═══╣Ponche Crema.

Summary

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬ En medio del eterno viaje hacia la nostalgia, el campeón mundial Pokémon despide el año viejo junto a una copa de ponche crema, mientras recuerda algunos momentos de una mejor era... ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬ 𝙀𝙇 𝙂𝙄𝙍𝘼𝙏𝙄𝙉𝘼𝙎 𝟳𝟵 / 𝐒𝐏𝐈𝐃𝐄𝐑━𝐍𝐎𝐈𝐑 © ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

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«¿Debería llamarlos?»


Te cuestionaste en silencio, precedido de un aliento que te soltó algo del gran peso que abrumaba tu pecho. La lista de contactos era inmejorable, con una rica variedad de personas de diversos ámbitos a las que alcanzaste a quitarles el número.


Llena a rebosar de contactos, pero no obstante, percibiendo una falta de plenitud enorme.


Una corona que destellaba con su lujo por dondequiera, pero que se veía como un complemento de mala factura sin su gema centelleante.


Esa joya, era el reflejo de los que más amaste en tu vida.


Los mismos que ahora, te originan una vivencia de soledad repentina y angustiosa, desde la gran lejanía que guardan de ti.


Desde aquel entonces han transcurrido cuatro nocheviejas

(tomando en cuenta la actual),

y la misma inquietud se ha presentado la misma cantidad de veces.


Conseguiste lo que querías. Siete años de constancia, de trabajo discreto y de penas sobrellevadas habían hecho realidad tu anhelo…


¿Cómo es que ahora que la vida te ha enseñado a valorar el alba, es cuando sientes que has perdido en todo lo que se puede perder?


Has pensado en mil maneras, responsabilizando a elementos que no eran relevantes, hasta te planteaste el verdadero propósito del sueño que te sacrificaste tanto en crear.


Numerosos atajos a escoger, por no querer mirar hacia abajo, y dar con la clave a tu problema, retenida en el monitor de tu móvil en este momento preciso.


La app de contactos se comunicaba contigo con un lenguaje peculiar, echándote a la cara lo que anhelabas escuchar y lo que no simultáneamente.


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El mundo está a tu alcance, pero no significa nada si no lo vives con los que sinceramente quieres.

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¡Boom!, ¡Boom!


El estruendo de los fuegos artificiales se hacía más fuerte en la amplitud del paisaje. El ambiente de Ciudad Puntera en estas fechas del año es algo más que destacable.


Por un momento, bajaste la vista, topándote con la copa llena de ponche crema, que sujetabas con indiferencia. Sin otra salida, suspiraste para beber un sorbo de aquella bebida.


Lo dulce de su mezcla junto a su espesor, te llevaron rápidamente a tiempos más simples, tan suaves como aquella bebida.


Nada se comparaba con la calidez de un abrazo de tu madre, ni siquiera el apartamento más ostentoso de toda Galar; Esos días de aventurero por todas las regiones que recorriste, donde tu prioridad era conocer más y más del mundo que te envolvía, más que avanzar en tu objetivo.


Las excusas de Misty para seguirte por toda Kanto y Jotho...

Si tan sólo te hubieras dando cuenta de eso...


Todas las veces en las que Brock les salvo el pellejo siendo quien preparaba la comida; Pensándolo en retrospectiva, no hubieras pasado del segundo día del viaje sin él, pues tenias una pesima habilidad culinaria.


Los delirios de superioridad de Máx, que de no ser por tu ignorancia, te hubiesen sacado de quicio más de una vez...


May, difícil de borrar… Ella era una novicia, tú ya un entrenador más competente, pero con algunos rasgos que aún necesitabas perfeccionar. Fuiste casi su tutor, y la persona que más la estimaba, lo observaste al ver el pánico en sus ojos, cuando sucumbiste frente a Drew.


No hace falta decir que si hubieras sido más observador, las cosas serían diferentes…


Dawn es un caso análogo, pero a la vez opuesto. Nombrarle novata era casi una injuria para ella, dado que era alguien experta en su ámbito, sin haberse practicado todavía. Pero, pese a eso, es innegable que ambos crecieron mucho como personas a la par.


