No soy Venezuela (ruscolo)

Summary

Desde que nació, su familia eligió su destino, hasta que escapó, ahora le toca a su "reemplazo" vivir el futuro para cual no nació. No soy Venezuela × historia original escrita por mí. × porfavor respetar los derechos de autor. × los personajes no me pertenecen

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


Gran Colombia estaba sentado un gran y hermoso sofá de terciopelo, su hijo mayor estaba cerca cargando su hermanito Ecuador en brazos, y Colo al lado de su padre durmiendo.

- ¿Y bien?- hablo molesto- ¿hay solución o no?

ONU quien estaba sentado frente a él lo miro fijamente, con un poco de lastima.

- bueno,en primer lugar quiero decir que lamento su perdida- lo miro a los ojos con compasión- Se lo mucho que amaba a España, es una gran perdida para todos, y se que debe ser difícil para usted,ser Omega viudo con tres niños- Gran Colombia bajo la mirada y respiro ondo,no estaba dispuesto a soltar ni una sola lágrima al frente de él- y lo segundo,no hay mucha fortuna, tristemente usted deberá pagar todas las deudas de su difunto esposo,y ya de por sí,su esposo llevaba años sin pagar los impuestos y cuotas de la casa.

No era capaz de comprenderlo ¿No pagar impuestos? ¿Que necesidad había de eso? Ellos eran una poderosa familia,miembros de la alta nobleza.

- ¿Como? ¿Cuotas?

- si,la casa en la vivían,jamás se termino de pagar,así que el banco se llevó todo lo que había,cada objeto,a este le dan un valor de lo que podría valer,y se llevarán cosas hasta la suma cubra por completo valor de la propiedad.

Seguía sin comprender, su esposo era alguien importante, se supone que cosas como las casas eran heredadas de generación a generación.

- ¡Pero ya se llevaron todo! Apenas tengo estos sofás y la cuna del niño.

- perdón,pero incluso llevándose todo,el valor de sus objetos no alcanza a cubrir la deuda.

- ¿ah sí? Que tal... Si empeño mis joyas.

- seguirá sin ser suficiente...bueno,el banco se ha apropiado de una parte de la herencia para intentar cubrir las deudas como forma de pago... Así que no hay mucho dinero para usted y sus hijos,y toca organizar la repartición,los otros hijos del señor España faltan por recibir su parte.

- ¿No puede ayudarme con eso? Mi esposo solo tuvo tres hijos,y sólo ellos tres tendrán herencia.

- hago lo que puedo, pero perdón,la ley dice que la herencia se debe repartir a todos los hijos- enmarcó con su voz esa última parte- y por todos me refiero a los que tuvo con sus amantes.

- ¿Yo pago las deudas de mi esposo, me quedo sin dinero,y son ellos los que reciben la herencia y no pagan ni una sola de sus deudas? ¡Eso es injusto!

- así son las leyes- quería darle ánimos pero realmente no habían razones que ayudarán con eso- tenemos otro problema,su esposo antes de morir dejo su testamento medio escrito, y en él decide dejarle la mayor parte a uno de sus amantes.

- ¡Pero yo soy su esposo! ¡Necesito la herencia, necesito el dinero! ¡¿Como voy a pagar las deudas si no tengo ni un peso?!

- no se altere- lo aagrro de las manos con suavidad- hable con uno de los del banco,y no todo está perdido,va a disponer de un extenso terreno.

- ¡¿Con una casa y ganado?!- pregunto con ilusión.

Con solo un poco de dinero, podía alquilar sus tierras a los campesinos, y recibir dinero por dejar usar su propiedad. Tal vez,hasta con ganado, podía vender la carne a la cocina del rey.

- No,solo un pedazo de tierra.

- ¿Y que se supone que haré con eso? ¿¡Vivir como campesino!?

-Encontraremos una solución- levantó las manos de G.Colo y les dio un beso- intenté relajarse.

- Es imposible.

- Te traje flores.

