思い出 | Memore (drakey)

Summary

—toda mi vida he estado sufriendo... — eso es un poco sierto, mi vida fue una mierda. Estubo llena de malas decisiones, pero de lo único de lo que jamás me arrepentiré es de protegerte, porque eres todo lo que me queda Izana....

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

殺人者、マン殺人者 健康万次郎

"Sitting' all alone, mouth full of gum in the driveway my friends aren't far in the back of my car lay their bodies

Where's my mind?"


"Sentado solo, con la boca repleta de chicle, en la carretera, mis amigos no están lejos, en la parte de atrás de mi auto, descansan sus cuerpos...


¿Dónde está mi mente?."


Billie Eilish.



Aún era mediodía y como se había hecho normal estaba aburrido, no era la gran cosa, hacía calor y solo esperaba a que su hermano lo llamara para decirle cuando podía irse, suspiro gracias al cielo no tenía que aguantarlo mucho tiempo más y no lo malinterpreten. Él amaba a su hermano, pero Izana últimamente era imposible de aguantar.


— Mientras tanto en Tokio, se ha encontrado el cadáver de un hombre joven de 26 años, se estima que murió cerca de las 26 horas en el día de ayer, se está haciendo la autopsia del cadáver aunque las autoridades creen que la causa de su fallecimiento fue asfixia, las autoridades componentes creen que es una nueva víctima del presunto criminal y principal sospechoso de varios asesinatos Sano Manjiro —frunció el ceño mirando a la televisión.


¿Cómo habían encontrado el cadáver tan pronto?, podría que apresurarse o los malditos idiotas podrían encontrarlo, de pronto su teléfono comenzó a sonar; Era un desechable que había conseguido para comunicarse con su hermano, nada especial.


-¿Si? —Atendió sin muchas ganas de hablar, ni siquiera había mirado de quién se trataba, después de todo, su hermano a esa hora estaba atendiendo unos asuntos con su siervo


— Manjiro, ve al séptimo muelle de Yokohama, en ese lugar encontrarás unas llaves y la dirección de un lugar ahí te darán las indicaciones —. Y con eso el teléfono se colgo.


Mikey se quedó con el teléfono en la oreja unos segundos procesando la información.


—Maldito kisaki, ni siquiera sabe dar bien, la puta información—gruño en vos baja levantándose y votando su teléfono al suelo, agarro un martillo, y destruyó el teléfono, para luego botarlo a la basura, no podía arriesgarse a que la policía lo rastreará, ya que con ese mismo teléfono, había contactado a su anterior víctima en primer lugar.


Luego apagó la televisión, comiendo los últimos restos de taiyaki de la bolsa antes de botarla también, asegurándose de no dejar saliva en la bolsa. En caso de que ya supieran su ubicación, siempre debía asegurarse de no dejar huellas o ADN para que lo rastrearan.


Recogió las cosas que necesitaba para salir, no debía ser tan meticuloso ya se había deshecho de todas las pruebas de su anterior asesinato, no había forma de que lo atraparán; se puso su disfraz de tapadera debajo, agarro una sudadera negra con capucha y un cubrebocas y se dirigió a la entrada de su hogar temporal, poniéndose las botas antes de salir y cerrar la puerta con llave.


Decidió que se iría caminando, no tenía prisa después de todo. Caminó la mitad de Yokohama en dirección al muelle. Su apartamento no estaba demasiado lejos, y solo le tomó una hora llegar a pie. Fue una caminata relajante.


—Mm, ¿Y dónde se supone que debo buscar...? —murmuró, parecería sospechoso para la policía local si se podía buscar, o a merodear.


—Y recuerda, Manjiro yo soy todo lo que tú necesitas —dijo un albino parado encima de un contenedor con una mirada feroz. Debajo de él estaba un chico rubio que lo miraba con los ojos abiertos —Siempre que quieras recordar que estás vivo, ven aquí y recuerda que solo vives para mí —…


El encapuchado se agarró la cabeza, odiaba los recuerdos que aparecían de repente, eran insoportables, suspiro hondo, logrando estabilizarse por fin. De inmediato, su mirada fue hacia ese lugar. Se acercó con cuidado.


—Aquí fue donde todo comenzó... —Sobó un poco el contenedor, luego se preocuparía por lavar sus guantes, por ahora solo quería perderse en sus recuerdos.


De pronto una idea vino a su mente, rápidamente se agachó buscando algo bajo el contenedor, metió la mano con cuidado hasta que por fin lo palpo.


