Capítulo uno
—Por dios, ¿dónde estoy?
—Veo que ya despertaste —dijo un doctor mientras revisaba unos papeles
—Doctor, ¿dónde estoy? ¿Qué me pasó?
—Señorita, usted esta en un hospital, y solo tuvo un accidente automovilístico.
—¿Y por que no recuerdo nada?
—No lo se, tu accidente no fue tan grave, no entiendo como perdiste la memoria.
—Bien, espero salir pronto de aquí.
—Lo harás, solo esperabamos que despertarás para darte de alta, asi que hoy mismo sales de aqui. —se dedicó a darle una sonrisa y salir de ahi.
El doctor fue por unos papeles y en el camino se encontró con un joven.
—Doctor, —dijo el joven un poco cansado—, lo he estado buscando, no encontré a Hang Seo en su habitación.
—La cambiamos de habitación ahora está en la 24.
—¿Y puedo ir a verla?
—Claro, pero dudo que quieras entrar, ella ya despertó. —mencionó mientras hecha un vistazo a sus papeles.
—Oh, ya veo, de igual manera iré a verla. —dice echando su cabellera hacia atrás.
El doctor asintió y se retiro, mientras que aquel joven iba camino a esa habitación.
—Bueno, lo haré —suelta un suspiro y posteriormente abre la puerta.
—Oh, ¿quién eres tú? —mencionó aquella chica.
—Hola Seo. —dijo frío.
—¿Te conozco? —pregunta curiosa.
—Deberías hacerlo. —dice el pelicafé.
—Perdí la memoria, ve más despacio.
—Lo siento pero... No debo ser yo quien diga nada. —dice el pelicafé nervioso.
—Oye, bueno, si no quieres decirme esta bien, ¿como sabes mi nombre? Si me conoces debimos ser amigos en el pasado.
—Ujum, lo que digas, —volteó a ver su reloj—, ya es tarde debo irme.
—¡Oye! Acabas de llegar —dice tratando de levantarse de la camilla.
El joven salió de la habitación dejando a la señorita a su suerte.
—Por dios, ésto es malo. —entró una llamada—. Oh, bueno si no me voy ya estaré en graves problemas.
El joven salió del hospital y fue a su auto.
—Maldita sea, espero no llegar tarde o del contrario Kim se enojara mucho. —suena el teléfono nuevamente a lo que el joven contestó en seguida viendo de quien se trataba.
• • •
—¡Kim Taehyung qué te he dicho sobre no contestarme el maldito celular! —dijo al otro lado de la línea, Kim Namjoon, muy molesto.
—Disculpa Kim, es que aún estaba en el hospital.
—Te dije que no te tardarás mucho, ¿qué hiciste? Por dios.
—Es que ya despertó.
—¿Qué? —sorprendido.
—Lo que escuchaste, y se entretuvo haciendo preguntas y preguntas.
—¿Le dijiste algo? —nervioso.
—Kim, te lo cuento después, estoy perdiendo un poco la señal.
—Bien, en siete minutos debes llegar. —cuelga la llamada.
• • •
Mientras Taehyung estaba atascado en el tráfico, el joven "Kim" estaba un poco preocupado porque Seo recordará todo y quisiera saber que ocurrió. Minutos después llegó Taehyung.
—Por dios, te dije que llegaras siete ya van a ser casi 15 minutos.
—Disculpa Kim, entiende, había tráfico en la carretera.
—Bueno ya está bien, —dice Kim un poco molesto—, mejor cuéntame, ¿cómo es eso de que Seo despertó?
—Bueno, pues un poco extraño, yo llegué y Seo no estaba ya en su habitación habitual, ahora estaba en otra a lo que le pregunté al doctor donde estaba, ahí fue donde me dijo que estaba ya consciente.
—Bueno está bien, el problema es que te haya reconocido.
—Nombre, ni tienes idea de lo que pasó. —ríe bajo—
—¿Qué ocurrió? —dice un poco preocupado.
—Seo perdió la memoria.
