Agua

Summary

Tomioka decidió terminar con su vida, "no tenía sentido" pensó. "No te preocupes, apresuraré las cosas para poder estar pronto contigo..."

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n/a
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18+

Capítulo 1

Todo transcurría de manera aparentemente normal, lunes por la mañana, día de clases en la Universidad Kimetsu. En los pasillos se encontraban Kyojuro y Uzui teniendo una conversación.

­­­—Qué raro que Tomioka no haya llegado todavía—le dijo el albino a Kyojuro.

—Me envió un mensaje en la mañana, no se sentía bien hoy, pero ayer salimos y todo estuvo normal.

—Bueno es que con él hay que tener cuidado, porque todos sabemos que Giyu Tomioka esta loquito.

Ante ese comentario, Kyojuro no pudo más— que responder de manera molesta, pues conocía bastante bien la situación por la que Tomioka estaba pasando, su única hermana murió hacía dos años y su mejor amigo de la infancia partió un año atrás, pero los demás no comprendían nada y nunca perdían la oportunidad de hacer comentarios hirientes, que, aunque no eran en serio, Tomioka no era capaz de entender.

—Loquito estas tú—dijo Kyojuro molesto—se supone que también eres amigo suyo.

—Sí lo soy, pero ya estamos acostumbrados a sus desapariciones de vez en cuando, a veces pareciera que solo quiere llamar la atención.

—Coincido con eso—Sanemi iba llegando y no pudo evitar unirse a la conversación para hablar acerca de alguien a quien no soportaba—siempre haciéndose el interesante, ya sabemos que su hermana está muerta y que se quedó sin su novio.

—Tanjiro no era su novio—Kyojuro no pudo evitar estallar ante tal comentario de Sanemi, lo tomó por los hombros, acorralándolo en la pared, a punto de comenzar una pelea—¿Nunca te dijeron que no está bien hablar de una persona cuando no se encuentra presente? —le sonrió de manera amenazante.

—Ah sí, olvidaba que ahora es novio tuyo—no desistió en sus palabras hirientes.

Kanae hizo acto de presencia, separando ese teatro que estaban armando los chicos, ella era cercana a Tomioka, así que podía mantener a Sanemi bajo control, pues parecía que el solo hacía lo que ella le ordenaba, como si solo se tratara de hacer las cosas para que ella fuera feliz, aunque a él no le pareciera. De cualquier forma, Sanemi no odiaba a Giyu, solo no le gustaba la forma en que parecía tener a todos preocupados y no darles la importancia que se ganaban.

Pasó la mañana y no había noticias de Tomioka, pero como se menciona antes, no era algo nuevo, de vez en cuando solía perderse unos días para luego aparecer como si todo estuviera bien y aunque eso pudiera parecer un obstáculo en su relación con Kyojuro, lograron adaptarse bien. El rubio tenía llaves de la casa de su novio, él mismo le había entregado una copia, pues solía olvidarlas a menudo y Kyo era muy bueno para recordar casi todo.

Tomioka disfrazó bastante bien la razón de haberle dado las llaves de su casa, sabía que en cualquier momento el valor llegaría y terminaría con todo ¿Con su relación? No, simplemente con todo. Nunca le interesó realmente lo que sus compañeros decían o pensaban de él, o que tuviera que estar siempre solo. Era más como sentir que no pertenecía ahí, a ese mundo, como si fuera un cuerpo que carecía de un alma, un simple contenedor.

Nunca pudiéramos imaginar como una persona retraída, como Tomioka, pudo llegar a ser pareja de alguien completamente opuesto, es decir, no suele pasar que estás ahí totalmente inexpresivo y alguien a unos metros de ti, pensando que eres lo más hermoso e interesante que ha conocido.

