- El reencuentro
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dentro de una posada de madera que demostraba ser un tanto vieja al solo observar la madera. Dentro de ella al fondo en una mesa apartada a las demás se encontraba un joven bastante peculiar.
La mirada del joven era bastante serena mientras observaba a su alrededor con sus casi redondos ojos. Sus ropas extravagantes demostraban que el chico no era del pueblo o de algún lugar cercano, y el extraño color de su cabello el cual era un rosa pastel parecía no llamar demasiado la atención de los lugareños. Todos pasaban de el como si fuera uno más.
El chico comenzaba a sospechar que la gente de aquel pueblo actuaba de una manera extraña, nadie hablaba y se mantenían con su cabeza cabizbaja, pero decidió dejarlo pasar por el momento, ya que el investigar tal comportamiento no era de su interés o al menos no por ahora.
Solo llevaba unas cuantas horas en el lugar así que no debía tomarse una idea tan rápido de la gente del lugar, aun así había tenido una idea completamente contraria de lo que estaba presenciando en ese mismo momento.
Uno de sus amigos le habían relatado que el pueblo de Khoam era un lugar que denotaba felicidad, donde los lugareños eran muy amigables con los viajeros, y que sus dulces eran los mejores del mundo humano, pero si daba una pequeña mirada a su alrededor solo podía ver cuerpos moviéndose de manera casi automática...
(decepcionante)solo pudo pensar aquel chico al ver la realidad mientras daba un pequeño sorbo de té con mucho cuidado de no quemarse.
Aquella tranquilidad que se podía respirar en el lugar había sido interrumpida por unos pasos bastantes fuertes los cuales cesaron detrás del chico. Curioso de quien se podría tratar se giro con una sonrisa bastante amplia al pensar que los pasos eran de un lugareño que había tomado confianza para pedirle ser amigos, sin embargo su sonrisa había quedado desplomada al ver el rostro de una chica de piel bastante blanca, y su rostro era cubierto a la mitad por un abanico con diseño de flores.
al saber de quien se trataba una fría gota de sudor recorrió por la nuca del chico rosa, el cual se había girado nuevamente intentando ignorar la presencia de la mujer cerrando los ojos.
—solo sabes dar problemas.— comento la chica de forma fría como sus hermosos ojos
Se sentó a un lado pidiendo al mesero otra taza de té, cada acto que la mujer hacia se podía demostrar lo delicada y elegante que era o tal vez el chico era tan normal que provocaba que la chica resaltará de más.
el chico quien vestía ropas con tonos rojos quiso levantarse para poder librarse de ella escapando lo más rápido, pero fue jalado de uno de sus brazos obligándolo a sentarse nuevamente. Y con algo de miedo el chico pregunto el motivo de su encuentro inesperado mientras daba risas bastante nerviosas.
la chica que aun no mostraba ninguna expresión poniéndolo aun mas nervioso golpeo la mesa con su abanico entregándole la mirada mas amenazadora vista en todos los tiempos o eso era lo que pensaba nuestro hombrecito.
—Querido Roi, con todo el cariño que te ha tratado nuestra deidad de la primavera te atreves a robarle las ofrendas que hemos generado en este año para luego huir, ¿y lo primero que te atreves a preguntar es sobre mi instancia en este lugar en lugar de pedir disculpas?
regaño la mujer al chico rechinando sus dientes y frunciendo sus delgadas cejas. El chico que le pertenecía el nombre de Roi comenzo a reír de forma aun mas nerviosa ubicando su mano sobre la cabeza como si hubiera escuchado el chiste mas gracioso de su vida.
Aunque el sabia perfectamente lo mal que había hecho en robar, la culpa igualmente recaía en la deidad de la primavera, quien no le daba el permiso para poder bajar al mundo terrenal encerrándolo por varios años en contra de su voluntad. Sin decir que esta vez ya había pasado todos los límites encerrándolo en un calabozo donde apenas había escapado.
Lo encerraba a pesar de que ella tenía el conocimiento de lo importante que era volver al mundo humano para el. Es más dejémoslo en una manera más simple, si ella hubiera dado el permiso el nunca hubiera robado del dinero, y no hubiera escapado ... ¿Acaso la culpa no era compartida?
la mujer tomo del brazo a Roí susurrándole que se devolvían al Reino de las flores, pero el no tenia la intención de irse de este pueblo, no sin antes volver a verlos... aunque sea una ultima vez, necesitaba volver a ver a esos dos, sus dos razones para seguir con vida.
