posible mientras él entraba a saludar.


- Veo que no has podido arreglar. - Quitó una pequeña pelusa del sillón.


- El tiempo me está comiendo, pronto tendré unas nuevas vacaciones. - Le mandé una sonrisa.


- Seguro, ¿Estás listo? - Sacó las llaves de su auto.


- Vamos, no me lo pierdo por nada. - Bromeé, es lindo tenerlo de mejor amigo. No sé qué haría sin él.


Salimos a paso lento, no teníamos prisa. Ese bar está abierto toda la noche, cosa que aprovecharemos al máximo para celebrar nuestra 3ra salida juntos.

Los minutos pasaban normal y decidimos hablar un poco, nos sentíamos a gusto solo nosotros dos.


- Deberías buscarte a alguien. ‐ En una de las tantas charlas salió ese tema. Noviazgo.


- No creo ser buen novio. - Me recargué en el asiento.


- Lo eres. - Volteó a verme con admiración. Claro, habíamos salido por un tiempo cuando éramos más jóvenes. Hace más de 7 años... ¿Cómo hemos durado tanto como amigos?


- No tienes buenos gustos. ¿Cómo te va con Rebecca? - Cambié el tema, aunque el tema no era malo no quería que se incomodara.


- Terminamos. - Volteé a verlo con obvia sorpresa en mi expresión, él ni me quiso devolver la mirada. Eran tan lindos juntos.


- ¿Y eso?, creí que se hiban a casar. - Desvié la mirada hacia la ventana, eso era más incómodo.


El silencio inundó todo el carro, solo se podía escuchar el motor y autos pasando al lado.


- Lo lamento, no debí-. - Disculparme era lo último que me quedaba.


- No te preocupes, simplemente tuvimos unas diferencias. - Pude ver desde el reflejo de la ventana como una lágrima salía de su ojo. Fue mi culpa.


De ahí no nos volvimos a hablar. Soy un idiota al preguntar sin haberme enterado antes.

En seguida fuimos a la casa de Cliff a recogerlo, lastimosamente yo le quedaba más cerca.


- Gracias, Kirko Hamster. - Cliff bromeó, quitando ese ambiente pesado que yo mismo había creado.


- Ahora sí, ¡a nuestro destino! - Gritó emocionado Kirk, me alegra verlo así. Pero sé que miente, lo conozco muy bien.


Como dijo, fuimos hasta nuestro destino. Yo fui un poco más callado, pero nada importante. Igual platicamos muy abiertamente.


Llegamos ansiosos por entrar y divertirnos todos juntos. Era un edificio enorme, con varios pisos hacia arriba; un gran cartel de luces led con el nombre del bar lo hacía aún más llamativo.

Muchas personas estaban afuera como adentro, digno de un bar famoso.


- Vamos, son demasiados pisos. - Kirk se veía sorprendido por la increíble estructura del edificio.


- Sí, normalmente son muy pequeños. Esto es nuevo. - Añadió Cliff.


- ¡Hay que ver todo en esta noche! - Dije en voz alta, haciendo notar mi alegría.


Los dos asintieron y nos dirigimos hacia adentro muy emocionados.


- No puedo esperar a conocer una chica. ‐ Cliff volteó para todos lados buscando a alguien que estuviera sola.


La música estaba a todo lo que daba, muchas personas bailaban en la gran pista que se encontraba en medio de todo y algunas otras estaban simplemente pasándola bien con sus acompañantes. Unas estaban solas esperando a alguien.

Las intensas luces de colores se movían por todo el salón, era un poco molesto pero a nadie le importaba.


- Hola, ¿gustas bailar conmigo? - Una mujer castaña se acercó a Cliff. Bastante atrevida.


Todos la veíamos encantados, era muy bonita. Tenía una falda negra pegada, no muy arriba de las rodillas y una blusa roja con un nudo. Resaltaba todos sus perfectos atributos.


- Claro que sí. - La tomó de la cintura y nos volteó a ver bastante feliz, lo consiguió muy rápido. - Los veo en la salida al terminar la noche.


