Nobody #01
⟨El amor es algo que llega sin avisar. Lo sabía perfectamente. Mi vida se basó únicamente en dedicarme al estudio y al trabajo. Siempre fui de pocos amigos, ya que nunca tenía tiempo para hacer más. Un chico solitario que ama el café, los libros y los gatitos, pero nunca tenía tiempo para el amor. Lo que veía un futuro era a mí en mi departamento lleno de pequeños gatos. Nunca me imaginé una vida junto con alguien. Lo considera absurdo, patético.
Quería ver a mis dos mejores amigos casarse, tener hijos, ver su vida estable mientras yo me encargaría de consentir a mis sobrinos. No tengo hermanos y mis padres viven del otro lado de la ciudad. Estaría solo y ni así me imaginaba la vida con alguna persona. El amor daba asco.
Hasta que conocí a Kim Mingyu.
Kim Mingyu era un hombre fuera de mis expectativas, cinco años mayor con una vida que parecía estar resuelta. Era guapo, tenía un buen auto y buenos modales. Una persona que estaba lejos de mi alcance.
Él nunca se fijaría en mí.
¡Por dios! Ni siquiera era bonito. Soy demasiado delgado, mi piel no tenía un color agradable, demasiado pálido y mi rostro era promedio a los demás hombres. Tengo miopía y un pésimo gusto por vestir.
Todavía así, no podía quitarme sus palabras de la mente.⟩
—Wonwoo, ¿Tienes algo que hacer después de tu horario laboral?
—¿Eh?
Esa pregunta lo dejó muy desubicado. Mingyu era cliente frecuente de la cafetería en la que Wonwoo trabajaba. Siempre tenían pláticas casuales sobre el trabajo de ambos, sobre los gatos, algunos libros que Wonwoo leía y las quejas de Mingyu sobre su trabajo. Parecían ser buenos amigos o por lo menos tenían una decente relación de cliente a empleado.
—Pregunté si tienes algo que hacer después del trabajo —repitió. Provocando el sonrojo de Wonwoo por lo estúpido que creyó verse.
—En realidad, no —dijo un tanto inseguro y con su corazón latiendo con rapidez—. Voy a casa directo a estudiar un poco y luego dormir, ¿por qué la pregunta? —Mingyu se apoyó en la barra de frente, tenía suerte que no había clientes esperando.
—¿Te parece tener una cita?
Wonwoo sintió que su rostro se puso rojo, lo caliente que subía a su cuerpo se lo confirmaba y más cuando vio a Mingyu sonreír divertido por lo que estaba causando por él.
⟨Nunca tuve un crush con Mingyu... En realidad, tal vez lo tuve, pero jamás había pensado que él tuviera algún interés en mí. No soy una chica bonita y Mingyu se notaba que tenía interés en las mujeres. Jamás pensé que le gustarán los chicos, o siquiera le gustaba yo. Tal vez mi gayradar se averió y confundí la pinta de hombre heterosexual en Mingyu a un hombre que se vestía simplemente bien.⟩
—¿Y bien? —Wonwoo se despertó de sus pensamientos.
—Ah... no lo sé, nunca he tenido una —bajó la mirada apenado—. Y no es que no quiera, solo me siento un poco inseguro.
—¿Te hago sentir incómodo? —Wonwoo entró en pánico.
—No, no, para nada —se apresuró a decir—. Es que... siento que no soy un chico lindo en el que te puedas interesar.
—Eres lindo, Wonwoo —comentó Mingyu con aquella sonrisa que dejaba sin aliento a Wonwoo—. Por supuesto que me interesas, ¿no crees que nuestras pláticas te hagan saber algo? —Wonwoo solo pensaba que era cortés—. Me interesas, y mucho.
—De acuerdo... —murmuró. Mingyu se alegró en ese momento—. Tengamos una cita.
—¡Perfecto! —exclamó Mingyu con una sonrisa—. Pasaré por ti a la hora de la salida, ¿te parece bien?
—Sí... —susurró.
—Nos vemos —se despidió.
Vio a Mingyu salir de la cafetería con el café que le había entregado previamente. Se dejó caer en el suelo apoyándose de la barra, sintiendo como su rostro se ponía caliente y rojo, y su maldito corazón no dejaba de latir desesperadamente.
