HUG ME | Vhope/HopeV

Summary

《Tae Hyung tiene el corazón roto y solo quiere un abrazo cálido y fuerte que lo reconforte para saber que todo está bien, pero no de cualquier persona, sino de su amor que una vez se fue y quiere de vuelta. -Solo abrázame, hyung. Hazlo, sin decir nada》 ▪︎[Historia inspirada en el cover de la canción "Hug Me" de Taehyung y Hoseok]▪︎ ✒HopeV || VHope ✒One Shot [Capítulo único] ⚠ Historia Original. No se aceptan copias, ni adaptaciones⚠ Estado: Completa. [@javbloom]

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO ÚNICO

Cada sonrisa tuya es un sendero de luz que permanece y guía el camino de personas deambulando en busca de un sueño o una salida a sus problemas

Me gustaría saber ¿qué nos ocurrió? ¿por qué lo hiciste?

¿Acaso el amor que siento por ti no es suficiente?

Cuando te veo, pienso diligentemente sobre un «nosotros» que claramente se transformó en un «tú y yo», ambos términos separados.

Aquel «tú» te caracteriza, con esa sonrisa y risa tan característica y encantadora que sueles tener.

Cuando me miraste aquella vez en el receso de la universidad, me sentí nervioso, bastante, y solo pude pensar en que todo era un increíble sueño para mí, como los que suelo tener cuando me duermo pensándote.

Tenía la esperanza tan alta entre nosotros que temía caer; estaba muy aterrado de que mi caída fuera fuerte, y que aquel golpe no pudiese ser curado, claro que, desde que nos alejamos la soledad junto a la desgracia me persigue.

¿Fui un mal chico? ¿el destino quiere que siga dolido por ti?

Recuerdo tus constantes palabras diciendo que creías en el destino. A veces tienes la manía de leer, sí, te gusta la literatura, pero nunca fuiste capaz de decirle a tus amigos, solo a mí.

¿Por qué no enfrentas lo que realmente eres?

Tu familia es estricta, lo sé. Tienes el peso constante de la presión de tu familia sobre ti. Pero conmigo eras diferente.

¿Aún así no te hago falta? ¿no extrañas cada palabra de aliento o ánimo que te daba cuando te sentías exhausto por tu familia?

«—La Empresa familiar no se manejará sola»

Siempre te quejabas de tu padre, quien pensabas que te veía como un tipo duro y de emociones congeladas; después de la muerte de tu amada madre, sé lo que se siente, yo también perdí a la persona que más adoraba y que sigo extrañando cada día en mi familia.

¿Recuerdas a mi abuela?, sí, la mujer que siempre te aconsejaba y hacía reflexionar cada vez que llegabas a casa de visita durante las tardes, para verme. Era una mujer muy sabia y amable, cálida y gentil.

Ella, ya no está junto a mí, y tú... tampoco lo estás.

¿Mi vida trata de estar solo y perder a las personas que amo?

Cuando caminaba por las calles, meses después de haber dicho aquel «adiós», vi un cachorro precioso que lloraba buscando su rumbo a casa o una familia, quizás, alguien que lo cuidara.

¿Recuerdas aquel cachorro que adoptamos hace un tiempo, pero lo perdimos por un descuido?

Ese día, tuvimos una discusión, el cachorro lloraba tanto al oírnos que escapó de casa sin percatarnos. Al día siguiente, lo buscamos juntos, no querías seguir molesto, realmente odiábamos discutir tan gravemente.

Los besos y las caricias siempre eran la solución para todos nuestros problemas.

Tu padre y hermano mayor no sabían sobre lo nuestro, y tampoco querías que lo supieran. Ellos simplemente no aceptan las relaciones entre chicos, menos entre nosotros.

Y tú, lidiabas con eso cada día que pasaba.

«—Lo siento» te dije una vez, cuando llegaste a casa, abrumado por todo lo que había pasado. Discutiste con tu padre y te afectó mucho.

No olvidaré el día en que llegué a tu casa, luego de una extraña llamada tuya. Los gritos y golpes detrás de la puerta de entrada, me espantaron. Entré por la puerta trasera y mi corazón se detuvo al verte en el piso, totalmente herido.