Lo peor, es que se había dejado llevar por un breve momento de felicidad que le proporcionaba Kyojuro dentro de toda su agonía, agonía que le perseguía desde la muerte de su hermana, cuando una noche alguien entró a asaltar su casa y él no pudo hacer nada para defenderla, muriendo al instante, luego, su amigo Tanjiro, quién era dos años más pequeño que él, murió intentando ayudarle a salir de la corriente de un río donde había caído Tomioka y que lo arrastró varios metros hacia abajo, pues no sabía nadar. Nunca pudo volver siquiera a pensar caminar a la orilla de ningún lugar donde hubiera agua, una playa, un lago, siempre evitaba pasar por lugares así, y la lluvia usualmente le provocaba una que otra vez ansiedad.

Poder dormir algunas noches en los brazos de su tan querido Kyojuro tranquilizaba un poco su espíritu, pues para él, era como una manta en los días fríos y una brisa fresca en los días calurosos, a su lado, el vacío se llenaba un poco, pero a pesar de eso, la sensación de que su existencia no tenía sentido alguno nunca se esfumaba.

Llegado el medio día, Kyo decidió buscar alguna noticia de Tomioka, pero aún nada, el teléfono ya ni siquiera parecía tener señal.

—¿Irás a buscarlo? —le preguntó Kanae.

—Pues igual habíamos quedado en vernos a las 3, no suele cancelar así nada más, me dijo que pasara a su casa y tengo la llave, quizá solo tenía algún resfriado.

—Ara ara puede ser, yo estaré en casa de Sanemi a esa hora, queda cerca de casa de Giyu, por favor avísame cuando estés con él y si necesita algún remedio yo misma se lo llevo y nos quedamos a platicar un rato con él ¿Cómo ves?

—Oye eso sería magnifico, él siempre se siente cómodo con tu presencia—Kyojuro se sonrojó por la tierna acción de Kanae y le sonrió—será mejor que me dé prisa con la última clase para que no se me haga tarde, nos vemos al rato Kanae.

Y así, con el entusiasmo de siempre, terminó sus deberes escolares y partió a casa de Tomioka.

“Tomioka ha estado un poco raro últimamente, más callado de lo normal, sus abrazos son distintos, debe ser porque pronto se cumplirá un año más del incidente con su hermana” pensaba Kyojuro durante el camino.

Tenía razón, los abrazos eran distintos, pero no como si se estuviera alejando, era más como si Tomioka quisiera detener el tiempo, que su novio nunca se apartara de él, era un abrazo entrañable, de los que le das a alguien cuando te despides, pero no quieres que esa persona se vaya y tú tampoco te quieres ir. De cualquier forma, Kyojuro amaba que hiciera eso, que se hundiera en su pecho y poder oler su cabello.

—¿Hola? ¿Tomioka? —preguntó Kyojuro al entrar y ver que en el piso de abajo no había nadie.

Se acercó a las escaleras y alcanzó a escuchar el sonido de la regadera en el piso de arriba “cielos creo que llegué antes y él está tomando un baño” pensó Kyo acercándose a encender el televisor.

—¡Tomioka! ¡Esperaré aquí abajo, creo que llegué un poco antes! —le gritó, mientras se acomodaba en el sofá.

Kyojuro era muy dado a tener todo ordenado, siempre ayudaba a Giyu a ordenar un librero que estaba al lado de la pantalla, también se dio cuenta que había varias hojas de papel arrugadas sobre la mesa de centro, intentó acomodarlas y de entre las hojas salió también una pluma “bueno, parece que no fue a clases por estar haciendo una tarea, aunque no suele tirar tantas hojas”.

Que mala decisión acaba de tomar, hasta debajo de todas las hojas, había una con algo escrito.

Kyojuro:

Supongo que debes estar extrañado por encontrar esta nota, bien, me conoces, sabes lo difícil que es para mí poder expresarme, pero no podía estar un momento más sin hacerte saber lo importante que has sido para mí desde que estas a mi lado.

