Oriente: El Antiguo Mal

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Summary

Cuenta la historia de alguien formidable, temible y astuto. Se cree que fue quien indirectamente condujo la desintegración del bloque occidental

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

[Atención: ésta serie sirve como precuela de la saga Oriente, algunas referencias sobre el contenido futuro serán en base a Oriente: La Unión Soviética por lo que recomiendo la lectura para tener un conocimiento más completo de la situación. Gracias.]


En algún parque de la Unión Soviética.

1967.


Era una mañana de primavera, el rocío daba una vista hermosa que era complementada por la presencia de un lago que estaba ahí.


Un hombre yacía sentado en una banca mirando al horizonte, él estaba pensando en el pasado, en todos los aciertos y errores que había hecho y las implicaciones que lo llevaron a su situación actual.


Éste hombre había sido alguien muy importante en su país hasta hace unos pocos años cuando inesperadamente fue traicionado por sus colegas del gobierno y fue apartado sin más, como si su trabajo no valiera la pena.


Encerrado en esos pensamientos no notó que un hombre con un traje de oficial se acercó caminando y se sentó al lado del primer hombre, quien salió de su laguna mental para prestar atención al recién llegado. Dicho era alguien con rostro severo y con los cabellos encanecidos por las penurias de la lucha.


—Tal parece que ya no recuerdas mi cara Nikita— Dijo el visitante calmadamente.


Su interlocutor se sorprendió al reconocerlo, no esperaba que él estuviera ahí después de tanto tiempo.


—¿Cómo es que tú has llegado aqui?.— Cuestionó ante el escenario que desenvolvía frente a él.


—Es evidente que yo tengo el control, todos a tu alrededor trabajan para para la Organización creo que hasta un imbécil como tú lo debería de saber.— Respondió


En la mente de quién fue el premier de la Unión Soviética era más claro que el agua, él era el responsable del acoso extremo por parte del KGB.


—Hmph... Era de suponerse, ¿Realmente piensas que me sorprenden tus trucos baratos?.— Dijo aquel expremier buscando provocar a su interlocultor.


El ambiente adquirió una pesadez en la atmósfera.


—Esos "trucos" a lo que tú le llamas han sido fruto de mi invaluable experiencia, después de todo tuve que enfrentarme tanto como a la CIA como a tus esbirros de las agencias estatales.— Dijo el oficial.


—Decirlo así es muy narcisista de tu parte.— Atacó nuevamente.


—Nikita realmente no me importa si doy la impresión de ser narcisista, psicópata o algo por el estilo. Lo que importa en verdad es la razón de porqué estoy aqui.— Respondió el oficial.


El ex primer ministro soviético hizo memoria de todo los hechos innecesariamente complicados a manos de su rival, ésto hizo enojar a Krushev debido a que podría tratarse de un complicado acertijo, del tipo que eran muy obvios pero difíciles a la vez.


—¡Dilo de una maldita vez, sin rodeos Abramov!, ¡Estoy cansado de que estés dando largas a lo que quieres decir o hacer!.— Alzó la voz Krushev.


Su interlocutor arqueó la ceja y posteriormente volteó a ver al horizonte. Después sonrió al recordar que quería hacer después de tanto tiempo.


—Te asesinaré, haré sufrir a tu familia y a todos los que quieres por toda la mierda que nos hiciste pasar.— Dijo tajamente Abramov.


El ex primer ministro de la Unión Soviética palideció ante tal declaración.


—¿No te ha bastado con quitarme del poder?. ¿No te ha sido suficiente acosarme mediante el KGB?. ¡Has ganado maldita sea!. ¿Qué más quieres?. ¿Qué vas a ganar vengandote de mi de esa manera?.— Casi Gritando.


—Nada en si, pero no voy a desperdiciar todo el esfuerzo que he puesto en mi lucha contra todas tus aberraciones al perdonarte. Tú no tuviste problema al declararme enemigo del estado, tampoco tuviste problema en quitarme mi vida con tal de seguir echando mierda en la memoria del camarada Stalin y proteger la memoria de tu hijo colaboracionista del régimen nazi-fascista.— Escupió con odio.


—¡Tú qué mierda sabes!.— Gritó.


—Más de lo que tú sabrás en tu asquerosa vida, pero no te preocupes, no te mataré hoy ni mañana. Solamente voy a disfrutar como agonizas, como tu vida se va por el caño como se fue la mía por tus acciones—


—Maldito cabrón, ¡Estás jodidamente desquiciado!.— Gritó en la cara de Abramov.


—Krushev, yo terminaré con mi venganza cuando se me dé la gana. No estás en posición de poder hacer lo más mínimo para salvarte de tu destino. Quizás te dejé vivir uno o dos años más de lo que tengo planeado para ver cómo eres olvidado totalmente por los que alguna vez te juraron ser tus más leales aliados.— La malicia pudo verse en sus ojos.


Poco después Abramov se levantó, acomodó su camisa y volteó a ver a su antiguo rival.


—Sabes... Debo reconocer que diste una buena pelea, pero es tiempo de que lo que no sirva sea desechado, también me pasará si te sirve de consuelo. Hasta nunca maldito cabrón.— El oficial se alejó.


—Hasta nunca "Antiguo Mal".— Dijo para si mismo Krushev.


[Fin del prólogo.]