—¡Bingo!— celebro y en un rápido movimiento lo saco metiendo a su bolsillo.


Luego, sin más que hacer y con las manos enguantadas en ambos bolsillos de la sudadera, se subió al contenedor y se quedó observando la hermosa vista del mar por un rato.


Se tardó una media hora más mirando la vista del mar, el viento movía sus cabellos azabaches dentro de la capucha, lástima que no pudiera quitársela, no cuando lo buscaban en casi todo el país.


Suspiro decidiendo que había sido suficiente, Y camino un rato merodeando por los alrededores para cerciorarse de que nadie lo seguía, cuando estuvo totalmente seguro de eso, se metió en un callejón oscuro y se quitó el saco y la mascarilla asegurándose de sacar las llaves envueltas. en papel que tenían la dirección del lugar al que debía ir, se quitó los pantalones debajo de una linda falda larga y saco el labial, el delineador, el estuche con las lentillas (que eran de color azul y más grandes de lo que deberían) las pestañas, su pegamento y la pequeña paleta de sombras (que tenía espejo incorporado).


En cuestión de minutos paso de ser Manjiro Sano (el criminal más buscado en los últimos tiempos) a Mina Kato, una hermosa muchacha con mucho que prometer.


Se quitó el polvo de la ropa y, todo menos, las llaves y el papel lo echó dentro del contenedor de basura y salió de ahí, yendo directo a un restaurante, sentándose en una mesa para uno.


—Mierda… —Murmuró al leer la dirección escrita en el papel —esto está al otro lado de la ciudad.


—Señorita. —una amable camarera lo saludo Mina la miro fijamente, escondiendo el papel por precaución —¿Desea ordenar algo? —pregunto amablemente—La he visto aquí desde hace un rato y como no nos ha llamado a mis compañeras o a mí, decidió venir, a preguntar si necesitaba algo—explico la camarera un poco nerviosa, por la mirada vacía que le dedicaba la chica frente a ella.


Manjiro maldijo a los cielos, sin duda era un idiota o un puto despistado, había olvidado el dinero en casa, (si a esa pocilga podría decírsele así), mientras tanto su rostro no delataba nada. Mina hizo el amago de aclararse la garganta y le sonrió.


—No, camarera-san, lo siento, estoy distraída últimamente y olvidé el dinero, solo me sentaré un momento aquí a descansar—. Gracias a años de práctica pudo imitar una voz femenina a la perfección (bueno, casi), la camarera le entusiasma.


—Ay, no se preocupe, señorita, solo no se queda mucho tiempo aquí, ya que pueden regañarme — Pareció que la pelinegra iba a asentir, pero de pronto tuvo un ataque de tos, pronto la camarera se apresuró a auxiliarla, pero, ella la despidió con una mano aun tosiendo.


—No te preocupes, camarera-san, estoy bien —la tos se detuvo y Mikey se levantó—. Creo que es mejor que me vaya, no tengo dinero y no quiero que te regañen, camarera-san —. Pareció que la pelinegra iba a levantarse, pero fue detenida por la mesera.


—No, señorita, quédese ahí, le traeré un vaso de agua —y con eso ella se fue corriendo. Mikey sonrió para sus adentros, acomodándose en la silla y mirando alrededor.


No había nada interesante la verdad solo un par de parejas que parecían ensimismadas en su conversación, también había un grupito de chicas adolescentes hablando en una de las mesas (tenían el uniforme escolar de una secundaria cercana por lo que deberían tener cerca de 15 años) , por otro lado, vio más alrededor encontrándose con un hombre mayor (alrededor de 50 años) sentado en una mesa individual al igual que ella, vestía ropa cómoda y un poco abrigada, gracias al frío otoñal de Yokohama, y por como lo miraba ese hombre era claramente un pervertido de closet, del peor tipo, (de los que esperaban a que las chicas estuvieran solas para acosarlas y obligarlas a irse con ellos) podía ver sus intenciones por coco miraba "sus pechos" como intentando ver debajo de su suéter morado, (en realidad se había puesto uno de los dos sostenes de relleno que guardaba para ocasiones especiales debajo de la sudadera y el suéter por sus firmes pectorales y su forma de acomodar el sostén, parecía que tenía un par de pechos considerables aunque no muy grandes)

Gruño bajo (ya había apartado la mirada hace rato), pensó en todas las veces en las que

Emma llegó asustada porque la estaban siguiendo o le tomaron una foto debajo de la falda, incluso recordó aquella vez en la que llegó a su casa llorando porque un hombre no dejaba de insistirle para que se fuera con él.


