Capítulo 1
Era un hermoso día soleado en la gran ciudad de Shibuya.
Una mujer de largos cabellos negros, ojos color azules como el mar, vestida con un vestido del color de sus ojos, iba caminando por las calles de la ciudad.
La chica llegó hasta una cafetería, entró al establecimiento y se acercó a una mesa, la cual se encontraba un chico de cabello negro y ojos azul.
El chico al observar la llegada de la chica, le sonrió y se levantó para recibirla
— Hola, Take-chan — sonriendo, saludó el pelinegro
— Hola, Naoto-kun – dijo la ojiazul — Siento mucho la tardanza, ¿Te hice esperar mucho?.
— Claro que no. Apenas acabo de llegar.
Naoto le indica a Takemichi, que tome asiento. Ella accede.
Naoto y Takemichi, quedaron frente a frente.
— Siento mucho el verte llamado tan repentinamente.
— No te disculpes. Estoy en mi hora de almuerzo, así que no te preocupes. — comentó la mujer
— Eso me tranquiliza. — confesó, dejando salir un suspiro
Naoto se notaba inquieto, lo cual Takemichi pudo percibir.
— Ahm, ¿Te pasa algo, Naoto-kun?. — preguntó la ojiazul — Te noto raro.
— Bueno... — dijo algo nervioso. Sus mejillas se tornaron algo rojas. Así que dejó escapar un hondo suspiro para calmarse y mirar de manera decidida a la contraria — Llevamos mucho tiempo saliendo junto, ¿Verdad, Take-chan?
— Así es — contestó algo confundida — Hace dos años.
— Los cuales nos han servido mucho para conocernos lo suficientemente para... — hizo pausa el pelinegro —, para dar el siguiente paso de nuestro noviazgo. — comentó
Takemichi confundida solo veía a Naoto.
El hombre, decidido se levantó de su asiento, mientras lo hace, sacó una pequeña caja de su chaqueta.
Se puso aún lado de la chica, se arrodilló frente a ella.
Takemichi se sorprendió.
Naoto abrió la pequeña caja que llevaba en sus manos, para mostrarle a Takemichi, un anillo de compromiso.
— ¿Quieres... casarte conmigo? — preguntó el pelinegro, mientras la chica sorprendida y sonrojada solo lo ve — Quiero... deseo que seas mi compañera por el resto de nuestras vidas. — confesó
Takemichi se sorprendió aún más por la propuesta de matrimonio que le está haciendo Naoto.
— Sé que esto es algo repentino, pero... ya no puedo seguir ocultado esto — comentó el pelinegro, mientras una sonrisa tierna en su rostro aparecía — Te amo con todo mi corazón y alma, y quiero permanecer toda mi vida junto a ti. ¿Cuál es tu respuesta?.
— Yo... – los ojos de Takemichi, se llenaron de lágrimas — Claro que acepto casarme contigo – contestó muy emocionada
Naoto se alegró demasiado al recibir la respuesta de Takemichi. Sacó el anillo de la caja y posteriormente se lo colocó en el cuarto dedo de su mano derecha.
Tachibana se levantó, mirar fijamente al rostro de la contraria. Sin esperar más le dió un tierno beso en sus labios.
— Te prometo hacerte feliz — juró dulcemente, mientras acercaba a la ojiazul para abrazarla
— Yo sé que lo harás, porque eres el mejor hombre — aseguró la chica
La pareja se abrazaba con mucho amor, mientras las personas que habían presenciado la escena, empezaron a aplaudirles.
Después de unos segundos de estarse abrazando se separaron para verse. Naoto se percató que Takemichi estaba llorando.
— ¿Por qué lloras, Take-chan?.
— Es por la gran sorpresa que me acabas de dar — respondió la ojiazul, mientras que secaba las lágrimas, para sonreírle — Me hace muy feliz.
— Y a mí también me hace muy feliz. — confesó el pelinegro con una sonrisa — Haré que siempre mantengas esa hermosa sonrisa en tu bello rostro.
