Stars Storm. (Final Space)

Summary

La historia abarca dos años después de qué Invictus se liberará y comenzará a gobernar el cosmos, y también, en la historia de un farkaniano y un humano; Joshua Blake, y Matthew Williams. Joshua es un pastor suizo que busca superar la pérdida de sus seres queridos, y Matthew es un niño pequeño que intenta lidiar contra la dura realidad que le tocó vivir en un mundo distópico. Ambos conectan por la brutalidad de sus traumas, y se ven obligados a combatir contra estos tras ser perseguidos por una nueva organización espacial; Los Redentores. Cuando Invictus se liberó y tomó el control de todo el cosmos, condenó a todos a vivir en caos, muerte, y destrucción. Más de la mitad de la población de cada planeta fue corrompida por el poder de esta entidad cósmica, mientras que la otra mitad aún resiste a corromperse. Blake, al ser un mercenario, se convirtió en la misma escoria en la que el universo se transformó por culpa de Invictus, pero, aquello cambiará cuando su destino se topa con el destino de Matthew Williams. Su luz en la oscuridad. -_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_- - Este libro es una continuación no directa de la serie, es decir que, no tendrá los mismos protagonistas ni trama, sino que será una historia diferentes con protagonistas diferentes y originales. 😺 - Es un fanfic basado luego de los hechos del final de la temporada 3 de FS. ^^

Genre
Scifi/Drama
Author
Peeps
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

0.- El inicio del fin.

Dedicado a esta hermosa serie que, salvó mi vida.✨


Cumpleaños de Woofy.

liberación de Invictus.

   

    Joshua Blake.


Era el mediodía del domingo, había un clima templado y un hermoso cielo despejado, me encontraba en la cocina, justamente observando el pequeño pastel de cumpleaños de mi hijo, Woofy.

   

— ¿Que ocurre? - preguntó mi esposa, a lo que me di la vuelta instantáneamente para poder verla. Probablemente notó el hecho de que estaba pensativo.


— Nada - respondí, intentando ocultar el hecho de que aún ahorrando no logré comprar el regalo de cumpleaños que él tanto anhelaba, una pequeña nave espacial manejado a control remoto. Próximamente él se volverá hermano mayor, y nosotros padres, otra vez.


— ¿Y entonces por qué esa cara larga? - preguntó ella, frotándose levemente la barriga en la que mi hija Alnair se encontraba. Ya ansiaba ver a esa pequeña bolita de pelos.


— Estoy cansado, me estoy volviendo viejo con esto de las fiestas - respondí nuevamente, esbozando una pequeña sonrisa para ella.

   

— Oh vamos, es el cumpleaños de Woofy, en tres años más ya no podremos hacerle fiestas y este tipo de cosas, además, creo que las fiestas te gustan mas a ti que a los propios niños - comentó Lúa, riendo levemente mientras me daba un beso en la mejilla, para después alejarse de mi y comenzar a preparar los snacks que a los pequeños les solía gustar. Dentro de una hora volvía mi hermano junto a mi hijo, se fueron de compras, por lo que implicaba que Woofy venga mas hiperactivo de lo común debido a la cantidad de golosinas que ingirió.

   

Dejé de perder el tiempo pensando y me dirigí hacia nuestra habitación, donde allí opté por quitarme la chamarra, y colocarme una camisa a cuadros marrón junto a unos jeans clásicos azules, y unas botas marrones. Me mire al espejo y a decir verdad, no lucía mal, la camisa me hacía lucir un poco más fornido de lo normal. Ser farkaniano y un pastor suizo de pelaje blanco tenía sus virtudes.

   

— ¡Papá, llegué! - escuché decir a gritos a mi pequeño farkaniano, se notaba mucho más alegre de lo común. Salí de mi habitación y me dirigí hacia él.


— Ey, cachorro cumpleañero - Dije despeinandolo, él odiaba que haga eso, pero aun así lo hacía de igual forma.

   

—¿Que vamos a comer? - preguntó él, mírandome con cierta curiosidad mientras giraba la cabeza.


— Comida - respondí de forma burlona, a lo que Woofy me miró con el entrecejo fruncido.


