• Miracle.
Camino con delicadeza, adentrándose mejor al lugar, su bolso cayó y el camino al frente del espejo, se observo detenidamente antes de sonreír para comenzar a saltar. Cayó en cuenta hasta ese momento que estaba en la mejor escuela de ballet de Japón, ¡Era un alumno! Isagi Yoichi había pasado el examen de admisión, su sueño se estaba cumpliendo, no podía dejar de estar tan feliz.
Tomo asiento al frente del espejo, sin dejar de verse y borrar su espléndida sonrisa, nuevamente riendo ante la emoción, se sentía un niño nuevamente, de esos llenos de azúcar y sueños, era tan solo un adolescente desperdiciando los mejores años de su vida en una escuela de ballet, para el valía la pena, sin eliminar esa sonrisa iba a comenzar com sus calentamientos hasta que los gritos afuera comenzaron a hacerse fuerte, distrayendo le y llamando su atención.
Con sigilo se acomodo en la puerta, buscando como escuchar mejor el regaño, porque únicamente identificaba el "Estoy decepcionado de ti".
Hizo una mueca, disgustado ante tal forma de trato, esperaba que no fueran los maestros porque sería su decepción más grande todo ese rollo, tenia por experiencia propia que eran estrictos en cualquier academia de ese deporte, pero no quería creer que en ese lugar podría ser hasta peores, ya que ese no era un simple regaño, parecía ir cargado con rabia como distintas emociones negativas que no hacían bien al joven alumno.
Ya dispuesto a comenzar con lo suyo, se separo de la puerta, soltando un suspiro, también teniendo en cuenta que desde hace unos momentos los regaños cesaron, tanto que escucho los pasos acercarse a la puerta, no logrando el evitar que esta se estrellara con su cara. Estaba en el suelo, su nariz dolía y tenía a un bailarín sin expresión alguna parado desde el marco de la puerta viendole tan indiferente, aún así con sus ojos como nariz rojos, el pobre estaba llorando, seguro fue a el quien regañaron. Este le ignoro y se adentro a sala de practicas para comenzar a calentar.
Se sintió ofendido tanto que se levantó al instante, aun tomando su nariz entre sus manos con dolor para acercarse al chico para reclamarle.
No tenía derecho de quitar su enojo con el, no tenía culpa de ese regaño, Isagi acaba de entrar como para que su primer día se tan desastroso por culpa de un niño.
— ¡Oye! ¿Qué te pasa? — Preguntó, sin dejar de sostener su nariz, su enojo aumento cuando el niño no le tomó atención y siguió con sus calentamientos.
Lo irritó.
Fue a tocar el hombro de este en búsqueda de llamar la atención, quedando helado cuando sus ojos turquesas conectaron con los propios, a pesar de estar rojos y con esa aura de enojo a isagi le cautivaron de alguna manera que ni siquiera pudo el evitar sonrojarse.
Pero nuevamente le ignoro, hiriendo al adolescente de paso.
Inhalo y antes de volver a intentar, ahora si siendo ignorado por completo porque ni siquiera se atrevió a verle, no hasta que el de ojos azules tomó con fuerza la camiseta del niño y lo obligo a verle.
Yoichi quería una disculpa por parte de este y no era una excusa para escuchar la voz del otro adolescente.
— ¿Qué te pasa? Ni siquiera te disculpaste por el golpe y dudo que lo hagas por tu falta de educación, ¿No te da vergüenza? — Soltó, antes de sentir como de un manotazo retiraban su agarre y le rodaba los ojos, para seguir con sus calentamientos.
Isagi creía que dentro de poco se le explotaría una vena por el coraje.
Dando por sentada la conversación - porque ya estaba harto de intentar algo - se dispuso a calentar ahí también, ignorando al niño que parecía estar tan sumergido en su mundo, todo lo hacía automático, sus carentes de brillo en esos instantes.
— ¿Qué mierda me ves? Joder, a este paso me vas a gastar.— Enojado llamo la atención de Isagi, el chico sin nombre se levantó de su lugar buscando como irse.
— Ay, delicado...— Dijo ignorando ahora el al niño que se volteo a verle con enojo.
Cuando pareció que este iba a hablar la puerta de la habitación se abrió dejando ver a un muchacho de cabellos celestes y ojos grandes, que se dedico a verles a ambos, este le reverencio con una sonrisa para después soltar un "Rin-kun, tu hermano te busca". Era pálido y con esas palabras parece que el niño se volvió de papel que solo asintio para salir lo más rápido de la habitación.
Yoichi se quedo solo.
Lo único que resonó en su cabeza fue el "Rin-kun".
Estaba comenzando a tener cierto miedo de esa academia, no sabia el motivo pero las personas eran más extrañas de lo habitual.
Tal ves el milagro que tanto añoro con esa academia estaba mal, una mueca se formó y tomó sus cosas para buscar como ir al patio, tenia tiempo para sus clases; Los pasillos de la academia pintados de un rosado salmón con ciertos dibujos blancos le dieron un confort leve, hasta que llegó al final donde otra ves un regaño se escuchaba.
Rin estaba siendo regañado por un muchacho con sus mismos ojos y con un cabello rojizo. Detesto la imagen, que sin previo aviso camino con rapidez donde ellos, tomando a rin por su mano para llevarlo lejos de ahí, yendo al patio y sentándose abajo del árbol de sakura.
Sintió temor al ver la mirada distante del niño que creyó que hizo un mal pero cuando escucho sus sollozos, perdió completo el enojo y la necesidad de protegerlo creció, tanto que no supo en el instante si estaba bien o estaba mal pero le abrazo, dándole confort como la seguridad que añoraba, el de ojos turquesas lo agradeció porque se aferró a el con esa necesidad que comenzó a llorar.
Un milagro era lo que necesitaba Rin Itoshi.
Isagi Yoichi necesitaba ser ese milagro.
Estoy esperando, mañana es un milagro (( ⭐️))








