1. CHANYEOL//CHANBAEK

Summary

Baekhyun ha descubierto que la compañía farmacéutica para la que trabaja está haciendo experimentos ilegales. Los científicos de la empresa mezclaron ADN humano y animal para crear Nuevas Especies. Uno de estos “experimentos” ha capturado su corazón y hará cualquier cosa por salvarlo. Aunque él lo odie por ello. Chanyeol nunca ha conocido la compasión o el amor. Ha pasado toda su vida en una celda, encadenado y sufriendo los abusos del hombre. Y el único hombre en el que confió, le traiciona. Ahora es libre y solo piensa en vengarse de el. Quiere matarlo y cuando por fin lo encuentre asesinarlo es la última cosa que quiere hacerle a ese humano tan sexy. Chanyeol no puede resistirse al tacto de baekhyun, ni a su cuerpo. Está obsesionado con su olor. Baekhyun desea a Chanyeol, siempre lo ha hecho. El ansía su cuerpo grande y poderoso y quiere sanar su corazón desolado. Pero la pasión es una cosa… y la sumisión es otra. Adaptación De la saga Nuevas Especies Chanbaek ver.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

—Mierda —murmuró Baekhyun en voz baja mientras observaba al hombre encadenado a la pared de la habitación de al lado.

Cada vez que entraba en la sala de observación se deprimía, pero no podía evitar entrar en ella. Sabía que él no podía verlo a través del cristal y sin embargo parecía que la miraba directamente. Su mirada bajo a su pecho desnudo, los músculos de su cuerpo estaban muy  bien definidos. Sus grandes bíceps estaban sujetos por cadenas y la rabia era evidente en su rostro, mientras luchaba contra ellas. Sentía simpatía y compasión por él. La agresividad que mostraba era normal ya que fue despojado de su libertad y de su dignidad.

Su mano se levantó para tocar el marco de madera que rodeaba el cristal. Deseaba poder calmarle y demostrarle que había alguien que se preocupaba por él. Pero lo que más deseaba, era sacarle de la prisión infernal que lo contenía. Se merecía ser libre. Un movimiento en la esquina de la habitación desvió su atención lejos del hombre al que perseguía durante el día y llenaba sus pensamientos por la noche. El miedo hizo que su corazón se acelerase cuando un técnico entró en la habitación. Jacob Alter era uno de los monstruos más insensibles que trabajaban para Industrias Mercile. Él realmente disfrutaba del dolor de las pruebas que ejercía sobre los sujetos.

Estaba seguro de que esta vez le haría las pruebas con crueldad. Un mes antes, el hombre encadenado a la pared le rompió la nariz cuando Jacob se acerco demasiado para realizarle una prueba en el codo.

Sabía que se lo mereció. La contusión aún ensombrecía el rostro de Jacob mientras dirigía una sonrisa maligna hacia su víctima. Él planeaba ocasionarle mucho dolor con las pruebas.


—Hola, 416. —Se rió Jacob y fue un sonido desagradable—. He oído que has cabreado al doctor Trent. Sabes lo que eso significa, ¿verdad? —Jacob colocó una bolsa en la esquina de la mesa de examen. Lo hizo con un golpe fuerte—. Significa que tengo que hacerte algo que he deseado durante mucho tiempo. Hoy vas a sufrir. —Miró hacia la cámara de seguridad de la esquina e hizo con su mano un corte en su garganta.

—Mierda, mierda, mierda —dijo Baekhyun en voz baja mientras el pánico se apoderaba de él. Escucho hablar de las torturas a las que sometían a los presos cuando  realmente enfurecían a uno de los médicos. Jacob obviamente no quería que se grabara lo que

planeaba para el 416. Tenía que ser muy malo.

Jacob ladeó la cabeza y siguió mirando hacía la cámara, luego sonrió antes de volver a mirar hacia el 416.


—La cámara está apagada. No habrá ningún registro de esto. El doctor Trent no sabe que vas a tener un horrible accidente, monstruo. No debiste meterte conmigo. Debiste pensar en lo que te pasaría. —Él cogió la bolsa que se llevo a la habitación—. Nadie me rompe la nariz y sigue con vida. Sabía que solo era una cuestión de tiempo el que fueras castigado. Solo espere mi momento. —Sacó una jeringuilla—. ¡Vas a morir, hijo de puta!

Esto no puede estar pasando, pensó Baekhyun. No estuvo luchado continuamente los dos últimos meses solo para perderle ahora. Vivió con el temor constante de ser descubierto, pero el 416 le dio fuerzas para continuar. Por él, se enfrentaba a peligrosos riesgos con el fin de reunir las pruebas suficientes para liberarle a él y a los otros prisioneros.

