|RAYO VELOZ| |KIRIKAMI|

Summary

|RAYO VELOZ| |KIRIKAMI| |ABO| |ONESHOT| » Kaminari Denki no sabe que es un Omega, pero su adorado amigo sospecha que lo es. ¿Qué sucederá cuando Denki se presente como uno? ¡Kirishima Eijiro, es tú oportunidad! Advertencias: |KIRIKAMI| | ÚNICO CAPÍTULO | |SOFT||CUTE| |OCC||ABO| ╰► PERSONAJES DE BOKU NO HERO (Kōhei Horikoshi). ╰►IMÁGENES CON SU RESPECTIVO AUTOR. ╰►TEMÁTICA OMEGAVERSE MODERNA. M/M. HOMOSEXUAL. ABO ╰► ÚNICO CAPÍTULO. ╰► CRÉDITOS A LA PORTADA (@anilaxchan)

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

|🅡🅐🅨🅞 🅥🅔🅛🅞🅩|

━━━━━━ ◦ ᖇᗩYO ᐯEᒪOᘔ ◦ ━━━━━━

— ¿Qué piensas de los Omegas, bro?

Me pregunto en aquella ocasión Kirishima, un Alfa muy simpático y amable de mi grupo de amigos; mientras comíamos hamburguesas en KFC. Y, solo pude reír por eso.

— Solo diré que son personas que debemos proteger como cualquier otro.— Respondí en ese entonces con normalidad.

— ¿No has pensado que podrías ser un Omega dormido, Denki?— preguntó, Mina, mi amiga Beta, sonriendo por la ocurrencia de su duda—. Es decir, no tienes olor. Pero aun así tu cuerpo y carácter dócil son compatibles al aspecto de uno.

Tampoco le tomé importancia, pero debí investigar del tema para no sufrir lo actual.

— Imposible. Mis padres son Betas, como podría ser yo un Omega cuando no coincide con la genética de ellos.— Sonreí, tomando mi soda.

— ¿Por qué sería imposible?— Cuestionó Kirishima, mirándome como tonto. Mi amigo pelirrojo en ocasiones podía ser muy bobo, por lo que, solo lo abracé por los hombros y zarandeé explicando lo anterior.

— ¡Ustedes Alfas no entienden nada!— Exclamé en son de broma, haciendo reír a todos en la mesa—. Nunca seré Omega porque ya pasé la etapa de presentación.

— Existen los Omegas dormidos— Dijo en ese momento, Sero, otro Alfa divertido, que mordía su hamburguesa—. Y, aunque lo niegues, tienes cierto parecido a ellos. ¡Más aún cuando Bakugo te regaña!

Me acuerdo de sus risas, de sus bromas y de sus aromas.

— ¿Quién en su sano juicio no se asustaría con los regaños de Bakubro?— pregunté, temblando al recordar sus gritos y maldiciones.

Entonces, me olvide de aquella salida tan especial.

Los días fueron pasando, y no recordaba ni cuestionaba nada de mi segundo género; porque, al fin y al cabo, sería un Beta entre millones de ellos.

Se supone que debía ser uno. Se supone que los resultados no mienten. Se supone que no debía encontrar— ni tener— una pareja predestinada para mí. Se suponían tantas cosas, que ninguna terminó siendo verdadera.

Así que, cuando escuché ese grito por primera vez me quedé congelado.

Ese día debía ser normal, común como cualquier otro.

Ese día solo quería pasar con Kirishima, disfrutando de sus palabras.

“¡Corre, Denki!”

Aquel grito que nunca pensé escuchar en mi vida; estaba ahí, taladrando mi mente como un clavo. Y sé que debía estar preparado pues, al fin y al cabo, soy un estudiante de la U. A. una academia que forma héroes para salvar vidas y estar en constante peligro.

Pero, no lo estaba.

Sensaciones de miedo, inquietud, calor, asfixia y dolor se apoderaron de mí por minutos; dejándome indefenso en un mundo desconocido.

“¡Corre, Omega!”

Realmente nunca lo esperé. Nunca quise ser ese promedio mínimo de personas que reaccionan a esas palabras tan espeluznantes y demandantes de un Alfa que doblega tu dignidad y poder. Dejándome indefenso y sumiso ante él.

La voz de mando de un Alfaque solo busca su placer.

Nunca quise «ni esperé» ser un Omega nacido de dos Betas.