Naoto y Takemichi, se quedaron mirando por unos segundos.
Hanagaki colocó una expresión de alteración en su rostro.
— Ah, es verdad.
— ¿Qué pasa?.
— Debo regresar al trabajo, de lo contrario me llamarán la atención por tardar — comentó algo alarmada
— Entiendo. — el pelinegro le depositó un leve beso a la ojiazul en sus labios — Pero cuando estemos casados, ya no será necesario que sigas trabajando.
— ¿Qué?. — se sorprendió la ojiazul — Pero no me gustaría depender siempre de ti.
— Bueno... eso lo hablaremos después, ¿Sí?. Te acompaño hasta tu trabajo
— De acuerdo – contestó
Takemichi y Naoto salieron de la cafetería, no como pareja, ahora como comprometidos.
...
Mientras tanto en una de las calles de la ciudad, dentro un automóvil de lujo color negro, dos hombres eran quienes lo abordaban. Vestían de trajes elegantes de color negro. El conductor era alto de cabello negro, peinado con una coleta alta, pero de los lados estaba rapado. Un tatuaje de dragón en la parte izquierda de la cien era lo que lo caracterizaba. Sus ojos eran color negros.
El hombre que se encontraba en el asiento de copiloto, también su cabello era de color negro y largo, de ojos oscuros como la noche, sin ningún brillo en ellos.
El más bajo, estaba concentrado mirando y limpiando, con un trapo blanco, una pistola que llevaba en sus manos.
— No deberías tener la pistola a la vista, pueden vernos los policías y será un problema. — sugirió el pelinegro alto
— No me importa. — contestó sin mucha importancia el contrario, que seguía centrado en la pistola — Además... recuerda que la mayor parte de los policías los tenemos comprados, así que no me preocupa en lo absoluto.
El más alto suspiró pesado
— Cómo siempre tan despreocupado, Mikey — dijo — Ahora, ¿Qué piensas hacer?. — divagó con una pregunta
— ¿De qué hablas? — el ojinegro frunció en seño
— Sobre las ratas traidoras que hay en ToMan. — comentó el pelinegro alto — Este último que capturamos no quiso decir nada sobre quién es la persona que los está insitando a traicionar la ToMan.
— Tal vez a esta última rata traidora no le pudimos sacar nada, cómo a las demás. Pero sé que habrá aunque sea uno que hablará — aseguró Mikey
— ¿Ah?, pero lo dices cómo sino te importa. — observó su amigo
— Claro que me importa, ya que están queriendo dañar a la Toman. Pero...
– "Pero".
Suspiró de aburrimiento el pelinegro bajo
— Ya sabes mi cuento. — dijo, mientras dejó de limpiar su pistola
— Ya sé de que hablas, es de Akira, ¿Ahora que pasó?. — preguntó sin quitar la mirada de la calle
— Para que preguntás, si ya sabes cómo está mi matrimonio con ella. — reprochó disgustado
— Aún no entiendo porque te casaste con ella, si desde un principio sabías que no la ibas amar. — se quejó
— Recuerda que me casé con ella solo para salvarla de una mafia. — gruñó — Además, lo hice porque su padre me lo pidió, a cambio de ayudarme con la policía y también para que nuestros negocios no sean descubierto. — comunicó serio
— Pero eso no justifica el haberte casado sin amarla — dijo su acompañante algo molesto
— Ya es tarde para reclamos o arrepentimiento. — aclaró — En unos meses dejará de ser mi "esposa", ya que ese fue el trato que hice con su padre.
— Pero, ¿Creés qué ella quiera divorciarse de ti?. — preguntó — Esa chica está totalmente obsesionada por ti. Dudo que se quiera separarse.