Siempre he amado tu expresión cuando digo algo que no comprendes y te quedas pensando unos segundos, luego mueves tu cabeza hacia un lado y desvías los ojos hacia tu lado izquierdo, para después soltar una sonrisa y decir “claro claro Tomioka eso es muy serio” aunque yo se que a veces no tenías ni idea de lo que hablaba, pero te importaba, te importaba que siempre supiera tu opinión, y a mí también me importaba escuchar esas palabras, era un gesto muy tuyo.

También debería decirte que me gusta mucho cuando estamos en el sofá y te quedas dormido en mis piernas, puedo tocar tu cabello, es muy suave y muy extravagante (así dice Uzui), nunca terminas de ver una película porque te gana el sueño, pero es hermoso verte dormir.

Tus brazos son el único lugar al que pude llamar hogar durante este tiempo, no entiendo como una persona tan increíble como tú pudo fijarse en alguien como yo, así, tan gris. Por ti fue que los demás comenzaron a aceptarme un poco, siempre salías en mi defensa, desde el primer día.

Kyojuro estaba emocionado ¿Tomioka le recordaba su amor en una carta? Era demasiado bueno para ser cierto, se sonrojaba y mordía los labios mientras continuaba leyendo.

Sabes, siempre me ha perseguido un sentimiento de inferioridad e inseguridad, cuando era pequeño creí que solo necesitaba crecer para demostrar que podía cuidarme solo, pero no, cuando crecí solo demostré no poder hacer nada por nadie, no poder proteger a nadie, siempre era yo él protegido por los demás, yo mismo orillé mi vida a esto, a estar solo por no haber sido fuerte.

“¿Solo? Pero si yo estoy contigo Giyu” pensaba Kyo.

No es que no haya sido feliz o algo así, he disfrutado la mayoría de las cosas que he vivido, pero debo confesar que el sentimiento de no pertenecer aquí, a esta vida, es algo que he llevado en la mente desde que era un niño. Quizá soy la reencarnación de otra persona en un cuerpo equivocado, no sé, no tengo muchas respuestas.

¿Recuerdas cuando te platiqué porque el agua se vuelve verde cuando se estanca? Bien, yo soy como esa agua, es lo que descubrí. Hace mucho tiempo mi vida se encuentra en un stop permanente, cuyos únicos momentos buenos son cuando estás tú, sin embargo, yo no quiero arrastrarte a este abismo donde solo suceden tragedias que yo mismo provoco por mi debilidad.

Nunca me interesé por que sea lo que pase cuando uno muere, a lo mejor por miedo, no sé, pero ojalá, si es que algo más allá existe o si existen más vidas, pueda coincidir contigo y me hayas perdonado. Nunca olvidaré la primera vez que me tomaste de la mano. Te quiero…

Giyu Tomioka

—Pero que final más extraño ¿De qué habla? ¿De irse? Si él esta allá arriba, que por cierto ya se tardó—Kyojuro se acercó a la escalera, aún podía escuchar como salía agua de la regadera—quizá no escuchó que llegué.

Subió las escaleras y se dirigió hacia el baño, tocó la puerta—¿Tomioka? —esperaba escuchar una respuesta, pero lo único que sonaba era el agua de la regadera cayendo—oye llegué hace unos minutos ¿Esta todo bien?—la piel se le erizó—¡Dime algo!—ya estaba demasiado nervioso ¿le estaba jugando algo con esa carta?—¡Ya basta Tomioka voy a entrar!.

Abrió la puerta con una fuerte patada y una horrible escena se pintaba ante sus ojos. Frente a él observó la bañera llena y agua con tintes rojos comenzaba a escurrir por las orillas. Se acercó con miedo y descubrió a Tomioka un poco sumergido. Cerró la llave del agua, se apuró en intentar despertarlo, pero no respondía. Su ropa se manchó con sangre, con la sangre que estaba prácticamente en todo el cuerpo de Tomioka. Son demasiados los pensamientos que tenía Kyojuro en su cabeza como para poder describirlos en unas cuantas líneas, pero lo mas importante para él que se podría mencionar, era “¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no me di cuenta que tenía intenciones de hacer esto?”

