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─ wife.ᐟ ⌗fushiita

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Summary

˗ˏˋ 🍓 ˎˊ˗ Megumi llega a casa y su linda esposa lo recibe con un sexy delantal de cocina! top! megumi x bottom! yuuji ᐟᐟ☆warning ! boy pussy, dirty language, big dick, creampie, contenido explícito, Megumi cuck, hard sexᐟᐟ☆

Genre
Erotica/Romance
Author
v4mp
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⋆。‧˚ʚ🍓unicɞ˚‧。⋆

Megumi aparcó su auto en el estacionamiento privado de su linda casa blanca de dos pisos, mientras veía a sus dos cachorros corretear por el patio a la vez que ladraban. El azabache apagó el motor del auto y abrió la puerta para bajarse de él, agarró su maletín de trabajo ya que venía de la oficina donde trabajaba.


Sacó las llaves del bolsillo izquierdo de su pantalón y con el ruido de las llaves (de las cuales colgaba un llaverito de conejito que le regaló su Yuuji) abrió la puerta principal de la casa.


—"Estoy en casa"—


El ojiazul dijo con un suspiro ya que estaba un poco estresado por tanto papeleo. Colgó el maletín en un perchero al igual que su saco para luego sacarse la asfixiante corbata.


Pero no recibió respuesta de su pelirosa, y eso fué extraño, ya que Itadori siempre lo iba a recibir con un abrazo y un dulce beso. Aunque en un par de segundos sintió el delicioso aroma de estofado, dándose cuenta de inmediato que Yuuji estaba en la cocina.


El mayor rápidamente caminó de manera silenciosa hacia la cocina, sintiendo que el aroma se hacía mucho más fuerte. Su mirada azúl captó una hermosa figura de espaldas. Yuuji estaba dándole la espalda mientras sus anchas y bonitas caderas se menean ligeramente de un lado a otro mientras tarareaba una suave melodía, pero su gordo y redondo culo también se sacudía, provocando que la mirada de Fushiguro se dirija hacia esas ricas nalgas apretadas en ese pantalón negro ajustado.


A veces Megumi quería que el pelirosa lo ahorcara con esos regordetes muslos.


Su mirada se elevó un poco más, y vió como la diminuta cintura de su pareja era abrazada por aquel delantal de cocina de color rosado pastel, tenía un bonito lazo atado en su espalda baja.


Por el momento, el menor, aún no se daba cuenta de la presencia de su esposo debido a que estaba muy entusiasmado cocinando (le gusta cocinar).


—¡A-Ah!—


Itadori soltó un pequeño grito de sorpresa al sentir una fuerte nalgada, haciendo que sus glúteos se sacuden como gelatina, para luego escuchar una suave risita. El ojimiel dejó de hacer lo que estaba haciendo y se dió la vuelta para ver que su esposo fué el que le golpeó el trasero. Hizo un puchero con aquellos carnosos labios rosados mientras fruncía su entrecejo debido a que Megumi lo tomó por sorpresa.


—¿Te asusté, bebé?


—Mucho, tonto


Ambos se miraron a los ojos por unos segundos para luego reírse de manera suave. Fushiguro sonrió mientras ladea ligeramente su cabeza hacia la derecha y su mirada se relaja, provocando que sea más afilada, similar a la mirada de un lobo cuando mira su presa.


—Eres tan irresistible...


Tal cosa que dijo el azabache hizo que el ojimiel se sonroje ligeramente mientras sentía un escalofrío recorrer su cuerpecito debido a la mirada que le daba Megumi. Itadori se mordió su pomposo labio inferior, sus grandes y redondos ojitos miel miraron hacia abajo ya que vió las manos de Megumi sobre su cadera, sintiendo como aquellos largos y finos dedos agarran la tierna y suave carne.


Próximamente, el pelinegro acercó su perfilado rostro para rozar su nariz con la del contrario y luego rozar suavemente sus labios con los suyos, la siguiente acción fué un suave beso que estaba cargado de amor.


A pesar de estar hace mucho tiempo juntos, el amor seguía creciendo, no como otros matrimonios que decaen al primer año y se divorcian.


El beso era lento, sus labios se movían al compás mientras Megumi saboreaba el suave sabor dulce de los labios de su amado, pero con el paso de los segundos, el beso subió de nivel.


