Capítulo 1
La oscura noche del jueves se había marchado y los cálidos rayos del sol traspasaban la fina seda de las cortinas de la habitación. Seguido por un canto de ave, sonó la alarma.
Siete y treinta de la mañana, y las ojeras profundas en la cara del deportista dejaban en claro su falta de sueño.
Sin ánimos algunos, apagó la alarma y se sentó en la cama con delicadeza, posó sus pies sobre la suave alfombra, se relamió los labios resecos, suspiró, y se dirigió al lavabo; donde se encontró con un rostro demacrado, delgado y ensombrecido. Terminó de ducharse sin ganas y dio rumbo hacia la cocina, donde consumió una de esas comidas instantáneas nada saludables, en otro tiempo probablemente hubiese salido a comer a fuera, a algún restaurante, uno de esos que le gustaban a su mejor amigo, sin embargo, ahora no se le antojaba.
Se vistió, tomó su medicamento cuyo sabor se le hizo insípido, al igual que en los últimos tres meses, y caminó a la puerta del apartamento no sin antes tomar las llaves del auto.
Un Ferrari roma spider, último modelo, un vehículo equipado con todo, lleno de lujo y prestigio que robaba las miradas donde llegase. Sin embargo, a Jungkook, como todo en estos últimos tres meses, ya no le importaba.
A decir verdad ¿Qué le importaba? No tenía ni idea, vivía la vida en modo automático, algunos decían que después de aquel suceso el basquetbolista se había convertido en muerto viviente. Manejaba perdido, con los ojos apagados y un sentimiento tan deprimente, que su sola presencia servía para repeler a las personas.
Luego de aparcar en el estacionamiento y anunciarse en recepción, tomó un ascensor directo al séptimo piso, pasillo dos a la izquierda, puerta 102. Lo recordaba perfectamente. Tocó una vez y después del acostumbrado “pase” al igual que todos los viernes, entró.
El ambiente era el de siempre, el clásico sillón café amplió, las cortinas color caqui, el escritorio color avellana y un gran reloj antiguo en una esquina, la madera bien cuidada y la pintura de la misma estaban en perfectas condiciones, para ser un reloj viejo, era un buen modelo de colección. Jungkook lo sabía pues su difunta madre era una coleccionista de antigüedades, su hobbies era recolectar todas las bellezas antiguas que encontrara en el mercado, y cuando una de sus preciadas piezas no estaban en venta, siempre encontraba la forma de comprarla.
—El clima ha estado cambiante últimamente —habló el hombre con canas frente al escritorio —, Buenos días, Señor Jeon.
—Buenos días, Doctor Hwang —saludó con una reverencia apartando la vista del reloj.
—Cuéntame de su vida ¿alguna novedad esta semana? —preguntó con la mirada en Jungkook, expectante.
—Solo más de la misma mierda —respondió con antipatía.
Para el Doctor Hwang, no era sorpresa escuchar a Jungkook hablar de esa manera, pues tenia como habito establecer un ambiente de confianza entre el psicólogo y el paciente, Sin embargo, con el deportista tenia una relación diferente, pues conocía a su madre desde mucho tiempo atrás, incluso antes del nacimiento de Jungkook, por lo que se puede decir que eran casi familia.
—¿Pesadillas de nuevo? —indagó el mayor, mientras observaba el rostro taciturno de su paciente, que luego de un suspiro asintió.
—Siento que me estoy volviendo loco —. Relamió sus labios y cubrió su boca con su mano mientras tomaba el aire entre sus dedos —. Ya no puedo seguir con esta situación, los ataques de pánico son cada vez mas seguidos, y a veces olvido como respirar ¿sabes? Estoy harto. Arto de todo, de todos. ¿Sabes que dijeron en la prensa? —golpeó su puño contra su muslo y apretó los dientes con fuerza —Que el maldito de Travis confesó en una entrevista haber visto consumir droga a Jimin antes del accidente —exasperó y se mordió el labio con fuerza—, ¡Joder! Jimin ni bebía —sollozó y mordió su pulgar mientras agitaba su pierna derecha —. Son unos bastardos.
—Comprendo lo frustrado que estas ¿has hecho los ejercicios que te deje para liberar la ira?
