El amor de dos lectores

All Rights Reserved ©

Summary

Aedan es un chico cuyo padre asesinan frente de él cuando era niño, años después también asesinan a su madre, él sabe que van ahora por él. Después de que capturan a los presuntos culpables, Aedan trata de vivir una vida normal pero separado de sus hermanos Dalia y Yariel, además en otro país, cuando regresa para recuperar su vida se da cuenta que no estaba tan seguro como él creía y ahora tendrá que afrontarse al pasado. Por su parte Mar es una chica cuyo pasado la persigue, aunque a olvidado aquello que la daño al conocer a Aedan recordará que sucedió y tendrá que revivir su pasado y sufrirá el dolor de perder su primer amor.

Genre
Romance/Mystery
Author
Lía
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

El de dos lectores

Epílogo

La lectura llega a llenar un vacío en nosotros, nos ayuda a ver que no todo es dolor; mi vida lo hace entender, me hace entender que todo lo malo tiene un comienzo y un final, que hay que atravesar para poder ser felices; en mi cumpleaños número ocho fue cuando mi felicidad se espumo como el vapor.

17 de abril

Aedan – me llamo mi padre un hombre de veintiocho años, de buen parecido, atlético, y maestro, o eso mi dijo mi madre.
Si, papa – dije mientras corría hacia el. – Ten, hijo feliz cumpleaños campeón, te quiero mucho.
Me dio una pequeña caja roja muy bonita pero muy hermoso, lo mire agradecido antes de volver a hablar.
¿Qué es?  – pregunte pregunté curioso sin dejarlo de ver.
Ábrelo, Aedan sino como lo descubrirás – dijo muy serio y con un toque de diversión.
Lo abrí, me sorprendió tanto ver que adentro había una cadena con un digen de una guitarra eléctrica roja con blanco.
Muchas gracias papa, te quiero mucho – dije girándome a mi madre para pedirle que me la colocara-¿ me ayudas?
Si claro- dijo tomado la cadena y poniéndomela en el cuello, solo duro unos pocos segundos cuando hablo – ve y enséñaselo a tu hermana.
Está bien- dije corriendo buscando a Dalia mi hermana.
Viste Milagros le gusto – escuche que mi padre le dijo a mi madre; ella era ingeniera química, tenía veintisiete años, era amable y hermosa.
Si lo vi Daniel, espero que no te equivoques – dijo angustiada.
Mira hermanita – le dije a Dalia; ella tenía cuatro años, mi hermanita menor, aunque ya hablaba.
¿Qué es Dan?  – chilla curiosa.
Es una cadena, te gusta – le pregunte feliz.
Si mucho –dijo – ten Dan
Me dio una hoja con un dibujo que casi no se entendía para los demás, pero para mí tenía mucho sentido.
Gracias hermanita – dije- te quiero muchísimo.
Yo también te quiero Dan – dijo dándome un abrazo, me separé de ella y anduve dando vueltas por toda la casa.
Me encontré con mi mama en la cocina estaba sirviendo la comida para los invitados.
Ma, donde esta Estefanía? – pregunte curioso.
Ya casi llega, a sus padres se le hizo un poco tarde – dijo mirándome de reojo – anda y saluda a tu abuela.
Está bien – dije dirigiéndome a la sala donde estaba mi abuela.
Hola abuela – salude haciendo que me mirara.
Rerdrik, feliz cumpleaños – dijo abrazándome, unos de sus abrazos que te dejan sin aire.
Gracias abuela – dije separándome de ella.
Ten mi niño, espero que te guste – dijo dándome un obsequio con una gran sonrisa en el rostro, al ver que no lo habría volvió a hablar – Anda, ábrelo.
Empecé a quitarle la envoltura y me sorprendió el regalo más viniendo de mi abuela, cada año me daba cuenta como me conocía y lo muchas que me quería.
Gracias abuela por la guitarra eléctrica – dije abrazándola con felicidad, estuvimos así unos minutos.
Te quiero muchísimo, sin o con la guitarra – susurre abrazándola más fuerte.
Yo también te quiero y a tus hermanos – dijo por fin separándonos.
En eso vi a Estefanía que venía corriendo hacia mí, sin importar lo que hice se tiró sobre mi dándome un abrazo.
Lo siento por llegar tarde – me dijo ayudándome a levantar.
Está bien – dije ya de pie.
Ten – dijo dándome un pequeño regalo – feliz cumpleaños.
Gracias, Estefanía – dije abriéndolo, era una pulsera de la amistad.
Mejores amigos por siempre – grito feliz.
Por siempre – grite siguiéndole la corriente, al final si éramos mejores amigos desde que teníamos cuatro, esperaba que fuera así.
El tiempo paso rápido y ya era de noche; estaba en mi recamara ya me había puesto mi pijama, ahora bajaba por la escalera. Mi papá estaba en uno de los sofás, me miro y sonrió.
¿Quieres ir al supermercado?  – pregunto sin dejar de sonreír
Si, quiero – dije emocionado.
Busca los zapatos – me ordeno.
Está bien – respondí, corriendo a buscar mis zapatos.
Daniel – grito mi mama en la cocina.
Hazme una lista y te lo traigo – dijo mi papá leyendo la mente de mi mama.
Está bien- escuche que respondió mi mamá.
Al terminar de poniéndome mis zapatos baje de nuevo, mi papa ya estaba listo y mi mama salía de la cocina con un pedazo de papel.
Ten, eso es todo sino cualquier cosa te llamo – dijo entregándole el pedazo de papel.
Está bien, cariño – respondió mi papá.
Tengan cuidado – nos dijo mi mama.
Está bien – dijo, después me miro – listo?
Listo – respondí.
Salimos de la casa y subimos al auto, mi papa lo encendió y empezó a conducir. Después de unos veinte minutos llegamos al supermercado; ya ahí compramos lo que necesitábamos y regresamos a la casa, pero en el camino, un auto hizo que mi papa se detuviera. Mi papa me dijo que corriera mientras los del otro auto estaban ocupados que no hiciera ruido, se bajó del carro y después salí del auto en silencio y corrí hacia los arbustos me escondí ahí.
Mire como golpeaban a mi papa, el me miro de reojo pude sentir su tristeza; uno de los tipos del otro carro saco un arma y le apunto a la cabeza de mi papa, cerré los ojos con fuerza.
No te vayas, papa – susurre antes de escuchar un ruido.
Abrí los ojos y vi a mi papa tirado en el suelo había mucha sangre por todos lados, salí corriendo y poco después hallé una biblioteca.
Hola niño – saludo el encargado de la biblioteca – y tu papá?
No pude más y empecé a llorar, sentía un dolor tan grande. El señor me pidió una explicación y se a di; llamo a la policía. Al llegar los policías me dijeron que les dijeran que sucedió y llamaron a mi mama; al llegar a mi casa mi mama me abrazo muy fuerte y lloro en mi hombro.
Todo va a estar bien – me dijo al oído.
Papa – dije dejando escapar una lagrima.
Rerdrik, todo estará bien – dijo con firmeza – prométeme que nadie se enterara de tus hermanos, nadie sabré de ellos prométemelo
Te lo prometo- dije – y dalia dónde está?
Con tu tía Mirian, ella cuidara de ellos – dijo mirándome – no iremos con ellos, si eso quieres escuchar.
Tocaron la puerta principal, mi mamá se dirigió a la puerta principal y la abrió; había un hombre joven, que parecía cansado, era alto y delgada, se veía triste con la venia una mujer que parecía que tenía la edad de mi mama, era pelirroja y tenía pecas, sus ojos eran verdes y también parecía cansado.
Buenas tardes, soy el Agente Rojas – dijo mirando a mi madre para después mirarme – tú debes de ser Rerdrik he hablado mucho de ti.
No supe que responder y miré a mi mamá ella lo miraba, pero parecía que estaba en otro lugar.
Pasen – les dijo mi mamá, para después mirarme – ve y haz tu maleta, Rerdrik.
No respondí, pero obedecí, así que subí las escaleras y me dirigí a mi habitación he hice las maletas, no dure mucho cuando volví a bajar, la mujer pelirroja estaba en la cocina mientras que mi mamá y el señor hablaban en la sala de estar, pude escuchar la conversación que mantenían.
Daniel sabía que era peligroso y aun así se arriesgó – le dijo el señor a mi madre.
Lo sé, pero por que quieren a Aedan –respondí mi madre con los ojos llorosos.
Daniel le dio evidencia, aunque nadie sabe dónde la escondió, pero es mejor protegerlos a todos sé que es difícil para ti Milagros estarás lejos de tu única hija para proteger a tu hijo – le respondió el señor.
No quiero perderlo, así como he perdido a Daniel – dijo mi madre llorando – y Yariel sigue sin despertar, quien lo cuidara.
Estaremos pendientes de Dalia y tu hermana, también cuidaremos de Yariel, sin importar que pase nadie lo desconectara – respondió el señor firme – sabes que Daniel era como un hermano para mí, y ahora tengo que protegerlos.
No me di cuenta cuando salió la mujer de la cocina hasta que se arrodillo a mi lado me asuste y brinque involuntariamente.
Perdón – me dijo amablemente – sabes es de mala costumbre escuchar conversaciones ajenas.
Mi mamá y el señor se dieron cuenta que estábamos en el pasillo así que caminaron hacia nosotros.
Hola soy David Rojas, pero me puedes llamar Agente Rojas – me dijo con una sonrisa, después miro a la mujer –  por cierto ella es Julián Montoya ella cuidara de tu madre y de ti.
Hola Rerdrik mucho gusto en conocerte – me dijo Julián.
Hola – dije un poco temeroso.
Voy a llevar las maletas de Rerdrik al auto – aviso ella – Marisol puedes hacer tus maletas.
Si claro – respondió mi madre- Rerdrik quédate aquí con David.
Las dos se dirigieron al segundo piso de la casa, y pocos minutos después Julián bajo con las maletas, fue entonces cuando el Agente Rojas rompió el silencio que había en ese momento.
Sabes llegue conocer a tu padre, era un gran hombre y amaba su familia – dijo reflexivo – me pidió que los protegiera, él siempre pensó en ustedes.
como mi padre conocía a un Agente, que me ocultan, y porque lo mataron
Me anime a preguntar esas preguntas que giraban por mi mente, quería saber la verdad, aunque tuviera ocho años.
Como conoció a mi padre – pregunte por fin, el Agente me miro con seriedad.
Lo sabrás cuando crezcas – respondió firmemente haciendo que dejara de lado la idea de volver a preguntar.
Mi madre bajaba la escalera con dos maletas grandes y se las entregó al Agente Rojas para volver a subir, entonces volvió a entrar Julián e intercambio unas palabras con el Agente para que después el saliera de la casa. En cuestión de minutos mi madre bajo la escalera y llego a la puerta principal donde estaba Julián y me miro.
Vamos Rerdrik – me dijo estirando su mano hacia mí, haciendo que me dirigiera a ella.
Salimos de la casa y nos dirigimos hacia el auto, donde nos esperaba el Agente Rojas, mi madre le entrego la mochila a Julián para que ella las pusiera en el maletero, y después entrar al auto ella ocupo el asiento de copiloto ya que el Agente Rojas estaba en el asiento de piloto. Nos dirigimos al aeropuerto donde hicimos algunas filas y esperamos por treinta minutos.
Ten, Rerdrik estos libros te mantendrán ocupado en el viaje – dijo Julián ofreciéndome unos libros.
Gracias – dije ya más seguro.
El viaje fue largo ya que nos dirigíamos a México, el vuelo duro un par de horas, leí todo ese tiempo, me encanto la lectura. Unos policías no recogieron en el aeropuerto y nos llevaron a una casa donde estuvimos por cinco años, en ese tiempo practicaba boxeo y defensa personal, además asistía a clases ya tocaba guitarra, violín y ukelele. Era un 17 abril cuando volvimos a Estados Unidos a Seattle a nuestra antigua casa estuvimos ahí por dos años me había hecho feliz volver, aunque tuve que suspender mis entrenamientos y mis clases para tocar algún nuevo instrumento. Era 17 de abril otra vez cumplían siete años de que comenzó todo y yo cumplía quince años sabía perfectamente que celebrar mi cumpleaños me pondría de mal humor, estaba en mi quinta clase en un instituto que era lejano a mi casa, no era que no me gustaba en que estaba cerca, pero Julián dijo que era mejor ir al instituto más lejano por si nos llegaban a encontrar pero que pasaría con mi madre. De pronto la puerta del aula se abrió era Julián estaba nerviosa, ansiosa y su expresión era muy distinta a una feliz, ella estaba preocupada y triste.
Buenos días profesor, vengo por Rerdrik - dijo sin siquiera respirar, mientras el profesor la miro y después me miro.
Puedo saber quién es usted - pregunto confuso - y por qué se tiene que llevar al chico.
Podemos hablar afuera - dijo Julián de pronto.
Está bien chicos estaré afueran se comportan - aviso el profesor, aunque ya todos lo sabíamos.
En cuestión de dos minutos volvieron a entrar, el profesor me miro con tristeza y preocupación.
Que me ocultan, obviamente paso algo que será, al caso nos encontraron
Rerdrik recoja sus cosas y retírese por favor - dijo el profesor interrumpiendo mis pensamientos.
Empecé a recoger lo más rápido posible, para salir con Julián del salón, ella iba muy rápido y eso me preocupo más.
Que paso - pregunte angustiado, pero no hubo respuesta a mi pregunta.
Al pasar por la dirección, note a una chica era nueva en el instituto, ella era pelinegra con ojos color café note el dolor que había en lo profundo de ellos, ese mismo dolor que sentí a perder a mi padre, en su manos llevaba un libro era idéntico al que me había dado Julián hace siete años en el aeropuerto, finalmente salimos del instituto y entramos a un auto que estaba estacionado al frente del instituto, adentro está el Agente Rojas estaba aún más cansado que la última vez, entonces en ese momento Julián hablo.
Nos encontraron, Rerdrik tienen a tu madre, lo siento - dijo haciendo que una sensación extraña pero familiar me invadiera.
Como sucedió - dije y la mire enojado - me dijiste que estaría bien, que estaríamos bien.
Lo siento - fue lo único que dijo antes de bajar su mirada.
Toda es mi culpa si él llega a pasar algo no me lo perdonare - dije golpeando la puerta del auto.
No lo es - dijo Julián en un susurro.
Entonces de quien lo es, dime - le grite haciendo que ella llorara.
Es confidencial y lo sabes – dijo el Agente Rojas firmemente – y no tienes que ser tan grosero con Julián, ella solo ha hecho para protegerte.
Después de unos minutos reflexionando me di cuenta que el Agente Rojas tenía razón, me sentía mal por haberle hablado así, ya para cuando me di cuenta David estaba conduciendo en círculos asegurarse que nadie nos siguiera.
Ha sido lo mismo por siete años, no he visto a Dalia desde niño y Yariel sigue en esa cama, es la misma mierda y estoy cansado de esto, estoy cansado de huir – dije siendo lo más sincero que podía – n no quiero perder a mi madre también.
Lo sé, mi niño – dijo dulcemente – no puedo prometer que ella volverá, pero sí que estaré para ti.
En ese momento mi teléfono sonó, entonces lo busque entre mi mochila y mire que era un mensaje de mi madre, un video así que mire el video estaba mi mama la golpeaban y le preguntaban por mí, pero ella nunca respondió, uno de los hombres saco un arma y en la cabeza, le disparo mire el cuerpo de mi madre en el suelo lleno de sangre. Julián me miro con miedo y el Agente Rojas freno de repente.
No, no, no – dijo Julián negando con la cabeza – dame ese teléfono, ahora.
Le obedecí sin saber cómo me pude mover, miré cómo murió mi madre y no la pude salvar, el dolor crecía poco a poco, haciendo que los recuerdos dolorosos me invadieran, el dolor se iba convirtiendo mi amigo y no podía saber cómo manejar este dolor.
Porque mi familia, porque mis padres porque yo
No podía dejar de pensar es eso, después de siete años y volví a pasar lo mismo, excepto que esta vez ya no tengo padres, estaba solo y me tendría que asegurar que Yariel y Dalia estuvieran bien. El Agente Rojas empezó a conducir fuera de la ciudad, había una casa de lago, al llegar había un auto y estaban mi tía y Dalia, cuando baje del auto entre a la casa sin siquiera saludarlas no podía mirarlas, entre a la primera habitación que encontré, había un saco de boxeo el cual golpee hasta que no puede y fue ahí donde las lágrimas empezaron a escapar, grite y golpee todo lo que estuviera al frente mío; escuche la voz de Julián a través de la puerta.
Rerdrik perdón, perdón por hacerte pasar por lo mismo – dijo llorando, después escuche pasos y quede solo de nuevo.
Perdón, mamá perdón – susurre arrodillado –no quise que pasara esto.
Salí de la habitación ya de noche y me dirigí al salón de estar, hay estaban mi tía y hermana camine firmemente y entre mirando al suelo, cuando levante mi mirada me encontré con la de mi tía Mirian.
Donde esta Julián – pregunte con firmeza.
Preguntas por esa Agente, y no por tu hermano o tu hermana, ese un desagradecido sabes tu madre dio la vida por ti, se alejó de sus otros hijos por ti, ten un poco de conciencia por una vez en la vida Rerdrik, no puedes hacer que no pasa nada tu madre está muerta entiende, la mataron y todo es tu culpa, le quitaste la madre a tu hermana, ella – dijo señalando a mi hermana – ella creció sin un madre quien la aconsejara, quien fuera su confidente y todo por ti, todo esto es tu culpa que no se te olvide.
Se tiro encima de mí y me empezó a golpear, no se lo evite lo merecía, merecía sus golpes, pero no me dolían tanto como las palabras que me había dicho antes.
Todo es mi culpa, les quite los padres a mis hermanos y todo fue por mí, mi tía tiene razón
En ese momento llego Julián corriendo, para detenerse en medio de mi tia y yo, su expresión estaba llena de dolor.
No lo golpee más, no es su culpa, no lo es – dijo llorando –Milagros y Daniel sabían que esto podrían suceder y aun así se arriesgaron.
Mi tía me miro con los ojos llenos de lágrimas y rojos, ella se acercó a mí y me abrazo.
Lo siento, perdóname – dijo abrazándome fuerte – no fue mi intención, no es tu culpa, así que olvida lo que dije.
Eso me hizo llorar, sentía la culpa y el dolor en mis hombros, sentía la ausencia de mi madre y dolía.
Está bien, tranquila – por fin le respondí.
Nadie durmió esa noche, entonces hice algo de comida para mi tía, Julia y Dalia, al parecer les gusto, en la madrugada Julián me pidió hablar en el jardín.
Tus maletas están listas nos iremos mañana – aviso firmemente.
Está bien, pero que sucederá con mi tía y Dalia – pregunte mirando al suelo.
Tranquilo, ellos creen que tu madre era hija única y que tú eres hijo único –dijo segura – aun así tendrán protección las veinte cuatro horas al día.
Está bien, entonces me iré a cambiar – avise, antes de volver entrar a la casa.
Subí las escaleras, me di una ducha para poder liberar mis hombros los cuales estaban tensos, salí listo para el viaje, aunque no sabía a donde iba y no me importaba, confiaba en Julián; las maletas ya estaban en el auto y Dalia me esperaba a la par de las escaleras.
No te vayas – me dijo al llegar a su lado.
Tengo que irme, pero no estarás sola, solo serán un par de dos años – le dije, Julián me había dicho que iban a hacer dos años y eso esperaba.
Adiós – dijo Dalia abrazándome.
Adiós – susurre – todo estará bien, me tengo que ir.
Me separe de ella y me dirigí al auto, entre mientras que Julián se despedía de mi tía y después de cinco minutos, ella entro al auto haciendo que el Agente Rojas encendía el auto y empezara a conducir, el trayecto al aeropuerto muy silencioso. Al llegar pedimos los boletos de avión y la primera vez que no estaba mi madre. Llegamos a México de nuevo, en la misma casa que estuve por cinco años, me expulsaron varias veces del instituto por peleas o por cualquier cosa. Pasamos dos años hay, ya era 17 de abril mi cumpleaños haciéndome recordar que en esa fecha perdí a mis padres, cumplía diecisiete años y ya no reía con frecuencia, el tiempo iba devorando lo poco de felicidad que me quedaba, y a paciencia de Julián.
Rerdrik baja, rápido – grito Julián desde la cocina.
Salí corriendo de mi habitación y llegué rápido a la cocina, me había asustado.
Que paso – pregunte preocupado.
Volveremos a Seattle - dijo sonriendo.
Como – pregunte – segura que es seguro.
Si es seguro – respondió – volveremos el jueves.
Eso es en dos días – respondí y fue en ese momento donde me di cuenta de algo – viviré contigo.
No con tu tía – dijo, al ver mi cara de preocupación y de niño abandonado volvió a hablar – tranquilo estaré pendiente de ti, sé que dijiste que no volverías a entrenar, pero debes hacerlo.
Si tú me entrenas lo hare – respondí sonriendo dulcemente.
Está bien- dijo mirándome con los ojos entrecerrados – ve y haz tus maletas.
Está bien, señora – dije antes de volver a mi habitación.
Veré a Dalia y a Yariel, él no ha despertado, pero tengo la esperanza que lo haga, todo estará bien
Pase dos días haciendo maletas y guardando los instrumentos para llevarme los, ya era jueves y volvería a ver a Dalia.
Vamos Rerdrik –grito desde el salón de estar.
Ya voy – respondí, debería de dejar todo atrás pero no podía, todo había cambiado.
Ahora debería tratar de ser mejor por mis hermanos y eso hare.