—¿¡Qué!? —dice gritando en un tono de sorpresa —. Eso significa que no abran sospechas...
—En efecto, el problema es que Min Yoongi se entere de ello, ahí si no sabremos qué hacer.
—Ni me digas, que Min mandó a sus hombres a disque "amenazarme". —dice en tono de burla.
—De Min ya me espero cualquier cosa. —ríe.
—Lo se, pero no me preocupo, todos están alerta.
Los Kim siguieron charlando hasta que fueron interrumpidos por Seokjin quien entró muy alterado
—¡Namjoon! —se oía por el pasillo.
—Señor, por favor no puede entrar así. —mencionó la empleada—. Discúlpeme patrón, pero él entró a la fuerza.
—Está bien Soo, déjalo.
—¿Qué pasa Jin?
—Min, Park y sus hombres vienen en camino —dice tratando de tomar aire.
—¿Cómo para qué? —dice haciendo una leve mueca.
—Dicen que Seo despertó y disque la tienes aquí.
—¡Maldita sea! —menciona golpeando bruscamente su escritorio con su puño.
—Namjoon, ten en cuenta que Min sospecho de tu enamoramiento desde antes de andar con Seo, él es capaz de hacer hasta lo imposible para que no la convenzas de que se quede contigo.
—¿Y? No me preocupo demasiado porque de todos modos yo la voy a proteger.
—Por eso mismo, es lo que Jin trata de hacerte entender, si definitivamente no se la das, puede hacerte... Ya sabes.
—¿Qué, matarme? No lo creo, no le conviene hacerlo tan facil, pero, váyanse, no quiero que también los meta a ustedes en el proble-.
Gritos se oian desde afuera, interrumpiendo a Namjoon.
—Creo que ya es demasiado tardé. —mencionó el pelicafé en un tono bajo.
—Iré a recibirlo, no vengan conmigo.
Namjoon antes de salir, soltó un suspiro e hizo una seña para que dos hombres salieran detrás de él.
—¿Qué quieres Min? —dijo mientras miraba a este último muy profundamente.
—Nada en especial Kim, pero no te hagas como si no supieras el porqué estoy aquí.
—Min, si esto es por dudas, lo siento no voy a pelear ahora. Tampoco se de lo que me hablas, solo pierdes tu tiempo. —mencionó intentando cerrar la puerta pero Min lo impidió tomándolo bruscamente del brazo para mirarlo fijamente.
—¡Oye suéltame! —dice liberándose de aquel agarre brusco.
—Entonces dime ¡¿Dónde mierda esta Seo?!
—¿Y para qué? ¿Pará ahora si matarla?
—¡Agh! Deja de inventar cosas estúpidas y dímelo. —Min tiró fuertemente aquel joven haciendo que se desatará su ira.
—¡Bien Min te lo diré! —dijo Kim levantándose adolorido por aquella caída.
—Excelente, hazlo ahora porque me estás empezando a irritar.
—Está en el hospital de la ciudad, en la habitación 24 ¿Ya?
—Bien, iré ahí y más te vale que no la tengas escondida. Vámonos muchachos.
Min subió a su camioneta y junto aquellos matones se fueron.
—Jajaja, Park hubieras visto la cara de Kim, tan asustado, ni siquiera iba a hacerle nada.
—Min, deberías dejar eso y dejar que Seo decida.
—¿No estás consciente de que perdió la memoria? Kim va a aprovecharse de eso y le va a pintar un mundo color de rosa a su lado.
—Aún así, puede recuperar la memoria, no debes estar muy seguro.
—Ya lo veremos, ya casi llegamos y espero que me reconozca.
Min llegó al hospital.
—Buenas tardes señorita, vengo a buscar a alguien. —dijo Min apoyándose en la barra frente a él.
—Dígame el nombre. —dijo la asistente volteando a su computadora.
—Hang Seo.
—Lo siento señor, la señorita salió hace unas dos horas.
—¿A dónde fue?
