Jinetes y Dragones —Minsung

Summary

En un mundo donde la magia y los seres mágicos son una parte fundamental de la vida cotidiana, existe una antigua tradición entre los clanes del Reino del Norte: La selección del Cáliz del Dragón. Veintiséis jóvenes de distintos clanes y linajes de sangre negra son seleccionados. La competencia es feroz y despiadada, ya que solo unos pocos serán elegidos para convertirse en los próximos jinetes de dragón. En un torbellino de magia, aventura y traición, estos jóvenes de sangre negra deben descubrir quiénes son en realidad y cuál es su destino en un mundo donde los dragones vuelan y las profecías se vuelven realidad. Ship principal: Minsung ‼️No sé permite ningún tipo de adaptación‼️

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

ERAGON EL PRIMER SANGRE NEGRA


Hace mucho tiempo cuando la tierra todavía era joven en una tribu lejana de todos los peligros que traían la magia y los dragones había tres hermanos, dos hombres y una mujer, el mayor Eragon se caracterizaba por ser uno de los más temidos de toda la tribu puesto a que era de los más grandes ladrones de todo el Norte junto a su hermano y segundo al mando Caronte.


Juntos eran inseparables, quebrantaban toda ley y orden que se les imponía en su camino.


Un día en la expedición de los nobles el hijo mayor del líder de la tribu posó sus ojos sobre la menor de la familia, Lucy. Una muchacha con gran porte, su belleza era codiciada y admirada desde los confines de los bosques del Norte y hasta la punta de las montañas del Sur.


Scar había caído completamente enamorado de la joven puesto que solo necesito ver una sonrisa de su amada para querer pedirla en matrimonio.


Lucy amablemente al haber escuchado la propuesta del noble lo rechazó ya que no conocía al joven y su corazón, alma y cuerpo pertenecían a otro hombre pero Scar no lo aceptó. Él era el futuro líder y nadie ni nada podía desobedecer algo que él quisiera.


Asustada de que Scar cumpliera su palabra Lucy habló con sus hermano. Eragon y Caronte quienes al ver el miedo de su hermana prometieron rechazar la propuesta y ser firmes en su decisión.


Los días pasaron y tal como lo había prometido Scar hablo con Eragon y Caronte quién es de inmediato rechazaron la propuesta además de decir que su hermana ya estaba comprometida con Caesar el hijo de unos nobles.


La ira y la rabia había invadido totalmente el cuerpo del joven quién empezó una pelea a puños y espadas contra los dos hermanos. Al ver que estos eran hábiles cedió su capricho para marcharse de aquel lugar.


"Lo lamentaras —Dijo Scar mirando furioso a Lucy a los ojos—. Tú y tus hermanos lo lamentaran"


Fueron las últimas palabras que quedaron impregnadas en la memoria de la muchacha.


Con el pasar de las lunas todo se fue acomodando. La gran boda entre Lucy de Draegon y Caesar Wang se acercaba y sin dudas tal celebración era una de las más esperadas por toda la tribu, todos ansiaban que aquel día fuera el más feliz de todos los tiempos. Todos a excepción de Scar que se había encerrado en su locura...


Al llegar el gran día las trompetas tocaron su dulce melodía anunciado la tan esperada entrada de la novia. Lucy caminaba al altar con su hermoso vestido de plumas de cuervo blanco junto a sus hermanos que la acompañaban cada uno a su costado, sin dudas no había existido novia más hermosa como aquella joven.


Caesar extendió su mano en busca de su pareja y juntos llegaron al altar en donde los esperaba el sumo sacerdote, los primeros votos llegaron entre suspiros y lágrimas de felicidad que con el pasar de los minutos se convirtieron en tristeza.


Una orda de soldados había interrumpido en la iglesia, Scar era el cabecilla de tal atroz acto.


Eragon y Caronte junto a Caesar hicieron todo lo posible para detenerlo pero fue en vano aquel vestido que alguna vez fue blanco yacía tenido de sangre y la luz que solía brillar en los ojos de Lucy había desaparecido. La muerte esa noche danzó con una novia la cual nunca pudo casarse.


El látigo de cuero rompía la piel de la espalda de Eragon, Caronte gritaba a los soldados que se detuviera. La sangre que escurría en el suelo formó pequeños charcos que se mezclaban con la tierra.


Scar al saciar lo suficiente su ego desterró a los hermanos a la montaña de los dragones y quitó su título de nobleza a toda la familia de Caesar.


El cielo se nublo y las primeras gotas de lluvia cayeron, ambos hermanos miraron hacia atrás prometiendo que algún día volverían a la tribu y cobrarían venganza.


Dos años habían pasado y la vida no había sido fácil para Eragon y Caronte. Se habían establecido cerca del río Basilis en donde dragones de bajo rango habitaban, pero aunque eran pequeños eso no quitaba los grandes dragones asecharan de vez en cuando.


"Ya no es seguro que estemos aquí, los dragones de alto rango han estado rondado demaciado el río"

De

Hablo Eragon avivando el fuego mientras Caronte comía.


