Capítulo 1
—¡¿Cómo te atreves a traer a la bastarda que tuviste con tu amante a esta casa?!
—Tú nunca serás mi hermana.
—¡ARIANA!
—Nunca podrás remplazarla.
A lo largo de su vida, Aneu había desarrollado pesadillas que la atormentaban cada noche, solo que mientras los demás tenían pesadillas con sus peores miedos, Aneu recordaba cada horrible momento de sus dieciocho años de vida desde que había cumplido los cinco años, edad en que llegó junto a su padre, Percival, a vivir a la casa Dumbledore con la esposa de este, Kendra, y sus hijos, Albus, Aberforth y Ariana.
Elladora Beamish, ese era el nombre de su madre. Una bruja sangre pura de nacionalidad francesa, única heredera de una rica familia. Para Aneu no existía ser más hermoso que su madre, con su cabello largo dorado y sus ojos castaños como almendras. Elladora era hermosa, amable y gentil.
La vida a lado de su madre fue maravillosa, los mejores cinco años de toda su existencia...hasta que su querida madre falleció en su cumpleaños número cinco de, literalmente, el corazón roto, provocado por la larga depresión en la que estaba sumida por no poder estar junto a su gran amor.
La madre de Aneu siempre amo a Percival Dumbledore y en realidad él también la amo, aunque no lo suficiente como para decirle la realidad de su situación hasta que Elladora estuvo de siete meses de embarazo.
Percival Dumbledore nunca fue considerado un casanova, en realidad, había sido una sorpresa cuando embarazó a su esposa de su primer hijo, pues ellos tuvieron un matrimonio arreglado y era bien sabido que Percival no tocaba a Kendra a menos que fuera muy necesario, quizá por eso fue aún más sorprendente cuando apareció Aneu, una hija fuera del matrimonio.
Percival y Elladora se conocieron cuando este tuvo que viajar a París para unos asuntos de su trabajo. Aneu solo sabía que se habían conocido por casualidad en la calle y, según los recuerdos de su madre, Percival la vio a lo lejos y le invito tímidamente un helado.
Así comenzó todo.
Tuvieron un apasionado romance que podría ser considerado como precioso: Percival compró un departamento para ambos en París cuando cumplieron seis meses juntos y justo tres meses después, Elladora le dio la noticia de que estaba embarazada.
Ahí iniciaron los problemas.
Percival comenzó a viajar y solo volvía a París durante una semana cada mes, causando que Elladora pasará por un embarazo bastante triste y melancólico, pues aunque en verdad estaba anhelando tener a su hijo entre sus brazos, añoraba que Percival estuviera con ella en esos momentos.
Poco después del séptimo mes de embarazo, en un arranque de ira, Elladora le exigió a Percival saber el porque no podía quedarse junto a ella durante el embarazo. Las palabras que Percival le dijo, Elladora nunca podría olvidarlas y Aneu, quien vio las memorias de su madre, tampoco:
—Porque estoy casado, tengo tres hijos. No puedo dejarlos por ti.
El saber que el hombre que amaba estaba casado y que la había engañado todo ese tiempo haciéndole creer que era soltero, lastimo el corazón de Elladora a un grado en que le exigió a Percival que jamás volviera a buscarla. De esa manera, Elladora Beamish tuvo a su hija y la crio con amor, sin embargo, hundida en una fuerte depresión debido a ese amor que la destruyo.
Terminó muriendo de un corazón roto.
Ninguno de sus familiares maternos seguía con vida, razón por la cual el ministerio de magia francés se comunicó con Percival Dumbledore, quien genuinamente sufrió la muerte de Elladora y fue a recoger a su hija.
—Soy...Percival Dumbledore, tu padre.—se agacho a su altura y sonrió con tristeza.— Y a partir de hoy tu eres Aneu Dumbledore.
Ese fue el inicio del martirio de Aneu.
En un principio, la llegada a la casa Dumbledore no fue realmente tormentosa, si bien era cierto que Kendra miraba mal a la niña, en realidad los otros tres Dumbledore no la trataban mal. Aberforth solo estaba pendiente de su hermana Ariana, una dulce chica con problemas mentales que rápidamente tomó cariño a Aneu, y Albus, quien nunca estaba en casa.
