Creo que mintió
Natasha’s pov:
— Joder. Esa bruja me trae loca— le dije a Clint, mi mejor amigo. Wanda acababa de pasar frente a nosotros con una blusa escotada color blanco y un pantalón corto negro ceñido a su esculturales y contorneadas piernas.
Esa brujita es muy sexy, pensé
— Te entiendo, los Maximoff tiene algo— murmuró él de acuerdo conmigo.
— Puede ser, pero ella no me gusta— aclaré y el arquero levantó la ceja— En verdad, no me gusta, Clint, tú más que nadie, sabe que después de lo que pasó con Hill ya no me gusta nadie. La veo como un gusto carnal, un polvo. Me la follo y listo, vuelvo a mi vida. Sabes que así funciono mejor.
— Lo sé perfectamente y creo que eso no es bueno. Natasha, el estar de cama en cama no te hace seria, al contrario, te hace una mujeriega a la que no ven como algo serio, solo algo para pasar la noche y viendo a la brujita no creo que sea alguien con ese estilo de vida.
— ¿Estás diciendo que debo conquistarla para acostarme con ella?
A veces el viejo es muy confuso y no le entiendo muy bien a sus consejos idiotas.
— No Nat, estoy diciendo que debes dejar ese estilo de vida, a la larga no te va atraer nada más que problemas y lo sabes, pero sinceramente no sé ni para qué me gasto, después de todo, jamás me haces caso cuando te aconsejo algo por tu bien.
— Tienes razón... Nunca hago caso, y esta no será la excepción. Nos vemos, hay una fiesta en la casa de Danvers y me invitó— le guiñé un ojo, me despedí de él y fui a mi cuarto en la torre para cambiarme.
Me dirige a mi habitación, un poco pequeña pero espaciosa. Vi a Wanda entrar a su habitación, la cuál quedaba justamente frente a la mía.
— Nat— dijo ella saludándome con una sonrisa.
— Hey brujita, ¿cómo estás?— pregunté amablemente.
— Bien, por suerte. Veo que te cambias, ¿a dónde vas?— comentó pegándose a la puerta de mi habitación.
— A una fiesta, voy con Carol, una vieja amiga. Te llevaría pero Steve me mataría si se llegase a enterar.
— Sí, no te preocupes, linda. Pietro y yo no somos mucho de salir, así que...
Mi teléfono móvil comenzó a sonar, indicando una llamada de... María.
— ¿Qué quieres Hill?... No puedo, voy con Danvers y Valk... Sí, a su fiesta... No va a ser necesario, puedo cuidarme sola... La última vez no fui yo sola, estaba contigo, por eso pasó lo que pasó. Ahora voy sola, sé cuidarme sola, no es necesario... Sí, adiós.
Hill quería mandar a uno de sus agentes para que me escoltaran a la fiesta, ¿qué diablos le pasa?
— Perdón, pero pude ver qué te tensaste cuando María Hill te llamó. ¿Todo bien?
— Oh claro, eso es lo que ella y yo éramos, ya sabes, novias y no terminamos muy bien que digamos. Ahora ya solo me habla cuando Fury se lo ordena y únicamente es para cosas de SHIELD; ya sabes, trabajo y cosas por el estilo, nada realmente interesante.
¿Por qué carajo acabo de contarle eso a Wanda? Solamente Clint conocía la historia y ahora también ella. ¡Genial! Luego de eso todo mundo se va a enterar de mi pasado con Hill.
— Entiendo. Diviértete mucho en la fiesta, nos vemos— murmuró cruzando a su cuarto.
Qué conversación más extraña acabamos de tener.
Continué cambiándome, me coloque unos pantalones negros, una blusa escotada y una chaqueta de cuero, las cuales, al igual que mis pantalones, también eran de color negro. Agarre las llaves de mi motocicleta y me fui hasta la casa de Danvers, no había ni una luz prendida, todo estaba iluminado únicamente por una bola disco, la música resonaba por toda la casa, llegando incluso al patio delantero.
Había gente bailando, tomando, jugando e incluso besándose. Una chica rubia se acercó a mí con una bebida en su vaso rojo desechable y me lo ofreció.
— Hola, soy prima de Carol, ella ha hablado mucho de ti, espero y haya hecho lo mismo conmigo. Soy Kara Danvers— dijo la chica de lentes tímidamente.
— Natasha Romanoff, un placer— contesté estrechando su mano.
La noche aún era joven, sin embargo ya traía varias copas de más. Seguía platicando animadamente con Kara, la cuál parecía muy agradable. Ella constantemente hablaba de su mejor amiga diciendo y afirmando que prontamente estarían la fiesta.
