Sinopsis
113 d.C en Cradle of the Dragon..
Fortaleza blanca...
En Cradle, la noche estaba más fría que de costumbre, los copos de nieve decoraban los techos y toda superficie, pero eso no es impedimento para que la luna brillara en su máximo esplendor, iluminando con su luz todos los lugares a su alcance.
El bello pueblo de Cradle se encontraba iluminado por antorchas y sus pobladores se encontraban en movimiento a sus alrededores, ansiosos por la llegada del primer hijo de sus gobernantes.
Y en la gran fortaleza, en lo alto de la colina los copos de nieve embellecian sus muros dejando como su tonalidad natural el color blanco pálido, iluminado por antorchas y la luz de la luna como una imagen digna de admirar.
Las grandes puertas de la entrada se abren dejando un fuerte chirrido a la vez.
Un formidable caballero camina unos pasos para luego quedar frente a la multitud en la cima de las escaleras cubiertas de nieve.
Su mirada recorre observando a todos los presentes, quienes se veían ansiosos debido al suspenso por parte del hombre, quien tenía sus manos en la espalda y una expresión de seriedad analizando las expresiones en los rostros frente a el.
Aclaró su garganta mientras se quita su casco.
— todos, escuchen con atención —
Su voz era fuerte y áspera.
— su majestad Daella se encuentra en buen estado y gozando de buena salud, no hubo dificultades en el nacimiento del futuro gobernante de estas tierras, el cual a sido bautizado con el nombre Aerea, un nombre digno de una Khaleesi —
El caballero Dothraki pausó sus palabras para admirar los gestos de sorpresa en los rostros de las masas.
— gracias por su atención, el principe Rhaegor les desea buena noche —
Sin más se colocó su casco nuevamente y volvió por dónde venía hacia el interior de los muros de la fortaleza.
Un fuerte chirrido se volvió a oír mientras la entrada era bloqueada por las grandes puertas de metal nuevamente.
•••
—eres tan bonita —
Sonrió con ternura mientras la pequeña jugaba con sus dedos y los sacudía.
— vaya, parece que tienes bastante energía —
Rió levemente, luego observó la cama en la que se encontraba su esposa reposando.
Luego de amamantar a la menor, creyendo que se había dormido, los ojos de la mayor comenzaron a pensarle hasta quedar sumida en un profundo sueño, mientras la pequeña lloriqueaba a su lado moviendo sus manitas en busca de atención, su progenitor la tomó en brazos y comenzó a arrullarla suavemente para tranquilizar su llanto, lo cual funcionó.
— mamá está cansada, tratemos de no hacer tanto ruido para no despertarla —
La pequeña balbuceo como si hubiera entendido las palabras de su padre, lo que lo hizo reír, ya que no había abierto los ojos aún y ya le estaba contradiciendo.
— ¿Que te parece si enviamos unas cartas? —
Se levantó de la silla de dónde estaba y caminó con la bebé en brazos hacia una mesa, la cual sobre ella tenía unas tiras de papel y un pequeño frasco con tinta, tomó la pluma mientras que con un brazo sostenía a la niña.
— "querido hermano...—
Miró a la pequeña quien ya se encontraba dormida y sonrió con dulzura.