- no estoy de humor ONU.

- Yo se que no, pero las dejé en tu habitación, cuando vayas a dormir,las verás, y sé que te gustarán.

- No quiero saber de flores,ya vi muchas en su entierro- él sólo quería animarlo,no se qué se pusiera más triste.

- Perdón- se disculpó- sólo intento hacer lo mejor para tí.

- Me sentiría mejor,si hubiera una solución para esto.

- Confía en mí, la encontraré.

.

.

.

Muchas cosas habían cambiado, vivían en una pequeña casa, una que había sido echa con madera, sin color, o ventanas que fueran bonitas, una casa de tablas que sufría por las goteras, y su falta de decoración. Tres habitaciones, una para su padre, otra para Venezuela, y la última que compartían los dos hermanos menores.

Los omegas, no tenían permitido trabajar, ese era deber de los alphas, y sin un padre Alpha, las formas de conseguir dinero eran escasas, jamás tuvieron un médico, o joyas, mucho menos, varios vestidos, usaban los vestidos que ya le quedaban pequeños a su hermano Venezuela. Y la comida, a veces había comida ,cuando había suerte.

Su padre estaba sentado en una de sus sillas mecedoras, fumando tabaco, con una mirada tan insípida que podía hacer que cualquier se pusiera nervioso.

- sonríe más- le ordenó- Venezuela tiene una hermosa sonrisa, quiero verte sonreír igual, “Venezuela”.

- ¿Que dijiste?- pregunto confundido, sólo quería asegurarse de haber entendido bien.

- que sonrieras- le respondió con amargura.

- Pero, habías dicho que Venezuela tiene una sonrisa hermosa, que debería sonreír como él.

- Quise decir que tu sonrisa antes era más bonita, no la cambies, sólo te pido que vuelva a ser como era antes.

- Pero, eso no fue lo que dijiste...

- te pedí que sonrieras ¿Cierto?

- Bueno... Si, pero ya no siento las mejillas, están entumecidas.

- dije que sonrieras- el chico soltó una suspiro e intento sonreír una vez más- ummm, está mejor, pero no cierres los ojos cuando sonrías, eso deja arrugas.

- p-papa- aprecio el menor de los hermanos- ¿Me ayudas?- le pregunto preocupado.

- ¡arg! No están difícil maquillarte “Colombia”- le regaño pero a pesar de eso le ayudó a su hijos ocultar con maquillaje la mancha café de su cara.

- Pero... ¿Porque la tapas? No entiendo- dijo “Venezuela”.

Su padre no le respondió, sólo fingió que no lo había escuchado, levanto la cabeza hacia el reloj, y al ver la hora se alteró.

- oh no, ellos deben de estar aquí en poco tiempo- en eso se escuchan relinchos de caballos- ya llegaron... Escuchen no se metan en la conversación a menos de que le hablen directamente a ustedes,no los interrumpan cuando hablan, no se acerquen mucho a ellos, no rían de forma fuerte, sean callados y reservados y por último, no digan lo que piensen, solo digan lo que ellos quieren oír.

- se te olvidó, prohibirnos respirar- dijo en voz baja “Vene”.

Se escuchó un toc toc en la puerta, los de inmediato fueron se pusieron nerviosos.

Su padre abrió la puerta, y de forma curiosa giro su cabeza para ver mejor al invitado.

Un hombre grande, fuerte y robusto, con ropa abrigadora pero elegante. Su apariencia daba miedo, pero su sonrisa y su mirada transmitían lo contrario.

Su padre le hizo una seña para que ellos dos salieran de la casa.

- URSS,te presento a mis hijos, “Venezuela” y “Colombia”- dijo con una sonrisa.

- hace mucho tiempo no los veían, han crecido mucho ¿y él menor? Recuerdo que eran tres.

- Ecuador murió hace unos años.

- ah, Perdón, no sabía- se disculpó, miro a “Venezuela” a los ojos le dijo- ¿Te acuerdas de mí?