"¿Crees que sea por nosotros? Recuerdo que el sumo sacerdote decía que son seres muy inteligentes, incluso más que nosotros"


"No lo sé... Tal vez, pero no nos quedaremos para averiguarlo"


Declaró mientras Caronte soltó un gran suspiro.


"No tenemos a dónde ir... ¿Algun día volveremos a tener un hogar?"


"Mientras estemos juntos, siempre seremos el hogar del otro"


Trató de reconfortar a su hermano menor, esa noche Eragon hizo guardia, escuchando como grandes pasos y aleteos se acercaba aún más a ellos.


Su corazón latía rápido y una pequeña gota de sudor caía por su frente, apretó fuertemente el mango de su espeda. Miro a su hermano y se prometió que haría lo posible para protegerlo y que no fallaría como lo hizo con Lucy.


Al día siguiente cuando el sol salía entre las montañas ambos emprendieron su viaje caminando así rio arriba. Eragon estaba cansado y Caronte lo sabía así que ofreció varias veces llevarlo pero este se negó rotundamente.


Al llegar al medio día ambos se detuvieron y a comer, Eragon miraba el río como si estuviera tratando de analizarlo.


"Porque no vienes a refrescarte un poco hermano mayor"


Propuso Caronte mientras se metía en la horilla del río tocando con las llemas de los dedos de sus manos el agua. Eragon al ver esto nego con su cabeza poniéndose de pie.


"Sal de ahí mocoso, no tenemos tiempo para tus juegos"


Declaro firme a lo que su hermano imitó comicamente su hablar haciendo que ambos rieran, sin más luego de varias súplicas por parte de Caronte Eragon se metió al río empezando así un juego el cual solo podían recordar en sus épocas de niñez.


Luego de un largo día ambos hacían acostados alrededor de la fogata mirando al cielo el cual estaba repleto de estrellas.


"Crees que Lucy... Crees que Lucy está ahí con mamá y papá"


Pregunto Caronte a su hermano sin dejar de mirar el cielo.


"Es muy probable, seguro debe estar ayudando a mamá a hacer su pai de frambuesa"


"Y vigilado que papá no se coma todo el relleno —Dijo haciendo que ambos rieran—. Hermano.


"Sí"


"Gracias... Gracias por cuidar de mi cuando mamá y papá murieron, aunque eras un niño cuidando a otros dos niños hiciste un buen trabajo conmigo y con Lu"


"Caronte —Susurro mirando a su hermano con los ojos cristalizados"


"No tienes que decir nada. Déjame cuidarte, esta noche yo seré quien haga guardía... Tu descansa"


Eragon asintió apenas su cabeza "Cualquier cosa que ocurra no dudes en despertarme"


"Lo haré... Hermano —Miro a los ojos contrarios con tristeza—. Te amo hermano mayor, nunca lo olvides.


Un silencio se formó entre ambos, un nudo se formó en la garganta de Eragon quien sentía como su estómago se contraía.


"Yo también te amo hermano"


Susurró mirando al contrario mientras cerraba sus ojos para dormir.


Esa noche Caronte lloro en silencio y cuando el amanecer hizo de su presencia miro por última vez a Eragon sintiendo el peor de los dolores que el mundo terrenal podría ofrecer, luego camino en dirección al río y al estar en sus orillas tomo su daga corto sus venas sintiendo como sus latidos disminuían poco a poco.


"Caronte"


Llamo adormilado Eragon quien al ver que no había respuesta se levantó de inmediato y cuando vio que no había rastro de su hermano se alarmó. Al levantarse camino hacia el río y al encontrarse con el cuerpo sin vida de Caronte corrio hacia el.


Un grito desgarrador retumbó por todo el río, las lágrimas y las preguntas inundaron el lugar, nuevamente la sangre manchaba las manos de Eragon quien ya no tenía ganas de seguir viviendo.


Los días luego de la muerte de Caronte fueron los más duros. Eragon apenas comía y dormía.


Los pasos y los aleteos de Dragón se escuchaba más secar, la respiración de aquella bestia se podía sentir en la nuca. Eragon con ansias por morir se encontró cara a cara con la bestia.


Un imponente dragón negro de los más altos rango lo miraba fijamente. El joven tenía las de perder pero con su espada apunto hacia la bestia y gritando dijo;


"Ya he perdido todo lo que amaba y la muerte ya no me asusta, si para descansar en paz tengo que enfrentarte entonces lo haré"


Corrió hacia él. El Gran dragón expulsó de su boca fuego negro que al tener contacto con la piel de Eragon la quemo lentamente hasta dejarla completamente negra, retorciéndose en el suelo sintió como su cuerpo cambiaba, al toser de su boca salía sangre negra y de sus quemaduras emergian escamas similares al de dragón.


De lo que alguna vez fue un joven apuesto quedaba solo su nombre, ese día Eragon de Draegon renacido como el primer Sangre Negra puesto a qué el Dragón Original unió su alma con la del joven.


Su historia fue bien conocía por su desendientes. Eragon conquisto su antigua tribu junto a su dragon Black Fire cambiando así el rumbo de todo lo conocido y coronándose como el Rey absoluto del Sol y la tierra.