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¿Cuando le hablan de amor en que es lo primero que piensa? ¿Tristeza o Alegría? ¿Suerte o Desgracia? Si le preguntaban a Yoon Jeonghan tan sólo ignoraría aquella pregunta, evitando volver a sumergirse en su melancolía.
Ahí se volvía a encontrar en aquel bar esperando que las bebidas pudieran llevarse sus penas como si del mar se tratara , caminaba de un lado a otro al llegar a su casa ¿Cómo había terminado así?
Muchos se preguntaban el por qué del estado deplorable de quien siempre mostraba la más radiante de sus sonrisas y mejores galas.
Sus padres podían dar por seguro que el Yoon Jeonghan de hace un año disfrutaba al máximo de su vida de empresario, no tenía nada de lo que preocuparse en lo absoluto, sabía que no desempeñaba la profesión que siempre deseó , mas, la presión de sus padres influyó en que tomase posesión del negocio familiar, no consideraba algo importante aquel percance en su vida, pues, curaba su estrés y monotonía en noches de fiesta, sin saber que cada vez se sumergía en esta última , todo eso duró hasta el día en que le conoció, él era quien le había hecho soñar, quien llenó de lienzos coloridos su monocromática vida.
Hace un año exactamente los colores de la pastelería "
Daisy
" le daban la bienvenida, no reconocía aquel lugar en las cercanías de su apartamento, sin titubear entra al local, sintiéndose embriagado por el dulce aroma.
Allí fue donde lo vio por primera vez, lentamente aquel joven de cabellos castaños levemente rizados salía de lo que parecía una cocina con una tarta de fresas sobre una bandeja la cual sostenía en sus manos y depositó en el mostrador con suma delicadeza
──¡Nuestro primer cliente!── Exclamó alegre el muchacho de cabellera color madera sacando al rubio de las profundidades de su mente ──Bienvenido a nuestro humilde lugar , desea probar nuestro pastel de fresas y hojaldre, es la especialidad de la casa.── Propuso alegremente dejando al mayor en las nubes con tan sólo escuchar su melodiosa voz.
──Sólo quiero un café amargo.── Planteó ignorando lo dicho por el mesero quien algo inconforme hace un puchero
──¿No cree que debería añadirle algo de dulzura a su vida?── Contradijo con su hermosa voz el desconocido.
¿Quién era ese chico tan atrevido? Tomó el valor y levantó la vista encontrándose con unos hermosos ojos enormes que los asemejó instantáneamente con los de un felino, los labios prominentes y de un color rojizo parecían llamar a ser besados.
No pasó desapercibida la inocente sonrisa que poseía el joven de menuda figura suspirando derrotado.
──Puede traerme una rebanada de ese pastel.── Aceptó resignado escuchando a los segundos un sonidito de contentura.
──El pastel va por la casa , me alegra que haya aceptado.── Mencionó antes de desaparecer para preparar la orden.
La curiosidad le invadía, ese chico era tal cual el nombre de ese sereno lugar, como una margarita, dulce y precioso. Su belleza era de las sutiles aquellas que se percibían al mirarle detalladamente, aquellas que encantaban y que eran modestas al hablar de su grandeza.
Hipnotizado, sí, así se sentía, quería saber de aquel muchacho que parecía un personaje de alguna historia de fantasía , su energía positiva le había alegrado de alguna manera el día.
No tardó mucho el desconocido castaño en regresar, colocando el pedido sobre la mesa a la cual estaba sentado el rubio.
──¿Debería saber tu nombre? Nadie tiene la magia de hacerme desayunar un pastel.── Cuestionó haciendo ruborizar al de peculiares ojos .
──Me llamo Hong Jisoo.── Respondió o más bien casi susurró, ante eso el de angelicales rasgos no pudo evitar soltar una coqueta sonrisa.
──Yoon Jeonghan, un encanto, Jisoo.
