¿Ocultas algo...?

Summary

Esta historia ocurre en la actualidad, Sanemi y Genya son hermanos, ellos dos eran huérfanos ya que sus padres murieron junto con sus hermanos en un accidente automovilístico, pero no los adoptaron gracias a su actitud tan agresiva que tenían a las demás personas, en especial Sanemi cuando lo alejaban de su querido hermanito Pasaron los años y Sanemi fue el primero en salir del orfanato y conseguir rápidamente un trabajo para poder cuidar a Genya por si solo Todo estaba muy bien, Sanemi era profesor de matemáticas en la academia Kimetsu, una de las secundarias-preparatorias más prestigiadas de la cuidad, al mismo tiempo, Genya asistía a esa escuela Pero Sanemi empezó a notar una actitud extraña de parte de su querido hermanito, le preguntó sobre el tema, pero al no conseguir respuesta decidió investigar por su propia cuenta

Genre
Scifi/Other
Author
Noah
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1 <un cálido sol en invierno>

Hoy era un dia como los demás, el viento era helado debido a que estaban en pleno invierno, todos usaban chaquetas y la mayoría se quedaba dentro de sus casas a causa de las enfermedades o las alergias.


Aunque algunos también salían para disfrutar el dia con sus amigos o seres queridos.


Y aqui es cuando aparecen nuestros dos protagonistas, Sanemi y Genya.


El primer nombrado estaba en la casa que compartía con su querido hermanito, gracias a lo frío que estaba el dia tuvo que trabajar en casa porque las clases se suspendieron, tenían el calentador encendido lo que hacía que la casa estuviera cómoda y calientita.


Genya entra a la habitación, traía una sudadera color morado algo holgada y sus pantalones de pijama color negro, también tenia una bandeja con algunas galletas y un café recién hecho.


"Nemi..."


Dice Genya mientras trata de que el mayor le ponga atención.


Con un suspiro bastante profundo, Sanemi voltea a verlo algo fastidiado por su trabajo.


"¿Qué pasa, Genya?"


Sanemi se quita sus lentes y los deja a un lado mientras hace su cabello hacia atrás, aunque era un dia para estar cómodos y no traer ropa tan formal, Sanemi era un caso perdido en esa cuestión, se habia puesto unos pantalones de vestir junto con una camisa blanca de botones y un chaleco color negro de botones dorados.


"Es que... Te traje algo de café y galletas, no haz comido desde la mañana y como ya son las 4 de la tarde pensé que al menos deberías comer un aperitivo..."


Claramente Genya estaba muy preocupado por su hermano mayor, además de que esa habitación era algo fría por el hecho de que siempre tenía la puerta cerrada y no tenía un calentador para esa habitación.


El Shinazugawa mayor se sorprende al ver la hora que era, se le había pasado bastante rápido el día o quizás simplemente no había puesto atención a su alrededor por estar tan concentrado en terminar su trabajo de ese día.


"¿Tú tienes hambre? Debería empezar a hacer la comida, ya es bastante tarde a mi parecer."


Responde el mayor mientras se levanta de su asiento y se acomoda la ropa.


"No te preocupes, yo ya comí hace rato... Me preocupas, Sanemi... Estás todo el día trabajando, apenas y comes, ¿No crees que te estás sobre exigiendo demasiado?"


Al decir eso, Genya se veía muy preocupado por el estado en el que veía a su querido hermano.


El nombrado resopla al escuchar las palabras de su hermanito, agradecía internamente su preocupación, pero gracias a lo fastidiado que estaba no le agradaba que Genya se preocupara tanto por su estado, a fin de cuentas, él era el hermano mayor y se supone que él debería cuidar a su hermanito.


"No te preocupes... No tengo demasiada hambre, iré a comprar algo para la cena, ¿Quieres que te traiga algo?"


Responde Sanemi tratando de controlar su ira al saber claramente que no era culpa de Genya que él estuviera estresado.


"Solo quiero saber que estás bien... Nemi, no quiero insistir mucho, solo quiero... Solo quiero que confíes en mí y me digas lo que te pasa, somos hermanos y tenemos que apoyarnos, para eso son los hermanos, para eso es la familia..."


Dijo el Shinazugawa menor con la cabeza baja y casi por llorar, algo que era muy normal de él, gracias a que era muy expresivo en cuanto a sus emociones y mucho más si se trataba de una persona cercana y querida para él.


"Genya..."


