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El sonido desagradable de quejidos y rugidos estaba por todo el lugar al igual que ese detestable olor a pólvora combinado con sangre y demás porquería que ya conocía muy bien. Taehyung despertó bastante desorientado, su vista era borrosa y el lugar demasiado oscuro para distinguir lo que estaba pasando exactamente aunque sabía que esa humedad bajo él no era nada más que un charco enorme de sangre infectada, había acabado con un mordedor justo antes de caer inconsciente y eso le salvó la vida, al menos un momento más que no estaba seguro, durara, pues lo único que lo separaba de una muerte lenta y dolorosa era una rejilla frágil abarrotada por más de esas cosas que trataban de alcanzarlo. El castaño se incorporó como pudo y a tientas buscó su arma, le quedaban algunas municiones, pero no eran suficientes y el cuchillo que llevaba en la cintura no le serviría para mucho si todo ese grupo entraba, tenía que buscar otra salida.
-Carajo.- susurró para sí mismo cuando sintió un mareo y un dolor agudo en la cabeza producto del golpe que había recibido.
Taehyung no era un matón sin sentimientos, en toda su vida jamás pensó tener que recurrir a la violencia o enfrentarse a la muerte directa, no hasta que el mundo se vino abajo y un virus que comenzó como algo inofensivo evolucionó a algo tan peligroso como traer a un muerto a la vida, uno sediento de sangre. Ahí fue dónde Taehyung descubrió que la música y la docencia no era su único talento, sobrevivir también se le daba muy bien. El mundo se volvió un lugar peligroso y él pasó solo un buen tiempo hasta que encontró un grupo, una comunidad, cercos , rejas y una cama donde dormir. Gente que se volvió su aliada. Quizá fue muy inocente pensar que podría vivir tranquilo en medio del caos y no se dio cuenta de que se estaba petrificado hasta que una horda logró entrar.
Cuando el castaño logró estabilizarse dió un par de pasos hacia atrás y entonces tropezó con algo, su primer instinto fue preparar su cuchillo y atacar, pero grande fue su sorpresa al notar que no se trataba de un mordedor sino de un cuerpo inconsciente de alguien que él conocía. -¡Jungkook!- exclamó por lo bajo al reconocer al pelinegro y no dudó en agacharse a su altura para comprobar que seguía respirando. -Jungkook, despierta, tenemos que salir de aquí amigo.
Los ojos de Jungkook se sentían pesados, le costaba mantener el hilo de lo que decía Taehyung y lo que sucedía. Estaba tan cansado que pensó en ignorar al castaño y volver a dormir, pero entonces, él empezó a sacudirlo con fuerza y Jungkook juntó toda su energía para incorporarse en el piso y sujetar su cabeza. Le dolía como si estuvieran taladrando en ella. -¿Qué…? -preguntó aún desorientado.
-Tenemos que irnos, los mordedores pueden entrar en cualquier momento, tenemos que encontrar una salida y verificar si queda alguien.- suspiró. -Quién sabe cuánto tiempo pasamos aquí ¿Puedes levantarte?
Jungkook asintió con la cabeza y se levantó con prisa. Tuvo que sujetarse de la pared pues se mareó por el movimiento abrupto, pero luego le dio una mirada a Taehyung para hacerle saber que estaba bien. No es como que tuviera otra opción, tenía que estarlo. -¿Qué pasó? -preguntó caminando con prisa detrás del castaño.
-Derribaron los cercos.- contestó Taehyung con amargura. -Lo último que supe es que el grupo estaba abordando los autos para escapar, le dije a Jimin que vendría a asegurarme de que no se quedara nadie, pero entonces hubo una explosión y no supe más. Honestamente no sé cómo llegaste tú aquí, creí que te habías ido.
-Ese lugar tiene la mejor vista. -Contestó Jungkook. - Si alguien intenta acercarse, por ahí puedes verlo en primera instancia y yo… Tenía la esperanza de ver a alguien. -Dijo bajando el volumen de su voz. - Pero eso no importa ahora, tenemos que salir de aquí. ¿Tienes algún plan? -preguntó volviendo a la realidad.
Taehyung desvió la mirada, sabía perfectamente quién era ese alguien que Jungkook intentaba ver. Humedeció sus labios y luego volvió a verlo. -Revisemos la cochera, si quedó algún auto podemos salir con él, este lugar está rodeado si salimos sin protección no duraríamos.- el castaño hizo una seña para que se detuviera un segundo. -Nuestros amigos y seres queridos están bien, ví a varios salir sanos y salvos de aquí así que tenemos que hacer lo mismo ¿De acuerdo? Sigues algo desorientado así que quédate detrás de mí.
