Historias de Shinigamis en épocas modernas

Summary

Los años pasan, pero los seres inmortales se quedan, viendo como los humanos vienen y van, es el precio por vivir eternamente. Jill y Grell Sutcliff han logrado mantener un equilibrio entre su trabajo como shinigamis, y una vida pacifica en el mundo humano.

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Complete
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3
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n/a
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18+

Shinigami en la epoca actual (Jill)

En esta ocasión vine a traerles pequeñas historias, siguiendo la historia de mis viejos fics (que estoy rehaciendo) pero no me pude resistir a escribir esto, centrándome principalmente en Grell y en Jill y en cómo han llevado sus vidas con el paso de los años.

Espero les gusten las historias, entiendo que habrá cosas que no queden claras, pero pueden preguntarme con toda confianza



Shinigami en la época actual

Podría decirse que en tiempos de paz debería haber menos trabajo, la medicina había avanzado bastante, muchos actos barbáricos que se consideraban normales en el siglo XIX, afortunadamente se habían dejado en el olvido. Y, aun así, su carga de trabajo no disminuía, los tiempos de paz habían traído consigo un aumento poblacional enorme.

Esta vez había pasado meses lejos de casa, Londres había cambiado completamente, ya no era aquella ciudad de calles empedradas y carruajes por todos lados, ahora había vehículos modernos circulando por las calles, edificios enormes, energía eléctrica en las calles, televisión, celulares, internet, era un mundo moderno. Sus días en la mansión Phantomhive en la época victoriana habían quedado muy atrás en el tiempo, junto con los recuerdos de todas aquellas personas que había conocido.

La inmortalidad a veces es un peso enorme

Se repitió aquellas palabras que Saine le había dicho, ella no era humana, ella no vivía bajo las reglas naturales de la vida, por supuesto que vería morir a aquellos que apreciaba.

Su llegada al mundo humano fue discreta, quería volver a casa cuanto antes, pero su teléfono celular se lo impidió, gruño sacando el molesto aparato, si su localizador del mundo shinigami había sido una pesadilla, este aparato era mil veces peor, funcionaba también en el mundo humano. Observo la pantalla, el identificador le indicaba que se trataba de Grell, contestó de inmediato

— ¿Grell? ¿Qué sucede?

— “Acabo de enterarme que regresaste a la ciudad, así que quería decirte que pasaras por el salón antes de que fueras a casa”

— ¿Ahora? — pregunto con fastidio

— “Jill, sé que estas agotada después de estos meses, pero, piensa, ¿no quieres verte bien para ver a tu esposo? Te aseguro que Sebas-chan quedará sorprendido en cuanto te vea”

— Esta bien — suspiro resignada, después de todo, si se negaba, Grell iría hasta su departamento a sacarla de todas maneras

Grell había cumplido su sueño y montado un salón de belleza y spa en el corazón de Londres, el cual administraba en sus tiempos entre su trabajo de recolectora de almas.

Parecía un día movido en el salón, las empleadas iban y venían por todos lados, las clientas platicaban entre ellas. Una de las chicas la reconoció de inmediato.

— ¿Lady Jill? Bienvenida, es un placer verle — la saludo — Lady Grell está en su oficina, adelante pase

Jill asintió y se dirigió directo a la oficina de su hermana, llamo un par de veces a la puerta y entró, Grell estaba revisando algunas cosas en su portátil, el sonido del tecleo rápido inundaba la amplia oficina, su cabello rojo intenso perfectamente alaciado caía por sus hombros, su elegante ropa de marca realzaba su delgado cuerpo, y sus labios exhibían un intenso labial color rojo.

— Llegaste pronto — le dijo levantando la mirada de la pantalla de su portátil — ¡Por todos los dioses de la muerte! ¡Ve el desastre que estas hecha! — le reclamo viéndola fijamente — tu cabello esta maltratado a horrores, tu piel se ve reseca y maltratada, esas horribles ojeras, y tus manos cuarteadas!