Y así de rápido nos dejó plantados entre tanta gente.


- Bien, creí que sería grupal. - Bufé.


- Ya sabes como es. - Rió suavemente y me guió hacia el segundo piso.


Había una puerta que decía "Banda Regional", era el género musical que te hibas a encontrar al entrar. Me encantó ese estilo de separador por piso. Pero definitivamente no entraríamos ahí.


Seguimos subiendo y nos quedamos en el cuarto piso para pasar por algo de beber. Ambos pedimos una cerveza y seguimos subiendo muy alegres, por fin nuestro ambiente pesado había desaparecido.


Nos quedamos un rato en donde tenía como tema "Rock", a él le agradó y me obligó a entrar. No me molestaba así que accedí muy rápido.


- ¿Ves a esa de ahí? - Señaló una chica pelinegra, más alta que yo, con un vestido negro y chaqueta negra de cuero. Sus gustos nunca cambiarán.


- Que malos gustos. - Me burlé y fui hacia ella, claro que lo hiba a ayudar, debía olvidar su reciente ruptura. Lo quiero tanto.


Le hablé maravillas sobre Kirk, lo apuesto que es, como puede llegar a ser de cariñoso, los detalles florares que le mandaría cada mañana. No podía faltar que tenía los mismos gustos que ella.

Mientras hablaba de él, ella lo veía detenidamente, con una mirada seductora. Kirk se ruborizó al tener tanta atención de ella.


- ¿Te animas a pasar la noche con él?, no muerde. - Le guiñé el ojo y la guié hacia Kirk.


Comenzaron a hablar un poco tímidos, pero por cada palabra que intercambiaban eso hiba desapareciendo.

Yo me fui alejando poco a poco hasta salir de ese salón y me dispuse a conocer más lugares sin ellos. Creo que no los veré en la salida.


Vi el cartel que tanto ansiaba ver "Metal", entré muy feliz a ese salón. Vi a la famosa banda Obssesion, la que tanto quería ver en vivo.


Me acerqué, quitando a varias personas y ¡oh, cielos!


Había un hombre alto, rubio de ojo azul; cabellera larga y con barba que de alguna manera tonificaba su mandíbula. El negro en su vestuario hacía resaltar su figura esbelta e increíblemente dominante. Sin duda él era el centro de atención ahí y volvía locas a las mujeres a mi lado.

Comenzaban a entonar un cover... Sabbra Cadabra de Black Sabbath, me emocioné, pues el logo de la banda lo tenía pegado a mi blusa.


Lo que más me tenía fuera de lugar era la manera en que tocaba la guitarra. Una Gibson Explorer de color blanco, era muy bonita.


Durante todo su concierto no paraba de verme, estaba en las nubes. Me llamaba mucho la atención, debía conseguir hablar aunque sea solo una vez con él.

Cruzamos unas cuantas miradas, llenas de deseo. Me ponía tan nervioso que tenía que esconder mi cara fingiendo tomar de mi lata.


Pasaron dos horas tocando, me hubiera gustado que durara más pero lamentablemente seguía otra banda que tocaría otras dos horas. Traté de llamarle la atención de alguna manera, pero no logré nada, estaba distraído en desconectar su equipo.


Finalmente me rendí.


Me puse en la barra y me recargué sobre mis brazos, estaba realmente aburrido, mis amigos me abandonaron y en ese momento era yo contra el mundo. Creí que me divertiría un poco más pero me duró solo dos horas.


Estaba a punto de pedir otra cerveza hasta que alguien se sentó a mi lado. No me tomé la molestia de voltear a verlo hasta que trató de llamar mi atención.


- Hola, pequeñín. - Apreté mi puño con demasiada fuerza, alguien trataba de joder mi momento de paz.


- ¿A quién llamas "pequeñín"? - Giré mi cabeza, mostrando lo enojado que estaba por esa simple palabra. Pero me quedé sorprendido al ver de quién se trataba.


