âťťEn el ascensor...âťž
Para Engfa la primera vez que vio a Charlotte lo supo, supo que era demasiado tarde para ella, estaba totalmente perdida. SĂ, la hermosa, millonaria y popular Charlotte Austin la habĂa flechado.
Y aunque ambas eran realmente diferentes, siempre terminaban en el mismo lugar, asĂ fue como comenzaron una amistad, no del tipo cercana pero Engfa tuvo suerte de tenerla con ella. AĂşn asĂ no era suficiente, Engfa morĂa cada dĂa porquĂ© Charlotte la mirará y se diera cuenta de lo locamente enamorada quĂ© estaba de ella.
Para Charlotte era totalmente igual, ella estaba tontamente enamorada de Engfa, esa chica deportista, coqueta y hermosa, qué era un poco mayor qué ella y que iba en un grado diferente. La castaña sueña con qué Engfa la miré como ella lo hace.
Ellas realmente no lo saben y todo porque son demasiado ciegas como para verlo y estúpidamente tontas para aceptarlo ellas mismas, es por eso qué el destino les dará una última oportunidad para qué se den cuenta de una vez por todas.
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Y todo comienza asĂ... En el colegio de turismo que estaban, habĂan estado hablando de un viaje que querĂan hacer a finales de curso, por lo que todos los jĂłvenes estuvieron muy emocionados, ya que el paĂs que iban a visitar era algo diferente para ellos.
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Una semana después de eso..
âťťLugar actual; Manchester - Inglaterraâťž
Charlotte pov
Estamos aquĂ desde hace tres dĂas, hemos visitado varios lugares con los diferentes profesores de los distintos grupos que vinieron, pero es una pena para mĂ, ya quĂ© ni siquiera he visto a Engfa, ya que por lo que escuchĂ© su grupo está en diferente piso.
Me levante más temprano de lo normal, querĂa desayunar sola, asĂ que bajarĂa al comedor del hotel, bueno no lo voy a negar tambiĂ©n querĂa ver sĂ hoy tenĂa suerte en encontrarla.
Tal vez la verĂ© ahĂ, asĂ que me apurĂ© dándome un baño, para cuando salĂ, a la primera que encontrĂ© fue a Aoom que acaba de despertar o no.
"Buenos dĂas dormilona" SaludĂ© riendo por la forma graciosa en la que me ve. "ÂżTengo algo?", preguntĂ© divertida.
"Buenos dĂas, Char, no para nada es solo que es raro que estĂ©s despierta tan temprano, Âża dĂłnde vas? Âżacaso ya nos dieron los horarios de hoy?
"Mmm, no... pero iré a desayunar, ¿vienes?", la miré esperando su respuesta.
Ella negĂł con la cabeza y luego hablĂł.
"Es muy temprano todavĂa Âżno crees?", respondiĂł bostezando.
"Bueno...", reà nerviosa. "Sigue durmiendo, yo desayunaré, luego las vengo a despertar para salir a dar un paseo antes de los horarios, ¿s�"
"Está bien, pero Âża donde irĂamos?" PreguntĂł adormilada.
"A comer un helado, Âżte parece?" SonreĂ.
"¡SĂ! ahora ve desayunar con ella", riĂł caminando hacia la cama.
Cuando dijo eso sentà rápidamente como mi rostro empezó a arder. ¿Ella siempre sabe lo que pienso o lo que haré? Me pregunté.
"Lo haré" Dije burlona. "¿Si la encuentro lo haré?", me pregunté de nuevo.
"¡Adiós!", grité antes de cerrar la puerta de la habitación.
Caminaba por los pasillos hasta que vi a la pelinegra de lejos, mi corazón empezó a latir más rápido. "Joder", murmuré en voz alta.
Está chica me tiene mal.
La observĂ© entrar al ascensor quĂ© yo tambiĂ©n tenĂa que tomar y estĂ©, estaba a punto de cerrarse, no podĂa permitirlo asĂ que, respirĂ© profundamente, tome valor y gritĂ© que lo detuviera.
Y lo hizo.
