🍂Recuerdos De Otoño 🍂 [Hatori Sohma]

Summary

"Recordar es volver a vivir" Una frase muy conocida y en muchos casos muy cierta. Los recuerdos de Hatori nos permitirán vivir algunos momentos que este adulto joven guarda dentro de su ser.

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Capitulo Único

𝓛os árboles y arbustos de la mansión se llenaban de los característicos tonos naranjas por la llegada del otoño.


Otoño...


La estación que menos me gusta del año, una de las más dolorosas, por ello cuando llegó a su auge lo que más quería hacer, era permanecer en cama todo el día, pero aquello no era algo usual en mi y no me podía dar ese gusto.


Es un secreto...


Mi secreto...


Nadie de la familia lo sabe, pero...


Esta es la estación donde más me atormentan los recuerdos...



El clima me hacia recordar el día en que la conocí, sentada en una banca de la universidad completamente sola, bajo los árboles que cambiaban de color, ella resaltaba a simple vista como un destello azul, una figura de un color frío en medio del paisaje de colores cálidos, tenía unos auriculares en los oídos, un libro entre sus manos y ella tan estaba sumida en su lectura que no se percató de mi presencia, ni mucho menos del momento en que me senté al otro lado de la banca.


Ese era uno de mis lugares favoritos para disfrutar de una lectura tranquila y relajante, de hecho eso era lo que hacía cuando un grito me sobresalto, aquella chica de cabellos negros, piel pálida y vestida completamente de azul, había soltado un grito acompañado de unos cuantos saltos, sus ojos tenían un brillo especial, sus mejillas tenían una tonalidad rojiza y se notaba claramente su emoción.


— Lo sabía!!, Lo sabía!!! — ocultaba su rostro entre su libro mientras tenía una conversación con el mismo, desde mi perspectiva se veía muy rara, como si estuviera loca, dio unas cuantas vueltas, en una de esas se percató de mi presencia y soltó un grito ahogado— Lo... lo siento.


Su rostro se tornó rojo de vergüenza, creí que en cualquier momento escaparía, pero no lo hizo, solo volvió a sentarse, en esta ocasión mas encorvada tratando de ocultar su rostro con su cabello que caía hacia el frente y su libro.


— Lo siento, te distraje con mi bullicio... Que vergüenza — me miró e hizo una reverencia con su cabeza frente a mi.


— Ya no importa— conteste sin cambiar mi típica expresión sería.


Ella simplemente se quedó en silencio, volviendo a enfocarse en su libro aún con la cara sonrojada.


Desde ese momento, coincidíamos en el mismo lugar tres o cuatro días de la semana, ninguno de los dos decía nada, simplemente nos concentrábamos en nuestras lecturas. Sentía como de vez en cuando ella posaba su mirada en mi, pero cuando volteaba rápidamente apartaba su vista fingiendo que no había pasado nada, también notaba como aguantaba la respiración por unos instantes para después soltar todo el aire de golpe, tal vez tratando de controlar los sentimientos que le generaba su lectura en turno, así fue por más de un mes.


— Cómo te llamas? — le pregunté, se notaba que la pelinegra era tímida y que jamas se atrevería a hablar primero.


— eh?... soy ____, ____ Takahashi — se puso de pie e hizo una reverencia profunda — es un placer...— dudó un momento acerca de cómo continuar la conversación mientras volvía a sentarse— puedo preguntar lo mismo?


— Hatori Sohma — le di mi nombre.


— Sohma... noto que te gusta leer, ¿que estudias? — por un momento la chica tímida desapareció dando a relucir su interés y curiosidad, pero tan pronto como se dio cuenta de ello volvió a su faceta reservada y aclaró — Claro si no te molesta que pregunte.


— Medicina.


— Ohh, Carrera difícil y te gusta? — interrogó.


No respondí, nos quedamos un par de minutos en silencio que seguramente para ella fueron eternos.


— Lo siento!! Fui impertinente con mi pregunta— Se disculpó volviendo a encorvarse como la primera vez que nos encontramos— ... es solo que... Algunos tienden a aburrirse o descubrir que la carrera no es lo suyo cuando ya están por la mitad.


Me quedé pensando unos momentos, no me había planteado eso, solo había aceptado que debía hacerlo porque nací en una larga lista de médicos de la familia Sohma.


— No debí preguntar, lo siento nuevamente—  se acomodó en la banqueta — en que año vas?


— Me faltan dos años para terminar — apenas termine de responder ella suspiro aliviada y me sonrió tímidamente.— tú qué estudias?


— Yo no estudio aquí... Ya no más—  su voz expresaba una gran tristeza pero aún así su rostro tenia una ligera sonrisa marcada.


— Y que haces aquí?— cuestioné pues me resultaba extraño que pasará tiempo en ése lugar apartado.


— Vengo a ver a mis amigos y espero aquí hasta que sea la hora indicada— las pequeñas sonrisas de labios cerrados eran su especialidad, las regalaba como si le sobraran— me gusta este lugar, es muy tranquilo— sus ojos soñadores eran muy atrayentes te incitaban a acompañarlos.


— Que estudiabas?.


— Arquitectura— sus ojos se iluminaron ante lo que supuse era un recuerdo relacionado con su tiempo en la carrera.


— Por qué lo dejaste si te gustaba?— fui indiscreto pero algo en ella me atraía.


— Algunos viajes y mi salud— me miró a los ojos con una sonrisa y se acercó hasta quedar a unos pocos centímetros de mi—  Tal vez puedas ser mi médico cuando te gradúes — volvió a alejarse pero no tanto y por primera vez sonrió mostrando sus dientes, estaba tan tranquila, como si no hubiera pasado nada malo en su vida.


— Tal vez— sabia que no lo seria, pero aun así lo dije.


— Quieres ir a tomar algo?— se puso de pie y se situó delante mío— hay una cafetería muy buena cerca, ven conmigo.


No sé porque, pero acepté.


Y tampoco se la razón por la que continúe compartiendo tiempo con ella los meses siguientes.


Entonces comenzó el sueño...



"No puedo evitar emocionarme cuando estoy leyendo"


Mi oscuro mundo se iluminaba cuando ella hablaba.


"

Para mi no es solo una lectura, es una vida nueva"


Sus ojos soñadores hacían que quisiera seguirla hasta el final de los tiempos.


"

Me preguntó si eso contará como un enamoramiento auténtico"


Su risa llenaba de calor mi congelado corazón.


Me estaba enamorando de la linda joven, que solo hablaba conmigo.


— No tengo muchos amigos, hace casi un año conocí a una mujer unos años mayor que yo, me defendió de unas chicas que me molestaban, desde entonces somos amigas, ella y su hija son las únicas que tengo, aparte de tí claro— hablaba alegre mientras caminábamos por la cuidad — aunque eso mis padres no lo saben, ellos piensan que tengo amigos de mi edad— puso un dedo frente sus labios exhortandome a guardar silencio — es un secreto.


Ella era mi primer amor y sentía la ferviente necesidad de hacérselo saber.


Nos encontramos en el jardín universitario, el lugar donde nos conocimos, nuestro lugar seguro, ella se acostó en la banca, su cabeza descansaba sobre mis piernas, su vista muy enfocada en su libro, su rostro serio deba a entender que estaba concentrada en su lectura.


— No quiero ser tu amigo — fueron las primeras palabras que vinieron a mi mente y sin pensarlo demaciado las dije en voz alta.


— Qué??? — se incorporo rápidamente a mi lado— Hatori... hice algo que te molestara — se veía realmente preocupada y asustada.


— No es eso ____— traté de tranquilizarla, al parecer había sido muy brusco — sólo... no quiero ser únicamente tu amigo.


— Hatori...


— Estuve pensando, he de confesar que no ha sido nada fácil tomar una decisión— los ojos negros de la muchacha estaban sobre mí, evitando parpadear tanto cómo le era posible — mi parte razonable decía que simplemente me aleje de tí, que era lo mejor para ambos, pero otra parte me decía que no podía hacerlo— la respiración de la pelinegra era pesada por el nerviosismo— ... Sé que si lo hago me arrepentiré de por vida,  porque aunque no quería admitirlo tengo sentimientos fuertes por ti que van más allá de una simple amistad.


En un acto rápido, la linda chica que me había conquistado acortó la distancia posando sus labios sobre los míos formando un tierno beso.


— Hatori te quiero mucho— expresó separandose un poco de mí — no solo eso, me atrevería a decir que Te Amo aunque puede parecer apresurado.


— Podríamos intentarlo— una sonrisa se desplazaba lentamente por el rostro de la pelinegra — Tu quisieras ser mi pareja?


— Si— tras su afirmación nuestros labios volvieron a unirse y ella se acercó más dispuesta a abrazarme, por ello rompí el beso alejándome lo suficiente.


— Que pasá? — estaba confundida, le había asustado.


— Nada, solo...— lo pensé un momento— no me gustan los abrazos.


— Malos recuerdos? — asentí como respuesta — Entiendo, no preocupes, no lo haré ni jugando.— volvió a sonreír — Se que te incomodan las muestras de afecto.


Cai a sus pies e incluso estaba dispuesto a besarlos si ella quisiera, la idolatraba.



Comprensiva y cariñosa, dos aspectos que la describían muy bien, siempre que nos veíamos preparaba algo para compartir lindos momentos, un juego de mesa, almuerzos, manualidades, eran sus preferidos, también me ayudaba a estudiar, dejaba cualquier cosa que estuviera haciendo de lado solo para hacerlo, preparaba cuestionarios y actividades para que pudiera rendir bien en mis exámenes, después ella se encargaba de revisarlos y me daba un beso por cada pregunta bien contestada.


— Quieres sacarme sangre?.


Al contrario de lo que supuse, se veía tranquila ante mi petición, debía llevar a alguien ajeno a la carrera para las prácticas que tenía que realizar y tanto Shigure como Ayame se rehusaron, ella era mi única opción, pero tenía miedo de lastimarla.


— Confío en ti.


Sonreía mientras esperaba su turno en el laboratorio de la facultad, yo estaba más nervioso que ella y no debía ser así, cuando llegó nuestro turno, le indique dónde sentarse, el doctor detrás de mi observaba cada uno de mis movimientos con atención, al momento de comenzar olvidé algunos pasos que ella me hizo notar con discreción.


Ella conocía el procedimiento, y trataba de recordarmelo con  simples gestos que otros podrían interpretar como reaccion de nerviosismo.


— Detente, Les dije claramente nadie del sector salud— me regaño el doctor a cargo de las pruebas, había notado los gestos de ella para ayudarme.


— Disculpe pero yo no estudio nada relacionado con la salud — hablo mi linda novia— solo que ya me sacaron sangre antes, puedo entender que este nervioso, les pasa a muchos incluso a los que son profesionales, déjelo terminar ya no le perjudicare.


El doctor aceptó, ella ya no hizo nada más, me extendió su otro brazo dándome la autorización de practicar con el, no sé cómo pero lo había logrado a los pocos minutos, tenía su muestra de sangre y la analicé para concluir la prueba.


Una vez fuera la guíe hacia nuestro lugar especial, donde la besé con fervor, ella correspondió mi gesto, estaba seguro de quererla para siempre en mi vida.


— Me gusta escucharte leer, además puede que algo se me quedé en la cabeza, aunque lo dudo— dijo mientras me arrebataba el libro de las manos, nuevamente ella me ayudaba a estudiar.


— No dormí desde hace dos días, mis neuro-receptores perdieron sensibilidad a la serotonina y la norepinefrina tengo una función cognitiva incompleta, así que no esperes mucho de mi parte— soltó una pequeña carcajada ante mi justificación inicial, entonces me dió la seña para explicar con mis palabras todo el tema que debía memorizar.


— Todo lo que dijiste es correcto—bajo el libro con el que hacía el control para llevar su mano a mi frente— así que dedusco que aún funcionas bastante bien.


El cariño físico era uno de sus favoritos, sin embargo siempre respetó el no dar abrazos de ningún tipo, me daba ligeras caricias en el rostro y los besos eran lo que no podían faltar.




Más rápido de lo que esperaba paso un año, ya no podría verla tanto como hasta ahora, debía cumplir con mi internado o prácticas profesionales, el cual lo realizaría en el hospital que dirigía mi familia.


Una semana sin verla, ni escucharla parecía una eternidad, en que momento me había vuelto tan dependiente de ella?, No tenía la respuesta, solo quería verla.


Dos semanas, cuento las horas para que termine mi turno, el día siguiente tendría día libre y quería pasarlo con ella.


—... Le veré en la próxima consulta, hasta luego doctor.— su voz llegó a mis oídos y levanté la cabeza para buscarla.


Ella estaba ahí, saliendo de un consultorio y realizando una reverencia, lucía tan linda, no dude en acercarme, para que ella notará mi presencia.


— Hatori — su sonrisa no tardó en dibujarse— te extrañé mucho— se acercó a mí de manera rápida, pero se detuvo de manera repentina, sus intenciones eran abrazarme, lo sabía, pero se contuvo para dejar una caricia en mi mejilla — quería verte.


— Yo también, me alegra haberte encontrado —devolví el gesto, tomé su mano para acariciarla— Consulta?


— Ajá, tengo que programar cita para dentro de tres meses— explicó — te ves cansado, el trabajo es duro?.