Era él. Aquel hombre apuesto de la banda.


- ¿Te molesté?, discúlpame. ¿Cómo te llamas? - Soltó unas ligeras carcajadas y se me quedó viendo fijamente, como si estuviera admirando cada parte de mí.


Me ruboricé y pasé mi mano por mi cara hasta mi oreja, dejando una parte de mi pelo atrás de esta.


- No importa, soy Lars. - Mi tono de voz se dobló, no podía formular bien mis palabras. Enserio era bastante guapo.


- James. ¿Te invito una? - Señaló mi lata vacía.


Asentí con una pequeña sonrisa en mi rostro, enserio estaba pasando. Mis piernas temblaban de lo nervioso que estaba, y de mis manos comenzaban a brotar pequeñas gotas de sudor. Era molesto.


Rápidamente levantó la mano para llamar la atención del barman y pidió dos iguales. No tardó mucho y nos las entregó muy frías, ayudaban con el calor.


- Gracias... - Saqué mi billetera para pagársela, son muy caras en ese bar.


Tan pronto me vió tomó mis manos y las bajó. - No es necesario, no por nada te la invité. - Guiñó con una sonrisa landina, me quería volver loco.


- Gracias, de nuevo. - No sabía que más decir, me ponía nervioso con el simple hecho de verme.


Abrí mi lata y lo ví desde arriba de esta, mantuvimos el contacto visual por un buen rato, hasta que me digné a bajar la lata, no podía escapar de esos ojos.


- ¿Quieres bailar un rato en la planta baja? - Puso una mano sobre mi pierna, haciendo que sintiera un terrible cosquilleo en mi abdomen.


- Claro. - Sonreí, intentando calmar mis más profundos deseos. Era totalmente irresistible.


Bajamos y como dijo, bailamos.


Chocabamos nuestros cuerpos con suaves movimientos, ponía sus grandes manos en mi cintura y me movía al ritmo de la canción. Yo estaba muy duro, jamás había bailado con alguien de esa manera pero lo intenté.


Bailamos hasta que cerraron el bar.


Yo estaba muy ido, había bebido de más y eso era un gran problema, lo único bueno es que aún estaba en mi sentido más importante para mí, la audición. Tomar nunca fue lo mío, pero igual me gustaba y más si estaba acompañado.


Me despedí y esperé a mis amigos en la entrada, pero cuando me dí cuenta el carro de Kirk ya no estaba.


Esos idiotas me habían abandonado.


Lo más probable es que Kirk se haya llevado a su cita en el carro y Cliff se fuera a la casa de alguna mujer.

Saqué mi celular y trataba de presionar la aplicación que da servicios para dejarte en tu casa sano y salvo. Pero por más que lo intentara era imposible, confundía constantemente los nombres de las apps y terminaba abriendo otra cosa.


- ¡Mierda! - Grité frustrado, a ese paso me tendría que dormir justo ahí.


- ¿Quieres que te lleve? - Ese hombre había ido a salvarme, estaba muy agradecido de haberlo conocido justo ese día.


- ¿De verdad harías eso por mí? - Casi rompía a llorar, el alcohol estaba dando efectos.


- Claro, ven te llevo en mi auto. - Tomó mi mano y me guió hasta su vehículo color negro y con bastante clase. Simplemente bonito.


Me abrió la puerta del copiloto para que pueda entrar, bastante caballeroso para estar tratando con uno de su mismo sexo.


- Gracias. - Me senté en el cómodo asiento y cerré los ojos, calmando mi deseo de aventarme hacia él y besarlo como si no hubiera un mañana. El alcohol se me subía a la cabeza muy rápido.


Se subió al otro lado y comenzó a conducir hacia la salida del estacionamiento.


- ¿Dónde queda tu casa? - Se detuvo en el inicio de un pequeño callejón.


Lo deseaba demasiado, me excitaba solo escuchar su voz. Tenía que conseguirlo en ese mismo instante.