No me di cuenta de lo que hice realmente hasta qué estuve con ella adentro del ascensor, mierda, se ve tan linda.
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Engfa pov
Otro dĂa aquĂ, otro estupido dĂa dirĂa yo, pensĂ© que este viaje serĂa algo diferente, tal vez finalmente me acercarĂa a Charlotte como lo querĂa pero no, mis horarios son diferentes y ni siquiera nos hemos visto asĂ que este viaje apesta.
Estaba a punto de ir a desayunar para luego ir a hacer un trabajo con las chicas pero. No podĂa dejar de pensar en lo hermoso que serĂa pasar más tiempo con Charlotte. Estoy tan enamorada, no lo negarĂa más por más miedo quĂ© tengo, querĂa saber si ella siente lo mismo que yo, pero tal vez simplemente estoy soñando mucho.
Eso no pasará.
CaminĂ© por los pasillos revisando mi telĂ©fono y los horarios en Ă©l, iba a subir de piso cuando escuchĂ© la voz hermosa de Charlotte que decĂa que detuviera el ascensor, la mirĂ© sorprendida y rápidamente lo detuve.
Era la primera vez desde que llegamos aquĂ, que la veo. Y oh, Dios, se ve tan hermosa con es falda larga y su abrigo amarillo.
"P'fa, gracias" SonrĂe dulcemente.
Se ve tan linda, le sonreĂ igual.
"De nada, Nong Char" Dije entonces, y ella se acercó sin previo aviso y me abrazó cálidamente.
AbrĂ mis ojos sorprendida pero despuĂ©s de unos segundos, tambiĂ©n la rodeĂ© con mis brazos disfrutando estĂ© momento tan confuso. Ella se aferrĂł más a mĂ y yo simplemente cerrĂ© mis ojos al sentir como su suave y delicioso aroma entraba por mi narĂz para terminar de matarme, era nuestro primer abrazo y se sintiĂł perfecto.
Al parecer ella se diĂł cuenta de lo que habĂa hecho, de nuevo y se alejĂł de mĂ, rápidamente dejándome totalmente aturdida.
"Y-yo... PerdĂłn", se disculpĂł con las mejillas rojas.
"Está bien"
Fue lo Ăşnico que podĂa decir. Mi corazĂłn realmente latĂa sin parar. Ella estaba ahĂ mirándome fijamente con un poco de nervios y solo sonreĂ.
"Mira nada más, te ves muy bien con éste uniforme", dijo de repente dejándome totalmente mal.
Lo Ăşnico que volvi hacer, fue sonreĂrle tĂmidamente y sentir ahora mis mejillas arder.
"¿En serio lo crees?" Pregunté tocando él nuevo uniforme de mis trabajos grupales.
"Claro que sĂ" Me guiñó divertida. ¡¿Espera quĂ©?! desde cuándo ella se volviĂł más segura, entonces eso significa quĂ© ÂżCharlotte Austin me acaba de coquetear? ¡Ella de verdad me trae mal, ayĂşdame!
Sin darnos cuenta empezamos a hablar un poco más, después de ese momento.
"AsĂ quĂ©, no nos hemos visto muy seguido" Dijo mirándome con una medĂa sonrisa.
Yo asentĂ. Joder, siento mi cara dolorida de tanto sonreĂrle. "Eso puede cambiar... Me gustarĂa eso Âża ti?", admitĂ.
"¿Qué?", preguntó ella, con diversión. Fingiendo no haber escuchado.
SĂ, yo tambiĂ©n puedo ser valiente hoy, Charlotte Austin.
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âťťNarradoâťž
Las dos chicas se encontraban hablando ya más seguras, cuando un movimiento repentino las asustó, haciéndolas perder el equilibrio. Engfa sin pensarlo mucho rodeó con sus brazos a la castaña qué estaba a su lado, para que no cayeran al suelo.
El ascensor se quedó por unos segundos sin luz, hasta que las luces de emergencias se activaron alumbrado con pequeños destellos de calor azul, blanco y rojo.