— Papá, no comiences con tus chistes - Dijo el cachorro, cruzandosé de brazos. Reí por lo bajo y luego vi a mi hermano entrar a la sala con alguna que otra bolsa en mano, a diferencia de mi, él tenía todo el pelaje de color negro con manchas blancas. Lo contrario a mi, con la notoria diferencia de que mi pelaje era blanco totalmente.

   

— Ey, ¿cuando podemos hablar? - Preguntó mi hermano Jacob, quizás refiriéndose a la pelea que tuvimos la vez pasada y quería pedirme disculpas por ello. Aún así, el orgullo me ganaba.


— Luego de que termine el cumpleaños hablaremos, quiero disfrutar este día - respondí, en un tono severamente seco y cortante. Noté que estaba a punto de decirme algo, pero se quedó callado.


— ¿Preparamos algo de comer, hijo? - Pregunté desviando la mirada de mi hermano para ver a Woofy, a lo que él me asintió con una leve sonrisa en el rostro.


Nos dirigimos a la cocina, colocamos los ingredientes sobre la mesada y luego nos arremangamos, pude notar un collar colgando de su cuello, el cual el dije era una estrella dorada.

   

— ¿Y ese collar? - pregunté, mirándolo de reojo mientras sonreía.

   

— Me lo obsequió el tío - respondió, mírandome fugazmente a los ojos, también devolviéndome la sonrisa. Yo asentí ligeramente con la cabeza en señal de aprobación.

   

Seguimos preparandonos para hacer las pizzas estando en silencio, al menos hasta que el cachorro decidió romper el hielo.


— ¿Por qué tu y el tío siempre pelean?, ¿no se pueden llevar bien de una vez? - preguntó él, mírandome con cierto enojo. Di un pequeño suspiro al escuchar eso, pensé bien en las palabras que iba a utilizar antes de responder.


— Tu tío y yo somos diferentes, ambos tenemos carácter diferente, por lo que siempre vamos a tener diferencias y choques así, pero nos queremos, porque somos familia - respondí de manera que él pudiera entender, tenía más para decir, pero opté por quedarme callado. Sin embargo, el asintió y se quedó callado, se veía desanimado.

   

Para que dejara de estarlo, tomé un puñado de harina y se lo coloque frente a él y frente a mi.

   

— Una mosca - dije mirándolo sorprendido.


— ¿Y que hacemos? - preguntó él, severamente preocupado.


— ¡Sopla! - dije en voz alta, a lo que Woofy tomó aire y sopló con fuerza, tanta fuerza que la mitad de la harina voló hacia mí cara. En cuanto mi hijo me vio, comenzó a reírse a carcajadas, tanto que hasta casi le salían las lágrimas.


Reí a la par de él porque me causaba gracia su risa, en ese momento entró mi esposa Lúa, quien se quedó confundida al ver aquella situación, a los segundos comenzó a reírse levemente mientras se acercaba a nosotros, tomó un pequeña franela que había allí en la cocina y me limpió la cara delicadamente, cuando terminó de hacerlo, le di un corto beso en la mejilla, gracias a esto, Wofy nos abrazó a ambos. Los tres estábamos riendo, y probablemente los cuatro debido a que Alnair estaba moviéndose.

   

De pronto, las risas cesaron al movimiento brusco de el suelo, la preocupación se apoderó de mí al instante, por instinto abracé a Lúa y a Woofy para protegerlos, la casa entera se estaba moviendo de manera muy brusca, tanto que el techo y las paredes se estaban resquebrajando.

   

 — ¡Por aquí! - Gritó Jacob, extendiendo la mano para que Lúa y Woofy la tomarán. Con algo de dificultad llegaron hasta él y luego salieron de casa, yo intentaba ir detrás de ellos, pero un movimiento brusco hizo que cayera al suelo, el techo ya se estaba por derrumbar sobre mi, pero de un brinco rápido logré salir de allí.


— ¡¿Estan todos bien?! - Fue lo primero que pregunté mientras recuperaba el aliento, no obtuve respuesta alguna, lo que me hizo mirarlos. Todos allí estaban anonadados, debido a aquella vista que teníamos del cielo.


