Encuentro
No era su día.
Tony despertó con el estridente sonido de las alarmas de seguridad de su mansión, arruinando su sueño. Tuvo que recurrir a J.A.R.V.I.S para descubrir quién era el culpable de aquel alboroto inoportuno.
“Que idiota”
Pensó el creador de Iron Man al escuchar la explicación de la inteligencia artificial; un hombre tenía intenciones de robarle uno de sus convertibles.
¿Quién en sus 5 sentidos intentaría robarle a Tony Stark?
Solo un desgraciado que no tuviera nada que perder.
Le ordenó a J.A.R.V.I.S que le diera un “escarmiento” al visitante no deseado y llamara a la policía de inmediato.
Cuando terminó con el problema volvió a su habitación, pero antes que pudiera cerrar sus ojos los gritos de Pepper se hicieron presentes por todo el lugar, el castaño soltó un gruñido de frustración y salió de su cama para atender a la mujer.
Después de calentar un poco de café y sacar una caja de donas de la alacena. La pareja de ejecutivos tomó asiento en la mesa del comedor. La pelirroja empezó hablar enérgicamente sobre temas relacionados con la empresa, el genio no la interrumpió ni le prestó atención solo pensaba en su suave y confortable cama y cómo se sentiría dormir más de 5 horas en ella.
—¿Me estás escuchando Tony? —preguntó la chica con una ceja alzada claramente ofendida al darse cuenta que estaba siendo ignorada.
El hombre no estaba de humor para escuchar las quejas de su asistente sobre los accionistas. Ya había tenido suficiente con la visita del hombre roba autos y las preguntas absurdas de la policía esa mañana. Además, la desvelada de la noche anterior para corregir proyectos de Industrias Stark tampoco ayudaba.
“¡Solo he dormido 3 horas tengan piedad en mí!”
Guardo ese pensamiento para sí mismo y con voz firme se dirigió a su asistente.
—Solo dime qué tengo que hacer hoy. — Stark lanzó una última mirada a su taza de café antes de beberse todo su contenido de un solo trago. Pepper frunció el ceño, detestaba cuando su jefe adoptaba esa actitud. Sin hacerlo esperar más, prosiguió a detallarle su itinerario para el día.
Con el paso de las horas, Tony confirmó que no era su día.
Al llegar a la puerta de la empresa, chocó con una chica, haciendo que la bebida de ella se derramara sobre las prendas del millonario. La mujer, visiblemente avergonzada y asustada, provocó que el castaño sintiera cierta compasión por ella.
Solo algo.
El genio no dijo nada; estaba demasiado exhausto para armar uno de los escándalos que solía protagonizar. Simplemente le lanzó una mirada airada a la chica y siguió su camino hacia el ascensor, ignorando las miradas curiosas de sus empleados. Una vez dentro del reducido espacio metálico, envió un mensaje a Pepper ordenándole que preparara un traje limpio y lo llevara a su oficina lo antes posible. Justo después de pulsar el botón de enviar, el ascensor se detuvo.
“Lo que me faltaba”
Stark maldijo para sus adentros cuando las luces se apagaron, y no pasó mucho tiempo antes de que los comentarios angustiados de sus acompañantes resonaran en sus oídos, causándole un dolor de cabeza. Dos horas más tarde, cuando finalmente repararon el ascensor, todos suspiraron aliviados, excepto un cierto castaño que no dejaba de soltar maldiciones en el camino hacia su oficina. Al llegar a la puerta, la abrió y encontró a Pepper hablando con alguien a través de un dispositivo en su oreja. Al darse cuenta de la presencia de su jefe, Potts se despidió rápidamente de la persona con la que estaba hablando y dirigió toda su atención hacia Stark.
—Cámbiate rápido, tienes una reunión con los accionistas en 15 minutos, se puntual esta vez que es importante —después de dar su aviso, la chica se dirigió a la salida.