Ninguna, de las dos se moviĂł y aunque la castaña morĂa de miedo, los brazos de Engfa la protegieron como un pequeño oso aferrándose de tu madre.
Charlotte empezó a respirar pesadamente y a templar un poco con la situación. Engfa se dió cuenta rápidamente de ello, asà qué la abrazó más fuerte contra ella, dándole tranquilidad.
"Tranquila, Nong Char Âżestás bien?" PreguntĂł mientras trataba de ver ese hermoso rostro que estaba escondido en su cuello. DĂłnde sin darse cuenta Charlotte, le estaba haciendo sentir cosquillas y pequeñas pero increĂbles sensaciones a Engfa.
"Contigo abrazándome estoy bien" Susurró sin darse cuenta de la magnitud de sus palabras.
Engfa sonriĂł tontamente sintiendo su corazĂłn lleno de ese calor agradable e indescriptible.
"Entonces no te soltaré, Charlotte" Respondió muy segura de sus palabras.
Ambas se quedaron asĂ, en silencio disfrutando la calidez de sus cuerpos juntos y aunque las dos sintieron como sus oĂdos se tapaban por el sonido de sus corazones, ellas lo amaron.
Amaron estar, asĂ de cerca.
"¿Por qué el ascensor se tuvo?" Preguntó la castaña después de ese silencio cómodo y agradable.
Ella dejĂł su escondite para ver el rostro de la pelinegra, que estaba muy cerca, pero ya no la dejĂł de abrazar.
"No lo sĂ©" RespondiĂł. "Esto no habĂa pasado, bueno no que yo sepa, verdad", riĂł suavemente mirando el suave rostro de Charlotte para luego ver sus ojos, los cuales con el destello de las luces se veĂan hermosos.
La castaña se alejó un poco de los brazos y de Engfa para poder mirarse mejor.
"¿Los sacarán de aqu�" Preguntó con miedo. Ella no era alguien miedosa, pero estar en un ascensor le estaba dando un poco de ansiedad y temor.
"Lo harán, Nong Char, solo tenemos que esperar que alguien se dé cuenta", le aseguro suavemente con una sonrisa.
"¿Y cuando será eso?" La miró preocupada.
"En un par de segundos o minutos, los inquilinos y profesores están por todas partes, tranquila"
"¿Crees que fue un apagón o el ascensor se daño?" Preguntó curiosa.
"No estoy segura de lo que haya pasado, pero nos vendrán a buscar" Aseguró nuevamente calmando la.
"Está bien", respondiĂł no tan segura. "P'fa, abrázame de nuevo Âżpuedes?" PidiĂł mientras se acercaba a Engfa de nuevo, quien sonreĂa como nunca, aunque tenĂa miedo de estar en esta situaciĂłn, Charlotte era la mejor persona para pasarlo aquĂ y mucho más si están asĂ de cerca.
• • •
Engfa pov
Nos quedamos abrazadas por varios minutos más, hasta que nos dejamos caer suavemente al suelo.
Estando ahĂ, Charlotte se a recostĂł en mĂ hombro. Juntas reĂmos por bromas que empecĂ© a decir para que la situaciĂłn fuera un poco más agradable y divertida, cosa que logrĂ©.
"¿De donde se te ocurren esas cosas?", se rió más.
"Siempre práctico lo que diré antes de salir de la habitación", respondà orgullosa de mi estupidez
Charlotte se levantó un poco, y me golpeó en el hombro. "¡Te creó!", rió. "No pensé que fueras asà de divertida", confesó ahora con confianza.
"ÂżQuĂ©, realmente?", la mirĂ©. "Hemos interactuado bastante, pensĂ© que ya me creĂas divertida", reĂ nerviosa de nuevo.
"SĂ, pero estás un poco más divertida hoy, además siempre quĂ© hablamos tu estás algo a la defensiva", moviĂł los hombros.
Abrà los ojos incrédula.
"ÂżDe verdad?"
"SĂ", respondiĂł.
"Perdóname, ni siquiera lo notaba" Me acabo de dar cuenta del, por qué Charlotte y yo nunca nos acercamos lo suficiente.
