“Только"
Jadeos apacibles escaparon de sus regordetes labios cuando con fuerza unas grandes manos lo aprisionaron en aquel rincón recorriendo en una perfecta sintonía los puntos más frágiles de su cuerpo que alteraban ante los toques esas confusas sensaciones en su delicado interior, sus mechones, pintados de un hermoso café brillante, se pegaban a su frente por la inoportuna oleada de calor que lo recorrió dándole paso a la sudoracion, cuyo único propósito era aumentar la intensidad de ese momento íntimo y sobrepensando o al menos teniendo en claro lo complejo que era todo aquello solo intento regular su respiración fallando por la forma en la que era usado por el mas grande quien aprovechaba las lágrimas en sus ojos para tomar, usar y romper todo a su paso, él, T/n Rodríguez siempre fue un chico de bien con una vida monótona llena únicamente de metas y logros personales pero ahora, cuando el sol alcanzo su punto máximo y golpeo a la población con sus desalmados rayos de luz hasta hacerlos suplicar por cualquier mínima humedad y frescura en sus organismos las cosas se derrumbaron, alterando el rumbo de sus sosegadas acciones ya que entre súplicas y jadeos, estaba siendo, por primera vez en su vida, follado por un criminal, no uno redimido o ya absuelto de toda culpa o daño, sino mezquino, perjudicial como las drogas que sus amigos solían ofrecerle y adictivo como la miel en un peligroso panal lleno de abejas violentas, con Toni, Toni Gambino, un mafioso italiano que se ganaba la vida vendiendo sustancias tan sucias como sus acciones y mierda, podía odiarse o llamarse a si mismo incauto por disfrutar, a pesar de las alertas que resonaban en sus sentidos auditivos la tentación carnal que lo invadía pero algo en él se había esfumado desde el primer momento en el que sintió su prominente excitación hundirse en un estrecho y bien amoldado agujero tomándolo con un ritmo hipnotico que apenas y lo dejaba respirar o soltar sonidos de placer, algo totalmente inmarcesible que lo convirtió en una versión desconocida de si mismo, una versión tétrica que le gustaba tanto como sus caderas adornadas con sellos singulares y exclusivos que lentas pero precisas se movían poco a poco hacia atrás anhelando un roce aún más prohibido que lograra hinchar la base de su propia carne alzada con orgullo ante las caricias que iban desde su punta hasta el comienzo de su trasero y que dejará caer esas gotas gruesas de líquido preseminal por sus apetecibles muslos glutinosos donde las marcas principales se acentuaban con rijosidad, su amante quien a ese punto tenía los pantalones por los tobillos era experto en muchas cosas pero sobretodo en ponerlo a sollozar excitado al momento de estirar su receptiva entrada para golpear con experiencia las suaves paredes carnosas, dejando que su polla, abultada y resbalosa entre y salga como le plazca, aún hiriendo los bordes abiertos de su ano ya decorados con sangre fresca por la incomoda intromisión del glande...
Sí, experto, muy experto pero también descuidado como un animal carente de emociones y empatía, actitud que sorpresivamente también le gustaba, como la marca de sus manos en las mejillas de su culo lastimado.
—Toni....M-más~
Gimio y soltó un leve chillido retorciéndose bajo la intensa calidez de su cuerpo, captando esos veloces escalofríos recorrerlo desde la cabeza a los pies cuando unos dedos, los mismos que antes sostenían su abdomen ahora subían y bajaban por su zona íntima logrando hacerlo sentir emociones que ni siquiera sabía que era capaz de experimentar, su brusquedad al momento de frotar la rosada piel de su cabeza y jalarla hacia abajo lograba perderlo en aquel abismo desconocido e impasible donde juraba haber cruzado el cielo y el infierno al mismo tiempo mientras escuchaba sus roncos susurros en el lóbulo de su oreja comentándole el millón de cosas que le haría a su agujero, su pene e incluso su exterior, era como un carbon encendido que quemaba su piel y sin piedad alguna lograba llevarlo al éxtasis una y otra y otra vez, como una onda de energia que lo atravesaba diariamente para deshacerlo con lentitud, Toni era... Simplemente su perdición, una a la que se aferró como todo fiel creyente al ver a su santo por primera vez en el lugar donde tanto rezaba.
—¿más?
—M-mg... S-sí! Por favor...! Toni.... Por favor, por favor, haz que me corra.
Recostado en la incomoda mesa delantera puso los ojos en blanco, percibiendo la sobreestimulacion en su desmadejado cuerpo cautivado, juraba que tenía más saliva en su mentón y pecho qué en su boca pero no se quejaba principalmente porque las palabras no salían ni aunque las obligara a salir y dejar de soltar gemidos agudos al ser penetrado con rudeza se volvía una tarea complicada conforme pasaban los minutos, el italiano no se saciaba fácilmente y mientras él parecía querer desmayarse y no despertar en varios días, este seguía igual de activo qué antes aumentando el ritmo como si le quedarán tan solo dos horas de vida en ese miserable mundo podrido, entrando profundo para navegar ansiosamente el porque de su existencia y borrar cualquier pensamiento lógico y aburrido que llegase a cruzar por su mente... Volviéndolo, con diversión, su fruta prohibida, esa con la mejor de las presentaciones que por dentro no era más que veneno puro y letal.