— Es agotador, los turnos son demasiado largos— aún tomando su mano la guíe a otro lugar del hospital, en específico al pasillo que daba a las salas de descanso, el cual estaba completamente vacío, una vez ahí no dude en besarla, extrañaba esa hermosa sensación que solo ella me podía proporcionar — mañana tengo el día libre, quieres pasarlo conmigo?


— Claro que si, pero estás seguro? No sería mejor que descanses en tu casa? — su rostro era una mezcla entre felicidad y preocupación, eso la hacía ver adorable.


— Quiero estar contigo, eso me reconfotaría mucho más que quedarme en casa y ser molestado por mis primos.


— En ese caso, me parece bien, nos veremos mañana...


— A las 9:00 en nuestro lugar.


— Ya no te distraigo más, hasta mañana mi amor — dejo un beso en mis labios y se fue, dejándome aturdido, "

Mi amor"

, eso se oía muy bien con su voz


Sabía que ella era bastante puntual por eso salí antes de la residencia familiar, tratando de no ser visto por nadie, justo como habíamos quedado el día anterior, ella aguardaba por mí.


— Buenos días mi amor — saludó animada en cuanto me vio, volviendo a usar ese término tan afectuoso para referirse a mi.


— Buenos días preciosa— no soy el tipo de persona que pondría apodos lindos, pero por ella hice una excepción— que quieres hacer hoy?


— Creí que tenías algo planeado— me miró con desconcierto —así que yo no pensé en nada — se acomodó en la banca para pensar en algo.


— Lo único que me importa, es pasar el día juntos, lo demás no importa.— declaré.


— Ya sé!! Quieres ir a mi casa?.— la chica dió un salto para ponerse de pie.


— Tu casa... — debía admitirlo eso me ponía nervioso .


— Estoy segura de que no descansaste como es debido— sentenció — podemos ver algunas películas y no habrá problema si te quedas o nos quedamos dormidos ¿Que te parece?


— Pero, tus padres...


— No te preocupes por eso, no te estarás comprometiendo seriamente conmigo si los ves— su sonrisa estaba presente para borrar mi temor — mis padres no tendrán problema en recibirte, a lo mucho nos pedirán que comamos con ellos.


— Está bien


El camino no fue ni corto, ni largo, solo hicimos una parada para comprar algunas botanas, hasta llegar a una casa más grande al promedio en Japón, la linda muchacha me exhortó a estar tranquilo para después dirigirnos dentro.


— Muñeca eres tú?— la voz gruesa e imponente de un hombre se hizo escuchar.


— Si papá ya estoy en casa y vine acompañada— habló con fuerza mi acompañante, no pasaron ni diez segundos para que un hombre y una mujer se hiciera presentes frente a nosotros. — Papá, Mamá el es Hatori de quién les había hablado, Hatori ellos son mis padres.


— Mucho gusto, Hatori Sohma para servirles.— hice una reverencia hacia los padres de mi novia. — Gracias por recibirme en su hogar.


— Que joven más educado y muy lindo también— la madre no dudó en expresar sus pensamientos en palabras, mostraba una sonrisa todo lo contrario al padre que estaba serio, analizandome de pies a cabeza como si fuera una potencial amenaza.


— Usted es el novio de mi hija? — Fue directo


—Así es señor— respondí con firmeza, me mantenía serio.


— Solo pido... — El rostro del hombre se ablando y cambio a uno más amigable — Cuídala mucho.


— Ella es nuestro tesoro y solo queremos su felicidad.— complemento la mujer.


— Nosotros estaremos en mi habitación, veremos algunas películas— la chica de mi lado intervino, se notaba incomoda, casi tanto como yo.


— Claro, les llamaremos cuando el almuerzo esté listo— informó la mujer mientras su hija me tomaba de la mano para llevarme a su habitación.


— Ponte cómodo — Dijo mientras cerraba la puerta de la habitación, el lugar estaba limpio y organizando, en el librero se veían varios títulos organizados alfabéticamente, y en algunas repisas había fotografías de ella con sus padres y de ambos en algunas de nuestras salidas.


— Lamento el comportamiento de mis padres allá abajo— habló mi chica mientras se acercaba a mí — Papá y mamá quieren verme feliz, que salga con mis amigos y disfrute mi juventud, nunca había traído a nadie porque siempre he sido muy temerosa para hablar con las personas y no hice ningun amigo, más que tú y Kyoko.


— No soy tu amigo, soy tu novio.


— Eres ambas cosas, si no hubieras sido mi amigo jamás te habrías convertido en mi novio — apoyo su cabeza ligeramente en mi hombro.— Te amo Hatori, no necesito que me cuides como dicen mis padres, solo quiero estar a tu lado.


No me resistí, me abalance hacia ella para poder unir nuestros labios, ella respondía mis besos con la misma intensidad, y yo estaba desesperado por sentirla, sin separarnos nos tumbamos en su cama donde la intensidad comenzaba a elevarse.


— Te amo ____, te amo mucho — fue lo que salió de mi boca cuando deje sus labios y pasé a su cuello, ella acariciaba suavemente mi cabello mientras yo disfrutaba de su piel, quería ir más allá, claro que lo deseaba, pero mi mente reaccionó dándome un golpe de mi realidad que me hizo separarme de la linda muchacha con mejillas sonrojadas — Lo siento, no fue mi intención faltarte al respeto y mucho menos en la casa de tus padres.


— No lo hiciste — se incorporó en la cama — no es algo de que avergonzarse tener deseo sexual ante tu pareja, pero si quieres lo podemos intentar en otra ocasión — se mostró comprensiva, con una sonrisa, mientras subía la tira del vestido que llevaba puesto — que quieres ver, tengo de todo, tu dime.


Pasamos parte de la mañana acostados en la cama, viendo una película de catástrofes naturales, pero ni siquiera la terminamos porque ambos nos quedamos dormidos.




Narra Yumeko Takahashi:


Nuestra vida cambio por completo, el otoño jamás volvería a ser el mismo, ni causar los mismos sentimientos que alguna vez causo en mi pequeña familia.


Desde que mi niña llegó al mundo, tuvimos presente que llegaría el momento en que se iría de nuestro lado, pero aceptar su ausencia, siempre sería difícil.


Recordar nuestros momentos con ella deberían ser suficientes?


Su primera palabra


Su primer cumpleaños


Su primeros pasos


Su primer día de escuela


O algo más resaltante, el día que nos presentó a su primer novio, su razón de vivir o así es como yo lo veía.


Un joven bastante serio, que apesar del carácter frío que mostraba, era capaz de hacer feliz a mi niña, y eso, eso si era suficiente para el corazón de una madre.


Lo que destacó de aquel día, pasó después de unas horas de su llegada a casa, cuando mi hija bajo de su habitación completamente sola.


— Oh muñeca, tu novio se quedó arriba? Quieren algo? algún refresco?— le pregunté apenas la ví entrar, mientras preparaba la comida.


— Se quedó dormido, de hecho yo acabo de despertar — hizo unos estiramientos, se notaba tranquila y un poco adormilada.


— Se nota que es un buen chico, parece que llevan bien—movía una de las cacerolas mientras hablaba con ella.


— Congeniamos en muchas cosas, casi no hemos discutido, así que si, nos llevamos bien.— explicó mientras sacaba algún juego de la nevera.


— Cuántos años tiene?... Es bastante serio, parecen ser dos polos opuestos.— mi esposo no tenía pelos en la lengua para hablar, soltaba todo lo que se le ocurría en el momento, no le importaba sí sonaba grosero al decirlo.


— Es dos años mayor que yo, tiene 22 años, y no somos dos polos opuestos, yo no soy una persona tan alegre como piensas, ya lo hablamos me da un poquito de miedo expresarme, si, estalló cuando estoy leyendo pero no lo hago en público.


— Que dijo cuando le explicaste de tu enfermedad? — Soltó mi esposo, aunque no podía culparlo, yo también tenía la misma incógnita.


— Él no sabe nada y no quiero que se entere... Es lo que vine a decirles. — su tono se tornó nervioso.


Ambos volteamos a verla, no esperábamos que ese fuera un secreto entre los dos, después de todo es bastante serio.


— Es tu pareja, debería saberlo en especial después de la noticia de ayer.— le miré con reproche, no esperaba eso de ella.


— Se que no te gusta hablar de eso, pero...


— No— cortó a su padre antes de que siguiera hablando — Entiendan, él es muy importante para mí y no quiero mortificarlo, no quiero que se preocupe por mi, no quiero que me mire con pena, no quiero que nada cambie— las lágrimas de sus ojos empezaron a brotar sin que ella pudiera evitarlo.


— No puedes ocultarlo por siempre, va a terminar enterándose y es mejor que lo haga cuánto antes.— su padre trataba de ser comprensivo pero está era una situación complicada.


— No tiene porqué enterarse— las palabras que salieron de su boca nos sorprendieron aun más — lo estuve pensando y yo... Yo me alejaré de él cuándo llegue el momento, cuándo ya no pueda más, no tiene porqué sufrir por algo que nadie puede controlar.


— Espero sepas lo que haces, y no te arrepientas de tus decisiones — es lo más certero que pude responder— nosotros no diremos nada, si así lo quieres. — que más podía decir, no podíamos obligarla a nada, solo lo dejaríamos a su libre albedrío.


— Gracias... Solo Quiero estar con él hasta que me sea posible.


Sus últimas palabras que dijo antes de regresar a su habitación, tenían tristeza carganda en ellas, no podía imaginar lo que ella estaría sufriendo.




Narra Hatori.


Desperté porque alguien me estaba moviendo, por un momento pensé que eran Shigure o Ayame pero lo descarté porque esté movimiento era más delicado.


— Amor, despierta— escuchar su voz quitaba toda molestia que pude haber sentido por haber despertado, solté un pequeño quejido a la par que abría los ojos— Quisiera dejarte dormir más, pero ya es hora del almuerzo, debes comer para tener solo sueño y no hambre.


— De acuerdo— respondí, pero cuando estaba por levantarme note que no tenía nada puesto — Que pasó??.


— Eso quisiera saber yo— respondió sin voltear a verme— cuando desperté no estabas por ningún lado y cuando regrese a la habitación tú estabas dormido como si nada, todo parecía estar igual, pero estabas sin prendas, creí que tenías calor y te deje descansar así.


— Ya comprendo — susurré mientras me ponía mi ropa otra vez.


— No se demoren, ____, linda ven a ayudarme.— la voz de la señora de la casa se hizo presente antes de que alguno pudiera decir algo más, lo que agradecía, pues si ella volvía a tocar el tema de mi "desaparición"  tendría que contarle de mi maldición.


— Ya voy mamá, te espero abajo.— dejo un beso en mi mejilla antes de salir, dandome privacidad para vestirme más cómodamente.


Tras unos minutos, me hice presente en el comedor donde la familia de tres me esperaba, el lugar que me asignaron estaba a lado de mi novia y frente a su padre.


— Dime muchacho, que estás estudiando? — después de unos momentos de silencio el hombre empezó a hablar.


— Medicina, de hecho estoy realizando mi internado en un hospital actualmente.— no tuve problema en explicar.


— Debe ser agotador — habló la mujer con tono de preocupación — que bueno que vinieron aquí a pasar su tiempo juntos, así puedes descansar.


— Verdad que si, eso es lo que yo le dije para convencerlo— la chica sonrió orgullosa — De hecho nos encontramos ayer en el hospital, fue tan inesperado.


— En qué rama te especializas?


— En teoría soy cirujano, hasta el momento no tuve la suerte de poner en práctica lo que aprendí, y planeo especializarme en medicina interna.


— Llevas dos semanas, no te desesperes llegará el momento para que demuestres tus habilidades — la mano de ____ sujetaba la mia por debajo de la mesa, dándome una pequeña caricias con el pulgar.


— Por qué medicina interna? Claro si no te incomoda que pregunte— volvió a intervenir el señor Takahashi.


— No se preocupe... Bueno, mi principal propósito es atender a las personas de mi familia, en especial a un integrante que es muy delicado.


— Y eso te será suficiente?


— Perdón?


— Tus intenciones son buenas y se nota que lo haces para complacer a tu familia... Pero estarás satisfecho con eso?


El hombre habló sin ningún tapujo, mientras yo me quedé callado, había aceptado lo que los demás decidieron por mí, obedecía a lo que me pedían sin rechistar, así fuera borrar la memoria de alguien importante para otra persona sin considerar los sentimientos...


¿Que era lo que yo quería?


Las caricias que me proporcionaba la pelinegra con sus delicadas manos, pasaron de mi mano a mi rostro, sus ojos decían que ella comprendía, lo difícil que era el tema para mí.


— Porque mejor no hablamos de algo más? Nadie lo a mencionado pero papá es un gran chef...


____ cambió el tema para que pudiera sentirme más cómodo, intervenía cada que sus padres estuvieran a punto de tocar un tema difícil para mí, ella era como un ángel que se encargaba de cuidarme a su modo, la quería mucho... Tal vez esa sea una repuesta.


Pasamos la tarde en su habitación entre risas y un ambiente agradable, mentiría si dijera que no volví a quedarme dormido y eso no le molestaba en lo absoluto, al atardecer tuve que irme para no levantar sospechas de la cabeza de la familia.


"

Siempre serás bienvenido en esta casa, nosotros estaremos encantados de recibirte, no dudes en venir sí te sientes cansado."


