Realeza/boda\nieve >"Lo siento"
En una tierra muy lejana donde el hielo y fuego gobierna, una extraña raza de humanos dragones se encuentra en su máxima gloria donde la paz siempre hacido su mayor ley, pues saben que fuera de sus territorios existen seres peligrosos que ante la más mínima oportunidad de algun conflicto estos atacarian, no hacido la primera vez, desde hace tanto tiempo lo saben, cuando no lo recuerdan con claridad, por eso mismo para mantenerse unidos como una sola nación procrear entre ellos híbridos ya que al ser de elementos como el fuego y hielo, creen que al unirse de alguna manera habrá un balance, pero estos son una minoría en la nación.
Y eso se debe al extraño gen que nació después de una disputa con un extraño ser oscuro, una sombra que llego a su territorio devorando todo a su paso, fue eliminado si, pero dejo restos de el que afecto a la población sin que estos lo notaran hasta años después cuando los híbridos comenzaron a morir más rápido, lo cual era extraño ya que al ser seres longevos podían vivir más que casi cualquier ser vivo.
Había cura no lo sabían pero por siglos la buscaron y aun a tiempos futuros la buscan, sin encontrar algo.
Aun asi se mantuvo el seguir intentando la procreación al menos entre algunos de la realeza por obligación y deber.
Ahí se encontraba mirando por la ventana como todos los días, su cabellera blanca se mesia con suavidad ante el apenas frío viento que entraba, su mirada perdida en el orizonte donde el sol poco a poco se ocultaba y las hermosas auroras boreales comenzaban a emerger.
- escuchaste lo que te acabo de leer satoru.- dijo mientras lo observa.
-... shoko aun crees que deba aceptar el matrimonio con el.- dijo algo cansado.
Desde su nacimiento le fue asignado el compromiso con un dragón de elemento fuego, solo para seguir con el rito de siempre, procrear híbridos que no logran vivir mucho su taza de natalidad apenas llegaba a los 13 a 17 años y eran muy raros los que llegaban a sus 100 a 300 años.
Hubieron siete cazos especiales que llego a los 700 años, pero de ahí nadie pasaba, el sabia que a los viejos eran los que menos les importaba, solo traer hijos para que durarán lo que debían durar.
El, en aquel mundo donde su familia era el otro pilar de su reino sabia mejor que nadie lo que realmente pasaba, y todo era por el capricho de mantener una falsa paz que no servia de nada, pues si seguían haci llegarian a extinguirse tarde o temprano.
Al inicio sentía impotencia e irá pero poco a poco fue consumido por todo, a tal punto que dejo de importarme y solo cumplir su deber o eso penso, hasta que lo conoció.
En una reunión de clanes como todos los años se comenzó a entregar a sus futuras parejas, satoru con apenas 13 años, le fue presentado su prometido un bebe de apenas unos meses de nacido.
La sorpresa fue mayor cuando se le dijo que apenas cumpliese los 15 seria la unión, satoru sentía como las voces a su alrededor no se callaban, todo lo desespero a tal punto que lo único que hizo fue sentarse aun lado de la cuna, intentando no seguir escuchando, como lo felicitaban y daban comentarios muy impropios, risas que resonaron más y más, cubrio sus oídos.
- silencio, silencio solo quiero que todos se callen- dijo en voz baja.
Ya habían pasado varios años desde ese día tan lamentable y ahora estaba ahí frente a el su prometido, yuji itadori con apenas 7 años, tomando su mano mientras saludaban por el balcón a su pueblo, sus padres lo habían al fin entregado.
- aun es muy pequeño... - se recargo.- quisiera que para siempre se quedara haci...
Shoko se hacerco y le dio una palmadas de animo.
- ... será difícil, pero al menos puedes intentar tener algún acuerdo con el para que ambos estén bien.- dijo mientras se alejaba.
-... un acuerdo, eh?..-
Pequeñas risas, llamaron su atención y ahí lo observo a su prometido jugando con su hermano pequeño yuta que apenas le lleva dos años a yuji, para satoru hubiera sido mejor que esos dos hubieran sido comprometidos, pero el era el primogénito era su deber, un deber que no podía ignorar.
Los años pasaron tan lentos para yuji, pero para satoru fueron como un parpadeo donde había pasado por tanto, que ni el lo creía, se había enamorado de alguien pero fue un amor que se marcho y nunca mas supo de el, por el cual su corazón se volvió frío tan frío como la nieve que los rodea.