"Está bien, no importa yo también lo soy la mayor parte del tiempo", rió.
No sabĂa quĂ© contestar despuĂ©s de eso. Entiendo que yo me comportĂ© asĂ, porque soy estĂşpida y me gusta más de lo que quisiera aceptarlo pero ÂżPor quĂ© ella tambiĂ©n está a la defensiva conmigo o es asĂ con todos?
"Se están tardando mucho Âżno crees, por que no los buscan?" PreguntĂł inquieta, de nuevo. Tal vez se sintiĂł incĂłmoda, yo no querĂa eso, realmente me sentĂ mal al pensar eso.
"No lo sé, ¿cuanto tiempo ha pasado?", dije buscando mi propio teléfono.
"Creo que una hora" Dijo temerosa y era verdad lo confirme cuando aprendĂ mi telĂ©fono. Ni siquiera habĂa internet aquĂ. QuĂ© raro pensĂ©.
"Eso es mucho, ¿por qué no han venido?" Dijo levantándose y entrando en pánico. Ella estaba tratando de tocar algunos botones visibles.
Me pare rápidamente con ella para tratar de mirar algunos mecanismos del ascensor, pero con los destellos era inútil.
Ya quĂ© estamos a oscuras y usar mi telĂ©fono serĂa inĂştil si fuera por la electricidad quĂ© no servĂa el ascensor.
"Me estoy asustado" Charlotte confesĂł viendo mi preocupaciĂłn.
"Todo estará bien ¿lo entiendes?", declaré en voz alta.
"SĂ, pero Âżpor quĂ© no vienen?"
"Esperemos un poco más, ven" Le pedĂ, extendiendo mi mano hacia ella.
Ella la tomĂł con suavidad y el traje hacĂa mĂ con lentitud.
"Está bien es sólo que no quiero entrar más en pánico", resopló débil sobre mi pecho.
La abrace con fuerza esperando que sintiera mi amor por ella.
"Bueno, no lo hagas... ven siéntate otra vez conmigo", susurré y besé su frente.
Ella no dijo nada pero volvimos a sentarnos y se recostĂł en mĂ, abrazándome fuertemente.
• • •
Charlotte pov
TenĂa miedo, ya quĂ© seguĂamos aquĂ encerradas, de verdad espero quĂ© alguien nos ayude pronto. Estaba recostada en Engfa en una posiciĂłn algo incĂłmoda, fue entonces cuando decidĂ sentarme sobre sus piernas de lado, dejando mis piernas en direcciĂłn izquierda, ahora estoy acostada en su pecho y sus brazos todavĂa me rodean con fuerza.
Se que es algo muy atrevido de mi parte, pero ahora estaba frente a ella y la veĂa mejor. Cada centĂmetro de su rostro fue estudiado por mĂ desde ahĂ.
Las lucecitas de colores apenas les daban poca visiĂłn pero eso nos servĂa para vernos a los ojos.
Ella me mirĂł y sonrĂo, yo hice lo mismo.
"Hasta en estos momentos te ves tan hermosa" SusurrĂł.
Mi corazĂłn latĂa fuertemente ahora.
"ÂżEs una confesiĂłn?"
"Tal vez", respondiĂł roja sin dejar de mirarme.
"E-entonces debo confesar que tĂş tambiĂ©n lo eres" Dije acercándome tanto que sentĂa nuestra respiraciĂłn más pesada, tan cerca.
Ella rĂe nerviosa cuando mis ojos miraban sus labios. Se veĂan ligeramente rosados y suaves, tan comibles.
No sabĂa que estaba haciendo, pero me acerque a ella tratando de acomodarme bien, coloquĂ© mi mano sobre su pecho para levantarme un poco. Ella solo me observaba en estado de shock. PasĂ© mis manos a su rostro y lo acariciĂ©, me acerque lentamente y la besĂ©, pero besĂ© sus mejillas y ligeramente cerca de su labio inferior.
Estamos en silencio, pero podĂa escuchar nuestras respiraciones ya más agitadas, mi corazĂłn querĂa salir de mi pecho.
"¿Q-qué fue... eso?", murmuró torpemente.