-Eso es... ¿No quieres llorar un poco más para mi, conejito? Estoy tan cerca.
Jadeo, está vez no por el movimiento agresivo que erizaba los vellos de su piel o los comentarios perversos del mayor murmurados en su oído sino porque había escuchado un toque en la puerta, un click que rápidamente revelo sus mas oscuros secretos dejándolo a la deriva, una presencia, alta pero no peligrosa, desconocida pero no engañosa, Carlo quien perdiendo su expresión estoica solo abrió sus ojos anonado observando el festin de locura y placer que se desarrollaba frente a él, uno que no se detuvo ni siquiera con miradas curiosas o asqueadas.
-¿Carlo? ¿No estabas tu trabajando? -Pregunto el castaño encolerizado, como si lo único que le molestara fuera la insignificante interrupción de su hermano no el hecho de que lo vean coger con aquel chico de aspecto tentador que removiendose buscaba ocultar eso que ya había quedado grabado en la mente del contrario -Quedate quieto, joder. -Regaño sujetando sus piernas expuestas para golpear su próstata un par de veces más mientras fijaba sus brillantes ojos dilatados en los de su pariente, no en su longitud rompiendo y adueñándose del más bajo con esmero o en sus testículos generando aquel ruido hipnotico de piel contra piel.
-Y-yo, el negocio de las pirulas ya terminó por hoy, todo salió bien... Aunque he estado pensando en distribuir en otras zonas donde es menos posible ser atrapados.... Y eso, ya sabes, trabajo, solo trabajo...
—Suena bien, podemos hablarlo con el resto y- ah...~ mierda, niño, deja de apretarme la polla de esa manera, ¿No ves que trato de hablar? —Gruño haciéndole una seña al más alto para que saliera—Dame un minuto... Termino aquí y voy contigo.
-¿No quieres que me una?
-Fuera -Carlo soltó una carcajada ante el tono enojado de su hermano y asintiendo solo trato de salir de aquel lugar, evitando ver al joven recibir entre llantos y alaridos de dolor al otro gambino, sentía su propio miembro incrementar ante la vista y aunque un trío no sonaba mal, Toni no era de los que compartían a sus amantes, mucho menos con él...
—Vale, vale, solo decía.... Un poco de humor italiano no hace daño —Sonrio —Buen provecho, hermanito... T/n, un gusto conocerte, veo que eres alguien... Agradable.
—H-hola...
Estimulado, débil y lleno de vergüenza el chico solo quiso desaparecer en ese mismo instante, ser tragado por la tierra y escupido en otra brillante ciudad, eso o llevado a un lugar donde nadie nunca lo pueda reconocer, ni siquiera Toni quien actuaba como si aquello fuese lo más normal del mundo montandolo desde atrás como un grandioso semental hasta hacerlo retorcerse con anhelo, pudo cubrir su cuerpo expuesto o golpear al hombre para que echara al platinado de allí pero en lugar de eso, hizo todo lo contrario, le obedeció a la voz errónea, al diablo de su derecha y no al angel de la izquierda, al caos y no a la solución pues una corriente eléctrica lo envolvió y ni se dio cuenta de como sucedió cuando ya estaba allí, de rodillas en el piso gimiendo con fuerza mientras un chorro blanco, pegajoso y notable por su textura salía de la abertura de su miembro impactando contra su abdomen descubierto y algunas decoraciones de la zona.
-AH~ TONI~
Un orgasmo.
Había tenido un maldito orgasmo.
Un portazo se escucho seguido de una risa sádica, t/n suponía que el portazo había sido de un paniqueado y posiblemente excitado Carlo y la risa de su amante ya no tan secreto qué lo levanto para salir satisfecho de su estirado y maltratado agujero, darle a su espalda suaves golpes con su polla flácida luego de derramarse por sus paredes y dejar que más fluidos blancos se resbalaran en esa piel tan pálida como la porcelana y tan rojiza como la sangre.
Estaba jodido.
Muy jodido
Y no solo literalmente.
-Buen chico, limpiate y quedate aquí, de acuerdo? volveré contigo en un rato.
Suspiro.
En serio quería desaparecer.
Ya mismo.
Viéndolo retirarse del lugar con los ánimos subidos solo retrocedio soltando quejidos ante el ardor en sus glúteos y caderas, para él fue un logro importante y para t/n una experiencia extraña que jamas sería olvidada, ni en los momentos más efímeros e insignificantes de su vida.
¡El hermano de su novio los había visto coger!
¿¡Cómo podría reaccionar a eso!?
¿¡Cómo podría verlo después a la cara!?
-Mierda... —Limpiandose pensó en como fingir su muerte sin levantar sospechas, una idea que sinceramente sonaba excepcional en esa situación, oh, a la próxima recordaría ponerle seguro a la puerta y evitar los fetiches irreversibles del mayor.
-Estúpido Toni, estúpido Carlo y estúpido... Estúpido yo.
Vaya día.
¿Acaso algo más podría salir mal?
Se pregunto
Y oh, sin duda alguna todo podía salir mal...
Demasiado mal....
Quien diría que su hermano policía, Greco, era el encargado de atrapar a aquel mafioso.