Tendría un colapso si no se calmaba pronto.
—Hey, Wonwoo, ¿te pasa algo? —Wonwoo llevó las manos a su rostro. Kwon Soonyoung, su compañero de trabajo, se acercó a él, agachándose para quedar a su altura—. Estás todo rojo, ¿acaso tienes fiebre?
—Me acaban de pedir una cita —murmuró. Soonyoung abrió la boca demasiado sorprendido, llevando una mano para exagerar en el gesto.
—¡Eso es bueno! —dijo Soonyoung con alegría—. Nunca te había visto algún ligue, creí que morirías solo —Wonwoo se descubrió la cara para mirar a Soonyoung con odio.
—¡Cállate!
Wonwoo no dejó de pensar en un maldito segundo en las palabras de Mingyu. Su propuesta de salir en una cita se quedó grabada en su mente. Aquello hacía que su estómago sintiera mariposas y su rendimiento en el trabajo empeoró. Se puso demasiado distraído que incluso llegó a derramar dos cafés.
Su jefe lo mataría si se llega a enterar.
Sus nervios aumentaban conforme las horas de trabajo pasaban, quería esconderse y no salir más, pero debía ser un chico maduro y enfrentar las cosas. Trató de distraerse, pero nada funcionaba. Y cuando se encontraba en los vestidores para quitar su uniforme y ponerse su ropa diaria, recordó un hecho importante.
Ni siquiera traía ropa presentable para salir con Mingyu. Él era un chico guapo y de buen vestir, mientras que Wonwoo solo llevaba una camisa blanca con un estampado de la silueta de un gatito, una chaqueta de color piel y unos jeans. No podía ir a casa en ese momento, porque Mingyu no sabía dónde vivía.
¿En qué momento se le ocurrió aceptar esa maldita cita?
—¡Soonyoung! —llamó a su amigo tan pronto entró a los vestidores—. ¡Préstame tu ropa! —se acercó a él tomándolo de la camisa—. Es una emergencia.
—¿Estás bromeando? —Soonyoung lo miró con cierto desagrado, y luego se cruzó de brazos—. No quiero que mi ropa huela a sexo.
—¡No voy a hacer eso para nada! —Wonwoo le dedicó un ligero golpe en su hombro—. Te pagaré diez dólares.
—Trato —levantó los pulgares y le dedicó una sonrisa a Wonwoo. Se giró a su casillero y sacó su ropa. Wonwoo sabía que Soonyoung tenía una vestimenta más casual que la suya—. Toma, y apresúrate antes de que me arrepienta.
Wonwoo tomó la ropa de Soonyoung para vestirse. Soonyoung le dedicó una mirada, examinando cómo quedaba perfectamente en Wonwoo a pesar de que el de lentes era más alto que él. Tenía la suerte de usar una o dos tallas más grandes que la propia.
—Te queda perfecto —dijo Soonyoung con una gran sonrisa—. Ahora, ve y conquista a Mingyu —le dio un par de palmadas en la espalda de Wonwoo. Él suspiró.
—Solamente espero no arruinar la cita.
Tomó sus cosas, entregando su ropa a Soonyoung. Salió de ahí, con un poco de nervios hasta que finalmente cruzó la puerta de la cafetería.
Ahí estaba Mingyu.
No llevaba puesto el traje que usualmente usa para trabajar, tenía una vestimenta un poco más relajada. Una camisa blanca junto con unos jeans negros ajustados. Su cuerpo se marcaba a la perfección en esa ropa y Wonwoo no pudo evitar pensamientos indebidos.
—¿Nos vamos? —preguntó Mingyu despertando a Wonwoo de sus pensamientos.
—Sí —murmuró.
Wonwoo llegó hasta el lado del copiloto del auto de Mingyu, siendo seguido por él. Le abrió la puerta, dejando que pasara al asiento. Mingyu cerró la puerta y caminó hasta su lugar para conducir.
El camino fue en silencio, Wonwoo estaba sumamente nervioso y no sabía cómo cortar ese silencio que se generó en el momento que cerró la puerta. Creía que Mingyu se aburriría de él por no conversar de nada. Esa era la maldición de ser introvertido, siempre ahuyentaba a sus ligues con conversaciones poco entretenidas.
