Capítulo 1
Sonaba la alarma avisando que ya era hora para ir al trabajo.
Un poco adormilado me levante y me dirigí hacia el baño, me di una ducha rápida y salí con una toalla envuelta en mi cuerpo.
Voltee hacia el espejo.
Dios, cada día me veía fatal, esas ojeras iban aumentando el doble cada día, y todo por esos turnos nocturnos. Ser médico era difícil pero valía la pena, a pesar de que perdíamos vidas a diario, también recuperabamos otras vidas. Era hermoso poder ver las caras de felicidad de las familias, se sentía una sensación cálida poder ver a los pacientes empezando desde cero y venciendo sus enfermedades. Tal vez se deba a que nunca tuve familiares que me quisieran a excepción de mi abuela, me echaron una vez que se enteraron que era gay, y tiempo después mi padre murió, me dolió no haber podido estar para el en sus últimos momentos pero así lo quisieron los demás, no me dejaron asistir a su muerte, mi madre me culpaba por ello, nunca tuve ese apoyo de mi familia que siempre quise.
Escuchar las historia de mis pacientes, de lo mucho que se esforzaban para poder ver a sus familiares o parejas, me hacia feliz pero no podía evitar recordar que nunca tuve algo así.
Cuando salí del closet, tenía 15 años, tiempo antes no me fijaba en eso de las parejas, prefería enfocarme en sacar buenas calificaciones, hasta que en prepa conocí a Alex, era muy guapo y sacaba muy buenas calificaciones, era uno de los mejores después de mi, fue un gran amigo, con el paso del tiempo me enamore de el, quería intentar ver si sentía algo por mi pero, lamentablemente perdí su amistad, me trataron horrible desde ese día en la escuela, "De que sirve ser bueno en la escuela si al final es gay" "Qué vergüenza, siento pena por sus padres" eso y más comentarios son los que soltaban.
En ese momento me culpe tanto, debí haberme enfocado totalmente en mi, no debí enamorarme.
No tardó mucho en llegar la noticia a oídos de mi familia, papá fue el que me trato peor, me pego y golpeó mucha veces, mi mamá solo lloraba viendo todo, después de que me sacaron fui corriendo a brazos de mi abuela, ella me dio la bienvenida y me cuido siempre, me hizo saber que no estaba mal que me gustaran los chicos y que ella siempre estaría apoyándome. Me vio graduarme pero ahora se había ido hace ya 1 año, me hacia tanta falta, ella lo era todo para mi, pero no la defraudaria, seguiría trabajando y tal vez encontraria a mi otra persona, aunque con este trabajo era difícil.
Salí de mis pensamientos y comenze a arreglarme para salir disparado hacia el hospital.
—Hola Jen —salude a una de mis amigas del hospital.
—Hola Nu —sonrió de inmediato al verme.
—Nos vemos después, se me hace tarde.
Pase de largo y corrí a cambiarme, por suerte aun no llegaba el jefe.
Me mantuve el día recibiendo varias personas, y tuve 2 cirugías hoy, estaba agitado, por suerte solo faltaba poco para que terminara mi turno o eso es lo que pensé...
—Doctor Chawarin, necesitamos su ayuda, hay una persona con herida de bala en la habitación 10 —se veía pálida.
Llegue y me sorprendí, el hombre estaba perdiendo mucha sangre.
—Rápido, llevame sangre a la sala de operaciones. —le grite alarmado a mi residente —OK señor, lo voy a llevar a la sala de emergencia, quédese despierto otro rato más.
Saque la bala, por suerte no era prufundo, sanará rápido, solo cocí algunas heridas que estaban abiertas muy profundo y termine.
El hombre aun seguiría inconsciente y era comprensible, había perdido bastante sangre, estaba débil.
Salí a sala de espera y llame a los familiares.
—Familiares de Pruk Panich —Grite hacia la sala.
—Somos sus guardaespaldas —Dos hombres se acercaron.
—¿Ustedes trajeron al señor?
—Si, ¿como se encuentra? —pregunto con un semblante serio pero sus ojos dejaban ver su preocupación.
—El está estable, ahorita se encuentra adormecido, probablemente en 1 hora despierte. —suspire —miren, no es que sea grosero, pero de verdad necesito a un familiar, el lo necesita ahora, probablemente necesita un soporte en alguien.
—El señor Pruk no tiene a nadie a su lado.
—Oh, entiendo. No se preocupen, lo cuidaremos bien —. Me sentí mal por preguntar eso —Bueno, porfavor vayan a dar sus testimonios, es una herida de bala así que la policía esta aquí, vayan a relatar los sucesos y vuelvan.