Absolutamente todo el cielo se estaba volviendo de un color morado, el suelo siguió temblando, la ciudad era un caos, las personas estaban huyendo aterradas.

   

"¿que estaba ocurriendo?" fue lo que pensé.

   

Mi hermano Jacob intentaba comunicarse desesperadamente con alguien, pero la señal había desaparecido.

   

— ¡Miren! - Gritó mi hijo, señalando un par de naves espaciales que deambulaban sobre el cielo, eran grandes y se notaba que contenían gran espacio. De un momento a otro una de ellas se estacionó hacia un lado de la ciudad y abrió sus puertas, habían guardias en estado de alerta por lo que tenían sus armas listas para comenzar un tiroteo.

   

¿Acaso era el ataque inicial para comenzar una guerra? ¿Contra quién? ¿O contra qué?


— Las personas están dirigiéndose hacia allí - Comentó mi esposa, mírandome con cierto temor.


— Entonces nos vamos allí - Aporté, en un tono firme.


— Vamos, cachorro - fue lo que dije para seguido cargar a Woofy con ambos brazos. Luego, le indiqué a Lúa que se quedará con Jake, miré a mi hermano, y con la cabeza le indiqué que nos siguiera, cosa que hizo al momento en el que comenzamos a trotar con cierta dificultad, ya que el suelo seguía temblando, pero no tan fuerte como antes.


...

 

Entramos a la ciudad porque era la única manera de llegar a una de las naves, ahora estabamos trotando por el medio de la calle, habían vehículos destrozados, sangre, y quizá algún que otro cuerpo que evité que mi hijo vea. Todo esto parecía el inicio de una guerra, a lo mejor lo era, y una grande.

   

— Ya falta poco - mencionó Jacob, estando delante de nosotros.

   

— ¿Lúa, como vas? - pregunté mirándola momentáneamente, se notaba cansada.

   

— Estoy bien, enfoquemonos en llegar allí y estar seguros - respondió en un tono serio, a lo que yo asentí.

   

Está vez íbamos caminando a paso rápido detrás de mi hermano, de cierta manera admiraba el hecho de que el se ofreciera a ir delante de nosotros solo por si acaso. De repente Jake se detuvo en seco al doblar por la esquina, parecía comenzar a estar asustado. Cuando me asomé a ver lo que él veía, me quedé de la misma forma.

   

Era una manada de personas, o al menos eso parecían, tenían los ojos morados y habían venas del mismo color que resaltaban sobre todo el rostro, estaban atacando a dos personas que estaban en el suelo, mientras se retorcían las obligaban a mirarles a los ojos y a abrir la boca, allí les transmitían algo del mismo color; morado. Hasta que esas personas no tenían esas venas moradas por la cara, y los ojos morados, no se detenían.

   

— Debemos ayudarles - Susurró Jake, mírandome. Mire a mi esposa Lúa, y luego a mi hijo Woofy que aun cargaba en brazos, negué con la cabeza ante esa idea.


— No, nos vamos - Dicho esto, busqué otra salida, la cual era la de un callejón que nos llevaba a unas dos o tres calles más adelante. - Síganme - fue lo último que dije susurrando para después ir lentamente hacia el callejón.

   

— Pero...debemos ayud - Jacob intentó hablar, pero yo le interrumpí.

   

— Esas personas están muertas - dije de manera brusca, aún intentando mantener el tono de voz bajo.

   

Él no dijo ni una sola palabra, sólo se mantuvo detrás de mi mientras avanzaba hacia nuestra única salida, pasamos por entre medio de dos carros, uno de ellos estaba incrustado dentro de un poste de luz, habían cuerpos allí dentro, por lo que opté por taparle los ojos a mi cachorro. Antes de que siquiera podamos entrar al callejón, algo me tomó del pie, por un segundo el pánico había entrado en mi.


— Por favor...ayudame - era un hombre humano de una avanzada edad, estaba bañado en sangre, su pierna estaba destruida, por no decir que casi no la tenía. La decisión de ayudarle o no estaba matandome, no supe que hacer hasta que Jake habló.