De hecho, medio esperaba que los guardias de seguridad vinieran a por él en cualquier momento. Estaba tan desesperado por recoger una prueba real de lo que ocurría en el centro de investigación que media hora antes cometió una locura.

Robo la insignia de un médico para colarse en su oficina y descargar los archivos de su ordenador. Si seguridad revisaba las cintas de vigilancia, estaría atrapado. Ellos lo detendrían inmediatamente y harían su destino tan sombrío como el del 416. Ambos estarían muertos al final del día.

Él vaciló entre hacer algo increíblemente estúpido para intentar salvarlo o seguir las órdenes de su verdadero jefe de nunca interferir. Por fin obtuvo suficientes evidencias irrefutables para poder liberar a los sujetos. Tendría la oportunidad de enviar las pruebas al final de su turno si seguía con la cabeza baja, con la boca cerrada y no llamaba la atención de nadie. Esto significaba no hacer nada mientras Jacob asesinaba al hombre restringido a la pared. Su mirada se fijo en el 416. De todos los presos, él era al que más quería liberar.

Desde que fue trasladada a la zona de investigación de Industrias Mercile, el 416 llenaba sus noches. Se convirtió en la última imagen que veía antes de dormirse cada noche. A veces, era el principal protagonista de sus sueños.

Ya tomo su decisión. No podía aceptar que eso sucediera porque le rompería el corazón.

Ya que no podría vivir consigo misma si no intentaba salvarlo.

—No seras capaz de pelear conmigo esta vez. Estarás indefenso. Quiero que sepas que vas morir. —La voz de Jacob sonó dura—. Pero no antes de que te hiera, animal.

Baekhyun se dio la vuelta desesperado por salvar al 416, aunque no tenía un plan en mente.

Huyó de la habitación y se obligó a frenarse cuando salió al pasillo, era consciente de las    cámaras de seguridad ubicadas allí y se detuvo en la sala de suministros para agarrar un kit de pruebas. Levantaría sospechas si entraba en la celda sin una razón. Tiró la caja de plástico que envolvía el kit y trató de no parecer tan frenética como se sentía cuando entró en el pasillo otra vez. Sabía que tenía que apresurarse a la celda del 416 antes de que Jacob tuviera tiempo de hacerle algo horrible.


Baekhyun se quedó inmóvil con los ojos muy abiertos y luego se volvió lentamente. El doctor    Brennor salió de una de las habitaciones de gráficos, era un hombre alto y pelirrojo.

—¿Sí?

—¿Conseguiste la muestra bucal del 321?

—Lo hice. —Se mantuvo tranquilo a pesar de que quería girar y huir.

—Bien. ¿La dejarás en el laboratorio?

—Por supuesto.

Alzó su mano libre para frotarse la parte posterior de su cuello.

—Un día largo, ¿verdad? ¿No estás ya deseando marcharte de fin de semana? Yo lo  estoy.

Cierra la boca, se ordenó en silencio, así podrás irte. Él se encogió de hombros.

—Me gusta mi trabajo. Hablando de eso, tengo que tomar una muestra de sangre. Es  una orden de stat.

—Sí. Claro. —Paseo su mirada por su cuerpo—. ¿Quieres ir a cenar conmigo mañana por la noche?

Le sorprendió por un segundo que él le pidiera una cita.

—Tengo novio —mintió fácilmente. La idea de salir con alguien que trabajara en Mercile, le daba náuseas—. Pero gracias por preguntarme.

Su boca se tensó y la luz en sus ojos verdes se enfrió.

—Ya veo. Bien. Me voy. Tengo que actualizar unos informes. —Él se encamino en la dirección opuesta y se alejó—. Tengo demasiado papeleo —se quejó antes de desaparecer por una esquina.

Las cámaras están mirándome, se recordó mientras resistía el impulso de recorrer el pasillo a toda velocidad. Llego hasta la celda del 416 como si no estuviera preocupado. Al menos esperaba haber dado esa impresión.

Querido Dios, rezo en silencio, que haya llegado a tiempo. Sus dedos temblaban mientras pulsaba el código digital de la puerta. Emitió un pitido cuando aceptó su código y las barras de acero que la bloqueaban, se deslizaron hacia un lado y la puerta se abrió. Entró en la habitación rápidamente.

Forzó una sonrisa que no sentía.

—Estoy aquí para tomar una muestra de sangre.

La puerta se cerro automáticamente tras él, las barras de acero volvieron a su lugar y un zumbido fuerte sonó para subrayar este hecho.

Su mirada se quedo fija en la escena que tenía delante, se quedó sin aliento ante el horror puro de lo que estaba presenciado.