- Mira, por aquí traigo mi dirección. - Señalé la bolsa de mi chaqueta e hice como si estuviera buscando. Era una total mentira.


- Deja te ayudo. - Se acercó a mí, pero me aventé a él al instante, frustando su intento de ayuda. Enredé mis brazos en su cuello, quedando demasiado cerca.


Me vió con sorpresa en su expresión, supongo que no esperaba nada de eso.


Suspiré. - No es mi culpa que estés exitándome... - Me senté en su regazo. Ver sus mejillas arder era lo mejor que pude haber visto en toda mi aburrida vida.


- Lars, creo que estás muy tomado. - Cerró los ojos.


- Fóllame aquí mismo. - Le susurré al oído mientras ponía mi mano encima de la tela de su pantalón que ocultaba su miembro. Pude sentir como subía y eso me ponía más caliente de lo que ya estaba.


‐ Estás jugando con fuego, pequeño. - Puso sus manos en mi cintura, moviéndolas para frotar con mis glúteos su miembro que pedía a gritos ser atendido en ese mismo instante.


Me quité mi chaqueta despacio; eché levemente mi cabeza para atrás, dejándole la libertad de probar de mi cuello, lo cual no tardó en hacer sin tanta desesperación, solo deseo.


- Oh... Jamess... - Tomé su larga melena rubia y la acaricié, disfrutando de la suavidad de esta.


- Shh, aún no es el momento de decir mi nombre. - Puso un dedo en mi boca, callando mis jadeos para nada involuntarios.


Lamí su dedo, degustando del poco sabor salado y sintiendo su textura rasposa. Lo metí y saqué, imitando algunos gemidos, viendo como su mirada estaba clavada en mí, admirando la manera en que mojaba su dedo. Un poco raro, jamás lo había hecho y esa es la mejor parte.


- Sí alguien nos ve estaremos en graves problemas... - Dijo un poco preocupado, aunque era muy temprano para que las personas se arreglaran para ir a sus empleos. Que por cierto, estaré más que despedido cuando llegue con olor a alcohol, y eso quién sabe si pueda ir, seguro me dará una terrible jaqueca después de esto y falte.


- Tú solo... hazlo... - Rogué, frotándome más en él.


- Será incómodo aquí, pero como gustes... - Su voz se volvió ronca debido a su creciente excitación.


Lo tomé de las mejillas y choqué nuestros labios con bastante lujuria, de verdad lo quería tanto. Él se hizo paso hacia dentro de mi boca, entrelazado nuestras lenguas en un suave ritmo hasta quedarnos sin respiración. Tomamos aire rápido, ansiosos por volver a unir nuestros labios nuevamente.


En nuestro segundo intento por recuperar el aire nos despojamos de nuestras prendas superiores, dejándonos totalmente expuestos el uno al otro.

Acarició mis caderas mientras succionaba en diferentes partes de mi pecho y cuello, dejando marcas rojizas notorias. Eso me recordaría lo que sucedió.


Deslizó su mano dentro de mis jeans, bajándolos hasta mis rodillas y presionando mi espalda baja. Solté un pequeño jadeo, desesperado por ser fuertemente penetrado por aquel hombre hermoso que tenía justo enfrente.


Me recargué en mis rodillas, dejando que él tratara de bajar sus pantalones y todo lo demás, pero era imposible. Tenía razón era incómodo hacerlo ahí mismo.


- Mierda, vamos a mi casa. - Hizo un quejido, incómodo por la posición en la que se encontraba.


- Ok... - Me volví a poner mis jeans y volví a mi lugar inicial, no podríamos hacer casi nada en ese pequeño espacio. Debíamos hacerlo antes de que se me bajara la calentura, si no sería un desastre.


. . .


Lars estaba aturdido por el alcohol, pero la presencia de James lo excitaba más de lo que podría admitir. El atractivo hombre de la banda, lo llevó a su casa con deseo evidente en su mirada.