Peleaban, se pedían disculpas, se hacían bromas, se sostenían el uno al otro… Era lo más parecido que tuviste a una hermana.


Iris era... bueno, es complicada. Si te pagaran un pokedolar por cada vez qué salían de pleitos, tendrías una cuenta bancaria que se llevaría de calle a la que tienes actualmente.


De Cilan no guardas muchos momentos memorables, pero a pesar de eso sabes reconocer su importancia y lo buen compañero que fue contigo.


Kalos fue un punto de inflexión en tu vida; Con el propósito de ser más responsable para la próxima vez, te lanzaste a una aventura sin igual. Las fechorías de Bonnie, que dentro de su inocencia, era bastante revoltosa; La imaginación de Clemont, que rara vez se manifestaba en algún experimento exitoso, pues la mayoría detonaban en su casa como si fuera un campo de minas.


Serena...


Ninguna categoría particular le quedaría bien a ella, según tu criterio. Ya que el impacto que tuvo en tu vida no se podría describir con ningún término positivo existente.


Un recuerdo casi sepultado, que renació y se materializó en ella, quien te acompañó por toda Kalos, ofreciéndote su apoyo cuando podías contar con ella, sosteniéndote aunque la situación fuera adversa, y siendo tu socorro en más de un apuro; Todo eso, sin que se lo hubieras exigido de antemano.


Te brindó su existencia en bandeja de plata,

reflexionándolo en retrospectiva.


Alola, un destino de ensueño que se hizo tu segundo hogar; Las tardes ardientes en la escuela Pokémon junto a tus amigos de ese sitio, las noches repletas de estrellas en las que contemplabas el firmamento junto a Litten, Rowlet, Rockruff o el mismo Pikachu…


Y al evocar a Alola, de inmediato pensarías en los amigos que hiciste allí: Lillie, Mallow, Lana, Sophocles, Kiawe, Los Kahunas, Samina, Los otros integrantes de la fundación Aether, y muchos más que necesitarías una tarde entera para mencionar…


Sin excluir al Profesor Kukui y a Burnet, que te acogieron en su casa actual y te amaron como al hijo que aún no tenían.


Finalmente, evocaste el último periodo antes de tu actualidad; Con un pie en Ciudad Carmin y con el otro en el resto del mundo, El Instituto y Laboratorio Sakuragi fue el ápice de tu perspectiva anterior sobre las cosas en general.


Fue un sitio de reencuentro con tu pasado, a la vez que fue la construcción de la ruta hacia tu ascenso al tope del panorama mundial.


Eran rutinas muy variadas; Un día te esforzabas en entrenar sin parar en el Paraíso Pokémon, otro día podías estar una tarde entera platicando con el Profesor Sakuragi y sus colaboradores de laboratorio. En ocasiones más lejanas, te encontrabas estudiando un poco más de los seres a los que les profesas un respeto casi como al de un familiar cercano.


Lo antipática que era Koharu siempre despertó tu curiosidad, que tuvo su recompensa al intentar acercarte a ella, revelando tras esa enorme coraza de hierro a una chica tímida y sensible, que aunque simule dureza, está tan asustada por lo que viene como tú y como cualquier otro humano en el mundo.


Tu buena voluntad no se demoró, decidiéndote a apoyarla en su viaje para hallar su meta a futuro, actuando como un orientador y a veces, como un respaldo moral para no desistir en el camino.


Al mirar a Go, te miras a ti mismo hace diez años; su desconocimiento sobre muchas cosas que tú sabes, su terrible hábito de cuestionarte, lo vago y orgulloso que era…


Eso era lo que eras cuando comenzaste tu viaje.


Entonces, contradiciendo la lógica, decidiste vivir su amarga experiencia, siendo su tutor, su amigo y su soporte emocional en muchas ocasiones; Tu poca experiencia en esas cosas te hacían temer por el resultado, pero no estabas tan mal para ser la primera vez que consolabas a alguien.


Con él, tus horizontes se enriquecieron. Se apoyaban el uno al otro, trabajando codo a codo; aunque se golpearan y se lastimaran las rodillas muchas veces, siempre estaban listos para continuar con la meta fijada, aunque sus visiones fueran distintas.