— ¡Corre pikachu!— grito, Katsuki, siendo uno de mis amigos más cercanos y Alfa más poderoso de la U.A. Este detenía con sus explosiones a algunos Alfas que intentaban llegar a mí.

— ¡Denki, corre a la enfermería por favor!— suplica mi amiga, Mina, luchando con otros estudiantes que intentan rebasar al rubio de Katsuki.

Las lágrimas caían de mis ojos, provocando más ansias a aquellos Alfas prepotentes que usaban sus quirk en mis amigos para llegar a su presa. Para llegar a mi Omega.

Sollocé, quedando inmóvil en medio de la pelea por la impresión y el temor de ser devorado. Algo dentro de mí lloraba a mares, llamando y rasguñando mi pecho con fuerza por su Alfa. Ese algo era mi Omega recién presentado, sufriente y soñador que pensaba en su otra mitad; como si este fuera a venir y salvarlo.

Llore, chillando por primera vez.

Aquella voz que salió del interior de mi alma llegó a mi amigo Kirishima que, al verme en ese estado tan vulnerable, gruñó con fuerza provocando temor a aquellos que intentaban devorarme. Y lo sentí. Sentí por primera vez esa sensación de plenitud y protección que siempre escuche en las conversaciones de los Omegas que cruzaban camino conmigo.

Y lo supe. Supe que siempre estuve a lado de mi compañero predestinado. Mi compañero que fue creado para mí y solo para mí.

— Alfa, ven— susurre, ahogando un sollozo en mis labios. Temblaba por el calor del celo, y sufría espasmos por el frío suelo. Podía sentir algo salir de mí, humedeciendo el interior de mis muslo y ropa. La sensación era extraña, pero raramente satisfactoria.

« Alfa, ven» repetía con ansias mi Omega, llorando y suplicando como un niño por un dulce.

— ¡Apúrate pelo de mierda! ¡Ese idiota te necesita!— Escuche la voz de Bakugo, seguido de un: “¡Kacchan no le grites!” de parte su Omega, Izuku Midoriya.

— ¡Denki!

— ¡Alfa!

Recuerdo los brazos de Kirishima rodearme y protegerme. Recuerdo su aroma a cirios y lavanda tranquilizarme. Recuerdo el beso que tensó mi alma y corazón. Y recuerdo ser... ser salvado por él, y todos mis amigos.


— Si, tus resultados son exactos— afirma la anciana con algunos papeles en mano—. Eres un Omega dormido, o bueno... lo eras, niño.

— Eso...— susurré, abrazando a mi Alfa para darme confianza en preguntar y no sentirme intimidado por la anciana y el profesor; siendo rodeado de inmediato por los protectores brazos de Kirishima—. ¿Por qué se dio?

— Son cosas que no podemos predecir, por el momento. Tal vez genética. Tal vez destino. Tal vez brujería. Tal vez cambios. ¿Quién sabe? Sin embargo, algo es seguro— dice, guardando las hojas— ¿De qué colegio vienes? Estoy segura que no están haciendo bien su trabajo; y por ello de estos sucesos tan catastróficos.

El aura de peligro salió del cuerpo de la pequeña anciana como agua en río, siendo seguida por el profesor Aizawa que apretaba sus puños.

— Denki debe ser protegido— asegura, Kirishima, acariciando mi espalda de arriba abajo para tranquilizar mis intensos nervios.

— ¡Por supuesto!—asegura Mina, sentada en un banco cerca de su amigo Bakugo.

—Te protegeremos, Denki— Calma con su voz el pelinegro, Sero.

—Más y más problemas, mierda.—Se queja con semblante serio el rubio.

— Gracias, chicos— llora Denki, aferrándose a su pareja destinada al sentir- por primera vez- aquel sentimiento de protección dentro de una manada. De su manada.


Los días no habían sido nada fáciles. Empezando por el hecho de que muchos Alfas intentaban cortejarlo, algo que de cierta manera nunca ha entendido, e incluso intentaron obligarlo a estar con ellos con su voz de mando. Sin embargo, su manada estaba ahí para protegerlo. Aunque se siente un poco extraño, ya que nunca ha pasado por estos acosos extremos; además, no le gusta estar con ningún otro aroma desconocido. Su lobo, el cual es como un cachorro mimado, llora y gruñe cuando otro olor fuerte se acerca o intenta marcarlo.

Y, en ocasiones, llama con un chillido a su Alfa.

— ¡Denki!— Oye en su mente el Omega, recordando como Kirishima siempre llega a salvarlo de esos Alfas.

