Prólogo
Las peleas en la casa sabían ser poco recurrentes, en su mayoría siempre los conflictos tendían a ser pasivos agresivos, pero esa tarde el característico mal genio del alfa de la casa se mezclo con algunas cosas que había cometido su hijo quien parecía haber heredado ese carácter petulante y arisco de su madre que al alfa hacia volverse loco
-- ¡No puedes ser tan puta! -- se escucho el grito del alfa hacia su hijo resonar por la casa, el omega poco o nada interesado en el regaño se estaba tirado sobre la mesa con aburrimiento ¿Qué tanto le importaba su vida sexual a su tutor? -- ¡Responde! -- le gritó el alfa nuevamente, el omega de dieciséis años se paró de manera violenta, ya harto de los gritos hacia su persona
--¡¿Que te importa a quien le abro la piernas yo!? -- le gritó enojado mirando al alfa, liberaba feromonas agrias y amargas, a la defensiva, su padre gruño dando un paso hacia este, alzando la mano adrede para intimidar, pero el omega no se movió, le mantuvo la mirada firme al mayor incluso se acerco él también
-- Ya basta los dos. -- ordeno el rubio que poco o nada tenia que ver en dicha discusión, pero que no quería vérsele arruinada su única tarde libre, por lo que simplemente los empujó el omega mayor de la casa lejos uno del otro
El sueco rubio miro a su esposo y después a su hijastro, con desapruebo hacia los dos, a uno por gritar y al otro por seguirle el juego al primero
--Deja de gritarle. -- le dijo mirando enojado al alfa a quien señalo acusador. En la cabeza del sueco el chico se había vuelto bastante violento y recesivo desde el divorcio de sus padres, así que por un lado el sueco le tenía mucha paciencia, ya que nunca lo trato mal a él, de hecho hasta quería mucho, pero en ocasiones como esta en que el menor se comportaba así que jugaban con la paciencia de los dos, sobre todo del alfa dudaba bastante de su cariño o por lo menos de no buscara problemas a propósito
--¡¿A dónde crees que vas mocoso irrespetuoso!? -- le gritó el alfa ignorando a su omega que lo agarraba con fuerza del brazo para que se callara. El menor solo le levantó el dedo de en medio y salió de la casa. -- Es un estúpido. -- gruño el alfa mirando a su esposo, el sueco lo soltó y lo miro firme -- Y tu que lo defiendes. -- se quejo y le recrimino al rubio, quien alzo la comisura de su labio en un pequeño tic nervioso
-- Basta. Esta enojado contigo, le exiges demasiado y no dejas de acecharle, tiene dieseis años, obviamente va a hacer esas cosas -- dijo enojado el tes trigueña, el castaño abrió la boca para quejarse nuevamente, pero el sueco apretó el brazo de este, en clara advertencia de que la conversación había termino ahí -- Ve a trabajar, aún tienes mucho trabajo atrasado, ya voy a ayudarte. -- le dijo dándole un beso en la mejilla posterior a suavizar tanto su agarre como su mirada
El más alto de cabellos castaños solo mascullo un par de cosas y se fue a su oficina a hacer lo que le dijo su marido, tal vez tenía razón, le exigía mucho a su hijo pero eso no le quitaba lo irrespetuoso y esa actitud pedante tan igual a la de su expareja
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--Desgraciado de mierda....-- mascullaba el omega caminando con fuerza por la vereda, desprendía feromonas como en defensa, la vez que hacia algo para que dejasen de gritarle y tener una razón para solo largarse el rubio actuó como debía.
Estaba tan alterado caminando a pasos largos y firmes que no vio por donde iba así que termino chocando contra un omega que había tenido el infortunio de cruzarlo, gruño ante tal acción, el otro omega se encogió en su lugar como recio a ser tocado por el pelinegro
-- Perdón.-- se disculpo el omega, no quería cruzarse con nadie tan agresivo y enojado
--Tsk... -- el pelinegro chasqueo la lengua simplote y rodeo al contrario como si este tuviera algún tipo de peste, hoy no estaba de humor para lidiar con gente








