Prólogo
No, no está permitido abrirle las puertas del cielo a un ser que debía arder en las llamas del infierno. Claramente, no hablamos solo del caso hipotético...
No estaba permitido abrirle su corazón a alguien que había causado tanta maldad, su alma estaba mejor de ser pura.
Se suponía que los odiaba a todos, quería exterminarlos
¿Cómo ella... Había logrado meterse tanto en sus pensamientos, en sus acciones?
¿Cómo había hecho que su corazón reaccionara solo ante su contaminada presencia?
Inmunda pecadora, pequeña diablilla.
¿Cómo fuiste capaz de conquistar a un ÁNGEL?
— ¡Maldita pecadora! ¡Te exterminaré y disfrutaré con ganas ver cómo te desangras!
— Uf que rico, cuéntame qué más vas a hacer con mi cuerpo~
— ¡Puta perra!