Así que en un instante de desesperación se arrodillo frente a ella dejando a la mujer bastante sorprendida. La gente de alrededor que anteriormente parecían somnolientas habían comenzado a susurrar entre ellos apuntándolos con el dedo por el escandalo.
—Adhalia, te lo ruego, solo dame un día, devolveré todo el dinero que tome prestado y recibiré el castigo que la deidad decida para mi, pero solo finge que no me viste hoy.—comenzo a suplicar Roi estampando su cabeza hasta el piso.
aunque rogo un sin fin de veces no escucho ninguna palabra de la chica, solo llegaba a escuchaba los murmullos de la gente que cada vez se iban apaciguando.
Roí mordió tan fuerte su labio que parecía que podía salir sangre de el en cualquier momento ante la rabia que estaba comenzando a sentir, Como siempre no podía hacer nada de lo que el quería y debía aceptar las demandas de quien se hacía llamar diosa de la primavera.
al no tener mas remedio que aceptar irse, levanto su mirada encontrándose una gran sorpresa. Delante de él ya no se encontraba Adhalia quien segundos antes había estado a su lado queriendo llevárselo devuelta al Reino. Con una sonrisa de lado a lado miro por todos lados confirmando que no habían señales de ella y percatarse además que había dejado tres monedas de plata pagando lo que habían consumido en el lugar.
aunque Adhalia se vea como una mujer bastante dura y fría, en realidad ella era todo lo opuesto, solo que le gusta pretender que es una mujer sin sentimientos, pero su corazón de abuelita siempre resaltaba en situaciones como la vista anteriormente. Con una sonrisa triunfante Roi se levanto del piso retirándose de la posada, necesitaba buscar a esos dos lo mas pronto posible si quería darse por satisfecho.
si tan solo supiera donde buscar. Las calles casi solitarias no ayudaban para nada y el sol comenzaba casi a esconderse.
Con mucho valor Roi se acerco a una mujer que estaba caminando hacia su dirección. La mujer parecía bastante ida de si misma, con unos ojos rojos, pero era la única persona que podía preguntar en ese momento.
—disculpe señorita, ¿usted no conoce a alguien llamado Calix... o Boe?— pregunto suavemente
la mujer al escuchar la pregunta tan inocente del chico abrió sus ojos tan grandes como pudo, poniéndose la mano en su boca ahogando un doloroso sollozo.
El comportamiento tan sorpresivo había dejado bastante confundido a Roi quien había formulado la pregunta con muy buenas intenciones. La mujer que aun no podía gesticular ninguna palabra simplemente comenzó a llorar desenfrenadamente.
La mujer solo pudo apuntar con su dedo un camino que dirigía al centro del pueblo. Roi no podía soportar mas el nerviosismo acelero su paso hacia la dirección dada por la mujer esperando que solo estaba pensando en cosas equivocadas como siempre solía hacer, no podía tener tanta mala suerte...¿no?
pero cuando había llegado por fin, una multitud estaba en todo el camino impidiéndole el paso. Dentro de la multitud habían personas que solo maldecían, y otras solo lloraban desconsoladamente. Roi levanto su mirada esperando ver a lo que era lo que maldecía la gente, aunque cuando observo hacia arriba pudo ver algo que jamás había pensado ver en su vida; dos cuerpos sin vida colgados mientras la gente del pueblo sin titubear le tiraban piedras.
La multitud se dividía en dos, unos tiraban piedras tratando a las personas colgadas peor que animales mientras que otros lloraban intentando detener a los otros.
Roi solo pudo sentir un gran desprecio hacia la gente del lugar, si los dos hombres eran criminales ¿Qué los diferenciaba de quienes tiraban de las piedras? ¿Acaso ellos eran tan puros como para poder juzgar a otros? Aquella escena solo era para poder ponerse una medalla de buenas personas, algo que el despreciaba más que nada.
El de cabellera rosa iba a girarse para no poder seguir viendo tal escena tan asquerosa, pero antes de irse su mirada se detuvo ante la cara de uno de los dos hombres quien tenía el cabello corto de un tono negro como el carbón y a pesar de su maltratada cara se podía observar que debajo de sus cejas se encontraban alineados dos lunares.
