De Otra Vida

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Summary

En una ciudad nueva, Erin Soria buscaba un nuevo comienzo. Con apenas 26 años, su vida ya había dado giros inesperados, llevándola lejos de su hogar y de los lazos familiares que una vez conoció. Tímida por naturaleza, se encontraba en una encrucijada emocional, anhelando algo más en su vida, algo que le devolviera la chispa perdida. Fue entonces cuando descargó una aplicación de citas, decidida a abrirse a nuevas posibilidades. Y así, en un giro del destino, conoció a Harold Martin. Atractivo y encantador, Harold parecía ser el antídoto perfecto para sacar a Erin de su zona de confort. Desde el primer momento, una conexión inexplicable los unió, como si hubieran sido almas gemelas en una vida anterior. Juntos, Erin y Harold se aventuraron en una historia que desafiaría sus creencias y les haría cuestionar sus destinos. A medida que enfrentaban desafíos y obstáculos, se vieron obligados a reflexionar sobre si el vínculo que compartían era suficiente para superar las pruebas de esta vida o si, tal vez, estaban destinados a tomar caminos separados. En medio de la incertidumbre y la emoción, Erin y Harold se embarcaron en un viaje emocional que los llevaría a descubrir el verdadero significado del amor, la pérdida y la redención. ¿Podrán encontrar la fuerza para seguir juntos en esta vida, o serán los caprichos del destino los que finalmente los separen? Solo el tiempo lo dirá

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

-Hola, soy Harold. Qué gusto que hayamos hecho match, estaría encantado de conocerte. –Me quedo mirando por un momento la pantalla del celular algo extrañada. Estaba en una aplicación de citas hace unos momentos buscando hacer match con alguno de los chicos guapos que aparecían en mi pantalla, en específico él me pareció bastante atractivo. Ojos verdes, cabello castaño corto, de nombre Harold Martin. Me extrañó su manera de escribir, pareciera un robot. Demasiado formal. Sin embargo decido contestar ya que es el primer match que hago y aún no logro descifrar cómo es que esta aplicación funciona a pesar de que es bastante intuitiva. –Hola, gracias por aclarar tu nombre, eso me asegura que los datos de tu perfil son correctos –Sonrío a la pantalla esperando una respuesta mientras continúo limpiando la barra de la cocina. –Bueno, me da mucho gusto que hayas podido confirmarlo pero tú no te has presentado así que no puedo estar seguro de que tu nombre real sea "Leena" –No pude evitar reír, es agradable.


–Me atrapaste, en realidad es un nombre falso por si algún conocido me encuentra aquí no piense que estoy desesperada. Mi nombre real es Erin. –Le escribo aún con la sonrisa en mi rostro. –Bueno, Erin, oficialmente acabas de llamarme desesperado. Para considerar, ¿No crees que si ellos están en esta aplicación están en nuestra situación también? Nadie podría juzgarte. –Me tapo la boca de la vergüenza. Siempre tengo que abrir la boca de más, acabo de llamarle desesperado indirectamente a un desconocido. –No lo había pensado de esa manera, déjame compensarte invitándote un café. –En la vida real suelo ser muy tímida, es por eso que hoy por fin me animé a descargar una aplicación de citas y resulta que puedo expresarme de mejor manera por aquí. Jamás se me hubiera cruzado por la mente invitar a alguien a salir en persona. –Es un hecho, nos vemos en Le Coin Café a las 6 p.m. Usa algo lindo. –Me quedo extrañada viendo la pantalla. ¿Que use algo lindo? Creo que es el primer hombre con el que he hablado que me dice algo por el estilo.


Comienzo a debatir si debería de preguntarle el motivo por el cuál me pidió específicamente que llevara algo lindo o si debería de dejarlo pasar. Siento que estoy dramatizando las cosas y decido dejarle un mensaje. –¿A qué te refieres con que use algo lindo? –Le doy a enviar.


–Tú sabes, algo lindo. Siempre hay que dar una buena impresión, la primera es muy importante. –Contesta a los segundos. Me parece algo invasiva su petición. Mi personalidad es demasiado fuerte, no soy sumisa en lo absoluto y que me digan qué hacer es la muerte para mí. Decido dejarlo pasar por largo porque tal vez sea una mala costumbre que él tiene y es algo interesante para hablar en persona.


–A las 5:30 estoy tomando mis llaves del carro para salir en camino a la cafetería. Estoy algo nerviosa, como hace mucho no lo estoy. Llevo puesto un suéter gris con un saco largo, una falda negra con medias y botas largas. Hace frío y al final adapto mi estilo al clima. Mientras voy en camino pongo mi playlist porque no puedo estar sin música, es algo que me apasiona aunque soy muy cerrada en mis gustos. Escucho lo mismo desde hace años y estoy cómoda con ello. No suelo escuchar música nueva, no porque no me guste sino porque estoy muy encerrada en mi zona y así me gusta estar.


Al llegar al lugar veo a lo lejos un hombre guapísimo y automáticamente me doy cuenta que es él. Se ve muchísimo mejor que en sus fotos. Mide aproximadamente 1.85, cabello castaño con un corte que le luce demasiado bien, ojos verdes. Tiene el ceño fruncido mientras me espera sentado y yo no puedo evitar pensar en que no entiendo cómo es que hizo match conmigo. Al acercarme a la mesa le doy una sonrisa. –Hola, soy Erin. –Le extiendo la mano a manera de saludo. –Hola, Erin. Soy desesperado, mucho gusto. –Me recibe el saludo con una sonrisa y se levanta a sacar la silla para que pueda sentarme. No pude evitar ponerme roja, me dió muchísima vergüenza porque pensé que ya había quedado atrás.