Fue lo que me dijo el señor Takahashi antes de alejarme, pero pensé que solo eran palabras vacías para quedar bien en frente de su familia.



Llegó un nuevo cambio de estación, el invierno se hizo presente más rápido de lo que había pensado, mis tiempos mezclado entre los Sohma y el internado me causaban un gran dolor de cabeza, el cambio de clima a uno mucho más frío me ayudaba un poco a calmarme, pero aún así estaba agotado y no quería volver a casa.


— Otra vez por aquí?— la chica pelinegra caminaba tranquila por los pasillos del hospital, llevaba puesto un conjunto deportivo de color azul que la abrigaba lo suficiente para soportar el frío; desde aquel día que nos encontramos en los pasillos, ella simplemente aparecía por el lugar casi a diario, para ser más específicos los días que tenía turno, no me molestaban sus visitas, de hecho me daban ánimos para seguir.


— Vine a verte — le crei, esa y todas las veces que me la encontraba, no veía un motivo por el cual ella mentiría.— Te traje esto debes comer bien— me entregó una bolsa con el almuerzo preparado por ella— debes estar cansado así que escogí las mejores frutas, el café está recién hecho y te traje un cambio de ropa.


— De dónde? — que me trajera comida era algo normal, a pesar de decirle que no era necesario ella seguía haciéndolo, pero eso de la ropa era nuevo.


— La compré para tí, espero que sea de tu agrado y creí que el azul te quedaría bien.— sus ojos brillaban, no podía decirle nada después de todo ya estaba hecho.


— Gracias, lo necesitaba— su sonrisa llena de satisfacción era el mejor regalo — ven, iré a cambiarme y de paso te devolveré las cajas del Bento, que por cierto estaba delicioso.— caminamos hasta el sector de la casilleros dónde yo me adentre y ella esperó fuera.


— Lamento la demora, gracias por traerme los almuerzos.


— No es nada, te ves muy bien, sabía que ese color te favorecía además te mantiene abrigado— dijo mientras tomaba la bolsa— Amor y tú ropa?


— Que?


— Esperaba que me la dieras para lavarla y después traerla cuando sea necesario en una de mis visitas.


— No tienes que hacer eso, no quiero incomodarte, ni aprovecharme de tu amabilidad.


— No te preocupes por eso, si lo hago es simple y sencillamente porque me ayuda a distraerme, me gusta tener cosas que hacer y es mejor porque también te puedo ayudar en algo aunque sea mínimo, además es mi excusa perfecta para verte— por su expresión sabía que no cedería hasta que se hiciera lo que quería— no quiero pretextos, si no me dejas lavarla, tendré que comprarte más ropa, pensándolo bien eso me gustaría mucho más, ví cosas muy lindas en el centro comercial.


— Está bien— me rendí, no podía ganar contra ella, después de todo estaba acostumbrada a conseguir lo que se proponía, ambos nos adentramos a los casilleros dónde ella sacó lo que estaba buscando. — Deberías darme algo por cumplir tus caprichos—. Acorralé a la pelinegra contra el casillero, provocando que este se cerrara con fuerza, quería jugar un poco con ella antes de separarnos.


— A si? que quiere mi lindo novio, puedo conseguir lo que quiera.— hablaba con picardía en la voz siguiéndome el juego.


— Te quiero a ti y solo a ti. — levanté su mentón para que nuestros ojos hicieran contacto visual.


— Ya me tienes aquí, a tu disposición— tomó mi mano para dejar un beso en la palma, acción que me dejó totalmente fascinado — o quieres que te bese los pies?.


No me contuve más acaparé su boca con la mía, un juego intenso, una batalla para ver quién dominaba a quien y ninguno de los dos estaba dispuesto a perder. Nos deseábamos, no era un secreto, la tensión sexual nos rodeaba y daba la impresión de que en cualquier momento explotaría, eso pasaba en ese momento, elevamos la tension a lo prohibido, a lo peligroso, dejándonos llevar por uno de los instintos básicos del ser humano. La lujuria.


Mis besos bajaron a su cuello, abriendo su chaqueta y deslizandola un poco junto a la manga de su blusa para dejar marcas que seguro no se borrarían fácilmente, el hecho que ella empezara a soltar suaves gemidos en mi oído me motivo a seguir con la acción, una de sus manos que estaba en mi nuca me atraía hacia ella, pero cuando su mano bajo lentamente a mi espalda fue el momento en que reaccioné y me separé de ella.


— Que pasa??— estaba desilusionada por mi repentina actitud, se notaba en su tono de voz y en su rostro que trataba de esconder.


— No es el lugar adecuado — fue mi excusa, que tras razonarlo mejor era la más sensata, dejando de lado mi condición, sí lo hiciéramos, un hospital y el sector de los casilleros no eran buenas opciones cualquiera podría entrar sin previo aviso; se mantuvo callada asimilando la situación en la que estábamos y simplemente asintió — Tengo que volver, mi turno aun no termina— volvió a asentí ya con más confianza y una sonrisa — Me das un beso?— le pedí jugando para aliviar aún más nuestro entorno.


— Solo uno?, con eso te conformas?— siguió mi juego.


— No, pero eso me basta hasta que nos volvamos a ver — sonrío y dejó un beso suave en mis labios.


— Sí estás cansado para volver a tu casa, puedes ir a la mía está más cerca de aquí, y recuerda lo que dijeron mis padres— dijo dulce antes de salir, al tiempo de que acomodaba su ropa.


Solté un suspiro mientras me recomponía de lo que había sucedido hace apenas unos minutos, estaba perdiendo la cabeza, yo que me caracterizaba por el tener una personalidad fría y seria, estaba sediento ante los encantos de la chica de cabellos negros que conocí una tarde de octubre.


— Aisai Bento, que envidia Sohma— la voz irritante de otro interno se hizo presente mientras me disponía a almorzar — se nota que tu esposa no te descuida ni un poquito.— sin consultarme se sentó frente a mí con su almuerzo.


— No es mi esposa— le dejé en claro al tipo que tenía en frente.


— Tu novia entonces, si es así como novia imagínate como será cuando sea esposa? — siguió hablando perdido en sus propios pensamientos — Qué estás esperando? No me digas que no quieres nada serio con ella, simplemente no puedes dejar ir a alguien así— <<quien dijo que dejaría que se aleje de mi, que estupidez>>  era lo que pensaba mientras escuchaba al sujeto — te la pueden robar y creeme que si la conociera también estaría detras de ella.


Perdí la paciencia en cuánto dijo lo último, me levanté de golpe, lo que causó un sobre salto en el interno entrometido, realmente tenía ganas de golpearlo pero me contuve, no quería un escándalo, debía mantener la compostura después de todo hay varios que me conocen en el hospital y cualquier percance llegaría a oídos de Akito.


— Sohma es tan frío como el hielo realmente me sorprende que tenga novia — fue lo último que escuché de ese idiota.


Con la llegada de mi día libre, llegó la duda de que debía hacer, sabía que tenía que volver a la casa familia pero realmente no quería hacerlo, una parte me incitaba a ir con la familia que me había recibido con los brazos abiertos (no literalmente por fortuna).


Pese a mis dudas fui de visita a la casa de los Takahashi, apenas me vieron supe que era bien recibido, que las palabras de mi primera visita no estaban vacías o hechas para complacer, por alguna razón ese ambiente se sentía cálido y reconfortante, pasamos la tarde hablando descubriendo las diferentes posturas que teníamos respecto a ciertos temas, también salió a flote el tema de mis padres, no me sentía incómodo al hablar de ellos, después de todo ya habían sido. Tras esa revelación tan personal, el padre de la familia me propuso quedarme con ellos en mis momentos libres, por lo menos hasta que acabara con mi carrera.


Acepté su oferta, inventaría algo para que nadie en la familia sospechara nada, use el nombre de Mizuno, aquél interno idiota del otro día, dije que compartiría la renta de un departamento cercano al hospital solo por un tiempo y a pesar de las primeras negativas de Akito, tras unas horas terminó cediendo.


Esa era la primera vez que me revelaba a Akito y la verdad me sentía culpable de ello, pero estar junto a la mujer que amaba lo valía.


Para los señores Takahashi no era problema que me quedara a dormir en la misma habitación que su hija, era obvio que aceptaban nuestra relación, pero me resultó un tanto extraño, no eran una familia tan conservadora como pensaba al principio.


Una familia unida, que gratificante era sentirme parte de algo así.



Con tan solo unos días, había obtenido la confianza total de la familia de mi novia, tal era el caso que no tuvieron problemas con dejarnos solos por lo que serían unas 30 horas aproximadamente.


Las primeras horas fueron relativamente normales, nos poníamos al día sobre lo que habíamos hecho durante el tiempo en que no podíamos vernos, hablando de posibles cosas para el futuro, ambos sentados en la cama de la habitación, tal vez esperando algo más.


Ya entrando al anochecer un beso desató lo que era tan obvio que pasaría, tratando de quitarnos lo que llevábamos puesto sin separar nuestros labios, dejando marcas dónde nadie más las vería, nos entregamos por primera vez, no fue necesario que ninguno hablara, todo lo expresaban nuestros cuerpos al volverse uno, sus jadeos me embriagaban y a pesar de estar envuelto en deseo pude mantener un poco de compostura  para evitar cualquier acercamiento que terminara arruinando el momento.


Cuando desperté, ella no estaba a mí lado, pero al salir de la habitación escuché su voz en la cocina tarareando una canción bastante movida, ella estaba frente al lavaplatos con solo una camisa que cubría su cuerpo, sumida en el ritmo de la radio, moviéndose suavemente, ignorado cualquier otra cosa del mundo.


— Buenos días preciosa — tomé sus caderas con mis manos, a lo que ella se movió con más ganas inclinadose un poco hacia adelante provocando que nuestras anatomías se encontraran y siguió moviéndose suave, lento y sensual, incitándome a seguir su juego.


— Buen día mi amor— apenas terminó la canción se incorporó volteando a verme — prepare el desayuno, quieres?— tenía una sonrisa inocente en los labios, ¿Cómo podía actuar tan tierna e inocente después de lo que acababa de hacer?


— Me apetece más otro tipo de desayuno— sujeté sus manos para mantenerlas detrás de ella, sí ella quería jugar yo también podía hacerlo.


— Hari eres un obsceno — soltó una pequeña carcajada, con que derecho lo decía después de tal espectáculo que había montado hace menos de un minuto — quien pensaría que un chico tan serio tendría ese lado oscuro y lujurioso— se burló.


— Solo si se trata de ti, es lo que tú provocas en mi y deberías hacerte responsable — seguí en mi papel de seductor.


— Si no me hago responsable sería una chica mala y no quiero serlo — lentamente solté los botones de la camisa que llevaba puesta, revelando la mayor parte su cuerpo— Y bien? te gusta lo que ves?.


— Me encanta.


Nuevamente guiados por el deseo, sin recato alguno nos entregamos uno al otro, una de mis manos sujetaba las suyas sobre su cabeza, con otra acariciaba suavemente diferentes partes de su cuerpo, mientras me enterraba dentro de ella con fuerza llevándonos a un gran placer que para nosotros era indebido.


Estábamos viviendo un sueño, dónde solo los dos importamos, donde el resto no tiene voz ni voto, dónde podíamos amarnos sin restricciones.


— A dónde fuiste en la mañana? — preguntó ella con un poco de temor en la voz, la tranquilidad de la habitación se esfumó en unos segundos y fue suplantada por tensión — cuando desperté no estabas, yo... pensé que te habías ido pero, después de unos minutos estabas ahí dormido como si nada — ya entendía lo que había pasado, no podía seguir ocultándolo, debía decirle la verdad y ningún momento era mejor que ése, cuando estábamos solos.


— Ven conmigo un momento— tomé su mano para llevarla hasta el sanitario— No te asustes y si lo haces no entres en pánico.


— No estoy entendiendo nada, que pasa?— sus ojos buscaban algo que le diera sentido a la situación.


— Por favor, solo intenta evitar que caiga al piso— fue lo último que dije antes de abrazarla, se sentía muy bien, pero no duró ni un segundo, la explosión característica de la transformación se hizo presente.


— ¡¡OH POR DIOS HATORI!!— aún con la confusión que seguro sintió, logró atraparme— Debo... Debo Meterte En Agua— rápido se puso a llenar la bañera— espero que la temperatura esté bien— con mucho cuidado me metió en la tina dejando sus manos muy cerca.


— Hatori, estoy muy confundida — su mano jugaba con el agua de mi alrededor —no me puedo explicar ésto, simplemente no le encuentro lógica.


— Te lo explicaré — ella dio un salto al escuchar mi voz.


—Ah!, Puedo escucharte — su voz salió ahogada, estaba incrédula.


— Estoy maldito, poseído por un espíritu... — me detuve dudando en sí seguir o no.


— Espíritu de un caballito de mar?.


— No exactamente, el espíritu del dragón de los doce signos del zodiaco chino.— respire profundamente intentando calmar mis nervios, a su vez la pelinegra estaba tratando de asimilar todo.


— Tiene algo que ver con esa leyenda?, la del banquete con Dios?— nuevamente la pequeña explosión se escuchó y con ella volví a la normalidad. — Vaya... Es... Increíble.— Su sonrisa me dio la seguridad para continuar.