—Señorita, aquí tiene, le traje algo de agua —la amable camarera se puso delante de ella un vaso con agua.

—Muchas gracias, camarera-san, pero no tengo dinero para pagarla —dijo Mina fingiendo pena y desilusión.


—A no se preocupe, señorita, es solo agua, no voy a cobrarle dinero, por solo agua —ella sonrió amablemente.


—No podría aceptarla, eres muy amable, pero me daría pena no poder pagarle —la hermosa señorita negó con la cabeza.

—No tiene que pagarme, es solo agua, señorita, tomela, por favor, usted la necesita —Mina le escuchó.


—Gracias...— y con eso cogió el vaso y empezó a tomar un poco de agua. La chica sonrió e hizo una reverencia para luego irse.


La mirada de Mina se endureció, Mikey decidió que haría una buena obra antes de irse.


Dirigió su mirada hacia el hombre y le sonrió coquetamente. Él pareció sorprenderse al darse cuenta (maravillado porque una chica hermosa como la que aparentaba ser, se fijará en un vejete como él y además le sonreía), pero le devolvió la sonrisa de inmediato, temeroso de que se arrepintiera.

Mina forzó su rostro a sonrojarse (algo que Kisaki le había enseñado a hacer a Mikey) y bajo la mirada, actuando apenada, intercambiando algunas sonrisas hasta que finalmente el hombre decidió que tenía oportunidad y se levantó yendo a su mesa a coquetearle.


—Hola Bishōjo-chan, vi que me sonreíste— ¿así que este hombre no iba a irse por las ramas?, bien, dos podian jugar ese juego, Mina lo miro con una sonrisa coqueta y un sonrojo, (aunque por dentro no podía con la anticipación) e hizo el amago de intentar arreglarse (como si quisiera estar bonita para el hombre).


—Si, lo siento si lo incomode Kakkō-san, pero es difícil no mirar a un hombre tan guapo— el primer paso ya estaba hecho (ya que el hombre estaba claramente excitado por su actuar y su contestación a su coqueteo), Mina lo miro con una linda expresión, sonriendo con picardía por su travesura, lo que hizo al acosador emocionarse—¿acaso usted es un modelo?—Mikey quería reírse de la estupidez que estaba diciendo aunque su expresión era de confusión y coquetería.


— ¿Eh?


Mikey sonrió para sus adentros. Eso pareció tomar desprevenido al hombre que se sonrojó rascándose la mejilla apenado, aunque pronto se recompuso (no parecía acostumbrado a que una mujer bonita lo alagara), se aclaró la garganta antes de hablar.


—¡ja, ja, ja! En realidad no soy la gran cosa, soy un poco viejo, pero siempre me han dicho que tengo una cara un poco femenina, pero es lo que aman las jóvenes hoy en día, ¿no es así? —el hombre sonrió.


—¿Eh? Pero si usted aún es muy joven, y tiene razón sus rasgos son un poco finos, pero creo que es bonito—de nuevo forzó un sonrojo, y se tapó la boca abriendo los ojos, y se levantó de un salto haciendo barias reverencias consecutivas— lo siento mucho, no fue mi intención insultarlo —Mikey lloraba por dentro por la humillación, pero era necesario si quería seguir con su plan. El hombre la despidió con la mano.


—No es necesario, Bishōjo-chan, sé que mi rostro es fino, no debes disculparte por lo obvio —sonrió el hombre —. No pude evitar escuchar tu conversación con la camarera y, si no soy muy grosero, me gustaría invitarte a almorzar. Debes tener hambre, ya es un poco tarde.


-.¡¿Él?! —Mikey vio su oportunidad—, pero yo no podría pagarlo, — se obligó a volver a sonrojarse ya tartamudear.


—No es necesario que lo pagues, yo, invito—sonrió coqueto. La chica linda apartó la mirada, con un notable sonrojo en su pálida piel, parecía ir por buen camino.


-¡No! Eso no está bien, si va a invitarme a comer, déjeme tener una forma de pagarle. —dijo Mina sonriendo con una expresión determinada (fríamente calculada), el hombre alzó una ceja, también sonriendo.


—Bien… —Cedió luego de pensarlo un poco sonriendo con anticipación—. Luego hablaremos de como me pagarás, por ahora debes comer algo.


