The Demons

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Summary

Lilith una chica de poderes extraños y características singulares desconoce por completo su origen, su vida, pero sobre todo desconoce su más terrible maldición.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Sinopsis

Recuerdo aquel día como si fuera ayer.


La noche era más oscura que de costumbre, los animales se encontraban nerviosos y ansiosos como si supieran que algo no estaba bien, el ambiente era pesado como si todo el mundo supiera que aquel día era el inicio de una Era llena de caos y oscuridad.


Aquel fatídico día llegó mucho antes de lo planeado.


Una hermosa ninfa se encontraba recostada en su amplia cama retorciéndose de dolor rodeada de parteras que corrían de un lado al otro con los nervios de punta por los gritos desgarradores de la mujer, pensaban en cómo hacer para salvar al bebé y a la madre sin que corran ningún riesgo. Un parto prematuro hacía que el padre del bebé caminara de un lado al otro con temor de perder a su hijo prodigio, que, a pesar de estar maldito, seguía siendo sangre de su sangre.


Al parecer después de todo los dioses si apreciaban, aunque sea un poco a sus hijos, más si estos eran los prodigios. Los hijos prodigios de los dioses eran perfección pura, eran buenos atletas, guerreros, poseían poderes únicos e inigualables al punto de poseer más de un solo poder en su interior. Estos hijos al ser perfectos podían hasta tomar el lugar de los hijos primogénitos y herederos.


El gran rey de dioses no podía perder a su hijo prodigio, no luego de haber sido humillado por su hermano frente al resto de dioses, al ser retado y maldecido públicamente. El hermano del rey de dioses creyó que al maldecir al hijo prodigio del rey podría obtener por fin su venganza, pero en su ignorancia no se dio cuenta que maldijo también a su propio hijo prodigio, aquel hijo que no era sangre de su sangre pero que al final crio y amo como si fuera suyo solo que nadie en el reino lo sabía.


Nunca antes se había visto algo parecido, los hijos prodigios de dos de los dioses más poderosos de Athemios estaban malditos y todo por obtener el trono, no hay ninguna maldición más fuerte que amarrar a dos seres completamente opuestos para que estén juntos por el resto de su vida y esta maldición era la que tenían los hijos de los dioses.


El rey no era nada tonto, habló con el oráculo, con las hermanas del destino e incluso con la diosa de la magia negra para conseguir una cura para esta maldición, pero todos llegaron a lo mismo: ofrecer la mano de su hijo a un dios o semidios mucho antes de que ambos nazcan para así amarrar su destino y evitar que el hijo prodigio de su hermano reclame a su tan preciado tesoro.


—¡¿Por qué tardan tanto?! —gritó el rey desde afuera de la habitación, necesitaba saber el sexo de su hijo para traer al semidios con quien casaría a su hijo. Un grandioso plan que le salvaría la vida a su hijo, eso era lo que el rey creía, pero nadie le aclaró que esto era una posible solución.


Las horas pasaron y luego de que los gritos cesaran, el llanto de un bebé se hizo presente, sin siquiera esperar el rey entró a la habitación llevándose la sorpresa de que su amado hijo era una niña.


—Traigan a Valick y a su hijo — ordenó el rey — que sea pronto, mi hija necesita ser salvada.