1.Regresamos

El vuelo no duro mucho o por lo menos para mí, seguían siendo muchas horas de viaje, me sentía extraño volver a Seattle después de tanto tiempo. Volvería a ver a mi hermana, pero primero iría al hospital a ver a Yariel, después de tanto tiempo, llegaba siete años en una cama, en cuidados intensivos.
Rápido Julián – dije apurando a Julián – quiero ver a Yariel.
Voy – dijo poniendo las maletas en el maletero y cerrándolo.
Ya vámonos – dijo avisando al conductor que tenía que conducir, el encendió y empezó a conducir.
Hace mucho que no lo veo – le dije emocionado – sé que él no sabe todo o que paso, pero dice el doctor que puede despertar en estos días, que su celebro ya se desinflamo.
Lo sé, tranquilo – dije calmándome – ya casi llegamos.
Duro unos minutos para llegar al hospital, un edificio blanco y con una buena infraestructura, fue hay que sentí ese sentimiento que era tan familiar; miré unos minutos para ver a Julián.
Le pedí que llevaran las maletas a la casa de Mirian – aviso.
Como sabes que las llevara – ironice – puede ser que se las quede o no lo pensaste.
Él es un Agente fue de encubierto, se llama Luis Suarez – me dijo haciendo me sorprendiera.
Como así, le disté dinero – respondí.
Viste cuando le di el dinero – pregunto para hacerme entender.
No – dije mientras que negaba con la cabeza.
Vamos, entra – dijo para que no nos retrasábamos más.
Entré sin decir nada más, nos dirigimos a donde estaba la secretaria, y esperamos a que nos atendiera a nosotros.
Buenos días, en que les puedo ayudar – ofreció mirándonos con una sonrisa.
Buenos días, queremos saber cuál es la habitación de Yariel Myers – hablo Julián con un tono firme y demandante.
Sus nombres – pregunto la secretaria.
Disculpe, para que necesita nuestros nombres – dijo Julián empezando a alterarse.
Es que tengo una lista donde están los nombres que pueden visitar a Yariel – explico.
Disculpa, ha sido un día largo – se disculpó Julián, antes de volver a hablar – Mi nombre es Julián Montoya.
Si, está en la lista – dijo después de revisar la lista y antes de verme – y el tuyo cual es.
No sabía que responder, aunque parecía raro así que mire a Julián y ella hizo un gesto de apropiación.
Soy Rerdrik Miller – respondí aun con un poco de duda, la mujer reviso la lista y me miro extrañada.
Eres Aedan Miller, verdad – pregunto, hace mucho que me llama así y odiaba ese nombre.
Sí, pero ya no uso ese nombre – respondiendo a su pregunta.
Está bien, bueno Yariel está en la habitación quinientos siete – nos dijo por fin – está en el tercer piso.
Nos dirigimos al ascensor, y pulse el botón que marcaba el tercer piso duramos cinco minutos en llegar, después salimos y nos dirigimos a la habitación. En cuestión de momentos estaba al frente de la habitación, lo vería después de mucho tiempo.
Vamos, entra – dijo Julián animándome, sentía cada músculo de mi cuerpo tensarse.
Está bien – dije tomando aire y entrando.
Abrí la puerta y entré a la habitación, lo miré recostado a esa cama ya no dependía de tantas maquinas como antes o eso me dijo mi tía, ahora solo tenía el oxígeno y estaba feliz por eso ya que significaba que iba mejorando.
A pasado mucho así – dijo Julián a mi lado – recuerdo cuando tu padre nos avisó, estaba aterrado y nosotros también.
Conociste a mi padre por lo que veo – respondí.
Si, y también lamento ocultártelo – dijo mirándome.
Tranquila ya no me sorprende nada – le respondí al final siempre sabía que me ocultaban cosas.
Mire a la puerta y en ese momento sentí una mano en mi brazo, así que mire a Julián que ahora me miraba sorprendida y entonces mire la cama, Yariel había despertado, no podía creerlo.
Lo siento – susurre a lo cual me miro extrañado.
Llamare al doctor – aviso Julián
Lo lamento, no sabes cuándo lamento – dije llorando, trato hablar, pero no podía lo único que pronuncio fueron dos palabras.
Mamá papá - dijo como puedo, haciendo que yo llorara más.
Ya no están – dije mirando el suelo – a papa lo mataron hace nueve años.
Mamá - dijo otra vez, pero ya no se entendía mucho.
Lo siento – vi las lágrimas escapar de sus ojos – la mataron hace dos años, ella siempre estuvo pendiente de ti.
Despues de unos momentos regreso Julián acompañada del doctor, el cual miro a Yariel con una cara de sorprendido, sus ojos estaban muy abiertos.
Que vio un fantasma – ironice sonriendo como un angelito.
Rerdrik – me regaño Julián.
Hice que no la escuche y mire a Yariel quien seguía llorando, me sentía culpable ya que yo era el motivo de que Yariel perdiera sus padres.
Que le paso – pregunto Julián, mirándolo.
Sabe que ya no tiene padres, que es huérfano – dije secamente, con ese dolor que me era familiar.
Rerdrik, porque se lo dijiste – me pregunto entrecerrando los ojos.
Merecía saber – respondí – y cuando se recupere le diré el motivo.
No, Rerdrik – dijo firmemente – al llegar a la casa hablaremos.
Como ah, vas a hacer como lo que le hicieron a Dalia – dije ya enojado – le van a mentir.
Basta es suficiente contigo – alzo más la voz.
Gracias me siento conmovido que sea suficiente – ironice, poniendo los ojos en blanco, note que Yariel nos miraba con esa mirada que era igual a la mía, no descansara hasta saber la verdad.
No puedo contigo – dijo Julián calmándose por Yariel – voy a llamar a Mirian.
Señora Montoya – dijo el doctor mirándome con miedo.
Rerdrik tendrás que salir de la habitación unos cinco minutos – aviso haciendo que afirmara que le iba a obedecer y después miro a Yariel – quieres ver a Dalia.
Yariel afirmo ya que no podía hablar solo por las palabras que aprendió antes de cumplir dos años, después salimos de la habitación yo me quede en la puerta y Julián siguió caminando, sabía que perdía la cabeza conmigo.
Qué pensará Yariel cuando se entere, me odiará sé que sufrirá mucho le he quitado a sus padres, al final destruyo lo que este a mi alrededor.
Puede pasar – aviso la enfermera, así que me levanté y entré, Yariel estaba dormido.
Rerdrik necesito hablar contigo, pero no puedes alterarte como lo hiciste con Julián – dijo recordándome la larga charla que me esperaba a la hora de llegar a casa.
Está bien Doc. – respondí serio nunca había estado así o solo los días donde tenía las pesadillas.
Rerdrik, sé que tienes que decirle la verdad, pero espérate a que se recupere – dijo mirando a Yariel – no puedes decirle en este momento más cuando viene despertando.
Está bien, esperare – respondí mirando a Yariel, el doctor tenía razón se merece saberlo, pero no era el momento indicado.
En eso entró mi tía se quedó helada apenas que entró más al verme en el hospital y atrás de ella entró Dalia corriendo hacia Yariel y abrazándolo haciéndolo despertar.
Por fin, estas bien, despertaste – dijo llorando sin soltar a Yariel.
Tu no tendrías que estar en México – me pregunto mi tía haciendo que Dalia y Yariel me miraran.
Aedan volviste - dijo Dalia antes de tomarme del brazo y jalándome hasta donde ellos – por fin los tres juntos de nuevo.
Dalia compórtate – dijo mi tía haciendo que Dalia se separara de nosotros, para después mirarme – cuando llegaste.
Si yo también te extrañe tía – ironice, mirando a Dalia – llegamos hoy y vinimos directo al hospital.
Como que vinimos – pregunto mi tía sorprendida.
Si, Julián y yo vinimos al hospital que creías tía que Julián se quedaría en México – dije sarcásticamente, algo que no le gusto a mi tía.
Ya veo y donde esta – pregunto, en ese momento Julián iba entrando en la habitación.
Ah, hola – dijo Julián entrando a la habitación – como esta Mirian.
Hola Julián, estamos bien – dijo mi tía siendo un poco grosera.
Me alegro – respondió Julián sin darse cuenta.
Podemos hablar afuera Rerdrik – dijo el doctor mirando que la habitación estaba llena.
Si claro – respondí saliendo de la habitación, mientras que el doctor me seguía.
Yariel tendrá que ir a fisioterapia y tendrá que aprender hablar como ha estado nueve años en coma - explico el doctor.
Está bien pero que pasara con sus estudios están atrasados – pregunte ya que Yariel ahora tenía diecisiete años.
Después se puede ir sabiendo que hacer con eso, lo primordial es que empiece la fisioterapia – dijo – empezaremos mañana la fisioterapia, si estás de acuerdo.
Si, está bien – respondí, quería lo mejor para Yariel – cuanto tiempo estará aquí.
Por lo menos dos meses para hacerle estudios y verificar que este bien – dijo respondiendo mi pregunta.
Está bien, si no hay nada más regresare a la habitación – dije queriendo regresar.
Es todo, si me permites regresare a mis labores – dijo dando vuelta y caminado por el pasillo para llegar al ascensor, mientras que yo volvía a la habitación.
Todo bien – pregunto Dalia a verme entrar.
Si todo está bien, te preocupes – dije, no estaba mintiendo.
Seguro, si quieres puedes hablar – dijo para asegurarse.
Estoy seguro Dalia, solo estoy cansado por el viaje.
Si cierto, se me olvido cuantas horas fueron de viaje.
Fueron son cinco horas y media – respondí acariciando mi nuca.
Son demasiadas, deberías descansar no es nada nada bueno para tu salud estar así.
Estoy bien, no te preocupes no estoy tan cansado.
Rerdrik tu y yo debemos hablar – aviso Julián, haciendo que la mirara.
Después estoy con Yariel, después hablamos.
No te escaparas esta vez – dijo recordándome una vez que me escape por tres días para que Julián no me regañara.
Que recuerdo – dije con una sonrisa – pero no va a pasar de nuevo.
Eso espero – dijo Julián poniéndose de pie – bueno me voy a reportar.
Ah bueno – dije distraídamente viendo a Dalia buscar algo en su mochila.
Que pasa tía – mirando la expresión de ira de mi tía.
Vamos al pasillo – ordeno caminando al pasillo y yo la seguí hasta el pasillo, nos alejamos un poco de la habitación.
Porque no me dijiste nada – demando, nunca me espere que mi tía me hablara así, la última vez fue hace dos años.
Perdón quería que fuera una sorpresa – dije quitándole importancia.
Porque siempre piensas en ti, dime – dijo alzando la voz – espero que no le arruines la vida también de Yariel.
No lo hare – dije alzando la voz un poco – jamás he arruinado nada entiende.
Eso te lo enseño esa Agente no tener respeto hacia los demás – grito - que pasa contigo vienes con esa sonrisa como si tu vida ha sido perfecta y sabes algo si tu vida ha sido perfecta felicidades porque la mía ha sido una pesadilla, y ahora vuelves para que, también le vas a arruinar la vida a tus hermanos, así como se la arruinaste a tus padres, para eso regresas.
No discutiere contigo tía -dije tranquilamente - piensa lo que quieras, pero no digas que esto es mi culpa, porque te demostrare quien es el culpable buscare la verdad.
Rerdrik, si quieres destruirte haz lo tu pero no nos destruyas a nosotros, acaso no ves lo que va a provocar - dijo bajando la voz - Dalia sabrá la verdad y todo por ti.
Es mejor vivir sabiendo la verdad - dije tratando no perder el control - no quieres saber que porque de todas las familias nos escogieron a nosotros esto es lo que yo busco la verdad, aunque me joda lo que me queda de vida.
Rerdrik - dijo mientras que yo daba la vuelta para irme de allí – no me dejes hablando solo, Rerdrik.
No tengo que decir nada mas – respondí dirigiéndome al ascensor.
Me dirigí a la azotea tenía que tomar aire fresco, subí unas escaleras antes de llegar a la azotea, al llegar respire hondo cerrando los ojos fuertemente para después soltar el aire, busque mi teléfono y mis auriculares para después buscar mi playlist de coldplay, después me senté en el suelo y cerré los ojos; hasta que mi teléfono vibro.
Porque no me dejan tranquilo unos minutos
No pude dejar pensar, hasta que vi la hora cuatro y media de la tarde, ya pasaron tres horas aquí, así que contesté el teléfono.
Que es – dije después de contestar el teléfono.
Donde estas, te dije que te quedaras con tu tía porque no me obedeces ah – dijo furiosa – donde estas ya pasaron tres horas.
Ya me di cuenta – respondí restándole importancia.
Gracias por darte cuenta, ven de inmediato – dijo más furiosa – tienes que estar aquí en cinco minutos, y me vas a escuchar.
Colgué para dirigirme al tercer piso, baje las escaleras y entre al ascensor, al llegar al tercer piso camine hasta la habitación de Yariel, Julián estaba justo al frente con mi tía.
Donde estabas – dijo al verme.
En la azotea – respondí mirando al techo, aunque sentía la mirada furiosa de Julián.
Por lo menos la próxima me avisas, entiendes – dijo Julián calmándose.
Entra alguien te espera – dijo mi tía, para volver a mirar a Julián – ya entramos vamos a hablar.
Bueno – respondí, para después entrar.
Cuando entre por la puerta alguien se tiró sobre mí y me abrazo.
Te extrañe mucho – dijo para después soltarme.
Cuando la mire me quede paralizado, era Estefanía mi mejor amiga de la infancia, su cabello era pelirrojo y tenía pecas.
Hola – me escuche decir.
No te veo feliz de verme – dijo con un tono resentido.
Ha pasado mucho tiempo – dije.
Y tu mama, la quiero ver – dijo con una sonrisa.
Está muerta – respondí mirando a Yariel.
Lo lamento nadie me dijo nada, lo lamento – respondió abrazándome de nuevo.
Descuida ya ha pasado mucho – dije para después soltarme de su agarre.
En eso entro Julián y atrás de ella venia mi tía, me miraron para después hablar.
Iras a Lakeside school, el instituto de Estefanía – dijo Julián mirándome – ve con tu tía te quedaras con ella por un tiempo.
Está bien – fue lo único que dije.
Dalia, despídete de Yariel ahí que irnos – dijo mi tía mirando a Dalia.
Dalia se acercó a Yariel y lo abrazo para después salir de la habitación, mi tía miro a Estefanía.
Hola cariño – dijo acercándose a ella para abrazarla – creciste mucho.
Gracias – dijo Estefanía.
Rerdrik, mañana quiero que vengas aquí para llevarte al instituto porque no te he matriculado - dijo mirándome fijamente.
Está bien – dije – y tu dónde pasaras la noche.
Con Yariel, alguien debe cuidarlo – dijo mirando a Yariel y después mirándome a mí – espero que te comportes.
Lo hare – dije mirándola.
Bueno, vete que se va a hacer muy tarde – dijo mirando a mi tía.
Me dirigí afuera y miré a Dalia, ella estaba agotada. Unos minutos después mi tía salió acompañada de Estefanía.
Buenas noches – dijo Estefanía –Me quedare aquí un rato más.
Buenas noches – respondieron Dalia y mi tía.
Bueno vamos – dijo mi tía dirigiéndose al ascensor.
Dalia y yo la seguimos, entramos al ascensor y tocamos el botón del primer piso, al llegar nos dirigimos al estacionamiento el que estaba al lado del hospital, entramos al carro para dirigirnos a casa de mi tía, nadie se atrevió a hablar en el camino. Al llegar entramos a la casa y esperamos a que entrara mi tía, cuando entro miro a Dalia.
Enséñele la habitación a Rerdrik, es la que está a tu par – dijo – pero primero ve y ponte el pijama.
Está bien tía – dijo Dalia subiendo las escaleras.
Perdón por lo de la tarde – dijo refiriéndose a la discusión que habíamos tenido.
Descuida – dije controlándome, ya que quería decirle mucho más.
En cuestión de minutos Dalia volvió a bajar y me ayudo con las maletas, los instrumentos estaban en casa de Julián, subimos las escaleras y Dalia se detuve a la par de una puerta.
Es esta – dijo abriendo la puerta y entrando para dejar la maleta en la habitación – buenas noches hermanito.
Buenas noches mocosa – le dije sin pensar, haciendo que ella sonriera y me abrazara.
Te extrañe mucho – dijo antes de separarse.
Y yo a ti mocosa – dije sonriendo – ve a dormir ya.
Está bien descansa – dijo saliendo de la habitación.
Empecé a desempacar no sabía porque lo hacia mi relación con mi tía no era muy buena, guardaba la ropa en el armario y en dos horas solo yo estaba despierto, aunque no era tan tarde no pasaban de las diez. Me acosté en mi cama mirando al techo, sabía que hicimos mal en regresar, pero Julián merecía su vida propia no estar cuidándome todos los días ya que eso se basaba su vida desde que me conoció.
Mierda – susurre frustrado.
Cerré los ojos y me quede dormido; era la misma pesadilla, lo único que cambiaba era que a veces la tenía robándome las noches y a veces no, mi padre en el suelo lleno de sangre, mientras que yo corría a esa biblioteca, mi madre muerta por mi culpa y los reclamos de mi tía hacia mí, en eso desperté esta sudado como si hubiera corrido una maratón.
Maldición – dije mirando el reloj eran las dos de la madrugada.
Me levante y me dirigí a la puerta principal de la casa, salí de la casa después de ponerme mis tenis y camine por media hora hasta que encontré un parque de niños, me acerque a unos de los columpios y mire las estrellas.
Como es tan fácil solo mirar las estrellas – susurre.
Estaré haciendo lo correcto, no quiero perder a mis hermanos, no quiero arruinarles la vida, porque a mi familia que hice para merecer esto
Escuché unos pasos que venían hacia mí, entonces me di cuenta que era una chica, se sentó en el otro columpio.
La noche es hermosa, más cuando la luna y las estrellas brillan aclarando todo – dijo mirando el cielo, estaba sonriendo y sus ojos careces brillaban.
Que poeta eres – dije mirando al cielo.
Solo improviso – dijo riendo – tu eres el chico que más dolor veo en sus ojos.
Y tú la chica más loca y con frases motivadoras – dije mirándola de reojo.
Gracias por el cumplido – dijo haciéndome reír.
De nada – le seguí el juego.
Eres nuevo verdad- dijo mirándome.
Si, llegué hoy – respondí regresándole la mirada.
Te voy a llamar el chico de las estrellas – aviso con una gran sonrisa.
No respondí, no tenía nada que decir, la chica miraba las estrellas con ilusión y con un brillo en sus ojos.
Cómo te llamas – pregunto de repente.
Aedan – dije sin pensar, ya que solo mis padres me llamaron por ese nombre y no gustaba que nadie más lo hiciera.
Bonito nombre – dijo mirándome – Me llamo Mar.
Entonces de ahí viene tu inspiración – dije mirándola.
Porque lo dices – respondió.
Porque parece que es mucha inspiración, así como el mar que es muy grande – respondí ya no sabía ni lo que decía.
Me levanté y empecé a caminar cuando ella volvió a hablar.
Dónde vas – dijo todavía en el columpio.
A casa – dije sin detenerme – cuídate.
Tú también – grito ya que me encontraba lejos de ella.
Al llegar a la casa de mi tía entre a la cocina y me serví un vaso de agua y escuche pasos en la escalera y mi tía entro en la cocina.
Tampoco puedes dormir – pregunto a lo que asentí.
Me iré a mi habitación – avise saliendo de la cocina.
Subí las escaleras y entre a mi habitación, me tome el vaso de agua que había subido y me acosté, enseguida me quede dormido.