—No lo sé, no dijo nada, solo se le entregaron sus pertenencias y salió.
—Bueno, gracias. —Min salió molesto y decidió llamar a Kim para reclamarle—. Cómo no me diga donde está ahora si lo mató.
—¿Bueno? —Contestó Kim.
—Maldito, ¿dónde tienes a Seo? —le dijo furioso a Kim.
—Yo no la tengo Min, ya te lo dije.
Min colgó furioso.
—Sabes que, —dijo a uno de sus matones—, dile a Park que mande a sus hombres a buscar a los alrededores de la hacienda, probablemente llegue ahí, ustedes van a buscar a lo que era la hacienda de Seo. —ordenó chasqueando los dedos.
Los matones de Min avisaron a Park, este mismo aviso a sus matones y salieron a buscarla.
Asi un rato después de una larga espera, los matones de Min avisaron que no encontraron a Seo.
—Patrón.
—¿Ahora que pasó? —mencionó Min en un tono frío.
—Buscamos en todos los lugares posibles y no la encontramos.
—Maldita sea, ¿dónde se habrá metido esta niña?.
Min no es un hombre de rendirse, por lo que haría lo que fuera por encontrarla.
• • •
—Algo me dice que aquí alguien me ayudará. —dijo la pelinegra confundida.
—Señorita Hang, bienvenida pase. —dijo uno de los guardias—. Patrón, la señorita Hang está aquí. —avisó.
Seo entró y encontró a Namjoon.
—¿Hang Seo? —preguntó aquel joven mientras en su rostro se empezaba a notar una linda sonrisa.
—S... si, soy yo ¿Quién eres tú?
—Veo que no me recuerdas, soy Kim Nam Joon. —dijo mostrando su sonrisa anteriormente formada mientras se notaban sus lindos hoyuelos.
—Umm... No, no te recuerdo, pero ¿Cómo sabes quién soy?
Una de las tantas amenazas que Min le había dado a todos los sicarios enemigos fue que si Seo despertaba jamás le dirían su pasado "por el bien de todos".
—Es que, en tu accidente yo te ayude. —mencionó en un tono nervioso.
—Ya veo, sabes, vine aquí porque realmente no se donde estoy y de alguna manera reconocí este camino pero veo que esta es tu hacienda.
—Si de hecho... —Nam levantó la mirada apartándola de aquella bella mujer. Min, Park y sus hombres vinieron de nuevo—. Espera, ¿Min que quieres aquí?
—Lo sabía tú la tenías. —mencionó Min acercándose hacia Kim
—Ella acaba de llegar, pregúntaselo. —mencionó en tono nervioso
—Seo, cariño ¿Acaso vas a estar con un tipo cómo él?
—¿Tú quién eres? —mencionó aquella mujer un poco nerviosa y confundida.
—Veo que no me recuerdas amor.
—No, no te recuerdo y si lo haría no estaría con alguien como tú, ¿cómo te vas a atrever a "amenazar"? ¿Te creés que tienes muchos pantalones para eso?
—Tú, —lamió su labio inferior—, ahora no eres nadie para hablarme así.
—Pues sí, puede que ahora no sea nadie pero no voy a dejar que alguien como tú se crea la máxima autoridad para hablarme asi.
—Jajaja, pequeña ingenua, cuando tú “recuperes la memoria” ya veremos si sigues comportandote asi. —Min chasqueo sus dedos en señal para irse, y sin más salió de esa hacienda.
—Nam ¿Estás bien? —preguntó aquella pelinegra un poco preocupada por Kim, quien estaba asustado y nervioso.
—Estoy bien, ¿cómo fuiste capaz de hablarle así?
—Eso no importa ahora, ¿por qué me dijo cariño?
—Seo, entremos, quiero explicártelo con más calma. —dicho eso Kim hizo seña para que pasara primero la dama. —. ¡Soo! ¡Soo! —llamó a la empleada.
—Claro patrón ¿Qué necesita? —exclamó aquella mujer.
—Dos cafés, el mío sin azúcar por favor.