- ... Eh... ¿Si?- hablo con duda.

- ¿Estás listo para conocer a mi hijo?

- S-si, señor.

- perfecto- sonrió amablemente- Rusia sal del carruaje.

Apareció un chico, que si bien era mucho más delgado de su padre, también tenía una altura bastante sorprendente.

El chico apenas vio a “Venezuela”, le devolvió la mirada a su padre con impaciencia.

Fue un completo shock “¿De verdad estoy comprometido con él?” Pensó de inmediato, no estaban al mismo nivel, Rusia tenía ropa fina, un porte elegante, parecía un pavo real, o hacer nacido en un palacio lleno de oro, y “Venezuela”, bueno, todo a su alrededor se veía horrible, en especial por la casa. No entendía que hacía él en la casa de un pobre. De seguro su padre tenía una buena razón para haberlo comprometido con él. Pero, le parecía casi un insulto, esperaba a alguien más para ser su esposo, y le llenaba de ira saber que no era quien él esperaba.

- es un gusto conocerlos- dijo finalmente, manteniendo su postura el joven.

Los dos adultos sonrieron entre sí, con una mirada cómplice.

- bien, dejaremos solos a estos dos enamorados- dijo URSS- para que se conozcan.

“Venezuela” y Rusia se miraron incómodos, pero después el más alto empezó a caminar y el Omega fue detrás de él.

Quería huir, escapar, aunque sabía que no podía hacerlo, mucho menos con “Venezuela” siguiéndolo. Pero, debía aceptar la decisión de su padre.

- tienes una linda sonrisa “Venezuela”- soltó de repente pero sin mirarlo a los ojos- y también bellos ojos cafés.

“¿Debería decir algo?” Pensaba “Venezuela”.

- su... Pequeño jardín es...bueno, no hay palabras para describirlo- Rusia hablaba de los kilómetros y kilómetros de tierra, donde sola había pasto, vacas y algunas flores silvestres que la verdad no eran muy bonitas- bien... ¿Qué tipo de música le gusta?

En ese momento recordó las órdenes de su padre.

“no digan lo que piensen, solo digan lo que ellos quieren oír”

- ummm ¿música clásica?

- a mí también me gusta- sonrió.

- ¿Le gusta la ópera?

“¿Que carajos es una ópera?”

- ¡si, me encanta!

- tenemos tantas cosas en común- dejo de caminar, y aclaró su voz, de su chaqueta saco una pequeña caja, el momento había llegado- ¿me harías el honor de casarte conmigo?

Decir que “no”, era provocar problemas entre ambas familias.

- ¿Si, aceptas ser mi esposo “Venezuela”?

Pero...

- ¡Si!

“Vene” creía que se iban a casar tal vez una semana después...jamás creyó que sería ese mismo día. Apenas regresaron a la casa la nueva pareja, sus padres están entusiasmados por escuchar lo que sería muy obvio.

Que “Venezuela” si había accedido a casarse con él.

Los metieron a los dos al carruaje directo a la iglesia más cercana.

Y en la cara de ambos se notaba el miedo por lo intensos que eran sus padres sobre el compromiso.

No sólo eso, también lo que más los sorprendió, fue que la maldita iglesia ya estaba decorada, junto con una manada de desconocidos chismosos que venían curiosos a ver quienes se iban a casar.

- ¿Nos casaremos ya?

- si- le respondió URSS a su hijo.

- ¿Como? Ahora...¿ahora?.

- si, bajen del carruaje.

- pero... Ni siquiera estamos vestidos para la ocasión.

- nosotros les mandamos ha hacer su ropa y vestido hace mucho tiempo, están adentro, se cambian y comenzará el matrimonio.

Todo sucedía de un modo tan rápido que sus cerebros apenas podían procesar lo que pasaba.

Rusia estaba completamente sonrojado, cuando creyó que la situación no podía ser peor, vio a sus hermanos con sus esposos, sentados en las sillas.