Salí y entre a los cuartos de descanso, tenía que dormir un poco, después de todo tenía que quedarme.
Una hora después fui en busca del Paciente, aun no despertaba así que me quede ahí por un rato.
No me había percatado bien de sus facciones, era muy guapo, tenía cejas gruesas, y su mandíbula era tan atractiva, se veía demasiado alto y dominante, era totalmente mi tipo.
Me abofetee por mis pensamientos, el era mi paciente.
—¿Quien eres? —la voz gruesa me hizo dar un brinco
—Soy el Doctor Chawarin, usted está aquí por una herida de bala —respondí de inmediato
Por favor que no se haya dado cuenta que me le quede mirando por mucho tiempo.
—¿Donde están ellos? —me miraba con una expresión tan seria.
—¿Se refiere a sus guardaespaldas? - asintió —ellos están declarando a los oficiales.
Sus mirada cambió a una más feroz, estaba temblando, no sabía que hacer, quería evitar su mirada pero algo me detenía.
—¿Cuando estaré de alta? —Dios, el era guapo pero, su actitud es tan... aghhh, arrogante.
—Necesitaría ver el proceso de sus heridas, podría quedarse solo dos días y luego podrá ir a su casa.
—Entiendo.
—Con su permiso, me retiro —estaba a punto de salir cuando volvió a llamarme.
—Doctor Chawarin, una vez que salgan puede decirles que vengan a verme —su voz ya no era tan feroz.
—Por supuesto, ahora descanse Sr. Pruk.
Salí de la habitación, avise a los hombres que su jefe los quería ver y me fui a atender otros asuntos.
Hoy no doblaria turno así que di una última ronda a mis pacientes.
—¿Se puede Sr Pruk? —espere a su confirmación pero no llego.
Entre y no estaba dormido como pensé, estaba sentado en el sillón viendo hacia la ventana, parecía muy sumergido en sus pensamientos.
—¿Qué ocurre Doctor Chawarin?
Me sobresalte, pensé que no se había dado cuenta de mi presencia.
—Solo vine a ver como estaba —me acerque —, ¿no ha tenido problemas con las heridas? —mire directamente a su cara pero el no me veía.
—No, estoy perfecto —sonrió y volteo su rostro —¿Sabe? Usted es un hombre muy atractivo.
Mi corazón empezó a palpitar más rápido de lo común.
—Uhmm... Gracias —voltee a otra dirección.
—Realmente lindo —se rio burlonamente.
—Sr. Pruk, será mejor que se acueste, es tarde.
—Dime solo Zee —se puso de pie.
—No puedo Sr Pruk.
—Eres lindo pero muy necio —paso por mi lado y luego se acostó.
—Sr. Pruk, es suficiente —sentía mis mejillas arder —. Buena Noches.
—Good Night -—me tiro un giño antes de salir.
¿Qué había sido eso? Olvidalo, ese hombre está loco.
Salí corriendo a los dormitorios para calmarme un poco.
Debía salir de aquí o se me haría más tarde para regresar. Tome mis cosas y me marche a casa.
—Buenas Tardes Sr. Pruk, ¿como amaneció? —entre tomando nota en mis expedientes.
—Normal, tal vez habría amanecido mejor si el Doctor Chawarin me hubiera asistido temprano.
—Por eso hay también enfermeras —Alze la mirada de lo que anotaba —. Viendo sus análisis es probable que puedas salir esta noche, pero debe cuidarse mucho.
—Claro que lo haré.
—Bien, eso es todo, me voy. Hasta luego Sr. Pruk.
—Adiós.
Me dispuse a terminar mi horario, estaba cansadisimo.
Termine a tiempo, solo firmaba la salida del Sr. Pruk y me iba a casita.
—Nu, esta noche haremos una cena, acompáñanos —Jen me rogaba con sus dos manos juntas.
—No creo, quiero descansar un poco más —se veía decaída - Ohh... Sr. Pruk venga —dije en cuanto vi a Pruk salir del elevador.
—Buenas Noches —Jen lo saludo.
—Jen te ayudará, te dará una lista de los medicamentos que debes tomar. Si tienes dudas puedes preguntarle, compermiso.
—Nu, la próxima vez no puedes negarte —asentí—. Adiós.
Los siguientes días fueron cansados pero pude dormir mejor, mis ojeras ya no estaban tan mal.
Una vez listo salí directo al trabajo, ya se me estaba haciendo tarde.