El 416 no estaba encadenado a la pared. Estaba tirado boca abajo en el suelo duro y frío de cemento. Las cadenas ahora estaban fijadas a sus muñecas, y estas estaban bloqueadas en uno de los pasadores cementados en el suelo, tenía los brazos estirados por encima de su cabeza y las piernas encadenadas y abiertas. Jacob le quitó los pantalones. Su ropa era solo un montón blanco en el suelo. Jacob estaba de rodillas entre las piernas obligadamente separadas del 416.

Tardó solo unos segundos en darse cuenta de la horrible situación que interrumpió. Jacob se sentó sobre los talones congelado, estaba sorprendido por su repentina aparición, pero él se recuperó lo más rápido que pudo. Dejó caer lo que parecía ser una de las porras de los guardias en el suelo de hormigón y trató de levantarse. Tenía desabrochado su pantalón y, maldiciendo, trato de cerrarlo.

Baekhyun le grito.

—¡Eres un maldito cabrón enfermo!

Él entró en acción antes de pensarlo, agarro el estuche de plástico con tanta fuerza, que se lo clavo dolorosamente en la palma y le golpeo con toda la fuerza que pudo reunir. Se lo estrelló contra la cara. Él se tambaleó hacía atrás y gritó, pero Baekhyun no  se detuvo hasta que cayo al suelo. Se sentó a horcajadas sobre su vientre y con su cuerpo lo mantuvo abajo, cogió el estuche con ambas manos y lo golpeo en la cara con rabia. Jacob trató  de cubrir su cara, pero después de unos cuantos golpes las manos cayeron al suelo, inertes.

—Eres un monstruo —jadeó y lo golpeó otra vez. Cuando observo que su rostro estaba ensangrentado se detuvo, todo su cuerpo temblaba mientras miraba con horror al técnico.

Su mirada se levanto al kit y al ver las manchas de sangre lo dejó caer al suelo, en estado de shock se levanto de encima del hombre caído. Su pecho no se movía.

—Oh Dios —jadeó. Alargó la mano hacia su garganta con un gemido de desgarro y le buscó el pulso. El no pudo encontrarlo—. Oh Dios, Oh Dios, Oh Dios —estaba seguro de que lo había matado.

Se dio la vuelta y miró fijamente al 416. Él lo miró, sus ojos estaban abiertos y parpadeó, su mejilla estaba contra el suelo y vio lo que él hizo. Le temblaron las manos y bajó la mirada hacia ellas.

Mato a Jacob. Su mirada se desvió de nuevo al horrible monstruo al que ataco en un ataque de pura rabia. Se lo merecía. Trató de calmar su pánico.

Piensa.

Van a venir a buscarlo. Ellos sabrán que lo maté. Me van a llevar a rastras, me torturan para saber por qué intervine y me mataran. Las pruebas nunca llegarán a la policía.

Piensa, Baekhyun, ¡maldita sea! Miró a la cámara. Por lo general una luz roja parpadeaba


pero Esta no lo hacia. La cámara no estaba en marcha. El guardia siguió las instrucciones de Jacob. Nadie más que el 416 era testigo de lo que pasaba realmente. No tenía ni idea de cuanto tiempo las cámaras permanecerían apagadas, pero suponía que lo estarían hasta que Jacob les ordenase iniciarlas de nuevo. Tragó saliva y se puso de rodillas. Toda su atención se centró en el hombre que lo miraba con tanta atención y que estaba indefenso en el suelo.

—Vas a estar bien —le susurro a él.


Los sujetos eran peligrosos. Fue advertido mil veces de que las cadenas podían romperse. Industrias Mercile altero ilegalmente ADN humano con ADN animal para crear hombres más fuertes. Incluso su apariencia era distinta. Algunos de los asistentes y algunos médicos fueron asesinados por la gente que crearon.

Esa noticia lo motivo a investigar, pero luego, acabo odiando a todos los que trabajaron en los experimentos ilegales. Entro en Industrias Mercile como un simple enfermero y se encontró con que la compañía era capaz de hacer cualquier cosa por conseguir un dólar.

Observó cautelosamente al 416 mientras dejaba vagar su mirada por encima de su cuerpo desnudo. Su espalda subía y bajaba con una respiración intermitente, pero no se movía. Se dio cuenta de que tenía una herida en un lado. Al tener los brazos estirados hacia arriba, pudo verla con claridad.

Baekhyun dudo. Podría matarlo si él rompía una cadena. Pero por él valía la pena arriesgarse.