— También te extrañe — respondió molesta

Grell presiono un botón en su escritorio, de inmediato una de sus asistentes entro a la oficina.

— ¿Me llamaba, lady Grell? — le pregunto amablemente

— Necesitamos un protocolo de emergencia para la desaliñada de mi hermana! — le indico — preparen todo! empezando por una ducha, el sauna, tratamiento para las puntas abiertas, queratina, exfoliantes, un facial hidratante, manicura, trae a las demás chicas

— ¡espera! ¿No piensas hacer todo eso ahorita verdad? — lo detuvo Jill — ¡acabo de regresar a Londres!

— Exactamente por eso! — dijo firmemente — no vas a ver a tu esposo después de tantos meses con esa pinta tan desaliñada que te cargas … — Jill no pudo evitar sonreír, aquel comentario le recordó tanto a Madame Frances — confía en mi hermanita, lo dejaras con la boca abierta

— Pero, ni siquiera sé si está en casa — suspiro, Grell se aproximó a ella, revolviendo su cabello

— ¿De verdad piensas que no estará en casa el día que su esposa regresó a la ciudad? — la tranquilizó — muy bien chicas… les encargo a mi hermana, déjenla radiante para su hombre

Las asistentes de Grell asintieron y se llevaron a la pobre shinigami peli azul a rastras.

Jill no tenía opción, más que dejarse hacer, su hermana no le permitiría escapar, así que simplemente se dejó llevar.

Después del tratamiento de spa y el tratamiento para su cabello, Grell personalmente atendió a su hermana menor.

— Te dejare hermosa para Sebas-chan, no te dejará volver al trabajo en todo el mes, te lo garantizo

— ¡Tampoco quiero estar encerrada en el departamento todo el tiempo! — exclamó Jill apenada

— Shhh… yo me haré cargo — le dijo silenciándole con el dedo índice — tu solo… déjate querer

Grell se encargó del tratamiento facial de su hermana y de arreglar su cabello, mientras que una de sus asistentes se encargaba de sus manos.

Finalmente terminaron de arreglarle, y aunque le pesara admitirlo, se sentía completamente renovada, Grell le aplicó un poco de brillo labial, sonriendo satisfecha.

— Ahora sí, estas lista para ir por tu hombre — le dijo burlona

— Tengo que confesar que me sorprendiste — le respondió

— Solo necesitabas una “manita de gato”, eres muy descuidada contigo misma — suspiro — Y ni siquiera has dormido bien, y el secreto de la belleza de la piel, es dormir lo suficiente, aunque… — una sonrisa pícara se dibujó en sus labios, mostrando sus afilados dientes — no creo que Sebas-chan te deje dormir un buen tiempo — le dijo al oído, causando el sonrojo total de la shinigami — ¿debería de prepararme para mi tercer sobrino?

— ¡Cierra la boca! — manoteo apenada

Grell sonrió, se ofreció a llevar a su hermana a su departamento, sobre todo para que no arruinara su maquillaje. Durante el trayecto hablaron de lo sucedido los últimos meses. La pelirroja atendía recolecciones de rutina frecuentes, pero rara vez era enviada lejos de Londres, el negocio iba de maravilla, y era de los más reconocidos en todo Reino Unido. Jill estaba preocupada por su hermana, siempre había sido buena para ocultar cuando se sentía anímicamente mal.

— ¿Cómo llevas lo de William? — le preguntó sin rodeos

— Mentiría si te dijera que no le extraño — suspiro — pero, precisamente por el amor que le tenía, fue por lo que lo deje ir, Will trabajo diligentemente durante años por su indulto, confieso que le suplique que se quedara conmigo, pero entendí que sería egoísta atarle, el busco su libertad por décadas y pensar que ya pasaron más de 30 años de eso.

— ¿Tú no has considerado aceptar tu indulto? — pregunto agachando la mirada

— Alguna vez llegue a considerarlo — respondió sin despegar la vista del camino — pero, siendo shinigami logre tener una familia, y logre ser yo misma, no me gustaría dejar todo eso atrás, además…

— ¿Además?