Podría deducir que la mejor amiga de cara la traía loca por la forma en la que está hablaba de ella con únicamente decir su nombre la rubia sonría de lo más enamorada.
Muy homosexual, pensé.
Narrador pov:
Ya pasadas las cuatro de la mañana Carol se dio a la tarea de llamar a la torre de los vengadores para que alguno fue a buscar a Natasha, uno, dos, tres, quince intentos y nadie respondía por lo que la rubia tuvo que buscar en el teléfono de Nat, la cual se encontraba desparramada en el sofá durmiendo. Todos los nombres del aparato estaban agendados muy formalmente, compuestos por un nombre y un apellido, salvo dos, uno que decía ‘Flechitas’ acompañado de un emoji de arco y otro que aparecía como ‘Brujita’ sin dudarlo Carol llamó a ese último mientras luchaba por que su amiga no cayera del sillón. A los dos timbres, la bruja contestó.
—¿Natasha?— murmuró Wanda del otro lado de la línea con su voz adormilada.
—No, soy Carol Danvers, amiga suya. Me preguntaba si me ayudarías un viniendo a buscar a Natasha, está ebria y no puede manejar su moto.
—Mierda... Mándame la ubicación y estoy ahí en quince minutos.
Luego de que Danvers le mandara la ubicación a Wanda, esta se puso una sudadera encima de su pijama y con el pantalón de esta misma salió en busca de Natasha. Tuvo que robar el auto de Tony para ir; es decir, Wanda no iba a caminar y tampoco estaba dispuesta a manejar la motocicleta de la espía.
Una vez llegó se bajó del Audi y fue en busca de la rusa, tocó el timbre y vio a la rubia ya cambiada con unos pantalones grises cómodos y una camisa azul de algodón, también podía notar que no llevaba sujetador.
— Natasha está en el sofá, está dormida. ¿Quieres que te ayude a cargarla hasta el auto?
— No, gracias. Puedo yo sola— agradeció la castaña con una sonrisa.
Levantó a la pelirroja en sus brazos y con ellos sus poderes puedo transportarla más fácil y rápido. La recostó en los asientos traseros y volvió a la casa por sus cosas las puse del lado del copiloto y emprendió camino a casa.
Carol le dijo a Wanda que Nat podría pasar por su motocicleta más al mediodía y la castaña asintió. ¿La rubia pudo perfectamente llevarla volando? Claro, pero no lo hizo por tres motivos principales. Uno, Danvers tenía mucha pereza para hacerlo por sí misma, dos le estaba haciendo un gran favor a su amiga al llamar a la sokoviana, ya que la capitana sabía del gusto de la espía por la bruja y así podrían compartir más palabras que su ya habitual saludo y, tres porque si le decía Clint probablemente regañaría a Natasha y Natasha regañaría a Carol por decirle a él y no a otra persona. Entonces para evitar cualquier problema, le llamó a Maximoff.
Y así salió Wanda de ahí, so sin pasar por alto toda la basura y algunas personas regadas por ahí.
En el camino Wanda observaba a Natasha dormir, se veía tan tierna, sus ojos delicadamente enterrados, sus labios entreabiertos y su rostro relajado. Era la vista más bella que la castaña había tenido la oportunidad de ver en toda su vida, simplemente digna de un museo.
Cuando llegaron a la base, la bruja estacionó el auto justo en el lugar donde se encontraban antes de que ella lo tomara, bajó a la pelirroja y con ayuda nuevamente de sus poderes la llevó a su cuarto para poder ayudarla a cambiarse.
Buscó entre su guardarropa, pero nada parecía de ayuda por lo que fue su habitación en busca de alguna pijama para el espía, lastimosamente para la rusa sólo le quedaba una limpia y era de Mickey Mouse sin más qué poder agarrar, tomó la ropa en manos y se la llevó a Natasha le sacó los pantalones ajustados que tenía y luego le colocó unos rojos los cuales tenían al ratón entre corazones, más tarde continuó con la blusa, y entonces descubrió un moretón en su costilla derecha.
— ¿Natasha?— preguntó tocando aquél punto magullado de su cuerpo y como respuesta únicamente recibió un quejido por parte de la pelirroja, aún dormida.
La sokoviana se debatía entre si debía o no quitarle el sostén, ya que no quería parecer psicópata al estar quitándole la prenda, sin embargo, ella más que nadie en la torre sabía lo incómodo que era dormir y vivir con esas cosas, por lo que rezando por que la pelirroja no se despertara, soltó el brasier y le puso la camisa holgada de Mickey para completar el look.