Dice Sanemi mientras se acerca a su hermanito para abrazarlo y frotarle un pcoo la espalda dándole algunas palmaditas en la espalda.


"Estoy bien... Lo prometo..."


Genya al sentir ese cálido abrazo por parte de su hermano mayor, comenzó a sollozar en sus brazos mientras se aferraba a él


"Perdón... ¡Perdóname por ser tan inútil...! Yo no quise ser un estorbo para ti... No quise hacer que tu tuvieras que conseguir un trabajo apenas al salir del orfanato... Lo siento... Yo no quería ser una carga para ti..."


El menor seguía llorando en los brazos de su hermano, se sentia bastante mal, en especial porque Sanemi justo cuando salió del orfanato tuvo que conseguir un trabajo y trabajar hasta el cansancio para sacar a su hermanito adelante cuando él también saliera del orfanato al cumplir la edad necesaria (en esta historia sacaron a Sanemi a los 18 y a Genya a los 15 por lo agresivo que era).


"Genya... Nunca fuiste ni serás ninguna carga para mí, en ningun momento lo fuiste... Yo... Yo le prometí a mamá antes de que muriera en el hospital cuidar de ti siempre... Todo lo que hice de trabajar fie por nosotros dos, soy tu hermano mayor y quiero ver esa sonrisa en tu rostro, no me importa cuanto tenga que arriesgar por ti..."


Dice Sanemi mientras cargaba a su hermanito en sus brazos para llevarlo fuera de esa habitación helada y evitar que atrapara un resfriado.


Mientras tanto, Genya seguía llorando, estaba feliz por las palabras de su hermano, pero aún así tenía tanta tristeza guardada en su corazón que simplemente necesitaba salir en un momento y este era el momento adecuado, el estar en los brazos cálidos de su hermano mientras lo abrazaba era el momento perfecto para sacar todo lo que tenía en su pecho, todo eso que lo ahogaba poco a poco y no lo dejaba descansar por las noches, todo eso que lo hacía sentir un nudo en la garganta y todo eso que lo perseguía, toda esa culpa y remordimiento.


"Está bien, Genya... Llora todo lo que necesites, aquí esta tu hermano mayor..."


Sanemi dijo esas palabras de manera baja, casi como un susurro, quería en verdad que su pequeño hermanito se sintiera seguro y amado con él, eso es lo que siempre quiso y querrá.


Al escuchar esas cálidas palabras, Genya solo pudo llorar con más fuerza, de sentía tan amado y seguro en los brazos bruscos pero a la vez cálidos de su hermano que era tan suave para él estar ahí y saber que estaba bien llorar, que nadie lo iba a criticar solo por pensar que un chico que se veía tan rudo como él no iba a llorar.


"¡Sanemi...! No me sueltes por favor, no me abandones..."


Gritó Genya mientras se aferraba más a su hermano, sabía que el mayor no lo iba a soltar pero aún así necesitaba sentir esa seguridad en su hermano.


"Tranquilo... Nunca te voy abandonar, nunca lo haría... Genya, eres mi hermanito... El único hermanito que me queda... Nunca te voy a abandonar, nunca te dejaré sólo..."


La voz de Sanemi se agrieta un poco al decir esas palabras, siempre había sido rudo con todos, casi nunca era amable y las veces que lo era sólo lo hacía con Genya, pero esta vez estaba demostrando todo su cariño por su hermanito, todo lo que nunca le había dicho se lo iba a decir para hacero sentir querido por él.


"Genya... Te lo vuelvo a repetir, nunca fuiste ni serás una carga para mí, sin importar las dificultades o los problemas que haya, siempre seras mi hermanito, siempre lo serás..."


Genya al escuchar esas palabras solo puede llorar más, él también sentía todo eso por su hermano mayor, pero a diferencia de Sanemi, él si lo habia demostrado en muchos momentos así que escuchar a su hermano decir eso fue muy reconfortante para él, (cabe recalcar que Sanemi era muy frío y caso nunca mostraba su amor por Genya).


"Nemi... Te... Te quiero mucho..."


Dice el Shinazugawa menor con un pequeño color rojizo recorriendo sus mejillas, aún estaba sollozando pero ya se había calmado un poco.


Al escuchar eso, el rostro de Sanemi también se enrojece suavemente, pero el color rojizo se desvanece y cambia por una sonrisa suave que decora su rostro.


"Yo también te quiero, Genya... Y muchísimo más de lo que piensas"

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