Con solo ver esos lunares tan distintivos las piernas de Roi comenzaron a flaquear, sus piernas ya no le podían responder dejándolo caer sobre sus rodillas horrorizado. Con sus manos temblorosas cubrió su boca para ahogar su llanto, pero le era demasiado difícil, sus lagrimas caían sin ninguna intención de parar.
Se sentía inútil en esa instancia. A pesar que las dos personas más importantes en su vida habían cambiado lo mínimo no los había reconocido al instante. Los dos motivos del por que había escapado al mundo humano estaban colgados sin vida sostenidos de una soga, mientras recibían piedrazos por parte de la gente.
no podía mirar tal acto tan desgarrador por lo que bajo su mirada con bastante rabia, su estomago había comenzado a apretarse cada vez mas, al igual que su garganta impidiendo el paso del aire, se sentía tan sofocado con varias emociones en un mismo momento que no sabía cómo gestionarlas. Si tan solo los hubiera recordado antes aquella promesa que habían hecho cuando pequeños hubiera sido cumplida.
si tan solo la deidad de la primavera no lo hubiera llevado al palacio de las flores jamás hubiera pasado esto, hubieran seguido vivos a su lado. Todos los arrepentimientos que jamás había tenido antes comenzaron a surgir dentro de su cabeza, uno tras otro, apoderándose de cada parte de su mente. Para Roi todos eran culpables de esta situación incluido el mismo.
Con una mirada de odio hacia los humanos se levanto del piso apretando sus puños entrando a la multitud. Camino lo mas rápido posible hacia delante empujando a la gente si lo requería, no podía permitirse que trataran así a las únicas personas que el consideraba más que unos amigos, y que le enseñaron demasiadas cosas cuando el no era prácticamente nada.
Era cierto, los humanos son seres bastante peligrosos y de los cuales nadie se puede fiar, Pero ¿acaso Calix y Boe no eran buenas personas? Claro que lo eran, eran dulces, amables y siempre querían ayudar a los demás, Todos estaban mal, no merecían nada de esto.
Roi no podía ver la energía de la maldad en los dos a pesar de que ya eran humanos adultos, simplemente no tenían ninguna pizca de maldad en sus cuerpos, en cambio solo era capas de ver la mala energía en la gente que lo rodeaba en ese mismo instante; la envidia, el odio, la soberbia, en comparación los últimos rastros de energía en esos dos quienes eran incriminados solo era la desesperación y el temor...
—lo sabias.. —susurro Roi a su costado sin apartar la mirada a sus dos amigos.
— ...Para nada.— respondió Adhalia quien había estado siguiendo a Roi a lo lejos, pero se acerco al ver el mal estado de su compañero.
Adhalia jamás había visto una mirada de odio proveniente de aquel chico rosa desde el día en que los dos se conocieron. siempre se mantenía con una sonrisa aun cuando las cosas parecían bastante mal, Pero todo ese comportamiento alegre y algunas veces molesto había cambiado por completo cuando la deidad tuvo esa visita inesperada.
desde ese día Roi al parecer había sido llevado al antiguo calabozo que antes se solía utilizar en el reino, y en la noche se enteró todo el Palacio que había escapado.
Roi mientras mantenía su mirada fija hacia los dos chicos saca de su bolsillo una pequeña pelota de cristal de un color violeta para acto seguido tirarla con demasiada fuerza al piso. Luego de unos segundos un pequeño humo espeso del mismo color de la pelota comenzo a impedir la visión de las personas de alrededor provocándoles estornudos.
desesperado Roi se acercó finalmente a los cuerpos intentando soltar la cuerda de sus lastimados cuellos, pero sus manos aún se encontraban temblorosas así que le dificultaban la acción. Adhalia fue quien le ayudo y soltó finalmente la soga con un pequeño cuchillo que llevaba en su bolso.
Los dos bajaron los cuerpos con bastante cuidado, cargándolos sobre sus espaldas y rápidamente huir antes de que el efecto del cristal terminara. Adhalia ayudó solo por instinto a pesar de que su deidad le había ordenado personalmente llevar a Roi inmediatamente al Palacio, sin embargo sentía que no era correcto llevárselo en estos momentos que el se encontraba bastante mal, y su energía comenzaba lentamente a apagarse.