Dentro de la habitación, James no perdió tiempo y comenzó a despojar a Lars de su ropa con urgencia. Los gemidos de Lars comenzaban a llenar la habitación mientras la pasión aumentaba entre ambos. Y las manos de ambos exploraban ansiosamente cada centímetro de piel.


La atmósfera cargada de deseo se intensificó cuando James lo empujó hacia la cama. Las manos de James se movían con destreza para quitar la ropa restante de Lars, revelando un cuerpo que reflejaba la excitación del momento.


En un instante, Lars se encontró de espaldas, temblando de anticipación. James se posicionó detrás de él, y la conexión entre ambos se hizo palpable. La habitación estaba llena de susurros, gemidos y la promesa de una noche intensa.


James tenía una imagen maravillosa, era tan obscena y prometedora. Le encantaba, tanto que ya no soportaba la idea de contenerse e ir despacio con su nuevo acompañante, ser gentil no era uno de sus fuertes y Lars no sabía nada de eso.


Sacó un pequeño frasco de sus pantalones que por pura suerte no se cayeron de la cama y empezó a derramar un poco sobre su mano, mojando las sábanas por la cantidad.


- ¿Hace cuánto no lo haces? - Difícilmente metió dos dedos en Lars, haciendo que este soltara un chillido de dolor.


- Más de 7 años... - Era verdad, el trabajo lo mantenía tan ocupado que ya no podía salir con alguien por miedo a no darle la suficiente atención. Su última vez fue con su ahora mejor amigo.


- Es demasiado. - Curveó sus dedos y metió otro más, tratando de abrir su interior sin lastimarlo. Lars mordía su labio inferior, aguantando la extraña sensación que hace tiempo no experimentaba.


- He estado muy ocupado. - Su vida laboral no era algo muy interesante o importante en ese momento, así que no dejó que James siguiera preguntando.


El rubio hizo movimientos de entrar y salir de Lars, viendo como el lubricante ayudaba demasiado en esa situación.


- Quiero hacer de ti un desastre. - Fueron las palabras que detonaron el momento, James sacó sus dedos al estar seguro de que estuviera listo y comenzó a meter su largura lentamente en su amante. No podría soportar gran su erección por más tiempo.


El intenso dolor combinado con el placer era una locura para Lars, hace años no lo sentía. Sentía que tocaba el cielo con la punta de sus dedos.


Los gemidos de Lars comenzaban a llenar la casa, no podía controlarse. Lo estaba volviendo loco.


Luego, los choques cuerpo a cuerpo se hacían más fuertes, obscenos y constantes. James mordía detrás del cuello y hombros de su compañero, dejando nuevas marcas visibles e imborrables.

Lars no podía hacer nada más que enterrarse en las sábanas y recibir grandes oleadas de placer.


James sentía como el interior de Lars lo recibía con mucho gusto, pensar en eso solo hacía que tomara más velocidad y que marcara un ritmo frenético. Oía como los gemidos de Lars se volvían húmedos, una melodía que jamás borraría de su mente.


. . .


Lars abrió lentamente sus ojos, con una terrible jaqueca, sintiendo como si su cabeza fuera a reventar. Y claro que el culpable de todo era la cerveza y el alcohol.


Antes de poder pensar en algo volteó a ver a su compañero de cama. Vió su pecho subir y bajar lentamente, desprendía un aura de tranquilidad increíble, aún estando dormido.


Se volvió a recostar, el calor del otro lo hacía sentir protegido de alguna manera.


Sabía que había perdido el trabajo al ver la hora, tenía tiempo extra pero no quería desprenderse del rubio. Tomó su celular y vió demasiadas llamadas perdidas de sus amigos, el más reciente era de Kirk. Al parecer, él había regresado por Lars pero no lo encontró por ninguna parte; también lo fue a buscar a su casa pero nadie abrió. Estaba preocupado.


Lars les contestó a los dos y en seguida se acurrucó de nuevo en su nuevo amante y dejó pasar las horas ahí, se sentía demasiado bien estar con alguien después de tantos años.


.