Una vez todo estuvo en orden y cerca de las cinco de la mañana, se dispuso a ir de vuelta a su cama para dejar dormir a la chica sin embargo una voz no se lo permitió.
— No te vayas Wanda, quédate conmigo— susurró Nat adormilada para que la más joven se acurrucara con ella.
— Pero necesitas descansar— se excusó ella.
No era que no quisiese dormir con la espía, pero le aterraba la idea de estar tan juntas compartiendo la misma cama.
— Puedo descansar contigo aquí. Por favor, Wanda, no quiero que los monstruos me coman en la noche... Freddy Krueger puede matarme en mis sueños y sentirá culpa— suplicó con un puchero y un leve sollozo. Wanda no pudo negarse.
— Bien, pero no te muevas mucho— murmuró la castaña gateando en la cama hasta estar entre los brazos de la rusa.
Así la pelirroja se aferró al cuerpo ajeno pasando su mano por la cadera de Maximoff, mientras que la sokoviana acariciaba el cabello de la pelirroja, dándole cariños a su cuero cabelludo, cosa que la espía disfrutaba por sobremanera.
— Gracias brujita...— agradeció la mayor olfateando el abdomen de Wanda, donde se encontraba recostada su cabeza, al igual que acariciaba su cadera.
— No hay de qué Nat— dejó un beso en la coronilla de la cabeza ajena y cerró los ojos con una sonrisa disfrutando del tacto que la rusa le otorgaba.
Al cabo de unos minutos ambas cayeron en los brazos de Morfeo.
(...)
Eran cerca de las dos de la tarde y no se sabía nada ni de la bruja, ni de la espía, por lo que Pietro fue a investigar. Al no encontrar a su hermana en su habitación fue a la de Natasha para preguntar.
— Romanoff, ¿has viso a mi herma...? Ay, Dios... yo... perdón, me voy— gritó al ver a su hermana y a la rusa en la misma cama, juntas y abrazadas.
Con ese grito ambas se despertaron de golpe.
— Mierda, ahora todos van a pensar cosas que no son— dijo la pelirroja en un suspiro pesado.
— Que piensen lo que quieran, yo tengo sueño— comentó Wanda volviendo a acostarse.
— Wanda...— nombró la más alta moviendo a la ajena por su cadera.
— ¿Qué?- preguntó la castaña molesta— Quiero dormir...
— ¿Por qué diablos tengo una pijama de Mickey Mouse?— interrogó observando su vestimenta.
— Porque no encontré nada cómodo en tu clóset y era la única limpia que tenía, además de esta que tengo puesta y no te la puse porque a, no me pareces alguien a la que le guste Minie Mouse y b, no me la iba a quitar para ponértela— explicó la castaña.
— No hay nada cómodo en mi clóset porque yo duermo desnuda y... ¿Por qué dormiste conmigo?— indagó nuevamente.
— No puede ser— murmuró Wanda frotándose la frente- Tú Natasha. Tú me dijiste que me quedara contigo ayer en la noche, luego de que te cambié, pero no te preocupes, me largo— finalizó molesta.
— No, no, yo no quise decir eso... Wanda— intentó disculparse la pelirroja, pero ya era tarde, Wanda se había ido...
Wanda’s pov:
Natasha es increíblemente idiota cuando se lo propone. ¡Ella fue la que me hizo quedarme con ella! pero claro, se levanta y se le olvidan las cosas. Maldita Romanoff. Solo porque me gusta no la mando a la mierda, pero es odiosa y egocéntrica.
Mierda... mi pijama, tengo que ir por ella, pero no pienso hacerlo ahora.
— Wanda— Natasha tocó la puerta—, no fue mi intención preguntar así, es solo que no me acuerdo.
— Lárgate Romanoff. Olvídate de que yo vuelva a ir en busca de ti, estés donde estés. Aunque estén a punto de matarte, no iré por ti al rescate.
Claro que lo harás.
Maldita conciencia, ahora no es momento... Pero claro que lo haría.
- Por favor...
— Romanoff, no sabía que gustaban las pijamas de Mickey Mouse— se burló Thor.
— Ni sibíi qui ti gistibin lis pijimis di Mickiy Miisi- imitó la rusa- Cuida tus espaldas Odison... ¡y la pijama no es mía!— amenazó y escuché que se alejaba.
Giré los ojos. Es tan infantil a veces, pero tengo que admitir que es linda cuando se pone en ese plan, pero eso no le quita lo egocéntrica y odiosa.