-Estoy bien. - Aseguró. Jungkook se quedó pensativo unos segundos. - Antes de ir por un auto, deberíamos recoger algunas provisiones, no creo que se hayan llevado todo y aún con protección, no duraríamos sin comida ni agua y quién sabe hasta cuándo podamos encontrar un sitio donde instalarnos. -comentó mientras observaba los pasillos. Si se desviaban un poco, podían llegar al almacén y juntar alimentos, pero tendrían que ser rápido, estaba seguro de que tenían el tiempo contado.
-Tienes razón.- Taehyung imitó la acción y observó, todo parecía tan pacifico que le parecía bastante extraño. -¿Cuántas balas te quedan?- preguntó observando la pistola que Jungkook aseguraba en su cadera.
-Está completamente cargada. -Respondió el pelinegro tocando el arma sin desenfundarla. -No he usado ni una bala, todo había estado muy pacífico en mis guardias. Podemos separarnos, tú buscas el auto y yo la comida, así no perdemos tiempo que no tenemos. -Sugirió tendiéndole la pistola a Jungkook. -Al menos podemos estar seguros de que no han entrado hasta acá.
-Quedatela, aún me quedan balas a mí también, al menos suficientes.- se encogió de hombros y antes de que Jungkook dijera algo él se adentró a una de las habitaciones, había visto una mochila lo suficientemente amplia ahí. -Toma, si hay municiones o armas tráelas también.- pidió y comenzó a caminar rumbo a la cochera. -Cuidate, no quiero salir solo de aquí, será más difícil.- bromeó el castaño.
Jungkook sonrió y asintió con la cabeza. -También tú, no quiero tener que acabarme la comida y subir de peso. -le dijo antes de caminar en sentido opuesto al castaño.
El almacén no estaba muy lejos, realmente esperaba que sus compañeros hubiesen dejado algo antes de huir porque si no, estaban perdidos, pero quizá lo que más esperaba era que ningún mordedor hubiese entrado mientras ellos caminaban ideando su plan.
Era curioso cómo empiezas a conocer los lugares y puedes ubicar las cosas aún con poca o nula luz, hacía tanto que no llamaba hogar a un lugar y ahora debía abandonar el más cercano que había tenido en mucho tiempo. En la soledad de su búsqueda y tratando de darse prisa, no pudo evitar pensar en las personas que perdían, llevaban una racha sin bajas o sin ataques y de pronto el contador debía volver a cero. ¿Cuándo terminaría esa pesadilla? ¿Algún día volvería a tener un hogar?
Grande fue su sopresa al darse cuenta de que el almacén estaba tal cual esa mañana. Eso quería decir que los demás salieron sólo con lo que llevaban en sus mochilas o quizá no tuvieron tiempo de regresar. Un escalofrío recorrió la espalda de Jungkook, si volvían a encontrarse, no habría comida suficiente y es que lo mejor era pensar que lo harían, que todo volvería a la normalidad, pero mientras eso ocurría, el pelinegro tomó toda la comida enlatada que pudo, las botellas de agua y los botiquines, prefería caminar cargado que ir a su suerte por quién sabe cuánto tiempo. Justo cuando llenó lo más que pudo las mochilas, salió del almacén para encontrarse con Taehyung.
No dio más de treinta pasos cuando el gruñido de un mordedor hizo eco en el pasillo vacío. Jungkook se detuvo en seco y observó hacia atrás, eran tal vez más de cinco y con el peso que cargaba no podía ser lo suficientemente hábil como para enfrentarlos.
Tenía de dos.
Esconderse hasta que se fueran, arriesgándose a que Taehyung lo dejara.
O correr.
Para cuando se dio cuenta, sus pies parecían haber tomado la decisión por sí mismos, el pelinegro corría lo más rápido que podía, a sabiendas de que esos mordedores lo escucharían e irían detrás de él, pero confiaba que si llegaba con Taehyung, podían enfrentarlos juntos.
El ruido creció.
No eran cinco y eso hizo que Jungkook pasara saliva aún sin detenerse. Ya había recogido las provisiones, sólo tenía que correr un poco más. Les llevaba ventaja, tenía que servir de algo.