Por su parte yuji vivió su vida ignorando lo que realmente le deparaba, desde que el tiene memoria sus padres y su gente le decían que debía ser muy valiente, no lo comprendía hasta ese día que cumplió 7 años y sus padres lo entregaron a su futuro esposo, lo cual seguía sin entender, pero solo le quedaban las palabras de sus padres y gente " yuji, es un niño muy fuerte" "yuji es valiente" "no debes llorar" "cuando seas grande nos volveré a ver" "si duele, aquí solo recuerdanos", tantas palabras que invadían su cabeza y que con el tiempo les dio un valor único.
Al inicio se mantenia serca de satoru, preguntando cualquier cosa, pero este siempre parecía perdido en su cabeza y lo ignoraba, hasta cierto día que se alejo de el y se encontró con yuta, el era el único niño aparte de el, y aun que al inicio yuta se mantenia alejado con el pasar de los meses comenzó a tratar más con yuji, que sin darse cuenta dejo de lado a satoru, pero a ninguno parecía importarles.
Yuji comenzó a enamorarse de yuta, y eso lo noto al ser separados, por los siguientes tres largos años, pues se sentía solitario y no dejaba de pensar en este.
Pero cierto día que satoru lo llamo, todo cambio.
- me buscabas.- se asomo por la puerta algo curioso.
- ... solo quería hablar un poco contigo.- hablo dejando de lado el libro que leía.- pasa...
Y la cruda realidad lo golpeo, con apenas 13 años, satoru le comento lo de su matrimonio y cuando seria, satoru se mostraba tan despreocupado, mientras yuji comenzó a entenderlo todo, y ahora comprende las palabras de todos hacia el.
- ... quería aclararlo ya que esos viejos me dijeron, que debía ponerte limites...- sobo el puente de su nariz.
- .... ya lo comprendo...- dijo apretando sus puños, intentando no entrar en desesperación.
Satoru lo miro y por primera vez lo vio Sonreí para el, una sonrisa que mostraba tristeza.
- no te preocupes, satoru... y gracias por aclararlo.- fingió estirarse.- bien, creo que iré a correr un rato.
-... yuji..- se levanto de su lugar.
-mmm. - volvió su mira a satoru.
- .. lo lamento, tanto.- lo atrajo hacia el, dándole un abrazo.
Yuji no pudo más y se solto a llorar, satoru sabia que yuji estaba enamorado de yuta, pues el mismo insito todo, esperando algún cambio, pero solo provocó que yuta fuera alejado de yuji, pues era una blasfemia que el hermano menor quisiera despojar a satoru de su prometido.
Un año después yuta regreso pero a su regreso, se encontró con un yuji que decidió tomar distancia con el, ambos al principio pensaron que era lo mejor, pero era tanto su amor que en algunas ocasiones se encontraba para hablar o poder estar juntos unos minutos.
Y todo hubiera seguido haci, si no hubiera pasado el ataque de suguru geto, que después de desaparecer por siete años regreso para reclamar a satoru como suyo, su anhelo por ser libre con el, vivir su amor como lo juraron en su adolescencia.
Satoru no podía creer lo que veía, aquien alguna vez amo se encontraba ahí frente suyo extendiendo su mano, pidiéndole que huyeron, pero la voz de yuji desde el balcón fue más fuerte, haciendo que satoru retrocediera.
Y un combate que decidiría si suguru se lo llevaría medio muerto o satoru lo mataba.
El frío hielo atravesó el corazón de geto, que solo se limita a sonreír con melancolía y unas palabras llenas de dolor de parte de satoru.
Desde ese día satoru fingió estar bien, como si ese dolor no existiera, pero tanto yuta y yuji lo veía, más yuji quien desde ese día comenzó a dormir con satoru y seguirlo a donde el lo llevaba, el corazón de satoru era como el mismo frío invernal, y este se aferro a aquel que desde que conocío supo que era el sol, que siempre regalaba sus rayos cálidos en la fría nieve.
Satoru sabia que era un egoísta por acaparar a yuji todo el tiempo a su lado, sabia que yuji y yuta sufrían su propio dolor, pero aun que era por su egoísmo sabia que al final yuji se quedaría con el por la maldita tradición, y ahora como estaba no le importaba nada, solo estar en los brazos de aquel que lograba que su corazón sintiera un poco se calidez, había amor si pero no romántico era más uno puro, para ambos.