Cuando Lars despertó y vió a James aún su lado, un cálido nudo se formó en su estómago. La mezcla de emociones de la conexión compartida, la pasión de la noche anterior y el caos en su vida personal lo abruma.


James, al despertar, le sonríe con ternura, creando un momento íntimo entre ambos. Le sorprendía haberse quedado con alguien tan atractivo y que no se haya ido.


Mientras Lars y James se miraban con ternura, un silencio reconfortante llenaba la habitación, interrumpido solo por el suave murmullo de la mañana que se filtraba por la ventana entreabierta. Lars se sintió en paz en los brazos de James, como si todo el caos y la confusión de su vida se disiparan en ese momento.


Sin embargo, a medida que la realidad volvía a inundar su mente, Lars sabía que no podía escapar por completo de sus problemas. Tenía que enfrentarlos de frente y tomar decisiones difíciles para encontrar la paz interior que tanto anhelaba.


- James... - Murmuró Lars, rompiendo el silencio con su voz suave pero llena de determinación.


James lo miró con curiosidad, esperando a que Lars continuara.


- Anoche fue increíble, pero tengo que ser honesto contigo... Mi vida está un poco complicada en este momento. - Confesó Lars, sintiendo el peso de sus palabras en su pecho.


James asintió comprensivamente, acariciando suavemente la mejilla de Lars con el pulgar.


- Te entiendo. Ahora me tienes a mí. - Respondió James con sinceridad, transmitiendo su apoyo incondicional.


Lars sintió un nudo en la garganta al escuchar las palabras reconfortantes de James.

Con un suspiro de alivio, Lars se dejó llevar por la sensación de seguridad y amor que emanaba de James.


Minutos después, se levantaron de la cama y se prepararon para el día que tenían por delante. Aunque Lars sabía que había problemas que necesitaba resolver por su cuenta, también sabía que tenía a James. Aún si apenas lo había conocido.


Después de un desayuno reconfortante y algunas palabras de ánimo compartidas entre ellos, Lars se despidió momentáneamente de James, prometiéndole que lo volvería a ver en la noche. Con un beso suave en los labios, se dirigió hacia la puerta con determinación en su mirada.


Mientras caminaba por las calles, la mente de Lars estaba llena de pensamientos sobre lo que debía hacer a continuación. Sabía que tenía que enfrentarse al problema más grande que era su trabajo, lo había perdido y ahora no tendría nada para comer para el siguiente día.


Lars se dirigió hacia la casa de Kirk para que se enterara de lo sucedido, necesitaba un poco de ayuda económica. Sabía que tenía un dinero ahorrado pero no sería suficiente para sobrevivir ni una semana. Aunque trabajaba demasiado el sueldo era bastante bajo y no podía tener el lujo de comprarse ropa nueva. Eso no lo limitaba a estar siempre limpio.


Agradecía que James no lo hiba a dejar, de verdad quería intentar algo con él y eso le emocionaba. Tener una nueva pareja era algo que siempre anheló desde que su trabajo lo comenzó a explotar laboralmente y tuvo que terminar con Kirk.


Pronto llegó a la pequeña casa de su anterior amante, se acercó y tocó suavemente para después dar un paso atrás y esperar paciente. No pasó ni un minuto y el chico salió a recibirlo, que al verlo se sorprendió, pues nunca lo visitaba a esa hora, de hecho ni lo visitaba.


- ¿No trabajabas hoy? - Kirk le hizo unas señas para que pasara y se acomodara como si fuera su casa.


- Sí... sobre eso... - Comenzó a jugar con sus dedos, tenía tanta vergüenza.


A medida que Lars explicaba su situación a Kirk, una sensación de incomodidad se apoderaba de él. Recordaba claramente las razones por las que habían terminado su relación y se sentía incómodo al depender de su ex pareja para resolver sus problemas financieros. Aunque normalmente no se sentía así con él, el tema era el problema.