El azabache no tardó en dar un pequeño mordisco en los labios de su amado, haciendo que este mismo gima de manera bajita, Fushiguro amaba besar a su pequeño así.


— M-Megumi...


Mierda, Yuuji si sabía cómo ponerle la polla dura con tan solo pronunciar su nombre de forma erótica.


Apretó con fuerza la cadera el pelirosa y deslizó ambas manos hacia abajo hasta agarrar su culo, sus dedos agarran firmemente la carne de sus nalgas.


Itadori suspiraba gustosamente, aún se avergonzaba un poco por lo rudo y dominante que se volvía Megumi en el tema de la intimidad. Cabe aclarar que no son "adictos" a follar, pero Fushiguro en la cama se vuelve un poquitito salvaje con el interior del menor.


Esa energía de toro seguramente se la heredó Toji, y hasta este punto el ojimiel no sabe cómo se ha salvado de un embarazo.


La lengua amarga del ojiazul se introdujo en la dulce boquita del contrario, saboreando su cavidad bucal, pasando a ser un beso más apasionado y cargandose de deseo. Soltó un gruñido por lo bajo, pues tenía un gran bulto en sus pantalones de trabajo, y se dió cuenta de que su esposo lo sintió porque lo sintió temblar. Por lo cual, apegó su pelvis a la del más bajo, frotando su erección contra ese gordito coño que tanto amaba.


Itadori no tardó en empezar a empapar su ropa interior, jadeando en el beso por aquel bulto que se frotaba sin vergüenza en su intimidad cubierta.


— Mierda, necesito follarte ahora.


Habló en un tono demandante, ese tono de voz que tanto amaba Yuuji en secreto. Megumi hizo que el pelirosa le diera la espalda de manera brusca, haciendo que el antes mencionado tuviera su torso pegado a la encimera de la cocina y con el trasero alzado.


— Tu culito es muy lindo, y es solo mío, ¿verdad?


Ante esa pregunta, Itadori asintió tímidamente, mordiendo su labio inferior como siempre, mientras unas manos juguetonas apretaban sus perfectas nalguitas. Megumi se quitó la cortaba, y con esta misma ató las manos del otro en su espalda baja, dejándolo inmóvil.


A Fushiguro le gusta jugar así.


El azabache pasó su mano por su propio cabello y lo peinó hacia atrás para luego desabrochar su camisa, pero no se la quitó.


Yuuji estaba ansioso, le gustaba ver el abdomen de su pajera, pero esta vez no podría debido a la posición que se encontraba, su respiración levemente agitada se escuchaba en la cocina.


Escuchó como su esposo se desabrocha el cinturón y luego bajaba el ciper de su pantalón, dejándolo aún más ansioso. Apretó sus muslitos, pues su ropa interior ya estaba más empapada que antes, Megumi se percató de esto y sonrió burlonamente.


— Oh, vaya, ¿mi muñeca ya está mojada?


— ¿Tan necesitada estás de mi polla?


Yuuji solo soltó un pequeño gemido vergonzoso, se sentía denigrado cuando él le hablaba de esa manera sucia, le encantaba.


No se dió cuenta cuando Megumi le desabrochó su jeans, solo chilló al momento de que su pantalón fué retirado bruscamente, quedando en bragas junto a su suéter negro y su bonito delantal de cocina.


Fushiguro no podía evitar seguir apretando esos redondos y gordos glúteos, eran tan atractivos y perfectos.


y... Oh, Dios, comenzó a babear al ver esa pequeña tanga negra que usaba su pequeño amado, la cual se perdía entre esas dos mejillas.


El menor sentía que se olvidaba de algo, o de alguien, y es que se supone que dentro de una hora llegaría Sukuna, el hermano gemelo de su esposo.


Pero no podía pensar en eso ahora


No cuando su Megumi le apartó la braga hacia un lado y le separó las piernas para besarle sus labios inferiores.


— M-Mmg... Ah...


Gemía en voz bajita, cerrando los ojitos y respirando desesperadamente por la experta lengua del azabache. Megumi lamia, besaba, y chupaba sus puntos sensibles en sus labios menores, y su lengua jugaba con esa pequeña bolita de nervios.


Y es que ese gordo coñito subtonos rositas, sin vello y completamente empapado, lo volvía loco.


— Sabes tan bien aquí abajo, bebé...


El aliento caliente de Fushiguro en su zona baja, lo hacía mojarse cada vez más y temblaba por eso, quería jalarlo del cabello pero no podía, tenía las manos atadas.