Los hermanos de Aneu eran mucho más mayores que ella, Albus, el mayor, tenía dieciocho cuando ella llego, Aberforth diecisiete y Ariana catorce. Aneu claramente contrastaba mucho en edad con ellos, sin embargo, aunque Ariana era mucho más grande que ella, su edad mental no lo era tanto, por lo que pronto se hicieron unidas.
En realidad, la vida con los Dumbledore no era tan mala, al menos no lo fue hasta seis meses después, cuando unos niños muggles atacaron a Ariana al verla hacer magia, provocando que su trauma aumentara y que, por consiguiente, Percival se enfadara y arremetiera contra esos niños muggles, torturándolos con la maldición cruciatus.
De esa manera, Aneu quedo prácticamente huérfana, pues su padre fue enviado a Azkaban. Y por si no fuera suficiente lo sucedido con Percival, unos meses después, Ariana asesino a su madre, Kendra, debido a una explosión de magia involuntaria.
Así, con dieciocho años, Albus Dumbledore tomó su lugar como cabecilla de su familia, (puesto que en realidad detestaba) justo cuando estaba recién graduado de Hogwarts.
Y como si la situación no pudiera empeorar, un año después, cuando Ariana tenía solo quince años, falleció debido a un hechizo que impacto en su cuerpo cuando, sin querer, intervino en un duelo entre su hermano Albus y quien era el mejor amigo de este en ese entonces, Gellert Grindelwald.
A partir de ese momento, todo fue de mal en peor.
Aberforth se hundió en una profunda depresión y empezó a tener más ataques de ira contra Albus, mientras que este último decidió al fin emprender un viaje como siempre había deseado, pero esta vez como una manera de redención por sus actos.
—Debo dejar de pensar en el pasado.—pensó Aneu mientras salía de la sala común junto a Minerva.
Mucho tiempo había pasado y ahora Aneu era una preciosa adolescente de diecisiete años recién cumplidos, estudiante de Hogwarts perteneciente a la casa de Gryffindor. Era una simple estudiante cualquiera que en realidad no destacaba, cosa que si intentará hacer sería difícil ya que cuando tenías al “grandioso y famoso” Albus Dumbledore como hermano mayor, profesor de Transformaciones y jefe de la casa a la que ella pertenecía, era realmente difícil tener algo de gloria.
—Buenos días, profesor Dumbledore—saludó una sonrojada Minerva cuando caminaban por el pasillo.
—Buen día, señorita McGonagall.—saludó Albus con una sonrisa y miro a Aneu con frialdad.—Aneu.
—Profesor—saludó Aneu fingiendo indiferencia.
Su relación con Albus era realmente tormentosa, él la odiaba con ganas y ella...bueno, ella simplemente intentaba ser una sombra. Al menos Aberforth, quien en un principio la ignoraba, ahora la quería, y como no, si el prácticamente la había criado después de todo lo sucedido.
Minerva y Aneu llegaron al Gran Comedor donde se sentaron silenciosamente a comer. Minerva y ella eran buenas amigas...aunque tampoco es que Aneu tuviera muchos amigos, pues para todos era bien sabido que Albus la detestaba y nadie quería tener de enemigo al profesor Dumbledore.
El periódico llegó como cualquier mañana y Aneu lo desenrollo, contemplando la portada con gesto preocupado. El titular rezaba:
“GELLERT GRINDELWALD
¿HEROE O VILLANO?”
Eran diversas las opiniones al respecto sobre Gellert Grindelwald, actual mago oscuro, especialmente porque estaba ganando casi todo el poder mágico en el mundo, sin embargo, aún había mucha oposición. En realidad, Reino Unido era el único país que aún no sucumbía ante su poder.
Aneu realmente no sabía que pensar respecto a ese hombre que, aunque nadie más que ella y Aberforth lo supieran, había sido el mejor amigo de su hermano mayor y que ahora era un mago oscuro. Mientras más veía su fotografía, los ojos de aquel hombre de 33 años dejaba a Aneu con una sensación extraña.
Y es que ella realmente no sabía lo mucho que el cambiaría su vida en el futuro.