Cuando por fin logró llegar a la cochera, buscó con la mirada a Taehyung tratando de no hacer ruido. Su respiración estaba agitada y la adrenalina corría por su cuerpo, no podía estarse quieto. -¡Taehyung! -lo llamó tratando de no alzar tanto la voz. -¡Taehyung, están adentro!
Silencio, era todo lo que se escuchaba hasta que el castaño lo sorprendió de nuevo. -Lo sé.- dijo saliendo de entre la oscuridad, su ropa estaba manchada de sangre fresca al igual que su cara pues Jungkook no era el único que se había encontrado con mordedores. -Hay una camioneta, las llaves no están pero logré encenderla, el ruido atraerá más, vamos.- habló con prisa tomando el brazo del pelinegro para guiarlo hasta donde el automóvil aguardaba, ambos subieron rápido y cerraron las puertas del mismo modo, Taehyung volvió a arreglar todo para hacerla arrancar siendo un poco más tardado que antes, quizá por el nerviosismo de poder escuchar los gruñidos de los mordedores trás de ellos. Fue justo cuando supo que los habían alcanzado que el motor reaccionó y el castaño todo lo que pudo hacer fue pisar el acelerador, la puerta estaba a la mitad y tuvo que arrasar con ella y uno que otro de los mordedores fuera del lugar.
Quizá fue suerte pero tampoco tuvo problema con la cerca y para cuando se dio cuenta ya iban en la carretera, los gruñidos ya no se escuchaban y todo lo que veía eran árboles alrededor, sus manos seguían apretadas y él estaba tenso.
-¿Lo logramos?- preguntó de repente.
Jungkook iba con la vista al frente, con el arma lista para disparar y en eso, la pregunta de Taehyung lo devolvió al presente, observó por el retrovisor, kilómetros y kilómetros de carretera eran lo único que dejaban atrás, fue entonces cuando el pelinegro relajó los hombros y suspiró. -Sí, lo logramos. -dijo con una sonrisa y una risa nerviosa que creció hasta ser una carcajada. -¡Lo logramos! -exclamó alegre.
Taehyung también soltó una carcajada. -¡Por dios! Pensé que íbamos a morir.- admitió con alivio sin despegar la vista del frente. -Bien ¿Qué sigue? Tenemos que encontrar a los otros ¿Crees que debo parar? O ¿Sólo sigo conduciendo?- preguntó confundido, la adrenalina lo tenía en un estado en el que no podía pensar claramente, ya no.
Jungkook tampoco estaba seguro, habían manejado por tanto tiempo que ni siquiera pensaba que estuvieran cerca los otros. -Quizá deberíamos parar, ahorrar gasolina, hacer conteo de provisiones y descansar un poco. -Sugirió.
Taehyung asintió y desaceleró hasta que el auto se detuvo por completo, respiró profundo y entonces soltó el volante, sus manos estaban temblando y él también. Respiró hondo y se recargó en el asiento cubriendo su rostro con sus manos. -Había olvidado cómo se siente huir, creo que se me va a salir el corazón, quizá sea un infarto ¿Te imaginas?- preguntó con gracia. -Sobrevivi y me libré de que uno de ellos me tomara como para venir a morirme de un infarto, sería muy tonto.
Jungkook hizo el asiento hacia atrás para recostarse un momento, cubrió sus ojos con el antebrazo, dejando ver sólo la sonrisa que se formó en su rostro. - Sería más tonto que murieras apretando el acelerador y luego yo muera estampado contra un árbol. -comentó riendo. - No moriremos, Tae. -le dijo descubriendo sus ojos y mirándolo. -Tenemos muchas cosas que hacer todavía, tenemos que encontrar a los otros. -El pelinegro alargó un suspiro y luego desvió la vista, observando el cielo por la ventana. - Tenemos que encontrar otro lugar para vivir y sentir por un par de días que no podemos bajar la guardia hasta que eventualmente lo hacemos y luego, el día menos pensado, cuando todos creamos que hemos encontrado un hogar, saldremos huyendo de ahí. -Habló con cierta amargura. - Por eso el hogar se construye con las personas, no con los lugares. -Dijo más para él que para el castaño, jugando con la cadenita que colgaba en su pecho.
