Capitulo 1: Redencion
Morí, y morí con mucha culpa, fui una decepción para mi familia, ni pude salvar mi esposa e hijo, no conseguí detener al mayor asesino de la historia y no pude salvar mi hermano.
Me quema, me quema en lo más profundo de mi corazón.
Si tan solo...
Pudiera tener...
Una oportunidad más...
Abri mis ojos débilmente.
Cuando me percate de que estaba vivo muchas preguntas pasaron por mi mente.
¿Que hago vivo? ¿No había muerto? ¿Que ha sucedido?
Cuando escuche la voz de una mujer, una voz que me calmo, una voz reconfortante.
Gire mi cabeza para ver el origen de tal voz y vi a una mujer de ojos morados acariciando mi cabeza.
A lado suyo un hombre aparentemente demacrado que la abrazaba con su brazo
-Es adorable...- Dijo la mujer
-Si... Me sorprende que no esté llorando- El hombre contestó con una sonrisa y voz débil.
Mire al hombre con más atención.
Y con sorpresa me di cuenta de que esos eran mis pendientes.
¿Que hacían en su posesión? ¿Que le había pasado a Sumiyoshi? Más preguntas entraron a mi cabeza
Estire mis brazos en dirección al hombre, y me di cuenta de que estos no eran mis brazos.
Este no era mi cuerpo.
Solo lo había escuchado por algunas escrituras y conversaciones.
¿Podría ser que había reencarnado en uno de los descendientes de Sumiyoshi?
Eso explicaría por que tiene sus pendientes y yo tengo este cuerpo.
Más preguntas estaban al borde de atormentar, pero desaparecieron cuando el hombre agarró mis manos y la mujer acarició mi cabeza.
-Creo que le gustas- La mujer sonrió aún más.
-No puedo esperar para cuidarte con todo mi ser...- El hombre afirmó.
Esto... lágrimas, lágrimas empezaron a salir de mis ojos.
¿Esto era una familia normal? ¿Así es como me debería haber sentido de pequeño?
-¡Ah! Esta llorando-Preocupadamente dijo la madre
Han pasado trece años.
En estos trece años aprendí varias cosas.
Estamos en la Era Taisho, inicios del siglo veinte.
Y que, en efecto, estaba reencarnado en el cuerpo de un descendiente de Sumiyoshi.
Cada año veía como mi padre, Tanjuro bailaba "La Danza del Dios del Fuego" [Hinokami Kagura]
Y siempre me llenaba el corazón de alegría, me alegraba saber, que Sumiyoshi pudo mantener su promesa.
Hoy por hoy Tanjuro ya no se encuentra entre nosotros, y pude heredar mis antiguos pendientes.
-Me voy ahora- Dije inexpresivamemte.
-Cuidate Tanjiro- Dijo Kie mi madre con todo el amor del mundo
-Hmm... ¿ya te vas?- Replicó Takeo, uno de mis hermanos menores
-¡Nooo! ¡quedate más!- Imploro Shigeru, otro de mis hermanos.
-Joo...-Angustiadamente echo Hanako, una de mis hermanas.
Y mi hermano más pequeño, Rokuta, miraba en silencio al lado de Kie agarrandola de su ropa.
Lo mire estoicamente, aunque la verdad, desearía haber reaccionado diferente.
-Cuidate hermano, y no vuelvas tarde- Menciono calidamemte Nezuko, la segunda más mayor.
-Gracias Nezuko- Le respondí serenamente, para cargar con el carbón y bajar de las montañas.
Desde que Tanjuro falleció me encargue de vender carbón para mantener a la familia.
A su vez, debido a que esta actividad requería cierta exigencia física note algo rápidamente.
-(Este cuerpo... es mucho más debil)-
Es cierto, este cuerpo tiene una capacidad para oler que me sorprenden, pero, nací con dones que todo el mundo llamaba divinos por más que me disgustara llamarlos así, pero con este cuerpo, habilidades que tenía innatamente estaban excluidas de mi.
Mis capacidades sobrehumanas, la marca de cazador, el mundo transparente, la respiración concentrada, mis habilidades de Kendo, la hoja carmesi, incluso la respiración solar no estaban a mi dispocision.
Lo cierto es que no habían desaparecido, los podía sentir, latentes pero tenues, podía volver a utilizarlos.
Pero... ¿para que? Finalmente podría tener una vida tranquila con una familia que me quería.
Un trabajo humilde y una vida humilde.
No tenía que luchar más.
Podía ser feliz.
Y eso llenaba mi corazón, finalmente tener una familia, crecer normalmente.
Cayó la nostalgica noche que tanto recuerdo tanto con amor como con odio, así que me apresuré para volver a mi hogar.
-Hey ¡Chico!-
Un hombre me grito, gire mi cabeza con sorpresa.