—sígueme.— ordeno Roi
A un paso acelerado llegaron a un callejón vacío que apenas llegaba la luz, y
con mucho cuidado Roi escribió con la yemas de sus dedos unas coordenadas sobre el muro que impedía el paso, y luego de unos segundos de completarla aquella pared solida comenzaba a brillar. La primera persona en pasar fue Roi caminando de forma segura para acto seguido pasar Adhalia con mucho cuidado.
la vista del otro lado de la muralla era de un pequeño lago de un color esmeralda cubierto por muchas flores de muchas especies y colores, en el enorme lugar se encontraban igualmente arboles altos que daban una brisa calmada, los animales solían recorrer de un lado a otro y el canto de las aves sumaba un ambiente mágico.
—¿Qué es este lugar?— pregunta Adhalia sorprendida por lo hermoso del paisaje que parecía sacado de un cuento para niños.
pero no recibió respuesta por parte del chico. Roí solo estaba pensando en sus queridos amigos y lo mucho que debieron haber sufrido en sus últimos segundos de vida, debía proteger sus cuerpos a como de lugar, ya que no había podido cuidar de sus vidas...
se acerco a un árbol grande que tenían hojas rosadas que se encontraba muy cerca del lago recostando al cuerpo ya sin vida de uno de sus amigos, Adhalia repitió lo mismo dejando el otro cuerpo al lado del otro.
— necesito saber quienes son ellos Roi, al igual saber que es este lugar.— comenta Adhalia dando un paso hacia delante para acercarse a Roi quien aun mantenía su mirada vacía
Roi se sentó en el césped verde y le pidió a la chica que hiciera lo mismo a lo que ella obedeció sentándose delante de el. Después de un largo silencio aquel chico decidió contarle lo importante que habían sido estos chicos para el, pero aun las palabras no podían salir de su boca tan fácilmente. Ninguna palabra podría describir lo importantes que habían sido sus presencia en su vida y lo mucho que el los quería.
Tal vez era cierto, los tres no estuvieron demasiado tiempo juntos, pero su amistad era lo único que el tenía. Los momentos que habían generado juntos para Roi lo eran todo y sin ellos el ya no era nadie. Adhalia se percato de la dificultad para hablar de su amigo y tomo con mucho cariño su mano para que supiera que ella estaba para el.
aunque fuera casi imposible de creer las cuatro deidades de las estaciones eran reales tanto como otoño, invierno, primavera y verano, son dioses que están por debajo de otros dioses, pero eso no les quitaba lo fuerte e importante que son para el mundo humano.
Cada Dios tiene un palacio el cual deben de cuidar en el plano celestial, y Los humanos suelen dejar ofrendas en los templos esperando que cada deidad cuide de sus cosechas o esperando que el invierno no les derrumbe sus casas, entre otras peticiones. Cada deidad en el plano de los cielos cuenta con espíritus celestiales los cuales sirven fielmente a cada uno, en el caso de la primavera ella misma crea sus espíritus celestiales los cuales son flores, aunque suene muy lógico no lo es. Como es de conocimiento básico las flores no pueden expresar algo tan complejo como lo son las emociones.
la diosa de la primavera cosecha ella misma todo tipo de flores en el jardín del palacio, pero cada diez de un millón de flores pueden eclosionar como espíritus celestiales. La señorita primavera se pasa un pequeño periodo enseñándoles a como deben actuar en ciertos escenarios específicos y si ella no puede enseñarles le encarga esta tarea a otros espíritus celestiales. se les enseña como expresar la alegría, el enojo, el miedo, pero nunca les ha enseñado la tristeza.
luego de esa breve descripción de las deidades y el complejo manejo de estas Roí le explica a Adhalia que el no proviene de ese lugar tan siniestro llamado jardín de la vida como los demás. comenzó a relatar que provenía del mismo lago en el que se encontraban sentados, donde la tranquilidad del ecosistema calmaba los sentimientos mas agitados.