En la habitación, se miraba al espejo, no imaginaba que así fuera su boda. Lo odiaba, pero, no era capaz tampoco de oponerse.

No le desagradaba la idea de casarse, pero ¿Por qué tenía que ser con “Venezuela”?

No quería que fuera él.

Su lamento duro poco, cuando aparecieron algunos de sus hermanos. Ucrania, Bielorrusia, y Moldavia.

- hermanito, estoy tan orgulloso de tí- le dijo pellizcando su mejilla- al fin te casaras.

- Ay, Rusia, no planeas salir así ¿Cierto?- le dijo Bielorrusia- tienes la ropa torcida.

- y estás todo despeinado- le dijo Moldavia- deja que te ayudemos.

Los hermanos se lanzaron sobre él, acomodando su ropa, peinandolo, y hasta limpiando sus zapatos.

- No, déjenme en paz- se quejó cruzando de brazos.

- Debería darte vergüenza, salir al altar así- le regañó Ucrania.

Sus hermanos siempre habían sido muy atentos con él, quizás en exceso.

Rusia era el menor, de una muy extensa familia, el menor de todos, y también el único hijo Alpha.

- no soy un niño.

- ya sabemos que no eres un niño- le dijo Bielorrusia- pero que te cases, es como si dejaras de serlo oficialmente, para nosotros siempre serás el bebé de la casa- pellizcando su mejilla otra vez de un lado a otro- ¿Dónde esta el bebé?- pregunto en forma de canto.

- No, ya estoy muy grande para eso.

- pero hasta hace ayer, todavía te gustaba ese juego- le dijo Moldavia.

Sus tres hermanos, cubriendo sus rostros con sus manos.

- ¿Dónde esta el bebé?- preguntaron a la vez.

Soltando un suspiro, respondió con amargura, Rusia.

- Aquí estoy.

- ¿Ves? Sigue siendo divertido- le dijo Ucrania.

- si, era divertido, cuando yo tenía tres meses, y pensaba que cuando ustedes se cubrían la cara, desaparecían, ya no es divertido, es humillante.

Las campanas de la iglesia empezaron a sonar, aquellas que anuncian que la misa va a empezar.

- ya casi, empieza- dijo su hermano Ucrania- me pregunto que será de tu vida, sin nosotros.

- No durará mucho- respondió Moldavia con una sonrisa- ¿Quién va abrir tu ventana todas las mañanas?

- Yo puedo hacerlo- respondió.

- por favor Rusia, no te levantas de la cama, ni para tomar agua- dijo Bielorrusia- ¿Enserio crees que puedes abrir la ventana de tu habitación?

- ... Puedo, intentarlo.

- Deja que tu esposo lo haga por tí- le respondió Ucrania.

Volvió a sonar nuevamente las campanas.

Y como si fueran un huracán, el resto de sus hermanos aprecio, abrazándolo, con él en el medio sin ni siquiera poderse mover.

Gran Colombia agarró a su hijo de la muñeca y lo arrastró a una de las habitaciones escondidas que estaban en la parte de atrás de la iglesia, similar en la que estaba Rusia.

- papá... ¿De verdad me voy a casar, ya?

- pues sí- le reclamo enojado- mira el vestido que mande a hacer para ti- señalo un enorme vestido que caía hasta el piso arrastrado, no solo se veía pesado si no también apretado- no pongas esa cara, gaste mucho dinero en él, póntelo rápido.

- pero el vestido lo va a asfixiar- dijo “Colombia”.

- obvio, lo hice a la medida de Venezuela- hablo Gran Colombia- pero no él no está, así que esfuérzate por ser idéntico a él, Colombia- lo empezó a vestir rápidamente, mientras su hermano usaba maquillaje para remarcar con delineador blanco las falsas pecas en forma de estrella en su cara.

- ¿Que?- respondió rápidamente- ¿Por qué me hablas como si fuera alguien más?

- nunca hice eso.

- me llamaste Colombia.