Ese día, tu hermano mayor se enteró de lo nuestro.

«—Por tu miserable culpa mi hermano se volvió así. Defectuoso y repugnante» me culpó.

Yo fui la razón por la que te hirió aquella vez, y lo siento mucho por eso. Tus bellos ojos me transmitieron preocupación y miedo.

«—Debes irte, sal de aquí.» fueron tus desesperadas palabras. Pero no te dejé, no lo haría, no si estabas herido.

«—Vete antes de que te saque de aquí, asqueroso»

No tenemos la culpa de que tu hermano sea homofóbico, así que ignoré sus palabras y solo me fijé en ti, en tu mirada triste y suplicante para que me fuera de una vez.

Y lo único que pude hacer fue llorar.

Lloré, no porque tú querías que me fuera o porque tu hermano me amenazaba; lloré porque estabas herido, tu desagradable hermano te golpeaba frente a mí solo porque nos amábamos.

¿Qué daño le hicimos? ¿Qué pecado cometimos?

Me pregunté reiteradas veces.

¿Por qué debía ser así? ¿por qué las personas debían odiarnos solo porque nos amábamos?

Nosotros solo éramos y seguimos siendo personas, con un amor sincero y verdadero.

O al menos, eso creía yo...

No olvidaré la última vez en que ambos repetimos aquellas palabras:

«—Te amo».

Pero, ¿realmente me amabas?

Tu actitud, tus expresiones, todo cambió en tan solo semanas. ¿Por qué?

«—No quiero volver a verte.»

«—Eres una pesadilla.»

«—Ya no siento nada por ti.»

Fueron palabras que me dolieron y me lastimaron, pero no tanto como aquel:

«—Vete de mi vida.»

Eso de verdad me derrumbó. Me sentí un tonto y me molesté por ser tan vulnerable a ti y a tus palabras.

¿En verdad querías que me fuera de tu vida, Jung Ho Seok?

¿Acaso no fui lo suficientemente bueno para ti?

Todo acabó tan repentinamente, destrozando cada parte de mi alma. Tus rechazos y tu manera de ignorarme constantemente, hacían añicos mi frágil corazón.

No puedo superar la tristeza que dejaste en mi corazón.

Y aquí estoy, una vez más, soportando otra de mis noches sin dormir, intentando no darle importancia a mi desesperación y el dolor que quema y parece entrar más profundo en mi corazón.

Son incontables las noches que paso en vela, cargando con este roto corazón que siente estar en el mismísimo infierno.

«Por favor, quédate a mi lado» repetí mientras dejabas ir mi mano que sostenía la tuya.

«No la dejes ir» pensé, sin poder decírtelo.

Pero lo hiciste, y te alejaste de mí.

Cuándo daba un paso adelante, tú retrocediste dos y no funcionaba, solo trataba en vano.

Tu rostro aparece en mis pensamientos miles de veces.

«Eres una persona hermosa» pensé.

Siempre lo serás, siempre brillarás para mí, así que por favor no me hagas esto. Me conoces bien, nos conocemos bien.

Esas miradas que una vez me hicieron feliz, esas sonrisas que antes iban dedicadas a mí, ya no eran mías, sino de la chica, con la cual comenzaste a salir.

Lo detesté y me detesté, lo odié y me odié.

Por más que buscara una salida de ti, por más que tratará de odiarte y centrarme en tus defectos, en tus actitudes frías y recordar tus rudas palabras, mis sentimientos por ti no cesaban y cada día sentía amarte aún más.

Me di cuenta que tus imperfecciones, tus defectos y tus virtudes te hacen ser la persona de la que me enamoré.

No quería que esas sonrisas fueran dedicadas a ella.

No quería que esas risas las compartieras con ella.

Puede ser egoísta de mi parte, pero no quería que aquel amor que nos juramos y que decías sentir por mí, se esfumara como el viento.

No quise creerte y no quise pensar en que ya no me amabas. Pensé en tus imperdonables palabras una y otra vez, pero fue imposible.

No sabes cuántas noches imploré a la luna que volvieras a mí.

No sabes cuánto sufrí día a día por ti. Las palabras que dijiste hicieron que nuestra relación terminara, y nos dijimos adiós de la peor forma, llenos de arrepentimientos.

