Forajido ; Call of Duty × Male!Reader

Summary

Forajido | Él no era más que un forajido. Un hombre que había sido desterrado de su tierra natal, siendo reasignado al mejor postor como médico de combate. Alguien que aparentemente no pertenecía a ningún lugar y se mantiene neutral ante la rivalidad de dos facciones, había demostrado ser un perro fiel, incluso si eso significaba morir en el campo de batalla por dinero.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

00 - Prólogo

FORAJIDO



“Sentencia de muerte”




El repugnante olor metálico de la sangre contaminaba el aire, el hedor de dicho líquido era tal que se volvía más intenso a pesar de la distancia.




Aquel líquido se encontraba derramado sobre la arena que lo absorbía de forma inmediata. No obstante, el olor perseveraba de tal manera que si alguien llegaba a mancharse, definitivamente sería una mancha difícil de quitar. La escena que se contemplaba a simple vista podía llegar a pasmar a cualquier civil debido a la brutalidad con la que se era llevado a cabo aquel acto de tortura, siendo de tal magnitud que la arena quedaría teñida de rojo por un tiempo.




Los gritos del prisionero finalmente habían cesado. Todavía su cuerpo se encontraba amarrado en la silla en la intemperie, a duras penas temblaba debido a la baja temperatura. Ninguno de los presentes sabia con exactitud hace cuanto se detuvieron los gritos, quizás fue hace unos segundos, minutos o incluso horas; sin embargo, era imposible saberlo. Realmente nadie le tomo importancia, después de todo, era algo tan normal como tomar café cada mañana antes de cada misión; así que ni los gritos más desgarradores podían afectar el humor de un grupo de soldados que yacían a la lejanía, en su mayoría oficiales de alto rango. Sus potentes risas sofocaban los inaudibles quejidos y súplicas del sollozante prisionero, ellos no hacían más que hablar entre ellos mientras que, cada cierto tiempo, desviaban la mirada para disfrutar del morboso espectáculo, cortesía del reconocido Sargento de la organización.




Su improvisado cuartel rudimentario definitivamente no entraba entre los mejores que alguna vez hubiesen armado; sin embargo, la mayoría de los soldados que allí residían allí habían sido entrenados para soportar condiciones peores. Así que las ratas que rondaban no eran ningún problema. Especialmente cuando a muchos les resultaba divertido dispararles cada vez que veían alguna, haciéndolas estallar en pedacitos que ensuciaban la arena impura.




Un nuevo sonido logro llamar la atención del grupo de soldados, desviando su mirada curiosos ante aquel doloroso crujido que había vuelto a escucharse después de un largo rato, junto con un suplicante grito que se distorsionaba, sonando más como un gruñido animal. Por un momento se pensó que la garganta del hombre se había desgarrado posteriormente del grito, pero no fue así, todavía podían escuchar sutilmente los ruegos del desdichado fariseo. Alguna vez aquel hombre había sido un soldado bajo el mando del mismo Sargento que ahora lo atormentaba para sacarle una confesión; no obstante, ya no pertenecía a ninguna de sus tropas, puesto que ahora solo era un sucio traidor que merecía su castigo. Incluso si se debía ignorar que hace menos de dos días, todos ellos comieron en la misma mesa y compartieron historias.




Finalmente uno de los hombre se levantó de su sitio para acercarse hacia la escena de tortura. No tenía apuro alguno por detener la sesión cuando su compañero parecía tan entretenido, después de todo era casi un hijo para él, así que ¿cómo podía negarle aquel momento de satisfacción malsana? Incluso los profesionales podían llegar a desequilibrarse si no lograban calmar su estrés, y según el Capitán Gave “Rompe huesos” Karp, no había mejor manera de hacerlo que una buena sesión de tortura en el que tu único limite es “no matar a tu víctima” es ciertamente una ganga.




—Descanse, Sargento. Estoy seguro que este svin* nos dará toda la información que necesitamos —expresó con tranquilidad, su marcado acento era un complemento clave que aumentaba su carisma. El capitán era una persona sociable por naturaleza que podía llevarse bien con cualquiera, dando como resultado una facilidad envidiable para encantar a las personas, especialmente a las mujeres.