- Le hablaba a tu hermano, si él planea casarse algún día en su vida, se tiene que esforzar por parecerse a tí- respondió- eso fue lo que dije ¿Cierto Colombia?

- ammm- se quedó su hermano pensativo unos segundos- si, creo eso dijo.

- ¿Lo ves? Sigues escuchando mal hijo, confundes todo tan fácilmente.

- ¿Estás bien hermano?- le pregunto “Colombia”.

- Si- respondió- N-no sé que me pasó.

- ¿Alguien más se va a casar hoy verdad?- pregunto “Venezuela”.

- otra pareja- respondió su padre- adivinen quienes- pero ante el silencio el mismo se respondió- el hijo beta que una gran familia, con nuestro vecino Perú- dijo con asco el nombre del chico.

En ese su hermano soltó el pequeño delineador al piso.

- ¿Perú?- pregunto él.

- si, él- respondió, Gran Colombia tenía una gran aborrecía a Perú y a su familia, como si ellos hubieran arruinado su vida.

- quiero ver el matrimonio- dijo antes de salir por la puerta como alma que lleva el diablo.

Su padre gruño por lo bajo, y termino de vestir a su hijo.

Se miró en el espejo por una última vez, estaba seguro de lo que iba hacer, o algo así, no se podía arrepentir, mucho menos porque su padre lo agarraba del brazo con mucha fuerza. Saliendo de la habitación, y por el pasillo, vio a otro chico, uno muy alto y con vestido, al parecer el otro que se iba a casar. Ambos se miraron por unos segundos, no sabían quien era el otro, pero de forma inconsciente se sonrieron.

- arg, esa no es la música que yo pedí- dijo su padre furioso.

- es sólo una canción papá.

- ¡No!- grito enojado- tiene que ser perfecto, incluida la música.

- papá, sólo déjalo, no te vayas a pelear con el sacerdote.

- oh no, hablaré con los de la música, pero si es necesario pelear con el sacerdote lo haré- soltó a su hijo, miro a su alrededor, asegurándose de que no hubieran ventanas o algún lugar por donde pueda escapar- quédate aquí, no me demoro.

Mitras veía a su padre salir como un león a punto de asesinar a alguien, soltó un suspiro. Su padre siempre era así, firme, las cosas debían ser como él quería.

Y tenía miedo, su padre genuinamente podía pelear con quien sea, incluido con el hombre que los iba a casar.

- tu padre es muy intenso- dijo el chico a su lado- parece que le fuera a dar un paro cardiaco.

- él siempre es así.

- ¿Sabes? La canción que estaba sonando, era la de mi boda, la eligió mi papá, se supone que cuando sonará la canción, yo debía salir.

- creo que mi papá va a arruinar tu boda antes de que empiece- soltó una risa- ¿Cómo te llamas?

- USA- dijo con una sonrisa- ¿Y tú?

- “Venezuela”.

- me gusta tu vestido.

- ¿De verdad? No puedo respirar con esto...

- pensé que yo era el único- le respondió USA- ¿Sabes que es peor? Que ni siquiera combinan con mis “tacones”- ante eso, bajo la mirada, pero quedó algo decepcionado de ver qué esos “tacones” eran botas, sus con suerte el vestido lograba cubrir, menos la punta- mientras mi papá no se de cuenta, no importa.

Sólo llevaba unos segundos hablando con él, y ya se sentía tan cercano, como si lo conociera de toda la vida, como si fuera un viejo amigos de hace años.

A lo lejos, se podían escuchar algunos ruidos, una voz peleando, que sabía que era su padre.

- bueno, creo que mi papá arruinó tu boda, lo siento- dijo “Venezuela”.

- eh, es mejor así, la verdad, no me gustaría casarme, no conozco en nada a mi prometido.

- si, yo igual con el mío- respondió desanimado.

Los gritos seguían en el fondo, indescifrables los gritos en realidad.

- umm, tu papá tiene potencial- dijo USA.