— Si, la maldición tiene que ver con esa leyenda, lo se, es raro y difícil de creer, pero es algo que ha pasado en la familia Sohma por generaciones.— con cada palabra que decía miraba atentamente a la pelinegra tratando de descifrar que estaba pensando — tuve mala suerte, así como otros miembros de mi familia, no hay explicación pero cuando estoy débil o cuando me abraza alguna mujer me convierto en lo que viste.


— Entonces es por eso que no querías ese tipo de contacto — acarició mi cabello con delicadeza — ya entiendo, gracias... Por confiar en mi y no rechazarme apesar de todo. No puedo decir que entiendo lo que sientes, simplemente no me imagino lo que tuviste que pasar, solo supongo que debió ser difícil.— se alejó un momento y regresó con toallas, incitandome a salir de la tina para ella misma encargarse de secarme — Lo único que realmente quiero es que puedas encontrar la felicidad, no sé que podría hacer por ti... Pero mientras tanto permaneceré a tu lado, por el tiempo que me sea posible, esperando que eso sea suficiente— una declaración que jamás en la vida pensé oír.


— Las mañanas que no me encontraste, debí abrazarte de manera inconsciente, de verdad lo siento sí te asusté— con suavidad tomó mi cara entre sus manos, para consiguiente dejar un beso en mi frente.


— No tienes porque disculparte, nadie es conciente de los movimientos que hace cuando duerme, no podemos asegurar que yo no te abracé a tí, así que olvidemos las disculpas— se mostró comprensiva, sintiéndose algo culpable de haber pensado que podría abandonarla— debemos idear algo para evitar que se repita, puede ser peligroso para tí, con solo pensar que podría lastimarte me pongo nerviosa.


Volvimos a la habitación, a la cama, acostandonos cada quien en su lado, me encargué de contestar sus preguntas con respecto a la maldición, parecía entender bastante bien todo, incluso la función de mi técnica.


Mientras me escuchaba puso una almohada entre nosotros, para después abrazarnos, por primera vez sentí sus brazos al rededor de mi torso, no ocurrió ninguna transformación al no haber tanto contacto directo, al tener la almohada en medio, aún así ella estaba conforme solo con eso y no negare que yo también.


— Es como escuchar un cuento fantástico — opinó mientras levantaba la cabeza para mirarme— Que ese vínculo se haya mantenido por siglos es maravilloso pero a la vez entiendo que ha de ser tortuoso para los implicados, los ata fuertemente a la familia Sohma, aunque ustedes no quieran.


— Un primo piensa que la maldición se está debilitando, por eso yo no me transformo en un verdadero dragón — recordé las palabras que Shigure solía repetir.


— No puedo opinar mucho con respecto a eso, porque no conozco a tu familia, pero si no eres él único caso, tal vez tú primo tenga razón, a pasado tanto tiempo que esa promesa debió de haber perdido significado, dejando la sensación de obligación— se quedó pensando algunos segundos, mirando hacia ningún lugar en específico — lo siento, debe ser terrible y en muchos de los casos deben sentirse miserables.


— Al menos no soy el gato— susurré por lo bajo, aún así ella me escuchó — al menos formo parte del zodiaco.


Ninguno habló más por unos minutos tratando de dejar atrás la seriedad del tema, ambos acostados con los ojos cerrados, dando la impresión exterior de estar dormidos, pero no era el caso.


— Me dejaras probar que puedo hacer y que no? — rompió el silencio con un tono juguetón, cambiando el ambiente por completo.


— Que?— sonreí ante la iniciativa pero quería escuchar más de sus labios.


— Con un simple toque no pasa nada, con un beso tampoco y por lo visto la almohada funciona bien — se colocó a horcadas sobre mí, llevando una de sus manos a mis labios, para acariciarlos — Quiero ver hasta donde podemos llegar sin que te transformes. — Reí un poco ante su atrevimiento.


— Viendo cómo van las cosas tendré que comprar muchos preservativos — le sonreí y ella giro su cabeza hacia un costado— deberíamos usar un método anticonceptivo — mencioné para después tomar uno de sus dedos con mi boca y succionar.


— Puedo tomar pastillas— aceptó la idea y tomó la responsabilidad en sus manos— mañana las compraré después de llevarte el almuerzo al hospital.


— Estás segura?, yo puedo usar protección cuando lo hacemos, es más seguro— sugerí, empezando a dejar besos por su cuerpo.


— Estoy muy segura, tu no te preocupes por eso, tu solo gózalo — esa faceta juguetona y pícara me volvía loco.


— Sí te da pena, puedo comprarlas yo, solo debes decirme.


— Gracias, pero no será necesario no soy tan penosa— mentía pero era parte de su actitud mientras continuabamos con nuestro juego.


Conforme pasaban los días me sentía más ilusionado, ella era única, pensaba que nunca volvería a experimentar algo así, simplemente estaba en lo más alto, tenía claro lo que quería y pensaba hacer.


Tras una de sus visitas en el hospital, me asome al ventanal, no quería perderme ni un momento de su presencia, cada que la veía mi mente se sentía cada vez más segura de actuar. Pero entonces...


¿Qué, qué hacían ellos aquí?


Shigure y Akito bajaban el un coche que reconocí al instante, caminaban hacia la entrada, pero cuando Akito paso por el lado de mi chica, la empujó, sin ningúna razón, para después sonreír al verla en el piso.


Mi ____ no era problemática y simplemente no hizo nada, se puso de pie y siguió su camino.


— Hatori, no te alegras de verme?— Aquella voz que hacía estremecer de terror a cualquiera se hizo presente en el pasillo.


— Claro, aunque no esperaba su visita.


— Has estado ausente, esté lugar ocupa todo tu tiempo— me mantenía quieto mientras Akito me rodeaba, examinando mi aspecto — Esta ropa es nueva? Jamás pensé que tuvieras tan mal gusto — criticó mi vestimenta, que era el conjunto que mi novia había escogido para mí.


— Necesitan algo?, debo seguir con mi trabajo.


— Necesito una revisión y quién mejor que tú para hacerlo, después de todo de esa será tu función después de esto, cuidarme, verdad que si Hatori.


— Claro.


Esa era mi realidad y era un idiota por haber pensado que podía tener otra opción, como pensé que podría entregar el anillo que tenía en mi bolsillo.


— Te veremos en año nuevo.


Volver a casa de mi ____, ya no se sentía igual, solo podía pensar que se acercaba nuestro irremediable final.


Pronto ya no podría verla a mi lado al despertar, preparar el desayuno juntos, recibir su visita diaria en el hospital, que me reciba en su casa con una gran sonrisa en los labios, sentir sus caricias y sus labios sobre los míos, ya no la vería agitada a mi lado, con su corazón latiendo arritmicamente y su respiración entrecortada después de entregarnos mutuamente.


Pero... Solo un poco más por favor.



El último día del año debía volver a la casa familiar para el banquete de año nuevo, me despedí de ella con un beso, uno que talvez podría ser el último.


El salón del banquete de los doce signos estaba bastante animado todos platicando y poniéndose al corriente antes de dar paso la danza de Kagura, para finalizar la noche con la plática de Akito sobre nuestro futuro y lo que esperaba de nosotros en ese nuevo año, lo que no hizo más que reforzar el hecho de que era inevitable un final para mí romance.


Tres días y finalmente podía volver a verla, lamentablemente no sería algo grato para ninguno, aún así me encaminé al lugar designado para nuestro encuentro, el lugar donde nos conocimos, sería el lugar donde nos diríamos adiós.


Se veían nerviosa cuando la ví desde la distancia, pero en cuanto me acerque cambió su semblante a uno alegre.


— Mi amor, me alegra mucho volver a verte, apesar de que solo fueron unos días — soltó una pequeña risa — Yo quería decirte algo.


— Deberíamos dejarlo— Hablé directo, con seriedad y frialdad.


— Que?— la linda sonrisa que tenía se borró al instante, sus ojos empezaron a acumular lágrimas que ella trataba de retener.


— Esto que tenemos, no va a funcionar y ya no sirve de nada alargar lo inevitable.


— Porque dices eso... — su voz entrecortada, me rompía por dentro, pero ya no podía echarme para atrás.


— No lo aceptará— no fue necesario decir su nombre, ella sabía perfectamente de quien se trataba con solo las tres palabras que había soltado sin expresión alguna — No te aceptará jamás, no te puedo hacer eso y además mi lugar está en la casa familiar.


— No le puedes desobedecer, lo sé, es Dios y le debes lealtad— agachó la cabeza en señal de derrota.— Sí es lo que quieres está bien, es tu decisión y yo lo respeto por mucho que me duela.


— Siento haberte lastimado, lo mejor para ti es que me olvides— no quería hacerlo pero conocía el secreto no podía arriesgarme, por lo que trate de usar mi técnica en ella.


— No lo creo— hizo a un lado mi mano— es mi memoria y yo tengo derecho a decidir.


— Lo único que harán mis recuerdos es arruinar tu vida.


— Tu lo dijiste es mi vida, te tuve en ella y fui feliz, apartir de ahora por lo menos tendré tus recuerdos, eso me es suficiente — llevo su mano a mi rostro para dar una caricia — Te amo, y eso no cambiará nunca.


Las lágrimas caían por sus mejillas, me sentía miserable por hacerle eso, había hecho desaparecer aquella hermosa sonrisa que tanto adoraba.


— Qué querías decirme?.


— Ya no tiene importancia— se acomodó en la banca con la cabeza gacha tratando de regular su respiración— Supongo que este es un adiós.


— Si, es nuestro adiós — Me alejé, sin mirar atrás, sin cambiar mi expresión, conteniendo las lágrimas que se habían acumulado en mis ojos, pensando que jamás la volvería a ver.



Narra Yumeko Takahashi:


Llegaron las vísperas de año nuevo y nos tocó ver cómo mi pequeña y Hatori se despedían, era un tanto exagerado pues solo serían tres días en los que él iría a su casa para pasar está fecha tan importante con su familia.


Por nuestra parte junto a mi familia preparamos la cena, para después — como ya era costumbre anual—iniciar con nuestros propósitos, ya me había acostumbrado a preparar pequeños pergaminos dónde debíamos escribir nuestras metas o intenciones en ellos, para después ponerlos en un sobre y guardarlos en una caja especial que tenía guardada.


No me gusta ser entrometida pero cuando ví solo dos sobres de mi niña, no pude evitar la curiosidad de leerlos, uno tenía una frase que saco una sonrisa nostálgica de mi parte."Mejorar/ resistir otro año más" y el segundo era "Ser Sincera con Hari", me alegré por su decisión, finalmente mi niña tomaba conciencia de sus actos y comprendía que lo que era correcto debía hacerse por más doloroso que podría ser.


Tercer día del año, la casa tuvo movimiento desde muy temprano, ____ había quedado en encontrarse con su novio, antes de regresar los dos a casa, ella se movía de un lado a otro cambiando su atuendo para dar con el perfecto para la ocasión, tras unos minutos de agetreo salió emocionada de casa.


Nada malo pasó por mi mente ese día, ella estaba feliz y su demora tampoco se nos hizo extraña ni a su padre y a mi, eran dos jóvenes que podían tener una cita.


— Bienv...— salí para recibirlos apenas escuché la puerta de la casa, pero verla sola y con la cabeza agachada hizo que me preocupara— Que paso mi niña?— pregunté, su comportamiento no era común y se veía que había estado llorando, a los segundos su padre también se hizo presente, se notaba preocupado.


— Estás bien Muñeca? Te lastimaste?, Te duele algo?—  su papá empezó a llenarla de preguntas.


— No, solo... Llegó el momento de que Hatori y yo tomemos caminos separados— pronunció con la voz quebrada.


Ya lo entendía, lo más probable era que se hubiera resguardado en un lugar apartado completamente sola, tratando de calmar el dolor de su corazón destrozado, no sabía a ciencia cierta de que manera se dieron las cosas, pero suponía que ella hizo lo que una vez nos dijo que haría.


Tal vez ya no se sentía bien y por eso había decidido acabar con todo, a pesar de su ya avanzada relación.


— Ay mi niña, Está segura de eso?— la abracé con fuerza tratando de reconfortarla, pero eso solo hizo que se soltará a llorar.


— Si, ustedes lo saben, los medicamentos ya no funcionan bien, ya no me afectan como deberían y él no tardará en notarlo.— sus palabras confirmaban mis suposiciones, que había decidido romper con Hatori sin que supiera de lo mal que ella se encontraba.


No pensé que ese día fuera uno de los peores para ella en lo sentimental, había terminado con la ilusión que tenía almacenada en su frágil corazón.


Pasó el resto del día en su habitación, tendida en su cama, y yo  permanecí a su lado tratando de consolarla, cerciorarme de que estuviera bien y que dejara de lamentarse.


— Que hayamos decidido esto, no significa que no duele— Sollozó después de que le repitiera la mismas palabras por décima vez "tranquila, es lo mejor, tu misma lo dijiste"— Que lo haya previsto no significa que ahora estoy bien.


— Pero... — Sabía lo que diría pero ella decidió que no era lo que necesitaba en ese momento.


— No, déjame lamentarme por lo que perdí— pidió con desespero — Déjame llorar por hoy, deja que me desahogue hasta que mis lágrimas se acaben, por favor.