Esto resultaba curioso. Ya que jamás se pensó que seria capaz de “domesticar” a uno de los soldados más sádicos de la organización: el Sargento Mayor (_____) Santos, también conocido como “Diablo” por sus compañeros y superiores. Un desertor del ejército de su país como la gran mayoría en aquella organización de mercenarios, solían trabajar para cualquier grupo criminal o facción que les pagará. Ciertamente Santos no solía ser tan serio como el resto de altos rangos, de hecho, era mucho más bromista y muchas veces estaba dispuesto a hablar, aunque era algo amargado. Era un miembro distinguido al ser uno de los pocos expertos en trampas de la organización.




Sin más, el robusto hombre movió su cabeza en una afirmación cuando sintió una palmadita en su hombro cuando el hombre paso a su lado. Era una felicitación silenciosa por su buen trabajo.




—Si, Capitán —murmuró el hombre tras desviar su mirada, deteniéndose en el grupo de alto rango que se encontraban observándolo desde hace un buen rato. Ellos solo levantaron su mano en el aire para saludar, siendo correspondido por (_____).




La relación del Sargento Mayor con los demás forajidos de rango alto era decente.




Quizás no lo suficiente para decir que eran amigos, principalmente porque en aquel punto solo podían considerarse aliados temporales hasta que las circunstancias los pusieran en bandos distintos; pero definitivamente se toleraban lo suficiente para no matarse fuera del campo de batalla.




—Buen trabajo, muchacho —la felicitación fue finalmente dicha por parte del Capitán Cabe —Yo puedo encargarme a partir de aquí, ya que Butch te esta esperando para darte una nueva misión para ti —dijo con tranquilidad. El contrario asintió brevemente antes de girarse sobre su eje, poniéndose en marcha hacia la carpa del General.




El frío de la madrugada actuaba como un tranquilizante para (_____), metiéndose entre su piel y talando sus huesos, cosa que lograba provocarle una morbosa satisfacción ante la sangre que se secaba en su ropa. A pesar de eso, su paso era ligero. Cualquiera que lo viese pasar pensaría que había dado un paso por los desolados alrededores del desierto; sin embargo, la sangre que manchaba su ropa de entrenamiento delataba el violento encuentro que había tenido. Sus compañeros ya acostumbrados a su carácter y misiones simplemente saludaron como si nada, era fácil ignorar los hechos; pero definitivamente era algo que ninguno podía hacer, por lo que solo aceptaban la sádica normalidad.




—Buen trabajo, (_____) —logro escuchar la felicitación a la distancia, aunque inmediatamente se acerco hacia el hombre al reconocerlo a primer vista como un Cabo Mayor—, estoy seguro que después de esa paliza cantara como un pajarito —y con un agradecimiento por parte del contrario la conversación fue cerrada. Después de todo, el susodicho no recordaba el alias de aquel hombre, y ni hablar de su nombre.




Solía conocer a mucha gente cuando se encontraba borracho, aunque eso no significaba que al día siguiente recordará nombres ni detalles de la conversación. Siempre solía recordar sucesos relevantes que pasaban durante su estado de ebriedad. Así que podría decirse que era un alcohólico consciente cuando le convenía.




(_____) se dispuso a retirarse; sin embargo, una nueva voz se unió a la concluida conversación.




—¿Qué te parece ir con nosotros a tomar una cerveza? —la propuesta por parte del Subteniente “Ojo de Halcón” logro distraer al soldado de su propósito inicial.




Cualquier invitación que involucrará ingerir licor lograba que el carácter del latino cambiará radicalmente, cambiando su carácter casi de inmediato. Volviéndose un amigo alcohólico, en lugar del soldado sanguinario que se paraba en el campo de batalla. Se podría decir que su situación le daba una justificación, pues la muerte siempre lo acechaba antes de cada misión y el alcohol, parecía ser su único aliado para calmar su ansiedad.




—Me agrada la idea, pero Butch me patearía el culo si se entera que me fui por unas copas antes de una misión —y era cierto. El general era un tipo severo que no perdonaba la irresponsabilidad por parte de ninguno de sus subordinados, ni siquiera de los mejores.




(_____) siguió su camino hasta visualizar la gran carpa del General.




A primera vista era rústica, pero no podían ser muy exigentes al estar acampando en medio del desierto; además, se encontraban apartado del resto y era raro ver cadetes merodear por ahí, así que los alrededores solían estar desolados. El latino movió la pesada tela que servía como puerta improvisada, adentrándose en la carpa. No tardó mucho en encontrarlo al superior que había solicitado su presencia, y como cosa rara, estaba extrañamente más animado de lo usual.