Era casi terapéutico el nombre de aquel mesero, un nombre delicado al igual que este.
Ese tan sólo fue el inicio de su amada y odiada amistad, promesas, lágrimas, risas y abrazos compartieron ambos , deseaba aunque sea una vez el menor correspondiese a sus sentimientos.
Jisoo fue el único que le había hecho a atreverse a retomar sus pasiones y así se encontraba, entre un mar de acuarelas pintaba el rostro de quien le recordó el significado de soñar.
La voz de un Jisoo cantando por su estudio le hacía transportarse a un mundo lleno de paz e inspiración, la armoniosa melodía fluía como las cristalinas aguas de un río, algo natural y cautivante a la vez.
La silueta del de apellido Hong quedaba plasmada en el lienzo. Jeonghan anhelaba con todo su ser capturar un poco de la alegría del menor en sus pinturas, deseaba plasmar de alguna manera la encantadora aura que poseía el castaño.
Con silenciosos pasos Jisoo le sorprende , su pincel cae al suelo , sólo puede mirar enternecido al menor quien actuaba como un niño travieso , poco a poco iba iluminando sus nublados días. Joshua , le estaba ayudando a pintar el sol si este no se encontraba sobre el papel de su día a día.
Sólo puede tomar un poco de pintura azul y pasar juguetonamente sus manos por los pómulos del mesero de Daisy , creando uno de sus más añorados recuerdos, amó de forma intensa aquellos días.
Juró no casarse, juró no enamorarse, Yoon Jeonghan juró tantas cosas que a esa altura ya había perdido la cuenta.
Se arrepentía a todas horas del maldito día en cual rechazó los sentimientos del delicado chico, sonaría irónico pero no deseaba atar al menor a su persona.
Ver a esos ojos que hace unos meses reflejaban alegría y ahora sólo eran gélidos y sobrios, le hacía querer cambiar el pasado .
Se encontraba atrapado en aquella hermosa pesadilla , hasta que Jisoo regresara, estaría en aquel café esperando frente al mostrador, esperando incansablemente a que el castaño le atendiera.
──¿Alguna vez crucé por tu mente Jeong Han?── Preguntó Jisoo con los ojos inundados de lágrimas al mayor.
Una y mil veces había pasado por su mente, serían infinitas las veces que le había dedicado sus pensamientos a ese joven extranjero.
Sin embargo de sus labios sólo salió una vil mentira, él mismo se enredaba y quedaba capturado en las telarañas que su supuesto sistema de defensa había tejido.
Pudo ver como el castaño limpiaba las lágrimas que ya no podía retener , los cristales adornaban sus acaramelados pómulos.
¿Por qué se empeñaba en hacer sufrir a ambos?
──Entonces qué haces aquí parado ── El menor insistía en saber , para el propio Jeonghan era algo confuso lo que él mismo hacía.
Jeonghan no sabía el significado de amar a pesar de que lo había aprendido en tan sólo unos meses.
No tenía ni la menor idea de que hacer, empero, sólo conocía que no deseaba estar lejos del menor, en un impulso se acerca a este y lo sujeta fuertemente por las mejillas atrayéndole a sus desesperados labios los cuales se unieron con los contrarios en una desconocida guerra ¿Por qué en ese punto parecían más enemigos que amantes?
Las saladas lágrimas continuaban brotando , eso no había sido lo correcto, sólo había confundido el corazón del chico .
──Nunca debí darte la llave de mi corazón.── Musitó el de tiernos rasgos alejándose de Yoon. ──Déjame libre de tus espinas.── Casi rogó deshaciéndose del fuerte agarre del mayor .
Era demasiado tarde o eso creía ¿Valía la pena aferrarse a aquella vida rutinaria y superficial que había tenido?¿La cambiaría por algo nuevo y desconocido?
El tiempo no dejaba de correr por nadie y por primera vez se dio cuenta de que con una noche desenfrenada o el alcohol en sus venas no olvidaría su pesar.