Él quería ser un gran investigador y conocer al Legendario Mew; Tú querías ser el entrenador más grande del mundo entero, y plasmar tu nombre en los libros de historia como el legendario “Maestro Pokémon”.


Eran diferentes, como el agua y el aceite en un mismo recipiente; pero aun así, lograron trabajar en armonía.


Un viaje de casi catorce años por ocho regiones, que comenzaste cuando apenas tenías diez años. Una travesía con sus alegrías y tristezas, pero que valió la pena.


Pero, ese logro no se reflejo en tu vida actual… o no de la manera que esperabas…


Tu vida dio un giro radical al llegar al trono de Campeón Mundial. Ese título te separó de tu pasado, que se convirtió en una idea olvidada en tu mente. A pesar de que perdías muchos vínculos cada vez que abandonabas una región, al menos tenías la posibilidad de arreglarlo…


Fuera bien o mal… lo que valía era la voluntad…


Pero ahora la situación es distinta. Existen dos motivos esenciales y contundentes, que sepultan cualquier opción de regresar a lo que eras…


El primero; Ya no eres el entrenador aventurero de hace tiempo, ahora eres el Campeón Mundial Pokémon, El Soberano que busca ser el ‘Maestro Pokémon’ legendario.


Eso resume todas las adversidades que acarrea ese título maldito…


Segundo; Esos ‘niños’ que otrora se esforzaron contigo, ya maduraron, y abandonaron el lugar en el que los dejaste la última vez que los viste…


Pobre ingenuo que eras, al pensar que ellos y el mundo que te rodeaba te iba a aguardar por siempre…


Tú te desarrollaste, te instruiste y te hiciste adulto, hasta llegar a ser el que eres ahora. Y así como te ocurrió a ti, les ocurrió a ellos y a todos los que vivieron en esa generación, porque si hay algo que ignora el transcurso del tiempo, es ser compasivo.


Si ellos no te acompañan en este momento, no es razón para reprocharles. Esa culpa debes asumirla, al dejar pasar la ocasión de retenerlos contigo antes de que lo más habitual se volviera absurdo.


Tú conoces la realidad, pero reconocerla solo desvanecería tu orgullo como globo al ser perforado. El mismo, que usas como escudo cuando los espectros y dolores de ayer intentan dañar tu estabilidad emocional.


En vez de estar aquí, podrías haber elegido otro destino, tal vez no tan elevado como este, pero sí más pacífico y placentero que esta prisión dorada en la que vives.


Te quedaste con las ganas de quedarte en Alola, de seguir apoyando a Go y a Koharu en sus metas, de corresponder a Serena y quedarte con quien hubiera dado todo por ti…


Te perdiste de vivir más aventuras con Dawn, de descubrir más aspectos de ella que no conocías; de abrir los ojos y ver lo que May sentía por ti, o incluso de regresar al inicio y hacer lo mismo con Misty.


O quizá pudiste quedarte en Pueblo Paleta, ignorando todo lo que te habrías perdido por no abandonar tu casa, pero con la tranquilidad de vivir una vida normal y sencilla.


Pero no… escogiste cumplir lo que afirmaste hace años; Trepaste hasta lo más alto del Monte Corona sin tener idea de que hacer después de lograrlo…


Y eso, te trajo a este escenario; con una copa de Ponche Crema en la mano, mirando con pesar el reflejo de los fuegos artificiales que embellecen el cielo ennegrecido, anunciando el arranque de un nuevo año, lleno de nuevos desafíos y de nuevas emociones.


Un escenario que no te complace el alma, pero que ahora soportas aunque lo odies, porque es el escenario al que llegaste por tus decisiones… Las mismas que no puedes alterar, por más que lo quisieras…


Con el reloj indicando las doce de la noche, el rugido de todo un planeta brindando por el año nuevo, da la despedida final a un año viejo que se va con todo lo malo y lo obsoleto en él…


El mismo, que se lleva lo que eras alguna vez, hasta borrar el último vestigio que quedaba de tus primeros pasos…


FIN.


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