— Está bien, piensa que al menos te dejo buenos recuerdos, puede que sean dolorosos en este momento, pero con el tiempo, los recordarás con alegría. — sin más salí de si habitación para darle su espacio y como pidió, pero no me alejé demasiado, la escuché llorar hasta secarse y quedarse dormida, totalmente agotada.


Cuando amaneció, se levantó  como si nada hubiera pasado y empezó con su rutina en modo automático, al parecer no notaba mi presencia pues aquel día no había ido a trabajar por estar al pendiente de mi pequeña, la vi preparar un almuerzo y salir de la casa.


Sin dudar la seguí, terminando en un parque oculta de su vista, simplemente viéndola sentada en una banca con la bolsa que tenía un almuerzo, café y fruta, parecía reflexionar sus acciones, tan sumida en sus pensamientos, mirando aquella bolsa, para después seguir con su camino.


El hospital fue el sitio al que se dirigio, entró si dudar, caminando con paso seguro hasta un lugar prohibido para los pacientes y visitantes, observé como manipuló un casillero cómo si fuera suyo, no había duda, era del muchacho al que mi hija tanto amaba, se quedó mirando cada detalle, seguro tratando de memorizar todo, hasta el más mínimo e insignificante detalle.


Dejo la bolsa en el casillero y se tomó el tiempo de escribir una nota; noté como alguien se acercaba, por fortuna mía pude esconderme antes de que la mujer pudiera verme.


— Que hace? No puede estar aquí! — la voz de aquella mujer resonó por el lugar, seguramente era una interna, se veía molesta y tenía todo el derecho a estarlo.


— Yo ya me iba — escuché la voz seca de mi hija, a la vez que se escuchaba el cierre del casillero y salía a paso rápido del lugar.


La interna se puso a protestar a cerca de la actitud de ____ y como la había ignorado para marcharse como sí nada.


Su siguiente parada fue una tienda de conveniencia, creí que buscaría algo de comer o beber, pero en cambio se acercó directamente a la cajera, una mujer algunos años mayor que mi niña, con el cabello naranja corto, a la abrazo con fuerza volviendo a derramar lágrimas, buscando consuelo.


Seguramente era una amiga, y no pude... No pude evitar sentirme mal al verlas hablar con confianza, confianza que mi hija no tenía conmigo.


El tiempo pasaba, eso es inevitable, la veía debilitarse, como su cuerpo ya no resistía, y la medicina cada vez le causaba menos efecto, el doctor nos dijo que podría someterla a cirugía, eso la haría mejorar, más no sanar, pero eso era mejor que perderla, con su padre intentamos convencerla a realizarse la cirugía, pero no quiso, tenia miedo y tal vez más razones para negarse.


Se encontraba continuamente mareada, el frió de repente invadía su cuerpo y a la vez era muy sensible al calor, las señales de que el fin se acerca, pero ella hacia lo que sea para resistir.


No había visto a Hatori desde su separación, según sus propias palabras, pensaba que sería doloroso hacerlo, después de todo fue su primer amor y lo amaba desesperadamente.


Pero llego un punto donde la escuchaba decir... 


"

Quiero verlo, aunque sea por un momento."




Narra Hatori

:


Día rutinario en el hospital, análisis, suturas, revisiones, discusiones para obtener un caso interesante, lo normal... No me sentía bien pero debía mantener mi actitud habitual.


— Sohma, ví a alguien manipulando tu casillero— habló una de las internas, cuando llegó la hora del almuerzo —deberías revisar si te falta algo.


Abrí el casillero, para encontrar dentro una bolsa ya conocida para mí y sobre ella una nota.


"Preparé el bento por costumbre, así que es mejor que no se desperdicié, lamento molestarte, trataré de ser más prudente"


— Es de tu chica?— Cuestionó con tono juguetón Mizuno, el interno entrometido de la vez anterior.


— Si — Fue lo único que respondí


Y también fue lo último que supe de ella en meses.



La primavera había llegado, también el cuarto mes del año, la temperatura era agradable y tenía día libre, en el cual no pude descansar por la insistencia de Ayame y Shigure para salir a quien sabe que tontería, no tuve más remedio que acceder y escuchar las animadas anécdotas de mis primos, a pesar del cansancio .


— Miren a esa chica no compagina para nada con el ambiente— habló Ayame, señalando al otro lado de la calle— estamos a más de 25 grados y ella tan abrigada, debería aconsejarla sobre las diferentes prendas que podría lucir.


— Debe estar enferma — opinó Shigure — No se ve muy bien


Mire de reojo, con poco interés a la chica de la que hablaban y me sorprendió reconocer quién era ella, era ____,  tenía puesto un abrigo bastante grande, una bufanda y un gorro de invierno, lucía más pálida de lo normal y parecía que se desvanecerá en cualquier momento.


Y lo hizo.


La vimos caer estrepitosamente al suelo, lo que llamó la atención de muchos a su alrededor, y cuando quise acercarme fui detenido por el peligris.


— No podemos hacer nada, si nos abraza nos transformaremos, es mejor que ellos le ayuden— sin más me incitó a seguir nuestro camino.


Después de la escena no puede mantenerme tranquilo, solo pensaba en lo mal que se veía y en lo impotente que era ante esa situación.


Al día siguiente desperté más temprano de lo habitual para ir al hospital, sabía que llevarían a ____ allí y esperaba tener noticias de ella.


— Solicitaron asistencia para una paciente en cardiología— el residente a cargo empezó a hablar mientras aún nos preparábamos — Misuno te harás cargo, Sohma, Oumi, Gazai a emergencias y los demás a sus rondas.


— Si, que suerte — celebró Misuno el "internó entrometido" — Suerte con sus rondas y en emergencia.— salió emocionado de la sala.


No había mucha actividad en el lugar, una que otra sutura y ya, pero aproveché ese tiempo en averiguar sí habían recibido a ____ el día anterior, la respuesta fue positiva de parte de las encargadas, no me dieron detalles, solo que aún estaba internada.


Una vez dieron la orden salí de emergencia, la buscaría por todo el hospital si fuera posible, pero daría con ella, pregunté en cada piso en el que se me solicitaba pero no tuve suerte.


— Que desastre, creí que sería un buen caso— Misuno apareció frente mío— Oh, Sohma, algo interesante?


— Suturas.


— Algo es algo, lo mío es horriblemente aburrido, ella no habla, te molesta si me cubres por unos minutos?, solo debes registrar sus signos vitales y escuchar lo que dicen sus padres sí es que llegan.— pidió el sujeto con descaro y una actitud tonta.


— No.


— Qué!!!,'por favor, Sohma, te invitaré un trago después de esto, pero necesito unos minutos, verás...— Empezó a contarme su vida personal y sus problemas como si fueran de mi incumbencia.


— Está bien— accedí para que dejara de hostigarme con su parloteo.


— En serio? Gracias, está en el piso 8, en el sector norte, gracias, me daré prisa— a pesar de las últimas tres palabras, se fue a paso lento y se detenía a hablar con algunas de las enfermeras "Que tipo tan desagradable"


— Sohma, que sorpresa verte por aquí— apenas llegué al piso indicado me encontré con uno de los doctores especializados en esa área.


— Es un gusto saludarlo doctor Park— me incline para mostrar respecto.


— Que te trae por aquí, muchacho?


— Estoy supliendo a otro interno que tuvo un problema de imprevisto— expliqué.


— Misuno?— Asentí — bien, es lo mejor, ven por aquí, el caso es complejo y lo crucial es convencer a la paciente de que es lo mejor para ella— explicó mientras caminaba por los pasillos


— Entiendo.


— Sus padres son buenos amigos míos, los conocí hace años, justo por este mismo caso ... No ha sido algo fácil para ellos y menos ahora que su hija está siendo muy terca con no querer cirugia, mira ya llegaron para darnos los detalles.— Voltee a mirar hacia donde señalaba el doctor y no podía creerlo, eran los señores Takahashi.


Me quedé estático, su presencia eso solo significaba una cosa, la pelinegra estaba muy delicada.


— Sohma, ellos son los padres de nuestra paciente, los señores Takahashi— el doctor nos presentó.


— Es un placer — hice una reverencia, mientras en mi mente rogaba por que no dijeran nada sobre haberme conocido.


— Tobio, Yumeko, el Doctor Sohma es uno de los mejores internos y familiar de los mejores doctores que ha tenido esté hospital, será quien esté al pendiente de ____, de eso me encargaré personalmente.


Los señores hicieron una reverencia leve, al contrario de lo que hubiera creído, no me miraron con enojo o rencor, al contrario sus miradas estaba cargadas de tristeza y lastima.


Entramos a la habitación donde reposaba ___, quien estaba sentada mirando con atención uno de sus libros, pero en cuanto nos sintió entrar bajó el libro y lo apoyo en su abdomen.


— Hola ____, como te sientes?


— Mejor— fue la única palabra que salió de sus labios como respuesta.


— El doctor Sohma, será quien estará al pendiente de ti — me miró, pero aquello no duró, a los segundos ella había volteado la cabeza — bien, el diagnóstico lo tenemos desde hace tiempo Miocardiopatía hipertrófica o...?


— Estenosis subaórtica dinámica— Respondí, el doctor me miraba con orgullo y yo aunque no lo demostré, estaba asustado, sí estaban aquí era porque la enfermedad estaba muy avanzada.


— Exacto, ya hemos tenido está conversación, conocen en que consiste y sus riesgos. Y dado que la paciente se niega a dar detalles, señores Takahashi por favor dígannos los síntomas que presentó en los últimos días


— Los mareos últimamente le ocurren más seguido — empezó a hablar la señora— Y la falta de aire hizo que se desmaye dos veces en la última semana.


— Está sofocada todo el tiempo, el frío, el calor, todo parece afectarle— continúo su padre— No ha habido un día en que esté igual al anterior, está empeorando.


— Su rutina?— preguntó el doctor volteando a verla, pero no obtuvo respuesta de ella.


— Usualmente se queda en casa y de vez en cuando sale con sus amigos, ayer salió para precisamente eso.— Seguía con su mentira, y por esos segundos que habló su madre me miraba con rostro de preocupación, seguro esperando que no hablara y la desmintiera.


— Ya discutimos ésto ____, necesitas cirugía para mejorar, debes poner de tu parte, entendemos tu condición pero, ya sabes que podemos interrum...


— NO!!, Ya Basta Con Eso—  Alzó la voz interrumpiendo las palabras del doctor.


— Que pasa? — estaba confundido, los únicos que podían responder estaban presentes y el expediente estaba en las manos del doctor. — Doctor


— Oh, es cierto seguro Misuno no te lo comentó, la paciente está embarazada.— sentí como si una fuerte corriente eléctrica recorría mi cuerpo, ella no hacía más que mirar a otro lado, pero por qué...?


— Déjenme sola! — Pidió la pelinegra con la voz quebrada


— ____, mi niña...


— No! quiero estar sola— volvió a repetir, sin dejar que nadie interviniera.


El doctor respeto su decision, nos hizo salir de la habitación, mientras yo aún me encontraba en un estado de shock.


— Cuánto tiempo de gestación? — pregunté tratando de sonar normal, pero creo que no resultó tan bien pues los señores Takahashi tenían su mirada atenta en mi.


— Son 4 meses aproximadamente, no hemos hecho una ecografía ni nada por el estilo, es mejor así, está aferrada al feto y verlo solo causará más apego, nuestro trabajo es hacer que ella mejore, el problema es que se está debilitando y el bebé solo la consumirá más rápido, pero no quiere interrumpir el embarazo, sus padres trataron de convencerla pero fue en vano. — El sentimiento de culpa me invadió, también era mi responsabilidad y debía hacer algo.


— Intentaré hablar con ella—  propuse.


— Adelante, pero si te dice que te vayas debes obedecer, el estrés solo empeora las cosas...— con el consentimiento volví a la habitación, ella levantó la cabeza y por primera vez me sostuvo la mirada.


— ____, no creí volver a verte en esta situación — me acerque a ella hasta quedar a su lado y poder acariciar su cabeza... La había extrañado.


— Harí, Yo...Yo... voy a morir— Se soltó en llanto, jamás la había visto tan destrozada — S... Se que debí decírtelo, pero... Era tan feliz que no quería arruinarlo y cuando quise hacerlo, ser sincera, todo se acabó.— entonces recordé que ella tenía algo que decir aquel día, pero yo hablé primero, obligandola a callar y restándole importancia a eso.


— Comprendo, es difícil y no te juzgo por eso. — Que más podía decirle, a mi mismo me costó hablarle sobre mi secreto.


— Lo siento... Soy una maldita mentirosa — Soltó con rabia, sin dejar de llorar.


— No digas eso.


— Lo soy, te dije que tomaba anticonceptivos cuando en realidad jamás lo hice, no podía tomarlos alterarían el otro medicamento, el cual deje en cuanto supe del bebé—  Eso me sorprendió más, no lo esperaba de ella.


— Eso ya está hecho, ya no podemos retroceder... Pero ahora hay algo más importante, tu y tu salud, lo sabes, sabes que debemos...


— NO! NO QUIERO! es mi bebé, mi bebe— su llanto empeoró a la vez que retiraba las cobijas, dejándome ver su vientre crecido, no muy grande pero ahí estaba— dime... Cómo podré vivir con la culpa de no haberle dado la oportunidad de ver la luz del día?. No lo haré!, no cambiaré de opinión y ni tu ni nadie me obligará a hacerlo!.