2- Compromiso

La alarma sonó, sentí todo el cansancio en mis hombros y estire el brazo para apagar la alarma del teléfono, me levante con un dolor de cabeza terrible y me dirigí a la habitación del baño; salí veinte después, entre de nuevo a la habitación donde busque mis zapatos y mi abrigo, cuando me los puse tome la mochila y baje directamente a la puerta.
Hermano vas a desayunar – pregunto Dalia desde la cocina.
No me tengo que ir, me espera un taxi – respondí antes de salir de la casa.
Un taxi me esperaba en la entrada a la casa, me dirigí a él y entre colocando mi mochila en el asiento de al lado.
A donde va – pregunto el chofer mirando por el retrovisor.
Al hospital Kaiser Permanente Northgate Medical Center – dije antes que el conductor encendió el auto.
El trayecto duro cuarenta minutos al llegar le pague y me abaje del taxi; Julián me esperaba en la entrada del hospital ya estaba arreglada.
Como te fue tu primera noche – pregunto feliz.
Te diré una cosa – dije mirándola – me duele la cabeza.
Otra vez la pesadilla – dijo mirándome seria.
Si, pero tranquila supere la noche, ya no soy un niño que llora – dije mirando su expresión de preocupación.
Donde fuiste – pregunto – siempre que las tienes sales de la casa, donde fuiste.
Tranquila, fui a un parque de niños – dije restándole importancia – nos vamos.
Rerdrik esto es serio – dijo preocupada – es tu vida de la que hablamos.
No te preocupes no pasa nada – le dije – ya vámonos o llegaremos tarde.
No escapes de esta conversación- dijo de repente.
No estoy escapando – respondí – no tengo nada que comentar al respecto.
Rerdrik me preocupas – dijo dulcemente.
No tienes que preocuparte por mí se me defender o de nada sirve las clases defensa y las de boxeo – dije tratando de calmarla.
Rerdrik por qué haces esto – dijo frustrada.
No hago nada, tranquila Julián no pasa nada – dije ya cansado de repetir – vamos que llegaremos tarde.
Bueno – dijo por fin.
Se dirigió al carro y la seguí subimos al carro; el conductor encendió el carro y nos dirigimos al instituto, duramos una hora en llegar estaba lejos del hospital, pero cerca de la casa. Tenía un buen aspecto, tenía áreas verdes, y tenía un edificio que parecía una biblioteca, así que tendría que ir a investigar después. El conductor se estaciono en el estacionamiento así que Julián y yo bajamos del carro.
Rerdrik antes de entra ven – dijo mirándome feliz, así que la seguí por dos minutos hasta que se detuvo a la par de una motocicleta deportiva.
Tu regalo de parte de tu madre – dijo con una gran sonrisa – sé que la extrañas mucho y también que ella ya no está con nosotros, pero ella quería lo mejor para ti.
No supe que decir, quedé inmóvil mirando la motocicleta hasta que Julián volvió a hablar.
Te gusto – pregunto – elegí la negra porque va más contigo.
Gracias – dije mirándola para acercarme a ella y abrazarla fuerte – gracias Julián por siempre mantener vivo el recuerdo de mi mama.
Sé que la extraña y no es tu culpa en absoluto – dijo devolviéndome el abrazo – tus padres sacrificaron sus vidas por sus hijos por el amor tan enorme que les tenían.
Me separe de ella para después mirar la motocicleta, no estaba mal era color negro, pero hubiera querido tener a mis padres y que nada de esto hubiera pasado.
Vamos adentro – dije señalando con la cabeza al instituto.
Entramos al edificio principal subimos las escaleras y espere mientras que Julián hablaba con la secretaria.
Ya regreso – dijo Julián mirándome.
Julián entro por una puerta y yo me senté en una de las sillas que estaban en el pasillo. Llegaron dos chicas una de ellas tenía el cabello castaño y ojos verdes, la otra chica tenía el cabello negro como el carbón y los ojos cafés parecía más menor como de mi edad en cambio la otra chica era mayor; ellas intercambiaron unas palabras con la secretaria y después salieron. Mientras pensaba los ojos cafés de la chica se me hicieron familiares.
Donde la abre visto al caso no creo, donde la vi, porque muy familiar, porque, porque
No podía dejar de preguntarme donde la conocí o porque se me era familiar, en salió por la puerta y atrás de ella un señor no tan mayor, se dirigieron así mí.
Rerdrik, él es Daniel Woods el director del instituto – dijo Julián con una sonrisa.
Ella siempre era así tan cordial y amable con todos, ella es tan respetuosa y formal.
Buenos días – dijo el señor – me puedes decir el señor Woods.
Buenos días señor Woods – salude lo más cordial posible.
Vamos te acompañaremos a tu salón –dijo el director empezando a guiarnos.
Lo seguimos, salimos del edificio y caminamos para llegar al segundo edificio donde entramos, subimos las escaleras y caminamos hasta la última puerta del pasillo, donde nos detuvimos.
Esperen aquí – dijo el director.
Se dirigió la puerta y entro, un minuto después salió con una sonrisa y me miro.
Puedes entrar – aviso el profesor – hay esta tu amiga Estefanía, ella te ayudara a llegar a las clases.
Esta bien – dije antes de entrar.
El salón era muy grande más de lo que se aparentaba, busque a Estefanía con la mirada, estaba en la última fila, había un asiento libre a su lado, la profesora me miro por un gran rato antes de hablar.
Cuéntanos cómo te llamas, de donde viene – dijo mirándome y después mirando a los demás que habían.
Me llamo Rerdrik Miller Myers – dije – y vengo de México.
Naciste en México – pregunto la profesora.
No, nací aquí en Seattle – dije para no revelar mucha de mi información.
Ah, entiendo – dijo la profesora – ve, toma asiento.
Me dirigí a la última fila y tome asiento a la par de Estefanía, saque el cuaderno de mi mochila y empecé a hacer apuntes de la clase, la clase era muy aburrida que casi me duermo fue que Estefanía me dio un golpe disimulando un poco, cuando sonó el timbre agradecí que hubiera terminado.
Donde vamos – pregunte a Estefanía.
A Historia con el profesor Coleman –respondió bajando las escaleras.
Me moriré de aburrimiento, sabes – dije siguiéndola.
Tienes que verle lo positivo a la situación – dijo Estefanía.
Estefanía se fue por el pasillo hasta la izquierda y entro por una puerta, era un salón grande pero no tanto como la anterior.
Hola, Estefanía – dijo una chica morena.
Hola Karla – dijo Estefanía con una sonrisa – como estas.
Bien y tu – respondió la chica.
Muy bien – dijo Estefanía dirigiéndose a la última fila, y la chica iba con ella.

Estefanía tomo asiento a la par de la chica y yo a la par de Estefanía.
Quien es el – pregunto la chica mirándome con una sonrisa.
Ah, él es - dijo Estefanía mirándome – él es Rerdrik mi mejor amigo desde la infancia.
Mucho gusto en conocerte – me dijo la chica – soy Karla.
Mucho gusto – respondí antes de buscar mi teléfono del bolsillo.
En eso una chica rubia se acercó con una sonrisa fingida.
Hola Karla – dijo felizmente para después mirar a Estefanía y disimular una muela – Estefanía un gusto verte.
Dijo la mismo – respondió Estefanía.
La chica miro a Estefanía y después me miro con una cara de asombro.
Eres nuevo – pregunto con una sonrisa.
Si – dije antes de concentrarme en mi teléfono.
Soy Datina – dijo haciendo que la mirara – y tú.
Soy Rerdrik – dije siendo amable con la chica.
Mucho gusto Rerdrik – dijo – bueno me voy.
Se alejó, mientras que Estefanía soltaba el aire y ponía una mueca de indiferencia, sonreír al verla así ya que Estefanía tenía mucha paz.
Que te da tanta gracia – dijo furiosa.
Nada – dije riendo.
Oye Rerdrik donde estuviste en los últimos años – pregunto Karla.
En México – dije un poco indiferente a ella.
Ah, y es bonito – pregunto.
Si, era tranquilo – dije sin ánimos de seguir con la conversación.
Mi teléfono timbro así que me fije quien era, y era mi hermana Dalia.
Dalia: ¿Hermano cómo te va en el instituto???
Yo: Bien.
Dalia: ¿me alegro y a qué hora sales??
Yo: En una hora

Dalia: ¡Podrías venir por mí para ir al hospital, por fa!!
Yo. Está bien.
En eso llego el profesor, su expresión se reflejaba cansancio y frustración.
Perdón por la demora chicos – dijo dejando las cosas sobre su escritorio y empezando la clase.
La clase paso muy rápido y eso me asombro, al salir me dirigí al estacionamiento por la motocicleta, Julián me había dejado el casco y las llaves. Me dirigí a la entrada y hay estaba Estefanía.
Te llevo – le pregunto frenando.
No tranquilo, iré a la biblioteca del instituto – dijo – nos vemos más tarde.
Me dirigí al instituto de mi hermana, adoraba conducir, pero sabía que no podía conducir cuando me enojaba la última vez tuve aquel accidente estuve en el hospital por tres días y lo odiaba. Al llevar l instituto de Dalia ella me esperaba en la entrada con otras chicas.
Hola hermano – dijo Dalia, ella tenía su casco.
Hola – dije serio – sube.
Subió en la motocicleta después de despedirse de las otras chicas; después nos dirigimos al hospital, estacione en el estacionamiento y después entramos en el hospital, nos dirigimos al tercer piso. Al llegar nos dirigimos a la habitación de Yariel donde se encontraba Julián, al entrar nos miró con una gran sonrisa.
Como les fue hoy – pregunto mirándonos.
Bien – respondió Dalia.
Rerdrik y a ti – pregunto.
Bien – dije – no estuvo tan mal.
Quisiera que se enteraran que Yariel empezó la fisioterapia hoy – dijo feliz – y también está aprendiendo a hablar, en poco tiempo ya caminara y hablara.
En serio – pregunto Dalia sin poderlo creer.
Es en serio- dijo Julián.
El tiempo en el hospital paso muy rápido y era hora de regresar a casa, así que nos despedimos.
Buenas noches – dijo Dalia.
Rerdrik me llamas si pasa algo – dijo Julián.
Está bien – dije con firmeza.
Bueno, buenas noches – dijo Julián.
Salimos de la habitación y nos dirigimos al estacionamiento, encendí la motocicleta y nos dirigimos a casa, en veinte minutos y llegamos.
Estoy cansada – dijo Dalia.
Entramos y nos dirigimos a la cocina comimos algo, en eso llego mi tía.
Hola chicos – dijo mi tía – como les fue.
Bien – dijo Dalia – y a ti como te fue en el trabajo.
Muy bien – dijo mi tía – ya cenaron.
Si, tía no te preocupes – le respondí.
Qué bueno – dijo cocinando para ella.
Mi tía termino de cocinar y empezó a comer.
Que rico, ya moría de hambre – dijo mi tía.
Me iré a dormir – dijo Dalia
Está bien – dijo comiendo – anda, anda.
Yo también me iré a dormir – dije levantándome de mi asiento.
Está bien – dijo mi tía comiendo.
Dalia y yo subimos a la habitación, ella entro en su habitación y yo entre a la mía, busque el pijama y fui a la habitación del baño, al salir regrese a mi habitación.
Que fresco – dije – una ducha ayuda para el dolor de cabeza.
Y también una pastilla – dijo mi tía – como te fue hoy.
Bien – respondí.
Qué bueno – dijo mi tía – descansa.
Está bien – respondí.
Salió de mi habitación dejándome solo, así que cerré la puerta y me acosté, quede dormido automáticamente, pero la misma pesadilla me hizo despertar, así que salí de la casa y volví al parque de la noche de ayer; al llegar me senté en el columpio y mire el cielo no había ni una estrella, solo estaba la luna.
Que rayos aquí – pregunté como si alguien me fuera a responder así que me reí, pero es eso alguien hablo.
Es tu sub consiente el que te trae aquí – dijo, su voz me era muy familiar, era la chica de ayer.
Tú, de nuevo – dije frustrado.
Disculpe – dijo sarcástica – adivino, no puedes dormir y eso te enoja.
Como sabes – pregunte intrigado.
Me pasa por eso siempre vengo aquí a des estresarme – dijo ella.
Soy un desastre – dije frustrado, haciendo que ella riera.
Eres un hermoso desastre – dijo mirándome.
La mire extrañado mientras que ella miraba la luna.
Sabes algún ya no volveremos aquí y lo único que tendremos será la luna y los recuerdos – dijo suspirando.
Que inspirada estas hoy – le dije a la chica.
Gracias, tuve un buen día – respondió.
La vida es difícil cada día, pero al menos esta la luna – le dije y ella se sorprendió.
Un nuevo lado de ti – dijo – tu lado amargado es horrible.
Gracias por el cumplido – dije mientras que ella riera y yo riera también.
Hablamos un tiempo más, también reímos jamás había hecho eso antes de esa noche, regresé a casa y dormí.

  

Sonó la alarma como de costumbre, fui a la habitación del baño y salí quince minutos después listo, baje y entre a la cocina, desayune. Salí después de ponerme la chaqueta y tomar las llaves, la mochila y el casco.
Dalia – grite para buscar a mi hermana, ella bajo las escaleras corriendo.
Ya voy – dijo mientras bajaba las escaleras, tomo su casco – ya estoy lista, vamos.
Vamos – dije saliendo de la casa.
Ella salió atrás mía, nos dirigimos a la motocicleta, subí y la encendí, Dalia subió y empecé a conducir, treinta minutos después llegamos a su instituto.
Chao – dijo Dalia entrando al instituto.
Después conduce al instituto, estacione en el estacionamiento y después entre, Estefanía me espero en la entrada.
Rerdrik, hola – dijo Estefanía.
Hola – dije me había despertado feliz ese día.
Como que alguien está de buen humor – respondió.
Si, si como digas – dije –vamos que llegaremos tarde.
No te preguntare nada al respecto – dijo Estefanía – me lo dirás después, lo sé.
Si, di lo que quieras – dije mirándola – vamos entremos.
Nos dirigimos al salón, iniciaba con calculo con el profesor Martínez, llegamos al salón quince minutos antes para tomar el mejor asiento según nosotros, nos dirigimos a la última fila y tomamos asiento, la chica de ayer ya estaba hay cuando llegamos.
Hola chicos – saludo mirándonos – como están.
Hola – respondió Estefanía por los dos – estamos bien y tú.
Bien – dijo mirando a Estefanía – Grecia.
Donde esta – pregunto Estefanía extrañada.
Acaba de llegar – dijo mirando a una chica pelinegra.
Ella y Estefanía se levantaron y caminaron hacia la otra chica, al llegar a ella la abrazaron, la chica les dijo algo susurrando. Después se regresaron a sus asientos y la otra chica se sentó en la penúltima fila.
Qué bueno que este bien – dijo Karla.
Si es muy bueno – respondió Estefanía.
El profesor entro por la puerta con una gran sonrisa en el rostro haciéndome saber que iba odiar este curso, hice una mueca cuando el profesor empezó a regañar a unos chicos por copiar los proyectos de clases.
Sera un día interesante – dijo Karla.
La clase empezó y así también mi dolor de cabeza, no era que no me fuera bien en calculo ya que era uno del curso donde mis notas eran altas, pero odiaba las lecciones de cálculo; las lecciones pasaron muy lento y a la vez aburrida ya que estábamos en la parte teórica y yo amaba la parte práctica me era más sencillo; después de dos horas por fin la lección termino.
Ya era hora – susurro Estefanía – siendo que ha pasado un día en esas lecciones.
Si es verdad – susurro Karla – bueno nos vemos, voy a idioma.
Bueno, nosotros vamos a física – dijo Estefanía.
Karla se fue por el pasillo derecho y nosotros por el izquierdo, llegamos a las escaleras y subimos, al llegar a la primera puerta entramos.
Qué bueno ya en física – dijo Estefanía.
Espero que sea mejor – respondí poniendo una mueca de asco haciéndola reír.
Rerdrik es mejor estar aquí que en calculo – dijo Estefanía seria.
Eso espero – dije suspirando.
La chica de ayer Datina se acercó a nosotros con una gran sonrisa.
Hola – saludo con una sonrisa.
Hola – respondió Estefanía.
No respondí a su saludo solo miraba a Estefanía y a la chica que se miraban fijamente, hasta que la otra chica me miro.
Como te ha ido – me pregunto sonriendo.
Bien – respondí mirando a Estefanía.
Si necesitas ayuda avísame – aviso con una sonrisa en su rostro.
Tranquila, Estefanía me ayuda siempre – dije mirando a Estefanía.
Bueno cualquier cosa me avisas – insistió.
Está bien – respondí.
Bueno, nos vemos ahora – dijo despidiéndose.
Está bien – respondí.
La chica se alejó de nosotros y Estefanía suspiro, estaba enfadada la conocía.
Si necesitas ayuda avísame – repitió haciendo una mueca de asco al final haciéndome reír.
Porque te enojas solo ofreció su ayuda – le pregunte.
Porque así es ella te ofrece su ayuda para después reprochártelo – dijo mirándola.
En ese momento llego el profesor, las siguientes lecciones pasaron rápido, ya estábamos en la última lección así que decidí enviarle un mensaje a Dalia.
Yo: ¿Paso por ti?
Dalia: No, tranquilo, estoy en el cine con unas amigas ya
que salí antes.
Yo: Esta bien.
Te llevo a tu casa hoy – le pregunte a Estefanía mirándola.
Está bien – dijo – pero no tengo casco.
Descuida, tengo el de Dalia – respondí.
La clase duro media hora más, al terminar nos dirigimos al estacionamiento, subí a la mochilita y después subió Estefanía, después nos dirigimos a su casa, al llegar mi teléfono vibro, Estefanía se abajo y se quitó el casco para después dármelo.
Gracias por traerme – dijo – iras al hospital.
Seguro – respondí.
Ella se dirigió adentro de su casa, mientras que yo buscaba mi teléfono en el bolsillo, al encontrarlo me fije quien era, oh no, era Julián.
Julián: Ven a casa de inmediato.
Yo: Esta bien.
Encendí la motocicleta y acelere, llegar a casa apague la motocicleta y me abaje para después quitarme el casco y entrar a la casa, deje los cascos en el mueble que estaba a la par de la puerta y me dirigí a la cocina donde estaba Julián y mi tía.
Que paso – pregunte confundido.
Dime la verdad le ha contado algo a Dalia – pregunto.
No – respondí – que quieres que le diga.
Rerdrik es en serio – dijo mi tía – ella no puede saber la verdad.
Porque no, porque no se lo permites – respondí – a que le tienes miedo.
No quiero que sufra o que crees que no era raro que su hermano haiga estado en la muerte de su papa y que sea el responsable de la muerte de su mama – grito – ella vera que es tu culpa.
Di lo que quiera, pero tú no sabes nada – grite.
Si se, sé que es tu culpa, todo es tu culpa, no te he dicho nada porque ella está, pero esa es la única razón que todo fue por ti – respondí.
Puede ser que sea mi culpa porque ellos me buscan a mí pero que hice yo – dije mirándola – vamos dime, que buscan de mí.
No sé en qué te habrás metido pero lo único que pido que no le digas la verdad – respondió.
Quieres que siga con la misma mentira con la que ha vivido – le dije haciendo que ella me diera una abofetada.
NO DIGAS ESO – respondió – solo quiero lo mejor para ella, no quiero que su vida se arruine.
Así es la vida – respondí – DALIA MERECE SABER LA VERDAD.
CALLATE – respondió.
ELLA DEBE SABER QUE YO ESTUVE EN LA NOCHE QUE MI PAPA MURIO QUE EL NO SE FUE, QUE NO NOS ABANDONO – grite.
Eso es verdad – dijo Dalia entrando a la cocina, mirando a mi tía.
Dalia eso es una mentira de tu hermano – respondió.
No eso es verdad y tú lo sabes – le dije a mi tía.
PORQUE – dijo Dalia llorando – porque no me dijiste la verdad.
Lo lamento – dijo mi tía –no querías que sufrieras.
Entonces hiciste que odiara a mi padre por habernos abandonado – dijo – y dime mama si curio en un accidente automovilístico o también me mentiste en eso.
Lo lamento Dalia – dijo mi tía.
A tu madre la mataron – dijo Julián.
También me mentiste en esto – dijo – y dime por qué.
Todo es culpa de tu hermano – dijo haciendo que Dalia me mirara.
Te escucho – respondió mirándome.
Dalia – dijo Julián – los tipos también quieren matar a Rerdrik.
Como – dijo Dalia mirándome – es verdad.
Si – susurre.
Por eso es que se fueron a México – dijo mi tía.
Entonces toda mi vida ha sido una mentira – dijo llorando – todo es una mentira.
Todo es tu culpa Rerdrik – dijo mi tía – o vas a decir que no, tus padres murieron por ti.
BASTA TIA – gritó Dalia.
Mi tía se acercó a mí, y empezó a golpearme.
Es tu culpa, es tu culpa, porque no te moriste tu – dijo llorando.
Es suficiente – dije – déjame en paz.
Ella no se calló y siguió llorando.
Tu viste morir tu – dijo llorando – mi hermana tuvo que haber vivido no tú.
CALLATE – dijo Dalia.
Salí de la cocina y después salí de la casa, me subí a la motocicleta y empecé a conducir sin darme cuenta llegue al lugar donde mi padre había muerto, reconocí el lugar, frene y me estacione en la orilla de la calle, me abaje de la motocicleta y llore hay, los recuerdos se volvían cada vez más dolorosos, más reales.
Porque, porque – susurre.
No sé cuándo pase hay cuando me levante del suelo y subí a la motocicleta y empecé a conducir sin darme cuenta llegue al lugar donde mi padre había muerto, reconocí el lugar, frene y me estacione en la orilla de la calle, me abaje de la motocicleta y llore hay, los recuerdos se volvían cada vez más dolorosos, más reales.
Porque, porque – susurre.
No sé cuándo pase hay cuando me levante del suelo y subí a la motocicleta, me dirigí al parque de niños y me senté en el mismo columpio.
Hola de nuevo – dijo la chica que se dirigía a mí.
No respondí, el dolor de cabeza me iba a matar.
Estas bien -  pregunto acercándose más a mi preocupada.
Si – respondí.
No parece – dijo – te duele la cabeza.
Si – respondí.
Tienes suerte de que ande una tableta de pastillas – dijo sacando algo de su bolsillo y dándomelo – ten es agua.
Gracias – dije recibiendo la botella y tomando la pastilla y el agua.
Esa noche ninguno dijo nada y después se fue, ya cuando se veía el amanecer me dirigí a la casa de Julián ya que sabía que ella estaba en el hospital. Al llegar me dirigí a una de las habitaciones, la cual decía mi nombre, entre y me dormí.