— De una forma u otra me separare de ella. — afirmó el pelinegro bajo — Mientras la seguiré evitando. Aún insiste en quererse acostar conmigo. Solo nuestra relación es de caricias y besos, pero muy forzados... bueno... para mí, ya que ella los disfruta mucho. — recalcó con desagrado
— Creí que ya había pasado algo entre ustedes. — comentó el pelinegro alto
— Claro que no. — aclaró con desprecio — Prefiero no tener sexo, antes de acostarme con ella. Con la única chica la cual tuve sexo... fue con "ella"... — dijo un poco deprimido — Pero eso pasó cuando estábamos en la preparatoria.
— ¿Sigues pensando en "ella"?. Creí que ya la habías olvidado.
— ¿Cómo puedo olvidarme de ella?, si fue mi primer amor. — suspiró nostálgico — Nunca olvidaré ese bello rostro y esos ojos hermosos. Igual que su cuerpo y su voz.
Mikey aún recuerda cuando él y Takemichi, experimentaron por primera vez los deseos carnales, en una habitación oscura y silenciosa, sobre una acolchonada cama. Lo único que se escuchaba eran los gemidos y jadeos de ambos.
En ese instante, fue sacado de sus pensamientos por la vibración de su celular.
El disgustado sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón, para ver que tiene un mensaje de Akira.
— Cómo siempre interrumpiendo. — susurró molesto — Que fastidio
Mikey apagó su celular y lo guardó, mientras su amigo lo veía de reojo; solo suspiró y regresó su mirada hacía adelante.
...
Un rato después, los dos hombres llegaron a un enorme edificio elegante y de lujo. Bajaron del automóvil y se adentraron al edificio.
— Si me necesitas, estaré en mi habitación con Emma. — comentó Draken
Ambos hombres se despidieron y cada quien se fue por su camino.
Mikey llegaba a su habitación, al entrar se sorprendió un poco al ver a una mujer de cabello y ojos café claro, que estaba en un postura provocativa sobre la cama.
La mujer solo vestía su ropa interior de color negro.
— Vaya, hasta que llegas. — habló la ojicafe, con una voz coqueta — Llevo mucho tiempo esperándote.
— ¿Que haces aquí?. — preguntó de manera seria
— ¿Por qué lo preguntás?, recuerda que yo vivo aquí. — contestó la ojicafe — Recuerda que soy tu esposa. — le recalcó a Mikey, mientras le mostraba su anillo que lleva en uno de sus dedos de la mano derecha
Manjirou solo la ignoró y se acercó aún clóset que hay en la habitación. Empezó a buscar su ropa. Mientras se concentraba en ello, la mujer se levantó de la cama y se acercó a Mikey, para abrazarlo por detrás.
— Deja eso ahí y vamos a tener sexo. — propuso seductora
— Estoy demasiado cansado — dijo el pelinegro algo irritado — Te pido y no me molestes.
Mikey se zafó del abrazo y se alejó de Akira. Entonces ella volteó para seguirlo con la mirada.
— ¿Por qué siempre me rechazas?. — preguntó indignada — No entiendo porque lo haces. Solo lo único que quiero es que nuestra relación como marido y mujer sea la mejor. Y cómo somos esposos debemos tener intimidad, pero desde que nos casamos no habido nada entre nosotros.
— Y no lo habrá. No entiendo porque te sigues quejando, sabes perfectamente el porque nuestra relación de marido y mujer no es como debe ser. — remarcó molesto
— Me he esforzado mucho para que nuestra relación funcione bien, pero tú te encargas arruinarlo con tu frialdad hacia mí. — reprochó enojada — Me estoy cansando de esto.
— Yo igual – aseguró, mientras se volteaba para mirar a la contraria — Pero no te preocupes que pronto podrás descansar
— No pienso darte el divorcio. — aseguró enojada la ojicafe — ¿O acaso hay otra mujer que me está robando tu atención para que no te fijes en mí?.
— No digas estupideces. — contestó disgustado — Y si así fueran las cosas, ¿Qué?. Nosotros quedamos en un trato, que aunque estemos casados, podemos hacer lo que queramos, hasta meternos con las personas que queramos.