La primera vez que sucedió aquello, chilló tan fuerte que toda su manada de amigos corrió a su rescate en menos de un minuto; siendo su amigo pelirrojo quien llegó a su lado desprendiendo un fuerte aroma.

Un olor delicioso. Territorial, pero delicioso que calmó a su Omega con solo olfatearlo.

El rubio sonreía embobado en medio del pasillo de la academia, dirigiéndose a la enfermería para los chequeos diarios que la anciana demandó tener con él. Y, por supuesto, que él aceptó.

Caminaba solo con sus pensamientos, sonriendo, suspirando y lanzando corazones a su alrededor por el enamoramiento que siente en su corazón.

— Hola, hermoso— dice alguien cerca de su oído.

Denki se sobresalta, cubriendo su oreja roja por el aliento caliente de aquella persona desconocida que se atrevió a sobrepasar su espacio personal. Esta persona— Alfa, por supuesto— le sonríe coqueto, mientras se arrima a la pared para verse más atractivo.

«Ser omega no es fácil» Se recalca él, suspirando con derrota. « Es el cuarto este día» , lamenta.

«Este Alfa tiene un olor feo» le informa su Omega, olfateando su alrededor y haciendo muecas raras en total desacuerdo.

— Lo siento, no estoy interesado— habla con tono bajo, sintiéndose inseguro al rechazar una cortejo que no pidió; pues, cada Alfa tiene una manera diferente de reaccionar ante una negación. Y no sería la primera vez que ocurre.

Los constantes acosos a su persona lo tenían harto, temerario e inseguro. Su Omega tiembla al ver el semblante serio del chico, que era sonriente, para arrugar su frente y desprender su aroma a limón.

«Agrio y potente» llora Denki, pensando si correr o llamar a su manada.

— ¿Acabas de rechazarme?— sonreí con ironía el Alfa, mirando para todos lados—. ¿A mí? ¿En serio?

— S-Si— afirma con temor. Sus manos sudan y el aliento le falta, siente una roca instalarse en su garganta impidiéndole hablar y dar su razón—. Y-Yo... yo tengo...

— Tiene Alfa. Así que aléjate, bastardo—Gruñe Bakugo detrás de su persona. Denki suelta el aire contenido y se permite sonreír con calma y volver a rechazar el cortejo del Alfa.

Este se va con indignación, desprendiendo su aroma ácido con furia mientras se aleja. Katsuki vuelve a gruñir molesto por el comportamiento de aquel inferior Alfa. Él esparce su aroma a madera por el pasillo, dejando en tenue el olor a limón, y envolviendo al cuerpo del Omega como protección, ya que al estar en una manda esa acción significa “respaldo” y “no está solo”.

— ¡Gracias Bakubro!— exclama con lágrimas en los ojos, siendo golpeado por el mismo.

— Deja tus estúpidos agradecimientos. Y sigue a la enfermería— regaña, dándole la espalda y caminando hacia la enfermería.

Denki sonríe, corriendo para alcanzar a su amigo explosivo.

Ambos llegan al lugar, siendo el Omega quien se queda para recibir las debidas indicaciones para sus próximos celos; mientras el Alfa espera afuera con su celular a la mano escribiéndole mensajes a su pareja.

— ¡Kiri! ¡Kiri!— exclama con euforia el Omega, corriendo hacia su pareja destinada—. ¡Mira qué encontré! ¡Una mini guitarra!

— ¡Wow! ¡Eso es genial, bro!— grita desde la distancia el pelirrojo acompañado con Mina, la chica beta, alzando sus dedos pulgares.

— ¡Denki!— Se alza la voz otra persona. El Omega rubio se detiene, observando a quien lo va llamado; siendo Midoriya Izuku junto a su pareja que caminan agarradas de la mano en el exterior de la academia.

— ¡Midobro!— exclama de la misma manera el rubio. Sus pasos cambian de dirección y ahora corre hacia su amigo peliverde, quien lo espera con una sonrisa única y brillante. Ellos se abrazan, impregnándose de sus aromas como muestra de protección ya que ambos Omegas se consideran de la misma manada; por lo que, el lobo interior de Izuku, siendo el mayor, cuida y vela por el menor.

— ¿Cómo has estado?— pregunta, acariciando la cabellera del pequeño.

— Muy bien. Aunque quisiera hacer muchas cosas, al parecer mi lobo no quiere colaborar—dice, rompiendo el abrazo—. Solo es un consentido que busca los brazos de su Alfa.