-¿Si?- Pregunte
-No es buena idea deambular por aquí por las noches, es difícil ver, y quien sabe, tal vez algún animal te atrape por sorpresa, ven, puedes quedarte aqui por toda la noche- Respondió el hombre
Estaba sorprendido ante la invitación del desconocido que parecía tener buenas intenciones.
Acepte la invitación del hombre, ya que era cierto, es difícil ver por la noche y las montañas eran un sitio hostil.
Después de un rato me había puesto cómodo y el buen samaritano me preparo la cena.
-Muchas gracias, en verdad no debía hacer todo esto- Le dije con vergüenza.
-Tonterías, tu quien parece un chico de monte deberías saber a la perfección lo hostil que son las montañas, sobre todo con los Demonios rondando por allí...-
Abri los ojos de par en par, no había escuchado esa palabra durante un largo tiempo, y escucharlo ahora me puso nervioso.
-Dicen que son criaturas nocturnas que cazan por la noche, a humanos, sin remordimientos-
Lo había olvidado.
Todo el daño que hice al fallar en mi única misión.
¿Cuántos más habían muerto?
Pero...
¿Realmente me debería importar?
Estoy seguro que la organización seguía activa, Los Ubuyashiki no pararán hasta que los Demonios lo hagan.
Estaba seguro, de que algún día derrotarian a Muzan Kibutsuji.
Finalmente estaba estirado en el futon que me presto el hombre, apago las luces y me fui a dormir...
Caí rendido de rodillas.
La escena llena de sangre me hizo llorar después de tanto tiempo.
-(Es esto... ¿Un castigo divino?)-
Debía ser así, estas son las consecuencias de no haberlo derrotado.
Este es mi castigo por no matar a Muzan Kibutsuji.
Demonios ¿quién más podría ser si no? Habían matado a mi familia.
Revise el cuerpo de cada uno, todos muertos.
Menos una.
Nezuko.
Sin tiempo que perder la sostuve con mi espalda y empeze a correr montaña abajo.
Tenía que darme prisa, podía salvarla, sabía que podria.
Había pasado un rato, estaba cerca pero el herido cuerpo de Nezuko se empezó a mover
-(¿Aún tiene energías? No... ¡esto es...!)-
Con una fuerza tremenda ella empezó a moverse, cosa que hizo que tambaleara, tirándome directamente de un acantilado, por suerte, la fría nieve amortiguo mi caída.
Habilidosamente caí de pie y con cuidado baje hasta que llegue a un sitio sin nieve profunda y plano, donde puse el cuerpo de mi hermana.
Saque mi hacha que usaba para talar árboles, pero esta vez... si mi hipotesis era correcta...
-¡GRRR!-
Abrio sus ojos bruscamente mostrando unos ojos afilados como los de un gato y colmillos de una bestia.
Rápidamente intento atacarme, pero yo reaccione a tiempo para someterla, poniendo el mango del hacha en su boca, así impidiendo que me pudiera morder.
-¡NEZUKO!-
Grite su nombre agobiado.
-¡NEZUKO, POR FAVOR...!-
Mi familia, muerta, y ella ahora se había convertido en un demonio.
Era increible, el perpetrador era el mismísimo Muzan ¿quien más podría haberla convertido en demonio?
Pero esos pensamientos desaparecieron cuando vi a mi hermana llorar.
-Nezuko...-
Aún le quedaba humanidad, aún podía pensar como humano, aún había salvación
Esto era revolucionario para mi, Nezuko...
Escuche desde lejos como unos increíblemente rápidos pasos venían hacia nosotros.
-(Esa velocidad...)-
Agarre a Nezuko con un brazo desde la cintura y di un dash hacia un lado, y al mismo tiempo una corriente de agua cayó justo donde estaría el cuello de Nezuko, lo habia esquivado exitosamente, mi velocidad volvia a mi.
-Increíble, has esquivado eso con mucho margen-
Una voz tranquila y hasta depresiva me comentó eso.
Un hombre de ojos azules con pelo largo y una larga coleta se encontraba enfrente mío.
-Un cazador de Demonios...-
Deje escapar mis pensamientos, y, por lo cual, ese cazador quedo atónito.
-¿Como conoces a la asociación?-
Me quede en silencio ante su pregunta ¿que le diria, que reencarne en el cuerpo del descendiente de mi mejor amigo y era un cazador en mi vida pasada?
-Si no me vas a responder entregame a la chica-
Nezuko entre todo esto estaba forcejeando pero yo le impedía hacer cualquier movimiento, podia sentir como mi fuerza sobrehumana entraba nuevamente a mi.
-No creo que podré hacer eso- Le respondi
-¿Acaso tienes un deseo de muerte?- Replicó
Fin del capitulo 1