–Perdón por lo de hace rato, no pretendía... –Digo de manera apresurada. –No te preocupes, yo sé que no te referías a mí, solo estoy bromeando. –Contesta antes de que termine lo que tenía que decir. –Me río nerviosa y tomo el menú para evadir el tema. –¿Ya sabes qué pedir? –Pregunta unos minutos después de que tomé la carta. Tiene un acento muy raro, yo diría que es británico. –Sí, creo que pediré un latte regular con un croissant. –Sonríe y le habla amablemente a un mesero. –¿Podría traerle a la señorita un latte regular y un croissant por favor? Para mí, mmm... –Se detiene a ver la carta unos segundos. –A mí me trae lo mismo por favor. –Sonríe y le entrega las cartas. El mesero se va para llevar nuestro pedido.


—¿Qué tal va todo? Háblame de ti. —Dice con atención. —Bueno, soy Erin, tengo 26 años, estudié comunicación y es irónico porque soy muy vergonzosa. Mis padres están divorciados y no soy de aquí. Básicamente mi vida social es un asco. Si quieres más traumas tendrás que llevarme a una segunda cita —Río y él suelta una carcajada. —Entonces es un hecho que eso pasará. Y dime, Erin. ¿Qué hace una mujer tan bella en una app de citas? –Se inclina hacia delante en la mesa inspeccionando cada detalle de mí, lo que me pone algo nerviosa. –Bueno, como te comenté, soy algo tímida y la verdad no soy muy buena comunicándome con la gente. Creí que era la única manera en la que podría conseguir una cita –Río nerviosa. –Pues yo no creería que la única, tal vez no te das cuenta de que podrías comerte al mundo si quisieras –Dice y se recarga en su silla sonriendo y yo no puedo evitar ponerme roja. –Háblame ahora de ti. –Digo para cambiar de tema. –Bueno, soy Harold, tengo 29 años, manejo una empresa la cuál era de mi padre. Te podría platicar de ella más adelante. Siempre fui un hombre que disfrutaba su propia compañía pero últimamente he estado deseando tener algo más. Creí que la manera más fácil de encontrar a alguien iba a ser saliendo a explorar, viajar pero desafortunadamente no he podido encontrar a la persona así que me uní a una app de citas para conocer a alguien pero al final ellas solo buscan una cosa de mí. –Dice viéndole fijamente. Mi corazón se apachurró por unos instantes. Este era un punto que no había considerado, que no todos están buscando tener una relación estable. ¿Qué podía esperar de una app de citas? –Oh, entonces solo obtienes sexo. –Digo con naturaleza y él suelta una carcajada. –Bueno, si eso es lo que crees dejémoslo en eso. –Me lanza una mirada que me da un escalofrío y me vuelvo incómoda en la silla. En eso aparece el mesero con el pedido y decido llenarme la boca del croissant para no seguir hablando del tema. –Tranquila que la comida no se va. –Dice antes de darle un sorbo a su café. No creo que no se dé cuenta de lo incómoda que estoy. Decido sonreír y tomarle a mi café. –Erin, ¿Tú qué buscabas al entrar en la app? No he escuchado tu opinión. –Lo veo directamente a los ojos y me armo de valor. –Yo espero una relación y la verdad me estoy sintiendo algo incómoda con esta situación. –Veo sorpresa en su cara y decido continuar tomando mi café. –Creo que no me di a entender, ¿No? De verdad lo siento, no pretendía incomodarte. La verdad es que no estoy cerrado a nada pero las mujeres que me han invitado a salir suelen buscar algo cuando me ven y... –¿Cuando te ven? –Interrumpo. –¿Estás bromeando? Primero me pides por mensaje que me ponga algo lindo y aunque a mí no me gusta en lo absoluto que me digan qué hacer decido darte el beneficio de la duda, después llego y lo primero que me dices es que las mujeres te buscan por sexo, ahora te crees un Don Juan queriendo contarme tus aventuras. ¿Tú crees que me diste una buena impresión? Que te haya invitado a salir no quiere decir que estoy buscando solo tener sexo contigo. –Digo en un arranque de coraje y escucho su risa lo cual me hace molestar más. –¿Qué es lo que te parece tan gracioso? –Digo aún molesta. –Bueno, el hecho de que estés así de molesta me parece muy tierno, te ves muy linda. Pero me hizo ruido el comentario de "solo sexo". ¿Te interesa algo más de mí? –Dice de manera seductora y yo comienzo a sentir cómo me tiemblan las piernas. No me había percatado de lo bien que huele, lo impecable que se ve y de los hoyuelos en sus mejillas cuando sonríe. Tiene con qué y se aprovecha. –Bue... bueno, me refiero a que con cualquiera no solo buscaría eso... –digo tartamudeando. –Hagamos una cosa –dice. –Conozcámonos de nuevo. Vámonos de aquí, conozco un lugar muy bonito en el cuál podemos ir a dar un paseo, ¿Tienes tiempo?