PrΓ³logo
Cuando me dijeron que, si es que se llegaba a presentarse ante mΓ la oportunidad de permanecer en el mismo espacio que el lΓder de Bonten, me negara rotundamente, porque si el segundo al mando llegaba a enterarse, no dudarΓa en acabar con mi vida antes de que pudiera siquiera darme cuenta.
Normalmente responderΓa a eso con una risa burlona, el simple hecho de pensar en eso me parecΓa irreal. EstΓ‘bamos hablando de un grupo criminal ΒΏQuΓ© probabilidad existirΓa de que yo, siendo una chica comΓΊn y corriente, terminara involucrada con alguien tan peligroso como Manjiro?
DespuΓ©s de todo, era prΓ‘cticamente imposible que dicha situaciΓ³n se fuera a presentar en mi vida, por lo menos, ni siquiera en mis sueΓ±os aquello era remotamente posible.
Y, justamente por lo mismo, no podΓa creer que estuviera allΓ, oculta detrΓ‘s debajo de el escritorio del mismΓsimo Manjiro Sano, esperando a que Sanzu saliera de la oficina para poder salir sin recibir una bala en el crΓ‘neo.
Tal vez deberΓa haberme tomado en serio aquellas tontas charlas que solΓa tener con mis amigas, o mi familia, cada vez que veΓamos una noticia relacionada con Bonten.
Y, tal vez asΓ, podrΓa llegar a sentirme mΓnimamente segura en lugares como mi propio departamento.
Pero era bastante tarde para arrepentirse o pensar en quΓ© habrΓa sucedido si es que me hubiera negado a compartir el mismo espacio con Sano en aquel ascensor.
Mis pensamientos son interrumpidos por una mano cubriendo mi rostro con fuerza, haciΓ©ndome gritar de forma ahogada debido al terror que habΓa inundado mi ser casi por completo.
Oh, Sanzu me encontrΓ³. Solo quedaba cerrar mis ojos y esperar la inminente muerte frente a mis ojos.








