1.NOTICA
I remember it all too well.
Chifuyu lo recordaba todo muy bien, él estuvo ahí después de todo.
Aún después de varios años el mes de octubre le provocaba escalofríos, sus amigos siempre buscaban distraerlo, sabían lo difícil que era aquel mes para su amigo, sin embargo, poco podían hacer. Chifuyu siempre encontraba la manera de aislarse, no quería que nadie sintiera lastima por el o que le repitieran exactamente lo mismo que cualquier persona que hablara con el respecto al tema a los cuales podía contar con los dedos de una sola de sus manos, después de todo no muchos se atrevían a hablar con Chifuyu acerca de lo sucedido aquel 31 de octubre o de Baji Keisuke en general.
Sus amigos habían aprendido a avanzar poco a poco, sabían que a Baji jamás le hubiera gustado verlos tristes o afligidos debido a él. Chifuyu sabía que no era bueno sentirse así, pero él no había podido terminar de aceptarlo.
No buscaba refugio ni consuelo con alguno de sus amigos, ninguno comprendería el dolor que sentía cada vez que la temible fecha se aproximaba, sus pesadillas se volvían cada vez más intensas, era como si estuviera viviendo lo ocurrido noche tras noche, hasta que despertaba en medio del llanto, temblando del miedo.
Era como si el viajero del tiempo fuese él y cada año se transportaba exactamente al 30 de octubre, cada sueño era peor que el anterior, podía sentir como la sangre caliente y espesa manchaba sus manos, el peso de Keisuke sobre su regazo, podía sentir el mar de lágrimas que dejó escapar, sus gritos de desesperación al ver a cómo es que la vida de su alma gemela se apagaba poco a poco, el miedo lo invadía y pronto la ansiedad se apoderaba de él, el temblor en sus manos era prueba de ello, los escalofríos recorriéndole la espina dorsal haciéndole tiritar.
Y cuando pensaba que no podía ser peor lo escuchaba, fuerte y claro, aquella voz profunda.
-Chifuyu.
- ¿Sí?
-Quiero comer Peyoung.
-Te comprare uno.
-Lo compartiremos, ¿sí?
La sonrisa que Keisuke Baji le regalaba en todos sus sueños era tal cual la recordaba, igual de enorme y sincera.
-Gracias... Chifuyu.
Todo se tornaba oscuro con las últimas palabras que Baji le dijo. Se culpaba así mismo por no poder hacer más por él, no pudo protegerlo, no pudo salvarlo y ahora su castigo era vivir con la culpa.
Todo lo demás era muy confuso, Chifuyu recuerda haber gritado, ¿o no lo hizo? ¿Se podía llorar aún más? Por supuesto porque Chifuyu lo hizo.
Recordaba escuchar vagamente los gritos de alguien más, ¿Mikey? ¿Takemichi? La voz era familiar, pero no lograba reconocerla.
Se aferraba a Baji con fuerza, negándose a separarse de él, en cuanto la ambulancia llegara iría con él al hospital donde lo atenderían, seguramente sus madres se enojarían mucho con ellos por meterse en ese tipo de peleas.
Un tirón de alguien que no recuerda lo trataba de alejar de Keisuke y luego otro y otro más, veía un rostro familiar explicándole algo, señalando a Baji en el proceso, pero Chifuyu no entendía razones solo sabía que no abandonaría a Keisuke. Pero sus planes fueron modificados en cuestión de segundos, pues fue obligado a separarse de su alma, el terror que sintió cuando vio a Kazutora acercarse al cuerpo de Baji mientras él era arrastrado por algún miembro de Toman fue inexplicable, quería correr a apartarlo, golpear su rostro hasta el cansancio y echarle en cara todo lo que había hecho. Pero no fue así, en su estado de conmoción no fue capaz ni siquiera de gritar algo, se limitó a observar el cuerpo inerte de su Keisuke, ahí en el sucio suelo, probablemente tendría frío pues la horrible chaqueta que llevaba puesta era demasiado delgada y ni hablar de lo sucio que se encontraba, Baji no toleraba la suciedad, seguramente se molestaría mucho cuando se dé cuenta que sus botas favoritas están llenas de fango.
No recordaba quién lo había llevado a casa, pero si quien le dio la noticia.
-Chifuyu -del otro lado de la línea Mikey trataba de encontrar las palabras para decirlo -el funeral es mañana, puedo pasar por ti si así lo deseas.
Chifuyu no entendía nada.
- ¿El qué? -no podía ir a ningún funeral, tenía que ir a visitar a Keisuke al hospital, tal vez podía meter un peyoung yakisoba a escondidas de las enfermeras.
-Keisuke murió Chifuyu -la cruda realidad le provocó nauseas, lo que decía Mikey no podía ser cierto -cuando los paramédicos llegaron Baji ya...
Dejo la oración inconclusa, el llanto de Chifuyu era lo único que escuchaba ahora.
Chifuyu colgó la llamada y se hizo un ovillo en su cama, sollozando con fuerza, no quería creer que ya no vería nunca más a Keisuke, que su alma sería encerrada en un pequeño ataúd del cual no podría salir nunca, ¿Cómo le explicaría a Peke-j que su otro padre ya no volvería jamás?
Como es que explicaría algo que ni siquiera el mismo entendía.
El dolor que se le instalo en el pecho lo hizo despertar de golpe, con lágrimas resbalando por sus mejillas y la respiración agitada, Chifuyu había despertado de la infinita pesadilla en la que estaba condenado a vivir.
Se abrazo así mismo buscando calor, le daba pánico volver a cerrar los ojos y darse cuenta que aún ni en sueños es capaz de salvar a Baji Keisuke.
Lo recordaba todo, cada palabra dicha, cada gesto, cada sensación, cada emoción.
Lo recordaba todo demasiado bien.