Se lo repitió un par de veces mientras se acercaba. Ya decidio poner su vida en peligro cuando acepto trabajar para la policía y sabía que existía la posibilidad de que no consiguiera sobrevivir. Demasiadas barbaridades se cometían en esta compañía que solo se preocupaba por el dinero. Tenía que detenerlos.

—No voy a hacerte daño —le prometió. Su mano rozó el lado de la herida y se agito con ira. Jacob le clavo con fuerza una aguja y le hizo un orificio del tamaño de una moneda de diez centavos. Su mirada se dirigió a su cara—. ¿Él te ha drogado?

El hombre no le respondió, pero Baekhyun no esperaba que lo hiciera. Sabía que podía hablar, Escucho a algunos de ellos maldecir y amenazarlo cuando les sacaba sangre, pero éste nunca le hablo. Las veces que entro en su celda, ni siquiera gruñía. Siempre se mantuvo en silencio. De vez en cuando lo olía, pero su mirada marrón siempre se quedo fija en cada uno de sus movimientos. volvió a tragar saliva y cuando noto su piel caliente se dijo que a lo mejor estaba enfermo.

—Vas a estar bien. Él está muerto y ya no podrá hacerte daño nunca más.

Su mano se arrastró un poco más abajo. Hizo una mueca al ver lo que Jacob le hizo. Su culo estaba rojo por los golpes de la porra. Jacob le golpeo las nalgas, los muslos y la parte posterior de las piernas. apretó los dientes. No llego a tiempo para evitar este horror. La sangre cerca de su recto le afirmo lo que supuso. Lo que Jacob le hizo.

Utilizo la porra para violar analmente al 416. Lleno de rabia le lanzo una mirada asesina al hombre muerto. Sus pantalones estaban abiertos y su polla flácida estaba cubierta con un condón. No vio sangre en él. Eso la alivio, al menos llego antes de que lo violara con su polla. Un gruñido emanó del 416.

—Tranquilo —le susurro él—. Estás sangrando. Déjame echarte un vistazo. Soy enfermero.

No se molestó en ponerse un par de guantes. No estaba segura de cuánto tiempo tenía. Con solo una ligera vacilación levantó su pierna para tener una mejor vista y miró su culo redondo. Sus manos le tocaron suavemente, le extendió las mejillas para poder comprobar

los daños.

—Estoy muy apenado por lo que te hizo. Parece que él… —Su voz se apagó. Decirle que Jacob no lo penetro profundamente le sonaba horrible. Esto no debería haberle ocurrido—. Vas a estar bien.

Por lo menos físicamente, se corrigió. Sus manos soltaron su culo.

Se movió de entre los muslos para arrastrarse al lado de su cuerpo y se inclinó para examinarlo. Él lo miró y Baekhyun vio la rabia en su mirada. Sus labios se abrieron y revelaron unos colmillos afilados. Él le gruñó un poco más fuerte que antes. Pero su cuerpo no se movió.


Querido Dios, tenía caninos. Podía verle los dientes muy de cerca. Eran iguales que los de un perro o un vampiro. Supuso que probablemente le inyectaron ADN de una raza canina. Eso podría explicar el gruñido terrorífico que surgió desde el fondo de su garganta y  que extrañamente se parecía al de un perro. Él vaciló, tenía miedo de que lo mordiera con esos dientes afilados si se acercaba demasiado.


—Tranquilo —le instó de nuevo—. No voy a hacerte daño. —Le dijo mirándole a los ojos. Sus pupilas estaban inusualmente grandes y parecía un poco confundido. Jacob evidentemente lo drogo, pero no tenía ni idea de lo que utilizo.

El poderoso hombre tumbado en el suelo, no se podía mover. Pero  estaba segura de que habría luchado cuando Jacob le asalto. Ahora estaba dócilmente tumbado junto a él, pero sus ojos eran vivaces y otro gruñido salió de sus labios ligeramente entreabiertos. Él trató de no estremecerse ante la vista de sus colmillos afilados.

—¿Te hizo algo más? ¿Mencionó el medicamento que te dio?

El 416 dejó de gruñir, pero no dijo nada. Se pregunto si la droga era lo que estaba impidiéndole hablar. Sabía que tenía que revisarle rápidamente y buscar la manera de salir de este lío. Las cámaras de seguridad la habrían grabado cuando entro en la habitación.

Abrió el pasador metálico cementado en el suelo para liberar las cadenas de los brazos


que lo mantenían en el suelo y gruñó mientras empujaba al gran macho sobre su espalda.

Era muy alto y tenía que pesar por lo menos ciento dieciocho kilos o más. Trató de no mirar boquiabierto su ancho pecho o cualquier otra parte de su cuerpo desnudo.


