Chapter 1
Reconocimiento, dinero y sonrisas, no hay nadie en su círculo que no admire y aprecie al gran Kang Minhee. La mayoría de sus conocidos, compañeros de trabajo y subordinados desean su vida pero él siempre les dice que no deberían aunque creen que solo está siendo modesto; sin embargo, hay algo que ellos ignoran, Minhee no es feliz.
El rubio llega a una casa vacía, la oscuridad es quién lo recibe al entrar y el silencio la acompaña, cierra la puerta detrás de él sabiendo que nadie vendrá después.
Enciende las luces y todo está impecable gracias al señor del servicio que Hyeongjun siempre contrata, deja sus cosas en el sofá antes de caminar a su habitación para cambiarse el traje que trae puesto.
Una vez trae el pijama va a la cocina por tres latas de cerveza y pide pollo frito a domicilio para la cena, luego de eso va a su sofá a sentarse dónde saca su laptop y continúa trabajando en algunas ediciones mientras espera, en realidad no tiene nada mejor que hacer un jueves en la noche así que es productivo.
Después de un rato su pollo llega, le agradece al repartidor y le da una buena propina, después cena solo con el ruido del televisor de fondo mirando el dibujo en la pared del comedor, da miedo.
—Sus habilidades artísticas eran pésimas. — le comenta a las paredes y resopla mientras sus comisuras se elevan un poco.
Exhala profundamente, mira el departamento creyendo que a pesar de que él escogió cada detalle aún no se siente como un hogar pero sabe que es su culpa nunca tuvo tiempo para ser lo suficiente capaz para formar uno, ahora es un solitario loco y enfermo.
—Tal vez deba mudarme de casa.
Bosteza así que deja todo para ir a la habitación, la cama aún es demasiado grande para él pero no hay otra en la que pueda dormir aunque a veces tenga pesadillas. Una vez dentro de las sábanas ve en dirección de lado derecho hallando solo vacío y un recuerdo.
—Buenas noches. — susurra de todos modos.
Jungmo tiende la ropa mientras Seongmin está en la cama de madera narrando su día por doceava vez pero todavía ama oír lo que el pequeño tiene que decir.
Al terminar va hasta dónde el pequeño lucha por sacarle las semillas de su rebanada de sandía, el mayor ríe y acaricia del cabello negro y espeso del niño que hace pucheros ahora, lo cual lo llena de ternura, tenía sueño pero valía la pena esperar un poco más para pasar tiempo con su hijo.
—Seongmin-ah.
El niño deja sacar semillas para verlo con esos redondos ojos suyos, son iguales a los de su padre.
—Papi.
—¿Por qué te negaste a dibujar lo que la miss Sooyon pidió? — Esa tarde después del jardín la maestra se lo comentó pero cree que ese es el momento para preguntarle al pequeño.
Seongmin evita sus ojos y sus mejillas se tiñeron de un carmín intenso, es obvio que está avergonzado.
—Es que yo no tengo otro papito o mamita. — sisea el niño.
Jungmo siente como si le hubieran dado una bofetada pero no expresa nada, ese tema siempre ha sido algo difícil para él ya que las circunstancias fueron adversas y ni siquiera ha querido mencionar su nombre desde el nacimiento de su hijo.
—Mi bebé. — arrulla y toma del rostro de su pequeño, sonríe a pesar de que ésta tan desolado como su primogénito. —No te sientas mal por eso, sigues siendo un niño muy especial.
Seongmin sonríe de nuevo y se dan un beso de esquimal, tan pronto la sandía se termina van a dentro para prepararse e ir a la tierra de los sueños. Después de la canción de cuna deja al niño para limpiar todo el desorden que quedó dándole vueltas a esa idea y preguntándose de nuevo sobre la vida del padre de su hijo.
La lluvia azota la ciudad con tal furia que no puede ver más allá de la amplia ventana en la sala de juntas, oye alguien carraspear a su lado y voltea a ver a su compañero de asiento, Hyeongjun solo le señala el documento que tiene delante de él para que Minhee vea el suyo.
Mis momentos más felices. Lee en su cabeza y quiere matar a Kim Gaeul por eso una vez más.
Hyeongjun cree que escribirá al menos algo aunque se siente igual de jodido que su amigo, traumas. Minhee siendo el hijo de perra que es solo alza la mano deteniendo a su compañera de trabajo que explicaba su propuesta para la nueva edición de la revista aún si él dijo antes que no haría interrupciones.