Tenia un mal presentimiento, ya que el general jamás estaba de buen humor.




—Por un momento pensé que no vendrías, Diablo.




—No me llames así —dijo con fastidio, pues aquel hombre no era digno de su respeto.




El infame General Darby era alguien de temer, aunque su apellido sonase simpático, la verdad era que no había subido de rango por su carisma. Ciertamente aquel hombre sanguinario era al que todos los desertores aspiraban a llegar, pero pocos estaban dispuestos a afrontar las consecuencias de convertirse en una bestia.




—Muchachito insolente —dijo, acompañando su regaño con una risa sonora, seguidamente lanzando una carpeta encima de la única mesa del lugar. Algunas hojas terminaron esparcidas en la mesa al estar sueltas, por lo que a simple vista la mayoría del contenido eran informes y expedientes de la misión.




Sin más opciones, el Sargento se acercó hasta la mesa para tomar la carpeta, separando los papeles sueltos en el proceso y tomando su tiempo para leerlos con calma. Después de todo, no tenía apuro alguno pues deseaba conocer en lo que se metería. Cuando terminó su tarea arqueó una de sus cejas, casi como si estuviera juzgando al hombre por la misión asignada.




—Bromea ¿verdad? —frunció sus cejas ante la irritación.




—No soy bueno con las bromas, así que tu sabrás decirme, diablito.




—¡La puta madre! —maldijo en su lengua natal—, ya le dije que no me llame así.




El General Darby simplemente sonrió ante la reacción del hombre joven.




—Además ¿por qué debemos meternos a este

Además ¿por qué debemos meternos a este punto del conflicto? 一preguntó, sobándose el tabique de su nariz con sus dedos con una frustración evidente一. Siempre nos hemos mantenido alejados, además de que esta misión me traerá más problemas que ganancia.




—No te conviene ponerte exigente con las misiones, sabes que no me sirve un soldado incapaz de seguir ordenes —advirtió mientras jugaba con un bolígrafo que esperaba por ser usado para firmar el contrato de alquiler de aquel soldado problema.— He decido permanecer neutral y apoyar a ambas facciones, es todo lo que tienes que saber al respeto… aunque si no estás de acuerdo, eres libre de irte.




Simplemente soltó una risa amarga ante lo dicho por su superior, le causaba gracia la forma tan casual con la que había dicho algo imposible.




Después de todo las condiciones para ser parte de la organización DSP eran claras; y solo había una manera de abandonar el lugar, y ese era el dulce alivio de la muerte. Aquella misión no era más que un suicidio. El hombre no tardó en suponer que ya no era una ficha importante para la organización y por ello, querían deshacerse de él; incluso después de todas las batallas que había ganado, toda la sangre  con la que alguna vez se había manchado las manos. Todo lo que había hecho solo para que lo mandarán al matadero como a uno más de aquellos traidores.




El Sargento Santos no era tonto. Sabía perfectamente lo que implicaba que casualmente fuese el único elegido para aquella misión, pero allí estaba el truco: que el trabajo era trabajo, y si se negaba, terminaría con una bala entre las cejas.




Querer abandonar la organización era considerado un acto de alta traición.




Cerró sus párpados mientras pensaba en una forma de medir sus palabras, y en cuanto la tuvo, exhalo todo el aire que retuvo en sus pulmones con tranquilidad. Había llegado a la conclusión de que su única opción era aceptar su muerte como un suicidio justificado. Realmente no tenía nada por lo que pelear y su vida era insignificante, incluso para sí mismo, no había nada más allá de la organización… aunque había un detalle que lo irritaba de sobremanera.




—¿Y por qué tengo que ser contratado como médico de combate? Soy uno de los mejores especialistas en trampas, no una puta enfermera —su respiración era irregular, parecía estar al borde de una crisis pues, sin importar cuanto le huyera a su pasado, este parecía pisarle los talones cada vez que lograba perderlo de vista.




A pesar de su conocimiento médico, (_____) ya no era capaz de salvar a nadie sin que el olor a la muerte en sus manos lo paralizará.




—Escucha, niño —la sonrisa simpática del superior se perdió tras esas palabras. —No creo que haga falta explicarle como funciona la organización, pero recuerda que el perro baila por la plata y tú no fuiste un perro nada barato —el contrario no tardó en soltar una sonora maldición en su lengua natal ante su incapacidad por negarse; en cambio, tomó de mala gana la carpeta antes de empezar a caminar hacia la salida de la carpa.