Baekhyun noto que su piel ligeramente bronceada. Seguramente es su tono natural, pensó, ya que lo mantienen bajo tierra. El pelo castaño oscuro y el profundo color chocolate de sus ojos.

No era guapo en el sentido convencional, sus pómulos pronunciados le hacían parecer demasiado áspero. Algunos no lo considerarían bien parecido, pero era bastante exótico. Supuso que su estructura osea era causada por la alteración genética que usaron en él. Su mirada no era completamente humana. El odio en sus ojos y su mandíbula tensa, le daba un aspecto gruñón.

Le gruño de nuevo en el momento en que se acercó más y lo hizo detenerse, el corazón le latía con fuerza y el miedo lo atravesó. Él lo miró duramente proyectandole lo peligroso que podía ser.

Le molestaba encontrarlo en este momento extremadamente atractivo. Pero no podía negar que le atraía su cuerpo musculosamente masculino. Si él recuperaba el movimiento iba a morir. Lo sabía y aun así deseaba tener sus manos sobre él.

Baekhyun miró al otro lado de la habitación y observo la pintura blanca en el suelo a lo largo de la habitación. El personal la llamaba la línea de la muerte. Todos los sujetos de pruebas eran encadenados allí por sus extremidades. A veces eran lo suficientemente fuertes como para romper las cadenas. Pero no podían con cuatro a la vez.

Ahora estaba sentado en el interior de una habitación de la muerte, con un hombre enfurecido y cuyos dos enormes brazos estaban encadenados pero no estaban sujetos a nada.

Esa realidad lo hizo querer arrastrarse lejos de él, pero resistió el impulso. Tenía que salvarlo. Sí. Él necesitaba su ayuda. Haría lo que pudiera por él y rezaría porque no entrara nadie. solo podía esperar que los fármacos no desaparecieran inmediatamente.

Probablemente le rompería el cuello antes de que pudiera suplicar por su vida. Él odiaría a todos los que trabajaban en Mercile y tenía una buena razón para hacerlo. Su mirada se posó en el cadáver de Jacob y con los dientes apretados se obligó a volver la mirada al 416. Tenía marcas rojas en el estómago. Sus dedos trazaron la  prueba  de  que  Jacob  le golpeo allí.  Palpo su caja torácica y comprobó que no tenía huesos rotos. Su vientre tenía los músculos firmes, incluso eran duros mientras yacía laxo, pero no sintió nada que le pudiera sugerir que sufría una hemorragia interna. Trató de ser profesional, pero sus dedos


se demoraron demasiado en sus músculos. El tocarle la afectaba y él era peligrosamente sexy.

Su mirada bajó a su área pélvica. Era incapaz de no mirar a este hombres que encontraba tan atractivo y jadeó.

Antes de pensarlo, se movió y agarro su pene que estaba un poco hinchado. Trató de ser cuidadoso. Jacob le envolvió, unas cuantas veces, una gruesa goma alrededor de la polla. Se las arregló para soltarla y la tiro tan pronto como se la quito.

Masajeó suavemente la piel enrojecida antes de darse cuenta de lo inapropiado de su acción. Su mirada se quedó allí y se dio cuenta de que era impresionante. Al no llegarle la sangre al eje se le dilato, dolorosamente.

—Ese hijo de puta —murmuró él y maldijo a Jacob por haberle hecho esa cosa tan horrible y cruel. Sus mejillas se calentaron cuando se dio cuenta de lo que hacía.

Más se avergonzó cuando se dio cuenta de cómo su cuerpo respondió al tocarlo. Él toco su polla, aunque solo fuera para eliminarle la tortura.

El 416 gruñó. Su mirada se desvió hacía su cara. Él lo miró con ojos oscuros y furiosos y se dio cuenta de que aún le agarraba la polla, la soltó rápidamente.

—¡Lo siento! Tenía que quitarte eso. —bajó la mirada hacia su apéndice y vio que la marca de la goma todavía estaba roja y se cabreo—. Estoy seguro de que estarás bien.

Eso esperaba. Era evidente que Jacob quiso hacerle mucho daño. Si hubiera tenido demasiado tiempo esa goma, la falta de sangre en su polla le habría dañado gravemente. Aunque, ese bastardo planeaba matarlo, también quiso desfigurarlo.

Era un hombre muy sexy y ese pensamiento le dio ganas de gemir y lo hizo más consciente de como su cuerpo respondía al hombre desnudo tumbado delante de él. Se sacudió mentalmente ese pensamiento. No podía permitirse el lujo de ir por hay, tenía que dejar de mirar su cuerpo desnudo.

Se mordió el labio, tenía que pensar en cómo salir de este lío. También necesitaba terminar su turno para recuperar y entregar los datos que robo para la investigación.