— Joshua, Lúa, apartense un poco - Dijo, intentando cargar al anciano.


Cuando apenas lo movió, el humano anciano dio un gran grito de dolor, lo suficientemente alto como para que todas esas cosas lo escuchen, Mierda, fue lo único que pensé para después darme vuelta y ver como todos esas personas poseídas comenzaban a correr hacia nosotros con total salvajismo.


— ¡Corran! - fue lo que grité para seguido correr como si no hubiera mañana, aunque probablemente no lo habría. Mi hermano no tuvo más opción que dejar al humano allí mientras en repetidas veces decía que lo sentía.


Esas cosas estaban desesperadas por atraparnos, solo faltaban unos pocos metros para llegar a la nave, pero los poseídos estaban pisandonos los talones.

   

Fue entonces cuando una serie de disparos comenzó a acabar con los monstruos que estaban más cerca de nosotros, los disparos provenían de los guardias de la misma nave, me sentí esperanzado de que realmente íbamos a estar seguros allí.

   

Inesperadamente sentí como un disparo impactó a un costado de mi abdomen, y en mi pierna derecha, lo que provocó que cayera al suelo de rodillas mientras sujetaba fuertemente a Woofy. Intenté levantarme lo más rápido posible mientras el dolor me iba consumiendo.

   

Uno de los guardias se acercó a cubrirme para que pudiera llegar a la nave. Fue el único que lo hizo, y también, fue uno de los que me empujó y cubrió hacia adentro al estar cerca de la entrada.

   

— ¡Ya, ya, adentro! - gritó el guardia. Aquellos guardias siguieron disparando por unos segundos más, y entraron, para después cerrar con todo tipo de seguridad ambas compuertas.


Casi al instante la nave despegó, ahí me sentí levemente aliviado, habíamos escapado de lo que sea que esas cosas eran. Miré a Lúa, y le dediqué una pequeña sonrisa mientras me apoyaba en una de las paredes, sin embargo, ella me miró horrorizada, podía notar el miedo en sus ojos, ¿que ocurre? Pensé, para después mirar mi torso y ver que tenia sangre por toda la camisa.

   

— Wo-Woofy - fue lo único que mi esposa dijo con la voz muy temblorosa.

   

 Y allí, allí fue cuando sentí una puntada en el corazón de lo aterrado que estaba, lo observé y efectivamente estaba herido, tenía una herida de disparo a un costado del pecho.

   

    "¡No, no, no, no!"

fue lo que grité antes de caer de rodillas e intentar despertar a mi hijo desesperadamente aún teniendolo en brazos, pero no. Estaba muerto.

   

Comencé a llorar, a rogar que no nos dejara, pero ya era tarde. La nave estaba empezando balancearse de un lado a otro sin quizás algún motivo aparente, fue en ese momento en el que pude ver a Lúa a los ojos, ella me estaba odiando, y yo, yo lo sabía.


— ¡Oh no! - gritó una persona al asomarse por la ventana, las otras personas que estaban dentro de la nave también copiaron su acción, y miraron por la ventana.


— ¡La ciudad está siendo destruida! - en ese momento estaba por pararme, pero un brusco movimiento hizo que todos allí cayeramos al suelo. Me paré como pude y observé mediante la ventana la vista que me otorgaba; en el cielo aparecía una cara diabólica que me parecía similar a las historias que de cachorro me decían.




La ciudad explotó por una bola de fuego morada, las personas que antes habían sobrevivido ahora ya estaban calcinadas por aquel fuego, la onda expansiva llegó a nosotros y nos hizo tambalear con mucha fuerza, tanto que probablemente ahora la nave estaba dando vueltas y vueltas por el aire.


Todos estábamos esperando a nuestro trágico final, hasta que la nave cayó.

 


Espero les guste la historia que tengo preparada para estos personajes. Este es un fanfic de la serie que estoy haciendo luego de que esta fue cancelada, esto es como un "que pasó luego del final" asi que espero que lo disfruten así como yo al escribirlo. 😭✨