3- Un nuevo comienzo

Grecia Marimar

Me desperté apenas que la alarma sonó o más bien cuando mi hermana Marisol llego a despertarme, así que camine hacia el baño casi me golpeo a salir de la habitación ya que iba medio dormida como de costumbre, entre al baño y cerré la puerta; salí ya lista, llevaba puesto el uniforme todas llevaba enaguas excepto yo, amaba ser única y también contradecir a Datina la presidenta.
Mar, ven a comer – grito Marisol desde la cocina.
Ya voy – respondí poniéndome mis zapatos.
Salí de mi habitación ya lista y bajé las escaleras, mi madre estaba en el hospital era doctora y mi padre era un ingeniero químico entonces las únicas que estábamos en casa éramos mi hermana y yo.
Ya llegué – dije entrando a la cocina.
Ten – respondió dándome mi desayuno.
Hoy iré a una gira de la universidad – aviso mirándome – cualquier cosa llámame.
Está bien – respondí comiendo – en la tarde iré a la biblioteca.
Está bien, llegare a los seis – aviso – espero que estés aquí, traeré comida china.
Tráeme sushi – dije mirándola.
Otra cosa – pregunto.
No – respondí comiendo.
Dime una cosa, volviste al parque en la madrugada – pregunto de revente.
No pienso responder a eso –contraataque.
Solo ten cuidado – dijo seria.
Lo tengo – respondí terminando a comer.
Ve y lávate los dientes – dijo mientras que yo lavaba los trastes – te espero en el carro.
Está bien – respondí.
Me dirigí al baño, subí las escaleras corriendo, llegue al baño y me lave los dientes, después fui a mi habitación tome mi mochila y baje, me dirigí a la puerta principal, salí de la casa y cerré la puerta, después me dirigí al carro y subí.
Oye, ponte el cinturón – ordeno.
Me puse el cinturón y ella empezó a conducir, nos dirigí a mi instituto, Marisol puso música así que ninguna hablo por todo el camino hasta que llegamos al instituto.
Que tengas un buen día –dijo Marisol.
Igual, hermana – respondí bajándome del carro – ten un buen día.
Avísame al llegar a casa – dijo.
Adiós – dije mientras que Marisol aceleraba.
Entre en al instituto y me dirigí al salón de idioma con la profesora María, amaba ese curso llevaba todos los cursos de Estefanía excepto química ya que ese curso lo llevaba con Karla. Al llegar al salón ya Estefanía y Karla estaban, Estefanía estaba nerviosa y enojada.
Rayos – le dijo al teléfono – porque no me contesta.
Tranquila, él debe de estar bien – dijo Karla.
No conoce la ciudad ni a nadie de aquí – dijo Estefanía frustrada.
Que paso – pregunte confundida.
Mi mejor amigo el que llego el domingo y ayer se peleó con su tía – dijo, quede más confundida que antes y ella lo noto al ver mi expresión – y paso la noche fuera, ya lo he llamado muchas veces, pero no contesta.
Tranquila – le dije – seguro que es muy inteligente y esta tal vez esta donde un amigo.
Segura – pregunto.
Sí, estoy segura – respondí la profesora entro en ese momento y empezó la clase.
Las lecciones de este día eran dos horas por cada lección, así que a las once del día salimos ya que siempre entramos a las ocho, al salí del último curso me dirigí a la biblioteca; al llegar entre y miré al mostrador donde estaba la señora María.
Hola – la salude como de costumbre.
Hola querida, como estas – pregunto con una sonrisa.
Bien y tu – pregunte con una sonrisa.
Bien – respondió – te extrañe donde habías estado.
Me enfermé – respondí – gripe y dolor de estómago.
Qué bueno que te recuperaste – dijo con una sonrisa.
Bueno iré a buscar un libro – dije – para leer.
Bueno, anda – respondió.
Me dirigí a la sección de misterio y elegí un libro, después caminé hacia los sofás y me senté en el pequeño, no sé cuánto tiempo paso cuando recibí un mensaje de mi hermana.
Marisol: Llegare a las siete.
Yo: Esta bien.
Marisol: Lo lamento.
      Yo: Descuida.
Seguí leyendo el libro era una buena distracción, en vez de estar en casa sola, lo odiaba entonces mejor me quedaba en la biblioteca con la señora María.

      ****
Rerdrik

Me desperté eran las cinco de la tarde, así que levanté de golpe y me dirigí a la cocina, hice algo de comer y después encendí mi teléfono, oh no, quince llamadas de Estefanía y veinte de Julián, mejor ni digo cuantos mensajes me enviaron, abrí el chat de Estefanía, era mejor ese.
Estefanía: Respóndeme.
¿Dónde estás?
Rerdrik me preocupas.
Por favor, llámame.
No me ignores.
Rerdrik, donde estás?
Respóndeme.
Yo: Estoy en casa de Julián, tranquila, dormí todo el día.
Después me fije de los mensajes de Julián.
Julián: ¿Dónde estás?
Rerdrik respóndeme.
Regresa a casa, ahora.
Tu sabes que no es tu culpa.
Rerdrik por favor, ve al hospital.
Rerdrik vamos, en serio.
No te regañare.
Rerdrik dime donde estas por favor.
           Yo: Estoy en tu casa, perdón por irme así de la casa.
En eso recibí una llamada de Dalia, la respondí de inmediato, ella debería estar muy preocupada.
Hola Rerdrik – dijo a través del teléfono.
Hola – respondí mirando la comida.
Donde estas – pregunte inmediatamente.
En la casa de Julián – respondí.
Iré de inmediato – dijo de repente.
No, no vengas, iré al hospital – respondí rápidamente para que no colgara.
Está bien – respondí – descansa.
Tu igual – le dije antes de colgar.
Me dirigí hacia la mesa y comí lo que había preparado, después de comer lave los trastes y subí las escaleras camine hacia mi habitación busque ropa limpia, me dirigí hacia la habitación del baño, salí después ya listo y volví a mi habitación a buscar los zapatos y baje las escaleras para dirigirme a la puerta principal. Después de cerrar, me dirigí a la motocicleta, subí y la encendí para dirigirme al hospital, al llegar estacioné en el estacionamiento y entre en el hospital.
Disculpe, joven – dijo una enfermera haciéndome detener y mirarla – el tiempo de visita ya acabo.
Vengo por Yariel Myers – dije serio y firme.
Ah está bien – dijo siguiendo lo que estaba haciendo antes.
Camine hacia el ascensor y pulse el botón del tercer piso, al llegar al tercer piso y camine a la habitación de Yariel, toque la puerta y salió Julián.
Aedan Rerdrik Miller Myers – dijo, es decir estaba furiosa y preocupada – donde estabas.
En tu casa – dije mirándola – perdón.
Ella no dijo nada solo se acercó y me abrazo muy fuerte, después entramos a la habitación.
Dan, donde estabas – dijo Yariel.
Ah, ya habla no muy bien, pero va mejor – dijo Julián.
Estaba en la casa de Julián perdón por preocuparte – le dije apenado.
Descuida – respondió.
Me quede en el hospital por unas horas antes de volver a casa de Julián, cuando llegue me puse el pijama y después me dormí, pero siempre despertaba a las dos de la madrugada, así que volví al parque ya me hacia una costumbre.
Hola – dijo la chica en el columpio – llegaste tarde.
Día difícil – respondí.
Ya veo – dijo – pero al vemos las estrellas brillan mejor que nunca hoy.
Es verdad – dije mirando al cielo.
Nos quedamos en silencio de ese que es incómodo, pero después empezamos a reír, ella hacia chistes y reíamos, me estaba acostumbrando a ella.
Me tengo que ir – dije levantándome del columpio.
Por – pregunto confundida.
No puedo faltar más a clases – respondí.
Ah ya, bueno me llevas – dijo, lo cual me confundió – note que llegaste en una motocicleta.
Ah, claro – dije entendiendo – vamos.
Caminamos hasta la motocicleta, subí y después subió ella, encendí la motocicleta y aceleré, ella me guio hasta su casa y la deje en el frente, después me dirigí a la casa de Julián, al llegar entre y subí a la habitación, me acosté y me quedo dormí.

                                  ****

Me desperté eran las seis y treinta y me dirigí a la cocina, me hice el desayuno y después de desayunar, subí al baño cuando salí estaba listo con el uniforme, no estaba tan mal ese uniforme, después, salí de la casa y me subí en la motocicleta para después dirigirme al instituto de Dalia ya que ella tiene mi mochila, al llegar la vi en la entrada.
Hermano – dijo Dalia abrazándome después que me abaje de la motocicleta – te extraño.
No me he ido a ningún lugar – respondí, separándola de mi – puedes darme mi mochila.
Está bien – dijo dándome la mochila – volverás a casa.
No creo – dije mirándola, mientras que ella miraba su reloj.
Me tengo que ir – dijo – suerte, nos vemos en la tarde.
Está bien – respondí.
Me subí a la motocicleta y me dirigí a mi instituto, al llegar al estacionamiento y estacionarme note que Estefanía corría hacia mí, al llegar hacia mí me abrazo.
Donde estabas – pregunto – me preocupaste mucho.
Estaba en la casa de Julián, no viste el mensaje que te envié – le pregunté alejándola de mí.
No se me perdió ayer – dijo pensado – o Karla se lo llevo, ayer estaba histérica.
Enserio – dije riendo.
Si ya calla o te preguntare porque aquel día estabas tan feliz – aviso mirándome con los ojos entrecerrados.
Bueno, vamos – dije empezando a caminar.
Bueno – dijo siguiéndome.
Entramos al instituto, y después caminamos al cuarto edificio que era el lugar donde recibíamos educación física, era muy grande, había una cancha de basquetbol, me dirigí a los vestidores y me cambié, nadie había llegado aparte de yo. Salí del vestidor y caminé hasta donde Estefanía, poco a poco los demás empezaban a llegar.
Ya llego el profesor – dijo Estefanía.
Un hombre entro, y nos llamó a todos, nos acercamos a él.
Buenos días chicos y chicas – dijo – tengo dos noticias importantes.
Primero, chicas no harán nada hoy ya que vamos a elegir nuevos miembros para el equipo de basquetbol, así que hare equipos dos.
Empezó a dividirnos en dos equipos, quede en el segundo equipo.
Hola chicos, bueno yo seré el capitán si están de acuerdo, soy Dylan Gómez – dijo un chico moreno, todos asintieron y a mí me daba igual quien fuera el capitán de este.
Bueno, acomodasen en sus posiciones – dijo después de decirnos las posiciones.
Después de unos minutos de juego estábamos empatados, el capitán está presionado para este punto del juego.
Matías vamos, vamos – dijo al ver al otro chico que estaba descansando.
Pararon treinta minutos más y seguíamos empates, ahora yo tenía el balón, corrí por todo el campo de juego y anote, los demás estaban felices, pero yo no veía por qué debería de estar feliz así que me dirigí a los vestidores, entre y me duche, después me aliste y salí con mi mochila.
Rerdrik, ese último juego estuvo genial – dijo Matías.
Solo hacia mi parte – dije caminando hacia la salida.
Oye – grito Dylan – buen trabajo.
Bueno – respondí, antes de salir del edificio.
Al salir mi teléfono sonó así que lo busque en la mochila, era Julián.
Rerdrik, sales a las dos, verdad – pregunto inmediatamente cuando conteste.
Si por – respondí confundido.
Cuando salgas ven al hospital – dijo antes de colgar.
Guarde mi teléfono en mi bolsillo y después me dirigí a mi siguiente lección; el día paso muy largo y ya me encontraba caminando hacia el estacionamiento, me detuve al ver la biblioteca debería ir un algún día. A llegar al estacionamiento, subí en la motocicleta después de ponerme el casco y la encendí para acelerar, me dirigía al hospital donde estaba Yariel, al llegar camine hasta el ascensor y pulse el botón del tercer piso, iba una mujer en el ascensor se le cayó un papel así que se lo alcance.
Gracias, chico – dijo mirándome.
De nada – respondí antes que el ascensor se detuviera y saliera.
Camine hasta la habitación y toque la puerta, Julián salió con una sonrisa que se espumo cuando me vio.
Rerdrik, lo he pensado mucho – inicio mirándome seriamente – iras de nuevo a los entrenamientos de boxeo.
Pero – empecé a hablar – pasara lo de la vez pasada.
No volverá a pasar – dijo seria.
Pero si no llego a controlarme – dije preocupado.
Lo harás, ya no tiene quince años – dijo – ahora tienes diecisiete y haz madurado mucho, confió en ti, y sé que sabes cómo controlarte.
Bueno, está bien – accedí a su petición.
Bueno, empiezas mañana – aviso mirando su teléfono – a las seis, ya te pasé la ubicación del lugar donde entrenaras.
Está bien – respondí – ahora puedo ver a Yariel.
Si pasa – dijo dándome espacio para que yo entrara.
Estaba recostado en la cama, al escucharme entrar me miro y sonrió.
Hola – dijo ya más natural – como haz estado.
Bien, veo que estuviste practicando – dije acercándome.
Si, tendremos que hablar – aviso al ver mi expresión se río – no por el momento, cuando salga de aquí.
Ah, está bien – dije más tranquilo.
Estuve ahí hasta que Julián me insistió que me fuera, así que regrese a la casa, me estaba cocinando para cenar, después de cocinar recogí la cocina y al terminar comí, lave los trastes y después subí a mi habitación, me recosté en la cama y sin darme cuenta me dormí. Me desperté a las dos como de costumbre, tomé una libreta y escribí un poema.
Luna
Mirare la luna hasta que en su luz mis ojos se cansen,
Mirare la luna hasta que en ella encuentre paz,
Llegará a ser que en su luz mis penas se desvanezcan.
Mirare a la luna mientras que trato de descubrir quién soy,
Será ilógico que no sepa quién soy,
Tal vez me hicieron creer que era una mala persona
Cuando ni siquiera había hecho algún daño,
Confié en lo que me dijeron que era e hice daño sin querer,
Ahora mirare la luna pensando en cómo pedir perdón.
No era uno de mis mejores poemas, pero hice el contexto. Salí de la casa y me dirigí al parque, al llegar me senté en el mismo columpio que siempre, la chica llego después de unos minutos.
Hola – dijo sonriendo – como ha ido tu día.
Bien y el tuyo – respondí con una sonrisa.
Bien, estuvo de maravilla – respondí con una sonrisa.
Aedan, que linda esta la noche hoy – dijo mirándome.
Estas inspirada Mar – respondí mirándola.
Si es verdad – dijo haciéndonos reír.
No eres la única – susurre mirando la luna.
Es en serio – dijo sorprendida – una nueva faceta.
La mire con los ojos entrecerrados haciéndola reír.
Basta – dijo riendo, nunca creí que iba a estar feliz por escuchar una risa.
Está bien – respondí mirándola.
Estuvimos riendo y hablando, después regrese a casa y ella a la suya, al llegar a la casa, me dirigí a la cocina por un vaso de agua subí a mi habitación, tome el libro que estaba leyendo en México ya que no he podido leerlo antes, bebí el agua mientras que leía y después me recostaste para leer mejor y sin darme cuenta me dormí un rato mas ya que debería ir a clases mañana.