"No sé", suspiré.
Yo simplemente me movà para alejarme, pero no lo logré. Engfa me abrazó contra ella con fuerza haciendo chocar nuestras caras, y solté un jadeo ahogado.
"Continúa" Susurró mirándome a los ojos. "Oh, lo haré yo", me presionó más contra ella.
"Yo-yo", reĂ nerviosa.
"Deja de balbucear Charlotte", pidiĂł ahora tomando mis mejillas con sus manos.
No sabĂa que hacer, entonces ella hablĂł.
"Me gustas... mucho" DeclarĂł sedienta. AbrĂ mis ojos sorprendida, realmente sentĂ mi corazĂłn saltar. Iba a decir algo pero ella me besĂł en la mejilla y luego bajĂł hasta mi mandĂbula con deseĂł, dejando una cadena de besos hĂşmedos y placenteros.
"Ohh, P'faa", gemĂ en voz alta tomando su nuca para profundizar sus besos y chupones.
Su boca tomó mi piel dejándome jadeante y recorrió mi cuello hasta subir por mi barbilla, sin más tome su rostro para alejarla un poco y nos miramos.
"¿Te, te gustó, de, de verdad?", pregunté jadeando.
Ella asintiĂł con su cara roja.
"Tu también a mà y demasiado"
SĂ, finalmente lo habĂa confesado, y definitivamente no podĂa creer que yo le gustaba tambiĂ©n.
Por un largo rato ella me miró sorprendida. Asà que me acerque a ella, miré como cerró sus ojos deseando el besó, tome su rostro y lo hice, nos besamos.
Sus labios bailaron con los mios, en movimientos lentos y suaves. La sensación y el sabor de sus labios y lengua era tan delicioso qué estaba explotando dentro de mà como fuegos artificiales.
Ya nada importaba. Solo sus malditos y ricos labios.
Ella me correspondĂa. Y ahora sus manos traviesas e inquietas me estaban recorriendo sin pena, alguna.
Cuando nos besamos con más intensidad escuchamos como el ascensor volvió a funcionar, se movió bruscamente e hizo que Engfa y yo nos separamos rápidamente. Me levanté tambaleando y ayudé a la pelinegra a levantarse.
Las luces se encendieron y las puertas se abrieron en cuanto llegamos al piso, Engfa me seguĂa mirando y yo tambiĂ©n a ella, sus labios estaban manchados como los mĂos.
Nuestros pechos subĂan y bajaban con rapidez. SonreĂ como tonta y ella tambiĂ©n lo hizo.
"¿Se quedarán paradas sonriéndose como tontas o van a salir de ah�" Era Snack qué nos hablaba.
"Ahh... ¿Quién eres?", preguntó Engfa con una sonrisa sin dejar de mirarme.
"¿Te golpeaste, perdiste la memoria?", preguntó llamando su atención. "¡Soy tu amiga estúpida!"
Yo solo reĂ y Engfa finalmente la mirĂł. "Oh, sĂ, Snack", riĂł.
"SĂ, la misma, Âżquien más? Âżvan a salir?", preguntĂł levantando la ceja.
"Claro" Respondimos al unĂsono y salimos del ascensor, puede respirar en paz otra vez.
Snack me observĂł con cara pervertida y empezĂł a reĂrse a carcajadas.
"Te pasaste Wahara", riĂł Snack.
"ÂżQuĂ©?" PreguntĂ©, y me di cuenta, sentĂ que morĂa ahĂ mismo.
Engfa me mirĂł el rostro y cuello con orgullo. Yo la mirĂ© soltando un suspiro, tomĂ© mi telĂ©fono rápidamente para ver y mierda, mi mejilla, mandĂbula y cuello estaban peor quĂ© sus labios y mejillas.
"PerdĂłn, no era mi intenciĂłn" Se disculpĂł avergonzada.
Yo simplemente mordĂ mis labios para no reĂr.
"Tendré que cambiar de labial", respondà riendo, yá qué mi labial nos evidenció, sin importar las burlas de Snack me acerque a Engfa.