—Si, señor Kang. — le da la palabra con una sonrisa aunque es obvio que lo manda al diablo en su cabeza y Hyeongjun se siente orgulloso de ella.
—¿Por qué basarnos en está propuesta? Digo, es importante promover el valor de la vida pero no entiendo como nuestros momentos felices se relacionan, la mayoría de gente no piensa en los momentos que vivirá al ponerse la ropa por las mañanas.
—Señor Kang, ¿alguna vez se ha salido? — pregunta la directora Kim y puede oír a algunos de sus compañeros murmurar con burla, los ignora y asiente. —Bueno, ese es un ejemplo de lo que la señorita Ahn busca, usualmente los novios buscan vestirse bien para las ocasiones ¿o a usted no le gustaría vestir la mejor ropa para ver a la persona que ama?
No es una pregunta que busca ser hostil pero duele.
—Supongo. — responde a la ligera.
Hyeongjun no ignora como Minhee se tensa, incluso eso le afecta a él pero no lo dice porque ya debe sentirse lo suficiente patético como para recibir su empatía.
—Si no tiene momentos felices, simplemente deje la hoja en blanco y escuche la propuesta. — dice Soyou, la diseñadora estrella de la empresa.
Minhee no responde, es un imbécil pero cree en la jerarquía y el respeto a los ancianos, pero si la insultó en su interior no es asunto de nadie más.
Gaeul mira con pena a su jefe y sigue explicando mientras Minhee solo mira la hoja fijamente. Al terminar la junta todos regresan a sus respectivos trabajos no sin antes entregarle su hoja a la dueña de la propuesta.
Kang hace lo mismo y Gaeul honestamente espero una hoja en blanco, se llevó una sorpresa al ver algo escrito en ella.
—¿Jungmo? — susurra extrañada.
Saliendo de la sala de juntas, la directora Kim le ordena que la siga a su oficina y obedece sin protestar aunque espera que lo regañe por su escena de hace un momento. Pero no es así, el tema del que quería hablar su jefa es diferente.
—Vete de vacaciones.
Minhee ve a su jefa incrédulo y cree que ella lo está jodiendo. —Directora Kim, no entiendo a lo que se refiere.
—Es fácil, necesitas relajarte. — opina ella mientras revisa los documentos en su escritorio. —Igual, si mueres aquí alguien te tomará como una víctima del abuso de autoridad y sobre todo si ya tienes una advertencia médica.
—Directora Kim, yo-
—Sí no lo haces, te despediré. — asegura ella.
Minhee no tiene opción.
—Hay tres osos en una casa, papá oso, mamá osa, bebé osito~
Canta Seongmin mientras colorea el dibujo que él mismo hizo, Allen a su lado tararea la melodía tímidamente porque ya es un niño grande y los niños grandes no cantan esas canciones de bebés, por otro lado Jungmo quién los cuida mientras trabaja está distraído viendo por la ventana a lado de la caja registradora.
El azabache observa algunas personas transitando por la calle siendo ahuyentadas por la tormenta que ha comenzado y se pregunta porque muchos no trae consigo un paraguas cuando se sabia que habría una corta temporada de lluvias, como tortura autoinfliguida, recuerda a Minhee y su mal hábito de olvidar los paraguas en los días lluviosos.
—Jungmo. — llama la señora Oh del otro lado del mostrador trayendo su yo consciente de vuelta. El azabache aparta la mirada de la ventana para centrar su atención en la abuela de Wonjin. —Wonjin fue al mercado a comprar, por favor atiende las mesas.
Jungmo asiente, le echa una última mirada a los niños en el suelo los cuales están metidos en lo suyo antes de ir a buscar los pedidos, lleva dos platos de estofado para los señores Do y Han, él los conoce.
Son un par de ancianos que aman hablar de política aún si no saben nada del tema en sí.
Al llegar a la mesa deja los respectivos platillos delante de cada uno mientras escucha la conversación sobre los políticos corruptos lo que Jungmo encuentra un poco entretenido.
—Dos estofados de ternera y una botella de Makgeolli, cortesía mía. — dice mientras sostiene la bandeja ahora vacía y les guiña un ojo.
—Aigoo, nuestro Jungmo es tan gentil. — halaga el señor Han en medio de una carcajada y Jungmo solo ríe intentando seguir el ritmo del humor del mayor. —Si mi hijo no fuera un desempleado lo casaría contigo, crías niños muy obedientes.