Mina parecía inocente y feliz por la aceptación del hombre, aunque por dentro Mikey se reía de lo fácil que fue.





No tomo mucho para que el hombre le propusiera ir a una mesa para dos, y mientras ambos se sentaban entre coqueteos se presentaron, Mikey se presentó con el nombre de Mina Kato y él se presentó como Takehiko Maeda, en poco tiempo la misma mesera. que había atendido a Mikey llegó, mirando a Mikey preocupada seguramente pensando que el hombre había obligado a Mikey a estar con el de alguna manera, algo muy normal en Japón.


—Hola, buenas tardes —hizo una educada reverencia—. ¿Qué deseas ordenar?

—No lo sé, ¿qué quieres ordenar Bishōjo-chan?—el tipo sonrió coquetamente y Mina pareció pensarlo y también sonrió.


—Usted me invitó, kakkō-san, usted decida—usó una de las cartas enseñadas por Kisaki siendo modesto… o modesta para el caso.


—Yo te invité y digo que está bien, pide lo que quieras, yo lo pagaré. —Ella sonrió tiernamente, sonrojándose de nuevo. Para el tipo fue un espectáculo de fantasía, ya sentías los pantalones apretados.


—eh, está bien… Que me recomiendas camarera-san— la camarera que miraba la interacción dudosa (tenía miedo de que ese hombre se estuviera aprovechando de Mikey) parecío considerarlo.


—Le recomendaría un plato de takoyaki es la especialidad del restaurante, aunque si gusta, puedo traerle el menú.


—No, gracias, un plato de takoyaki está bien —Mikey se había percatado de la excitación del pervertido, lo cual lo hastío y le generó mucha más anticipación — y usted, ¿qué va a pedir Maeda-san?


El hombre parecía pensarlo, como considerando si era o no apropiado decir que lo único que quería comer era a la supuesta chica con la que estaba.


—Yo no pediré nada, muchas gracias, acabo de almorzar —dijo contento, Mikey no dejaba de sonreír.


—Bien, ya le traigo su orden, señorita —y así la camarera se fue.


—Y… Dime, Bishōjo-chan, ¿qué edad tienes? —preguntó el tipo tratando de sacar conversación. Mikey no se opuso.


—Tengo 23 Maeda-san —respondió mintiendo (cosa que no se notó, ya que nunca aparentó su verdadera edad), el hombre pareció sorprendido.


—¿En serio? Creí que eras más joven, supongo que me equivoqué.


—oh, si me pasa seguido —suspiro—. ¿Y usted Maeda-san? Cuénteme de su vida.

- - -


Ya había terminado su comida y el tipo no parecía querer callarse, en solo una hora había descubierto que el tipo era divorciado y tenía dos hijos, que se dedicaba a ser funcionario público y hoy era su día libre además, se enteró de que la razón de su divorcio era porque su esposa se enteró de que la había engañado aunque no dio más detalles. Él ya estaba cansado de escucharlo, parlotear sobre su miserable vida, así que decidió que era hora de dar el paso.


—Maeda-san, ¿cómo puedo pagarle por su amabilidad?—el hombre sonrió.


—Pues… he, visto cómo me miras, así que ¿por qué no vamos a tú, apartamento?, y… ya sabes. Dejamos que fluya, que d.. — El tipo se le acercó mucho a la cara y Mikey quiso golpearlo, pero en vez de eso, volvió a su papel y sonriendo con coquetería.


—Maeda-san que tal sí… ¿Me acompaña a un lugar más tranquilo? —Lo interrumpió guiñando un ojo. El tipo se sonrojó y se agitó efusivamente. —Bien, entonces vamos a un lugar que conozco que queda cerca de aquí, —sonrió levantándose. El hombre sacó rápidamente lo que costaba su comida y lo dejó en la mesa yendo detrás de Mikey.


Mikey y él caminaron por las calles de Yokohama mientras coqueteaban descaradamente. Mikey decidió llevarlo a uno de los hoteles controlados por la Toman.


Se paró delante del recepcionista que de inmediato lo reconoció y lo dejo pasar junto al tipo, tomó el ascensor al 6 piso y abrió la habitación 608 (habitación reservada para él), cogió al tipo de la mano y lo hizo entrar tirandolo la cama cerró la puerta con llave y volteo el tipo estaba sentado en la cama y lo miraba expectante, él se acercó a él dándole un beso apasionado, mientras el otro tocaba desesperadamente su trasero y cuerpo, tanteo a un lado de la cama el cajón. y sin que se diera cuenta saco una pistola, el tipo intentaba desesperadamente desnudarlo, él se separó y le apunto con el arma.