La junta sólo aumentó la frustración del millonario. Estuvo tres horas rodeado de hombres irritantes y molestos.
Tres horas peleando con cada uno de ellos
Tres horas discutiendo sobre el mismo tema...
Vender el traje de Iron Man.
Tony sabía que podría ganar millones construyendo más armaduras y vendiéndolas al ejército, incluso podría vender el traje a S.H.I.E.L.D y recibir un gran pago por ello. Pero para el empresario, no era solo una armadura común y corriente. Para Stark, Iron Man significaba mucho más. Era más que una máquina, más que un arma. Era ya una parte de él.
La mejor parte de él
Y no iba a permitir que cayera en las manos equivocadas y desatara la tercera guerra mundial o la destrucción del planeta. Para Tony, el mundo estaba mejor con solo un Hombre de Hierro.
Cuando salió de la oficina, el cielo se había oscurecido; el sol había sido reemplazado por la luna, y las estrellas hacían acto de presencia. Stark caminó por el estacionamiento del edificio en busca de su automóvil. Una vez lo encontró, se apresuró a entrar, encenderlo y dirigirse a su próximo destino.
—Arañita —saludó Tony con una sonrisa al ver cómo su amiga se dejaba ver al abrir la puerta.
—Tony, pensé que no vendrías —respondió la pelirroja con una sonrisa aún más grande que la del castaño, y sin pensarlo, atrapó a su amigo en un abrazo.
—Y perderme el cumpleaños de mi arañita, ¡Eso jamás! —dijo el millonario, separándose de la chica para entregarle una bolsa de regalo negra adornada con un pequeño moño rojo—. Espero que te guste, me dijeron que sale bueno y sirve para quitar el... Estrés —le guiñó un ojo.
La rusa, curiosa, abrió la bolsa con cuidado para ver el contenido. Al darse cuenta de lo que se trataba, soltó una carcajada, y el Hombre de Hierro sonrió complacido.
“Como extrañaba aquella risa”
—Ropa interior con vibrador incluido, nunca cambias Tony —la chica no dejaba de reír.
—Me lo agradecerás cuando no tengas con quién hacer fondue . Te sacará de apuros —Ese comentario solo le causó más gracia a la vengadora.
—Entra —Indicó la agente tomándolo del brazo para hacerlo entrar a su departamento —y para tu información ya tengo alguien que me hace fondue todas las noches —agregó con una sonrisa traviesa mientras cerraba la puerta.
—¿En serio? ¿Quién? —preguntó interesado Stark.
Romanoff era una chica atractiva con una personalidad peculiar que no pasaba desapercibida por los chicos y las chicas, pero la rusa era exigente y difícil cuando de relaciones amorosas se trataba. Evaluaba cada detalle de sus intereses amorosos y los ponía a prueba en diferentes situaciones lo que provocaba que algunos salieran corriendo pensando que era una loca y otros se cansaran de los constantes “exámenes” de la chica.
Solo una persona no había huido al conocer a la espía: Clint Barton, su amigo de fiestas y antiguo compañero de trabajo. El arquero quedó flechado por la pelirroja desde la primera vez que la vio. Siempre intentó cortejarla con sus coqueteos y trucos, pero nada parecía funcionar con la rusa, ya que siempre lo rechazaba y en más de una ocasión le aclaraba que para ella solo era un buen amigo.
Quizás en su ausencia, los intentos del arquero por conquistarla habían dado frutos y finalmente tenía a Natasha a sus pies.
—James —contestó en un susurro para que solo el castaño escuchará.
Vaya, eso fue un giro de trama inesperado.
—¿El fósil II? —preguntó con confusión y sorpresa, la chica asintió con una enorme sonrisa —¿Desde cuándo?
—Desde año nuevo —respondió Natasha con un destello de ilusión en su rostro, ese gesto consternó al creador de Iron Man.