—Claro joven, enseguida.
—Seo siéntate, estás en tu casa.
—Gracias, Namjoon, ahora si me dirás ¿Porqué vino a buscarme?
—Es que, es algo complicado de explicar —llegó Soo con los respectivos cafés
—Aquí tienen. —mencionó mientras dejaba aquellas bebidas y se retiraba.
—Verás, hace un tiempo, antes de tu accidente... No espera.
—¿Qué pasa algo? —mencionó dejando aquel café en la mesa.
—No puedo contarte.
—¿Porqué?
—Se me olvido, si se me olvido. —dio un sorbo al café.
—Kim, por dios.
• • •
—No lo puedo creer, ¿cómo dejó escapar a la mujer así cómo así? —preguntó uno de los matones a Min.
—¿Y que querías que hiciera? No puedo dejar que esté en mi contra.
—Eres el enemigo número uno de Kim, jamás confiaste en él. —interrumpió Park.
—Está más que amenazado, no puede decir nada.
—Bien, digamos que en un caso hipotético le suelta la sopa, ¿qué harás tú al respecto?
—Me deshago de Kim, me llevo a Seo, no lo sé ni me interesa.
• • •
—Si no me lo dices tú le preguntaré a alguien más.
—Es la verdad.
—¡Ash! —reclamo la pelinegra—. Sabes, olvídalo ¿Dónde dormiré?
—En el cuarto de visitas.
—Claro, me parece bien.
—Llamare a Soo para que te lo muestre. ¡Soo!
—Si patrón, ¿qué necesita?
—Lleva a Seo al cuarto de visitas, que instale sus cosas ahí.
—Claro patrón.
• • •
—Oye Soo —mencionó repentinamente la pelinegra.
—Claro señorita dígame.
—¿Usted sabe quién soy?
—Claro, es Hang Seo —dijo sarcásticamente
—No, me refiero a si me conoces, sabes sobre mi pasado.
—Señorita ahí le fallo. —mencionó aquella mujer con nerviosismo.
—Bueno, puedes irte, yo quiero tomar una siesta. —dijo aproximándose aquella cama.
—Claro señorita, descanse. —Soo salió.
No está de más decir lo lindo que era aquel cuarto, era grande, espacioso con un gran armario y un baño blanco elegante, el piso era de cuarzo, aquella cama era blanca menos las cobijas que eran color negro con unas decoraciones, todo se veía extremadamente elegante y limpio.
—No quiero dormir en esa cama, se ve tan perfectamente acomodada. —dijo observando todo con asombro siendo interrumpida por unos golpes en la puerta—¿Quién es?
—Soy Taehyung, Kim abre la puerta. —se escucho aquella voz gruesa.
—¿Taehyung? Kim no me dijo que había nadie más aquí. —pensó aquella mujer—. ¡Ya voy! —mencionó Seo aproximándose a la puerta para seguidamente abrirla.
—Umm ¿Seo? —preguntó Taehyung un poco confundido al ver a la mujer en la habitación.
—Oh, eres tú él chico del hospital. —sonrió.
—Mejor, me retiro —mencionó el pelicafé tratando de irse discretamente.
—No te vayas, ¡quiero preguntarte algo! —Seo tomó a Taehyung del brazo impidiendo su paso
—¿Qué quieres preguntarme?
—¿Sabes algo sobre mi pasado?
—No, lo siento necesito irme, adiós. —se fue el pelicafé muy nervioso.
—¿Porqué nadie quiere decirme quien era? —pasaron por su mente aquellas palabras las cuales la llenaron de más y más dudas.
• • •
—Excelente, ¿porqué no me habían dicho antes esa es información tan valiosa? —preguntó Jungkook
—Señor, recién nos vamos enterando, sabemos que usted no es de asociarse con Seo pero es ahora o nunca, el señor Kim Namjoon y Min Yoongi pelean por ella, ni siquiera se sabe si es por enamoramiento o poder.