Adhalia había quedado un poco sorprendida ante tal confesión, pero desde que había conocido al chico rosado había sospechado algo similar, las emociones de Roi parecen tan reales que parecía un humano más, y la diosa de la primavera jamás contó de donde provenía Roi, escondiéndolo dentro del Palacio de la vista de los demás.
antes de tener un cuerpo humano Roi solía tener la forma de una rosa común, pasaron años para que pudiera obtener una conciencia propia, logrando escuchar por primera vez los sonidos a su alrededor, sentir las presencias de los animales ir de un lugar a otro cerca de el. En ese tiempo siempre escuchaba una voz que solía hablarle con mucha amabilidad, y aunque el no pudiera hablar la voz con mucha atención respondía a cada uno de sus pensamientos.
Así de calmados y felices fueron sus días, meses y años. en realidad Roi nunca supo cuando tiempo estuvo en su forma de Rosa pero sabia que había sido demasiado tiempo. Un día la voz dejo de escucharse, incluso si Roi le hablaba no escuchaba ninguna respuesta a sus preguntas, la melodía que solía cantar en las noches estrelladas dejo de escucharse. Semanas de su desaparición Roi comenzó a sentir por primera vez la soledad.
Después de pasar meses solo su cuerpo de rosa por algún motivo estaba teniendo dificultades, su tallo comenzaba a expandirse de forma rápida, sus raíces comenzaron a desaparecer al igual que sus delicados pétalos, aunque le inundaba el miedo al desconocido comportamiento de su cuerpo no dolía para nada, y de esa manera Roi obtuvo su primer cuerpo “humano”. De su hombro derecho se encontraba unas extrañas líneas blancas que formaba una rosa como si fuera una marca de nacimiento.
el pequeño cuerpo de Roi que podía medir lo mismo que dos naranja estaba desnudo al aire. lo desconocido rodeaba el pequeño cuerpo de la pequeña rosa, los sonidos del aire resoplar en los arboles que anteriormente le parecía tan calmante ahora le resultaba tan siniestro, los animales que se acercaban a el en forma de curiosidad hicieron llorar al pequeño provocando que los animales huyeran de el.
aunque lloraba y pedía internamente que la mujer cantara para el para calmar sus nuevos sentimientos, pero no sabia como debía hacerlo. De su boca solo pudo salir un pequeño llanto, grito tan fuerte como pudo pero la mujer no venia por el, pensando que era la única persona Roi con sus dos nuevas piernas intento moverse, pero era inútil así que solamente se sentó en el césped mirando por todos lados, con su corazón vacío.
de sus nuevos ojos comenzó a salir agua de forma extraña. A lo lejos de su ubicación pudo escuchar pasos viniendo en diferentes direcciones. Roi quien aun no conocía el peligro no se escondió y espero pacientemente, añorando que uno de esos pasos fuera la mujer que le había estado hablando calmando su interior. Cuando los pasos cesaron miro por todos lados y de dos caminos diferentes vio a dos flores gigantes que tenían pétalos raros cubriendo su cuerpo de diferentes colores
(nada atractivo) pensó el pequeño cuerpo rosa que aun no se daba cuenta que el mismo ya no contaba con sus hermosos pétalos, pero al menos la presencia de los dos había parado el agua en sus ojos.
los dos flores gigantes que había identificado Roi eran dos niños de alrededor de unos diez años, quienes habían quedado sorprendido de presenciar un cuerpo tan pequeño, en un lago que parecía como un lugar mágico.
los dos niños habían escuchado los fuertes llantos del pequeño a lo lejos, para ser exactos lo habían escuchado en la comodidad de sus pueblos, y al ver que no cesaban decidieron ver por si mismos de quien se trataba siguiendo el sonido llevándolos al lago. Por alguna rara razón solo ellos escuchaban tales sollozos ya que habían preguntado a la gente de su alrededor si escuchaban pero respondían con un rotundo no. a los dos le había costado encontrar el lugar de donde provenían los sonidos, pero no se rindieron, la curiosidad ya había inundado su cuerpo, y ya era demasiado tarde para retroceder.
los dos niños vestían ropas completamente diferentes, el de cabello largo de un color Rubió como el oro vestía con una tela bastante suave, a diferencia del chico de cabello negro como el carbón quien vestía con ropas llenas de parches cocidos de otras colores.
(nunca estarás solo mi pequeña rosa)—. Roi le pareció escuchar en su mente una voz seguido de una dulce risa. pero aunque observo por todos lados solo podía observar a las dos flores extrañas y gigantes.
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