4- Clases de boxeo

Rerdrik

La alarma sonó así que la abaje, pero no me complacía la idea de despertarme, así que tome ánimos y me levante, camine directo al baño, me duche y me aliste para después salir del baño, me dirigí a la habitación donde busque mis zapatos para después tomar la mochila y caminar a la puerta principal, tome las llaves y el casco, salí de la casa y camine hasta mi motocicleta, subí y encendí la motocicleta para dirigirme al instituto. Al llegar la estacioné en el mismo lugar de siempre y me dirigí a la cafetería del instituto, al entrar en la cafetería hice la fila para pedir mi pedido.
Que desea – dijo la señora que estaba detrás del mostrador.
Un batido de menta con chocolate – pedí viendo el menú.
Solamente – pregunte con una sonrisa.
No, solamente – dije seguro de solo pedir el batido, si llegara a tener hambre vendría después.
Hice la otra fila para recoger mi pedido, cuando llego mi turno de recogerlo pague y la señora de antes me dio el vaso de batido y una bolsa algo que me extraño.
Parte de la casa – dijo con una sonrisa.
Gracias – le dije devolviéndole la sonrisa.
Salí de la cafetería y me dirigí al salón, mi primer curso seria historia no estaba tan mal o por lo menos para mí, entre al salón y me caminé hasta la última fila.
Este es el mejor batido que probado, mi favorito
Abrí la bolsa que me había dado la señora, era una tarta de arándanos y bronce de chocolate, tomé el bronce y lo comí así mismo con la tarta de arándanos. Cuando ya había terminado de comer bote la basura y volví a mi asiento, tendré que volver por otro batido más tarde; unos minutos después llego Estefanía, con Karla y otra chica.
Hola – me saludo Estefanía con una sonrisa.
Hola – respondí antes de enfocarme en unos mensajes de Julián.
Julián: Recuerda los entrenamientos a las seis.
Yo: Esta bien.
Julián: Es en la dirección que te envié ayer.
Yo: Ya se, descuida.
Hola – dijo Karla sonriendo – tu novia no te deja en paz.
Perdón – dijo confundido.
Los mensajes – dijo nerviosa.
Ah – dije entendieron – no es lo que piensas es mi madre.
Estefanía me miro extrañada, pero la verdad es que Julián me había adoptado hace un año, entonces nadie lo sabía excepto ella y yo.
Ah y como se llama – pregunto Karla.
Se llama Julián – dije mirando a Estefanía – Julián Montoya.
Estefanía se levantó de repente y me miro sorprendida.
Tenemos que hablar – dijo Estefanía – vamos antes que llegue al profesor.
Está bien – dije levantándome.
Caminamos hasta la puerta y salimos del salón.
Eso era verdad – pregunto Estefanía.
Julián me adopto hace un año, básicamente es mi madre – dije – o me equivoco.
Es en serio – dijo sorprendida.
Sí, es en serio – respondí haciendo que me abrazara.
Eso es fantástico – dijo feliz.
Sí, pero no le digas que la llame madre – avise, alejándola a mí.
Está bien – dijo – volvamos.
Regresamos al salón, volvimos a los asientos, Karla nos miró raro y le dijo algo a Estefanía en el oído para que nadie escuchara y Estefanía le respondió en el oído para que nadie las escuchara, en ese momento llego el profesor Coleman su expresión era más de felicidad, empezó la clase después de decir una frase.
Bueno chicos harán un trabajo en equipo sobre algún filosofo – dijo el profesor – y yo hare los equipos.
No, pero profe – decían algunos quejándose.
Chicos tiene que socializar y serán equipos de dos – respondió el profesor – bueno Tiffany y Matías, Karla y Agustina, Dylan y Estefanía, Rerdrik y Grecia.
El profesor siguió haciendo los grupos y así termino la lección, salimos del salón y me acerque a Estefanía.
Quien es Grecia – le pregunte.
Ah – dijo antes de mirar a una chica – Grecia
Me sorprendí al escuchar gritar a Estefanía, la otra chica miro a Estefanía y se acercó a nosotros.
Ella es Grecia – me dijo y después miro a la chica – Él es Rerdrik.
Ah – dijo la chica – podemos hablar del trabajo.
Está bien – respondí, mientras que Estefanía se alejaba.
Estas libre hoy – pregunto mirándome.
No tengo otro compromiso – dije recordándome del entrenamiento.
Ah, está bien – dijo pensando – a qué hora tienes ese compromiso.
A las seis – dije, el sitio que tenía que ir no estaba tan lejos.
Y está lejos – pregunto pensando.
No – respondí – no tanto.
Ah, entonces en este caso nos vemos después de las clases para hacer por lo menos la primera parte del trabajo – dijo – en la biblioteca.
Está bien – dije para después ir donde Estefanía que me esperaba.

Mar

Caminaba por el pasillo para llegar a la siguiente clase, Karla iba conmigo y estaba nerviosa, sabía que me quería decir algo, pero no sabía cómo.
Grecia – inicio haciéndome detener.
Que pasa – pregunte confundida.
Podemos cambiar de pares para el trabajo de historia – por fin dijo, sabía que iba odiar esa conversación.
Seguí caminando para poder escapar de esa conversación, odiaba cambiar de grupo más cuando era los demás que me lo pedían y solo por una tonta excusa.
Grecia, por favor – dijo Karla, entre al salón, ya estaba Estefanía y Rerdrik, seguí ignorando a Karla.
Mar, por favor – dijo Karla, Rerdrik me miro al escuchar a Karla.
Lo lamento, pero sabes que odio eso – dije tratando de hacerla entender.
Mar, por favor – insistió.
Lo lamento, ya dije mi opinión al respecto – dije – Karla lo lamento, pero no puedo.
Dime un motivo – dijo Karla.
Odio cambiar de grupo y más si es por un motivo tan absurdo – dije por fin ya me enojaba que Karla hiciera esto, lo hacía cada vez más seguido.
Está bien – respondió enojada, la iba dejar tranquila por un tiempo.
Note que mi teléfono vibraba así que lo busque en el bolsillo del pantalón, era Marisol.
Marisol: Mar a qué hora sales.
Yo: A las cinco vuelvo a casa tengo que hacer un trabajo.
Marisol: Tía Maryi y Alya vendrá de visita.
Yo: ¿En serio?
Marisol: Si, así que ven a casa cuando termines.
Guarde el teléfono y el profesor llego para empezar la clase, por lo menos era la última que tenía en todo el día y solo tendría que ir a la biblioteca. Al terminar la clase, me dirigí a la cafetería, la señora Maritza ya tenía mi batido de menta y chocolate, así que solo pague el batido, me dirigí a la biblioteca iba tomando mi batido en el trayecto, cuando llegue bote el vaso en él un basurero para reutilizar, y me dirigí a las mesas.
Hola señora Méndez – salude a una mujer mayor que se encargaba de la biblioteca.
Hola cariño – dijo con una sonrisa y acercándose a mí para abrazarme.
Como haz estado – pregunte sonriendo.
Bien y tú a que vienes a la biblioteca, veo que no has buscado ni un libro – dijo amablemente.
Vengo a hacer un trabajo o por lo menos a empezar – respondí sin dejar de sonreír
Bueno, ya no te interrumpo – dijo sonriendo.
Tu nunca interrumpes – dije siendo amable, la quería mucho.
Bueno, tengo que seguir trabajando – dijo haciendo que moviera la cabeza como signo de aceptación.
Esperé cinco minutos hasta que vi al chico entrar por la puerta, camino hasta donde me hallaba y tomo asiento en la silla del frente.
Bueno con que empezamos – pregunto serio.
Bueno primero hay que elegir el filósofo – dije recordándome lo que dijo el profesor en clases.
Que te parece de Aristóteles – pregunto pensativo.
Está bien – dije sacando mi cuaderno.
Empezamos a buscar la información del filósofo que escogimos y a apuntarla, su mirada me recordaba al chico del parque, sus ojos brillaban, pero tenían una pizca de dolor.
Bueno ya son las cinco – dijo mirando el reloj.
Bueno – dije y empezamos recoger las cosas.
Un poco después ya estábamos caminando hacia la salida, unos minutos después el chico hablo.
Quieres que te lleve – pregunto mirándome fijamente.
No, descuida – dije recordando mi hermana viene por mí.
Él se dirigió al estacionamiento y yo estaba esperando a mi hermana en la entrada del instituto, no pasaron ni cinco minutos cuando mi hermana llego, entre al carro y me puse el cinturón de seguridad.
Hola, Mar como te fue hoy – dijo con una sonrisa.
Bien – respondí – vamos quiero ver a Alya.
Está bien – dijo sonriendo para después acelerar.

Rerdrik

Llegue al estacionamiento, subí a la motocicleta y la encendí, me dirigí al lugar de entrenamiento, al llegar apague la motocicleta y me abaje para después entrar al lugar.
Buenas tardes – dije mirando a un señor.
Tú debes de ser Rerdrik – dijo mirándome.
Si – respondí buscando a Julián con la mirada.
Ve a los vestidores – ordeno el señor – Julián te dejo algo en el casillero 203.
La conoce – pregunte confundido.
Ah, no me presente – dijo el señor – soy el Agente Juárez.
Ah, un gusto – le dije amablemente.
Me dirigí al vestidor y busque el casillero 203, lo abrí y mire la ropa deportiva, las tenis y los guantes de boxeo, me aliste y salí , camine hasta el campo de boxeo y empecé a entrenar; no me di cuenta cuando el tiempo paso tan rápido ya eran las ocho de la noche así que volví al vestidor, me duche y me aliste para después salir, me despedí del Agente y después salí del lugar, me subí de la motocicleta y la encendí para dirigirme al hospital, al llegar me dirigir a la habitación de Yariel, toque la puerta y Julián abrió.
Ah, hola – dijo extrañada – como te fue en tu entrenamiento de hoy.
Me fue bien – dije sonriendo – puedo pasar.
Si, pasa – dijo entrando de nuevo.
Al entrar miré a Yariel en uno de los sillones, su recuperación era rápida tanto que me sorprendí cuando se acercó a mí.
Hola hermano – dijo abrazándome, algo que me confundió.
Al separarse de mí, seguí confundido, Yariel y Julián rieron al verme.
Todo bien – pregunto Julián.
Si – respondí mirándola.
Te tenemos que contar algo – dijo Yariel mirando a Julián.
Pues, díganme – dije mirándolos.
Mañana salgo de aquí – dijo Yariel.
Mañana tienes que llegar temprano mañana – dijo Julián – tu entrenamiento será a las cinco mañanas y habrá una cena familiar.
Está bien – dije mirándola, sabía que mi tía y Dalia irían – podemos hablar a solas.
Está bien – dijo Julián para después mirar a Yariel – ya volvemos.
Salí de la habitación y Julián me seguía, al llegar al pasillo me detuve.
Sé que mi tía va a ir – dije y Julián me miro preocupada.
No te pelees con ella – dijo preocupada.
No lo hare- respondí – solo espero que ella no mencione nada de aquel día.
Está bien – respondió – volvamos.
Regresamos a la habitación, me quede hay por un tiempo hasta que Julián me ordeno ir a la casa, así que volví a la casa, al llegar me dirigí a la cocina y cocine algo rápido para comer, recogí la cocina y después comí, al terminar subí a mi habitación, me recosté en la cama y me dormí, siempre estaba cansado, pero hoy más, las pesadillas regresaron así que me desperté a las dos de la madrugada como habituaba. Volví al parque de niños, estuve en silencio y miré la luna hasta que alguien se sentó en el otro columpio.
Sabes sin importar que tan bien me fuera en el día, no puedo dormir – dijo mirando al cielo.
Creí que era el único – respondí mirándola – la vida no es tan mal, ya que gracias a ella estamos aquí mirando al cielo.
Como que te inspiraste – dijo mirándome.
No creo – respondí – tu haz podido controlar el monstro de tu interior.
Yo creo que yo no tengo de eso – dijo – pero un monstro así se define a la tristeza, a la depresión, al enojo y a muchas cosas más.
Tienes razón – le asegure.
Y que tus monstros cuales son – pregunto mirándome.
Es mi pasado, es la ira que he guardado, es el dolor – dije mirando al cielo – ya me liberé de dos, de mi pasado y del dolor.
Tienes suerte de recordar tu pasado, yo no recuerdo el mío y no es que me interese recordarlo solo que hay algo que lastima – dijo mirándome – tu sabes de dónde vienes, tu sabes que fue lo que te lastimo antes y así puedes superarlos, pero yo no sé.
La vida es así – dije – nadie dijo que fuera fácil.
Lo sé, pero solo quisiera saber quién fui, ahora solo sé que soy Grecia Miramar Villanueva León – grito su nombre y después me miro – inténtalo, ayuda mucho.
Yo soy Aedan Rerdrik Miller Myers – grite la chica me miro confundida y asombrada, me reí de su expresión.
Calla – dijo mirándome – entonces tu eres ese chico.
Si – respondí – te sorprendió.
Si y mucho – dijo para después reír.
Hablamos por un rato y después la acompañe a su casa, para después dirigirme a la mía. Al llegar volví a mi habitación y terminé el libro que estaba leyendo antes, después me dormí.

5- El encierro

Rerdrik

Estaba en la cafetería ya que me dormí, no había tenido tiempo para desayunar entonces al haber llegado al instituto me dirigí directamente a la cafetería, estaba asiento fila para pedir mi pedido cuando llego mi turno la señora me atendió.
Que quieres hoy – pregunto con una sonrisa.
Quiero un batido de menta con chocolate – dije antes de mirar el menú – y Cheesecake New York y una tarta de arándanos.
En cinco minutos esta lista tu pedido – dijo la señora amablemente.
Me dirigí a la siguiente fila, al llegar mi turno busque la cartera y busque el dinero para pagar, tome mi pedido y pague el pedido. Camine hasta una de las mesas para comer, tome asiento en la mesa que estaba a la par de la salida, mientras que comía se acercó Mar con una sonrisa.
Hola – dijo mirándome – como que alguien se quedó dormido.
La mire enojado y ella sonrió, se levantó y se dirigió a la fila, aunque solo había dos personas haciendo fila, después regreso con su pedido.
Brownie – dije mientras que ella tomaba asiento.
Brownie y un batido de menta con chocolate – dijo sonriendo y haciéndome sonreír.
Es mejor el Cheesecake – dije terminándome de comer la tarta de arándanos.
Ella acerco la cuchara hasta mi plato y tomo un trozo de Cheesecake.
Oye – dije mirándola.
Si sabe bien – dijo sonriendo.
Al termine de comer, devolví los platos al mostrador, al llegar a la mesa tome la mochila mientras que Mar dejaba los platos en el mostrador, al llegar a la mesa tomo su mochila y caminamos al salón. Al llegar Estefanía ya estaba en su asiento, me dirigí hacia ella.
Hola Rerdrik – dijo Estefanía - donde estabas.
En la cafetería – dije mirando a Mar.
Te dormiste – dijo Estefanía.
Si – respondí – estaba muy cansado por el entrenamiento.
Cual entrenamiento – pregunto.
Boxeo – respondí, sacando el cuaderno y un lapicero de la mochila.
Ah – dijo pensando – Yariel sale del hospital hoy.
Si, abra una cena – respondí.
Si mis padres me lo comentaron – dijo mirándome – ira la señora Mirian.
Si ira – respondí buscando mi teléfono.
Julián me había mandado unos mensajes y note que la batería del teléfono me iba a agotar muy pronto así que me enfoque en los mensajes de Julián.
Julián: Recuerda que tienes que llegar temprano.
Tu hermano y yo llegamos en la tarde a la casa.
Yo: Tranquila no se me olvidara.
La lección empezó en ese instante, este día solo había tres lecciones tenia, después de esa lección las demás fueron aburridas y me dormí en la última era algo muy raro viniendo de m; al terminar la lección me dirigí a la cafetería por un batido de menta con chocolate, así que al llegar caminé hasta el mostrador ya que no había fila, después de ordenar me moví al lado para ir por mi batido, cuando ya lo tenía me dirigí a la biblioteca por un libro ya había terminado el anterior. Al llegar ya había terminado de tomar el batido así que bote el vaso en el basurero correspondiente y después entre a la biblioteca.
Buenas tardes – salude a la señora que estaba atrás del mostrador.
Hola, chico – dijo amablemente y haciendo que me detuviera – me puedes ayudar con un asunto.
Si claro – respondí acercándome al mostrador – que es.
Puedes llevar estas cajas hasta el final de la biblioteca – dijo apenada – es que yo no las aguanto.
Descuida – dije caminando hacia atrás de mostrador.
Chico – dijo haciendo que la mirara – ten cuidado al dejarla, el profesor de física guardo varias cosas allí, y hay una computadora que está en los estantes de arriba.
Tranquila, tendré cuidado – respondí, tomando las cajas.
Me dirigí hasta donde terminaba la biblioteca en los últimos estantes ya no había libros, lo que había eran cosas rotos, al llegar puse la caja en un estante, pero se rompió, entonces la puse en el suelo, tropecé con los estantes y empezaron a moverse, me moví a un lado, pero en eso sentí el dolor en mi cabeza.

Mar

Me dirigía a la biblioteca después de comer algo, mientras que caminaba por la acera alguien corrió hacia mí.
Grecia, Grecia – dijo Estefanía.
Que pasa – pregunte confundida.
Has visto a Rerdrik – pregunto mirando la hora.
No – respondí y ella se alejó un poco para después mirarme.
Dile que no le puede hacer esto a Yariel – dijo mirándome – a ver si así su conciencia lo deja llegar a tiempo.
Está bien – dije antes de seguir caminando hacia la biblioteca.
Al llegar mire a la señora Méndez estaba atrás de mostrador hablando por llamada así que espere a que colgara para acercarme.
Hola Lita – salude con una sonrisa en mi rostro.
Hola querida – dijo preocupada.
Que pasa – pregunte preocupada.
Mi hija tendrá a su bebe en este momento – dijo para después mirarme – puedes ocuparte de la biblioteca y cerrar.
Sí, claro – respondí con una sonrisa.
Ella tomo sus cosas para después acercarse a mí y abrazarme; después se fue y yo me camine hasta atrás de mostrador, hay estuve hasta las seis cuando les pedí a todos que salieran y lo hicieron, limpie la biblioteca para después cerrar, pero cuando iba a cerrar llego Datina y sus amigas.
Ya voy a cerrar la biblioteca – dije firmemente.
Ay, qué pena llegamos tarde – dijo Datina, mientras que una de sus amigas me quitaba las llaves y el teléfono.
Sí, es una verdadera pena – dijo otra, empujándome hasta que me caí.
Quédate en tu dichosa biblioteca – dijo Datina – nosotras cerraremos por ti.
Cerraron la puerta dejándome adentro de la biblioteca así que me levante de prisa.
Datina, Datina – dije golpeando la puerta.
Adiós, Grecia – respondió al otro lado de la puerta.
Seguí golpeando la puerta, pero nadie abrió así que traté de abrir la puerta, pero no pude, ya para ese entonces eran las siete, así que decidir ir al final de la biblioteca tal vez allí había una salida o algo para poder abrir la puerta. Al llegar al final escuche que algo se movió y no podía creer quien estaba ahí.
Aedan – dije mirándolo – que te paso.
La computadora – dije para que yo la mirara.
Te puedes levantar – pregunte haciendo que el asintiera.
Lo ayude a levantarse, el sostenía su nuca con una mano.