El suspiro que lanza sin interés hace reír a Katsuki que —posesivo— atrae a su pareja a su firme pecho.

— Entonces anda con él, y deja de joder—dice, caminado hacia los otros dos de su manada.

—¡Kacchan!—reclama, Midoriya.

-— Gracias por tu amor, bro— dice, sarcástico, el pequeño Omega.

Los tres caminan hacia Kirishima, quien al ver a su pareja ignora a la beta que sonríe por ese comportamiento tan lovely.

Denki, al llegar, se tira a los brazos de su Alfa con una gran sonrisa. El pelirrojo lo atrapa, hundiendo su nariz en la curvatura del cuello para aspirar el dulce aroma natural de él.

El Omega ríe, y el Alfa se permite hacer cosquillas en esa zona tan delicada. A Denki no parece molestarle así que Kirishima aprovecha eso para posar sus manos en la cintura del pequeño con la única intención de causar aún más risas. Las cosquillas no se hacen esperar, y Denki tiene que rogar por oxígeno.

Kirishima sonríe, dejando su pequeña travesura de lado. Sus dientes puntiagudos aparecen, y el se acerca a su Omega para rozar las narices. Ese gesto llena de ternura a Denki, quien, por impulso del momento, besa los labios ajenos.

La sorpresa dibujada en el rostro del pelirrojo provoca un sentimiento de vergüenza al rubio. Denki siente sus mejillas arder, y se esconde en el hombro del mayor con un abrazo.

«Mierda, ¿qué hice?» piensa, escuchando su corazón latir con cada golpe.

«Hiciste lo correcto, Kiki» sonríe el lobo interior, moviendo su colita con emoción.

— Ay, Dios— susurra, apretando el agarre de su abrazo.

—¿Te arrepientes?— Le pregunta con su suave aliento en la oreja.

El sonrojo se hace más notorio, y él puede jurar que explotará de la vergüenza. Así que, oculta su rostro en la curvatura entre el hombro y el cuello de su pareja; siendo un atrevimiento para cualquier otro, pero siendo tan íntimo para ellos dos. Por suerte, los demás han dejado a la pareja sola para no causar molestias, y para no presenciar otra escena tan romántica. Por lo que, Denki responde en tono bajo.

—Nunca.

Kirishima ríe, y acaricia el cabello suave del Omega para calmar los nervios de este.

— Es gracioso está situación, ¿no?— Dice, llamando la atención del rubio chismoso que tiene en brazos.

Una oreja se levanta por su cuenta al escuchar esas palabras, y murmura un por qué tocando la suave piel del pelirrojo. Este ríe antes de continuar, pues sus labios han tocado el cuello ajeno, zona el cual es muy sensible para el Alfa.

— Bueno— comienza, sentándose en el césped de la cancha junto a Denki. Ambos miran a sus amigos, quienes discuten un poco lejos de ellos igualmente sentados. Una mini explosión se escucha, y Kirishima ríe al imaginar la situación de su amigo Katsuki. Luego, con tranquilidad, mira el cielo, pensando. El Omega lo observa, esperando que siga con su explicación. Más, el pelirrojo sonríe y, en un imprevisto movimiento, jala al Omega a su regazo.

Denki grita, sorprendido.

El Alfa ríe a carcajadas, besando las mejillas de su pareja para apaciguar el susto anterior.

— ¡Eres un loco, kiri!— Se queja el rubio, sonrojado.

— No se puede evitar.— Dice, siguiéndole la corriente.

— Habla.

— Bueno— Sonríe, tocando un mechón rubio—. Es gracioso porque antes no me prestaba atención y no me mirabas con estos ojos tan iluminados de amor.

— Eso es-

— No, eso no importa ahora— Calla, besando la mejilla del Omega—. Las cosas eran distintas antes de que te presentarás. No podías sentir mi aroma, ni ninguna de mis emociones; aunque tampoco hacía el esfuerzo para que se notará así que no es tu culpa.

» Cuando te conocí, pensé que era un chico muy divertido y lindo. Eras pequeño a comparación de otros betas que conocí, así que pensé que eras un Omega a primera instancia. Sin embargo, juraste ser un beta nacido de dos betas; por lo que, no me importó que te acercaras con la única intención de molestar a Bakugo. Aunque, para ser sincero, mi lobo se rehusó a creer— aclara, sonriendo nostálgico—. Más tarde entendí que eras mi pareja predestinada. Y eso me entristeció, porque siempre deseé una familia. Y, esto sonará inmaduro e infantil, pero terminé peleando con mi lobo por ese pensamiento. Él estaba seguro que quería estar contigo independientemente de tu género, así que tuve un colapso interno. ¿Te acuerdas cuando caí desmayado en la práctica?— El rubio asiente, acariciando el cabello del alfa—Pues ese día me decidí.