Su mirada se desvió hacía el muerto una vez más. Seguía donde lo dejo, le mato al golpearle fuertemente con el kit en la nariz. Y se parecía al golpe de un puño.

Su intestino se retorció.

—Mierda. Solo veo una manera de salir de esto. —Conocía la mirada enfadada del 416

—. Lo siento. No tengo otra opción.

Baekhyun vaciló, quería decirle quién era en realidad, pero no se atrevió. ¿Y si lo contaba? Él podía delatarlo. No tenía ninguna razón para confiar en alguien que trabajase para Mercile. Estaba seguro de que solo obtendría lo peor de él, aunque él no le hiciera ningún daño.


* * *


El pánico lo sacudió de la cabeza a los pies cuando él se disculpó por sus intenciones. Trató de moverse pero su cuerpo se negó. Podía mover los ojos, parpadear y tragar.

Unos cuantos gruñidos le salieron, pero no podía hablar. ¿Vas a matarme ahora?

¿Entonces por qué mataste al técnico que me atacó?

Solo él, pensó frenéticamente, podría preocuparse de que muera indefenso en el suelo de mi celda. Aspiró el olor del hombre que nunca dejó de agitar su cuerpo. Baekhyun siempre vino a él con dulzura, su tacto fue suave y su mirada amable mientras le tomaba las muestras. Fue el único humano que le dio una honesta y cálida sonrisa e incluso le miraba con interés las veces que entro en su dominio.

Confió en que él no le lastimaría. Era él único que podía caminar dentro de su celda sin que él se tensara ante la anticipación del temor, del dolor o de la humillación.

Vio con miedo lo que estaba pensando en sus hermosos ojos azules y eso le arrancó un poco de su corazón. Él nunca le habría amenazado por acercarse. Hasta hoy.

La idea de aterrorizarlo antes lo habría hecho sentirse mal. Habría perdido su sonrisa, una que llego a apreciar. El no llevaba trabajando aquí mucho tiempo. Y aunque él no tenía ningún concepto del tiempo, sabía que no fue parte de su vida hasta hace poco.

Su cuerpo comenzó a responder a su presencia y su polla se movió. Le dolía por lo que ese hombre le hizo, pero no pudo hacer ningún otro movimiento que le diera la esperanza de que el resto de su cuerpo se estaba recuperando también. Baekhyun le hacía desear cosas. Deseaba tocar su lindo pelo rubio o presionar la nariz contra su cuello para inhalar su maravilloso aroma. A veces soñaba con tenerlo desnudo bajo él y sin estar atado por las cadenas. Tenía ganas de tocarlo y saborear cada centímetro de su cuerpo.

Escuchar su voz y aprender todo lo relacionado con el hombre que tanto le fascinaba.

El sonido de su voz siempre fue música para sus oídos. Quería ver su sonrisa y escuchar su risa. Quería respuestas sobre él que capturo su alma. Su piel parecía increíblemente suave y olía tan bien, demasiado bien.

Pero ahora él le declaraba que estaba planeando hacerle daño. Y esa traición tan cruel  y dolorosa rugió en su alma.

También sintió vergüenza por lo que él presencio. Le salvo de ser violado por ese hombre muerto y ahora conocía el sufrimiento que le costaba. La indignidad que padecio por   la crueldad de un humano. Le dolía saber que cuando le mirara, tendría esa imagen en sus recuerdos. Le dolía y eso le enfureció.

Consiguió sacarlo de su fantasía sexual con él. Le gruñó otra vez para asustarlo e impedirle que hiciera lo que planeaba. Su cuerpo se negó a cooperar ya que sus miembros no le respondían. No lo mataría aunque consiguiera moverse, evitaría la tentación de lo que  su instinto le exigía. La forma en que lo quería no era aceptable entre un recluso  y su captor.

Vio cómo se puso de pie y se aparto de su línea de visión. Cuando el lo volvió sobre su espalda le bloqueo la visión del hombre muerto. Intentó volver la cabeza pero no pudo. Pero lo escuchó, lo olio y oyó unos extraños ruidos. ¿Qué estaba haciendo? No tenía ni idea y eso le asustaba. Todos los humanos eran crueles.

Ellos no tenían piedad.

Todavía le sorprendía que hubiera matado a su atacante, por dos razones. En primer lugar, que consiguiera detener a su asaltante y en segundo lugar, porque el no era grande.

Derribo a un hombre mucho más grande. Tal vez, lo sobrevaloro. Pensó que era delicado y suave, pero ataco a un hombre adulto salvajemente. Su corazón se aceleró. Trató desesperadamente de mover sus miembros pero permanecían insensibles.