Jungmo sonríe con el halago aunque no planeaba casarse con nadie y añadir complejidad a su vida cuando ya es lo suficiente desastrosa por sí sola, pero no lo dice porque es obvio, el señor Han solo está siendo considerado, ninguna persona en llegaría a aceptar que su único hijo despose a un padre soltero del cuál nadie conoce su pasado.
—Es una pena, siempre he querido un suegro como usted, pero aún si no podemos emparentar asegúrese de dejar buena propina. — bromea y se gana otra carcajada de los mayores está vez, después de eso vuelve a su lugar en la caja dónde el señor Lee lo esperaba.
Al llegar a su puesto revisa lo que pidió, ni siquiera tiene que hablar porque el anciano ya está extendiendo un billete de 50.000 wones, sonríe mientras toma el billete para meterlo en la caja registradora y darle el cambio con unos cupones.
El señor Lee no se va después de eso sino que deja una caja llena de vitaminas sobre el mostrador.
—Criar un niño sólo debe ser algo agotador, deberías trabajar menos y dormir más. — aconseja el mayor, Jungmo acepta las vitaminas conmovido. —Asegúrate de ir a vernos, Sun-hee extraña a Seongmin.
—Está bien, me aseguraré de pasar más tarde. — promete. —Vuelva pronto.
El señor Lee chasquea la lengua mientras asiente y se marcha luego de despedirse de Seongmin y Allen que ahora juegan con bloques, oye a la señora Oh llamarlo para que lleve otro así que deja a los niños.
Reparte los pedidos con una sonrisa como la señora Oh le dijo que hiciera cuando inició a trabajar, mientras repartía recibe uno que otro cumplido de los ancianos por lo buen mozo qué es Seongmin lo cuál alimenta su ego ya que ser padre soltero no es algo tan fácil de aceptar para la gente.
Tan pronto Wonjin vuelve deja de atender las mesas para ir a su anterior puesto y centrarse solo en cobrarle a los clientes, es viernes por lo que la mayoría de visitas la reciben en la tarde pero para la noche la gente ya ha preferido refugiarse en sus hogares más ahora que la lluvia ha arreciado.
A las seis la señora Oh pone el letrero de "cerrado" en la puerta del restaurante mientras que en la cocina sus dos trabajadores, Jungmo y Wonjin están lavando trastes.
Jungmo talla una de las ollas a la vez que Wonjin a lado suyo está enjuagando los trastes ya limpios, Seongmin y Allen por su parte están comiendo fruta y bebiendo lechitas al mismo tiempo que ven la televisión en la habitación de la abuela.
Al terminar Jungmo y Wonjin toman una de las botellas de soju junto con dos vasos pequeños para beber un poco mientras comen el calamar seco qué Wonjin compró en la tarde.
—Jungmo-ah. — dice Wonjin mientras mastica el calamar y el mayor tararea haciéndole saber que lo oye mientras se sirve más soju. —¿Alguna vez piensas decirle al papá de Seongmin?
Jungmo deja de lado la botella y mira a Wonjin por un prolongado rato antes de tomar su vaso bebiendo su contenido de un solo trago, él jadea y raspa su garganta satisfecho de cómo el alcohol le quema.
—No, ni cuando Seongmin nació pensé en eso. — confiesa al mismo tiempo que sonríe con tristeza. —Pero no importa, hemos vivido bien siendo sólo nosotros dos ¿no es cierto?
Wonjin tararea aunque sabe que a diferencia de la apariencia relajada del mayor Jungmo se siente intranquilo con el tema del papá de Seongmin, no sabe bien lo que pasó entre ellos solo que Jungmo lo amo mucho mientras que él se fue antes de saber la existencia de su hijo.
Charlan un rato sobre todo y nada hasta que es tarde y debe marcharse, antes de irse se despide de su amigo, de Allen y la señora Oh a su vez que Seongmin lo hace.
Una vez se aseguró de cubrir bien a su hijo tomó su paraguas y sus cosas para salir del restaurante emprendiendo su viaje a la casa del señor Lee para saludar pero termina consiguiendo un nuevo suéter para Seongmin y montón de guarniciones, después de pasar un rato con ellos se van a casa.
Durante el viaje en autobús las palabras de Wonjin resuenan en su cabeza, al final decide no pensar más en ello y voltea a ver a su hijo que canta alegre algo sobre la lluvia mientras con su dedito sigue la gota qué se escurre en la ventana.
