1 — Primer día
Lingling Kwong
Agosto-2013
—Ling —mi madre carraspeó a mi lado— espero que te comportes —acomodó la manga de mi camisilla.
Es mi primer día en la universidad y toda la prensa estaba tomando fotos mientras entre susurros mi madre me daba órdenes estrictas de como debía comportarme.
Soy Lingling Kwong pero me llama Ling, tengo veinte años y soy heredera de un imperio de hoteles en China, Filipinas y Tailandia.
Nací en Hong Kong pero mis padres se mudaron a Bangkok cuando cumplí seis años, así que he pasado los últimos catorce años de mi vida aquí en Tailandia.
El momento donde liberé más noradrenalina fue el día en que nací, a partir de ahí mi vida entera se baso en reglas.
Pensé que al ir a la secundaria lejos de mis padres iba a tener ventaja de liberarme de todas las reglas pero no contaba con que me iban a dejar en una cárcel.
Cuando salí de la secundaria tuve que ir al servicio militar durante un año y finalmente llegó la oportunidad de entrar a la universidad.
Hubo mucha controversia en cuanto a la carrera que elegí pero finalmente aceptaron, siempre y cuando no descuide la empresa familiar.
Mi deber era ser la mano derecha de mi hermano pero finalmente me gusto otra carrera.
Medicina.
Será este el lugar que me hará libre al fin?
Me encontraba observando los edificios de mi alrededor, los flashes no cesan y cada movimiento es captado por los periodistas.
No soy la única persona a quien iban a fotografiar, en este lugar había gente de todo tipo.
Ingresé en el segundo puesto en la universidad, mi madre se molestó por eso, refirió que no le dediqué el tiempo suficiente al estudio.
Creo que en vez de estudiar dieciocho horas al día debería de haber estudiando veinticuatro.
Mi padre vive en el mundo de sus empresas y simplemente aparece para las fotos o en casa cuando debemos de hablar algo en familia.
—Ling —susurró mi hermano mayor Chakrii, el primogénito— olvidaste tu osito de apego —me extendió a Plátano y abrí los ojos como plato.
—Te voy a matar —hablé entre dientes para no maldecir frente a la prensa e hice una sonrisa forzada.
Esto era de no creer, me estaba ahogando de la vergüenza.
—Creo que debo de irme —miré el reloj en mi muñeca izquierda y marcaban unos cinco minutos menos para la hora de clases.
Mis padres y mi hermano sé despidieron de mi.
Los abracé y en cuanto lo hice una lluvia de flashes acaparó el momento, lo bueno? No iban a faltar fotos de mi primer día de universidad.
Me acomodé el bolso de la universidad y caminé dentro de esta.
Las paredes eran extensas, de un color crema e iban complemente adornadas por fotos de los alumnos del cuadro de honor, imagino que algún día mi foto también va adornar estas paredes.
Mi clase era F16, lo leí unas dieciséis veces en la mañana para no olvidarla y entrar a la clase incorrecta.
Empujé la puerta y la clase estaba casi repleta, busqué un lugar cerca de la pizarra pero la más cercana era al medio porque llegue un poco atrasada para coger un buen lugar.
Me senté en aquella silla y acomode mis manos al frente para poder esperar al profesor que nos iba a tocar el día de hoy.
La clase se iba llenando de a poco y al paso de esta aumentaba mi ansiedad.
Esperaba ser lo suficientemente buena para poder terminar este semestre.
—Buenos días —entraron dos profesores— tome sus respectivos asientos, por favor —saludo uno de ellos.
Todos guardaron silencio y miré a los costados para ver que todos estén en sus lugares.
—Soy el profesor Lawan —se presento— seré su profesor de anatomía y conmigo estará el profesor Jai —presentó al hombre que saludo primero.
—Los dos estaremos a cargo de esta materia y seremos quienes los guíen durante el año entero en la mejor materia de toda la carrera —bromeó y todos reímos.