— Imagina si reencarno en un hombre horrible, la sola idea me causa pesadillas, soy toda una hermosa diva en estos momentos, y no me preocupo por las canas o el envejecimiento — respondió, hablaba tan naturalmente, que Jill no podía discernir si bromeaba o no.

— ¿nunca pensaste en buscar el alma reencarnada de William?

— ¿Has pensado en buscar el alma reencarnada de los que rodeaban a los Phantomhive hace más de 100 años? — pregunto Grell, Jill no supo qué responder — Salvo por el alma del conde Phantomhive, los demás han podido renacer …

— Aunque los encontrara no sabrían quien soy yo, y no podría explicar mi situación de shinigami

— Ahora entiendes por qué no he intentado buscar a Will — suspiro — aunque su alma sea la misma, él no me creería quien soy, no podría recuperar lo que tuvimos — suspiro — si el destino quiere unirnos, entonces lo encontraré algún día, sin buscarle como una loca por todo el mundo — agregó — es el precio de ser inmortales

Llegaron al departamento donde vivía la shinigami, bajo del auto e invito a pasar a su hermana, la pelirroja se negó, diciendo que tenía cosas que hacer en casa.

— Salúdame a Sebas-chan, ya después vendré con más calma a beber el té — se despidió besando su mejilla

Entro al edificio y subió lo más rápido que pudo a su apartamento, abrió la puerta, estaba obscuro, las cortinas estaban completamente cerradas, parecía que no había nadie en casa, suspiro algo decepcionada, encendiendo las luces, llevándose la sorpresa de que el sitio estaba completamente limpió, sobre la mesa había dos copas de cristal y un de plato de porcelana.

— Bienvenida a casa — le dijo una voz muy familiar al oído, mientras unos brazos le abrazaban por la espalda

— ¿Cómo sabías que regresaría hoy? — preguntó, el demonio incluso había preparado la cena

— Recuerda que puedo saber dónde te encuentras con la marca en tu espalda — le señaló — estuviste ausente muchos meses, así que te preparé una cena especial — le dijo al oído, aspirando el aroma de su cabello — veo que pasaste con Grell antes de venir a casa

— En mi defensa, me obligó — murmuro apenada mirándole de reojo.

Sebastian atrapo sus labios con los suyos, robándole el aliento.

— Lamento la tardanza, pero ya estoy en casa — le sonrió

Sebastian la condujo al comedor, y se dispuso a servir la cena. Tomo asiento frente a la peli azul, observándola mientras comía, acompañándole con una copa de vino.

— ¿te sigue disgustando el sabor de la comida humana?

— Comencé a desarrollar un gusto culposo por ella — respondió encogiéndose de hombros — aun así, las cantidades que yo requiero son mínimas comparadas con los shinigami o los propios humanos, tú no pareces estar alimentándote bien, estás más delgada

— y tú, no has hecho un contrato recientemente ¿o sí?

— No quiero un contrato largo, y no he encontrado un alma decente para considerar hacer uno nuevo — suspiro — pase unos días en el inframundo, la verdad no tengo ni un par de días que regrese al departamento

— ¿sucedió algo?

— reuniones de costumbre, con los príncipes y el resto del Ars Goethia

— ¿qué hay de los chicos? ¿Te acompañaron esta vez?

— Tuve que llevarlos, mi padre insiste en que deben estar presentes con el resto de sus legiones, pero no conocieron en persona a los príncipes, no me gustaría que los conocieran realmente, no confío en ellos como para permitir que se aproximen demasiado a nuestros hijos, no quiero que lo de Alioth se repita

— Eres un padre muy protector — sonrió Jill, no quería recordar nada de lo sucedido con el hermano de Sebastian — ¿Y dónde están los chicos ahora? — pregunto cambiando el tema

— Alexis debería de estar en su departamento en éstos momentos, dijo que vendría a verte después ya que quería darnos espacio — respondió — Astarte dijo que saldría de rodada, al igual que tú, está obsesionada con esa motocicleta que compró, pero Alexis dijo que se encargaría de contactar con ella; Así que, solo estamos tu y yo por esta noche — le dijo sonriéndole con picardía

Sebastian espero a que la shinigami terminará de cenar, antes de volver a capturar sus labios con los suyos.

