Bunny Kissu
El afecto y Damian eran amigos poco frecuentes.
Si, Talia fue cariñosa como cualquier otra madre con su hijo, le cuidó y mantuvo con vida hasta el momento de entregarlo con Bruce.
Siendo eso ultimo una gran muestra de amor.
Aunque lo normal existente en su crianza era fácilmente eclipsado por esos sanguinarios entrenamientos, crueles castigos y demás métodos de tortura a los que fue expuestos durante su corta vida.
Logrando en Richard Grayson un mal sabor de boca cuando su dulce pequeña D lo contaba como un paseo por el parque y no como un verdadero trauma.
Y ante eso, durante todo ese tiempo estando a su lado, cuidando de él había intentado mostrarle lo que era el verdadero cariño. Deseaba que se sintiera amado, validado y comprendido.
Aunque sus intenciones habían ido a parar a otro norte, intentaba enseñarle a ser amado como los hermanos, caminando juntos en el sendero fraterno, y… pues habían evolucionado a otro tipo de relación.
Donde Damian lo entendía como un amor romántico, furioso, intimo y muy peligroso.
Eso sí, Richard no se esforzó demasiado en cambiar esa situación. No pretendía invalidar sus sentimientos, tampoco las sensaciones que deseaba experimentar… aun si esa experiencia terminase con un cadáver y una matricula en un internado.
Por lo que debía ser cuidadoso.
Pues al moreno parecía gustarle el peligro más de lo que debía. Quizá el frenesí otorgado por la adrenalina que besar apasionadamente a su compañero de batallas en momentos donde la privacidad era solo limitada a que tan rápido el equipo de Batman podía correr detrás de ellos y alcanzarlos le solía otorgar.
Convirtiendo la adrenalina en cortisol para Grayson al imaginarse siendo capturados infraganti por el mismísimo Batman, agregando la escena más brutal de desaparición de su materia en el universo…
Y no era un peligro que estaba dispuesto a correr.
Durante una patrulla Dick ideó la forma perfecta de bloquear cada acercamiento de Robin, disponiéndose a saltar hacía el mar o sobre un camión de carga de ser necesario.
Plan ejecutado cuando, después de ver a Damian correr hacia él, se lanzó en la parte trasera de la motocicleta de Red Hood, llevándose una maldición del tipo de capucha roja al sorprenderlo y la de su bolita de odio, quien le miraba desde el puente.
—¿Seguirás huyendo, cobarde? —apenas salió del baño después de una ducha se encontró a Damian, quien le esperaba recargado en la pared.
Sorprendiendo genuinamente a Richard.
—¡Babybat! Ya es tarde para seguir despierto – comentó con tono simpático, notando la expresión del menor tan serio como siempre.
Sin mediar más palabras.
El mayor suspiró, tomando la mano de Damian para entrar en su habitación, necesitaban hablar seriamente del elefante en la habitación.
Sus palabras fueron sinceras, debía hablar directo, decirle cuanto peligraban sus vidas si eran capturados así, por amigos o enemigos, también la responsabilidad con el equipo al manejarse sin precaución en el campo de batalla.
La necesidad de reconocer los límites de sus interacciones, por algo más grande que ellos dos.
—No son razones suficientes —el menor bufó, dispuesto a marcharse —deberías trabajar mejor en tus excusas Grayson —gruñó —o al menos ser sincero, di que no me quieres más y déjalo así.
Dando media vuelta para irse.
Tal vez hubiera sido mejor dejarlo así, sin aclarar más, pero sin pensarlo solo sujetó al menor, reteniéndolo.
—No –se apresuró a decir, mirándole firmemente – Solo entiende que las patrullas no son el lugar indicado para eso. El mundo y la familia nos necesita en ese instante.
—No me interesa si el mundo se incendia —Damian mintió, poniendo los ojos en blanco cuando le escucha —Me gusta besarte ¿entiendes? Voy a hacerlo porque ¿Qué ocurre si no volvemos de la misión? ¿Si de nuevo nos separan? No voy a desperdiciar mi oportunidad.
La mirada esmeralda de Damian bajó hacia el piso y Dick sonrió levemente, atrayendo a su hermanito en un abrazo, suspirando. Si, la muerte para Damian era mas cercana y presente y tenía sentido temerle.
—No puedo prometer que nada malo nos pasará —habló, sin soltarlo y sintiendo como el menor correspondía —si tan solo existiera una forma de prometerte que volveré a bes…
Se quedó en silencio por un segundo, antes de tomarlo de los brazos para separarlo, mirándolo a los ojos y sonriendo, asintiendo varias veces. Damian inquirió por una respuesta, la cual no le fue otorgada.
—Esto es besar sin besar —Damian enarcó una ceja, esperando una mejor explicación, pero solo sintió como el rostro de Richard cerraba algunos centímetros, acercándose lo suficiente para que sus labios pudieran tocarse, aunque solo sintió la punta de la nariz de Nightwing contra la propia restregándose suavemente.
Dibujando una sonrisita tonta en el mayor.
—¿Qué demonios fue eso? —el moreno arrugó su nariz, como un conejo, en su intento de procesar esa nueva sensación.
—¿No te gustó? —el de ojos azules no esperó mucho por una respuesta en realidad —se llaman besos de esquimal, es dar afecto de forma rápida, segura y muy personal, será nuestro código de ahora en adelante, si quieres besarme puedes hacerlo así y yo volveré contigo después de la misión.
—Es la peor idea jamás concebida —Wayne mencionó con su típico tono de molestia, mientras restregaba su nariz con la manga de la sudadera y escondía el sonrojo de sus mejillas en su acto de intentar borrar la sensación.
La noche siguiente no tardó en llegar, el plan fue mostrado y el equipo se había dividido, Robin trabajaba balanceándose entre los edificios esperando indicaciones de Red Robin, pasando sin querer cerca del primer Robin, quien enganchó su mano a la capa del chico, halándolo hacia él para juntar sus rostros hasta restregar varias veces ambas narices, soltándolo con cuidado al final y seguir su camino.
—¡Un beso de conejo vale por tres, Grayson! —la sentencia del menor fue capturada por el chico maravilla, quien antes de desaparecer cerró ese trato con un saludo militar y una sonrisa en su rostro.