Capítulo 1
Sobre un árbol escarchado, Milori veía a una cierta intrusa cruzar la helada frontera del bosque, era de noche y había una tormenta que se aproximaría en cualquier momento además en la temperatura está descendiendo. Tendrá que intervenir en su visita ya que es más peligroso de noche que de día en especial que provine de un hada cálida.
Observa que la joven hada tan confiada titubeando una melodía sin medir las consecuencias del helado peligro por doquier que la merodeaba, pasaba con calma debajo de la rama dónde estaba él, sin más suspira resignado y cansado, baja de una rama y se desliza hacía a bajo con una liana de paja hacía la joven hada distraída. Al bajar se acerca detrás de ella, ve que no había notado su presencia, que peligroso.
-Siento decirte que no es un buen lugar e momento para un hada cálida. Tinkerberll.- Dijo bajo e inclinado detrás de ella. Viendo con seriedad el sobre salto de la joven y problemática hada.
Había sido informado que un hada cálida se infiltraba casi toda las noches por está región cruzando la frontera, sin permiso ni custodiada para asegurarse está bien, tenía sus sospechas de quién trataba cierta intrusa así que él mismo fue a emboscar al hada aunque estaba cansado aunque la salud y bien estar de la hada es mas importante después tomara descanso. Contiene un bostezó cansado mientras observaba a la joven, no le sorprende al ver que trataba de la artesana. Ella es ingeniosa no le era difícil saber que los que custodiaban la frontera no pudieran captarla. Ella es escurridiza a veces.
-¡Lord Milori! Me asustaste.-Dijo colocando su mano en su pecho por el susto. No esperaba que la encontraran, quería ver a su hermana para sorprenderla con una idea que le vino en mente pero justo la descubrió el Señor del invierno. No esperaba que él apareciera, pensaba que aún estando ocupado en los preparativos al viaje a tierra firme dentro de tres días. No tendría tiempo por la vigilancia, parece que se equivoco.
Con timidez y un sonrojo fuerte le sonríe con vergüenza al mayor mientras pensaba que decir para que no la eché.
-Señor yo, hum… quería ver a mí hermana.-Dice mirándolo fruncir el ceño claramente no contento que estuviera fuera y de noche.
-¿En la noche? Sabes que puedes venir a verla de día ¿No?- Frunce el ceño, algo tramaba está niña. Ya es muy sabido que es de causar muchas cosas por accidente. Seria mejor no dejarla vagar por ahí por su cuenta, podría lastimarse.
-Si... Pero quiero decirle algo importante y no puedo esperar hasta mañana. Por favor, déjeme ir a verla. ¿Si?- Suplico poniendo cara adorable mientras juntaba sus manos enguantadas de algodón y hojas. Viendo al hada mayor sin cambiar su expresión seria ni un poquito.
-No. -Dice serio.
-Pero...
-No. Ya conoces las reglas sobre de venir en plena noche. Ya es más que suficiente que de milagro se pueda pasar de día pero de noche es diferente, la temperatura desciende y es más peligroso. Así que por favor, vayámonos. Es por tú bien.-Dice serio y preocupado viendo que ella temblaba un poco, eso no era buena señal. Extiende su mano para que ella la tomara, así la escoltaría y no se perdiera ante la tormenta que se estaba avecinando. Pero ella no tomo su mano, solo desvió molesta su regordete rostro bonito con molestia.
-Te sigo.-Dice molesta e resignada. Lord Milori era tan serio y tan insensible. ¿Cómo puede la reina estar enamorada de alguien así? entiendo es lindo pero su temperamento a veces no es bonito.
Después de unos minutos llegaron a la frontera parando frente al tronco, Milori espero pacientemente a que la hada cálida se retirara a su casa pero ella volteo a verlo, antes de irse sus ojos azules miraron los suyos un largo momento las miradas se sintieron extrañamente largas hasta que ella romper el contacto visual y luego se fue volando. Frunce el ceño, ella debió estar muy molesta porque su rostro estaba muy sonrojado.
Espero un momento más para asegurarse de que ella no volviera, después de unos momentos se retiraría para dejar a alguien y darle indicaciones para vigilar la entrada, no podía dejar esta falla, alguien podría haberse puesto en peligro.
Tink estaba un poco molesta con Lord Milori. ¿Por qué es tan frió? Ella ya estaba bien abrigada, no era la primera vez que entraba de noche, aunque sentía un poco de frió, eso no cambiaba nada, estaría de todos modos bien, no estaba en peligro.