Quiero ser tu amante, no quiero ser tu amigo.
Todo lucía más claro al plasmar esas palabras sobre la dedicatoria de su cuadro .
Sabía que como el nombre de la cafetería donde el menor trabajaba este en un inicio era una margarita pero ahora era una rosa.
Una rosa que en ocasiones le hería.
Necesitaba desesperadamente de una medicina para curar su dolor , y su antídoto parecía ser el mismo adictivo veneno.
Creyó y vivió engañado pensando que al profesar amor se arruinaba, sus estúpidos prejuicios, sus normas, su rutina era la que le había arruinado, el dolor que el mismo vio reflejado en los ojos de Hong le asfixiada como un humo , fumando todo el dolor.
Estaba llorando, lloraba por amor.
Debía dejar de ser un cobarde el mismo podía acabar con aquel sufrimiento, el mismo podía tintar de los más preciosos colores su historia con Jisoo sólo debía arriesgarse.
Volvió a esperar frente aquel café, los clientes y trabajadores no dejaban de mirarle de forma curiosa.
Allí volvía a estar dejando que los fríos copos de nieve le abrazaran. Esperó horas y pudo observar como después de estas un preocupado Joshua salió envolviéndole protectoramente con una suave manta , en sus ojos todavía había amor, no era tarde.
Atravesó el umbral del lugar, y no tardó en entregar rápidamente su presente deseándole feliz cumpleaños.
Algo confundido el de cabellos como el chocolate tomó el regalo quitando con sumo cuidado la envoltura encontrándose un retrato suyo plasmado en aquel lienzo , podía percibir el sumo amor con el cual fue hecho. Su mente parecía querer traicionarle, no sabía lo que el chico de angelicales rasgos quería decirle, pero su corazón sospechaba del mensaje.
──Te quiero, creo que te amo, me enseñaste a amarme, me alejaste de mi antigua vida , me hiciste soñar , me ayudaste a volver a pintar mi vida. Jisoo esperaré hasta que me vuelvas a amar , esperaré y haré más fuerte nuestro sentir. Sólo necesito una oportunidad.── Sinceró no recibiendo respuesta alguna. ──Juro que nunca más negaré lo que siento. Prometo no dejar de amarte, ya no trataré de olvidarte.
──Ojalá pudiéramos ser para siempre, pero la vida es relativa como tú mismo decías.── Respondió acongojado Hong sintiendo a los segundos como su mentón era levantado por unas delicadas manos que sujetaban con devoción su rostro .
──Mas, como tú mismo decías, puedes hacer que ese para siempre perdure , si cuidas aquel brote que es sembrado.── Contradijo dejando que fueran esta vez sus labios transmitieran su ya esclarecido sentir. ──Te amo como no tienes idea, cariño.──Esta vez fue el primero en confesarse , y no sintió miedo, que importaba quien lo decía primero o después, al final el sentimiento era el mismo , ambos terminarían escogiendo al otro .
Ambos terminarían amándose.
──También te amo.── Expresó Jisoo alegre degustando los delgados labios del mayor.
──¿Alguna vez has soñado con un nosotros?── Inquirió juguetonamente Jeonghan mientras acariciaba con su nariz la morena piel del cuello del americano .
──Siento que he escuchado esa frase en algún lado.── Bufó de forma risueña por la cursi y encantadora pregunta.
La mirada ofendida del rubio le hizo responder a la pregunta formulada.
──Sí he soñado con un nosotros , pero ya no lo debo hacer, esta es ahora nuestra realidad.── Contestó volviendo a probar aquellos finos labios que parecían amoldarse perfectamente a los suyos.
Ya no debían detenerse en aquella hermosa pesadilla, ya no tendrían que preguntarse de forma discreta lo que sentían, no tenían que barnizar, ni ocultar su sentir , sólo debían amarse para nunca más ignorar aquello tan único que habían creado con su amor.
♡Anymore♡