—Llegamos —dijo Mingyu.
Wonwoo se había quedado profundamente pensativo, que no logró observar el camino a dónde iban a ir. Sin embargo, no tardó demasiado para adivinar dónde se encontraban. Era un parque grande, donde la gente suele hacer día de campos o pasar la noche viendo las estrellas. Podía intuir que Mingyu lo llevó a ese lugar para compartir un agradable momento que parecía ya estar arruinando.
—¿Qué pasa? ¿No te gusta el lugar? —Mingyu observó fijamente a Wonwoo, parecía tener un rostro lleno de decepción.
—¿Eh? Claro que me gusta —respondió apresuradamente.
—¿De verdad? —Mingyu se arregló—. ¿Te parece si salimos a ver las estrellas?
—Me parece bien.
Salieron del auto. Mingyu sacó una manta junto con algunos comestibles para compartir. Encontraron un lugar que estuviera solo y un poco a oscuras para poder lograr ver las estrellas.
Mingyu colocó la manta sobre el césped e invitó a Wonwoo a sentarse en ese lugar. Wonwoo tomó asiento torpemente y Mingyu se sentó junto a él. Los dos miraron el cielo oscuro, dónde se lograba ver algunas que otras estrellas.
—No sabía que te gustaban este tipo de cosas —dijo Wonwoo. Bajó su mirada a Mingyu que parecía estar ciertamente nostálgico.
—Nunca me gustaron —confesó. A Wonwoo lo tomó por sorpresa. Mingyu bajó un poco la mirada con tristeza—. Siempre hay alguien que te impulsa a hacer nuevas cosas —Wonwoo sentía su corazón latir con fuerza—. Debo confesarte algo —Mingyu posó su mirada al rostro de Wonwoo—. Estuve enamorado antes, de una persona que se convirtió en el amor de mi vida —Wonwoo se quedó sin aliento—. Pensé que no me volvería a enamorar en mi vida, pero supongo que solo sucedió —Mingyu se quedó un momento en silencio—. Queda poco tiempo —susurró—, y esa persona está desapareciendo poco a poco de mi vida y solamente quedará su recuerdo en mí. Por eso, quise abrir mi corazón a alguien más, y creo que esa persona que se ha ganado mi corazón, eres tú.
—¿Qué quieres decir? —Wonwoo murmuró.
—Wonwoo, me gustas —Mingyu lo miró con una sonrisa. Wonwoo creía que el oxígeno había desaparecido, se le dificulta respirar—. Y, no sé si yo te gusto, pero me gustaría que me dieras una oportunidad para entrar en tu vida.
—Mingyu...
—No tienes que responder de inmediato —se apresuró a decir—, ya que solamente nos conocemos un poco, por las veces que nos vemos en la cafetería, pero puedo decir que lo poco que he conocido de ti, me gusta demasiado y yo...
—Tú también me gustas —respondió Wonwoo con una sonrisa, interrumpiendo las palabras de Mingyu y dejándolo un poco desconcertado—. Me gusta conversar contigo cuando vienes a verme. Cada día ansío poder verte y conversar contigo aunque sea un poco. Tu presencia me alegra el día y... la verdad, nunca pensé que sintieras lo mismo que yo —Mingyu sonrió.
—Eres la segunda persona que me interesa en esta vida, y espero sea para siempre.
Mingyu se acercó a Wonwoo. Tenía la mirada puesta sobre sus labios y Wonwoo deseaba que besara sus labios en ese momento. Estando a escasos centímetros cerró los ojos, esperando ese beso. Sin embargo, sucedió otra cosa inesperada.
Mingyu lo había besado, pero no en los labios. Había dejado un cálido beso sobre su frente.
—Por favor... quédate conmigo —susurró.
⟨Las palabras de Mingyu se quedaron grabadas en mi mente. No comprendía para nada lo que trataba de decirme en ese momento. Sin embargo, tras pasar el tiempo con él, descubrí que escondía un secreto.
Un doloroso secreto que consistía en perder a la persona que más amaba y el miedo tras quedarse solo.⟩