Hoy en día, mientras los días pasan, el vacío que dejaste en mí se siente y se hace cada vez más grande. Solo nos quedan los recuerdos marchitos con aroma a soledad.

Quiero abrazarte fuerte.

Acepté que el amor que siento no se irá fácilmente, porque siempre serás mi primer amor, el chico amable y agradable que conocí en la escuela, que me volví a encontrar en la universidad y con quién pude experimentar el amor verdadero.

Jamás olvidaré al Jung HoSeok que subía mi ánimo y alegraba mis días con simples visitas o pequeños detalles que me hacían sentir especial.

Hoy, ya no te veo por los recesos ni por las calles ni cerca de la heladería a la que solíamos ir como pareja.

Ahora solo veo recuerdos cada vez que camino por cada lugar en el que solíamos pasear, aquellos que una vez fueron nuestros.

¿Por qué te fuiste? ¿fue por tu padre? ¿fue por mi culpa?

Cuando supe de tu viaje, no negaré lo triste y perdido que me sentí al no poder verte más, aunque sea de lejos, porque a pesar de no estar juntos, podía verte en la universidad y saber de ti para ser feliz.

Pero eso no volvería a pasar con tu viaje a Noruega.

¿Tan lejos tenías que irte? ¿Te tomaste tan en serio lo de irte de mi vida?

El día de tu viaje, fui al aeropuerto y me sentí feliz al saber que esperabas despedirte de mí. Me buscaste con la mirada y esperaste que apareciera antes de subir a tu vuelo.

Al verme, no olvidaré tu triste sonrisa, tu cálido abrazo y mis lágrimas cayendo por mis mejillas al saber que era una despedida.

Tus abrazos siempre me han fortalecido.

«—Adiós» Me dijiste, mientras dejabas un cálido y, a la vez, frío beso en mi frente.

Aquel «vete de mi vida», fue una mentira, ¿verdad?

Nunca quisiste dejarme, ¿tengo la razón?

«Sé feliz» Decía tu mensaje cuando subiste al avión.

Rompí en llanto, no quería ser feliz sin ti; siempre fuiste y serás el amor de mi vida, ese precioso primer amor que todos atesoran y desean tener, ese amor que jamás se olvidaría a pesar de los años.

Luego de un año acostumbrándome a no verte en la universidad, observaba a tus amigos platicar con nuevos chicos, pensé que tal vez, debería ser como ellos y llevar en paz tu partida a otro país.

Conocí a un chico. Es lindo.

Al principio, un poco tímido, pero al conocernos cada vez más su personalidad me sorprendió. Es agradable estar junto con él, jamás pensé que la llegada de un chico a mi vida cautivara mi atención.

Al paso de los meses, comenzamos a salir oficialmente como novios.

Es dos años menor que yo, su nombre es Jung Kook y nos sentimos a gusto el uno con el otro.

¿Por fin podría dejar tu amor y centrarme en uno nuevo?

Un año y seis meses pasaron bastante rápido, Jung Kook y yo llevábamos una excelente relación.

Pero, te extrañaba.

Y él, extrañaba a su familia.

Sí, el ser menor lo hacía depender de sus padres y hermanos. Pero me enteré que él, al igual que yo, no podía olvidar a su ex novio, por lo que decidió volver a Busan y acabar con lo nuestro.

Lo admito, me sentí mal. Pero al paso de los días dejé ese sentimiento frustrante de dolor.

Confirme lo que todos dicen sobre aquel dicho: «un clavo saca a otro clavo». No es cierto, al menos no para mí.

Jung Kook y yo no pudimos ignorar ni dejar atrás nuestros sentimientos duraderos de las pasadas relaciones.

Al parecer, no lo quería tanto como a ti.

Las clases, la universidad, tus amigos y mis nuevos amigos, todo cambió. Los días, los meses y los años avanzaron cada vez más rápido.

Solté un profundo suspiro al recordar nuestros buenos momentos juntos, nuestros recuerdos.

Hasta que recibí esa llamada.

—Tae — la voz de Jimin se escuchó desde el otro lado — Hoseok-hyung llegará al aeropuerto en unas horas.