Natasha’s pov:
Natasha, no. No pude importarte si la sexy sokoviana se enoja contigo. Compórtate.
Pero te importa...
Perseguí al rubio hasta que se encerró en su habitación para olvidar a mi conciencia diciéndome la verdad.
Sí me importa, pero sólo porque me la quiero follar, por nada más que eso... ¿verdad?
Carajo, casi todo el complejo ya me vio con la maldita pijama de Wanda, tengo que cambiarme antes de que alguien más me vea. Así puedo llevarle de vuelta su ropa y tal vez si lo intento otra vez, ella acepte mis disculpas.
Momento... ¿Natasha Romanoff se disculpó con una niñata malcriada?
Joder, Maximoff me trae muy mal. Ya caí en sus sensuales encantos...
(...)
Ya me cambié, opté por un pantalón negro, una blusa básica color blanco con una cadena rodeando mi cuello y cayendo por mi pecho.
Me veo muy buena, si pudiera, yo estaría conmigo misma.
Mientras me arreglaba puse la pijama en la lavadora, ahora la tengo doblada entre mis manos. Estoy nerviosa, yo nunca había pedido disculpas. Jamás. Pero ahora aquí estoy, increíblemente nerviosa por pedirle disculpas a una mocosa.
Clint lleva repitiendo día y noche que no está bien estar de cama en cama, pero en mi defensa no me gustan las cosas formales, no me gusta sentir que le pertenezco a alguien. Se me hace muy posesivo.
Lo intenté con Hill y no funcionó, tal vez las relaciones amorosas no son para mí. Lo mío es follar, definitivamente. No sirvo para tener relaciones formales, solo he tenido una en la vida y se arruinó, al menos para mí, eso es una señal...
¿Una señal de que eres imbécil?
No. Una señal de que lo mío no es estar en una relación ni pertenecerle a nadie.
¿Le acabo de contestar a mi conciencia?
Sí, así de idiota y loca estás.
Cállate. Estoy pensando en sacarte de mi cabeza para siempre, eres insoportable.
Pues soy tú, lo que me digas a mí te lo estás diciendo a ti misma, inteligente.
Haz silencio por dos segundos de mi puta vida.
Me estoy haciendo bolas la cabeza como si al pedirle disculpas a Wanda le voy a pedir que se case conmigo.
Pero te mueres de ganas...
¡Qué no! ¿Por qué nadie me hace caso cuando digo que la bruja no me gusta? No me respetan.
Porque se te cae la baba cuando Maximoff pasa.
¡Porque me la quiero follar! No hay nada más después de eso.
Y por eso le dijiste que se quedara a dormir contigo, pero claro, no te gusta. Muy maduro Natalia.
¿Entonces sí fui yo?
No... Bueno en parte sí.
No entiendo.
Fui yo, o sea soy tú, pero soy la parte que sí acepta que Wanda nos gusta, por eso la hice quedarse.
Fuiste tú entonces, no yo. A ti te gusta, no a mí.
Natasha, Natasha, Natasha... ¡Somos la misma persona!
Sea como sea ve a hablar con ella, le pides disculpas y le das muchos besitos para que sean felices toda la vida.
Ya hasta te pareces a Clint, a los dos les gusta estar jodiéndome.
Es nuestro deporte favorito.
Estoy hablando conmigo misma, definitivamente necesito un psicólogo...
No. Tú necesitas a Wanda.
Cállate o hago que te borren de mi memoria.
Natasha, no pueden borrarme y si lo hicieran pierdes tus recuerdos, soy tu conciencia, no una persona.
Ya lo veremos, ya lo veremos...
A veces eres tan infantil que quiero golpearte...
Déjame, voy a hablar con la niñata para ver si me perdona.
Querrás decir el amor de tu vida.
No olvides los besos para que te perdone más rápido.
Que te den. Conciencia de mierda.
Ignoré a la mi mente que estaba jugando conmigo. Voy, me disculpo, le doy su pijama y me regreso a mi habitación, simple.
Exhalé una vez más antes de ir hacia su habitación, me encontraba en el cuarto de Clint mientras pensaba, por lo que tenía que caminar un poco más.
Cuando quedé justo en la puerta de su habitación noté que ésta estaba abierta y que Wanda se encontraba en un rincón hablando con alguien, estaba hablándole... ¿bonito?
¿Por qué de repente el pecho me arde?
Porque te encanta y te duele que hable así con alguien más.