—Eres un hijo de puta sin valores. Te odio y quiero que lo sepas —susurró Baekhyun.

El dolor se apoderó de él cuando su mente registro esas palabras, aunque no se sorprendió por ellas. Conocía a todos los que trabajaban en el interior de estas instalaciones de pruebas. Ellos solo sabían abusar de sus prisioneros. ¿Por qué penso que él sería diferente? Fue un error por su parte.

Un error estúpido e imperdonable. La furia se apoderó de él y movió un dedo. Movió la boca y lanzo un gruñido silencioso que prometía venganza. Se vengaría del hombre que consiguió engañarlo haciéndole creer que era diferente.



* * *


—Eres un hijo de puta sin valores. Te odio y quiero que lo sepas. —Él solo esperaba que Jacob pudiera escucharlo dondequiera que estuviera después de su muerte. Quería que supiera lo que pensaba de él. No sentía el haberle matado. Y aunque eso perturbara un poco su mente, sabía que lo superaría pronto. No se merecía que se sintiera culpable por su muerte.


Baekhyun limpio el kit, lo observo detenidamente y no detecto rastros de la sangre de Jacob. Estaba un poco abollado, pero nadie se daría cuenta de inmediato. Escondió la tela que utilizo para limpiarlo dentro del kit.

Tuvo que tocar su cuerpo para tirarle un poco de los pantalones y exponer completamente el condón. Eso no dejaría ninguna duda sobre cuales eran sus intenciones.

Baekhyun trató de calmar el pánico que crecía en su interior. Su mirada se desvió al 416 que aun estaba en el suelo. No se movía, gracias a Dios y aún respiraba. Y solo pudo rezar para que su plan funcionara y creyeran lo que les diría.

Él era demasiado valioso para matarlo. Los médicos y el personal siempre abusaban de él, pero  Jacob planeaba matar al 416 contra las órdenes del doctor Trent. Él iba a estar bien. Tenía que creer eso. Sacó otra gasa del kit y se limpió la sangre aún fresca. Se volvió hacia el 416. ¿Le odiaría por hacerle esto? Probablemente. Pero no tenía otra opción. Ellos nunca le permitirían salir de la instalación subterránea si era sospechoso de la muerte de Jacob.

Ni siquiera se atrevía a decirle al 416 lo que pensaba hacer. Si se lo decía, tal vez nunca conseguiría alcanzar la superficie. Y  tenía que evitar cualquier sospecha para poder salvarlo a él y a todos los demás.

Encontró la aguja que Jacob utilizo. Por suerte la cubrió de nuevo después de pinchar al 416. Odiaba correr el riesgo de provocarle una infección al 416, pero no tenía más remedio que volver a utilizar la aguja. Esperaba que Jacob no hubiera tocado nada con ella antes de taparla.

Baekhyun dudo. Una vez hecho esto ya no habría vuelta atrás. Así que se movió con rapidez antes de cambiar de opinión. Se agachó junto al 416 y paso la servilleta ensangrentada sobre sus nudillos y la sangre de Jacob mancho sus manos.

Se negó a mirarle a la cara mientras le inculpaba del asesinato. simplemente no podía. Ellos no lo  matarían. A veces algunos técnicos eran asesinados, otras atacados, pero ellos no mataban a los sujetos de prueba. Eran demasiado valiosos. Él estará bien, pensó.

Se levantó, elimino la última gota de sangre en el kit y destapo la jeringa. Se volvió.

Odiaba hacerle daño. Las lágrimas llenaron sus ojos. Seguía indefenso. Él quería abrazarlo, aunque él quisiera verlo muerto. Quería mostrarle algo de compasión, pero no podía en este momento.

Él tenía que asumir la culpa de la muerte de Jacob y Baekhyun tenía que conseguir entregar las pruebas de la investigación. Una vez entregadas, un juez podría emitir la orden de registro. Los sujetos quedarían libres e Industrias Mercile sería juzgada por los secretos sucios que escondía al mundo.


Se inclinó sobre el 416. Su hermosa mirada estaba enfadada, pero centrada en él. La rabia ardía en su mirada. Se tragó la bilis que se le subió a la garganta al pensar en lo que iba a hacer con él.

—Lo siento. En serio. Tengo que hacer esto por ti.

—Te voy a matar —le dijo con voz áspera. Movio la mano en el suelo junto a ella—. ¡Lo juro! —gruño en su garganta—. Te matare con mis propias manos.

El miedo se apoderó de él. Obviamente él comenzaba a recuperar el control de su cuerpo. Miró hacia donde Jacob le inyecto y le clavó la aguja un poco mas abajo.