Mientras escuchaba las propuestas de Kirk, Lars se debatía internamente. Por un lado, apreciaba la ayuda ofrecida y sabía que necesitaba urgentemente apoyo económico. Por otro lado, no podía evitar sentirse inseguro al aceptar la ayuda de alguien con quien tenía un historial complicado.


Después de una pausa incómoda, Lars se disculpó con Kirk y explicó que prefería no aceptar su ayuda financiera. Reconoció la generosidad de Kirk, pero sentía que era importante para él encontrar una solución por sí mismo, sin depender de su ex pareja.


Aunque Kirk pareció decepcionado por la decisión de Lars, respetó su elección y le aseguró que estaría allí para apoyarlo de cualquier manera que pudiera, después de todo ahora eran amigos. Lars agradeció sinceramente la comprensión de Kirk y se despidió, decidido a encontrar otra solución a sus problemas financieros por sí mismo.


Mientras caminaba hacia casa, Lars se sintió nervioso pero también aliviado por haber tomado una decisión que sentía que era correcta para él.


Lars se encontraba ahora en su pequeña casa, sumido en sus pensamientos mientras reflexionaba sobre la conversación con Kirk. A pesar de haber rechazado la ayuda financiera de su ex pareja, seguía preocupado por su situación económica. La necesidad apremiante de encontrar una solución se apoderaba de él, pero también sentía una determinación renovada para enfrentar sus desafíos por sí mismo.


Decidió tomar acción inmediata y comenzar a explorar todas las opciones disponibles para mejorar su situación financiera. Revisó sus gastos y presupuesto, buscando áreas donde pudiera recortar gastos innecesarios. También se propuso buscar oportunidades de trabajo adicionales o formas de aumentar sus ingresos.


Mientras investigaba en línea y enviaba solicitudes de empleo, una sensación de urgencia lo impulsaba a seguir adelante. Sabía que no podía permitirse quedarse de brazos cruzados y esperar que las cosas mejoraran por sí solas. Tenía que ser proactivo y persistente en su búsqueda de soluciones.


A medida que pasaban las horas, Lars se sentía menos esperanzado y decidido. En ningún lugar querían hacerle una entrevista.


Pasaron más horas y por fin se dió por vencido, enseguida vió que era hora de ir a casa de James como lo había prometido. Tomó sus cosas y rápido se dirigió a su destino.


Al llegar, se encontró con James en la entrada, quien lo había estado esperando un buen rato. Al verlo, se acercó a él con una sonrisa cálida y un gesto de preocupación en el rostro al notar la tensión en Lars.


James invitó a Lars a pasar y a sentarse, juntos compartieron un momento de tranquilidad, disfrutando de la compañía mutua después de un día largo y difícil, especialmente para Lars. Con el correr de las horas, la conversación se tornó más íntima y significativa, y Lars sintió una conexión especial con James que lo reconfortaba en medio de sus preocupaciones.


Fue entonces cuando James, con ternura en sus ojos, expresó sus sentimientos hacia Lars y le confesó su deseo de establecer una relación seria y duradera juntos. Lars se sintió abrumado por la sinceridad y el afecto de James, y su corazón se llenó de emoción al imaginar la posibilidad de un futuro compartido.


La propuesta de James de ayudarlo económicamente si fuera necesario resonó profundamente en el corazón de Lars. Aunque inicialmente había sido reacio a depender de alguien más, la generosidad y el amor de James le hicieron darse cuenta de que no estaba solo en esta lucha. Con lágrimas en los ojos, Lars aceptó la oferta de James, agradecido por tener a alguien tan comprensivo y solidario a su lado.


Se abrazaron con fuerza, sellando su compromiso mutuo con un beso apasionado y lleno de promesas para el futuro. En ese momento, Lars supo que había encontrado algo especial con James, algo que valía la pena luchar y cuidar. Y con renovada esperanza y amor en su corazón.


Finalmente Lars se dispuso a darle todo el amor que nunca pudo darle a Kirk. Aunque eso era cosa del pasado aún se sentía culpable al haber arruinado su relación.