Dos dedos largos y fríos se introducen en su entradita, lo cual provocó que un gemido agudo y algo saliera de esa bonita boca.


Megumi sabía cómo satisfacer su interior, pero ahora se encontraba avergonzado por los morbosos ruidos que hacía la boca de su marido en su zona intima. Los dedos entran y salen, aumentando y disminuyendo la velocidad para volver loco al pelirosa, quien chilla y gime.


Hasta que Yuuji cerró fuertemente los ojos y sacó la lengua cuando los dientes del peligro rozaron su bolita de nervios.


Fushiguro podría estar horas y horas comiéndole el coño, pero, joder, su polla dolía y necesitaba enterrarse en ese apretado y jugoso interior.


Sus fluidos no paran de salir, no ha pasado mucho tiempo, pero sentía que se podía correr en cualquier momento, esa boca y esos dedos expertos lo tenían temblando.


— ¡M-Megumi~!𖹭


Sus gemiditos son dulces y adorables, la comisura de sus labios estaban brillantes debido a su saliva. Megumi aumentó la velocidad de sus dedos, haciendo que hubiera un chapoteo morboso debido a todos los fluidos. Sus falanges entran y salen con rapidez, haciendo movimientos de tijera o simplemente acariciaban esas viscosas paredes vaginales.


Megumi tenía la polla jodidamente dura, no podía aguantar más tiempo sin estar adentro de su omega, pero quería prepararlo bien.


— Bebé, tu coñito está muy apretado.


Gruñó levemente al terminar de decir eso, sus dedos eran succionados por esa entradita toda empapada y rojita. Yuuji se estaba desmoronando con tan solo dos esos y la boca de Megumi.


¿Ya dije que la boca de Megumi era experta en chupar el coñito de Yuuji?


Itadori estaba a punto de correrse, sacó su pequeña lengua y sus piernas temblaron, pero lamentablemente no se pudo correr, debido a que Fushiguro retiró los dedos.


Ahora venía lo mejor.


El azabache se bajo rápidamente los pantalones junto a sus boxers, quedando con la polla totalmente dura como piedra. Su glande brillaba debido al líquido que contenía.


Sin aguantar más, agarró su pene con la mano derecha y se frotó contra los labios de Yuuji, jugando con la paciencia del más bajito, el cual jadeaba ruidosamente.


— M-Megumi, por favor, métela ya...


Suplicaba el de ojos miel, era una tortura sentir ese gordo pedazo de carne frotarse contra su agujerito descaradamente, hasta que se avergonzó por las palmaditas que le comenzó a dar Megumi con la polla.


Fushiguro decidió mandar a la mierda toda su paciencia.


— ¡Megumii!


Gimió en voz alta y sin aliento, sus ojitos se voltearon hasta quedar en blanco cuando él se enterró en su interior de una sola estocada, tocando todos sus puntos sensibles, dejándolo sin aliento y temblando.


— Mierda, estás... malditamente apretado.


Megumi gimió roncamente, apretando de manera firme el culo de Itadori, dejando marcas de sus manos en esa preciosa piel acaramelada. Su mirada azuleja se desvío desde el cuello de su esposito hasta el coño estirado del antes mencionado, su verga era tragada y chupada con fuerza, amaba la sensación de como eras paredes vaginales apretaban tan bien su pene.


Cómo si no quisiera dejarlo ir.


Sin perder más tiempo, Megumi, comenzó a penetrar el cálido interior del ojimiel, amando y disfrutando de los gemidos descontrolados que este soltaba debido a lo sensible y excitado que se encontraba. Sus embestidas eran rápidas y certeras, encontrando rápidamente el punto dulce.


Su polla molía a golpes la entrada del utero, a su vez que todos los fluidos se mezclaban para luego caer por los muslos de quien era follado.


— Ah, si, bebé, me aprietas tan rico.


— ¡Uhg~! ¡Mierda, ahí~!


Yuuji gemía como perra, tenía corazones en sus ojitos llenos de lágrimas de placer, sus regordetas mejillas estaban completamente rojas. Corrientes de placer recorrían ambos cuerpos, sus pieles chocaban y se escuchaban por todos los rincones del hogar.


Megumi sabía como follar a Yuuji.


— Dios, quiero preñarte, ¿me dejas, muñeca?


— ¡Si, Si~! ¡Quiero tus bebés!