Mi estómago se contrajo al oír tu nombre, no pude articular las palabras necesarias y me quedé en silencio pensando sobre lo que ocurría.

Tú llegarías en unos minutos al aeropuerto y yo estaba esperándote con mis nervios a flor de piel.

¿Seguirás recordándome?

¿Actuarás indiferente?

¿Me rechazarás?

Miles de preguntas me atormentaron, comenzaba a arrepentirme de estar aquí, esperando por ti.

Traté de ser positivo pero no lo lograba. Mi preocupación aumentó y mis nervios se hicieron presentes al saber que tu avión había aterrizado.

«—Por favor, que me recuerde» pensé e imploré.

No quería derrumbarme nuevamente. Había logrado levantarme de aquella terrible caída llamada: ruptura.

Mi corazón se aceleró y mi respiración se volvió dificultosa al verte caminar con ambas maletas.

Dios. Me hacía feliz verte bien, saludable, tranquilo y con un estilo nuevo. Tu cabello rojizo combinaba con esa camisa y con esos pantalones negros a juego con tus zapatos.

Noruega te hizo bien.

Aunque siempre fuiste un chico preocupado por la moda y por tu apariencia, hoy estás particularmente perfecto.

Mis nervios comenzaron a tomar las riendas de la situación y mis mejillas ardieron como dos bolas de fuego consumiéndose por dentro.

«—Eres precioso» volví a pensar, incluso después de cuatro años.

Tus amigos te saludaron cálidamente, unos pasos más adelante y yo mordí mi labio nervioso, buscando una salida.

¿Y si huía?

No me siento preparado para volver a verte y saber de tu vida. No quiero llevarme la sorpresa de que ya tienes novia, una vida hecha y que solo vienes a Seúl de visita, para dejarme de nuevo.

Suspiré y apreté mis puños desesperado.

Caminé hacia la salida, ahora lo entiendo, no vale la pena seguir buscándote.

Seguramente ya piensas que soy una molestia y quizás no quieres verme.

Aquel «vete de mi vida» resonó en mi cabeza como una tormenta.

¿De verdad me quieres lejos?

—Tae Hyung — me detuve al oír tu voz, acababas de pronunciar mi nombre y se oía jodidamente bien para mí — ¿Por qué te vas?

Mis lágrimas comenzaron a caer. No quise voltear ni que me vieras tan vulnerable.

—No quiero ser un estorbo — respondí lo mejor que pude, pero mi voz tembló — Seguramente sigues sin quererme en tu vida — mordí mis labios conteniendo mis sollozos — Solo vine a asegurarme de que llegaras sano y salvo.

Dicho eso, caminé, pero sujetaste mi brazo con fuerza. No quise voltear, de verdad te extrañé.

—No quiero saber si tienes novia, o si estás aquí de visita. Solo quería pasar a saludar, nada más.

No era un simple saludo lo que esperaba, no sabes lo nervioso y feliz que me siento de tenerte tan cerca de mí luego de cuatro largos años.

—Mi pequeño TaeTae — el nudo que tenía en mi garganta se quebró al oír ese apodo, con el que solías llamarme cuando éramos novios.

—Hoseok-hyung... — volteé a verte.

No me importaba si me veías llorar, ya lo habías presenciado varias veces pero esta era una instancia importante, porque no quería que me vieras ser débil ante ti, cuando recién acababas de llegar a Seúl.

—Te extrañé — fue entonces cuando sentí tus cálidos brazos envolverme en un abrazo reconfortante que había querido durante años.

El hecho de tenerte tan cerca provocó en mí la necesidad y la angustia de no querer soltarte, de no querer dejarte ir y de no querer que sea nuestro último abrazo.

¿Querrás seguir viéndome?

Lloré en tu hombro y aspiré aquel amado olor del cual me volvía a enamorar.

—Te extrañé tanto, hyung — confesé y solo acariciaste mi espalda y después mi cabellera.

Te apartaste de mí y dedicaste una sonrisa. ¿Podrías detener el tiempo justo aquí?

¿Puedes ser más perfecto de lo que ya eres?

—No pude sacarte de mi mente — confesaste — Fui un cobarde, un tonto. Te traté pésimo y no lo merecías — tu mirada reflejó la tristeza.