Tú cállate. No estoy de humor para hablar contigo ahora.
Uh, qué carácter.
Largo. Esfúmate.
Bueno, bueno. Me voy, pero sabes que es verdad.
— Te espero en la puerta. ¿A las ocho?... Okey, estaré esperando con ansias cielo— murmuró. Podía sentir su sonrisa.
No me gusta, no me gusta, no me gusta, no me gusta. Oh y ¿ya mencioné que no me gusta?
Sí, sí te gusta.
— ¿Nat? ¿Escuchaste algo?— preguntó sonrojándose.
— Eh, sí. No mucho, no te preocupes— dije evitando verla.
— ¿Qué ocurre pelirroja? ¿Todo bien?
No, no lo está. Mierda no, Wanda me gustas y ya lo acepté.
— Natasha. Sé leer mentes...
Oh, mierda.
— Tú igual me gustas— confiesa observando mis labios.
— No lo parecía, ¿hace cuanto? Es verdad, ¡cinco minutos!
¿Piensa que le puede decir a alguien cielo y luego venir de la nada a decirme que le gusto?
— ¿No era que no habías escuchado nada?— interrogó con la menor cruzándose de brazos.
— Pues sí Maximoff, sí escuché y más de lo que me hubiese gustado, créeme. Yo solo vine a darte esto- extendí las prendas— Ya me voy, adiós. No te preocupes no le diré a Steve de tu encuentro secreto.
Me di la vuelta y entre a mi cuarto pegando un portazo en la cara de Maximoff. ¿Cómo se atreve?
— ¡No vas a poder esconderte toda la vida!— gritó desde afuera.
— ¡Por lo menos sí hasta que muera por falta de comida o de agua! ¡Lo que pase primero!— murmuro enojada.
— ¡Eres una dramática Romanoff! Estaba hablando con...
— No me interesa, puedes largarte— la interrumpí.
— Eres tan necia que ni siquiera dejas que te dé una explicación.
— ¡No me interesa! ¡Puedes hacer lo que quieras con tu vida!
— Y por eso te escondes en tu habitación, muy madura Natalia.
Justo eso dije yo. La amo, casémonos con ella.
No, no nos casaremos con ella.
¿Con quién entonces?
Con nadie. Haz silencio. Invades mis pensamientos... no puedo pensar contigo aquí.
No me puedo ir
— ¿Natasha? ¿Sigues ahí?— preguntó luego de un rato sin obtener respuesta.
— No, soy su fantasma.
— Qué infantil eres.
¡También dije eso! ¡Amo a esta chica!
— Natasha salte, quiero hablar contigo. Cara a cara.
— Bien— me rendí abriendo la puerta— ¿Qué quieres?
— Hablar contigo.
— Mira, no me interesa si hablas con Visión, con Bucky, con Banner, con quién quieras, es tu vida. Haz lo que quieras con ella, no tienes que darme explicaciones de nada.
— ¡Pero quiero hacerlo! ¿No lo entiendes? No me estás obligando, yo quiero hacerlo— dijo desesperada.
— Bien...
— Estaba hablando con Pietro, él salió con Clint y ahora están almorzando. Me voy a ver con él a las ocho para que me cuente, de ahora hasta esa hora él va a estar con tu mejor amigo.
— ¿Entonces por qué te sonrojaste?
— Porque sabía que lo podías mal interpretar.
— ¿Eso quiere decir que estás soltera?— mi cambio de humor fue notorio.
— Sí, Natasha. Estoy soltera— murmuró sonriente.
— Genial— susurré acercándome a ella.
La tomé de la cintura y posicionó sus brazos alrededor se mi cuello. Su respiración se volvía pesada, al igual que la mía.
Mierda... Wanda me gusta.
¡Aleluya! Comenzaba a pensar que eras una roca sin sentimientos o algo por el estilo.
Oh, cállate por un maldito segundo.
Cállate tú, yo llevo desde hace meses diciéndote que te gusta Wanda y no me hacías caso.
— ¿Puedo...?— la interrumpí uniendo nuestros labios.
Joder, besa increíblemente bien.
Su lengua y la mía danzaban al interior de su boca, la de ella intentaba ganar la batalla de quien sería la líder, claramente sin conseguirlo.
Nos separamos por falta de aire y pude ver un leve sonrojo en sus mejillas.
Es hermosa.
— Realmente me gustas Natasha...— murmuró con temor.
— Igual me gustas Maximoff— le sonreí de manera coqueta y ella devolvió la sonrisa.
No quiero cagarla con ella. Es demasiado buen para hacerlo.