—Bueno podemos empezar a presentarnos —el Dr Lawan destapó su pincel y escribió en la pizarra— Lawan, no lo olviden —subrayó dos veces su nombre.
—Jai —levantó la mano de nuevo el rubio.
A decir verdad me llamaba la atención un poco el rubio, había algo en el que me parecía bonito.
—Tu nombre —apuntó a la chica de la primera fila y le entregó una hoja en blanco— anota tu nombre y se la pasas al siguiente compañero para que se presente —la chica asintió— tu edad si así lo deseas.
—Me llamo Thaksin Chantara —se presentó— tengo diecinueve años.
El profesor asintió mientras que veía a Jai encender la laptop, es probable que ya empezamos con la primera clase.
Los demás empezaron a presentarse y yo intentaba prestar atención a todos para así recordar sus nombres.
La chica a mi lado tomó la hoja y escribió su nombre.
—Mi hombre es Yoko —me sonrió— tengo diecinueve años.
Le paso la hoja al compañero que estaba atrás.
Finalmente la hoja llegó a mi lugar y escribí mi nombre.
—Mi nombre es Lingling Kwong y tengo veinte años —el profesor asintió.
Era el receso así que decidí explorar la universidad y bajar al comedor, quería saber que había en él y si asistía mucha gente.
—Lingling! —alguien habló atrás mío y giré, era Yoko.
—Ey! Yoko es así? —cuestioné y asintió.
—Vas a la cafetería? —preguntó.
—Si, te apetece ir? —me cruce de brazos y sonrió.
—Suelo ser más extrovertida pero creo que este lugar es demasiado grande —se acercó a mi y bajamos las escaleras.
—Yo quiero explorar un poco y ver que tal —sonreí— además tantas cosas en la primera clase me dio hambre.
—Lo juro —concordó conmigo— a mi también me dio hambre la clase.
Bajamos hasta la planta baja dónde se encontraba la cafetería, dentro ya habían muchos alumnos haciendo cola para pedir algo.
Las mesas estaban un poco llenas, algunos estaban charlando, otros comiendo, jugando, estudiando había una variedad de personas dentro.
—Buenos días licenciada, ¿Qué va a querer? —le cuestionó la chica del mostrador a la rubia alta que se encontraba frente a nosotras, ella observó el mostrador.
—Un yogurt de frutilla —tomó una manzana— también esto, la Dra Khammi me dijo que lo de siempre, sabes?
—Un latte y una media luna sin relleno —anotó la chica con una amplia sonrisa y se lo paso a la chica que encargaba los pedidos— ahí te van a entregar los pedidos —le apuntó la parte izquierda del mostrador.
—Aquí tienes —le pago, lucía bastante joven para ser profesora, yo miraba atenta todos sus movimientos.
—Es preciosa —susurró Yoko y reí.
—A mi me parecía más lindo el Dr... —iba a decirlo.
—Jai —respondió y asentí— vi como lo mirabas, así que supongo que viste el anillo en su dedo —levanté ambas cejas, no me fije en ese detalle.
A decir verdad jamás he tenido novio nunca me he sentido atraída por alguien, siempre estaba enfocada netamente en mis cosas, no tenía tiempo de pensar en eso.
—Para ser el primer día de clases... —Yoko colgó su mochila por su hombro derecho— ¿Cuál te gusto más?
—Anatomía me gusta bastante pero Histología es increíblemente genial —comente mientras bajaba las escaleras.
—Mañana tenemos Biología y algo de Salud Pública —comentó viendo la hoja del horario que tenía en la mano— y laboratorio el día miércoles, no lo olvides!
—Si, hoy traje toda mi ropa de laboratorio por si entrábamos de casualidad pero queda para el día miércoles —comenté.
Los profesores nos avisaron que los días miércoles son los días de laboratorio por ende debemos de traer el uniforme completo.
Estoy muy contenta con las materias de hoy, espero que las que vienen sean así de buenas.









que hermosa historia
cuando actualizas??
me gusto!!!