— Está bien— la hice acostar y volví a arroparla, tomando la oportunidad de tocar su levemente abultado vientre — es NUESTRO bebé y veremos qué hacer — había sido un día agotador, lleno de emociones fuertes para ambos — fue demasiado por hoy, descansa. — aún con lágrimas en los ojos, poco a poco se fue quedando dormida.


Salí de la habitación, no había conseguido ningún cambio de opinión, ni pensaba presionarla,  pero no fui interceptado por el doctor, sino con los padres de mi ex pareja.


— Hatori, mi niño, que gusto verte otra vez — la señora fue la primera en acercarse — lamento que sea en estás circunstancias.


— Yo... de verdad lo siento— me incline frente a las personas que habían sido tan amables conmigo y que a pesar de eso había roto el corazón de su hija.


— Escucha muchacho, no estamos molestos contigo— el señor Takahashi hablo e hizo volviera a mi postura habitual.— Todo lo contrario... Ayudaste a nuestra niña. — lo miré desconcertado — Verás, hace más de un año y medio los doctores notaron que los medicamentos que tomaba ____, ya no le hacían tanto efecto y empezó a debilitarse, sentía más dolor y le costaba respirar... Los doctores le dieron a lo mucho seis meses si seguía así, pero entonces, todo empezó a cambiar, ella ya no empeoraba, tampoco mejoraba, simplemente se mantenía estable, creímos que eran las medicinas, cuando preguntamos el doctor lo descartó dijo que era un factor externo, totalmente desconocido, pero que funcionaba y eso era bueno.


— La primera vez que te vi— intervino la mujer — fue un día que seguí a ____, necesitaba saber que era lo que pasaba, y la vi sentada en una banca contigo, se veía feliz a tu lado, como si hubiera recargado su energía. Entonces lo creí probable, mi hija estaba enamorada y eso la mantenía estable.— Explicó con nostalgia mientras yo escuchaba cada una de sus palabras—  Cuando se lo comenté a mi marido dijo que no era posible, que debía haber otra explicación, pero no la había, todo era igual, solo eso en ella era diferente. Entonces pasó, después de año nuevo ustedes terminaron y ella volvió a debilitarse.


— Yo... — antes de siquiera formular bien la oración, la mujer volvió a intervenir.


— Ella nos explicó todo cuando nos dijo de su embarazo... Lo sentimos, sin querer te arrastró a esto— no esperaba que se disculpara conmigo — le dijimos que te llamara, que te lo dijera, pero no quiso, solo piensa en el bebé y no se preocupa por su vida.


— Le diste vida a mi muñeca, más de lo previsto y te lo agradezco — habló el hombre con una voz gentil— no pediremos nada, habla con ella, se que te escuchará, al final ustedes decidirán lo que harán y nosotros lo respetaremos.


— Sohma!! Ya regresé, me perdí de algo importante?— Ahí estaba otra vez, tal vez en otras circunstancias le habría regañado por tardar tanto, sin embargo por esta ocasión se lo dejaría pasar, gracias a sus tontas súplicas pude ver de nuevo a ____ y saber la verdad, eso lo valía.


— Mizuno, no corras esto es un hospital y no hay ninguna emergencia.


— Siempre tan serio, no de cómo tienes vida social con ese carácter— se burló — Y bien? dime qué pasó.


— La paciente no cambia de opinión y sus síntomas empeoran — expliqué de una manera simple — Los señores Takahashi, son los padres de la paciente. Señores, el doctor Mizuno es quien está a cargo del control de su hija— los presente, y la cara de desconcierto de parte de los padres no se hizo esperar.


— Es un placer— Saludó mi compañero de internos.


— Doctor Sohma, creímos que usted estaba a cargo.— habló el hombre, volviendo a su tono de voz severa.


— Solo fui un suplente...


— Pero no sé preocupen están en buenas manos — interrumpió Mizuno.


— Con su permiso aún debo continuar con mis rondas. — me alejé del lugar, continúe con lo que debía hacer pero si bien cumplía, era un poco torpe al hacerlo, pues aún tenía que asimilar lo  que pasó en el piso de cardiología.


Regrese a casa después de un largo turno, mi intención era descansar pero me fue imposible, no quería aceptar que la persona a la que amaba estaba muriendo y no poco a poco, si no que  podría pasar de repente en cualquier momento.


Y en caso de que ____ se mantuviera estable, por el tiempo suficiente, me convertiría en padre,  sin contar la reacción de Akito, en uno de los casos había mucha dificultad por mi condición, no sería de utilidad sino todo lo contrario.


— Sohma de que hablaste con los señores Takahashi,— nuevo turno de trabajo y empezaba con preguntas de parte de Mizuno — no quisieron darme detalles más que simples síntomas


— Hablé de lo mismo que tú con ellos— estaba cansado e irritado y el sujeto no hacía más que alterar mis nervios con su simple voz.


— Entonces fue realmente aburrido— se quejó como si la vida de alguien más, fuera un simple espectáculo— deberíamos sedarla y hacer la operación, sí tenemos la autorización de sus padres podemos alegar que no está en condición de tomar decisiones.— propuso muy orgulloso de su idea.


— Eso es horrible— exclamó una de la internas horrorizada.


— Lo es, pero le salvaríamos la vida y lo agradecería después.— explicó simple.


— Creo que depende de la situación del porque no quiere la cirugia— y otro más entró en la conversación.


— Ah, está embarazada— lo dijo como si no fuera nada importante.


— Así tu sugerencia es aún más horrible—  le reclamaron.


— Por qué?


— Porque está cuerda y sabe lo que hace, solo quiere proteger a su hijo.


— Tú que piensas Sohma, verdad que mi idea es buena?— el imbécil trato de buscar apoyo en mi.


— TU IDEA ES UNA MIERDA! — gritó alguien desde el otro lado de la sala.


— CÁLLATE! Le pregunté a Sohma.


— Es claro que ella debe decidir y que los demás deben respetar esa decisión, algo que es obvio no hacen. — manifesté mi opinión, como bien lo había perdido.


— Pero sería una cirugía a corazón abierto, que tonto no tomaría la oportunidad.— se quejó al ver que no recibía ningún tipo de apoyo


— Sí se da o no la operación no es nuestra decisión— el residente entró en la sala, se veía un tanto molesto — lo más importante es lo que quiere el paciente Mizuno.


— Con permiso, iré a ver cómo está mi paciente— cual cobarde, el genio con grandes ideas intentó escapar.


— No, tu te quedas, Sohma ve con la paciente de cardiología, a partir de este momento ella es tu responsabilidad.— demandó el doctor encargado.


— Qué??, pero esa es mi paciente, usted mismo me la asignó— reclamó Mizuno.


— Ya no lo es, los padres de la paciente y el doctor Park pidieron específicamente a Sohma para el caso.— explicó sin muestra de emoción en su rostro — Kim, Akerman, Tsukino a emergencias y los demás rondas.


Todos empezamos a salir para ir a nuestros sitios asignados.


— Traidor — susurro Mizuno al pasar por mi lado, a lo cual ni me inmute y seguí mi camino.


— Buenos días— saludé a la enfermera y a mi linda paciente que ya estaba despierta a pesar de ser las 5:35 de la mañana.


— Buenos días doctor— la única en devolver el saludo fue la enfermera.


— Cómo se encuentra hoy?— pregunté tomando el expediente que estaba en la mesa de la habitación.


— Su presión bajo un poco durante la noche, no quiere hablar y no comió nada desde ayer por la mañana.— Explicó la enfermera.


— Bien, gracias, puede retirarse.— con eso, nos quedamos solos — ____? dime qué sucede.


— Simplemente estoy cansada, quiero irme a casa, ya no soporto que cada doctor o enfermera que viene insiste en hablar que el aborto es la mejor elección en mi condición. — su ojos vacíos y su voz sin emoción, daba a denotar lo agotada que se encontraba.


— Nadie actuará en contra de tu voluntad — acaricie con cuidado su cabello negro— te lo aseguro, de eso me encargaré yo.


— Entonces...


— Apoyaré tus decisiones, y si dices que quieres tener al bebé, lo harás. — con esas palabras sus ojos volvieron a tener un poco de brillo, y su semblante mejoró.


— Gracias, eres el único que está de mi lado.


— Porque no has comido?


— La comida del hospital no tiene sabor, no quiero, además de que sirve, sí piensan que no voy a soportar de cualquier forma.


La reacción deprimida en su rostro, denotaba lo mal que le hacían los comentarios indiscretos e insensibles de las personas responsables de su salud.


— En seguida vuelvo.


Solo había una cosa que hacer, si quería que ella siguiera luchando y poniendo de su parte para permanecer estable, aún dudando por las consecuencias que mi acción traería, conseguí trasladar el aparato a la habitación.


— Eso es...— la pelinegra miro el aparato, reconociéndolo de inmediato.


— Si, vamos a ver a nuestro bebé — respondí mientras instalaba los implementos.


— Harí te meterás en problemas— su preocupación era notable por su tono de voz — Ninguno de los doctores quiso hacerla.


— No te preocupes por eso, solo es una ecografía— Trate de tranquilizarla, lo que no dio resultado.


— Pero... — quiso volver a hablar pero le interrumpí.


— Nada, vamos a levantar la bata — le ayude a ponerse en una posición cómoda y prepararla para empezar — sentirás que el gel está frío y puede ser incómodo.


— Está bien — respiró profundo y me dio una seña para que pudiera empezar, le coloque el gel y ella se estremeció — lo siento — pasé el transductor por su vientre llegando al lugar donde podríamos ver perfectamente a nuestro hijo o hija.


— Mira, aquí está — señale la pantalla mostrándole que partes ya estaban formadas.


— Aún es tan pequeño— su rostro iluminado con una sonrisa feliz, sería una imagen que siempre guardaría en mi memoria.


— Tiene la medida perfecta de un bebé de 4 meses y todo indica que goza de buena salud. — le expliqué mientras ambos veíamos con atención la pantalla. — Quieres escuchar sus latidos.


— SI — la emoción no se hizo esperar de su parte, y ante su afirmativa pegué unos electrodos que nos permitirían escuchar, los delicados latidos de su pequeño corazón. — Son rítmicos, es perfecto, mamá dijo que los míos eran arritmicos desde que estaba en su vientre, una pequeña señal del diagnóstico que vendría después.


A pesar de lo serio de su comentario, su sonrisa estaba intacta.


— Podemos saber el género?— cuestionó con brillo en los ojos, a los que no podía resistirme.


— Aún no, le falta desarrollarse, pero pronto sabremos — me permití sonreír, a pesar la sorpresa que conllevó saber de su existencia, yo también comenzaba a estar emocionado e ilusionado con la llegada de nuestro bebé.— Tomaré  algunas fotografías para el registro, claro también para nosotros, y terminamos — Tomé su expediente y empecé a anotar todos los datos que recopilamos de la ecografía.


— Doctor lamento interrumpir, traje el desayuno de la paciente — la enfermera ingresó con una bandeja a la habitación y la dejo en la mesa para después salir rápidamente.


— Ahora, debes comer, aunque no quieras y que la comida sea sosa, si vamos a seguir con el embarazo, el bebé necesitará alimento. — Limpié el gel de su vientre, mientras lo hacía ella puso su mano sobre la mía, haciendo que se quedará estática sobre su pancita abultada y dándome tiernas caricias, al tiempo que me sonreía.


— Está bien— soltó su agarré, dejándome seguir con mi trabajo —solo... antes de pasarme la bandeja, podrías quitarle la soja, por favor?.


— Por qué? — recogía todo lo que habíamos usado, debía devolver el equipo.


— Me da náuseas— explicó a la vez que hacía una mueca y se acomodaba mejor en la cama— antes me gustaba mucho, pero ahora es uno de los alimentos que más asco me da, según Kyoko es normal.


— Eso es comprensible— quité el pequeño plato que contenía el alimento y le alcance la bandeja. — enseguida vuelvo — me llevé el aparato y lo devolví a su lugar, cuando regresé ella comía tranquilamente, con una sonrisa en su rostro y de vez en cuando acariciaba suavemente su vientre.


—____...— llamé su atención al volver a ingresar a la habitación, cerré la puerta y continúe —...Volvamos a estar juntos


— Hatori — dejó de comer al escucharme y me miró seria —No, ya habías tomado una decisión, no quiero tu lastima.


— No es lastima.


— Tampoco quiero que lo hagas por obligación— su tono de voz era severo e imponente.


— No es éso — me acerque a ella, sentándome en el borde de la cama, para tomar su mano— lo he estado pensando y mientras pueda quiero estar a tu lado, no es por lastima, obligación o  por mantener mi conciencia limpia, es porque realmente lo quiero, no sabes lo mucho que te extrañé en estos meses que no nos vimos, o como dolió el dejarte por creer que era lo correcto.


— No puedes desobedecer a la cabeza de tu familia y lo sabes — su voz se comenzaba a quebrar.


— No se lo diré, así no puede prohibirme nada— dadas las circunstancias consideraba que era lo mejor.— Volvamos a estar juntos... Quiero estar contigo, apoyarte y ver nacer a nuestro hijo o hija.