Jungmo sonríe y acaricia su cabecita con cariño e intenta ignorar la tristeza que siente en su pecho por el hecho de que no pudo darle una familia.
Llegando a casa dejan lo mojado afuera y entran descalzos para ponerse sus pantuflas, Jungmo le pone la televisión a Seongmin mientras que él se encarga de cocinar la cena, su hijo ha comido hace poco así que no tiene que cocinar a las prisas.
Al terminar pone la mesa y luego llama a Seongmin que se sienta cómodo en su cojín frente a la mesa de patas cortas, la casa era muy pequeña para tener un comedor tan grande cómo él qué Jungmo tenía en Seúl, le da un tazón de arroz al niño y le sirve un poco de kimchi, bulgogi y verduras.
Seongmin lloriquea y hace cara de asco ante las verduras pero Jungmo lo ve severamente hasta que come un gran bocado lo que complace al mayor que pronto toma sus palillos para empezar a comer, a diferencia de su hijo esto es lo primero que come desde el desayuno así que no desperdicia nada.
Seongmin lo ayuda a recoger la mesa, luego Jungmo lo lleva al baño a darse una ducha juntos mientras hablan de las sirenas, los cangrejos y los príncipes.
Una vez secos se ponen la pijama y se hacen skinker natural para prepararse ir a dormir, antes de acostarlo le deja ver la caricatura de la sirenita y en lo que su hijo repite los diálogos de la película el se encarga de meter un poco de ropa a la lavadora y acomodar la casa.
Cuando los créditos de la película pasan Seongmin ya está roncando, lo acomoda en su colchoneta y le da un suave beso en su frente para luego apagar la televisión e ir a tender la ropa dentro y finalmente se va a acostar; sin embargo, no se duerme tan pronto está debajo de sus mantas sino enciende su teléfono para revisar sus notificaciones.
Jamón tonto 🐣:
Oye.
Alguna vez le dirás a Seongmin qué pasó con su padre????
Jungmo rueda los ojos ante la pregunta, ha profundizado en eso por mucho pero su conclusión siempre será la misma entre menos hable de él será más fácil para Seongmin aceptar que él no está.
Señor tonto Koo 🐱:
Secreto.
No creo que sea necesario.
Seguro ya no está vivo.
Jamón tonto 🐣:
???
Señor tonto Koo 🐱:
Siempre fue enfermizo, ahora duerme.
Con eso sale de la conversación para apagar su teléfono y cerrar los ojos para dormir, aunque la idea de contarle a Seongmin quién es su papá es algo que ronda en su cabeza hasta que cede a su cansancio.
—¡Salud!
Minhee golpea su vaso de soju con los de sus compañeros de trabajo para después llevarlo a su boca, cubre con su mano libre la zona de sus labios cuando gira su rostro un poco para beber.
Carraspea cuando el alcohol raspa su garganta y llena sus sentidos, deja el vaso sobre la mesa en un golpe para volver a llenarlo mientras los demás están hablando de algo respecto a las modelos que están tomándose fotos para la campaña de "Vity Beauty", saldría a finales de verano e inicios de otoño pero ha tenido a Minhee ocupado pero no le importa mientras reciban las mejores críticas.
Hyeongjun a su lado coloca un poco de carne en su arroz y le agradeció en voz baja, disfruta del sabor en su boca y ríe de los chistes de sus compañeros, aunque es divertido no se siente del todo bien, no debe estar bebiendo pero habían insistido en ir juntos qué terminó cediendo.
Siguen repartiendo tragos y los acepta gustoso incluso cuando ya se está mareado pero quiere ahogar su amargura creciente en su pecho, ignora la mirada de preocupación qué le envía Hyeongjun cuando toma otro trago.
Después de un rato vuelve agarrar la botella de soju pero la mano de su amigo lo detiene, mira al menor el cuál le niega con desaprobación.
El azabache niega con la cabeza aún si es quién está ebrio ahora, le sonríe divertido porque es estúpido y tierno al mismo tiempo debido a ese ridículo sonrojo en sus mejillas la cuales Minhee se apresura a apachurrar recibiendo quejas que el menor calla besando sus labios.
—Debo ir a casa. — Minhee anuncia en voz alta mirando al resto. Todos se quejan alegando que es temprano pero niega mientras lucha por levantarse. Hyeongjun lo mira con juicio pero no le importa. —Voy a casa, los llamaré cuando llegue, claro, si logro hacerlo.
