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Summary

¿Que pasaría si la historia no fuera sobre Bella y Edward?...

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prólogo

1933


Rosalie Lillian Hale nació en Rochester, Nueva York, el 10 de octubre de 1915. Fue la primera hija del matrimonio Hale, al tiempo nacieron sus dos hermanos menores, los 5 eran una familia envidiable de clase acomodada, por lo tanto el dinero no suponía ningún problema en aquellos días.


Creció consentida por sus padres, su vida era bastante buena. A sus 18 años conoció al hijo del dueño del banco en el que su padre trabajaba, Royce King. Se podría decir que su "cortejo" era envidiable, él cada día le mandaba rosas. Si no se hubiese ido con su madre a llevarle el almuerzo a su padre quizás no habría terminado así de mal.


No paso mucho hasta que se comprometió con Royce, solían salir a pasear en sus días libres como si no hubiera un mañana, se presumían el uno al otro, todos creían que eran una hermosa pareja. Rosalie estaba enamorada de la idea del amor sin conocer el peligro que eso representaba para su vida.


Un buen día de abril fue a visitar a su mejor amiga, Vera. Esta hacía poco tuvo un bebé, por lo que le llevó regalos tanto a la madre como al pequeño y comida casera, pasaron todo el día juntas hasta que llegó el esposo de Vera; Rosalie pudo darse cuenta en ese momento de lo errónea que era su idea del amor. Esos dos se amaban de verdad, no era nada similar a lo que tenía con Royce, y penosamente la boda era en una semana.


El marido de su amiga se ofreció a llevarla hasta su hogar pero Rosalie declino la oferta, no estaba nada lejos y no creía que nada le iba a pasar, grave error. Caminaba por la calle tranquilamente, pensando en su vida, en lo mucho que deseaba tener una familia, casarse y tener hijos. Era su deseo a futuro, pero imaginar un futuro con Royce más matrimonio más hijos complicó todo, puesto que no se veía a ella misma con ese hombre que ahora se daba cuenta que casi no conocía.


- ¡Hey...Rosie! - La muchacha alzó la vista y vio en una esquina a Royce con sus amigos. Suspiro y se acercó con una sonrisa hacia su prometido, ignorante del peligro - Ven acá...


Él se acercó a ella y la apretó contra su cuerpo, ella inmediatamente se percató que estaba ebrio, apestaba a licor barato.


- te estábamos esperando...


Su risa incomoda a nadie pareció importarle, estaba decidida, literalmente fue ese el momento en el que decidió que ese hombre no era el de sus sueños y no lo quería en su vida.


- Aquí está - el aliento apestoso se unió a su cara cuando Royce planto un beso en sus labios, no sabía si vomitar o un beso de este tipo eran lo peor que podía pasarle en ese momento.


- Royce...estas ebrio - le hizo saber mientras lo miraba supremamente incómoda, él la tomó por el rostro mostrándola a sus amigos.


- ¿No es divina, John? - Cuestionó Royce mirando a su amigo - te dije que era linda.


Planto un beso en la cien de Rosalie, ella tenía supremas ganas de escapar de esa incomoda y bochornosa situación, y hubiera dado lo que fuera por hacerlo en ese momento a como diera lugar.


- No se nota mucho con toda esa ropa puesta - el tal John miraba a Rosalie como su fuera una muñeca que puede tomar cuando quiera.


Royce se colocó detrás de Rosalie y beso su mejilla a la vez que colaba su mano dentro de la ropa de la chica.


- ¿Que dices Rose?...¿Porque no te quitamos algunas prendas? - cuando eso era lo que trataba de hacer.


- Vete - se quejó ella - Ya basta...detente, ¡Vete! - empezó a forcejear con el para liberarse de su agarre.


Al liberarse se acomodó tanto su blusa como su abrigo, miró horrible a su prometido, próximamente ex y a sus amigos.


- Te veré mañana...sobrio - y se dio la vuelta para irse, gran error, el último error de su vida humana.


- Te dije que vengas, harás lo que digo - Royce la tomó por el brazo y la arrastró con fuerza a esa esquina oscura en la que para su desgracia nadie estaba pasando. Debió aceptar la compañía del esposo de Vera para volver a su hogar esa noche.


Abusaron de ella y la dejaron tirada en la calle como si fuera un trapo, ya no tenía fuerzas para gritar y nadie pasaba, nadie que pudiera verla para ayudarla. Se estaba desangrando en esa fría calle, sus padres jamás la volverían a ver, dejaría a sus hermanos y toda la vida que soñó por un maldito error...conocer a Royce King.


Como si Dios la hubiese escuchado alguien pasaba y se percató de su existencia, al acercarse vio a un hombre joven, no más de 30 años. Rápidamente la cubrió con su saco.


- Estarás bien...soy doctor, te voy a ayudar...no cierre los ojos señorita - el hombre la tomó en brazos.


Rosalie no sabía si era un sueño o la visión distorsionada de la realidad por la pérdida constante de sangre pero sintió que el viaje hasta el consultorio del médico fue muy rápido.


- Lamento mucho esto pero es la única manera de salvarte - fueron las últimas palabras del doctor antes de sentir como su ser quemaba de una manera tan horrible que ni en el infierno sentía que sufriría así.


La había mordido, sus últimos pensamientos antes de cerrar los ojos fueron que no se salvo de unos abusadores para caer en manos de alguien peor.


Rosalie Hale murió un 13 de abril de 1933.