—No sirven de nada. Ya lo intenté muchas veces —. Bufó y paseó sus manos por el cabello.
—¿Qué tal van las alucinaciones? — cuestionó de nuevo mientras ojeaba en su cuaderno.
—No he vuelto a tener una desde esa tarde en el lago — respondió mas calmado y observó como el Doctor Hwang escribía en su cuaderno.
Jungkook consideraba esto una perdida de tiempo, tres meses habían transcurrido desde el accidente, desde que su mejor amigo perdió la vida, cuyo desenlace no solo acabó con la vida de Jimin, sino con la carrera, salud mental, y movilidad parcial de su mano izquierda. Aunque había ido a terapias, y su medico de confianza le atendía psicológicamente, para Jungkook los resultados seguían siendo los mismos. Parecía que alguien había puesto su vida en off y solo le daban acceso al sufrimiento.
Situación que ya lo estaba sobre cansando.
—¿Hay algo mas de lo que quieras hablar?
El azabache negó.
—¿Has tenido otro pensamiento autodestructivo últimamente? —. Él Doctor observó como Jungkook dudó —. Dime si no me lo has dicho, Jungkook.
—No, no hace más de un mes.
No muy convencido por la respuesta, el Doctor le recetó otros medicamentos.
El resto de la hora le brindo atención psicológica y cuando ya estaba por terminar le propuso un cambio de ambiente, motivo por el cual Jungkook se mostró reacio.
—El pueblo pesquero es el lugar natal de tu madre. Conectar con tus raíces y recordarla a ella puede ayudarte a reintegrarte en la sociedad. El cambio de ambiente y la frescura de las olas puede que te den un nuevo propósito.
>>Jungkook eres un gran deportista, eres talentoso, inteligente, ágil y muy enérgico. La situación por la que estas pasando es temporal, no puedes quedarte atascado, sé que es difícil y duro para ti, pero en tiempos de crisis es necesario tomar un cambio. Sabes, Recuerda el proverbio “Mi entorno cambia cuando yo cambio” ¿Qué mejor lugar para empezar un cambio que el pueblo que te vio nacer? Una nueva experiencia es lo que necesitas. ¿Has pensado en volver a la universidad? No quiero presionarte, solo quiero invitarte a aventurarte de nuevo, a empezar algo desde cero, quiero que tomes las riendas de tu vida. Sé que no te gusta que vuelva nuestras secciones personales, pero debo decírtelo: a tu madre no le gustaría verte en este estado. Sí solo sigues viviendo la vida por vivir, si no tomas la decisión de cambiar el esfuerzo mediocre que estas dando no vas a conseguir ningún resultado.
Jungkook observó con atención y desdén al Doctor Hwang. Apreciaba al viejo, había sido de gran ayuda en momentos asfixiantes, pero ahora, le parecía totalmente ridículo. ¿Cambio de ambiente, de vida? ¿Pueblo pesquero? Pero si ni ánimos de abrir los ojos tenia en la mañana. Sí ya ni vivir quería.
A los ojos de Jungkook, era absurdo seguir luchando en una pelea que ya consideraba perdida.
—Gracias por todo Doctor Hwang, como paciente y amigo. Lamentablemente se nos acabó la sección. Me despido —. Seguido de una reverencia se retiró de la habitación.
Mientras manejaba por las calles de Seúl, Jeon Jungkook meditaba en la conversación con Hwang.
«¿Pueblo pesquero? Es estúpido.»
Se detuvo en el rio Han, bajó de su auto y contemplo el azul del agua. La tarde estaba tranquila, algo de viento soplaba con frescura y aunque tuvo paz por un momento un pensamiento autodestructivo lo abordó incitándolo a terminar con todo. A darle fin a la desgraciada vida que le esperaba, harto de situaciones y estancado en la asfixia que representaba para el levantarse todos los días, la idea de dejar el mundo atrás se veía tentativa.
Pero en ese instante que pudo definirlo todo, Jungkook soltó las manos de la baranda que limitaba con el vacío y se apartó.
Un recuerdo lo invadió: la alucinación que tuvo en la noche del lago, cuando vio a Jimin decirle que viviera.