Rerdrik

Mar me ayudo a levantarme, sostuve mi nuca con mi mano, el dolor era controlable.
Que haces aquí – pregunte confundido – que hora son.
Son las siete – dijo – y Datina me encerró en la biblioteca, además se llevó mi teléfono y las llaves.
Mierda – dije recordándome que tenía que estar en la cena.
Que paso – pregunto asustada.
Nada, solo que tenía que estar en otro lugar – dije mirándola.
Ah – dijo – Estefanía me dijo que te dijera que Yariel no merece eso.
Rayos – dije frustrado, Julián debe de estar furiosa.
Por cierto – dijo mirándome – quien es Yariel.
Es mi hermano – respondí – vamos.
Regresamos a la puerta principal, al llegar me ayudo a sentarme en uno de los sillones.
Que haremos ahora – pregunto – y tu teléfono.
Lo busque en mi bolsillo, intente encenderlo, pero no pude.
Se apagó – dije – no lo cargue anoche.
Y ahora – volvió a preguntar.
Tendremos que pasar la noche aquí – dije cerrando los ojos – a qué hora viene a abrir.
A las cuatro y treinta – respondió.
Bueno, solo tendremos que esperar – respondí.
Te gusta leer – pregunto.
Si – respondí abriendo los ojos.
Tenemos un montón de libros – dijo sonriendo.
Nos pusimos de pie y nos acercamos a los estantes, ella eligió uno de romance y yo uno de misterio; leímos la mayoría de la noche y la otra parte hablamos y reímos.
Sabes esto es como en el parque – dije mirándola.
Tienes razón – dijo – solo que no podemos mirar la luna bien.
Eso si – respondí – tus padres deben de estar preocupados.
No creo, ellos deben de estar durmiendo o solo mi padre duerme y mi madre está en el hospital, además mi hermana no está – respondió – pero seguro tu madre sí.
Puede ser – respondí – pero puede haberse acostumbrado o debes de estar furiosa.
Te espera un regaño – dijo Mar riendo.
Mire el reloj en la pared era las doce de la madrugada, sin darme Mar se durmió así que seguí leyendo, cuando volví al ver el reloj ya faltaban diez minutos, me levante y me acerque a Mar.
Mar – le dije moviéndola – vamos despierta.
Que pasa – respondió.
Faltan diez minutos para las cuatro y treinta – le avise.
Ella abrió los ojos y se levando del sillón.
Yo creo que hoy no vendremos a recibir las lecciones – comento.
Segura que es a las cuatro y treinta – le pregunte preocupado.
Si, segura – respondió.
Me llevare este libro – le dije – lo regresare después.
Está bien – respondió.
Escuche el sonido de las llaves y la puerta se abrió, una señora nos miró confundida.
Que hacen aquí – pregunto.
Nos encerraron y el teléfono de Aedan se apagó – dijo Mar.
Ah, vayan a sus casas chicos – dijo la señora – después me lo explica y con cuidado con el guardia.
Está bien – respondió Mar, tomamos las mochilas y salimos de la biblioteca.
A que llego primero al estacionamiento – dije antes de empezar a correr por el pasillo.
Mar me siguió, al ver que le iba a ganarle me espere para que ella ganara.
Ya que ganaste te llevare a tu casa – dije subiendo a la motocicleta.
Ella no respondió; subió a la motocicleta y encendí para después salir del instituto y dirigirnos a su casa, al llegar frene y ella bajo de la motocicleta y me miro sorprendida.
Como sabes donde vivo – pregunto confundida.
Te traje una vez – le recordé – desde el parque.
Ah, ya me recuerdo – dijo.
Tienes mala memoria – bromeé.
Oye ten cuidado al dirigirte a tu casa – dijo seria.
Está bien – respondí – descansa.
Igual – respondió, haciendo que acelerara.
Al llegar a la casa apague la motocicleta y camine a la casa, al abrir la puerta halle a Yariel en las escaleras.
Yariel – lo llame haciendo que abriera los ojos.
Se levando de los escalones y se acercó a mi preocupado.
Donde estabas – pregunto preocupado y confundido – al ver que no llegabas Julián salió a buscarte, pero no ha llegado, nuestras tía y Dalia están en las habitaciones de huéspedes están preocupadas, aunque están cansadas, porque no llegaste.
Quede encerrado en la biblioteca – dije – lo siento, llamare a Julián.
Me dirigí a la sala de estar y tomé el teléfono de la casa para después llamar a Julián.
Buenos días – respondió – quien es.
Julián – dije antes de suspirar – soy yo.
Donde estabas – respondió – estaba preocupada.
Cuando llegues a casa de explicare todo – dije mirando a mi tía que había llegado a la sala.
Está bien – respondió – voy para allá.
Colgué y después camine hacia la cocina por un vaso de agua, mi tía llego después que yo.
Sigues enojado conmigo – pregunto casi llorando.
No – respondí para después tomar agua.
Entonces por qué no llegaste – respondió.
No creo que te tenga que dar explicaciones – respondí mirándola.
Pero por que se las darás a Julián – pregunto.
Es mi madre – respondí – ella me adopto hace un año.
Mi tía y Yariel me miraron sorprendidos.
Pero con qué derecho – dijo.
Querías que volviera pues era la única forma – respondí –  así que ella tiene todo el derecho.
Rerdrik vas a empezar – dijo mi tía.
Tu eres la que empiezas con todo, igual que hace dos años – respondí, haciendo que ella mirara a Yariel.
Cállate, cállate – dijo mirándome – o que quieres que Yariel se dé cuenta que tú fuiste el culpable de la muerte de tus padres.
Yariel la miro y después me miro.
Eso es verdad – pregunto.
No es lo que tú piensas – le dije – yo estuve cuando mataron a nuestro padre, esa noche fuimos al supermercado los dos y al regresar a casa nos detuvieron y le dispararon.
Y nuestra madre – pregunto Yariel.
Los que mataron a nuestro padre me buscaban o me buscan ya no se – le dije – y una vez nos hallaron y la mataron, para que después enviarme un video de como la mataron, esa es la verdad y lo lamento por no decirte antes.
Entonces porque nuestra tía dice que es tu culpa – pregunto.
Porque vive obsesionada con eso – respondí mirándola.
Porque para mí es así – respondió – ahora tienes una nueva madre, felicidades Rerdrik tu vida es fantástica.
Cállate de una vez por favor – dije – lo lamento, pero te demostrare que mis padres murieron por algo diferente, que no es mi culpa.
La puerta principal se abrió y Julián entro, nos miró a los tres.
Mirian – dijo – lo volviste hacer, ya te lo he explicado.
Cuando me ibas a decir que lo adoptaste – respondió.
Eso se lo pregunte a el – dijo Julián – estuvo de acuerdo y era para que el pudiera salir ya que el dependería del Estado de México, quería que volviera pues aquí esta.
Porque no me lo consultaste – dijo mi tía.
Para que, dime – respondió Julián – si desde que llegamos lo acusas, haces que se peleen, dime una cosa para eso querías que volviera.
Cállate – respondió mi tía – no sabes nada o dime tuviste miedo de perder a tu familia, tu y yo sabemos que algún día va a pasar, algún día vendrá por Dalia y por Yariel o por mí.
Mirian cálmate – dijo Julián – te dije que no te preocupes.
Sabes algún día Rerdrik sabrá la verdad y ni tu o yo lo evitaremos – dijo mi tía antes de salir de la cocina.
Yariel – dijo Julián – perdón por todo esto.
Descuida – dijo mi hermano – es mejor saber la verdad, así que Rerdrik dinos porque no llegaste ayer.
Me cayó una computadora en la cabeza así que perdí la conciencia por un par de horas, al despertar me di cuenta quedé encerrado – dije mirando a Julián – y mi teléfono se apagó.
Yariel ve por el botiquín – dijo Julián levantándose.
Yariel salió de la cocina y Julián se acercó a mí.
Puedo ver – dijo antes de ver mi nuca – no es grave por suerte.
Yariel entro a la cocina con el botiquín y Julián abrió el botiquín.
Bueno, limpiaremos la herida – dijo Julián.
Limpio y curo la herida, después su teléfono sonó haciendo que dejara las vendas arriba de la encimera para contestar, así que Yariel y yo las guardamos; Julián volvió a entrar y me miro.
Quien es Grecia – dijo Julián – y porque ella llego a casa hasta hoy.
Lo que te dije es verdad, pero no te dije que la persona que me hallo fue Mar – dije – nos dejaron encerrados a los dos.
Y porque no me dijiste – pregunto.
Porque no quiero que la investigues – respondí – no quería que ella se viera involucrada.
No la investigare – respondió – pero a la próxima dime la verdad, ahora ve a descansar.
Está bien – dije levantándome del asiento.
Caminé hasta mi habitación y me acosté para quedar dormido.

                        ***
Me desperté a las dos de la tarde, así que me duche y baje a comer algo; Yariel estaba en la cocina.
Ten – dijo pasándome un plato.
Gracias – dije tomándolo, me senté en una de las sillas de la encimera y empecé a comer.
Dalia ya casi llega – aviso Yariel – te quiere ver estaba preocupada después de lo de ayer.
Está bien – respondí.
Termine de comer y lave los platos cuando la puerta principal se abrió y Dalia entro corriendo a la cocina.
Rerdrik – dijo abrazándome – estas bien.
Si – respondí.
Seguro, Julián me conto porque faltaste ayer – dijo separándose de mí.
Tranquila – respondí.
Yariel tiene suerte de quedarse aquí – dijo – mi tía está furiosa, pero se le pasara.
Eso espero – respondió Yariel.
Estuvimos hablando unas horas y después jugamos unos juegos de mesas, cuando se abrió la puerta.
Rerdrik – dijo Julián.
En la sala de estar – respondí.
Entro Julián acompañada de Estefanía y después Mar.
Que haces aquí – pregunte.
Quería saber cómo estaba – respondió Mar.
Estoy bien – respondí – quieres jugar a las cartas.
Rerdrik va ganado – dijo Dalia.
Está bien – respondió Mar.
Estefanía ven a jugar – dije mirando a Estefanía.
Bueno – respondió – y tu Julián que harás.
Tengo unos informes que hacer – respondió Julián mirándome – gracias al señorito de allá.
Dalia repartió las cartas y empezó el juego.
Te ganare Aedan – dijo Mar.
Eso veremos – respondí.
Julián me miro antes de irse, Estefanía también me miro y después se concentró. Al final gano Dalia o más bien la deje ganar.
Y ahora que hacemos – pregunto Yariel.
Y si vemos una película – respondió Estefanía.
Si veamos una película – respondió Dalia y después miro a Mar – tu quieres ver una película.
Claro – dijo Mar con una sonrisa.
Rerdrik busca una película – dijo Estefanía.
Bueno, cual quieren ver – pregunte mirando a Dalia.
Tal vez, orgullo y prejuicio – respondió Dalia.
Si – respondió Mar – quería ver la adaptación.
Bueno la buscare – respondí despues de buscar la película en mi teléfono – ya la encontré.
Conecte la película para poder ver la película mientras que Yariel hacia las palomitas y Dalia traía los refrescos.
YA – grite para que regresaran al salón de estar.
Cuando llegaron y se acomodaron, pude reproducir la película.
Silencio – dijo Dalia.
Si ya va a iniciar – respondió Mar.
Al terminar la película recogimos los vasos de los refrescos y al terminar de ordenar Julián bajo ya que había estado en su habitación la mayoría de la tarde, Mar recibió una llamada así que respondió en la cocina ya que estábamos en la sala de estar.
Rerdrik recuerda tu entrenamiento – dijo Julián.
No se me olvidara – dije para despues mirar la hora.
Mar entro a la sala de estar y miro a Estefanía.
Me tengo que ir – aviso.
Me quedare un rato más – dijo Estefanía.
Está bien – respondió Mar.
Te llevo – respondí haciendo que Mar y Estefanía me miraran -  además también tengo un compromiso.
Está bien – respondió Mar.
Me levante y camine a mi habitación tome mi mochila deportiva para despues bajar, tome las llaves y los cascos.
Mar – dije entrando a la sala de estar – nos vamos.
Claro – dijo – adiós.
Adiós – dijo Dalia – espero verte pronto.
Y yo también – respondió Mar.
Rerdrik que avisas cuando llegas o si pasa algo – respondió Julián.
Está bien – respondí antes de salir de la casa.
Al llegar a la motocicleta subí y me puse el casco, despues encendí la motocicleta y Mar subió nos dirigimos a su casa. Al llegar frene y note que alguien salió de la casa cuando llego hasta donde estábamos se me hizo familiar, Mar se debajo de la motocicleta y se quitó el casco
Mar donde estabas – dijo – ellos quieren hablar contigo.
Saben lo del instituto – pregunto Mar.
Si ya saben – respondió mirando al suelo y despues mirándome – ah, hola y tu quien eres.
Soy Rerdrik – respondí.
Es el Aedan Rerdrik – dijo Mar.
Ah, tú también quedaste encerrado en el instituto – dijo la chica.
Si – respondí confundido.
Soy Marisol la hermana mayor de Mar – dijo – me alegra que no hay estado hay sola toda la noche pudo haber sido peligroso y se nota que eres un buen chico.
No supe que responder así que Mar hablo por mí.
Si claro – respondió – no estuvo hay porque quiso.
Solo fue un accidente, en si ese día debía de estar en otro lugar – dije – pero creo que Mar se sabe cuidar sola, o por lo menos tirar libros.
Tienes razón – respondió Marisol – aunque gracias por acompañarla y traerla a casa.
Descuida – respondí despues mire a Mar que estaba mirando a suelo como si se fuera perdido en algún punto de la conversación – bueno, me tengo que ir.
Bueno, cuídate – respondió Marisol.
Adiós – dijo Mar dándome el casco.
Acelere y me dirigí al lugar donde entrenaba por el momento, al llegar frene y apague la motocicleta para despues entrar. Cuando entré me dirigí a los vestidores, deje la maleta deportiva y despues me puse los guantes de boxing, me dirigí al área donde entrenaría.
Hola Rerdrik – dijo el Agente Juárez.
Hola – respondí.
Listo – pregunto.
Listo – respondí antes de empezar a entrenar.
Despues de un rato de haber empezado a entrenar el Agente Juárez me reto a una boxear contra él y acepte.
Te ganare – dijo.
Eso tengo que verlo – respondí.
Despues de un rato le gane.
Te lo dije – le dije al Agente Juárez.
Julián te entreno bien – dijo el Agente Juárez.
Lo sé – dije – bueno me iré a duchar.
Me camine a los vestidores, busque la ropa que traía en la mochila deportiva y despues me duche, aliste para regresar a casa; al salir del gimnasio recibí una llamada.
Buenas noches con quien hablo – dije respondiendo el teléfono.
Rerdrik, soy Marisol – respondió llorando.
Ah, hola Marisol – respondí – que pasa.
Es Mar salió corriendo de la casa y no sé dónde está – dijo llorando.
Que paso – pregunte.
Se enteró que abusaron de ella cuando era niña – dijo llorando – que el único que se dio cuenta fue Liam nuestro hermano mayor, Rerdrik ayúdame a encontrarla por favor.
Está bien – dije colgando y subiendo a la motocicleta.
Encendí la motocicleta y me dirigí al parque, al llegar la vi en los columpios así que me acerque a ella; Mar estaba llorando y al verme me acerco a mí y me abrazo, nunca la había mirado llorar.
Todo estará bien – dije – ven vamos.
La guie hasta mi motocicleta, subí y despues la encendí, ayude a Mar ponerse el casco y me puse el mío, y acelere, nos dirigíamos a su casa.
Donde vamos – pregunto Mar.
A tu casa - respondí.
No, para – dijo y al no ver respuesta empezó a golpearme en la espalda – para, por favor.
No te muevas – dije.
Aedan por favor no me lleves ahí – respondió.
Siguió tratando hacer que parara y se dio por vencida, lo cual me preocupo ya que no insistía y después otro sonido llamo mi atención, sentí algo que impacto mi cuerpo y despues todo se volvió negro.

6- Renacer

Mar

Entre a la casa después que Aedan se fuera, al entrar a la sala de estar mire a mis padres.
Hola - dije haciendo que ellos me miraran.
Donde estabas - preguntaron.
Estaba con Estefanía - dije con firmeza.
Porque no volviste ayer - preguntaron.
Me encerraron en la biblioteca - respondí.
Segura, te hemos dado confianza y nos has fallado - dijeron.
Ustedes no saben lo que ocurre en mi vida porque no están y lamento haberles fallado, pero es verdad me encerraron - dije.
Es verdad - dijo Marisol - por lo menos Rerdrik estuvo con ella y la trajo a casa.
¿Quién es Rerdrik? - preguntó mi madre.
Un amigo - respondí firmemente.
Entonces él también estuvo ahí - preguntó mi madre.
No sabía qué responder, lo único que sabía era que sin importar lo que dijeran iba a estar mal para ellos.
Contesta de una vez - dijo mirándome.
Si - respondí - se golpeó por accidente con una computadora.
Me has decepcionado - respondió.
Te he decepcionado muchas veces - respondí - porque no se van a trabajar y no se preocupen por mí, así como siempre lo han hecho.
No digas eso - dijo mi madre - tú no sabes lo mucho que nos ha lastimado, lo mucho que nos hemos culpado por lo que te paso.
Y que me paso dime de una vez - dije mirándola.
Mi madre empezó a llorar y mi padre también.
Lo lamento mucho - dijo mi padre.
Sufriste un abuso - dijo mi madre llorando.
Qué - dije sorprendida y confundida.
Abusaron de ti - dijo mi padre - fue mi primo, lo siento hija.
Tu... tu hermano se dio cuenta y me insistió, pero no le hice caso hasta que una vez huiste y te atropellaron - dijo mi madre - el caso procedió a la corte, pero no recordabas nada.
Sentí un dolor pecho que crecía y sentía las lágrimas correr por mis mejillas, mi madre se acercó a mí y yo salí corriendo de la casa, me dirigí al parque de niños; recordaba cada vez que mi hermano me llevaba a escondidas del primo de mi padre, cada vez que lloraba de noche él estuvo para mí, me estaba cuidando para que no volviera a pasar nada malo y yo nunca me di cuenta, las lágrimas corrían por mis mejillas.
Porque - susurra - porque me sucedió a mí, porque mi hermano se fue.
"Él me cuidaría, él estaría para mí, porque no entiendo"
Escuché una motocicleta a lo lejos y unos minutos después mire a Aedan, me levanté y me acerque a él y lo abrace fuerte mientras que lloraba.
Todo estará bien - dijo abrazándome.
Me guió hasta su motocicleta, se subió y la encendió, me ayudó a ponerme el casco y después se puso el suyo, subí a la motocicleta.
A dónde vamos - pregunté Mar.
A tu casa - respondió.
No, para la motocicleta - le dije golpeándome.
No te muevas - respondió.
Por favor, no me lleves ahí - dije llorando- por favor Aedan.
Las lágrimas volvieron a derramarse por mis mejillas, mire las estrellas o las pocas que había y en ese momento escuche un ruido que me llamo la atención después todo se volvio negro.