Taehyung lo observó con cuidado y suspiró con cierto pesar. -Los encontraremos, encontraremos a nuestro hogar. Namjoon, Jin, Jimin…. Todos ellos, estoy seguro de que Youngbok está esperándote así que hay que darnos prisa en revisar las provisiones, no creo que quieras pasar más tiempo separados de tu chico.- habló con una sonrisa animada aunque él estaba lejos de estarlo, la situación ya era lo suficientemente mala como para prestarle atención a la molestia que sentía en el pecho cada vez que hablaba de la pareja de Jungkook.
Jungkook volvió a mirar a Taehyung y le sonrió sin muchas ganas. Hacía tanto tiempo que no sabía nada de su novio y no quería decirlo en voz alta, pero comenzaba a perder la esperanza de volver a encontrarlo. Luego de unos segundos en silencio, Jungkook volvió a incorporar el asiento para abrir la mochila con las provisiones. -Traje enlatados, agua y el botiquín, salieron sólo con lo que traían en sus mochilas, traté de juntar lo más que pude para cuando los encontremos.
-Está bien, hagámoslo rendir. Yo también encontré algo en el auto.- dijo con una sonrisa y se dio medía vuelta en el asiento para estirarse y buscar en los asientos traseros. -Parece que quién haya salido a explorar en esta camioneta la última vez no quiso compartir con nosotros.- dijo y regresó hasta su asiento mostrando una botella de vino en sus manos. -Deberíamos guardarla para brindar cuando los encontremos.
Jungkook también sonrió, se le hizo agua la boca sólo de pensar en el sabor. -Es una buena idea. -dijo tomándolo para acomodarlo en la mochila con las provisiones. -Podríamos descansar un poco aquí antes de volver a ponernos en marcha. -Sugirió con un bostezo. -Tanto huir de los descarnados me da sueño. Necesitamos recargar energía si estaremos buscando un lugar para quedarnos estos días.
-Pronto anochecerá.- comentó Taehyung, por más que quisiera seguir avanzando si llegaban a un lugar lleno de mordedores en medio de la noche sería difícil escapar. -Descansa, yo haré guardia y a primera hora seguiremos.
-Entonces despiértame en unas horas. -Pidió Jungkook. - Tienes que descansar también. -El pelinegro se acomodó en el asiento mirando a Taehyung hasta que sus ojos pesaron y se quedó dormido, pensando si alguna vez las cosas volverían a ser sencillas.
Taehyung también lo observó por un momento, a pesar de que estaba dormido no parecía tranquilo y lo entendía. Jungkook y él habían estado en los mismos equipos de exploración durante un tiempo por lo que no era difícil adaptarse el uno al otro o reconocer cuán preocupado estaba. Las horas pasaron y contrario a lo que Jungkook pidió Taehyung no quiso despertarlo, él ni siquiera estaba cansado todavía, incluso bajó del auto intentando ver algo y luego regresó. Fue cuando los primeros rayos de sol amenazaban con salir que al fin llamó al pelinegro.
-Jungkook, despierta.- dijo moviéndolo un poco. -Es hora de seguir.
El pelinegro abrió los ojos y se incorporó de golpe, jalando aire por la nariz con fuerza. Cuando se dio cuenta de que sólo se trataba de Taehyung despertándolo, talló su rostro con las manos. -¿Cuánto tiempo dormí? ¿No me despertaste? -preguntó con la voz ronca producto de la somnolencia. -¿Qué haremos?
Taehyung tragó con fuerza. -Lo estuve pensando, creo que lo mejor será seguir por carretera, evitemos tanto como podamos encontrarnos con descarnados, hay que alejarnos un poco más del ataque y entonces podremos entrar al bosque a buscar un lugar. Nuestros amigos se fueron en autos, quizá los encontremos antes de tener que dejar este.
-Bien, me parece perfecto. -Jungkook metió la mano a su mochila y sacó un par de barritas de granola con chocolate. - Debemos desayunar. No te la termines, puede darte hambre más tarde. -Le dijo dándole el paquetito. -Vamos, hemos pasado mucho tiempo aquí, seguro el ruido del motor los hará salir.
-Es duro volver a esto.- admitió Taehyung con un suspiro, agradeció la barrita y echó a andar el auto, tal y cómo Jungkook dijo pudo ver a un par de descarnados en el camino.
Taehyung condujo a una velocidad moderada, no podía ir más rápido o la gasolina se terminaría de inmediato así que pasaron algunas horas hasta que algo llamó su atención en el camino, no eran descarnados ni personas sino un autobús que él conocía muy bien porque él mismo había ayudado a arreglar.