- mi papá seria capaz de ir al monte con un machete para pelearse con el diablo- le respondió “Venezuela”.

La antigua música que se había escuchado antes volvió, la canción de la boda de USA.

- bueno, no se qué paso, pero esa es mi entrada, creo que tu papá perdió ante el músico y el sacerdote- le sonrió por última vez- ¡adiós!- y desapareció por el pasillo.

Curiosamente las bodas no se demoraban ni siquiera dos horas, solo era pasar al frente decir el juramento, un beso y listo.

Era una boda rápida, omitiendo la parte de la misa.

En algunos casos era perfecto, porque así los invitados no se aburrian esperando casi dos horas para que se den un beso.

Pero para “Venezuela” era un sufrimiento, lo único que quería era que esa mierda se demorará el mayor tiempo posible no quería llegar a la última parte y decir el “si acepto”.

Para su desgracia, no fue así.

URSS lo estaba llevando camino al altar donde estaba Rusia. El sostenía una vela al igual que Rusia y al estar uno frente al otro.

URSS le dedicó una mirada a su hijo para que no se quedara callado y dijera los votos.

Rusia sostuvo la mano de su pareja y lo miro a los ojos.

- yo Rusia, con esta mano, sostendré tus anhelos- dejo la vela a un lado y agarró la copa con un líquido rojo- tu copa nunca estará vacía porque yo seré tu vino... con esta vela alumbraré tu camino en la oscuridad...y con este anillo- agarró la sortija de del pequeño cofre frente a él- te pido que seas mío, por el resto de la vida.

“el resto de la vida”

Esa frase quedo resonando en su mente.

Ahora era su turno...

- y-yo “Venezuela”- agarró la mano del chico de pelo blanco- con esta mano sostendré tus anhelos- agarró su respectiva copa- tu copa nunca estará vacía porque yo seré tu vino...con esta vela alumbraré tu camino en la oscuridad... Y con este anillo,acepto ser tuyo,por el resto de la vida- Rusia puso el anillo en su dedo, después de eso intercambiaron copas y se tomaron el vino,al igual que intercambiaron velas.

Se suponía seguía el beso, pero ellos dos solo se miraron fijamente a los ojos, con los nervios de punta.

Hasta escuchar una tos falsa detrás de ellos, la del sacerdote, en ese momento Rusia reaccionó, tomo con su mano la mejilla de “Venezuela” y le dio un corto beso en la boca.

Apenas se separaron, “Venezuela” tenía ganas de limpiarse la boca así sea con jabón.

Sonaron aplausos y gritos...

Afuera de la iglesia había un gran carruaje blanco lujoso,donde por órdenes de sus padres se subieron.

-bueno...supongo que ya estamos casado “Venezuela”- soltó Rusia, mirando con enojo el paisaje.

...

Los dos hermanos menores habían oído una misteriosa voz y la silueta de un hombre robusto,no sabían de que había hablado él con su padre y su hermano mayor,y como la curiosidad los mataba,aprovecharon tener un momento los tres hermanos a solas para preguntarle.

- ¿Quien era ese señor?- pregunto el más pequeño de los tres- ¿Era papá?

Jamás habían visto a su otro padre, no sabían quien era, pero su ilusión infantil,les hacía soñar que algún día lo conocerían,que él,apreciaría en la puerta, y los abrazaría.

- No- respondió con una sonrisa- era el padre de Rusia-ellos a veces no entendía que le pasaba a su hermano mayor,pues cada vez que ese hombre venía, ponía una sonrisa de enamorado.

- ¿Te gusta el padre de tu prometido,hermano?- pregunto Colombia,el mayor cambio su expresión por una de asco.

- ¡Él no,su hijo!

- es que siempre pones cara de bobo cuando ese señor llega.

- bueno, él viene a hablarme de Rusia,y me muestra fotos de él... Y todo lo que he escuchado de Rusia es maravilloso.