Julián

Estaba cocinando ya que Rerdrik ya llevaba tiempo sin comer bien, Yariel, Estefanía y Dalia entraron a la cocina.
Julián qué te parece la relación de Rerdrik y Grecia - me preguntó Yariel.
Yo creo que terminaran juntos - dijo Dalia sonriendo y después mirando a Estefanía - y tú que piensas.
No sé qué pensar - respondió Estefanía - lo único que sé es que Karla se enojara,
¿Quién es Karla? - pregunto Dalia.
Una chica del instituto - respondió Estefanía - dice que le gusta.
Chicos no se preocupen dejen a Rerdrik con su vida - respondí - sé que él sabe que hacer, pero me preocupa que el pasado de Rerdrik la afecte a ella.
Tienes razón - respondió Yariel.
El teléfono de la casa empezó a sonar entonces Yariel fue por él, al entrar de nuevo a la cocina me entregó el teléfono.
Es para ti - dijo mirándome.
Buenas noches, hablo con la señora Julián Montoya - dijo la señorita a través del teléfono - la tutora legal de Aedan Rerdrik Miller Myers.
Claro - respondí - que hizo.
Señora su hijo tuvo un accidente - dijo la señorita a través del teléfono - él y otra joven Grecia, sufrieron un accidente automovilístico.
Está bien - dije en un hilo de voz, otra vez paso lo mismo - él está bien.
Su hijo está grave señora - dijo La señorita - y también la joven.
En cual hospital están - dije, haciendo que Dalia, Yariel y Estefanía me miraron con preocupación - dígame por favor.
Está en el Evergreenhealth Medical Center - dijo la señorita.
Voy para allá - respondí.
Colgué el teléfono, corrí hasta mi habitación, tomé mi bolsa y volví a bajar.
Que paso - pregunto Dalia.
Es Rerdrik - dije - vamos salgan.
Los tres corrieron a traer sus cosas y salieron para después subirse al auto, la casa había quedado cerrada, encendí el auto y me dirigí al hospital donde se hallaba Rerdrik. Al llegar entramos y me dirigí al mostrador para pedir información de él.
Buenas noches - dije mirando a la señora - me puede dar información de Rerdrik Miller Myers y Grecia Villanueva León.
La joven está en una operación complicada y riesgosa - dijo la enfermera - y el joven está en una operación igual de complicada y riesgosa, por favor vayan a tomar asiento y esperen allí.
Está bien - dije para después dirigirse a la sala de espera del hospital.
Estefanía me miro extrañada y preocupada.
Porque Rerdrik seguí con Grecia - dijo Estefanía.
No sé - dije tomando asiento - ven siéntate.
Una familia entró llorando a la sala de espera.
Estefanía - dijo una chica acercándose a Estefanía llorando.
Que paso - pregunto Estefanía.
Todo es mi culpa, yo lo llame y le dije que la buscara - dijo la chica - ella se enteró lo que le sucedió de pequeña y salió llorando de la casa y lo llame para que me ayudara a buscarla no sabía que iba a pasar esto.
Tu quien eres - pregunte.
Ella es la hermana de Grecia - dijo Estefanía y después miró a la chica - ella es la madre de Rerdrik.
Lo siento mucho, señora - dijo llorando.
Descuida - dije - no es la primera vez que le sucede esto, todo saldrá bien.
Cómo - preguntó Estefanía.
Si, hace un año sufrió un accidente - dije mirando al suelo - ellos estarán bien.
Llegaron unos señores y caminaron hacia donde estaba.
Buenas noches - dijeron - somos los padres de Grecia.
Buenas noches - dije - soy la tutora legal de Rerdrik, la señora segura me recuerda del hospital.
Ah, si - dijo mirando a Yariel - tu eres el chico que estuvo tanto tiempo en coma.
Yariel movió la cabeza en signo de confirmación y me miró.
Doctora Villanueva lo siento por esta situación - dije seria.
Descuida, es nuestra culpa - dijo mirando al suelo.
Dos doctores entraron a la sala de espera.
Familiares de Miramar Villanueva - dijo uno de los doctores.
Somos nosotros - dijo el señor Villanueva.
Señores su hija está fuera de peligro - dijo el doctor - está en la habitación 45, pueden ir a verla.
Gracias - dijo la señora antes de salir de la sala.
El otro doctor se acercó más al medio de la habitación y habló.
Familiares de Rerdrik Miller - dijo el otro doctor.
Nosotros - respondí acercándome.
Señora, su hijo está en cuidados paliativos - dijo el doctor - esas siguientes horas son muy importantes para la vida de su hijo.
Estará bien - dije preocupada.
No sabemos todavía - respondió - solo queda esperar a ver si sobrevive esta noche.
No dije nada más, no sabía que decir, solo asentí. Sabía que Rerdrik sobreviviría y por mi cabeza solo pasaba que era fuerte.
Podemos verlo - preguntó Estefanía,
Solo una persona a la vez - respondió el doctor.
Es mejor que lo vea Julián - dijo Yariel.
Si, nosotros lo veremos después - dijo Dalia.
Está bien - dijo Estefanía.
Señora - dijo el doctor haciendo que lo mirara - sígame.
Está bien - dije casi como un susurro.
Salimos de la sala de espera y nos dirigimos al ascensor, el doctor pulso el botón de tercer piso, el ascensor empezó a moverse y cuando se detuvo se abrieron las puertas, caminamos por el pasillo hasta que llegamos.
Señora puede verlo por esta ventana - explicó el doctor - no puede entrar.
Está bien - respondí mientras miraba a Rerdrik por el cristal.
Tenía un tubo de respiración, tenía un brazo roto, tenía golpes recientes por el accidente, nunca lo había visto así, las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas.
Lucha - susurré - lucha por tu vida, has pasado por muchas situaciones y llegaste hasta aquí, no te rindas por favor.
En ese instante me recordé cada momento que viví con Rerdrik y Milagros su madre, ella y yo nos hicimos amigas, ella me confió a su hijo y ahora está luchando por su vida.
Señora, ya debe volver a la sala de espera - dijo una enfermera.
Asentí para empezar a caminar por el pasillo, entré en el ascensor después que una doctora saliera, pulse el botón del primer piso, empezó a moverse y se detuvo en el segundo piso, la señora Villanueva entró en el ascensor.
Y cómo está su hijo - preguntó mientras que el ascensor volvió a moverse.
Está luchando por su vida - dije mirándola.
Lo lamento mucho - dijo mirándome sorprendida y preocupada.
Descuida no sea muerto - dije con un poco de indiferencia - y su hija como esta.
Bien - respondió - no se ha despertado aún.
Ah - respondí mientras que el ascensor se detenía y se abrieron las puertas - me avisa como sigue por favor.
Está bien - dijo la señora.
Salí del ascensor y me dirigí a la sala de espera, los chicos estaban allí.
Dalia y Estefanía deberían irse - dije mirándolas.
Pero... - dijo Estefanía y la interrumpí.
Vayan estará bien - dije mirándolas.
Está bien - dijo mirando a Dalia.
Llamaré a un taxi - avise para sacar mi teléfono del bolsillo del pantalón.
Llame al taxi para después acompañarlas afuera del hospital.
Chicas tengan cuidado - dijo mirando el taxi llegar - me llaman cuando lleguen a casa.
Está bien - dijeron para subirse al taxi
Adiós - dije antes de que el taxi se fuera.

Mar

Escuché unos pasos salir de la habitación y después abrí los ojos, estaba en el hospital.
"Que hago aquí, ya recuerdo el accidente"
Me senté en la cama lentamente y después me levanté, tenía que buscar a Aedan así que me quite la guía del suero y me camine hasta afuera de la habitación, había una señora limpiando el corredor y una enfermera hablando con ella, me acerque a ellas.
Dónde está - pregunté mareada.
Quien - respondió la enfermera mirando a la señora de limpieza.
El chico que venía conmigo - respondí preocupada.
Ah, está en cuidados paliativos - respondió - en el piso de abajo, en la habitación 78.
Me dirigí al ascensor mientras me sujetaba en la pared, al entrar en el ascensor pulsé el botón del segundo piso, me senté y al abrirse la puerta, me levanté como pude. Llegue hasta cuidados paliativos, llegue hasta la habitación 78 donde estaba Aedan y entré a su habitación.
Aedan... -dije mirándolo en esa camilla y las lágrimas empezaron a escapar - lo siento, por favor no te mueras, Aedan escúchame no te mueras por favor.
Mi cuerpo empezó a pesar y de repente caí, traté de levantarme, pero no sirvió de mucho, todo se volvió negro.

Julián

Estuve un tiempo en sala de esperas cuando una joven entró llorando y se acercó a mí.
Perdón por molestarla - dijo tratando de no llorar - señora ha visto a Grecia.
No, porque - pregunte mirándola.
Porque no aparece - dijo llorando.
Me levanté y caminé hacia donde se encontraba la secretaria.
Señorita, quisiera preguntar por una joven Grecia Villanueva León - dije con firmeza.
Lo lamento porque la joven se fue - dijo - no sabemos dónde está.
Como no van a saber - dije furiosa.
Me dirigí al ascensor y la chica me siguió, pulsé el tercer botón y el ascensor empezó a moverse, al llegar al tercer piso me dirigí a la habitación de Aedan, pero nadie estaba en la ventanilla, así que entré y ahí estaba tirada en el suelo.
Aquí está - dije a la chica que estaba atrás mío.
La levanté del suelo y la acomodé en un sillón que se encontraba a la par de la camilla donde se encontraba Aedan.
Llamaré a la enfermera - dije mirando a la hermana de Grecia.
Salí corriendo de la habitación, baje por la escalera al llegar al segundo piso baje y escuche a una voz, entré por la puerta y mire a una doctora que estaba con una enfermera.
Ya encontré a la joven - dije mirándola fijamente - a Grecia Villanueva.
¿Dónde está? - preguntó la doctora preocupada.
En la habitación 78 - respondí, la doctora me miró sorprendida.
Es la habitación de su hijo - respondió - vamos.
Subimos por las escaleras, al llegar a la habitación la doctora se sorprendió al ver a Grecia ahí.
Cómo supo - murmuró la doctora.
En ese momento Aedan abrió los ojos y miró a Mar en el sillón, trato de levantarse, pero lo detuve seguí con el tubo al darse cuenta me miró.
Tranquilo - dije mirándolo.
La doctora lo miró sorprendida y un doctor entró por la puerta, al ver a Aedan consciente llamó a una enfermera, al llegar traía un tubo de respiración más pequeño.
Señora y joven salgan tenemos que revisarlo - dijo el doctor.
Está bien - respondí antes de salir de la habitación.

Rerdrik

Escuché unas voces muy cerca así que abrí los ojos, lo primero que vi fue a Mar estaba dormida en un sillón y traía puesto un traje de paciente de un hospital, al verla así trate de levantarme ignorando el dolor que sentí en mi cuerpo.
Tranquilo - dijo Julián fijamente.
La doctora me miró sorprendida y un doctor entró por la puerta, fue cuando noté un tubo de respiración que estaba en mi boca.
Señora y joven salgan de la habitación tenemos que revisarlo - dijo el doctor mirándolo.
Está bien - respondió Julián para después salir de la habitación.
Enfermera administrarle la anestesia para poder cambiarle el tubo de respiración - dijo el doctor a la enfermera.
Ya traen una camilla para llevarla a su habitación - dijo la doctora y después me miró - tu novia te ama mucho para llegar hasta aquí.
"Que me perdí... está mal, Mar es solo una amiga"
La enfermera me inyectó y después de unos minutos, todo me daba vuelta y lo poco que distinguí fue el doctor quitándome el tubo que estaba en mi boca y poniéndome el otro, después me dormí.

****
Abrí los ojos y noté que estaba en una habitación diferente, Julián estaba sentada en una silla a la par de la cama, al verme se levantó de golpe.
Te sientes bien - preguntó mirándome fijamente.
Si - dije y todos los recuerdos regresaron a mí - dónde está Mar.
Está en la habitación de al lado - respondió - acaba de despertar, en ese momento se escucharon gritos.
Cuando me iban a decir - dijo alguien al otro lado de la pared.
Mar, no queríamos que te la pasaras mal por un error nuestro - era la voz de una mujer.
Pero si me dejaron sola, madre no ves el daño que me han causado - dijo Mar - ustedes me ocultaron mi pasado, sé que es doloroso, pero quiero si- saber quién me hi- hizo tanto daño.
Fue tu tío - dijo un hombre - perdónanos, hija perdón por no poderte cuidar.
Después de eso no se escuchó más nada solo llanto; la chica alegre y con frases de inspiración lloraba por su pasado.
"Al final todos tenemos nuestros pasados oscuros"
Estuve en el hospital por un par de semanas, Dalia y Estefanía venían a visitarme, de vez en cuando venía Karla.
Hola - dijo Estefanía entrando a la habitación.
Hola, Aedan - dijo Karla entrando después de Estefanía, al escuchar ese nombre no pude evitar poner una mueca -que pasa, te incomodé.
No me gusta ese nombre - dije serio.
Porque - pregunto intrigada.
Por algo - respondí para después mirar a Estefanía - donde está Mar.
En casa - respondió mirando a Karla.
Nadie sabe nada - pregunte serio.
No - respondió - ni nadie lo sabrá, tranquilo.
Confió en ti, Estefanía - dije para después tomar un libro.
Cuando te vas a tu casa - preguntó Karla.
Mañana - respondí - después que me quiten este yeso.
Quieres que venga - pregunto nerviosa.
No, gracias - respondí - me iré temprano, estarán en clases.
Bueno - respondió mirando el suelo.

****
En la mañana me quitaron el yeso y me dieron de alta; al llegar a la casa subí a mi habitación, Yariel estaba con mi tía ese día.
Rerdrik dúchate - dijo Julián.
Está bien - dije para después caminar al baño, me duché y cuando salí ya estaba listo.
Baje a la cocina por un vaso de agua y volví a mi habitación, agarré un libro y me senté en la silla del escritorio y empecé a leer, no sé cuando tiempo pase allí hasta que Yariel llegó.
Vas a cenar - preguntó con una sonrisa.
Si - dije poniendo el libro sobre el escritorio y poniéndome de pie - vamos.
Bajamos a la cocina, miré a Julián que estaba hablando por teléfono, al vernos entrar colgó y sirvió la comida y después tomó asiento.
Yariel ya estás inscrito en clases virtuales, al final de este año terminarás tus estudios y podrás ir con Rerdrik - dijo Julián mirando a Yariel y después me miró - Rerdrik mañana te llevaré al instituto, y te traerán un carro.
Está bien - dije para empezar a comer.
Nadie dijo nada más, cuando terminamos de cenar tuve que lavar los platos y después subí a mi habitación. Cerré la puerta después de acostarme en mi cama y leer un libro que agarré del escritorio, pero no podía dejar de pensar en Mar.
"¿Cómo estará?, ¿Cómo se sentirá?"
"Debería ir a su casa y hablar con ella"
No es una mala idea conciencia, pero no puedo ir.
Sin darme cuenta me quedé dormida, pero volvieron las pesadillas, así que me desperté en la madrugada y me dirigí al parque. Al llegar me senté en el columpio y estuve allí unas horas, pero Mar no llegó.
Espero que estés bien - dije mirando las estrellas.
"Vamos a su casa o no quieres verla, la extrañas mucho o no"
Cállate conciencia.
Regrese a la casa, al llegar camine hasta la cocina y note que eran las cuatro de la madrugada, tome un vaso de agua para después subí a mi habitación y toque la cicatriz que el accidente había dejado en mi mano y sin darme cuenta me quedé dormido.

****

Rerdrik despierta - dijo Julián haciendo que abriera los ojos - ya son las siete y treinta.
Me levanté de un salto, caminé hasta el closet y tomé el uniforme del instituto para después dirigirme al baño. Salí veinte minutos después, baje y tome mi mochila, Julián había llamado un taxi. Al llegar a instituto pague el taxi y entré al instituto, me dirigí a la cafetería y ordene lo mismo que siempre después me camine al salón, tome asiento en la última fila de asiento y espere a que llegara Mar, pero no llegó; en la clase de inglés Karla se acercó a mí.
Hola Rerdrik - dijo con una sonrisa- como estas... porque tuviste el accidente, sabias Grecia también tuvo un accidente, pero aún no regresa al instituto.
Estoy bien - dije respondiendo su primera pregunta - Mar no ha vuelto...
Si es muy raro, ella es muy aplicada y falta lo menos posible - dijo pensando - aunque ha faltado mucho.
Saqué mi teléfono del bolsillo de mi pantalón y llamé a Mar, pero no respondió así que le escribí; al finalizar las clases regresé a la casa y leí un poco, esa noche no cene no deje de pensar en Mar.
"Estas preocupado, ve a su casa, anda o no quieres"
No, no puedo ir, no me dejaran verla...Julián no me dejará ir.
Me acerqué al escritorio para tomar una hoja y un lapicero, después me senté y empecé a escribir.

Cada sentimiento quema ya que no estas para poderlos controlar
a tu antojo, jamás entenderé como lo haces si jamás permití que nadie ocupara ese lugar que tomaste en mi corazón, haciendo que este latiera,
en mis pensamientos solo estás tú, eres ese mar que ha calmado la tormenta
que había en mi interior... te encontraré de nuevo para decírtelo que daría mi miserable vida por la tuya que brilla cada momento, seguirás aquí, aunque yo me vaya...

Después arrugue la hoja y regrese a mi cama, aunque no pude dormir así que busqué mis audífonos y escuché unas canciones de Coldplay.

7- ¿Dónde estás?

Aedan

Al despertar note que aun sonaba la música, así que me levante y pause la canción, camine hacia el baño entré y salí después de unos minutos, al pasar al frente de un calendario note que faltaban tres días para mi cumpleaños, seguí Julián, para mí solo fue un día donde tuve que sobrevivir y me termine perdiendo. Al llegar a la cocina Yariel y Julián estaban hablando o más bien susurrando, al notar que estaba en la habitación dejaron su conversación y Yariel empezó a comer su desayuno.

Como amaneciste - pregunto Julián mirándome.

Con dolor de cabeza - respondí sirviendo mi desayuno.

Sabes que odio cuando empiezas así - dijo con tristeza.

No sé qué te refieres - mentí, mientras que me sentaba a la par de Yariel.

Si sabes - dijo tomando aire - sé que es difícil para ti... estas fechas te trae muchos recuerdos solo te pido que dejes a tu familia apoyarte.

No te preocupes por mí, Julián - respondí para después empezar a comer.

El lunes necesito que llegues temprano - dijo mirándome y después miro a Yariel - y tu también.

Es sábado Julián, tranquila - dije para tomar un bocado de mi desayuno.

Rerdrik cuando termines subes y te alistas - dijo mientras miraba un mensaje en su celular - y tu también Yariel.

A donde vamos - pregunte mirándola.

Tu y yo vamos por un carro, no te daré otra motocicleta - dijo mando a Yariel - y Yariel va a sus clases de manejo.

Ah, entiendo - dije, terminando mi desayuno.

Subí a mi habitación, tomé un pantalón y una camisa para después dirigirme al baño, salí después de ducharme y después me dirigí a mi habitación. Al estar listo, me dirigí al salón de estar, Julián estaba hablando por teléfono al verme entrar colgó.

Rerdrik podrás elegir tu solo el carro - dijo seria - tendré que ir a la oficina.

Está bien - dije confundido - Julián paso algo.

No, nada - respondió firmemente - solo tengo que hacer un papeleo,

Está bien - dije cuando Yariel entro a la habitación.

Vamos - dijo Julián saliendo de la habitación y de la casa.

Paso algo - pregunto Yariel.

Creo que no - respondí saliendo de la habitación y de la casa.

Ya Julián había encendido el carro y ya está al frente de la casa, entré al carro y unos minutos después Yariel entró también al carro, Julián acelero.

Primero vamos a la clase de manejo - dijo Julián - Rerdrik pasara por ti.

Está bien - respondió Yariel.

Cuantas clases son - pregunte mientras miraba por la ventanilla.

Son dos clases - respondió Julián - hoy y mañana las de carro.

Y las de motocicleta - pregunté.

Son la siguiente semana - respondió.

Freno en el edificio donde yo tomaba clases de boxeo, ellos salieron del auto y entraron, unos minutos después Julián salió.

Ahora vamos a la agencia para comprar el carro - dijo acelerando.

Julián todo está bien verdad - pregunte.

Si claro - respondió.

Al llegar bajé del auto, y entré al edificio un señor me mostro algunos autos, elegí un auto deportivo negro. Firme los papeles y lo pague, el señor me dio las llaves; entré al carro y lo encendí, después me dirigí a solicitar una placa para el auto. Al llegar al lugar solicite la placa para el auto y la pague, le puse la placa al auto y después me dirigí a la casa, pase por Yariel que me esperaba.

Bonito, verdad - dije al frenar.

Si - respondí poniéndose el cinturón de seguridad - vamos.

Acelere al llegar a la casa frené, quite las llaves y salí del auto para después entrar a la casa.

Julián

Después de dejar a Yariel en sus clases de manejo y a Rerdrik en la agencia, fui directamente a la oficina, el Agente Rojas me contacto y realmente siento que algo está mal. Al llegar me estacione en el estacionamiento del edificio, camine hasta al ascensor y toque el botón del quinto piso, al llegar me dirigí a la oficina del Agente Rojas y toque la puerta.

Pase - respondió Rojas, haciendo que yo abriera la puerta y entrara.

Que sucede - pregunte nerviosa y preocupada.

Los niños están en peligro - respondió e hizo una pausa para tomar aire - y Rerdrik es el que más corre peligro.

Que sucede - dije en un hilo de voz.

Los asesinos lo están buscando, llegaron hasta Argentina - dijo, mientras que empezó a buscar algo en su computadora - los dos sabemos que Argentina es una fachada, ustedes nunca fueron ahí pero el Agente Gómez estaba de vacaciones en ese país.

Y le sucedió algo - pregunte nerviosa.

Lo asesinaron, lo encontraron en la noche - dijo volteando la computadora hacia donde yo me encontraba.

La imagen más cruel de un asesinado, había sangre por todos lados y una nota escrita con la misma sangre.

Vamos por ti... estamos cada vez más cerca, no te esconderás por mucho tiempo niño.

Sentí como mi mundo caía de nuevo, mi cuerpo se debilito así que me senté en uno de los asientos.

Julián los dos sabíamos que iba a pasar esto - dijo Rojas.

El merece ser feliz... - dije pensando - él se merece la verdad, necesita saber quién realmente era su padre.

No, podemos decirle - respondió sin dudarlo - se lo prometimos.

Pero... Rerdrik lo merece, si le pasa algo - dije e hice una pausa para tomar aire - si le pasa algo por lo menos debe saber porque lo quieren matar.

El agente Rojas pensó unos instantes y después me miro.

Tienes razón - dijo dudando - pero... no debe saber nada que lo están buscando.

De acuerdo, no sabrá nada - dije, yo tampoco lo quería preocupar mucho.

Cuando le vas a decir - pregunto, hace dos años que el agente Rojas no habla con Rerdrik así que yo sería la que le debería decir.

Hoy - dije sin pensar - llamare a Mirian.

Lo hare yo - dijo tomando su teléfono.

Entonces llamare a Dalia - dije levantándome y saliendo de la oficina.

Tome mi teléfono y marque el nuero de Dalia, al segundo sonido respondió.

Hola Julián - saludo.

Dalia puedes venir a mi casa hoy - dije sin darle largas al asunto.

Está bien, voy para allá - dijo antes de colgar.

Entré de nuevo a la oficina.

Que te dijo - le pregunte a Rojas.

