Her
Shōyō aún recordaba el día 3 de diciembre, era un día muy frío y como era visto con lo despistado que era el chico había olvidado su suéter, pero ese no era un problema no cuando tenía a Tsukishima, su mejor amigo este no había dudado en dar le su suéter aún que no lo noto soltó un comentario que hizo feliz a Shōyō.
— Se te ve mejor a ti que a mí.
Hinata agradecía el frío, de otra forma Kei notaría su sonrojo, ese sonrojo que no era por el frío tan helante que hacía si no por las palabras que había dicho, pero Kei eran tan ciego a sus sentimientos que le dijo:
— ¿Tanto frío tenías renacuajo?
Oh si tan sólo Kei hubiera sabido lo que ese sonrojo significaba, en ese instante Hinata se decidió le diría sus sentimientos al rubio, lo tendría que hacer lo amaba y quería que él lo supiera, pero la decisión sólo duró un segundo antes de que llegara una amiga en común, Yachi Hitoka una chica que habían conocido a inicios del año pero que al parecer había cambiado demasiado su amistad, tan pronto como llegó los ojos mieles de Kei se iluminaron, esos ojos que nunca sonreían ahora estaban brillantes, felices, preciosos, brillaban más que el cielo azúl. Después de la jornada escolar Hinata había olvidado dar le su suéter a Tsukishima pero no lo vio, ni al día siguiente de ese, ni al día siguiente de ese, triste por su situación el de cabellos naranjas decidió visitar a un gran amigo suyo Kageyama Tobio, ese qué cada vez que estaba triste escuchaba sus penurias.
Estaba llorando en sus piernas cuando de repente llegó el novio de Tobio, Sugawara Kōshi un chico mayor por dos años no tenía intenciones de interrumpir pero aún así hizo por dar le un té al menor, no era que lo conociera a profundidad como lo hacía Kageyama pero aún así le agradaba el pobre chico.
Después de aquel día regreso con los ánimos un tanto renovados, para encontrar se con Kei en la entrada de la escuela, allí estaba luciendo otro de sus tantos suéteres, luciendo precioso como siempre pero algo también lucía diferente en él un brillo especial un aura especial, Hinata no sabía lo que era quería creer que era por él pero no era así, los ojos de Tsukishima brillaban cada vez más y más conforme llegaban mensajes a su celular, el chico de cabellos naranjas lo sabía no era por él, tuvo intenciones de preguntar por su amiga Hitoka pero al parecer no iba a llegar, no entendía por qué no le había avisado a él eran amigos ¿Qué no? Pero si a Kei, algo en esas palabras sonaba raro para él en su cabeza ¿por qué de repente Yachi sólo consideraba al rubio y no a él?
...
Que tonto había sido todo ese tiempo, pero claro ahora todo tenia sentido, las miradas hipnotizadas de Kei, los mensajes que sólo ellos se enviaban, las ocasiones en las que iba a buscar al rubio a su casa y nadie abría o su madre le decía que no estaba en casa, esos momentos en los que ambos decían "tengo algo que hacer", lo que tenían que hacer era salir a citas y besar se, justo como había descubierto qué salían.
Si alguien le preguntara a Hinata como se sentía, él no dudaría en responder "siento que muero" sus ojos estaban inundados en lágrimas, rojos e hinchados y su nariz roja por la mucosidad que no paraba de sorber ¿Por qué? ¿Por qué se había permitido fantasear con tener un noviazgo con el rubio? Las imágenes de ellos teniendo algo pasaban una y otra vez por su cabeza haciendo doler más su pobre corazón, debía dejar ir los sentimientos que tenía por el rubio, olvidar la idea de un noviazgo y de alguna vez poder probar sus labios ¿Por qué creyó que él alguna vez le besaria? No era ni siquiera la mitad de lindo, si tan sólo él supiera cuanto le gustaba, pero a él le gustaba más Hitoka.
Los días pasaron y con ello llego otro año, volvieron a clases e junto con ellos los rechazos de ambos rubio a salidas, y la "revelación" de su noviazgo, sintió su corazón quebrar se una vez más cuando los vio ir de las manos mientras la rubia portaba uno de los suéteres de poliester de Tsukishima, las incontables veces que el rubio ponía su brazo por sobre los hombros de Yachi hacían qué sintiera unas inmensas ganas de llorar ¿Por qué había sido tan iluso? Qué Tsukishima fuera bisexual no significaba que se fuera a fijar en él, que lo abrazara cuando tuviera frío, que lo mimara cuando estuviera mal pero jamás lo haría.
Shōyō no la odiaba claro que no, ella era un ángel pero maldita sea, como deseaba que estuviera muerta, ella tenía todo lo que él quería, seguro se llamaban por las madrugadas y por más que Kei no fuera muy afectivo estaba seguro que no había un día donde no le dijera un "te amo", sus ojos brillaban solo por y para ella ¿cuanto tiempo no esforzó por tener lo mismo? Demasiado, él hubiera amado ver sus ojos heridos brillar así para él pero no hacían, ni lo harían jamás.
— ¡Hinata! - gritó la rubia sacando lo de sus pensamientos.
— ¿Si Yachi? - preguntó fingiendo calma.
— Iremos al arcade, ¿vienes con nosotros? - ella era tan dulce, no podía odiar la.
— No, iré a visitar a Kageyama - le dio una sonrisa falsa.
— Oh...¡entonces hasta mañana! - dijo corriendo directo a los brazos del rubio.
Esa era una de las muy pocas veces que le invitaban a salir, pero se negó por que su pobre corazón no resistiría ver los juntos, era claro por qué le gustaba a Tsukishima, ella era mucho más linda, ella era un completo ángel y por supuesto que no la odiaba, podía llegar a desear que estuviera muerta, pero no podía odiar la, pero como para él era claro que siempre a Kei le gustaría más ella, Hinata Shōyō deseaba ser Yachi Hitoka.








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