¿Por qué él es siempre así de serio? conoce la historia, lo de su ala rota y las escondidas que frecuentaba con la Reina cuándo ellos eran jóvenes pero eso no quiere decir que tenga que ser igual de casi de estricto.
Pensó que al fin él había cambiado su perspectiva desde que hizo que la Reina cambiara la ley, ¿No era eso suficiente para qué este menos preocupado?
-Lord Milori. Supongo que no todas las hadas pueden cambiar-Murmura mirando de lejos al Señor del invierno alejarse.
Recuerda esos profundos ojos grises ni siquiera sabios el porque se lo había quedado mirando tanto tiempo: Voltea y se va a casa, planeando como entrar con sigilo la próxima vez.
No importaba cuantas veces la reprendía, ella siempre casi todas las noches se adentraba a escondida en la frontera en el bosque nevado. No la entendía había muchos riesgos de noche además de la temperatura baja que no aria bien a una hada cálida.
Aunque niña haya podido repeler un poco el frió mediante sus ideas, no quiere decir que no haya riesgos, la otra noche la había encontrado con medio cuerpo enterado entre la nieve en el bosque del invierno mientras más se movía más se hundía.
-UPS, Hola Lord Milori, jeje creo que estaba un poquitito profundito aquí. jeje eem… ¿Me ayudas?- Le había dicho ella con una sonrisa apenada en aquella noche aunque haya pasado en eso esa joven no escarmienta.
-Veamos ¿Dónde te metiste?- Decía bajo caminando cerca de una colina grande muy inclinada al lado.
Estaba más oscuro aquí pero era un buen lugar dónde ella podría escabullirse para evadir a los guardias, de seguro habrá subido.
No comprendía cuál era el propósito está vez de venir cada noche aquí: Resopla cansado tendrá que subir a buscarla su intuición nunca le fallaba, estaba seguro que ella estaba ahí arriba. Tendrá que moverse rápido antes que algo malo llegue a pasarle a esa hada. Hasta que...
-¡Lord Milori! ¡Cuidado!- Escucho el grito de la hada aproximarse a él, levanta más la vista rápido viendo una bola de nieve grande yendo bajo colina hacía él y ve a la hada correr en frente. Sin darle tiempo de reaccionar observa como la hada cálida saltaba sobre él derribándolo detrás de una roca mientras la bola de nieve se estrellaba en ella bastante violenta.
El Señor del invierno estaba en el suelo nevado observaba sorprendido el cielo oscuro y luego a la hada cálida que estaba sobre él apoyada en su torso y su rostro a centímetro del suyo sintiendo su respiración agitada en su rostro preocupándolo.
-Tinkerberll ¿Estás bien?- Pregunto colocando su mano en el hombro de ella viendo preocupado observando como ella se enderezaba un poco, podía sentir el corazón de ella latir mucho, debió asustarse.
Escuchaba a Lord Milori preocupado, su voz ronca y profunda la hizo reaccionar, se incorpora un poco y observa aquellos ojos grises y profundos observándola. Se da cuenta de lo cerca que estaba del rostro de él además de aún no quitarse de encima mientras se ruborizaba viendo sus preciosos ojos grises.
-Lord Milori.-Murmuro sonrojándose mucho más. ¿Por qué de repente siente más seguido esas mariposas en su barriga y ahora estando con él?
Milori veía aquellos ojos azules de la hada, preocupado ante el repentino tinte colorado del rostro de ella, se incorpora quedando sentado a igual que ella teniéndola casi sobre sus regazo. Coloca una mano detrás de la espalda de ella para que no perdiera el equilibrio y cayera mientras toca su rostro preocupado ante el calor repentino de la hada.
-¿Estás herida? ¿Te sientes mal? Tú rostro está muy rojo e caliente.-Decía serio y preocupado viendo como ella rápidamente se apartaba como si lo quemara pare después ver confundido como ella hundía la cabeza en la nieve.
-Estoy bien. –Dice sacando la cabeza bastante escarchada. - No es nada, es normal entre las hadas cálidas.- Decía evitando mirar al Señor.
Entendía un poco, recuerda su pareja también se sonrojaba lindamente cuándo estaba con ella no al tanto de estar caliente: Se endereza un poco y toma el matón con delicadeza de la joven haciendo que lo mirase, la observa estudiando su gestos, entonces ella estaba avergonzada, ya debió darse cuenta de porque no tiene que venir de noche. Espero que con eso escarmiente.
-Vez porque es peligroso venir de noche. Pudiste haberte hecho daño.-Decía serio soltando despacio el rostro de la hada que por un momento le pareció que la mirada de ella estaba perdida observándolo a él con más brillo.