Sus manos temblaban ante la mezcla de la ansiedad y rabia que sentía. Toda sus emociones empezaban a desbordarse, ya que estaba sintiendo demasiadas cosas al mismo tiempo y su cuerpo no parecía procesarlo.




Todavía se mantenía tranquilo, dentro de lo que cabía.




—Sargento —la voz de su superior lo hizo detenerse— mañana a las cinco en punto en el helipuerto, espero que no llegue tarde —solo había una única respuesta correcta, y él no quería decirlo.




Apretó sus dientes con fuerza, su mandíbula estaba tan tensa que por un momento se creyó capaz de pronunciar palabra; sin embargo, se tragó su propio vomito para responder fuerte y claro:




—Si, General.




Y tras decir aquello se marchó.




Siguió su camino en silencio, siendo acompañado por el sonido de sus pisadas ahogadas en contra de la arena. Estaba furioso, pero también sentía una opresión en su pecho cortesía de la impotencia, y la única manera de calmarlo era con alcohol barato.




Si aquel iba a ser su última noche en el cuartel (y probablemente en aquel plano terrenal), debía disfrutarlo.




Iba a embriagarse hasta vomitar sus intestinos e ignorar las reglas que el mismo se había puesto antes de cada misión, después de todo, ¿qué más daba? Su vida pendía de un hilo desde hace años. No podía dejar de pensar que odiaba su trabajo.




Playlist


Toxic ; Britney Spears. / Teeth ; 5 Seconds of Summer / IDFC ; Blackbear.


Disclaimer


ᰔ 一 La siguiente historia no es apto para todo público. Contiene vocabulario obsceno, escenas sexuales y temas sensibles que podrían no ser del agrado del lector, si eres una persona sensible, te invito a retirarte.


ᰔ 一 Como ya lo he mencionado en todas mis historias, la escritora (o sea, mi persona) tiene una vida y responsabilidades fuera de internet, así que al igual que todos mis libros tendrá actualizaciones lentas. Aunque parezcan abandonadas o canceladas no es así, espero que puedas comprenderme.


ᰔ 一 La siguiente historia se trata de un fanfiction en el que el protagonista es un lector masculino (rayito, T/n, Tu nombre, __________, etcétera) sin embargo, tendrá una personalidad propia e intentaré que la apariencia sea lo más básica posible para que está sea a tu gusto.


ᰔ 一 Cualquier tipo de crítica, sugerencia, idea, teoría y/o corrección será bien recibida. La mayoría de mis historias contienen errores (por no decir horrores) ortográficos, soy una persona distraída así que se lo agradecería muchísimo.


ᰔ 一 Si deseas traducir, adaptarme o usar como referencia para escribir tu propia historia puedes hacerlo siempre y cuando me des mis créditos correspondientes, si no los voy a nalgueAR HASTA EL BORDE DEL LLANTO Y DESPUÉS LOS VOY A HACER MORDER LA ALMOHADA MIENTRAS INTENTAN NO G- /Problemas técnicos.


Tabla de contenido



ᰔ 一 Call of Duty fanfiction.


ᰔ 一 Gore moderado - escenas desagradables - menciones de enfermedades mentales - abuso verbal - violencia física - homicidio.


ᰔ 一 Relaciones toxicas.


ᰔ 一 Escenas sexuales y gráficas.


Personajes ligables



ᰔ 一  Simón "Ghost" Riley.


ᰔ 一  "König"


ᰔ 一  Keegan P. Russ.


ᰔ 一  “Velikan”.


ᰔ 一  John “Soap” MacTavish.


ᰔ 一  Valería Garza.


Créditos



ᰔ 一 Arte usado en la portada - @ LevaSoj (Twitter)


ᰔ 一 Tipografía - LIBERATOR (DaFont).


ᰔ 一 Historia y redacción - autora ( LeBrujiSimone ).


Agradecimientos



Gracias por leer mi historia. Me hace muy feliz que a ti como lector te guste lo que escribo, ya que lo hago con todo el gusto del mundo.


Espero seguir mejorando con el tiempo para proporcionarle a usted y a muchos otros lectores, una lectura amena y entretenida, así que nuevamente, muchas gracias por tomarte el tiempo de visitar mi pequeño rinconcito.




Atte: Simone