—¡¡¿Qué es esto?!!— El tipo estaba claramente aterrado y tartamudeó por el terror. Mikey lo escuchó disfrutando del espectáculo.


—Pensaste que sería una presa fácil?—sonrió usando su voz real.


—¿Eres hombre?—la voz del pobre iluso tembló y Mikey solo pudo reírse de él. De inmediato, el tipo trató de quitárselo de encima, pero él le dio un fuerte golpe con la base del arma que lo hizo sangrar. —Por favor, no me hagas nada— el hombre empezó a llorar, suplicando. Entre hipidos y tartamudeos.


—¿Sabes? Los tipos como tú me dan asco, me repugnan, eres un anciano asqueroso, ¿dime que crees que pensaran tus hijos de ti cuando se enteren de tu muerte, que pensara tu esposa?


—¡No! No me hagas nada. Te… Te daré lo que quieras cualquier cosa, por favor —Mikey sonrió, el tipo estaba rogando por su vida era glorioso.


—Yo creo que estarán felices, de que una escoria como tu muera —Mikey lo agarró del cabello—. ¿Dime cómo te gustaría morir? —El tipo se puso pálido y empezó a rogar. Al intentar soltarse, Mikey le dio otro golpe con el revólver —¡a ya sé! Morirás en tus términos —Mikey sonó soltando su cabello y aun apuntándole con el arma saco un cuchillo del cajón, el tipo intento aprovechar su distracción e intento pararse, pero Mikey tenía demasiada fuerza para intentar hacer algo, abrió el segundo cajón y saco unas esposas , agarrando las manos del hombre y amarrándolas a la cama —no grites mucho—se burló.


— ¿Qué vas a hacer?—Mikey descendió por la cama e intentó bajarle los pantalones — ¡¡¡¿Qué?!!! ¡¡¡¡NO SUÉLTAME, NO LO HAGAS!!!!! ¡¡¡¡¡¡NO!!!!!! —empezó patalear desesperado, Mikey le bajó los pantalones y el bóxer pasando el cuchillo por sus muslos lentamente, el tipo dejo de patalear temblando y sollozando, Mikey sonriendo como un lunático y en un rápido movimiento enterró el cuchillo en el muslo del anciano, que grito del dolor — ¡¡¡¡NOOOOOOO!!!! —Él comenzó a patalear de nuevo mientras Mikey se reía y enteraba una y otra vez el cuchillo en su ingle.


—Espera un momento… —Agarró rápidamente el teléfono que sonaba en su bolsillo y contestó.


-¿Si? —dijo el albino.


—Izana te deje un regalito en el hotel en sakae por favor, deste de él. —Izana suspiro.


—¿dónde estás?


—No puedo hablar en este momento, pero te prometo que pronto lo sabrás —y con eso la llamada se colgó.


—¿Quién era? —Un hombre con una gran cicatriz cuestionó mirándolo desde donde estaba recogiendo unos papeles.


—¡jum~! Al parecer mi Manjiro cometió otro asesinato —dijo mirando por la ventana y suspiro —. ¡Ja! Nunca me deja divertirme también, se supone que no debe matar tan seguido o lo atraparán. Ahora tengo que limpiar su desastre —frunció el ceño— y ya ni siquiera se digna a llamarme para saludar.


—Sabes que no puede llamarte tan seguido o sabrán dónde estás, él no quiere que te atrapen… yo tampoco quiero que lo hagan, —dijo el de cicatriz. El anterior identificado como Izana lo miró, entrecerrando los ojos, se levantó y lentamente se dirigió hacia él.


—dime Kaku-chan, lo quieres es un castigo ¿no? —lo tomo de la barbilla y lo jalo mirándolo cara a cara— no me atraparán, porque Manjiro me llame más seguido —escupió con veneno —Kakuchou, no te atrevas a justificar a Mikey, él tiene que hacerse responsable de sus actos, ¿Entiendes? ? ?, No necesita un abogado —lo soltó de manera brusca.


—Creo que Manji-chan se merece un castigo… —sonrió—. Se ha estado portando muy mal.


Hola como les va? Todo bien?


Esta historia estaba subida en Wattpad pero cuando cambio sus terminos decidi que la editaria y subiria auqui y Ao3.


Que les parecio? Opiniones son bienvenidas.


Gracias por leer


Bye