Al fin llegó el día tan esperado, yuji cumplió 15 años, era el momento de prepara la boda que por años fue esperada, al fin las familias se reúnen y para sorpresa de yuji desde el balcón ve llegar a su amada familia, como niño pequeño salta emocionado. Lo que provoca que satoru sonría al verlo, siempre hacido haci con yuji, si lo ve animado o determinado en algo lo hace sonreír.
- vamos satoru, quiero verlos.- lo tomo del brazo.
- si quieres puedes ir tu, aquí te espero.- dijo con un puchero.
- ah no, señor vamos juntos.- lo llevo a rastras.- como mi esposo debes estar conmigo.
Ambos salieron de la alcoba, en su camino yuta los vio saludo y siguió su camino, si satoru no supiera de los sentimientos de ambos caería muy bien la farsa que hacía, pero yuji le dijo que no pasaba nada, que debían seguir por el bien mayor de su país.
La fiesta paso tranquila yuji feliz de volver a ver a sus hermanos y padres, pero para satoru era la misma sensación a cuando le presentaron a yuji, las voces todo era igual. Pero esta vez yuji estaba ahí con el, que al verlo mal se disculparon por retirarse temprano.
Aquella noche era como todas satoru se aferraba a yuji, mientras este acariciaba su cabeza, cantándole una canción que yuji invento para sus momentos de ansiedad y dolor. Apesar de saber su contexto satoru se sentía tranquilo, yuji le decía que era su hechizo secreto.
Y haci llegamos a el 7 de septiembre cumpleaños de satoru Gojō y boda. Se decidió por los viejos que seria el mejor regalo para su rey.
Ningún se nego y todos los preparativos estando listos los invitados y todo el reino se en contraban en silencio, Saturu camino por el camino cubierto de nieve hasta el altar, la nieve ese día parecía no caer del cielo, miro el suelo, miro su alrededor, miro una última vez el cielo y logro ver un copo de nieve caer y tocar su piel.
Apenas regreso su mirada lo vio llegar, yuji caminaba hacia el con una sonrisa.
Satoru extendió su mano y al fin al llegar yuji la sostuvo.
Ambos se miraron decididos recordando el trato que habían hecho días atrás, sobre como llevaran su futura relación, mientras el padre da comienzo, ambos sujetan sus manos con fuerza.
Cuando llega el momento donde el padre dice "hay alguien que se oponga"
Yuji aprieta sus labios, recordando que yuta le dijo que lo mejor seria irse por un tiempo para que ambos puedan seguir sus vidas, satoru disimuladamente busca a yuta, pero no esta.
Lejos de ahí donde nadie lo ve, este se despide de su amado, dejando que el frío viento esfume sus palabras, palabras que yuji nunca podrá escuchar jamás.
La ceremonia termina y ahora los novios deben dar se un beso, para ambos seria dar el último paso y su sin retorno, poco a poco se hacerca y dan un beso largo pero tímido, los aplausos no se hacen esperar y comienza la celebración.
Todo el día se mantuvieron serca el uno del otro, hasta para ir al baño. Y así el atardecer llegó ambos miran al orizonte, sin decir nada pero sostiene sus manos como si fuera su único salvavidas de caerse.
-... espero que le vaya bien... - hablo yuji en un susurro.
- ... seguro si, es mi hermanito es fuerte...- dijo satoru mientras ve a yuji.
- vamos, quiero algo dulce.-Este le sonrie.
Pero satoru lo abrazo repentinamente, dejando a yuji algo confundido, pero se aferro también al abrazo.
- lo siento...- dijo con la voz temblorosa.
Yuji a caricia con cariño la cabeza de satoru, reconfortado al mayor, pues yuji cree que satoru se siente culpable.
Pero no tanto era por eso si no que desde hace algunos años atrás se dio cuenta que simplemente se había enamorado de yuji, como sucedió no lo sabe, solo recuerda las palabras que le dijo a suguro.
"- fueron siete años, solo ese tiempo para darme por vencido y cambiar de página suguru.... te falle"
"- yo no pude satoru, tu siempre fuiste todo para mi"
"- ... ya no puedo "
Satoru sabia que yuji quizas nunca lo amaría como el ya lo hace pero lo aceptaría, pues el también lo comprende, uno debe encontrar la manera de entrar en un corazón.
- si las cosas fueran quietas como la nieve.- dijo mientras ve la nieve sin dejar de abrazar a yuji.- tu lograste encontrar tu camino a mi corazón yuji.
Yuji se sorprendió por aquellas palabras.- si es así también busca el tuyo en mi corazón.