La polla entra y sale con brusquedad, provocando que Itadori tenga muchos espasmos y su entrada se contraiga varias veces, dándole un placer inigualable al matrimonio. Yuuji apenas se podía mantener en pie, solo estaba parado porque tenía l mitad del cuerpo sobre la encimera y aparte tenía las manos del contrario agarrando con fuerza su diminuta cintura de avispa.


La penetración es brusca, ruda y rápida, volviendolos locos. Megumi acercó la boca al cuello de su bebé y comenzó a besar la zona, dando leves mordiscos.


Jadeaba mucho, disfrutando de que Yuuji gimiera y grite su nombre con felicidad, así sus vecinos (dos adolescentes que siempre miraban a SU Yuuji) supieran que él se encargaba de follar correctamente a su lindo esposo.


— ¡U-Uwaah~! ¡Megumi me voy a correr!


— Maldita perra, no han pasado ni 20 minutos.


Habló entrecortado al escuchar los lloriqueos de Yuuji, y en su lugar, aumentó el ritmo, sin tener ninguna pizca de compasión.


— Vamos, muñeca, dime quien es tu dueño.


— ¡T-Tú! Tú eres mi dueño.


Itadori ya estaba sollozando de placer, su cuerpecito temblaba mucho y tenía bastantes espasmos.


Un fuerte grito salió de esa linda boquita, acompañado de fuertes chorros de squirt, Yuuji se había corrido.


— Tan lindo que te ves corriendote sobre mi polla.


— Eres mi perra, ¿verdad?


Megumi no pensaba en detenerse, no cuando tiene a su pelirosa balbuceando, llorando y hablando incoherencias despues de correrse.


Siguió moviéndose, metiendo su verga hasta el fondo, sin intención de tener compasión. Yuuji lloraba, estaba sensible por su orgasmo, tenía los ojitos cruzados hacia arriba y la lengua afuera, no pensaba con claridad, solo tenía en mente lo rico que era ser tomado con era brusquedad en la cocina.


Megumi comenzó a gruñir con más frecuencia, tenía un cosquilleo en su abdomen ya que estaba cerca de correrse.


Iba a preñar a Itadori definitivamente.


La sensación era asfixiante, su pene era apretado con mucha fuerza que sentía que se le iba a romper. Agarró el cabello de Yuuji y lo jaló de este, curvando esa bella espalda del trigueño para darle unas embestidas sumamente ricas y certeras en su punto g.


— ¡Mmmhg!


Gimió fuertemente al tener la polla de su marido golpear rudamente su interior, sentía que se iba a romper y a desmayar,

su cuerpecito estaba sudado. Sus lloriqueos solo prendían mucho más al pelinegro, quien parecía un animal en la forma que lo embestía.


Megumi no deja de morder su cuello, lo dejó con chupetones y mordidas, cuyas marcas se verían durante mucho tiempo.


— Bebé, estoy... Ah, mierda.


Los dos se la estaban pasando de maravillas, sin percatarse que sonaba el timbre de la casa.


El sonido de sus cuerpos chocando más los gemidos y gritos solo hacen que el ambiente sea mucho más caliente, como si fuera un vídeo porno cliché.


El mayor le dió una fuerte nalgada, y en algún punto aquellas penetraciones se volvieron mucho más profundas, casi entrando en el utero de Yuuji.


Se alejó del cuello de su amado para observar su culito rebotar una y otra vez, sus nalguitas estaban rojas por el constante golpe de su pelvis contra ellas.


Yuuji gritó con éxtasis y Fushiguro soltó maldiciones a la vez que cerraba los ojos, derramando chorros de su semen caliente dentro del utero del menor, dando sus últimas embestidas con movimientos torpes.


Yuuji se corrió por segunda vez, pues siempre era así cuando Megumi lo follaba sin condón y acababa dentro.


— Mi amor, tendrás a mis bebés...


— Papi, más, quiero más...


Fushiguro estaba por responder, hasta que unos fuertes golpes en la entrada principal de su casa lo sacaron de su burbuja.


— ¡Megumi, abreme la puerta de una buena vez!


Oh, oh...


Había olvidado por completo que Sukuna venía a su casa. Megumi y Yuuji tenían un desastre la cocina.

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Good Writing

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Compelling Plot

1

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Great Character

1

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Strong Dialog

5

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author

me gustaaa🫦💖

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