-Jungkook, ese autobús.- señaló. -Ahí debieron huir.
-¿Crees que están cerca? -preguntó Jungkook mirando alrededor, buscando a su grupo. -Deberíamos bajar a revisar. Las mochilas son muy pesadas, seremos muy torpes si tenemos que correr… -El pelinegro mordió su labio inferior y suspiró. -Sólo tenemos una oportunidad, vamos.
-Espera.- pidió Taehyung tomándolo del brazo. -Las mochilas son nuestra única esperanza, si nuestros amigos no están y esto resulta ser una trampa nos quedamos sin nada. O vamos con todo o sólo va uno.
-Vayamos con todo. -Contestó Jungkook con seguridad. -No podemos perdernos, Tae. Somos lo único que tenemos ahora. Somos un equipo. -Declaró cerrando el puño para que Taehyung lo chocara con él.
Taehyung chocó el puño con él sintiéndose bastante extraño por eso. Ambos tomaron una mochila cada quién y luego bajaron del auto con cautela. Empuñando su arma se acercaron hasta el autobús y con cuidado Taehyung observó en el interior a través de la ventana trasera. Casi suelta un grito cuando un descarnado saltó en ella pegando en el vidrio para tratar de alcanzarlo y él sintió que el alma se le salía del cuerpo ¿Sus amigos estaban…?
-Quédate en la puerta, voy a abrirla pero necesito que la detengas si hay más de uno dentro.- pidió y Jungkook asintió, el castaño abrió la puerta con cuidado y el descarnado no tardó en lanzarse encima tratando de atraparlo pero Taehyung fue más rápido en clavar su cuchillo en su cabeza. Cuando estuvo seguro le hizo una seña a Jungkook para que volviera a abrir la puerta pero esta vez nada salió de ahí. Taehyung subió al autobús y comenzó a revisar, parecía como si nadie hubiese estado ahí, nadie vivo al menos así que regresó a dónde Jungkook. -Escaparon.- aseguró. -Hay sangre pero no parece que sea de nadie de ellos, seguramente entraron al bosque.
Jungkook suspiró ligeramente aliviado, que no estuvieran en el autobús era una buena señal, al menos sabían que no habían muerto ahí. -Deberíamos buscar un rastro. -Dijo pensativo.
Ambos se adentraron en el bosque buscando huellas, siendo extremadamente cautelosos de no hacer ruido y cuidándose las espaldas a cada paso.
De pronto el sonido de las ramas rompiéndose pusieron a Jungkook en alerta, sin pensarlo mucho tomó a Taehyung del brazo y lo jaló bruscamente hacia él, quedando el castaño de espalda a un árbol y el pelinegro frente a él, cubriendo su boca con la mano y muy pegado a su cuerpo, mientras observaba a lo lejos, un mordedor caminaba sin rumbo, si hacían un solo ruido se daría cuenta de que estaban ahí, Jungkook se juntó más a Taehyung y caminó lentamente para girar en torno a la circunferencia del árbol para perderlo de vista. Jungkook bajó la mirada a los ojos de Taehyung, su pecho subía y bajaba con miedo, rozando con el de su compañero.
El castaño también sentía que su pecho subía y bajaba y su corazón latía a una velocidad que estaba seguro nunca había latido, y no porque tuviera miedo. No, él era de los que más salían a explorar y no era la primera vez que tenía que esconderse de un mordedor. Lo que lo tenía agitado y nervioso era la cercanía con Jungkook. Cuando Taehyung llegó al albergue Jungkook ya era parte de este y no podía negar que desde el primer momento le pareció muy atractivo, y habría sido bueno si las cosas se quedaban ahí pero no pasó, con cada momento que pasaban juntos Taehyung pudo darse cuenta de la increíble persona que tenía frente a él y su atracción creció hasta convertirse en algo que le era difícil nombrar, aún más porque Jungkook no era un hombre libre y eso se lo repetía cada día.
El castaño cerró los ojos con fuerza y se quedó muy quieto a pesar de que estaba temblando por la cercanía del otro. No quería verlo porque sabía que sus mejillas estaban sonrojadas y porque le daba vergüenza saber que a pesar de la situación en la que estaban Jungkook podría provocarle un erección, quizá ya lo hacía y sería más vergonzoso si el pelinegro se daba cuenta.