— Si me entero que estás saliendo con una zorra, yo misma iré a ponerla en su lugar y dejarle el claro que no debe robarse lo que es mío. — decretó Akira
— ¿Tuyo?, no soy de tu propiedad,bal igual que tú no eres de mi propiedad — se defendió el pelinegro — Mejor cállate.
— Yo seguiré luchando para que te des cuenta que yo soy la mujer que necesitas. — reafirmó
— Ya me cansé de esta estúpida discusión. — gruñó el pelinegro, mientras tomaba sus prendas, listo para salir de la habitación
— ¿A donde vas?.
— Iré a descansar a otra habitación, porque aquí no puedo tener paz y tranquilidad. — se quejó Mikey, mientras salía de la habitación, azotando la puerta
Akira solo ve hacia la puerta, mientras tiene su rostro algo molesto.
— No te dejaré libre. — sentenció en un susurro
Manjirou entró a otra habitación y cerrando la puerta de un portazo. Solo observó, con una mirada seria, lo que hay en la habitación.
...
Mientras tanto en una pastelería, se encontraba Takemichi, junto a Hinata, Yuzuha y Senju. Sus amigas estaban muy felices al saber que su amiga ojiazul se casará.
— ¡Muchas felicidades, Take-chan!. — felicitó la peliblanca
— Gracias.
— No lo puedo creer. — dijo Hinata, muy emocionada — Pensé que nunca mi hermano te pidiera que te casaras con él.
— ¿Entonces ya sabías de esto, Hina-chan?. — preguntó Yuzuha
— Así es. — respondió Hinata — Pero no dije nada, ya que era sorpresa y no quería arruinarla
— Y lo entiendo. — comentó la ojiazul — Nunca me imaginé que llegaría el día en que alguien me pediría matrimonio.
— Pero por fin llegó ese día, así que debes estar muy feliz por eso. — dijo Senju
— Lo sé. — comentó la ojiazul, mirando su anillo de compromiso. No obstante, su mirada estaba llena de meditación
Yuzuha la notó y se decidió a sacarla de sus pensamientos.
— Así que no debes preocuparte por los preparativos, nosotras te ayudaremos en todo.
— Así es. — dijeron Hinata y Senju
— Muchas gracias, chicas. Sé que puedo contar con ustedes. — le sonrió a sus amigas
Hinata y Yuzuha le sonrieron a Takemichi, mientras que ella miraba su anillo de compromiso, quedándose hundida otra vez en su mente. Senju se dió cuenta de la distracción de la ojiazul y como tenía una expresión de preocupación.
...
Los días transcurrieron, Takemichi se preparaba para su boda con Naoto, tenía la ayuda de sus amigas.
Y los días siguen transcurriendo, pero no muy bueno para Mikey, era la misma historia con Akira. Además tenía que lidiar con los asuntos con la ToMan y los traidores de esta.
...
Dos meses después, la fecha de la boda llegó. En un gran salón se encontraban todos los invitados. Cerca del altar, Naoto con su traje de novio, esperaba por la llegada de su futura esposa.
Los nervios no lo dejaban tranquilo.
— Debes tranquilizarte, hermano. — dijo Hinata, al ver el nerviosismo de su hermano
— Eso intento, pero no puedo evitarlo. — admitió el pelinegro — Hoy es un día muy importante para mí, ya que Take-chan y yo nos casamos.
— Lo sé.
Todos los invitados junto al novio continuaban esperando a la novia.
— Miren, ha llegado la novia. — se anunció
Todos los invitados miraron hacia la puerta principal, ahí pudieron ver a la novia.
Naoto miró hacia la puerta y se sorprendió al ver a Takemichi, con un hermoso vestido blanco, largo. Ella llevaba un ramo de flores en sus manos.
— Ah, se ve hermosa. — confesó Hinata muy emocionada
— Así es. — susurró Naoto con una sonrisa en su rostro. Había quedado hipnotizado por la linda imágen frente a él. — Que bella.