— Me has hecho tanta falta — le susurró al oído

— También yo te extrañé demasiado — respondió la shinigami abrazándolo

— Recuperemos el tiempo que perdimos — le sonrió cargándola en brazos para llevarle a la habitación.

Despertó por la mañana, la sabana resbalo por sus hombros desnudos, Sebastian la observaba recostado a su lado.

— ¿descansaste bien? — le pregunto burlón

— estoy agotada — susurró

— no me sorprende realmente — respondió picaron — te prepararé el almuerzo — susurro besando sus labios — planeaba no dejarte salir de la habitación en todo el día, pero los chicos vendrán el día de hoy, así que no me dejaron más opción. Quería que fueras solo para mi

— Sigues siendo posesivo — sonrió levantándose para vestirse

— Soy un demonio posesivo con las almas que considero mías — le dijo al oído

Sebastian salió de la habitación para preparar el almuerzo, se le había quedado esa costumbre de cuando fue mayordomo de los Phantomhive, y siempre decía que le gustaba cocinar para su esposa, en vista de que la shinigami si necesitaba consumir alimentos, y era pésima cocinando.

Ahora no era más un mayordomo, trabajaba ocasionalmente como modelo, pero principalmente se dedicaba a administrar una empresa de dulces que había surgido como rama secundaria de la empresa Phantom, con los años y las dos guerras mundiales, la empresa original había logrado sobrevivir a duras penas, pero habían logrado sacarla a flote, separándose por departamentos, podría decirse que Sebastian, aun cuidaba del legado de su joven amo.

La familia Phantomhive aun existía en esa época, aun realizaban su trabajo limpiando los asuntos turbios que incomodaban a la corona, solo que esta vez eran aún más clandestinos que antes.

Llamaron al timbre un par de veces mientras Sebastian hacia las preparaciones del almuerzo, Jill atendió a la puerta, encontrándose de frente con su hijo mayor, Alexis Michaelis, el chico era físicamente idéntico a su padre, solamente tenía los ojos verde y amarillo de su madre, aunque el chico optaba por tener el cabello más largo, que Sebastian.

Alexis era el que había mantenido las empresas Phantom a flote desde la época victoriana, junto con Vincent Phantomhive, hijo del anterior contratista de su padre, Sirius Phantomhive o mejor conocido públicamente como Ciel Phantomhive. Con los años, Alexis se había dedicado a proteger su descendencia desde las sombras, apareciendo públicamente como un pariente cada que necesitaban ayuda, era sabido dentro de la familia principal, la verdadera naturaleza de Alexis como mitad demonio y mitad shinigami, pero ese secreto se reservaba a unos cuantos.

Detrás de él, entro una joven de cabello negro y peinado rebelde y ojos naranjas, vestía ropas de cuero para andar en moto, y llevaba múltiples perforaciones en ambas orejas. Su cabello negro azabache caía hasta los hombros. Astarte, la segunda hija de Sebastian y Jill, se abrazó de su madre, feliz de verla, la joven demonio podría tener una actitud rebelde, pero siempre había sido cariñosa con su madre, posiblemente porque la ausencia de la shinigami durante la primera guerra mundial, la joven demonio había nacido años antes de que esta estallara.

Jill se sintió tranquila al tener a su familia reunida, sus dos hijos, su esposo, su hermana, a pesar del paso de los años, seguían todos juntos, personas importantes para ella se habían ido, pero su familia estaba con ella. Abrazo a sus dos hijos, sonriendo con alegría.

— nos alegra que hayas regresado — dijo Alexis

— No vuelvas a irte tanto tiempo, papá no me deja salir en moto — le suplico Astarte

— hablare con él acerca de ello — le dijo revolviendo su cabello — pero ya estoy en casa.