Cuando el mordedor se alejó lo suficiente, Jungkook suspiró y retiró su mano de la boca de Taehyung, apoyando su cabeza y su mano en el hombro del castaño. -Estuvo cerca. -susurró cerca del cuello de su amigo, completamente ajeno de sus sentimientos y el desastre que había dentro de él. El pelinegro volvió a suspirar y le dio una palmada en el brazo. -Sigamos. Debemos alejarnos de aquí.
Adiós al Taehyung sobreviviente y fuerte que se había forjado en los últimos meses, cuando Jungkook se separó lo suficiente de él no pudo hacer más que tirarse al suelo con las manos apoyadas en la hierba. -Dame un segundo.- pidió con la voz entrecortada y mareado, la sangre se le había ido pero no a los pies.
Jungkook asintió y dejó solo a Taehyung para que se recuperara, después de todo él no había dormido, seguro estaba cansado y esos picos de adrenalina eran agotadores. Mientras el castaño se recuperaba, Jungkook miraba alrededor y buscaba el rastro de sus amigos. -Tae, Tae, mira esto. -dijo en voz baja.
Taehyung suspiró una vez más y se levantó con calma del suelo, acomodó su pantalón para disimular y siguió la voz de su amigo para encontrarlo. -¿Qué pasa?
-Mira… Son huellas. -Señaló el rastro en el lodo. -No parecen de mordedores, se ven ordenadas… ¿Serán ellos? -preguntó volteando hacia Taehyung con un destello de esperanza en sus ojos, haciéndolos brillar.
El castaño las observó y luego alzó la vista. -No lo sabremos hasta que las sigamos.- se encogió de hombros. -Seamos cuidadosos, aún no sabemos qué es exactamente.
Jungkook asintió con la cabeza y ambos comenzaron a seguirlas, de pronto un par de gotas cayeron sobre la nariz del pelinegro, haciéndolo parpadear un par de veces. -Mierda. Hay que apurarnos. -dijo con el ceño fruncido. -Está empezando a llover. -Señaló chasqueando la lengua. Las gotas comenzaban a caer con prisa aunque pequeñas, no podían confiarse, Jungkook caminaba con prisa para no perderlas, pero la lluvia seguía cayendo, ahora con más fuerza.
Unos momentos después la lluvia ya era una tormenta con gotas grandes y viento demasiado fuerte.
-Maldición, maldición.- dijo Taehyung cuando el camino comenzó a ser más difícil de ver y los relámpagos fueron tan fuertes que lastimaron sus oídos. -No… ¡No!- exclamó tratando de correr para ver si con eso llegaba a algún lado, a su hogar y en el intento simplemente cayó al suelo. Las huellas habían desaparecido. -¡¿Por qué?! ¡Maldita sea! ¿¡No es suficiente con los estúpidos mordedores!?- gritó desesperado mirando hacia el cielo. Lo cierto es que estaba cansado, muy cansado pero no quería aceptarlo hasta que pudieran encontrar a sus amigos, la única razón para sobrevivir era encontrar un lugar en medio de todo, saber que no estaba solo pero ahora estaba perdido.
Taehyung empezó a gritar y el primer reflejo de Jungkook fue abrazarlo, ambos estaban empapados, pero si los mordedores los encontraban jamás saldrían de ahí, el pelinegro sujetó con fuerza la nuca de Tae para ahogar sus gritos en su hombro, Jungkook acarició su espalda tratando de calmarlo. -Tranquilo. Tranquilo. -Le dijo en un susurro. -No lograremos nada si nos desesperamos, tratemos de seguir, podemos hacerlo. ¿De acuerdo? Estamos juntos. Sigamos, tranquilo. Encontraremos un lugar.
Taehyung apretó la ropa de Jungkook y negó con la cabeza antes de volver a gritar ahogando su voz en el hombro ajeno. -No puedo más, no quiero volver a estar así. No sabes lo que es estar solo afuera, tú siempre tuviste un grupo, tienes a Youngbok…
-No lo tengo. -dijo de pronto. - Puedo esperarlo todos los días, pero no sé si él está vivo. Tampoco sabemos si el grupo está vivo, pero ¿Sabes quiénes están vivos? Nosotros. ¿Sí? Nosotros. -Dijo tomando a Tae por los hombros y mirándolo los ojos. - Estamos juntos ahora, nosotros somos un grupo, una familia. No te dejaré solo. -Declaró estrechándolo entre sus brazos de nuevo.