Los demás ríen a excepción de Hyeongjun ha oído tantas veces los chistes de su amigo pero nunca le provocan risa.
Como amigo Hyeongjun no está preocupado por el mayor ya qué aunque Minhee se vuelve estúpido cuando se emborracha es capaz para llegar a casa a salvo por si sólo, por eso no se asusta cuando el otro sale del restaurante.
Minhee se tambalea viendo a varias personas transitar por la calle, se acomoda el abrigo y exhala tembloroso soltando vaho por la boca mientras busca una manera de ubicar dónde está la estación de autobús.
Sus párpados pesan y su cuerpo se siente tan pesado que el solo moverse lo marea, hipa sin querer, no debió beber. Cubre su rostro con sus manos, talla su cara mientras gruñe frustrado porque el lugar era confuso para ubicarse y hallar el camino a casa.
—Minhee tonto
—Sí, soy tonto. — dice optando ir por la derecha.
—¡Oye, Kang Minhee!
Hyeongjun gruñe cuando el alto no le hace caso tomando el camino que le marca su intuición, Minhee cae al suelo lo que obliga al menor a ir detrás a socorrerlo, está es su señal para que suba a Minhee a un taxi que los lleve a la casa del mayor.
Hyeongjun lo había dejado beber porque el doctor había dicho que necesita relajarse o de lo contrario podría darle un ataque cardíaco gracias a los niveles de estrés que maneja, lo bueno es que mañana a primera hora se irían a sus minis vacaciones de tres meses.
Irían a la hermosa provincia de Muan dónde debe hacer qué Kang Minhee pueda relajarse.
Al llegar al departamento del mayor Hyeongjun teclea 050200 en la cerradura de la puerta para abrir, sostiene a Minhee que está peso muerto y lo arrastra hasta el interior, cierra la puerta detrás de ellos mientras Minhee se quita torpemente sus zapatos, Hyeongjun lo imita mientras observa cómo el alto se abre paso en su casa conociendo muy bien el ínter donde se mueve.
El rubio prende las luces yendo directo a la cocina a abrir el refrigerador sacando una botella de agua para beber de ella como si no hubiese mañana, su cabeza da vueltas pero es más consciente de él mismo.
Voltea a ver al azabache que está en su pasillo de la entrada y le hace una señal de que ya puede irse, Hyeongjun duda antes de acceder aunque aún le echa un último vistazo al mayor.
Cuándo Minhee se halla solo mete de nuevo la botella al refrigerador y camina hasta su sofá para acostarse allí, cubre sus párpados con su antebrazo derecho a la vez que deja salir una profunda exhalación, se siente frustrado en gran manera con su vida.
Ha ido tan lejos para lograr ser un editor en jefe de la empresa que quería, y sí, aún tenía amigos, de hecho más de los que imagino, no obstante, había un vacío grande en su vida qué solo le ha pertenecido a una persona que desapareció de su mapa hace años.
Quiso buscar su paradero pero siempre dejaba la idea de lado al recordar en que manera terminó y en cómo actuó cómo un idiota por miedo perderse como lo hizo su padre; sin embargo, ahora esta igual de frustrado qué él.
Espera algún día poder disculparse con él por dejarlo y hacerle creer que no lo necesita cuando no sabía vivir sin él.
Deja de lado su antebrazo para abrir los ojos encontrándose con el techo blanco, va a mejorar y lo hallará para disculparse aún si sólo obtiene una indiferencia profunda.
Minhee es nuevo, por eso no se queja cuando Woobin le dice que invitó a un compañero de clases aunque no se siente muy cómodo con visitas imprevistas.
Por eso esa tarde se sienta en las escaleras para no lidiar con visitas incómoda, mas es tonto porque tiene que saludar a la gente que sube y baja del edificio.
Un chico demasiado delgado se detiene frente a él, es algo así como los chicos de los dramas de Hyeongjun pero más flaco, él siente que si golpea su brazo se quebrara.
—¿Qué?
El chico no dice nada solo lo ve con una expresión extraña que le genera incomodidad, luego el chico le extiende un sobre de vitaminas de ginseng y la toma inseguro.
—Te ves muy pálido. — comenta el chico, su voz es suave como su apariencia. —Le diré a mi mamá que haga oraciones a Buda por su salud.
Minhee no sabía quién era pero está agradecido.