Ya va para tu casa - respondió.

Bueno, me iré - dije antes de salir de la oficina.

Entré en el ascensor y pulse el botón del estacionamiento, después camine hasta mi auto, entré y lo encendí para después acelerar. Al llegar a la casa note el auto de Rerdrik era un deportivo.

Este niño y sus gustos... se quiere matar solo

Me dirigí a la casa y entré a la casa, Yariel y Rerdrik estaba en un lado de la sala de estar mientras que Dalia y Mirian estaba en el otro.

Que sucede - pregunto Rerdrik.

Sé que lo que diré será doloroso - inicie - pero deben saberlo... su padre era un agente encubierto, su último trabajo no salió como esperábamos y lo buscaron al encontrarlo, descubrieron que tenía familia, pero nunca se enteraron que tenía tres hijos y. sol conocieron a Rerdrik y a Yariel, ellos fueron responsable del accidente de Yariel por eso era que no se permitía que lo visitaran mucho.

Porque no me lo dijiste antes - dijo Rerdrik, no supe que responder - ¡Responde!

Rerdrik... le prometí que nunca se lo diría, pero... no quiero que sigan viviendo así.

Mi madre lo sabía - pregunto.

Si, lo sabía - conteste.

Hubo un silencio incomodo hasta que Rerdrik volvió hablar.

Entonces por eso lo mataron... y por eso mataron a mi madre... - dijo susurrando.

No el motivo principal - dije, haciendo que Rerdrik me mirara.

Entonces cual es - pregunto enojado.

Tu padre tenía información que los podría afectar por eso lo mataron y te buscaron - respondí.

Y eso hace la diferencia - dijo.

No. lo lamento - dije susurrando.

No es tu culpa - respondió - tu no destruiste esta familia, tu no le pusiste un arma a la cabeza a mi madre...

Fue lo último que dijo antes de salir de la casa y tomar las llaves de su auto, Dalia lo siguió.

Aedan no te vayas - grito afuera de la casa - así no, por favor.

No hubo respuesta de Rerdrik, él solo acelero, unos minutos después Dalia entro a la casa.

Julián haz algo - me dijo llorando.

Lo sentó - susurre antes de subir a mi habitación.

Rerdrik

No se adonde me dirigía solamente conduce, hasta que una carretera se me hizo familiar, era la misma carretera que mi padre y yo recorrimos para ir al supermercado hace tantos años, me detuve en el lugar donde mi padre murió.

Porque me mentiste – susurre arrodillado en la orilla de la carretera.

Golpee el pavimento, estaba enojado me habían engañado durante mucho tiempo, mire el cielo nocturno y las estrellas.

We deservid te Ruth – susurre mirando la luna.

Después de unos minutos me levante y subí al auto, conduce unos diez minutos hasta que una biblioteca se me hizo familiar así que estacione al frente de la biblioteca y entre. Una campana sonó al abrir la puerta, un hombre mayor estaba en el mostrador.

Buenas noches – dijo mirándome.

Buenas noches – respondí caminando hasta el mostrador.

Tienes un libro de medicina – pregunte al llegar al mostrador.

Si, por allá – dijo señalando con la cabeza la antepenúltima fila.

Gracias - respondí para después empecé a caminar hacia donde me había indicado.

Al llegar empecé a buscar un libro de anatomía y otro de cirugías, después regresé al mostrador para poder llevarme los libros.

Me llevare estos – dije haciendo que el señor me mirara.

Está bien, en llena este documento – dijo dándome una hoja y un lapicero.

Ahora me recuerdo – susurro para después agacharse detrás del mostrador.

Señor ya en llené esto – dije terminando de firmar los documentos – me los puedo llevar.

Si p-pero espera muchacho – respondió buscando algo detrás del mostrador – ya lo encontré.

Después de unos minutos se levantó de nuevo y me dio algo, al principio no sabía que era, pero después me di cuenta que era el collar que me había dado mi padre el ultimo día que vivió, tenía el dejen de la guitarra roja y blanca.

P-pero que hace aquí – dije sorprendido.

Casi no te reconozco muchacho, estuviste hace años aquí eras un niño en aquel entonces, un niño que acababa de perder a su padre – respondió, mientras que hizo una pausa – dejaste tu collar aquí ese día te lo guarde, sabía que regresarías.

Muchas gracias, señor por devolvérmelo y por ese día – respondí mirando el collar, poco después me puse mi collar.

Después de unos minutos una puerta se abrió y entró una chica con unas cajas.

Aquí están los nuevos libros, abuelo – dijo llegando al mostrador.

Deja esas cajas ahí, en esa esquina – respondió el señor, la chica le obedeció.

Bueno, me voy que mi abuela me es - se cortó a ella misma al verme, era Mar – tu qué haces aquí.

Vengo por unos libros – respondí mirándola.

Mar, conoces hasta este muchacho – le pregunto el señor.

Si y tú, abuelo – respondió Mar, el señor asentido – como lo conociste.

Hace años, este chico llego aquí después de ver a su padre morir – respondió el señor, a decir estas palabras sentí escalofríos y Mar no dijo nada más.

Un silencio incomodo reino en el lugar, hasta que decidí hablar.

Porque no has respondido – pregunte mirando a Mar.

Tenía vergüenza – respondió mirando al suelo.

Por – pregunte sin dejar de mirarla.

Casi mueres por mi culpa – respondió aún más avergonzada.

No fue tu culpa, yo no tuve cuidado, además no es la primera vez que sucede algo como eso – le dije mirándola y después mirando al señor – vuelve al instituto, nadie sabrá de lo sucedido.

Eres el chico del accidente – pregunto el señor.

Si – respondí un poco avergonzado – lo siento, no preste atención así que

No digas nada – me interrumpió – no haces falta disculparse fue un accidente, solo cuida de mi nieta por favor.

Está bien – respondí sonriéndole – me tengo que ir, nos vemos.

Adiós – respondió el señor.

Salí de la biblioteca, camine hasta el auto al llegar subí y al estar adentro respire por unos minutos, había olvidado la biblioteca, analice las cosas y decidí volver a casa así que encendí el auto y note que alguien salía de la biblioteca; era Mar que caminaba para donde me hallaba, al llegar subió al carro.

Porque está aquí y no me digas que por los libros – pregunto mirándome.

Solo conducía sin rumbo y encontré la biblioteca así que decidí entrar – respondí relajado.

Llévame a casa – me dijo cambiando de tema.

Lo que quieras – respondí, acelerando.

Ninguno de los dos hablo en el camino, al llegar a su casa frene y la mire antes de hablar.

Lo lamento – dije sin dejar de mirarla – lamento no poder alejarme de ti, sé que tu pasado debería asustarme, pero no lo hace y no sé porque no puedo mantener distancia como dijiste que lo hiciera. Sé que estas avergonzada, pero nada de tu pasado define quien eres, puede ser que te hizo ser tu pero no implica que dice quien realmente eres.

Lo siento – susurro y abrió la puerta del carro – nos vemos mañana, descansa.

Mire como entraba a su casa y después acelere, al llegar a casa Dalia estaba en la puerta, estacione al frente de la casa y al salir del auto Dalia corrió hacia mí y me abrazo llorando.

Lo lamento – susurre, abrazándola.

Te quiero, hermano – dijo entre lágrimas.

Vamos – dije separándome de ella.

Al entrar a la casa localice primero a Yariel estaba en la sala de estar y Julián bajaba las escaleras.

Hablemos – dijo Julián.

Sé que es difícil pero por favor entiendan a su padre y madre – dijo mirándome – Rerdrik sé que estás enojado y frustrado, pero recuerda que él te amaba a los tres por favor, sé que no les tuvimos que mentir, pero lo hicimos por su bien, lo lamento.

Está bien, Julián, ahora lo entiendo – respondí mirándola y después acercándome a ella.

La abrace fuerte, después nos separamos y camine hasta ni habitación, coloque los libros sobre el escritorio, los había dejado en el carro así que tuve que volver por ellos; después tome una ducha y volví a mi habitación, me senté en la silla al frente del escritorio y tome el libro de anatomía para después empezar a leer aunque me distrago el collar que mi padre me habia dado me habia olvidado de que lo habia permitido y me consumi en mis pensamientos.

Que es lo siento por ella... porque no me dijeron la verdad, sera que me ocultan algo... no puedo desesperarme voy a averiguarlo poco a poco

No sabia que pensar de lo sucedido si realmente me ocultaban algo lo descubriria, esa noche las pesadillas regresaron y no me dejaron dormir, asi que volvi al parque donde conoci a Mar; contemple las estrellas por unas horas hasta que el sol empezo a salir y tuve que volver a casa. Me dirigia al instituto en mi carro pero primero iba a pasar por Mar y a dejar a Dalia en su instituto.

Hola Grecia - saludo Dalia.

Hola Dalia, como estas - respondio Mar.

Feliz, estoy feliz y tu - respondio mi hermana que se hallaba en el asiento trasero.

Me alegro por usted, yo estoy bien - respondio Mar, poniendose el cinturon de seguridad.

Acelere y me dirigi al instituto de Dalia, en el auto reino un silencio incomodo. No tardamos mucho en llegar al instituto de Dalia, ella se quito el cinturon y antes de salir me miro.

Adios, hermano - dijo para volver a ver a Dalia - adios Grecia.

Adios - respondi mirandola por el retrovisor y a Mar se limito a asentir.

Dalia salio del auto y yo acelere, dure as en llegar a mi instituto ya que el instituto de Dalia estaba a cuarenta minutos para llegar a mi instituto. Al llegar al estacionamiento note que alguien estaba ahi, era Dylan y Mathias; estacione y sali del auto, Mar salia despues.

Hola Rerdrik - me saludo Mathias.

Hola - respondi mirandolos.

Estas en el equipo baloncesto, abra practica mañana a las dos de la tarde e el gimnasio no faltes - dijo Dylan.

Esta bien - dije, mientras que Dylan miro a Mar.

Ah, hola Grecia, no te habia visto - dijo.

Hola - dijo Mar.

Nos iremos primero - dije para despues empezar a caminar, Mar me siguio.

Oye, todo estara bien - pregunto.

Si - respondi - todo estara bien.

Nos dirigimos al salon de clases de historia, tome asiento en los antepenultima fila, Mar tomo asiento a mi lado.

Espero que esto sea una buena idea - susurro.

Tranquila - dije para despues mirarla - tu no eras la que conducia, tu no fuiste la que se distrago fui yo y eso es lo unicco que saben.

Pero yo fui la que te distrago - dijo mirandome.

Al caso eso importa - respondi indiferente.

Estefania y Karla entraron por la puerta y se dirigieron hacia donde estabamos.

Hola - dijo EStefania con una sonrisa.

Hola - respondio Mar devoviendole la sonrisa.

Hola Rerdrik - dijo Karla mirandome y despues mirando a Mar - hola.

Hola - respondio Mar.

Donde has estado - pregunto Karla.

Con mis abuelos - respondio Mar.

Todo bien con ellos - dijo Karla.

Si, todo bien - dijo Mar.

Ayer fuimos a tu casa y no estabas - dijo Estefania.

Estaba en una biblioteca - respondi mirandola.

Ah, bueno - dijo Estefania,antes de ir a buscar asiento.

No sabia que te gustara leer - dijo Karla.

Un pequeño hobbie - asegure.

A cual biblioteca fuiste - pregunto.

Little library - respondio.

Esa es la libreria de los abuelos de Mar - respondio.

Si me di cuenta - dije.

Pocos minutos despues Karla se alejo hacia Estefania.

No debe de estar my contenta - comento Mar.

El profesor llego en ese instante, la clase fui muy aburrida como de costumbre igual que el resto del dia. Asi que decidi escribirle a Dalia para ver que podria hacer el resto del dia.

Yo: Oye mocosa.

Dalia: ¿Que pasa?

Yo: Sabes de algo para hacer en la tarde,

no se alguna actividad, no estoy familiarizado

con esta ciudad.

Dalia: Si hay un festival en el parque

cerca de tu instituto y hay juegos mecanicos como la rueda de la fortuna

y asi.

Yo: Gracias, mocosa.

Dalia: Solo espero que te diviertas.

Mar - dije volviendo a ver a la chica - vamos al parque que esa cerca.

Esta bien - dijo escribiendo.

Al salir de clases fuimos al estacionamiento, subi al auto y lo encendi, Mar subio al asiento del copiloto, cuando esta a punto de salir del estacionamiento una puerta del auto se abrio era Estefania y Dylan.

Nos llevas - dijo Etefania sonriendo.

No vamos a casa - le espete.

No importa - dijo Dylan.

Esta bien - dijo Mar.

Bueno - accedi.

Salimos del estacionamiento y nos dirijimos al parque, al llegar Estefania y Dylan salieron primero del auto y se perdieron entre la gente que habia en el sitio.

Bueno, no me encargare de ellos - dije, haciendo que Mar riera.

Bueno, vamos - dijo para despues salir del auto.

La segui y caminamos hacia el festival, primero nos acercamos a la tienda de la comida y bebidas.

Quiero un elote con chile - le dije a la señora que atendida y despues mire a Mar - tu que quieres.

Unas palomitas - dijo sonriendo.

La señora nos entrego las palomitas y el elote con chile,

Gracias - dije mientras que le daba el dinero.

Despues nos alejamos del sitio comiendo hasta que llegamos al area donde se ubicaban los juegos.

Tienes gustos extraños - dijo Mar.

Vivi en Mexico, me acostumbre a su costumbres y comidas - dije encogiendome los hombros.

Despues de terminar de comer tiramos los envoltorios de las comidas en su respectivos lugares. Despues estuvismos caminando por la feria, jugamos algunos de los juegos que habian en la feria, sentias su mirada en mi rostro asi que le devolvi la mirada.

Vamos a la rueda de la fortuna - dije mirandola y ella asentio.

Al estar en lo mas alto mire todas las luces de la ciudad todo estaba tranquilo eso era agradable asi que cerre los ojos para despues respire, sentia mis pulmones llenandose de aire y expulsandola...

Aedan - dijo pero no abri los ojos aunque si respondi.

Si? - respondi mientras que disfrutaba del aire frio en mi rostro.

Aquel dia en el auto dijiste que tu sabias que debias tener miedo por mi pasado pero no lo tenias y tambien que no puedes alejarte de mi - dijo mientras que hacia una pausa - ¿porque no te puedes alejar de mi?

Abri los ojos al escuchar esa pregunta y la mire.

No se, es confuso para mi... no se como expresarlo - hice una pausa para pensar - es complicado, es un sentimiento que nunca llegues a conocer pero lo averiguare y lo entendere.

Miro las estrellas y despues me miro.

Esta bien - dijo mirando el cielo con pequeñas luces.

Bajamos de la rueda y caminamos a la salida pero me detuve.

Ya vuelvo - dije para despues regresar a la feria.

Encontre un juego en el cual cuyos premios eran muñecos asi que lo jugue y gane una estrella de mar, regrese a donde habia dejado a Mar con una sonrisa hasta que note a dos figuras que la acompañaban al acercarme empece a escuchar mejor lo que decias.

Estas sola - pregunto unos de ellos.

No, estoy con un amigo - respondio Mar su voz era firme.

Y donde esta el que no lo veo aqui contigo - dijo el otro.

Acompañanos - dijo el primero.

No - respondio Mar.

Se acercaron a ella haciendo que esta retrocediera.

Vamos, te divertiras mucho - dijo el segundo.

No - respondio firme pero no se detuvieron.

Al ver que le tocaban el brazo para llevarla a la fuerza me tire a el y lo golpee no me di cuenta lo que hacia hasta que escuche su voz.

Aedan dejalo por favor - dijo asustada.

Asi que lo deje y camine hasta el carro, Mar me siguio de cerca, , al llegar al auto entrè tirando la puerta, despues de unos minutos Mar también entro.

Todo bien – pregunto.

Si y tu como te sientas, estas bien – respondi mirándola.

Si no sabia que te ibas a detener solo me sorprendi – dijo bajando la mirada.

Lo lamento es que no me gusto como te miraban y no pude contenerme – dije apenada de mi comportamiento.

Hubo un silencio hasta que la puerta del los asientos traseros se abrió.

Aedan, Julian dijo que nada de peleas – dijo Estefania entrando al auto.

Rerdrik eso fue asombroso – dijo Dylan asombrado.

Dylan – dijo Estefania enojada.

Bueno, nos vamos – dijo Mar para cambiar de tema.

Si – respondio Dylan.

Encendi el auto y me diriji a la calle de Mar ya que Dylan vivía cerca de Mar, al llegar a la casa de Dylan salio del auto y se despidió, asi que despues deje a Mar en su casa.

Bueno fue interesante conocerte mas – dijo Mar – nos vemos en el parque.

Seguro – respondi con una sonrisa.

Ella salio del auto y entro a su casa, despues me dirigi a mi casa, al llegar note que Julian me estaba esperando, apague el motor de auto para despues salir y caminar a la casa.

Rerdrik, hoy tendremos visitas – dijo alegre – doña Maddison.

En serio – pregunte deteniéndome.

Si, quería verte – respondio – te extraña, asi que vino desde Mexico.

Donde esta – pregunte.

Adentro con Yariel – dijo riendo – dice que se parecen demasiado.

Corri y entrè a la casa, la mire en un sillón asi que me detuve, me acerque poco a poco hasta que estuve a su lado.

Hola – dije contento para despues abrazarla.

Hola, mi niño - dijo abrazandome fuerte.

Te extrañe Di di - susurre.

Yo tambien - respondio separandose de mi - me diste un susto deberias tener mas cuidado con la motocicleta.¿prometemelo?.

Te lo prometo - dije sonriendo - perdon por el susto, no pasar.

¿Donde estabas?... llevo esperandote mucho tiempo - dijo seria.

Estaba en una feria cerca del instituto - respondi.

¿Ya comiste? - pregunto, agarrando mi mano y despues mirarme con el ceño fruncido pero no dijo nada

Si ya comi algo - menti.

Rerdrik, vamos - dijo Estefania.

¿A donde van ahora? - pregunto Julian.

Solo necesito un libro que Rerdrik tiene y me lo va prestar - dijo Estefania.

Vamos - dije empezando a caminar - ya vuelvo.

Subimos las escaleras, al llegar a la habitacion entré pero Estefania siguio hacia el baño unos minutos despues regreso con el botiquin, entró y camino hasta el escritorio.

Ven, te curare - dijo por lo bajo.

Camine hasta el escritorio con mala gana, cuando estuve a su lado, volvio hablar.

Sientate - dijo - dolera un poco pero eso ya lo sabes.

Hice una mueca de desagrado, mi amiga empezo a curar los nudillos algo que a mi no me importaba.

Listo - dije recogiendo las cosas y guardandolas en el botiquin.

Salio de la habitacion sin decir nada, me puse de pie y camine hacia la sala de estar.

Ya volvi Di di - dije sonriendo.

Mi Aedan cuanto has crecido - dijo melancolica.

¿Todo bien Di di? - pregunte.

Si, solo es que te extrañe - dijo mirandome con dulcura, me recorde cuando llegue a su casa y me miro con la misma dulcura que en ese momento - es que mira que grande estas, espero que los monstruos del pasado haigan quedado en el pasado.

Yo tambien - dije mirando al suelo.

Ahora si cuentame que te paso en la mano - dijo de pronto haciendo que Estefania y yo nos devolvieramos la mirada.

Le gusta hacerse el heroe -dijo Estefania nerviosa - lo que queria decir una chica estaba siendo acosada y Rerdrik la salvo.

Al quien especial como para pelearse, verdad - dijo Julian.

Si, Mar tiene suerte - dijo Fanny.

La fulmine con la mirada, como si la pudiera hacer explotar, a lo que ella se puso a reir.

Miralo, Di di - dijo Fanny.

Estuvimos hablando hasta que Di di se fue a dormir y Estefania se fue a su casa, solo quedamos Julian, Yariel y yo, me quede mirando el caso de mis padres, Julian no sabia que lo tenia y me recorde del collar del digen de guitarra, asi que lo saque del bolsillo de mi pantalon y note algo que de niño nunca habia notado, al caso era una USB. Me puse de pie de golpe, haciendo que Julian y Yariel me miraran, despues sali corriendo a mi habitacion.