Ella me mirará con ilusiĂłn. Rápidamente con un trapito que tenĂa mi bolsillo tratĂ© de borrar los besos de su rostro y sintiendo su mirada de deseĂł en mĂ, hablĂ©.
"No me veas asĂ, por favor", pedĂ nerviosa.
Ella rĂe. "Es que no puedo evitarlo... Estoy enamorada de ti, Charlotte", soltĂł deteniĂ©ndose y Dios, me morĂ.
"¡Awww son tan tiernas!", gritĂł Snack arruinando el momento. "Pero ya dejen su miel y lĂmpiense que allá viene la Gerente del hotel y la profesora", señalĂł riendo la chica.
Yo le di otro trapito a Engfa y me aleje rápidamente de ella, para limpiarme igual.
Las mujeres finalmente se acercaron hasta nosotras.
"Lo siento mucho Srtas. hemos tenido un problema con la energĂa del hotel... Se quĂ© estaban atrapadas ahĂ, el hotel le pide una disculpa, no es normal que pase esto, pero lo hemos solucionado Âżnecesitan alguna asistencia mĂ©dica?"
"SĂ", RespondiĂł mi profesora viendo directamente mi cuello el cual tapĂ© con rapidez. "ÂżSe golpeĂł?"
No dejé que continuará porque hablé.
"Todo está bien", respondà viendo a Engfa y ella me siguió.
"No se preocupen, estamos muy bien"
"Es verdad y Engfa estuvo conmigo, me tranquilizĂł" Termine diciendo.
"SĂ y mucho...", SoltĂł Snack.
Y todas las volvimos a ver fijamente. "Digo es muy bueno que Engfa haya estado ahà para tranquilizarla, ya qué Charlotte muy nerviosa" Snack dijo aguantando la risa.
"Lo fue" Le sonreĂ falsamente a Snack. Engfa ahora
está en silencio mirándonos con una sonrisa divertida.
"Siendo asĂ, hablarĂ© luego con Engfa por estĂ© noble gesto" HablĂł la profesora con una sonrisa. "Me acompaña Srta. Austin", preguntĂł la gerente. "ÂżLe puedo ofrecer algo?"
Obviamente la gerente está interesada en mĂ, la hija de los dueños de algunos hoteles importantes en Londres. Yo neguĂ© caminando con ella, no sin antes sonreĂrles a Snack, la profesora y a Engfa quiĂ©n sonriĂł con complicidad.
• • •
âťťNarradoâťž
Después de que Charlotte se fuera con la gente, Engfa también fue con su profesora para hablar un poco y desayunar, luego de ello, volvió a su habitación.
Una hora después...
"Ahh... ¡¡Joder, me besĂł y la besĂ©!!" EmpezĂł a brincar como loca de nuevo. "La besĂ©, nos besamos... ¡Oh, sĂ, y nos confesamos!" Canto mientras reĂa.
Tina volviĂł a reĂr fuerte. "Calma loca, ya te escuchĂ©, hasta los inquilinos lo hicieron"
Engfa bailó una última vez de emoción y cuando terminó ese momento de payasadas, caminó hasta la otra recámara, donde se encontró a Heidi.
LlegĂł hasta donde ella, y la besĂł en su mejilla, luego tomĂł sus manos y la hizo girar con rapidez. Heidi la mirĂł divertida y siguiĂł su estupidez.
"¿Qué pasa?" Preguntó dando vueltas con ella.
Tina, qué entró respondió primero que ella. "Se ha besado con Charlotte Austin en el ascensor"
"¡Esa es mi chica!" SonrĂo Heidi feliz por su amiga. "ÂżCĂłmo fue, hubo lengua, mano, dedos?", preguntĂł con picardĂa.
"¡Dios mĂo Heidi, cállate!" GritĂł para detener su baile y mirarla con la cara totalmente roja.
Hola mis queridos lectores, le traigo un one-shot de dos capĂtulos, es algo torpe, tonto y lindo. TambiĂ©n algo lleno de mucha miel, pero no me culpen, ellas me hacen ser asĂ.