Takemichi se acercaba hasta donde Naoto la esperaba.
Al llegar, ambos se vieron frente a frente.
— Que hermosa te ves. — confesó el azabache con una tierna sonrisa
— Gracias. — se sonrojó
Naoto tomó la mano de Takemichi.
La ceremonia de matrimonio comenzó.
— Takemichi Hanagaki, ¿Aceptas a Naoto cómo tu esposo, hasta que la muerte los separa?. — preguntó el juez a la ojiazul, quien se quedó callada por algunos segundos, antes de responder
— Acepto.
— Y tú, Naoto Tachibana, ¿Aceptas a Takemichi Hanagaki como tu esposa, hasta que la muerte?.
— Claro que acepto. — respondió sin pensarlo
— De acuerdo. Puedes besar a la novia. — dijo el hombre a Naoto, quien se acercó la azabache, tomó suavemente de sus mejillas y acortó la distancia con un beso lleno de amor
Todos los invitados aplaudieron y felicitaron a los recién casados.
La fiesta comenzó y el ambiente era de alegría y paz. Mientras que en el centro de la pista de baile, se encontraban Naoto y Takemichi, bailando una melodía romántica.
...
Dos meses después, en la pastelería, Takemichi se mantenía trabajando.
Sus amigas llegaron al local, sorprendiendo a la ojiazul, quien les sonrió.
— Chicas, ¿Qué las trae por aquí?. — preguntó
— Venimos hacerte una invitación, Take-chan. — respondió Hinata
— ¿Huh?, ¿Una invitación?. — expresó confusa
— Así es. Cómo mañana será fin de semana, y las cuatro descansamos, pensamos ir esta noche a un antro para divertirnos y liberarnos del estrés del trabajo de este mes. — propuso Yuzuha
— ¿Qué dices, Take-chan?.
— Bueno... no lo sé. — comentó dudosa — Los fines de semana los dedico para estar en casa haciendo mis labores de limpieza y a veces para pasar tiempo con Naoto-kun. Bueno... si es que llega a casa. Estos dos ultimos meses ha tenido mucho trabajo en la policia y no pasamos tiempo juntos. — comentó un poco seria — Y parece que este fin no estará conmigo otra vez.
— Es por eso mismo que te estamos invitando, para que no estés sola. — sugirió la pelirosa
— No es mala idea, solo que... a Naoto-kun, no le gusta que salga por las noches.
— Pero no pasará nada, estaremos las cuatro.
— Bueno... De acuerdo, salgamos está noche. — aceptó
— Muy bien. Entonces pasamos por ti a las 9.
— Sí.
...
Mientras tanto en uno de los tantos edificios de la ciudad, se terminaban una reunión, dónde solo los ejecutivos de la Tokio Manji Gang participaban, quienes son: Mikey, Draken, Baji, Chifuyu, Kazutora, Mitsuya, Hakkai, Smiley, Angry, Pa-chin, Peyan, Sanzu, Kokonoi, Inui, Ran y Rindou Haitani, Takeomi, Izana y Kakucho.
— Con todo esto terminamos la reunión. — dijo el ojinegro en tono aburrido
— Después de aclarar y terminar esta reunión, yo diría que vayamos está noche a uno de los antros que maneja la ToMan. — comentó Baji, con una sonrisa en su rostro, la cual le hizo ver sus colmillos
— No es una mala idea, Baji-san. — feliz respondió Chifuyu
— Después de todos, estos meses de estrés, creo que necesitamos aunque sea un día de relajación. — dijo Mitsuya
— También iremos nosotros. — dijo Kokonoi, mientras veía a Inui
— No suena mal. — comentó Draken — ¿Qué opinas, Mikey?. — miró al contrario
— Con tal de no llegar a esa habitación, voy con ustedes.
— Entonces nos vemos esta noche para divertirnos. — animó el ojicafé