—Nu, buenos días —me saludo Jen en cuanto llegue.
—Buen día —le sonreí
—Nu, hoy llego el Sr. Pruk Panich, dijo que quería que lo atendieras tú —, me dio unos papeles —se negó a que otros doctores lo vieran, no es muy grave como la vez pasada pero tiene bastantes heridas.
—No te preocupes, yo me encargo —. Entre al elevador y me dirigi a la sala de espera.
Ahí estaba el, tan atractivo, llevaba un traje azul, siempre iba formal, me preguntaba en que trabajaba, parecía una persona de mucho dinero, incluso sus guardaespaldas lo seguían siempre.
—Sr Pruk, buenos días —me acerque
—Buenos Días —, se paro al instante, estaba muy sonriente.
Tenía una sonrisa muy bonita.
—Pasemos a mi oficina, por aquí por favor.
—Con gusto.
Entramos y cerre la puerta tras de mi.
—¿Y bien? ¿Por que se negó a que lo atendiera otro médico? —me senté detrás de mi escritorio.
—Porque le soy fiel, de ahora en adelante quiero que me atiendas solo tú —sonrió.
—No siempre podré atenderlo —me puse de pie —. Venga, necesito ver sus heridas —señale la camilla.
No eran tan profundas.
—Por suerte no necesitan puntos, tardarán en cerrar pero si se cuida adecuadamente podrán sanar rápido.
Tenía dos heridas en su frente y otras en sus brazos.
—Qué mal, quería verte más tiempo —me miraba tan profundo.
—Pues lo siento, no será posible —unte un poco de tratamiento en sus heridas —. En la farmacia le darán los medicamentos, debe ponerlos tres veces al día.
—No me dirá el sana sana colita de rana.
—No, ya no es un niño —quería reírme pero me contuve —. Es todo, lleve esta receta y le darán todo abajo en la farmacia.
—Luces tan dulce pero tienes una personalidad tan feroz, como un gato.
—Los gatos son lindos y adorables —contrataco.
—Super parecidos —ríe —Me voy, extrañame mucho Nu.
Iba a regañarlo pero su fue.
Acababa de insinuarme qué era un gato lindo, adorable y me llamo por mi apodo, ni siquiera debería agradarme pero, se escuchaba tan bien cuando el lo decía.
Habían pasado varias semanas y este hombre seguía lastimandose, llegaba seguido con golpes o heridas profundas, como si siempre estuviera metido en peleas.
—Pruk, debes dejar de pelear —dije mientras le cambiaba el vendaje —No esta bien llegar siempre moreteado.
—Lo intento, pero viéndole el lado bueno... — tomo mis manos en las suyas —puedo estar contigo seguido.
En definitiva el era un peligro para mi corazón.
—Basta de coqueteos, debes cuidarte, hablo en serio –lo mire enojado.
—Intentas parecer enojado pero tu cara forma un puchero tan adorable —agarro mis mejillas y las estrujo —. Me gustas tanto.
Mi corazón se agitó, empezaba a sentir arder mis mejillas.
—No digas eso -—quite sus manos de mi cara.
—¿Cuando me darás una oportunidad? -—tenía una carita de cachorro en este momento.
—¿Oportunidad?
—Salgamos a una cita -—me sorprendí
—¿Una cita? No creo que sea buena idea.
Claro que no era buena idea. Mis sentimientos por el no debían crecer más, apenas y conocía su nombre, salir a una cita con el es como abrirle una oportunidad a que me corteje.
Aun no estaba listo para una relación, mi trabajo me impediría verlo seguido, y esto tendría un solo final para los dos.
No quería sufrir más.
—¿Porque no? Quiero que nos conozcamos más —volvió a tomar mi manos —. Nu, por favor acepta.
—No lo se, no creo que debamos cruzar la línea.
Me mantenía con la mirada gacha, no quería mirarlo a los ojos, temía ceder.
—Te prometo que si no funciona, me alejare.
Por fin hize contacto visual.
No quería dejar de verlo. No quería que se alejara, mi corazón se comprimía de solo pensar en ello.
Un poco indeciso asentí.
—Esta bien, vamos.
—Muchas gracias, mi bonito —me abrazo.
Se sentía tan bien, su olor era tan refrescante y embriagante, a veces me daban ganas de enterrar mi cara en su cuello y aspirar su aroma.
No, estaba mal, no debería sentir más cosas por el.
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¡Hola!
Espero y disfruten de esta historia.
Los amo, besos.