—Llevan medio año saliendo y apenas me lo dices —dijo anonadado —que bien guardado te lo tenías.
—No es formal, pero me basta, si supieras como es en la cama te morirás de la envidia —comentó la rusa pícara.
“Lo que sea que estés haciendo mapache no dejes de hacerlo”
Stark sabía que el soldado era el culpable de que su excompañera actuara de manera tan soñadora y divertida. No pudo evitar sentirse feliz por eso.
—Nat quién te viera —rio Tony —tan seria que te ves.
—Todos cambian cuando se trata de sexo —respondió la chica tomando el brazo del millonario y guiándolo a la terraza. —el sexo saca el lado salvaje de las personas.
—No puedo contradecir eso —dice el castaño —¿Quién de la pandilla vino?
—Todos —contestó automáticamente —Thor, Steve, por supuesto James, también...
—¡Tony! —el nombrado sonrió al reconocer la voz de la persona.
—¡Legolas! cuánto tiempo —el arquero lo recibió con un abrazo.
—Medio año, específicamente desde acción de gracias —contestó separándose del genio —Es una sorpresa que estés aquí.
—Estos meses Industrias Stark ha pasado por... problemas. Pero no iba a perderme el cumpleaños de mi amiga —al decir esas palabras se acercó a la pelirroja para abrazarla, la chica aceptó gustosa la acción.
—¡Nat se acabó el Vodka y ya no hay frituras! —grita Bucky desde la barra.
A regañadientes, la chica tuvo que separarse de Tony. Anhelaba pasar más tiempo con él, preguntarle cómo había estado durante el tiempo que no se habían visto y averiguar cuándo regresaría a la torre. Sin embargo, se sentía obligada a ser una buena anfitriona con sus invitados; sabía que sus amigos habían hecho un gran esfuerzo por asistir a su cumpleaños y ser descortés no era justo.
—Los dejo chicos —se despidió la pelirroja un poco desanimada —¡Steve acompáñame al supermercado! —gritó mientras se alejaba de los dos hombres.
—Vamos a sentarnos que tengo mucho que contarte —habló Barton emocionado jalando a Stark hacia la pequeña sala de estar donde estaba Thor y Scott sentados en uno de los sofás llevando una plática bastante animada.
—¡Amigo Tony! —exclamó con entusiasmo el dios del trueno levantándose del sofá —Me llena de dicha volver a verte.
—A mi igual ricitos —el millonario pudo sentir como era envuelto por los brazos grandes y fuertes del hijo de Odín —sé que te alegra mi presencia ¿a quién no? Pero me estás dejando sin aire —dijo con dificultad Tony. El asgardiano lo soltó enseguida.
—Lo siento amigo Tony, pero no te había visto desde el viaje que hicimos a la dimensión oscura en noche de brujas. —el nombrado sonrió al recordar aquel suceso.
—El increíble Tony Stark nos honra con su presencia ¿Acaso ya es el fin del mundo? —ese comentario hizo que el castaño dirigiera su atención a la persona detrás del rubio.
—También me alegra verte Scotty —dijo el empresario con una pequeña sonrisa.
—Si claro —comentó cruzándose sus brazos —la última vez que te vi fue cuando me llamaste para ayudarte en uno de tus proyectos de Industrias Stark y eso tiene 8 meses. Al parecer solo me llamas cuando estás en problemas.
—Entiéndelo Scott, nuestro Tony es un empresario lleno de deberes y responsabilidades —intervino Clint sentándose a lado de Lang —También es Iron Man, lleva una doble vida.
—Todos aquí tenemos una doble vida —aclaró el pelirrojo alejándose un poco del arquero —tenemos más de un trabajo aparte de una vida como civil y no por eso dejo a mi equipo.
