Necesito tu Ayuda (KageHina)

Summary

En donde el mismísimo Kageyama Tobio le pide ayuda al amargado de Tsukishima. . . Narrada por Tsukki, porque todos sabemos que los shippea en secreto. . . . Capitulos cortos. . . Los personajes no me pertenecen. Mención al Tsukiyama y Asanoya. La historia es completamente mía.

Status
Complete
Chapters
8
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

1


Tsukishima es del tipo que le gusta observar todo a su alrededor, analiza la situación dentro y fuera de la cancha. Eso siempre le ayudó a no meter la pata o darse cuenta cuando debía irse para no incomodar, algo muy al contrario de Hinata y Kageyama que ni siquiera se tomaban las molestias de leer el ambiente. Yamaguchi siempre los justificaba diciendo que eran distraídos, pero Kei mantenía firmemente que eran unos idiotas que no pensaban.


En este momento, Tsukki está de muy mal humor, y no sólo él, sino que su pequeño compañero también. Kageyama no ha dado ni un solo pase bien, son demasiados bajos, incluso puede jurar que apenas se elevan por encima de la red. Hinata está gritándole a los cuatro vientos que haga los pases bien, pero el número nueve parecía no escucharlo, estaba tan metido en sus pensamientos que se movía de manera automática. Iban perdiendo contra Dateko, otra vez, pero no parecía importarle, por lo que Ukai decidió cambiarlo por Suga. Para sorpresa de todos, no refutó absolutamente nada. Los mayores le preguntaron insistentemente a Hinata que es lo que sucedía, pero no obtenían respuesta, el pequeño estaba más confundido que ellos.


A Tsukishima no podría importarle menos lo que le sucedía al rey, por lo que al finalizar el último partido, simplemente se sentó junto a Yamaguchi mientras observaba como los demás rodeaban a Tobio para hacerles preguntas. Estaba cansado, había corrido de aquí para allá y quería irse a casa, pero el capitán no daba la orden para que estiraran, estaba más enfocado en Kageyama y su cabeza en las nubes.


-¿Por qué no le golpeamos la cabeza? Tal vez así vuelva a la tierra -comentó con sarcasmo.


Hinata lo miró como si hubiera tenido la mejor idea del mundo. Lo miró con rareza mientras Tadashi aguantaba su risa al darse cuenta de que el pequeño no se había percatado del sarcasmo.


-No haremos eso -sentenció el capitán al ver las intenciones de Shouyou-. Será mejor que descanses -le dio una palmada en el hombro. Los demás coincidieron, Kageyama casi no había descansado correctamente, así que asumieron que simplemente estaba cansado y que al otro día estaría como nuevo.


Más equivocados no podían estar. Sus pases eran peores que los del día anterior, parecía que ni siquiera se esforzaba en alcanzar la pelota, hasta Kenma se movía más que él. Ukai le gritaba que se concentrara, pero más allá de una disculpa no obtenía nada, todo seguía igual. Hinata estaba a punto de estallar de ira, sus mejillas se habían puesto sumamente rojas ante su enojo y tal vez por el esfuerzo físico. El pequeño gigante movía sus brazos frenéticamente mientras le gritaba, pero el pelinegro solo lo observaba; su vista subía y bajaba de vez en cuando, cosa, que no pasó desapercibida por Tsukishima.


Una pequeña risa se escapó de sus labios. Él sabía perfectamente a qué se debía la mirada de Kageyama, pues a veces él también miraba a Yamaguchi de esa manera y viceversa. Nunca se le hubiera ocurrido el hecho de que Tobio estaba enamorado, es decir, ese chico vivía por puro instinto y el amor no parecía ser parte de su forma de vida, pero ahí estaba la prueba.


-¿Tsukki? -preguntó extrañado, pues no era común que su novio riera a la nada.


-Creo que ya sé lo que le ocurre al rey -habló por lo bajo. No quería que sus sempais lo escucharan y lo bombardearan con preguntas que a él no le correspondía responder.


Yamaguchi no agregó nada más, sabía que el alto no haría nada para ayudarlo y dudaba mucho que Kageyama le contara lo sucedido. Además, su novio había hablado bajo, lo cual es raro viniendo de él, que amaba molestar al armador, por lo que supuso que tal vez era un secreto.


Kei se dedicó a observar al dúo raro durante todo el entrenamiento. La forma de actuar del pelinegro ahora cobraba sentido, estaba nervioso alrededor de Hinata, secaba disimuladamente las palmas de sus manos en su pantalón. Estaba sorprendido de que Tanaka y Noya no lo hayan descubierto, aunque bueno, no podía culparlos, más allá de ese extraño comportamiento, Tobio no demostraba nada, ni siquiera un leve sonrojo, sólo su mirada lo delataba y ese par de idiotas no eran del tipo que piensan y actúan, sino que actúan y luego piensan.




-¿Seguro que estás bien? -preguntó por milésima vez Suga. Se estaban cambiando para irse, por lo que le preocupaba dejar que el pelinegro vaya solo a casa en esas condiciones.


-Estoy bien.


El rubio sólo rodó los ojos y salió de la habitación seguido por Tadashi. No quería escuchar más a sus compañeros, ya le dolía la cabeza de tanto ruido.


Caminaban a la par, ni muy rápido ni muy lento, Yamaguchi hablaba como si no hubiera mañana y él sólo se limitaba a responder de vez en cuando. Ese ruido no le molestaba, pero si los gritos del par de tontos.


-Tsukishima -la pareja se giró ante el llamado.


Kageyama estaba parado delante de ellos, parecía haber vuelto en sí, pues tenía la misma expresión de siempre.


-¿Qué quieres?


El aire era tan tenso que el pecoso podía jurar que en cualquier momento se cortaría. Su vista iba de su pareja hacia su compañero en reiteradas ocasiones. Era solo un espectador, así que no emitió sonido alguno.


-Necesito hablar contigo.


Y esa era la señal, lo estaban corriendo de manera discreta.


-Tengo que irme, adiós chicos -los saludó con la mano y siguió el camino hacia su casa. Ni siquiera se pudo despedir bien de su novio.


-Habla.


-Yo... no... chico... -balbuceaba mientras su cara lentamente tomaba un color carmín. A Kei le hubiera gustado tener su celular en mano y tomarle una foto para burlarse después.


-Habla claro, no te estoy entendiendo y quiero llegar a casa rápido -habló exasperado, realmente estaba cansado.


-Creo... creo que me gusta alguien -bajó la mirada con vergüenza. Se sentía tan raro decirlo en voz alta-. Y quiero tu ayuda para declararme, estoy casi seguro de que me corresponde -está vez habló con seguridad.


-No.


Y simplemente se fue. Él no quería estar involucrado en los problemas amorosos de los demás, apenas y podía afrontar los suyos con Tadashi. Antes de doblar en la esquina decidió mirar atrás, sólo para encontrarse a Kageyama secándose las lágrimas con frustración e irse en dirección contraria.


Me voy a arrepentir de esto -y con esto en mente, ingresó a su casa.