— Te diré la verdad  y después de eso decidirás sí aún quieres quedarte o si quieres irte— tomo aire profundamente antes de continuar — desde nuestra primera vez, pensé que esto podía suceder y no quería evitarlo, es mas lo deseaba— sonrió tristemente y me miraba atentamente con cada palabra— estoy segura que pensaste que podrías haberlo evitado si tan solo hubieras sido mas precavido, pero no fuiste irresponsable, fue mi culpa y mi deseo. Pensé en las posibilidades de si lo quisieras o si no, pero otro pensamiento era mas fuerte.


Desvió la mirada hacia la ventana por unos instantes, parecía reflexionar si continuar hablando o no. 


— Mis padres solo me tienen a mi, y lucharon mucho para tenerme, mamá no podía concebir e hicieron muchos tratamientos para lograrlo, cuando fui diagnosticada a los días de vida, decidieron hacer todo lo posible para evitar perderme... Pensé que era mi deber dejarles a alguien para que no se sientan tan mal, cuando yo ya no este.


— Lo entiendo... estaré contigo— me miro sorprendida, con lagrimas en los ojos apoyo suavemente su cabeza en mi hombro— Acéptame otra vez.


— Está bien.— susurro, fue débil pero suficientemente alto para que la escuchara, eso bastaba para mi.


Pasamos unos minutos en la misma posición, ella apoyada en mi hombro y yo acariciando suavemente su cabello.


— Harí, crees que logre tener al bebé?.


— Hay posibilidades de que tu corazón resista y de que no, no te podemos asegurar nada, por eso es la insistencia de los doctores— expliqué


— Lo sé, pero esa es tu opinión como doctor, siendo racional, quiero saber como padre tú que crees?


Sabía que las siguientes palabras que le dijera, serían muy importantes. Sí bien tenía su diagnóstico, quería que ella se mantuviera con vida, pero eso solo era pensando en ella y en mi, sin embargo teníamos un tercer factor y sin duda era importante.


— Creo que podrás resistir hasta dar a Luz a nuestro hijo, eres fuerte has resistido hasta ahora y podrás hacerlo un poco más.


— Gracias — sonrió y me dió un dulce beso en la mejilla, en cuánto se separó tomé su rostro entre mis manos, para plantarle un beso en los labios.


— Buenos días Sohma, que tal vamos?.— el doctor Park abrió la puerta, por fortuna no nos había visto, caso contrario me sacaría del caso, tenemos prohibido atender a alguien con quién tenemos un vínculo emocional, no sería ético.


— Se encuentra estable.— Respondí volviendo a mi seriedad.


— Eso es bueno, como amaneciste ____? — ella no le dirigió la palabra, solo volteo la cabeza a un costado, mientras el doctor tomó el expediente, revisando las últimas páginas con atención— Sohma, salgamos un momento— el tono se voz del doctor daba a entender que estaba disgustado.


Él salió primero y cuando me dispuse a seguirlo, mi ____ tomó mi mano haciéndome voltear a verla, se veía angustiada pues ambos sabíamos de que iría la conversación con el doctor.


— No te preocupes, todo estará bien — me desprendí de su agarré, para continuar mi camino al pasillo.


— Aquí hay datos del feto,  explícate— sin duda estaba molesto.


— Le hice una ecografía.— mi respuesta fue simple.


— Por qué?.


— Porque lo quiere tener, no cambiará de opinión y no podemos obligarla, ni presionarla a hacerce un aborto.


— Morirá. — Lo sabía, era algo que yo no quería aceptar y a la vez algo que ____ ya había aceptado.


— Está consiente de eso y tomó su decisión, no queda más que apoyarla y seguir la rutina con los controles prenatales. — Estaba seguro que éso era lo correcto.


— No te ordené hacer ésto.


— Es necesario sí quieren que sobreviva, por ahora el bebé es su motor le da el ánimo para seguir, no quería probar bocado hasta que vio a su hijo.— el hombre volvió a revisar el expediente.


— Bien, se quedará en observación unos días y sí se mantiene estable podrá irse a casa— me dió el expediente con rudeza y comenzó a caminar — Hablaré con los padres de ésto, puedes seguir con tu trabajo.


Mis acciones no habían repercutido negativamente en mi proceso de internado, se había comentado mi acción que ya  era un secreto a voces, más que regañarme por no cumplir órdenes, se me felicitó por hacer lo correcto.


Mi ____ estaba feliz, se veía bien y lo más importante se encontraba estable, habían pasado semanas pero el doctor se negaba en darle de alta, decía que en cualquier momento podría sufrir algun imprevisto.


No quería ni imaginar esa situación, pasaba mucho tiempo a su lado monitoreando sus signos vitales y como no, aprovechando que estábamos cerca para fortalecer nuestra relación, leer en voz alta era algo que hacíamos comúnmente para que nuestro bebé nos conozca, el hecho de llevarle algunas golosinas o bocadillos se había convertido en algo común para nosotros, a tal punto que ella ya esperaba ese momento después de cada almuerzo, cerrando los ojos y abriendo la boca para recibir la sorpresa del día.


— Cuando podré irme a casa?— Lo entendía, estaba aburrida, cansada de estar encerrada.


Una parte de mí quería que se quede en el hospital, pero otra me decía que debía continuar con su vida y volver a su rutina, obviamente con cuidado.


— Hablaré nuevamente con el doctor, sabes que él tiene la última palabra.— no importaba mucho lo que yo quería, me importaba más lo ella deseaba y eso era salir de este hospital.


— El doctor Park solo quiere demostrar que tenía la razón, y estoy segura que quiere que empeore para no quedar como un idiota.— Definitivamente ya le afectaba estar encerrada, estaba paranoica.


— Tranquila, piensa que con tu fuerza de voluntad haces que nuestro hijo esté cada día más cerca de llegar a nuestro lado y tienes que mantenerte así. — Acariciaba su espalda con suavidad intentando hacer que se relaje.


— Hablando de eso, se acerca la próxima ecografía y como estoy entrando al quinto mes podremos saber el género, quieres hacerlo?, conocer el género?— sus ojos brillaban por la ilusión, sin embargo verla así me hacía dudar sobre lo que quería decirle. — Dímelo, no voy a enojarme ni nada por el estilo, lo prometo.


— Estoy bien sin saber — tras una bocanada de aire, salieron las palabras — es decir que me pone nervioso el conocer su genero y que resulte que no puedo permanecer a su lado, preferiría esperar a que nazca.— me explique esperando que lo entendiese.


— Entonces que sea una sorpresa — lo hizo, no se veía desilusionada o triste, aquel brillo de sus lindos ojos no se apagó, simplemente comprendió mis sentimientos y los acepto.


— Ya quiero salir de aquí y que tengamos tiempo a solas— sus palabras estaban cargadas de picardía, sus hormonas estaban descontroladas por el embarazo, eso significaba cambios de ánimo repentino y por sobre todo un creciente libido.


— Yo también quisiera pero no es momento de hablar de eso— le fuí honesto, no era el momento ni el lugar.


—Porque no? — hizo un tierno puchero.


— Ya lo hablamos, aún estamos en el hospital, no tienen que saber que hay algo entre nosotros.— expliqué nuevamente.


— Si alguien escucha, solo culpa a mis hormonas alborotadas  — con sus manos atrajo mi rostro al suyo, para fundirnos en un intenso beso que no rechacé.


Después de técnicamente suplicarle por horas, el doctor finalmente firmó el alta, y al día siguiente la linda pelinegra estaba contenta, al igual que sus padres.


— Muchas gracias Doctor Sohma— se despidió ____ en el hospital con una linda sonrisa.


— Cuídese mucho— Contesté con esas simples palabras, debíamos mantener las apariencias.


En cuanto el doctor Park se descuido ella se acercó a mí dejando primero un suave beso en mi mejilla, para después acercarse a mi oído y susurrar:


"Nos veremos en casa, mi amor"



Si, había accedido a volver a pernoctar en la casa de los Takahashi, ella me lo había pedido y terminé aceptando para  pasar tiempo con mi novia y mi hijo, así también para poder cuidarla.


Volví a usar mi anterior excusa para salir de la mansión familiar, sin duda mis noches y tiempos de descanso eran más reconfortantes cuando estaba a su lado.


Según su pancita crecía, ella lucía más deslumbrante y animada, me presentó a su amiga, la cual decía que me parecía a su difunto esposo.


Apenas empezó a sentir las pataditas del bebé, empezó con la idea de decorar una habitación de su casa para nuestro hijo.


— Estás segura de ésto? — pregunté por quinta vez en el día, mientras ella buscaba el tono de pintura ideal.


— Claro, si o si necesitara un lugar donde dormir. — siguió viendo los diferentes tonos de pintura, hasta que se detuvo abruptamente— Hari?, que pasará con nuestro bebé cuando yo ya no esté? — Había llegado el momento de hablarlo, por lo que la saqué de la tienda en busca de un lugar más tranquilo.


— Escucha, y no lo tomes a mal — ella asintió — Eso dependerá de su genero— si sonaba cruel pero era una realidad que no podíamos evitar — sabés que quisiera estar con ustedes siempre, sin importar el sexo del bebé o lo que piense mi familia.


— Pero no puedes— empezó a sollozar con la cabeza gacha —

Lo entiendo.


— Estuve pensando que sí es un niño sería más simple para mí hacerme cargo, lo llevaría a vivir conmigo apesar de todo lo que pudiera decir mi familia, sería duro pero haría lo que fuera para protegerlo...  Pero si es una niña, sería complicado, he incluso imposible que pueda hacerme cargo, no podría transportarla, cargarla, ni prácticamente nada.— le expliqué con pesar.


— Estás seguro de que no quieres saber el género?— sus lágrimas no se detenían apesar de que lo intentara.


— Si, no quiero que nada te altere, cualquiera de los casos solo nos provocaría más preocupaciones a ambos.


— Muy bien— secó sus lágrimas y aún hipando tocó su vientre— escuchaste? no importa que seas, papá y mamá te quieren y velarán por tu bien, eso si tienes que pasar tiempo con sus abuelos y por eso la habitación es importante— se puso de pie para volver por dónde habíamos avanzado solo que se dirigió a otra tienda.


— Mi habitación es linda, verdad?, yo misma la decoré, es unisex, sí cambiamos las sábanas y los cubrecamas también funciona como la habitacion de un niño — habló antes de adentrarse a la tienda— nos faltaría una cuna mientras estemos con el o ella, estar en una misma habitación será lo mejor.


— Harí, Harí — su voz hizo que despertara, el octavo mes de gestación se hizo presente, ____ estaba débil pero aún resistía— Harí ayúdame...


Me levanté sobresaltado cuando escuché su voz, ella estaba parada a un lado de la cama con una mano en su vientre.


— Ya es hora?? — Era pronto pero el parto podía adelantarse


— No, aún no es hora — noté como ella trataba de respirar pero se le dificultaba mucho — el bebé está entre mis costillas, duele y me cuesta mucho más respirar.— explicó dando bocanadas de aire entre palabras.


— Estuviste caminando? —Ella asintió — Sube a la cama y ponte en cuatro


— Que!?


— Solo hazlo— rodeé los ojos al saber que había pensado, aún con desconfianza hizo lo que le dije— Bebé, lastimas a tu mami, se bueno y deja que descanse—  di un masaje en su vientre, para ayudar a que nuestro hijo vuelva a la posición correcta.


Tras unos minutos ya todo estaba bien, dándonos rienda libre para volver a dormir.


— Gracias — susurro mientras se arropaba — y lo siento, por despertarte, no sabía que hacer.


— No te preocupes por eso — deposité un beso en sus labios—   ahora descansa.



Emergencias estaba menos concurrida que de costumbre, eso se podía decir que era algo bueno, pues llevaba más de 24 horas trabajando sin descansar, realmente me apetecía dormír un rato, pero mi descanso se vio interrumpido por mi teléfono. Era ella.


— Hola, mi amor— saludó apenas conteste, no era muy común que me llamara.


— ____, Cómo estás?


— Pues... podría estar mejor— su respuesta me puso alerta.


— A que te refieres?— esperaba que solo fuera algo leve.


— Rompí fuente hace unas siete horas y tengo contracciones — contestó como si nada.


— Que? Por qué no me dijiste antes?


— Si quise llamarte, pero mamá dijo que era mejor no preocuparte, que aún faltaba...n... ah... bastantes horas para que el bebé nazca— soltó un quejido en medio de su explicación.


— Dónde estás?


— A eso iba, estamos camino al hospital — de fondo se escuchó la voz de la señora Yumeko diciendo "dile que las contracciones son cada minuto" .


— Ya casi es tiempo— con éso ella supo que había escuchado lo que dijo su madre.


— Eso parece, espero que un doctor pueda atenderme... papá teme que me quedé sin aire... Ahhhhh — soltó un grito que pronto fue acallado, seguramente con su mano.


— Sí no hay otro disponible yo mismo te atenderé— lo dije para que estuviera tranquila, pero la verdad no me sentía capaz de hacerlo— los estaré esperando, estoy en emergencias.


— Llegaremos en un par de minutos.


Tal como lo dijo, en menos de dos minutos ella y sus padres se hicieron presentes, estaba listo con una silla de ruedas, en la que fue trasladada hasta una habitación de obstetricia, no me separé de su lado ni un momento, mientras ella solo tomaba mi mano con fuerza.


— Hola, soy la doctora Matsuda, te atenderé en el parto— tan solo habían pasado 10 minutos desde su ingreso, por fortuna estaban siendo rápidos— primero revisaré tu dilatación, doctor Sohma ya puede retirarse — sin importar su orden no me moví.