- ¿Te vas a casar con Rusia?- pregunto Ecuador- yo también me quiero casar.

- ¡obvio me cásare con él,aúnque está muy pequeño,pero cuando crezca,estoy seguro que Rusia será todo un caballero!

...

Ahora su hogar juntos,sería una enorme casa de madera que parecía más bien una mansión. Diferente a su antigua casa,no era madera vieja, probablemente era la madera más fina, jamás fabricada.

Sus familias habían prometido irlos a visitar seguido.

Aquella casa solo era una de las muchas que le pertenecían a la familia soviética,no era nisiquiera la casa principal, era la casa de vacaciones, a donde iba la familia cuando Rusia estaba chiquito,y ahora le pertenecía.

Ellos se despidieron con una sonrisa y cuando por fin estaban lejos de la vista de sus padres,se separaron.

- ¿Que esperas? Limpia la casa y cocina algo- le ordenó,con una mirada sería.

La casa era un desastre parecía haber estado abandonada unos cuantos años.

A partir de ese día empezaría a conocer a aquel chico de pelo blanco tan caballeroso, como realmente era.

Y mientras él limpiaba, el otro solo estaba echado sobre el sofá leyendo el periódico.

No le ayudaba, ni siquiera le dedicaba la mirada.

Y cuando por fin era hora del almuerzo.

- ¿Me planeas intoxicar con esto?- pregunto de mala gana.

- ¿Ah? ¿No le gusta?

- esta horrible.

“Venezuela” empezó a jugar con sus manos, que tenían marcas de pequeñas cortadas y quemaduras. La cocina no era su fuerte, pero lo había intentando.

- ¿Preparo otra cosa?

Pero como respuesta lanzó de un solo manotazo la comida al piso, rompiendo los platos de cerámica

- límpialo.

Él se agachó a recoger los trozos de plato. Y en ese momento, Rusia con su pie lo empuja, cae al suelo, chocando la cara de “Vene” directo contra la superficie, en un duro golpe que le hizo sangrar la nariz.

- desearía que no estuvieras aquí- susurró.

Pero “Venezuela” ni siquiera lo escucho, estaba concentrado en limpiar su sangre con su mano.

Rusia se giró y se paró delante de él, al ver la sangre abrió sus ojos y retrocedió algunos pasos.

- mira lo que hiciste, límpialo todo- dijo antes de salir de la sala.

“Venezuela” soltó un suspiro, y recordó que hacía esto, por su familia, para tener dinero para que ellos puedan vivir mejor. Debía soportarlo.

Rusia, no era muy comunicativo, de echo, no le hablaba la mayoría del tiempo, si no era para una orden, entonces parecía mudo, si no era para regañar entonces su voz no existía.

“Vene” no era inocente, sabía lo que muchas veces pasaba en las lunas de miel, tenían relaciones porque debían procurar tener hijos lo mas pronto posible después de casarse, pero,no se quería acostar con él.

Sería su deber, y ese momento iba a llegar, en cualquier momento, cuando Rusia lo decidiera.

Como lo suponía, de la tarde hasta el anochecer, hubo un silencio casi agobiante, estaba acostumbrado a sus hermanos, tener con quién hablar, o hacer algo que no sea solo limpiar. Pero al caer la noche, que debía ser la hora de dormir, tenía miedo de entrar a la que se suponía seria la habitación matrimonial.

Lentamente entro al cuarto, y allí estaba Rusia, sentado al borde de la cama llenado una carta, el ruido de las pisadas, le hizo levantar la vista.

- ah, “Venezuela”, acuéstate aquí- estaba a punto de comenzar.

Cosas de gente recién casada, ser cariñosos, tener relaciones... Ese tipo de cosas.

Por suerte, ya está preparado para eso, no lo aceptaba completamente, Rusia no le gustaba, y estaba seguro que odiaría besarlo y tocar su cuerpo, o que Rusia hiciera eso con el suyo, no le iba a gustar, pero tampoco iba a huir, en su interior, ya había aceptado el echo de que acostarse con él iba a ser algo que iba a pasar tarde o temprano.