La tensión entre el Hombre Hormiga y el Hombre de Hierro era palpable. Scott miraba a Tony con reproche y furia, mientras que el rostro del castaño permanecía impasible, sin reflejar emoción alguna. Aunque el comentario de Lang lo había afectado, Tony no permitiría que él ni los demás Vengadores lo notaran. No iba a mostrar ninguna debilidad ante sus excompañeros de trabajo.
Clint y Thor intercambiaron miradas que comunicaban claramente su incomodidad ante la situación.
—¡Thor, Scott! —el grito de Barnes rompió la atmósfera escabrosa que se había formado entre los cuatro hombres —Ya llegó la comida, ¿Me pueden ayudar a ponerla en la mesa?
—¡Al fin la comida! —exclamó venturoso el dios del trueno corriendo a la puerta.
Lang se levantó del sofá y le dio una última mirada al millonario para seguir a Thor.
—Se le pasará Tony, ya sabes cómo es Scott —habló Barton. Tony no respondió solo bajo la mirada — veamos que está haciendo Bruce.
Antes que Tony pudiera decir algo el arquero lo jalo del brazo.
—Creo que solo quedamos tú y yo Bruce —habló Stark mirando a Clint bailando con Natasha. El doctor río al escuchar el comentario de su amigo.
—¿Te sirvo otro? —preguntó Banner señalando la copa vacía del millonario.
—Que sean dos, te lo invitó —respondió dándole su copa mientras le guiñaba un ojo, el doctor respondió aquel gesto con una sonrisa —No sabía que tenías dotes de bartender
—Siempre me llamó la atención, pero nunca me atreví a hacerlo —admitió Banner avergonzado mientras preparaba la bebida —Hace 4 meses Nat me dijo que me había inscrito a un curso para preparar bebidas y no pude negarme, ¡Había pagado todo el curso por adelantado! —exclamó haciendo reír a Tony —pero se lo agradezco.
—¿Cuándo terminas el curso?
—Ya terminé. Me dieron un certificado y un reconocimiento por ser el mejor bartender de la clase —presumió el científico terminado de preparar un cóctel Manhattan de whisky para su amigo.
—¡Felicidades! me alegro por ti —lo felicitó mientras tomaba la copa con la bebida exótica que le había preparado el científico —Eres el mejor en todo, después de mi claro, ¿Hay algo en lo que no seas bueno?
—En el amor —suspiro mirando sobre el hombro de Tony —En el amor soy el más patético de todos.
Stark se dio la vuelta para averiguar a quién miraba su amigo, y sus ojos se encontraron con Clint, quien maldecía a alguien por teléfono.
Tony entendió al instante.
—¿Por qué no le dices sobre tus sentimientos? —preguntó el millonario volviendo a ver a su amigo que tenía una expresión de terror en la cara —Nat nunca le hará caso, en algún momento la tendrá que superar y Clint es la persona más liberal y relajada que conozco, no va a dejarte de hablar si eso es lo que temes.
—Pero sigue enamorado de Natasha.
—Encaprichado —corrigió el genio —No creo que esté enamorado, solo no puede soportar que exista alguien que no caiga ante sus encantos. No pierdes nada con intentarlo.
—Una cosa es decirlo y otra hacerlo —aclaró el doctor aun mirando al arquero —no es fácil la segunda
—Piénsalo —sugirió Stark levantándose de su asiento —voy a ver a tu adorado que tan borracho está, para ver si sigo tomando
—¿Por qué Clint controla tu número de tragos? —preguntó el doctor alzando una de sus cejas.
—Aparte de mí es el único que trajo auto —respondió alejándose de su excompañero de equipo.
—Debes de tomarte un shot de vodka del ombligo de Thor —Retó Tony a Clint
Eran las dos de la madrugada y todo estaba fuera de control.