— Estoy más tranquila si se queda por favor— hablo mi novia.


— Acaso usted...  — tras meditarlo unos segundos lo descifró —Oh, ya entiendo... Tienes 9 cm de dilatación, es increíble que estés tan calmada — apenas dijo eso ____ soltó un quejido.— te llevaremos a un quirófano, ahí tendremos todo lo necesario.


— No se lo dijiste a nadie— habló la doctora mientras nos lavabamos para entrar al quirófano — además oí que la atendiste hace unos meses.


— Lo que tenemos es un secreto, nadie más que sus padres, una amiga de ella y usted lo saben.


— No diré nada, debe ser complicado para ocultarlo hasta a tu familia — no entendía porque lo hacía, no había hablado con la doctora más de 3 veces en el pasado, pero agradecía su silencio.


— Lo es y gracias por no contarlo.


— Estarás en el quirófano como padre y como médico, si algo sale mal tienes mi permiso de intervenir. — sin más entró al quirófano.


Fueron 43 minutos los que duro el parto, su ritmo cardíaco fue muy inestable durante ese tiempo, el respirar le era muy difícil, apesar de eso pujaba cada que la doctora le indicaba.


"Es una niña"


Anunció la doctora en cuanto la tuvo en brazos, y en la sala resonaba el llanto de la recién nacida.


— Quiere cortar el cordón, doctor Sohma?— Matsuda me ofreció las tijeras, y con cuidado las tomé para cortar dónde me lo indicaba.


— Felicidades—  expresó la mujer mientras ponía a la pequeña en el pecho de su madre.


— Es preciosa— acarició tiernamente la pequeña cabecita de nuestra hija — Hola mi princesa, soy tu mamá— se presentó y después susurro— y ese hombre guapo que está a nuestra izquierda es tu papá.


— Hiciste un gran trabajo, es muy bonita como tú —  pasé mis dedos por el rostro de la niña.


— Que nombre le pondremos?, te daré el honor de nombrarla, así que, confío en tu buen gusto— su sonrisa cansada estaba presente y parecía imborrable.


— Qué te parece Aki (秋) ? — a pesar de que no lo habíamos hablado, si había estado pensando en diferentes opciones de nombres.


— Aki... Es perfecto, me encanta el otoño— el significado era claro.


— A mí también, era otoño cuando nos conocimos— Dije recordando aquel día cuando la ví por primera vez.


— Cómo olvidarlo, fue uno de los mejores días de mi vida, me alegro de no haber huido. — se sinceró.


— Lamento interrumpir su momento pero... — la doctora Matsuda se acercó a nosotros con una sonrisa— pediré prestada a Aki para hacerle pruebas y tomar sus datos.


Se llevó a nuestra hija a un lado del quirófano, tras dar unas caricias a ____  fui a ver como limpiaban y tomaban datos de mi pequeña.


— Están casados?— preguntó la mujer a cargo mientras apuntaba varias cosas en un expediente totalmente nuevo.


— No — mi respuesta fue simple.


— Entonces Aki Takahashi — debo admitir que oírla decirlo era hiriente, a pesar de que sabía que cómo no estábamos casados, ninguna podía adoptar el apellido Sohma.— Quiere cargarla? — ofreció a la recién nacida con una sonrisa, mientras yo trataba de pensar una excusa para no hacerlo.


— Yo...— no puede ni terminar cuando el electrocardiograma de ____ empezó a sonar mostrando una anormalidad.


— Es un infarto — anunció una de las enfermeras.


— Necesito Heparina, AHORA! — me acerque a la madre de mi hija, ella tenía los ojos cerrados, había perdido la conciencia, se le suministró la Heparina y empecé con el procedimiento.


— Por favor no me dejes ahora— le pedí mientras realizaba la resucitación— Por favor... No puedes hacerme esto.


Empezaba a entrar en pánico, no estaba funcionando, empezamos con las desfibrilaciones, solamente cuando llegamos a un nivel bastante alto, su corazón volvió a latir, nuevamente tenía pulso.


Aún inconsciente la trasladaron a una habitación, la tendrían en observación, solo que en esta ocasión no se me otorgó su cuidado.


Sus padres estaban asustados y preocupados, permanecían al tanto de cada detalle y claro también estaban encantados con su nieta, que descansaba en los cuneros del hospital mientras esperábamos a qué su madre despertar.


Tras 4 días finalmente ____ recuperó la conciencia, noticia que me llego un par de horas después, y sin dudarlo fui a verla, no me importó que siguiera en horario de trabajo, ni que tuviera pacientes que revisar.


Ella estaba ahí sentada, mirando lo que parecía ser una revista, estaba pálida y no parecía tener mucha energía pero estaba ahí, con vida.


— Me asustaste— mencione al adentrarme en la habitación e inmediatamente ella volteo a verme con una sonrisa.


— No te libraras de mi tan fácil — soltó una risa de su propio comentario— es broma, dónde está Aki? quiero verla...


— Está en el cunero— me acerque a ella para sentarme a su lado— la traerán pronto y podrás cargarla.


Un par de días después le dieron el alta, ella estaba contenta, finalmente volvería a su casa y dormiría en su cama, pero como era de esperarse ya no teníamos días de tranquilidad con una niña que se la pasaba llorando, no podía hacer mucho, aun asi ayudaba en lo que estaba dentro de mis posibilidades. 



Pasaron dos meses, el otoño había llegado nuevamente, sin embargo, ____ tenía una salud más deteriorada y aunque ella no quería saber nada al respecto, el tema salio nuevamente a la luz, necesitaba cirugía, la diferencia era que al haber pasado el tiempo el riesgo se había incrementado.


— Hazlo— trataba de convencerla, pues nuevamente había entrado en negación.


— Pero... — Sabía bien lo que se avecinaba, sus palabras tratando de evitarlo.


— Ya no busques más excusas, ambos sabemos que es lo mejor— Razonar con ella era un trabajo agotador, era terca como una mula.


— Lo mejor? Para quien?.


— Para ti, te da la posibilidad de tener más tiempo.


— O me matará más pronto — mentiría si dijese que entendía la situación por la que estaba pasando, o por la que había pasado toda su vida.


— Cada dia es incierto y lo sabes— su llanto nuevamente se hizo presente.


— Claro que lo sé, es solo que despedirme de Aki y de tí, no es fácil.


— Solo estás pensando la posibilidad de fallecer en el quirófano— la enfrenté con severidad— pero también podrías sobrevivir y ver crecer a Aki.


— SÓLO POR UN TIEMPO!— estaba alterada, aunque no quisiera, era momento de dejarla sola para no causar más emociones fuertes, me disponía a dejarla pero volvió a hablar — Kyoko me dijo... que cada minuto era valioso, y quiero lograrlo, quiero vivir... Pero tengo miedo, estoy aterrada de que salga mal y desperdicié el tiempo que podría quedarme.


— Toda acción tiene sus consecuencias, si no te arriesgas no sabrás que pierdes o que ganas.— estás palabras no eran solo para ella, de alguna forma yo mismo trataba de convencerme de actuar.


— Esta bien... Lo haré. — volví a su lado, tomé su mano para dejar besos en ella — Pero antes tenemos que hablar de el futuro de nuestra niña. — Sacó el tema que tanto temía.


— Que pasará con ella en caso de que yo no pueda salir de cirugía.


— Yo quisiera... — empecé a hablar pero pronto ella completó mis palabras y no se equivocaba


— Pero no puedes, lo se— el silencio volvió a hacerse presente entre nosotros— hablare con mis padres antes de la operación.


— Perdóname — fue lo único que podía decir en ese momento, que realmente tuviera algún valor.


— Esta bien, yo entiendo y me encargare de que nuestra Aki tenga una buena vida.


Dos días después fue internada, la cirugía se realizaría ese mismo dia, por su delicada condición le dieron prioridad por encima de otros casos, el quirófano fue preparando con una hora de antelación.


El doctor Park me permitió asistir en la operación, por ello estaba más nervioso de lo que podría imaginar.


Pase a la habitación donde ella descansaba mientras esperaba el momento, tenía a nuestra pequeña en brazos y le cantaba una canción de cuna.


— Todo está listo— anuncié — cuándo el reloj marque la hora en punto, vendrán a recogerte.


Mi linda novia sonrió y asintió,  dando a entender que estaba lista para lo que se acercaba irremediablemente.


—Papá, mamá pueden dejarnos solos— pidió a los señores Takahashi, Yumeko trato de negarse pero su esposo nos concedió el tiempo


— Claro, estaremos en el pasillo.— ambos salieron, permitiendo que ____ hablara con más libertad


— Ya se lo explique a papá y mamá — mientras hablaba solo miraba a nuestra pequeña con una sonrisa — no les agradó mucho la idea pero lo aceptaron, ellos la cuidarán y te dejarán verla cuando estés listo.


Las palabras no salían de mis labios, simplemente la miraba atentamente, nos encontrábamos en un silencio que no era incómodo, pero había tristeza en el ambiente.


Sabía que sería temporal, pero me engañe a mi mismo pensando que podíamos ser una familia, estaba dispuesto a enfrentarme a Akito por ella y por nuestra niña.


Pero ahora, todo parecía una despedida...


— Ya encontrarás a alguien que te haga feliz— volvió a hablar pero está vez con la voz quebrada, conteniendo las ganas de llorar —A una chica que sea como la primavera, y no como un otoño que advierte la llegada de algo más crudo como lo fui yo.


— Bonita...


— Enamórate, no te prives de eso.— me miraba, sus lindos ojos negros reflejaban tristeza, pero aún así tenía una sonrisa en los labios, dándome apoyo.


— Vive — le pedí, aunque sabía que ya no podía controlar eso —hablaré con Akito y las llevaré a vivir contigo.


Su suave mano acarició mi rostro con cariño.


— Quieres cargarla? — preguntó mientras me extendía a nuestra Aki.


— Sabes que no puedo, es imposible.


— Entonces hagámoslo posible— dejo a la niña en la cama para ponerse de pie frente a mi— ahora pon tus brazos así — me indicó, tenía los brazos en la posición perfecta para cargar a un bebé, algo que yo imité aún sin entender lo que trataba de hacer.


Sin más tomó un par de sábanas limpias, las dobló para acomodarlas entre mis brazos y mi cuerpo, tomó a Aki en brazos y la puso en los míos.


La pequeña no chocaba directamente a mi cuerpo, lo que evitó la transformación, por primera vez desde que nació la tenía entre mis brazos, no hice ningún movimiento por temor a tirarla por error, en eso sentí como la linda pelinegra, madre de mi hija y primer amor, depositaba un beso en mis labios, para después apoyar su cabeza en mi hombro, me sentía dichoso de poder disfrutar ese momento con mi pequeña familia.


— Ya es hora — la puerta de la habitación fue abierta por el padre de ____, dándonos el aviso de que el doctor y los camillero se acercaban, era momento de dar por terminado nuestro momento — esperen, no se muevan — el señor Takahashi nos llamó la atención, antes de siquiera dar un pequeño movimiento — se ven muy bien así, es mejor inmortalizarlo — tenía una cámara en las manos y procedió a tomar algunas fotografías.


Cuando nos dió la señal, de que ya podíamos movernos, ____ tomó a la bebé en sus brazos para entregársela a su madre, dando pasó al doctor y a los camilleros que la hicieron subirse a la camilla en que sería trasladada a quirófano.


— Todo saldrá bien mi niña — Yumeko acariciaba la mejilla de su hija dándole apoyo.


— Doctor Sohma, váyase por favor — no entendía porque ella decía esas palabras.


— El doctor ayudará en la cirugía ____— explicó el doctor Park.


— No— sentenció la pelinegra — quiero que se vaya, no lo quiero en el quirófano.


— Pero por qué? — preguntó la señora Takahashi, pues ninguno de los presentes entendía que estaba pasando .


— No quiero que él me vea morir— Lo dijo en voz baja, pero lo suficientemente audible.— Ustedes sabían que este día llegaría y se prepararon un poco — les habló a su padres— Yo lo acepté y me preparé... Pero no quiero que me veas dejar este mundo— tomó mi mano, me regaló una sonrisa y se la llevaron, dejándome solo en el pasillo.


Volví a mis ocupaciones en el hospital, trataba de distraerme pero nada parecía funcionar, estaba ansioso, quería saber que pasaba en el quirófano.


Entonces tras una hora me llegó la noticia...


Ella murió.


Y yo me derrumbe, la había conocido en una tarde parecida a la de ese día, un hermoso día de otoño, y ahora ella ya no estaba, lloré, sin importar que alguien me viera tan vulnerable, la persona que le había dado un nuevo sentido a mi vida se había marchado, como la hojas que son arrancadas y arrastradas por el viento que anuncia el cambio de estación a un crudo invierno.


El internado terminó, la vida había perdido color, mi corazón nuevamente estaba congelado cómo la nieve y simplemente desaparecí de la vida de los Takahashi. Resignandome a observarlos siempre desde lejos, en el jardín que aquella casa la veía jugar siempre acompañada de su abuela y tan hermosa como su madre.


Era el final del sueño.

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...

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Fin


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Hatori jamás culpo a Akito talvez porque apesar de que sus lazos estaban débiles, dentro de él aún estaba ese sentimiento de cariño, puesto que el dragón fue quien más convivió con Dios.