—Pues yo la quiero para mi, nos beneficiaria mucho, —dijo tomando un bolígrafo, juguetenado con él —, a la empresa, mi apellido, mi imagen, todo. Esa chica es diamante en la tierra.
—Señor ¿Qué planea hacer?
—Nos iremos a Seúl, buscaremos donde instalarnos. Puedes irte —hizo señas aquel joven para que él hombre saliera—. Esa chica será mía. —Dijo el pelinegro mientras una sonrisa crecía en su rostro.
• • •
—¿Qué es ese ruido? —mencionó Seo al escuchar unos toques a la puerta—. ¿Quién es? —exclamó Seo.
—¡Soy yo Seok Jin!
—¿Seok Jin? ¿Otro más? —susurró aquella mujer—¡Ya voy! —abrió la puerta.
—Hola, Seo, —extendió la mano para saludar y Seo correspondió—, Taehyung me contó que estabas aquí. —sonrió.
—Si, pero —sobo sus ojos—¿Quién eres?
—Soy amigo de Taehyung y Namjoon, Seok Jin, para servirte.
—río—Eres muy agradable, entra quiero preguntarte algo. —abrió por completo la puerta que Seok Jin entrará.
—Bien, ¿qué me quieres preguntar?
—Jin, por favor, no lo evites, van tres veces que pregunto y "nadie sabe nada". —se encogió de hombros para después los dos jóvenes sentarse en aquella cama—¿Sabés de mi pasado?
—N... No. —mencionó nervioso
—Seok, no importa si es la tragedia más grande del mundo. Prometo no decir nada.
—Solo porque siempre fuiste como una hermana —bajo la mirada—. Min te busco porque tú eras su novia y causó el accidente por todo tu dinero. —tapó rápidamente su boca.
—¿¡Qué!? —exclamó muy sorprendida—. Aún así no me suena nada de eso, pero no tiene vergüenza.
—Ni siquiera trates de hacer venganza, el tiene mucho poder, muchos contactos no saldrías bien.
—Por dios Seok, ¿a mi qué eso? —rodó los ojos para después voltear rápidamente a la puerta, la cual estaban tocando—. ¿Otra vez? ¡Ya voy!
—Seok Jin, ¿estás aquí? ¡Escuche tu voz! —habló aquel hombre con una voz gruesa.
—¡Oh! Es Taehyung.
—abrió la puerta—Hola Tae, —sonrió aquella mujer pelinegra —, ¿qué haces aquí?
—Si, vengo porque Seok Jin no debería estar aquí.
—¿Celoso Taehyung? —gritó el pelicafé desde la cama.
—Pará nada, pero Namjoon me dijo que nadie debía molestar a Seo.
—¿Ahora la vas a defender? —preguntó celoso el pelicafé.
—A ver, chicos basta. Quiero ver a Namjoon.
—¿Pará qué? —preguntarón celosos los dos chicos.
—Para algo que no les importa. —salió del cuarto.
—Ves lo que haces Taehyung —caminó hacia la puerta muy molesto. .
Seo habló con Namjoon de aquello que Seok Jin le contó, sin mencionar que Seok Jin le dijo. Namjoon se noto nervioso en toda la platica.
—Seo, por favor no entiendes que Min es la bestia más grande del mundo. —dijo Namjoon preocupado por lo que haría Seo.
—No me interesa, Joon, Min es malo, no puede ser que me haya hecho semenjante cosa.
—Bueno, pero es que no lo conoces, él ha ocasionado cosas que ni te imaginas.
—Por dios, Nam ¿Y a mi que? —antes de que Nam pudiera proseguir entraron los otros jóvenes riendo.
—¿Interrumpímos algo? —dijo Seok al ver las caras de los chicos muy frías.
—No, esta bien, solo hablábamos —dijo tomando un sorbo del café.
—Ahora que estamos todos reunidos quiero contarles algo. —dijo la pelinegra levantándose muy bruscamente.
—¿Qué pasa? —dijo Seok con nerviosismo.
—Voy a tomar venganza.