—¿Fue mi culpa el que te fueras?

—Necesitaba tiempo para pensar y reflexionar sobre la vida que llevaba — murmuraste — Mi padre, mi hermano, mis decisiones y tú...

—Lo siento, compliqué todo — bajé la mirada, avergonzado.

—Noruega es diferente, el ambiente y las personas. Creía que había reemplazado todo por esa nueva vida, pero no, hay algo que jamás pude cambiar — colocaste tu mano en mi barbilla y subiste mi rostro para mirar tus bellos ojos —, mi amor por ti, Tae Hyung.

Me quedé en completo silencio.

—Debe sonar a cliché, pero es verdad — suspiraste — Fui un tonto al dejarte ir — miraste a mis ojos — Quiero que sepas que todo lo que dije hace cuatro años, no fue verdad, no fui honesto contigo — volviste a confesar — No necesito que me perdones ahora. Sé que lo que dije no estuvo bien y que decirte "adiós" fue el error más grande de mi vida.

Tus ojos se cristalizaron y yo comencé a llorar al verte tan vulnerable frente a mí, como cuando éramos novios.

—No sabía que no tenerte a ti sería tan aterrador. Tenía miedo de perderte, de hacerte daño a causa de mi familia y no reconocí tu corazón, tus verdaderos sentimientos hacia mí — tus lágrimas cayeron — «Si pudiera verte nuevamente, me gustaría mostrarte todo lo que tengo» lo pensé muchas veces.

Una sonrisa brotó de tus labios y yo simplemente no podía creer que esto estuviera pasando.

No sabes lo mucho que anhelé escuchar esas palabras, ser pronunciadas por tus labios, los cuales me hacían llegar al cielo, tocarlo y permanecer a tu lado.

«Por favor, abrázame» pedí a gritos en mi interior.

—Te ves bien — me sonroje al decirlo.

—Supongo que Noruega me cambió un poco — pasaste tu mano por tu cabello — Tú te ves más hermoso — tú elogio me tomó por sorpresa.

Nos quedamos en silencio y bastaron unos segundos para perderme en tus ojos, y tú en los míos.

—Te extrañé tanto, TaeTae — sonreíste, a pesar de que se formaba una hilera de lágrimas en tus ojos — ¿Puedo abrazarte? — preguntaste.

—Solo abrázame, hyung. Hazlo, sin decir nada.

«Por favor, corre este largo camino hacia mí, con mi corazón entre tus manos...»

Envolviste tus brazos nuevamente a mi alrededor, con calidez y sin querer alejarte de mí.

«...aquel que te llevaste una vez junto a ti, ese solitario e inquieto corazón que a pesar de los años siguió esperando por tu regreso»

—Gracias por esperarme — te reíste suavemente.

—Gracias por volver — dije en un susurro, como un grito con mi último aliento.

Un grito que esperé durante mucho tiempo, un grito que repetía ante el largo y triste silencio de mi habitación.

—Te amo, TaeHyung. Eres lo único que necesito para poder vivir en paz.

Te abracé con fuerza y no quería soltarte nuevamente, no quería que me dejarás indefenso en este mundo nuevamente.

Sólo necesitaba abrazarte tan cálida y afectuosamente como ahora.

Por favor, no me dejes caer otra vez.

Por favor, no me hieras ni dejes que nuestro mundo se derrumbe de nuevo.

—¿Estarás libre mañana? — preguntaste.

—Sí ¿por qué?

—Necesito demostrarle a mi persona especial que todavía puedo ser ese Jung HoSeok que alguna vez conociste.

—Un café por la tarde estaría bien — sonreímos, todo había quedado claro con nuestras sonrisas y ojos destellante.

Luego de cuatro años de separación, Jung Ho Seok, había vuelto a mi vida. Así que solo pudimos sentirlo y acercamos hasta que nuestros labios se unieran en una danza dulce llena de amor; amor que esperó tanto por tu regreso, como yo.

Puede parecer la simpleza más grande, pero estos son mis verdaderos sentimientos por ti.

«Te amo. Así que, por favor, abrázame fuerte y no me dejes ir de nuevo».