El Omega lo observa, desconcertado por esa afirmación. Y aunque estaba dolido por las palabras de Kirishima siguió escuchando con atención.

— Ese día te preocupaste bastante, y mi lobo estaba muy feliz por tus cuidados. Y bueno, realmente me puse a pensar sobre mi futuro. ¿Era necesario tener hijos de sangre para formar mi añorada familia? Y llegué a la conclusión que no. No importaba, siempre y cuando pueda formarla contigo.— La confesión hizo ruborizar a Denki, que le sonrió con cariño—. Y tome la mejor decisión de mi vida.

— ¿Lo es?— pregunta, sabiendo la respuesta.

— Siempre. ¡Así que empecé mi cortejo! Y has de saber que no funcionó— dice, riendo por su propio fracaso—. Ni una mirada me dabas cuando me acercaba. Y eso me entristeció bastante. Lloraba en mi cuarto por culpa de mi lobo que siempre se culpaba de no ser lo suficiente bueno para ti; por lo que, pensé que nunca podría estar a tu lado.

» Había aceptado ese destino. Tú con otra persona que no sea yo, siendo feliz y amado en un hogar con tus hijos— Lágrimas resbalaban de su rostro al decir aquello, las cuales eran limpiadas por las tiernas manos de Denki que se sentía culpable—. No sabes cuánto me dolía imaginarlo, pero acepte que nunca te gustaría o incluso llegarás a mirarme con esos ojos.

— No pensé que tú-

Kirishima niega, sellando los labios ajenos con su dedo índice.

— No podías, y creo que fue lo mejor. Me hiciste dar cuenta lo importante que eras para mí, lo especial que eres para ambos.

» Mi lobo y yo llegamos a un acuerdo unos días antes que ocurriera tu presentación. Dejarte ser feliz, y yo sería feliz. Y, aunque parezca absurdo, mi lobo aceptó esa locura.

— Yo... de verdad lo siento— susurró, besando con dulzura las lágrimas del pelirrojo cómo una disculpa sincera—. Pero lo tenías bien merecido, tonto Alfa.

—¿Eh?

— Nunca me miraste con atención, Kiri. ¡Yo ya estaba ilusionado contigo desde un principio! Tal vez sea un idiota, pero no ha ese extremo— Se queja, cruzándose de brazos— ¿Quién en su sano juicio se acercaría a Bakubro? Yo lo hice, no refutes. Pero no lo hice con la intención de molestarlo. Mi meta era hablarles y entablar amistad.

» ¡Te juro que ese era el motivo inicial! Pero al verte de cerca, no pude evitar ponerme tan nervioso. Y termine diciendo puras estupideces. ¿Por qué crees que contigo soy tan divertido? ¡Confianza y nervios! ¡Nervios!— La forma exagerada de mover las manos del Omega hace reír a Kirishima— ¡Ves! Siempre te la pasas riendo frente mío, ¿cómo iba a saber que te gustaba?

— ¿No se notaba mi cortejo?— pregunta el Alfa, sorprendido— Mina se dio cuenta al instante.

— Mina siempre sabe todo. ¡Esa chica parece una bruja! ¡Ella también supo que me gustabas desde un inicio!

Ambos se quedan en silencio tras esas verdades. Analizando.

Al segundo se echan a reír sobre el césped, sabiendo lo tonto que habían sido antes.

— Me gustas, Kaminari Denki— dice, parando su risa de poco a poco—. Me gustas desde que te conocí.

— Tonto Alfa— responde, besando sus labios—. Te quiero mucho, Kirishima Eijiro.

Las risas, el calor ameno del ambiente deja un recuerdo hermoso en la memoria de ellos. Siendo una futura anécdota que contarán a sus hijos. Un indeleble recuerdo que llevarán hasta muerte

« Te amamos, Alfa»

« Y nosotros te protegeremos, Omega»

Unión y conexión.

Amor y comunicación.

Esas simples cuatro palabras fueron lo que los unió.

━━━━━━ ◦ ᖇᗩYO ᐯEᒪOᘔ ◦ ━━━━━━