Rusia se abalanzó sobre él, levantando los brazos de “Vene”, sujeto las muñecas de él, sobre su cabeza.

Tan solo una mano de Rusia, podía ser capaz de sujetar con fuerza a “Venezuela”, y aunque “Vene” no estaba luchando, ni se oponía, en su expresión se notaba la incomodidad.

Y mirando a Rusia directo a los ojos, sintió miedo “pensé que podía” se dijo así mismo, creyó, que era lo suficientemente fuerte como para aceptar acostarse con un completo extraño, que eso, no sería la gran cosa, que aquello no importaría, pero ahora que tenía a Rusia sobre él, se daba cuenta que se había equivocado, no podía, no importaba cuanto intentará convencerse así mismo que aquello debía pasar, muy en fondo de su interior, estaba asustado, y su instinto natural, le decía que debía alejarse, de repente quería gritar, correr, suplicar por ayuda, empujarlo, al menos decirle algo, pero estaba paralizado del miedo, su cuerpo no se movía y su voz desapareció.

La verdad, es que había reglas sociales, reglas no escritas, pero que existían, y estaban allí, reglas como hacer lo que se espera que pasé, como que la pareja se acueste junta, en su primera noche de bodas.

Pero no podían hacerlo.

Ninguno de los dos.

Sin embargo, esas reglas, están tan interioridad dentro de nosotros, que muchas veces no pensamos en una segunda opción, como elegir no hacerlo, porque sin darse cuenta, eran prisioneros, de esa reglas no escritas, que de ser descubierto su incumplimiento, el rechazo social, sería una presión sobre ellos hasta aplastarlos por completo.

Es por eso que la opción de no hacerlo, simplemente no existía.

Ni siquiera era capaz de ser creada por sus cerebros. Aquello debía pasar, aunque no quisieran.

Rusia no podía verlo a la cara mas tiempo, no podía, no le gustaba ese extraño, pero eso no importaba ¿Verdad? Como había dicho su padre, cuando aún estaban en el carruaje frente a la casa de G.Colo: “¿Amor? Sólo por pobres se casan por amor”.

El amor no importaba, sólo importa asegurar el destino de la familia, y cumplir el propósito promedio esperado por todos, casarse y tener hijos.

Al menos, para los alphas, esto se resumía en, tener un esposo que podían presumir como trofeo, el accesorio faltante para completar su imágen, tener algunos hijos, y trabajar porque ellos eran los fuertes, y sólo ellos podían hacer eso.

Siendo el chico promedio que es, jamás pensó en otra cosa, en otra opción, no existían otras opciones.

Tener hijos lo mas pronto posible después de casarse, está bien, podía hacer eso, podía vivir su vida, siendo promedio, pero siendo la persona romántica, que idealizada la vida, el golpe de “¿Amor? Sólo los pobres se casan por amor” le seguía molestando, porque él quería amar, pero se negaba a amar a la persona que tenía al frente, la persona que era su nuevo esposo, la persona que vería todos los días al levantarse, por la tarde por la noche, la persona que sería el papá de sus hijos, se negaba a amarlo, y más que negarse, directamente lo odiaba, por no ser la persona con la que esperaba casarse.

Detestaba a “Venezuela”.

Y hacia su mayor esfuerzo por aceptar el camino que su padre había preparado para él. Si “Venezuela” tenía que ser el padre de sus hijos por obligación, está bien, pero quería que el proceso fuera lo más rápido posible,para que así quedará embarazo y no volver a tocarlo nunca más.

Pero para continuar, debía dejar de ver a “Venezuela” a los ojos, con su otra mano libre cubrió los ojos de “Vene”, que de inmediato humedecieron la palma de su mano con lágrimas.

Así, no tendrían que verse mutuamente.

“Vene” no quería a Rusia encima de él, estaba llorando, tenía miedo, auténtico miedo.