Capítulo 1: El Encargo
El sonido monótono de la lluvia golpeando contra los cristales de la ventana llenaba la pequeña oficina del detective privado Scott Anderson. Sentado detrás de su escritorio desordenado, Scott hojeaba desinteresadamente un viejo periódico cuando sonó el teléfono, interrumpiendo la tranquilidad de la tarde gris.
—Detective Anderson, necesito su ayuda—dijo una voz urgente al otro lado de la línea.
El cliente, que se identificó como el profesor Jonathan Harris, explicó con voz temblorosa que un valioso artefacto había desaparecido del Museo de Historia Antigua y que necesitaba ayuda para encontrarlo antes de que cayera en las manos equivocadas. Scott escuchó con atención, sintiendo el cosquilleo de la intriga recorriendo su espina dorsal.
Con una mezcla de escepticismo y curiosidad, Scott aceptó el caso, sin saber que estaba a punto de adentrarse en un mundo de intriga, secretos y peligros inimaginables.