Taehyung tragó saliva con fuerza y no pudo hacer más que llorar, Jungkook tenía razón pero la situación estaba tan mal. Tan mal que ni siquiera pudo desahogarse pues los gruñidos sobresalieron en la tormenta. -Tenemos que irnos.- dijo dando un par de golpes en el brazo a Jungkook para que empezaran a avanzar.
-Vamos. -dijo Jungkook y sin pensarlo, tomó la mano de Taehyung para avanzar entre las ramas y el lodo, quizá no era tan malo que lloviera con fuerza, el sonido ahogaba las pisadas y eso podía ser un camuflaje contra los mordedores.
Después de mucho caminar o al menos así se sentía por lo pesados que estaban sus zapatos llenos de lodo, Jungkook por fin vio el final del bosque. -¡Tae, allá! -señaló.
Ambos caminaron con prisa para salir de todas esas ramas y descubrir que en realidad se trataba de un pequeño paraje más despejado y en el fondo una casa pequeña con una cerca de alambre de púas. Taehyung abrió los ojos con sorpresa y observó a Jungkook, sin pensarlo demasiado ambos caminaron hasta allá, cerraron la cerca detrás de ellos y observaron por las ventanas para asegurarse de que no hubiera nadie aunque era difícil saberlo. Taehyung desenvainó su cuchillo y abrió la puerta, siendo cuidadoso entró y le hizo una seña a Jungkook para que hiciera lo mismo. Revisó las habitaciones siguientes y caminó hasta el fondo. Estaba vacía. Ni había mordedores ni gente, la habían olvidado y eso parecía una bendición en ese momento. -Hay que trancar la puerta.- dijo en voz baja quizá por la costumbre.
Luego de asegurarse de que nada ni nadie entraría por la puerta ambos se encargaron de cubrir las ventanas, encontraron algunas velas y las encendieron para iluminar el lugar, también encontraron mantas y juntaron todo en la sala para mantenerse juntos. Sólo entonces pudieron sentarse a descansar aunque estaban empapados.
-Jungkook, lamento la rabieta de hace un rato.- habló el castaño observando hacia una de las velas y abrazándose a sí mismo, hacía frío.
-No tienes que disculparte. -Aseguró con una voz dulce, acercándose un poco más a él para mantener el calor entre ellos. Sin querer pensarlo mucho, Jungkook rodeó a Taehyung por los hombros. -Encontraste el auto, nos sacaste del fuerte con vida, condujiste por horas y no dormiste, fue sólo estrés acumulado, lo importante ahora es que puedes relajarte un rato. Yo haré guardia. -Dijo con una sonrisa.
Taehyung sonrió. -Creo que será muy difícil para mí relajarme justo ahora.- admitió algo apenado, un relámpago lo hizo alzar el rostro. -No creo que sea necesario que alguno haga guardia, lloverá toda la noche y con tanto ruido allá afuera los mordedores deben estar confundidos. Quédate aquí.- pidió con un susurro.
-Aquí estoy. -Respondió Jungkook de la misma manera, con una sonrisa. El pelinegro sintió un escalofrío producto de la ropa empapada y el mal tiempo. -Si conservamos la ropa mojada nos vamos a enfermar, no tenemos suficientes antibióticos.
Taehyung abrió la boca algo confundido, sería muy estúpido protestar ante lo que estaba sugiriendo Jungkook asi que en su lugar se levantó y tomó un par de mantas. -Tienes razón, podemos tenderla en las sillas de la cocina, mientras tanto usaremos las mantas.- habló con desinterés y antes de que Jungkook lo tomara por sorpresa una vez más decidió darse media vuelta para concentrarse en desvestirse él.
Jungkook imitó la acción de Taehyung y cuando estuvo únicamente en bóxers, volteó a donde el castaño para tender su ropa y no pudo evitar notar la herida en el muslo del castaño. -¡Por Dios! -exclamó acercándose. -¿Ya te viste eso? -preguntó sorprendido. -Debe doler muchísimo ¿Por qué no dijiste nada? ¿Fue con la explosión? Siéntate, te curaré. -Declaró y sin darle tiempo de responder, buscó en la mochila el botiquín el agua oxigenada, la cinta y algunas gasas. No tuvo qué temer de que se tratase de una mordida, no lucía para nada como una, pero le preocupaba que fuera a infectarse. Jungkook tomó un extremo de la manta y la llevó a la boca de Taehyung para ahogar los gritos que pudiera emitir. -¿Estás listo? Arderá. Sujétate de mí.