Luego se levanto sobre sus pies sin mirarle y, mientras que él gruñía por el dolor infligido, se estrello contra la pared. El dolor explotó en su mejilla. Sus rodillas amenazaron con doblarse y la sangre llenó su boca.

Esta sala no tenía espejo como la sala de observación. ¿Pero y si lo vio alguien?

No, pensó, porque si ese fuera el caso, seguridad ya habría inundado la habitación para arrestarme.

Esperaba que su cara se viera tan mal como se sentía. Sus dedos temblaron mientras introducía el código de la puerta. Cuando la puerta se abrió tiró desesperadamente de ella. Salió de la habitación y la puerta se cerró automáticamente bloqueándose detrás de el.

Se dejó caer de rodillas en el pasillo, volvió la cabeza hacia la cámara de seguridad y gritó.

—¡Ayuda! ¡Oh, Dios! ¡Ayuda!

Pasaron unos segundos y el sonido de unas botas corriendo llego hasta sus oídos. Cuatro guardias de seguridad aparecieron corriendo por el pasillo. Los hombres jadearon cuando pararon y la miraron con confusión.

—Entré en la habitación para tomar una muestra de sangre —sollozó—. Jacob estaba agrediendo sexualmente al sujeto de prueba. Él me atacó. —Subió la mano a la contusión en su cara—. Creo que me desmaye y cuando me recupere vi como el 416 rompía la cadena de un brazo. Jacob le inyecto algo, pero los efectos no fueron lo suficientemente rápidos.

¡Creo que está muerto! Creo que el 416 le mato antes de desplomarse en el suelo.

Que Dios me perdone, rezó en silencio. Los guardias de seguridad agarraron sus armas Taser. Uno introdujo el código para abrir la puerta y luego los cuatro se precipitaron al interior de la celda del 416. La puerta se cerro detrás de ellos. Otro equipo de seguridad llegó junto con una parte del personal médico.

El doctor Brennor la curo en una de las habitaciones de los empleados. La miró ceñudo mientras limpiaba su boca.

—Vas a estar bien.

Baekhyun asintió con la cabeza.


—¿Qué van a hacerle al 416? Lo que Jacob le estaba haciendo está mal.  La ira apretó la boca del médico pelirrojo.

—Lo sé. Hacemos esto para encontrar una cura a enfermedades a la que los animales son naturalmente inmunes o resistentes. Y para evitar que las enfermedades de los animales pasen a los seres humanos. ¿Sabes cuánto dinero nos costó crearlos? El personal debería utilizar a las putas para follar.

Baekhyun tuvo que cerrar su boca y bajar la mirada para no mostrarle cómo le disgustaba, horrorizaba y enfurecía su fría evaluación de la vida. Esos sujetos a los que él se refería respiraban.

—Ahora tenemos que hacer  un montón de pruebas a esos monstruos con las drogas que hemos preparado para mejorar las habilidades militares. —Se giró para quitarse los guantes—. ¿Ves que grande es lo que hemos hecho? ¿Qué importante? Los usamos para saber cuanto daño podrá recibir un humano y con que rapidez se curaran. ¿Sabes cuántos miles de millones de dólares en contratos estamos consiguiendo? ¿Cuánto dinero hemos hecho hasta el momento? Ellos son nuestros prototipos. Muestran como de  fuertes  y letales pueden ser con nuestros fármacos. Todos quieren comprar lo que hemos conseguido. Ese maldito Jacob podría habernos costado mucho dinero. El 416 es demasiado valioso para perderlo.

Cerró los ojos para ocultar sus lágrimas de alivio. No lo matarían. Tomo la decisión correcta. Podía llegar a odiarlo por inculparle del asesinato, pero viviría.

Ahora solo tenía que terminar su turno y salvarlo de la única manera que podía. Él llevaría a Industrias Mercile ante la Justicia.

—Hey —suspiró el doctor Brennor—. Lo siento. Estoy hablando de dinero  y tu acabas de sobrevivir a una experiencia traumática. ¿Por qué no te vas a casa? Tomate el resto del día libre. Diablos, llama y di que estas enfermo.

Abrió los ojos y le miró ocultándole lo mucho que le odiaba.

—Gracias. —Su voz tembló—. Estaba asustado. Él lo agarró del brazo, se lo frotó y le sonrió.

—Puedo ir a visitarte a tu casa más tarde. —Su mirada bajó a su pecho—. No deberías estar solo.

—Tengo novio —mintió de nuevo. Él lo soltó.

—Está bien. Marchate. Le diré a seguridad que te envío a casa temprano.

Se dio media vuelta y se dirigió al teléfono mientras Baekhyun lo observo. Y él esperaba  enviarlo derechito a la cárcel.