Natasha y Bucky bailaban al ritmo de la música, pero desde la perspectiva de Stark, parecía un perreo intenso. Mientras tanto, Thor y Scott jugaban a Ochos Locos con una baraja francesa prestada por James; por cada partida perdida, se quitaban una prenda. El millonario sintió algo de lástima por Thor, quien solo conservaba sus botas y su bóxer. En contraste, Bruce y Steve eran los más tranquilos y sobrios de los Vengadores debido a sus organismos resistentes al alcohol, limitándose a una conversación entre ellos.
—Imagine que sería peor —admitió el arquero mientras limpiaba su boca con la manga de su camisa —que suerte que Thor se bañó hoy —ese comentario hizo reír al genio —es mi turno.
Mientras tanto, Clint y Tony querían determinar quién era el más extremo de los dos, desafiándose con retos cada vez más intensos. La competencia era feroz; habían superado todos los desafíos que el otro les había propuesto. Todo marchaba bien hasta que un reto descolocó al millonario.
—Debes acostarte con Steve y darme una prueba de que lo hiciste —lo retó Barton con una sonrisa petulante.
—Eres un idiota —Tony insultó a Clint mientras daba un sorbo a su bebida para ocultar su consternación y nerviosismo al escuchar esas palabras.
El genio pensó que su amigo estaba demasiado ebrio; que el Cosmopolitan que le había servido Bruce tenía demasiado vodka y dañaba aún más el cerebro del arquero. Pero al ver los ojos azules de Hawkeye, supo que estaba igual de sobrio que él. Su miedo solo aumentó.
“¡Qué mente más enferma tienes Katniss!”
—Y tú eres una gallina Stark —se burló Clint con el objetivo de fastidiar al millonario.
—¡Está casado! —Exclamó escandalizado.
—Eso no es un problema —le dijo Barton sin darle importancia.
—¡Y con una mujer!
—Y tú eres el irresistible Tony Stark
—No tienes mortal Barton —Lo insultó el castaño en un intento por hacer recapacitar a su amigo.
—y tú eres un miedoso —Barton le dio un sorbo a su bebida —solo debes de acostarte con él y darme una prueba de ello ¿qué tan difícil es eso?
—¿Estamos hablando del mismo Steve? —su pregunta solo hizo que el arquero rodará sus ojos. —Steve es un abuelo de la vieja escuela, el Capitán correcto... Es un santo .
—Nadie es un Santo —objetó Barton —¿aceptas el reto o no? y admites que soy el más extremo y que tu eres una gallina.
Tony sintió cómo se le contraía el estómago al escuchar la última frase. No permitiría que Clint le ganara; no quería que el vengador le restregara en la cara su triunfo o presumiera ante todos que había vencido a Tony Stark. Sin embargo, no iba a hacerle eso a Steve y a su esposa.
—Te lo voy a poner más fácil —habló el arquero, llamando la atención y la curiosidad del empresario—. Convirtamos esto en una apuesta. Mañana por la noche salgo a una misión y regreso dentro de 5 días. Tienes todo ese tiempo para cumplir el reto. Si lo cumples, te daré...
—Vibranium —contestó Stark dejando sorprendido al agente —quiero que me consigas todo el vibranium que necesite. Si voy a hacer esto que también te cueste.
—Es justo —opinó Barton con una sonrisa petulante —pero si no lo haces quiero que me des tu armadura.
Stark lo miró fijamente. Aunque el alcohol comenzaba a hacer efecto, aún estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor. Su corazón empezó a latir más rápido, sintiendo que cada segundo que pasaba le costaba más respirar.
“De todas las malditas cosas que poseo, todas de gran valor y únicas, tenías que escoger mi armadura. ¡Mi maldita armadura!”
Sabía que tenía mucho que perder, pero también mucho que ganar. El vibranium podría ser la solución a los problemas de Industrias Stark, mejorando las cosas y ofreciendo incluso la posibilidad de regresar con los Vengadores.
Sus Vengadores.
El castaño dirigió su mirada hacia Steve; el rubio reía junto a Bruce, y él suspiró.
—Acepto.
Si, definitivamente, hoy no fue su día.