Se sentía tan mal, si no hubiera terminado de leer aquella carta y hubiera subido inmediatamente a buscar a Tomioka ¿habría conseguido salvarlo? ¿Tiene algún caso atormentarse con eso? Por supuesto que no, había pasado al menos una hora desde que decidió terminar con su vida, pero eso era algo que Kyo no sabía.

Intentado salir de ese estado de shock en que se encontraba, con las manos temblorosas y los ojos llorosos, abrazó el cuerpo sin vida de su amado y se echó a llorar, comprendió que no podía hacer nada, solo despedirse y estar ahí a su lado el tiempo que fuera posible.

Envuelto en llanto buscó de donde provenía la sangre, siendo esto un poco difícil, ya que Tomioka tenía puesto su uniforme y ahora estaba completamente mojado y manchado, subió las mangas de su camisa, descubriendo en ambos brazos una cortada profunda que iba desde la hendidura de los codos hasta las muñecas. Kyojuro sintió como si la presión bajara súbitamente, estaba mareado y su cuerpo le pesaba. Era momento de buscar ayuda, llamó a Kanae por teléfono.

Esto sucede en la llamada:

KANAE: ¿Sí? Dime Kyo.

KYOJURO: Por favor ven a casa de Tomioka (se escuchaba su llanto)

KANAE: ¿Qué pasa Kyo? ¿Estás bien?

KYOJURO: Yo estoy bien, se trata de Tomioka, lo encontré en el baño de su casa, él no esta respirando y tiene cortadas en los brazos Kanae, por favor ven pronto, dile a Sanemi que te acompañe, por favor date prisa.

Kanae y Sanemi se apresuraron a salir para ir donde Tomioka y Kyojuro, estaban solo a unas calles de distancia.

Cuando estuvieron allí, encontraron la puerta abierta, entraron, alcanzaban escuchar en el piso de arriba como Kyo lloraba. Subieron con cautela, con miedo, no imaginaba ninguno de los dos como es que había sucedido aquello.

Desde la puerta del baño Kanae vio como Kyojuro sostenía con un abrazo el cuerpo inerte de Giyu para que el agua no pudiera cubrir su nariz ni sus labios, su ropa y su rostro también se habían llenado de sangre diluida, ella no supo si hablar o no, pues parecía que su presencia no había sido notada todavía.

—Lamento mucho que haya pasado esto—la chica comenzó a llorar también y se acurrucó en los brazos de Sanemi, él se había quedado totalmente sin palabras.

Con valor, se acercó a Kyojuro con una toalla para intentar secarlo, pero no soltaba ni por un instante a Tomioka, así que se limitó a estar cerca y solo observar. Sanemi salió del baño para hacer una llamada al señor Urokodaki, había sido tutor de Tomioka durante un tiempo, así que él sabría qué hacer.

—Kyojuro, debes soltar a Tomioka un momento.

—No Kanae—respondió entre sollozos—quiero estar con él todo el tiempo que pueda antes de que se lo lleven, por favor, solo unos momentos más.

Con el corazón hecho pedazos, ella salió del baño y los dejó despedirse.

—No puedo decir nada, no me salen las palabras—su respiración entre cortada por el llanto no le dejaba hablar claro—te voy a querer toda mi vida, aunque ya no estés mas aquí, cuando volvamos a encontrarnos será el momento para poder estar juntos, mientras eso pasa, disfruta ahora el tiempo con tu hermana y con tu mejor amigo, pero hazme saber de vez en cuanto que tu esencia sigue conmigo, te voy a estar esperando…

Las lagrimas no dejaban de salir de sus ojos, estaba destrozado, roto, no podía aceptar tan fácil que todo había terminado, pero pudo permanecer al lado de Tomioka, abrazándolo siempre, cuidando de él como solía hacerlo—por favor no me olvides Tomioka, por favor, recuerda que en tu carta dijiste que nos veremos en otra vida—besó su frente—apresuraré las cosas para poder estar pronto contigo…